martes, 14 de septiembre de 2021

 De la vida diaria.(En word)

                             Es una línea muy delgada la que separa el ámbito de nuestras decisiones y ese lugar al que vamos llegando a cada momento y que a veces parece que la vida nos lo ha impuesto. MJ


                             Es una realidad que la vida no nos impone nada. 

Esa percepción equívoca proviene de que a veces la vida nos sorprende, mas eso nunca es lo mismo que imponer, es diferente cuando nos hace pensar que lo que vivimos no nos corresponde. Cuando vivimos lo que no es nuestro, lo sentimos y se da más bien porque así lo hemos decidido, son decisiones como encubiertas siendo lo más seguro que nos demos la media vuelta y volvamos al camino con un sentido más claro. Cuando esto sucede el aprendizaje es muy especial, se da más fresco. Todos y cada uno de nosotros somos el resultado de decisiones, sean de otros -cuando nosotros no podemos aún tomarlas- o sean las nuestras bien o mal enfocadas. Si nos encontramos viviendo algo que no entendemos a carta cabal, de entrada nos inquieta y nos revelamos, si nos va bien tratamos de entender cual es el mecanismo que lo ha desencadenado, y si ya estamos en la madurez, esto nos permite pensar un poco más fríamente y darnos cuenta que es el producto de lo que somos y viendo más allá podríamos hasta decir que es la razón que nos mueve a vivir. Es lógico que hay situaciones que no nos gusten, si tenemos paciencia serán las más provechosas.

Nada de lo que pasa es producto del azar. Si esto lo vamos comprendiendo, con los años vamos teniendo más certidumbre y la sutileza de aceptar y hasta de comprender mejor, con más claridad, porque todos necesitamos sanaciones constantes para que el flujo de la vida se haga más ágil.

Hoy es la mañana del once de septiembre. 

Una mañana exactamente igual a la que hace veinte años vivieron más de tres mil personas que se esfumaron de este mundo por la voluntad trastocada y enferma de un grupo de sus congéneres. Decisiones equivocadas que afectan a muchos inocentes. Nada nos asegura estar en el lugar correcto y mucho menos que gente de nuestra misma especie pueda tener la ocurrencia de hacer que desaparezcamos. La vida es así, efímera y a la vez de una fortaleza inaudita. En antropología se habla mucho de como la  especie homo sapiens  ha logrado a base de adaptaciones profundas -para algunos poco entendidas- permanecer en la tierra. Como grupo vivimos las vicisitudes más tremendas de que podamos ser presa como parte de la adaptación ambiental, todas superadas con el don de la adaptación  y así mismo una vez establecida la civilización las controversias del grupo han propiciado que muchas personas mueran grupalmente sin chistar. Recordemos tan solo por un momento lo que hicieron los nazis, lo que siguen haciendo otros grupos extremistas en diferente partes del orbe. Hoy día los efectos de una pandemia que ni en sueños pensamos vivir y de la que estoy segura nadie volverá siendo la misma persona.

Pareciera que es más fácil superar lo que proviene de la naturaleza como una adversidad. Cuando el mal proviene de congéneres y se nota que es premeditado y realizado como si fuera algo natural, nos cuesta más, creemos a veces que uno debe de vengarse sin reparar en que ese sentimiento solo perpetúa el dolor. Hay mucha distorsión en algunos actos humanos, mas no a los afectados (o no) nos corresponde darles su merecido,cuando descubren que ellos mismos están en un sentido equívoco tendrán que volver el camino solos. Ninguna decisión deja de tener consecuencias, aunque a veces no las veamos claras. 

He escuchado varias veces que parte del discurso medular de cuando Octavio Paz recibió el premio Nobel, fue advertir que seriamos presa de los fundamentalismos. Nada equivocado andaba, tal vez muchos ni le escucharon, él era un estudioso de sus congéneres y sabía eso de los excesos en las creencias distorsionadas. A veces oímos sin escuchar. Estas personas que adoptan una creencia como todo lo que determina sus vidas, están convencidas de que esas son las mejores teorías para sus decisiones, es muy difícil sacarlos de ese pensar. Ese -creo yo- es el peor problema de la especie, creer que sabemos lo que pareciera cierto para todos. no logramos a veces damos cuenta que todos tenemos una línea que hay que tener clara y seguirla, mas no por eso le viene bien el saco a otros. Nadie camina el camino de nadie. A veces ayudar, es perjudicar más.

No es fácil aceptar que somos nosotros mismos los que propiciamos nuestra felicidad y nuestro dolor, porque se nos olvida que tenemos la opción de hacer con lo que vivimos algo con un sentido genuino. Somos a veces presa fácil del miedo cuando lo que sentimos o intuimos pudiera llegar a ser parte de una conducta que pueda separarnos de lo que hace la mayoría. El instinto de supervivencia tiene que ver con esto, mas no avanzamos realmente como grupo si no hay personas que logran atreverse más profundo en sus sueños. No importa si nos acomodamos a la masa o si nos salimos por la tangente y hacemos lo diferente, porque la esencia del bien no está ahí, está en que el ser sea fiel al yo real.

Toda esta refleixon me viene a la mente porque tan solo el hecho de crear este texto a mi me cambia. Cuando escribo me voy transformando y gracias a la tecnología esto puede ser compartido casi en tiempo real. Escribo revisando cosas que hace mucho viví, mas hoy día son la tela de donde corto para recrear esta narrativa. Voy y vengo y mi mente crece y en otros momentos se pasma, según voy observando. Hoy, me ha quedado claro que no hay más que ser uno mismo y sacar lo mejor posible de ello.

En estos días, un buen amigo y vecino a quien he conocido cuando él y su esposa se inscribieron en las clases de acuarela que impartí en nuestro parque, tuvo una pérdida. Ante ese evento doloroso nos intercambiamos ratos de platica y yo le preste un libro que creí podría mitigar su dolor. De vuelta de ese libro recibí un regalo, un libro que me ha dado mucho que pensar y reflexionar, un texto del exterminio nazi de boca de una superviviente. Que bello es saber como una joven mujer a sus escasos dieciséis años logró utilizar su mente para sobrevivir, traspasó su dolor y logró hacer con claridad las decisiones que le llevaron a ámbitos de mucho crecimiento. En un momento dado de su texto nos dice: Nadie se cura en línea recta. Y es que así es, todos tenemos que retroceder de pronto y volver con más impulso. Ella, pudo lograr no ponerse el saco de víctima, a pesar de haber sido parte de una mal tremendo. Así es como podemos ser transformadores de nuestra propia realidad.

 El hombre en busca de sentido de Viktor Frankl, ya había cambiado en mí algunos años atrás, mi percepción general de lo más importante: lo que ponemos en nuestra mente. Cuando este libro llegó a mi, no tenia ni sospechas de lo mucho que transformaría mi vida en los ámbitos de como cuentan las actitudes para que la vida brille o se oscurezca. Lo leí porque un gran amigo y entrañable ser humano en mi vida, me lo regaló hace unos años. Este amigo también se transformó a través de las enseñanzas de Frankl, su experiencia de cambio fue dura y determinante y con mucho ahínco  logró  volverse de nuevo a la vida, más fuerte. Este nuevo texto que leo ahora, está ligado al Dr. Frankl también, la protagonista fue su discípula. Ella redimió su vida de dolor  junto a las enseñanzas de él. El libro vale mucho la pena, se llama La Bailarina de Auschwitz y lo recomiendo a quienes disfrutan de esas lecturas redentoras. No todos disfrutamos de ese tipo de enseñanza, cuando leí a Frankl por primera vez solía hablar de ello -hasta lo compre para regalar a algunas personas- mas me tope con algunos seres humanos que lejos de agradecer me dijeron que no les gusta leer cosas tristes. Siempre somos asi, cada quien ve con sus propios ojos y hay que respetar esos puntos de vista. 

Saber del dolor humano a veces nos asusta. Tal vez creemos que si lo conocemos nos va a alcanzar. Para mi no es una cosa triste mientras la redención de los seres humanos sea real y nos fortalezcamos. Pero para sabios se hicieron los colores, y cada quien ha de elegir el suyo.

                                  Aquí me tienen ya de nuevo con mis textos de principios de siglo, motivandome. Escribo con gusto porque se que hay algunas personas que los disfrutan. Esto, aquí quedará para poder siempre mirar para adelante.

 Así mismo pienso, que con los años nos vamos dando cuenta que maravilloso es poder decidir. Hasta me atrevo a pensar que es el verbo más bello del género humano, saber por dónde enfocar y qué hacer, sobre todo cuando aparecen los sinsabores o la vida nos toma desprevenidos. Pareciera muy sencillo pero no lo es. Los caminos a veces parecen trazados por otros y nos encanta culpar, mas conforme pasan los años mas y mas evidente va siendo que es nuestro ser interno el que va decidiendo. Hay algo en nosotros que nos conduce, que nos guia y nos hace encontrarnos en tal o cual situación, así como con tal o cual persona.

                                 Siguiendo mi propio texto con la cronología de mi propia evolución, continúo.

William Blake dijo:

Si las puertas de la percepción estuvieran límpidas, todo aparecería tal y como es : Infinito.

                                A veces, cuando terminamos de leer un libro, nos hace bien volver sobre algunas de sus páginas y permitirnos encontrar nuevos significados, sacar las limpiezas de los conceptos para que nos den su néctar más puro. Darnos el gusto de vernos como en un espejo, porque los buenos libros en eso se pueden transformar y transformarnos. Sabemos que el camino de la luz es uno en nosotros y múltiple en la grandeza del orbe de todos los congéneres, pero la misma palabra lleva inmerso el asunto que hará bien a cada uno de un modo muy personal, saber que hasta en lo más recóndito de este mundo el homo que vive como sapiens sapiens es un ser que está profundamente unido a cada uno de nosotros. Solo los modos cambian, y puede ser muy divertido encontrar nuevas formas de observar.

                              En lo personal he pasado varias cirugías durante mi vida. Es algo que ha venido con mi condición personal. Lo que más me enorgullece por dentro es que en cada ocasión he encontrado la manera de salir de esos momentos que de pronto parece que nos debilitan, y que en realidad nos hacen más fuertes. El reloj del diario vivir se cambia en ritmo y forma cuando regresamos de alguna adversidad. En estos tiempos que reviso me vi en una silla de ruedas porque fuí sometida a unas sencillas operaciones de pies por espolones calcáneos en ambos, producidos por estar mucho tiempo en las canchas de tenis. Me mantuvieron sin caminar. Comencé a ver y percibir todo diferente. Hasta los cantos de los pájaros se afinaron y dieron otros sonidos a mis oídos y tenía mucho más tiempo para escuchar hasta su ínfimo tono. Lo importante aflora. Vemos de verdad con otros ojos. No me corria prisa por esforzar la necesidad de volverme a poner de pie, el médico me aseguró que volvería a jugar tenis que tanto disfrutaba, mas la realidad fue otra y no logré volver con la misma confianza. Escribí mucho de lo que percibí. Los espíritus se refuerzan en las convalecencias. Uno aprecia la buena voluntad de los otros, nos dejan ver sus facetas que a veces están más escondidas.

En esos días escribi:

                             Que nada nos afane.

                             Que las exigencias no nos perturben en demasía.

                             Los seres junto a nosotros bastan.

                             Su felicidad, la nuestra, un círculo total.

                             Que nada nos afane.

                             Ser, por ratos como los mismos pájaros, volando con la necesidad del vuelo.

                             Ir con constancia sin exigir de más.

                             Que nada nos afane.

                             Poder distinguir entre lo necesario y lo superfluo.

                             Cuidar la madeja entrelazada del mundanal ruido.

                             Que el mundo sea inspiración, más no siempre camino obligado. 

                             Que nada nos afane.    MJ


                              La conciencia universal nos implosiona y al mismo tiempo nos hace ver en lo individual.

Que bello es volver a escuchar que menos, puede ser más. Una y mil veces.

Cuidar las expectativas.

Todos somos en parte el otro. Todos somos espejos andantes que nos vemos reflejados con mucha constancia. Cuando la vida nos recluye, cuando nos pide parar para tomar un nuevo aliento, sabremos que sin los cercanos no somos nada. Sabemos que hay almas gemelas qué nos tienen en mente estén cerca en lo físico o lejos en otro sitio, sabemos que nunca estamos solos aunque así lo percibamos.

Mucho del bienestar interior se va labrando cuando aprendemos a detectar las imágenes absurdas de nuestras mentes inquietas. Entonces nos toca acallar. Se nos pide esa observación profunda que no siempre nos permitimos.

¿ A qué tanta inquietud? 

Es verdad que no es la vida la que está decidiendo por nosotros, mucho menos el Dios en el que creemos. Nada de eso actúa ni interactúa en nuestros mundos, es tan solo el correr de la vida que nos toca aceptar y a veces nos cuesta.

Existen los baches anímicos.

Vienen cuando menos son invitados y se aposentan en el medio de nuestra sala mental.

Son parte de nosotros. Debemos darles la mejor perspectiva que es aceptar, para poder abrirles la puerta y dejarlos salir una vez entendidos.

La respuesta es fluir.

Se fluye en la acción. Se fluye con buen humor y rutina asidua, con las preferencias claras.

                                  A la emoción no podemos descartarla de nuestra vida. Es parte. Lo que vamos aprendiendo es ponerle un lugar especial para que haga su parte y nos fortalezca. A veces viene con amigos que ha convidado para que aprendamos a distinguirlos y darles la salida más rápido. El miedo es uno de ellos. Este siempre se pega a la emoción y quiere que ésta le lleve a todos lados. Así lo hace, a la primera de cambio se aparece, pero uno debe elegir rápido y saber como ponerle patitas en la calle. El miedo es enemigo de los imprevistos pero le gusta estar presente cuando estos llegan.

Nunca la rutina es un agobio, como a veces se plantea. Se nos ha hecho creer que hay que salir de ella para vivir de verdad, pero sin la rutina como base los caminos de salida a la felicidad se hacen más sinuosos. Nunca hay que temerle, hay que resolver con diligencia y pasar a lo que sigue.

En estos días recibí una llamada por teléfono de mi madre, en la que me dijo a bocajarro en el momento en que levante el auricular: 

Hoy, ha muerto el último de mis hermanos varones.

De momento me pasmé ante una información tan contundente. Y continuó: 

Ya solo quedamos las mujeres, y una tiene cáncer terminal. Me quedé más muda.

Ya estamos a un pie de la sepultura.Concluyó.

Fueron nueve hermanos. Nunca les vi mayormente interesados en pasar ratos juntos. Mi madre empezaba a notar que su círculo vital se cerraba.

En verdad no sabía por dónde tomar la madeja de sus palabras. Mi madre que era una mujer práctica y jamás dejaba entrever sus sentimientos muy explicitamente, estaba abriendo una puerta en mis narices y esperaba de mí alguna buena respuesta. Solo pensé como ella -esto debe requerir algo en lo que no tengo mucho que pensar- y reaccione dando la respuesta que ella me hubiera dado:

¡ No hombre! - me nacio del alma decirle- ¡exageras!, y a renglón seguido atravesé la calle -vivía enfrente de mi casa- para verla en persona, y decirle: Tú mejor que nadie sabe de los caminos de Dios. Hagamos una oración sentida por ese hermano que hoy te dejó y piensa en tus hermanas y en especial en esa que está enferma, y vamos a la cocina que hay que poner la mesa. El asunto del buen comer fue siempre lo suyo, pero no solo en las viandas, ella también gozaba como se ponía la mesa, como se ofrecían esos manjares sencillos pero hechos con mucha dedicación en su casa. La lleve por ahí, a que sus dolores de momento se disiparon con las ollas que calientes y olorosas esperaban esos platones que aunque fuéramos tres gatos se tenían que poner con todas las de la ley en su mesa siempre muy sencilla y elegante, bella. Salimos de la habitación a la acción de cada día, le vi esforzarse en lo físico porque es un hecho que las pérdidas nos aletargan. Me preguntaba a mi misma ¿Cuanta razón tendrá en dar vueltas a sus pensamientos de que en realidad estamos de paso? Tenía mucha, porque hay que pensar en eso a veces, pero no dejar que nos domine y saque lo grande que hay para gozar a renglón seguido. Ese día yo no podía saber, que después de esa platica mi madre viviría unos diez años más y que en realidad sí le tocaría ver irse a sus hermanas menores. Como hermana mayor había desarrollado un cariño callado pero muy fuerte. Ese día me di cuenta cuanto pensaba en sus hermanos a pesar de prácticamente no los veía seguido. No eran nada expresivos entre ellos, hasta cuando parecía que peleaban, en realidad solo conversaban, tan solo era su modo de comunicarse. Muy diferentes entre sí. 

                              En estos tiempos de los últimos diez años de vida de mi madre aún se vivía con muchas de las cosas caseras que hoy ni en sueños se dan, como descongelar neveras y freezer (como ella llamaba a su congelador) se hacían grandes encharcamientos en las cocinas y nadie se apremiaba, había que hacerlo así. La vida diaria exigía mucho, era muy diferente todo lo que se desarrollaba sin un celular y sin tanta información. La compostura de la casa ocupaba mucho tiempo. Ella, mi madre tuvo la ventura de algo que deseo y se le dió:Tener dos muchachas que al final eran como dos hijas. Estas le acompañaron hasta su final y le cerraron los ojos. Yo no ví morir a mi madre (como si me tocó vivirlo con mi padre) pero la manera que una de sus acompañantes -de más de cuarenta años a su lado- me lo comunicó una mañana de abril, me dejó muy tranquila. Solo me vino a ver hasta la puerta de casa para decirme: tu mama ya no despertó hoy. (En su momento compartiré esto  más ampliamente.) 

Las pérdidas son parte de la vida. Son algo para lo que nadie nos prepara y son la fuente a veces de que se nos permita ver con nuevos ojos. Nunca dejamos de extrañar a quienes fueron parte tan cercana de uno, su presencia es evidente y hasta se les llega a sentir como si nos hablaran al oído.

Como dice Santa Teresa: Hay que abrir los ojos y mirar. Mas, no solo los ojos de nuestra cara, mas bien los ojos de nuestro espíritu.

No es tan fácil hacerlo hoy día con tantos distractores.

No solo se trata de ver de paso. Hay que observar todo lo que tanto nos puede hacer felices aún sabiendo que vendrán esos momentos que creemos que la vida nos ha mandado, cuando en realidad nunca nos manda nada, tan solo son parte natural, o resultado de nuestras decisiones o de la de otros.

Hasta la decisión de lo que vamos a comprar periódicamente para la subsistencia de la casa, es un acto creativo.

En esta época escribí una tarde cualquiera:

                                 Los sentidos, bien sentidos.

                                 Abrir los ojos de pronto, dejar la siesta y estar.

                                 La tarde se regala en amarillos.

                                 Gozar la vida, palpar.

                                 Los sentidos bien sentidos.

                                 Regocijo de los ruidos.

                                 Pájaros que cantan sin más,

                                 en hermosas melodías, de ver al sol irse ya.

                                 Estamos vivos. lo estamos, y no es poca cosa ya.

                                 Escuchar, andar, mirar,

                                 Somos contingentes todos, Dios nos alberga ya.

                                 Homos somos y ahí vamos,

                                 Hombres de carne van,

                                 Espíritus cautivos todos, pero llenos de soláz.

                                 Los sentidos bien sentidos.

                                 Con hambre de ser, y ya.

                                 La vida dura un segundo, la vida lo es todo ya.

                                 Canas peino y soy alegre

                                 Soy quien soy y basta ya. MJ


                                 Es un imperativo irnos volviendo selectivos.

                                 En estos días de pandemia eso se nos ha enseñado para siempre.

Algunas veces solo vivimos para desvivir.

Aunque se vive una vida a la vez, esta vida nos permite desandar para observar mejor el color de nuestros pasos.

En lo poco, siempre hay mucho. Solo venimos para comenzar a irnos, y no es que uno sea víctima de un dramatismo exacerbado, es tan solo saberlo para que se ilumine mejor el camino que falta. No hay que esforzarse por entender todo pero si hay que saber que la plenitud existe y hay que saber detectarla, en el instante vivido en la luz que pasa rápido pero deja todo su fulgor.

La disciplina es el baluarte. Es lo único que ahuyenta a los distractores del plan trazado.

¿Es de hecho, acumulativa la felicidad? 

Con el concepto de cantidad no siempre cuadra la felicidad.

 No porque hagamos o tengamos mucho está garantizada la vida plena, la plenitud es otra cosa que se sitúa en esa percepción que se afina y que a diario nos permite ver mejor. Si se bendice todo lo vivido es segura la armonía.

El término medio. Escribí:

                                           Término medio

                                           Término de equilibrio

                                           Amor en la mirada serena

                                           Universo de un cariño que es empático y real.

                                           Término medio

                                           Pletórico el corazón

                                           Paz activa

                                           Plenitud de Dios. MJ

Mucho antes de la pandemia solía sentarme por buenos ratos a observar a mis congéneres que caminan en las Plazas comerciales. Una diversión más que sencilla se me acabo de cuajo, porque ya las Plazas comerciales están vetadas para algunos de nosotros. Gozaba cuando  alguien de casa tenía diligencias que hacer y yo siempre feliz acompañaba para tan solo esperar en una banca y mirar.

A mi hija le fascina como a cualquier joven de hoy, entrar a muchas tiendas, a ratos me decía: si te vas a estresar mejor sientate y esperame. Me sentía muy mal de no acompañarle para ver con ella y ayudarle a decidir, hasta que me di cuenta que a veces es mejor no estorbar. Al tener los ojos bien abiertos la mente lo agradece, uno aprende a mirar y a preguntarse, a ser prudentes. A veces los rostros dicen más que mil palabras y vemos en ellos la inquietud del mundo actual. Lo que la civilización ha traído -entre otros el consumismo exacerbado- hace a las personas desear de más para terminar teniendo de menos. 

La vida es corta, no nos la hagamos menos disfrutable cayendo en las trampas de los espejismos. La pandemia a muchos nos ha sacado de letargos que no nos permitían ver. Nos ha enseñado mucho y nos ha dejado buenas lecciones que nunca se irán. Ya las iremos comentando.

Continuare. MJ

                                           

                                  






                                  








        

                      



                             



lunes, 23 de agosto de 2021

 De la vida diaria.(En word)

                                             El estado de ánimo no solo es el balance entre alegrías y tristezas, es el conjunto de todo lo que somos y hacemos. MJ


                                             Los humores que circulan por nuestro cuerpo físico tienen todo que ver para los movimientos del ánimo y ni que decir como son la base para la toma de actitudes.

El diccionario de la Real Academia nos dice: Lo animado es algo que está dotado de alma.

                                            No en vano se dice cada vez más, y con muchas personas para atestiguar, que cuando estamos a punto de irnos de este mundo una película pasa ante nuestros ojos: la de nuestra propia vida. A veces escuchamos cosas como ésta y nos preguntamos qué tan cierto es, porque son cosas que nos inquietan pero que solo viviremos en su momento. Es así que comprendemos que la vida aunque está hecha de momentos, es en su conjunto total y en su animosidad que tiene más relevancia.

Tiene una fuerte razón de ser el hecho de que veamos toda nuestra vida como un solo paquete, ya que es así como la vivimos aunque para poderla realizar mejor la separamos por partes. Así es como preferimos ver las partes más iluminadas olvidando que las más sombreadas también aportan. En ese aporte de tonificación necesaria también entran en juego otros elementos, como quienes somos y qué hacemos con eso que somos. Qué actitudes tomamos. Todo está afectado por el ánimo.

Con la vida de cada día viene pasando lo mismo, escuchamos de eventos y situaciones pero nada sabemos hasta que nos toca vivirlos en carne propia. Todo está vinculado, al llegar a nosotros esos momentos de vida tan personal y únicos es seguro que lo que sentiremos es algo que ni en sueños imaginamos como tal, cuando contemplamos la totalidad de nuestra vida. Así pues nos sucede con lo anímico: permea todo, porque lo más valioso que tenemos es dar con la respuesta de lo que se nos pide a cada momento. Estar pensando en lo que fué,  no nos hace ningún bien mientras esto no sea para vivir mejor el presente.

Los humores son sumamente importantes y estan tambien muy vinculados con la cantidad de stress que permitimos que esté presente, ya que sí es un hecho que uno puede aprender a atenuar los grados de tensión.

                                 Los eventos inesperados a veces los vinculamos con hechos que no tendrían porqué suceder (o eso es lo que deseamos) pero se nos olvida que todo lo que sucede es totalmente viable y que por algo muy natural llegan. Estando revisando esta parte de mis escritos que pertenece a las fechas de principios de este siglo me encontré con que estoy viendo lo que viví en el mes de agosto de hace veinte años y aunque soy la misma y me reconozco, ya no veo la vida de la misma manera y eso es algo por lo que estoy agradecida, cada evento en su momento parece ser único, mas es tan solo parte.

Ahora quiero compartirles un evento que paralizó todo lo que estábamos haciendo hoy día, como que todo se detuvo para atender lo más imperioso que llegó. Estuvimos sin energía eléctrica más de cuarenta y ocho horas sintiendo que fueron como cuarenta y ocho semanas. Cuando llega la burbuja de una situación inesperada es un hecho que la temporalidad toma nuevos tonos y se nos presenta como eterna y diferente (esto no tiene la mayor importancia porque tiempo habrá de sobra siempre para lo importante) y aunque de momento no es exacto a lo que queremos, el real problema no es lo nuevo que se vive, sino que nos cambie el estado de ánimo de forma drástica. Dice un dicho por ahí que todo se supera para ser mejores seres humanos.

Ante una situación de emergencia es normal asustarnos, pero en nosotros está el saber que ante todo debemos estar lo más enteros para ir resolviendo, es seguro que saldremos fortalecidos.

El jueves pasado eran casi las dos de la tarde cuando sentimos que un ovni nos cayó encima (literal, fueron tan poco comunes los ruidos escuchados en nuestro techo exactamente arriba de donde nos encontrábamos, que creímos que algo había aterrizado ahí) obviamente salimos aún con lluvia y viento (el ciclón Grace estaba comenzado a hacerse sentir en nuestro entorno) y desde una terraza vimos lo ocurrido: un poste estaba ladeado y solo sostenido por los mismos cables que a su vez sostenía. No sabíamos todo lo demás que había ocurrido: Un árbol en la misma calle y mas allá de nuestra casa, cayó completo y jaló con mucha fuerza otro poste que quebrado se asentó en medio de la calle cerrando el paso a muchas casas que quedaron prácticamente sin salida, se trata de una calle cerrada. Todo esto nos dejó atónitos y solo supimos de la magnitud más tarde. 

Aquí en casa, de inmediato entramos en modalidad paciencia con mayúsculas y empezamos a decidir como sería la organización de los próximos días. Manos a la obra, y hacer lo que nos ayudaría a pasarlo lo menos mal posible.

El ciclón pasó, dejó a muchas áreas del estado dañadas aunque no fue tan fuerte como otros del pasado. Muchos volvieron a la normalidad con cierta rapidez, misma que nosotros no volvimos a tener hasta cuarenta y ocho horas más tarde. La CFE, con su mala fama nos hizo pensar que sería mucho el tiempo de espera, pero cual fue nuestra sorpresa que llegaron a la reparación también cuarenta y ocho horas después de lo ocurrido. Como el poste dañado estaba en la puerta de la casa, pudimos seguir completa la faena y nos dejaron muy bien impresionados con sus destrezas y habilidades. Como si nada, se subieron a la punta del poste inclinado  y aunque les tomó prácticamente medio día desmantelarlo, lo bajaron  con total armonía entre ellos y con la diligencia más espectacular que yo haya visto. Bromeaban a ratos, cada avance lo gozamos junto con ellos que seguían trabajando  sin cejar. Les tomé varios videos que he de guardar para la posteridad. 

Era la media tarde cuando vimos erguirse al nuevo poste, no sin seguir asombrados de como tomó su lugar.Todos con litros de sudor a sus espaldas bebían para reponer la deshidratación.

 Fue hasta las once de la noche que la energía eléctrica volvio a todas las casas, hubo gran felicidad expresada en el chat que compartimos como vecinos y los aplausos en la calle de quienes vimos esta proeza única.

¿El ánimo? nunca decayó.

Entramos en esta burbuja y salimos de ella fortalecidos. 

El estado de ánimo tiene todo que ver con nuestra esencia. 

Todo lo anímico está en primera instancia determinado por lo que yo considero el primer pensamiento que nos debe guiar: somos únicos e irrepetibles y así mismo es lo que vivimos aunque a veces no nos guste tanto. Me dió muchisimo gusto observar como estas personas que se ocupan de tareas tan difíciles saben muy claramente que sin ellos estamos paralizados.

Habremos de valorar todo lo que tenemos al accionar un simple contacto de electricidad dentro de la casa, detrás está ese apoyo de los seres que se ocupan de todo ese tendido de energía. 

Aquí en casa nos quedó clarísimo que los cableados subterráneos no solo son necesarios por estética, lo son por el simple hecho de ser mucho más prácticos, aunque aquí en nuestras tierras a veces se los coman las hormigas, no se si esto ocurre en otros climas.

 Hablo un poco de esto hoy porque conforme avanzo en lo que estoy revisando de mis textos pasados (que no es poca cosa la vida transcurrida a lo largo de más de cuarenta años)  me topo con cuestiones del porque sentí o porque hice tal o cual acción, se nota como se plasmó un estado de ánimo muy particular y que conforme se avanza se va notando en el tono y modo de decir, no sin perder la generalidad del momento de vida, y en mi caso hasta la letra manuscrita que utilizo habla por sí misma, cambia, (he de decir que tengo varias dependiendo si estoy de tal o cual humor, si estoy cansada o si quiero sentirme más serena o recordar tiempos idos). Esto de la variedad de letras no es que yo sea de personalidad múltiple, es que a los 14 años una prima me enseño a hacer varias letras cambiando la dirección y posición de la mano, tan solo por estética. He aprendido en este camino a reirme de mi misma, ha resultado muy divertido. En un momento dado me quise forzar a tener solo una forma de escribir, mas no duró mucho la intención porque me di cuenta que cada tipo de letra responde a un momento vivido y estado de ánimo particular.

Todo lo que sentimos o concretamente lo que hacemos tiene un fondo anímico irreversible y de la misma forma que nuestro genoma: es algo único. Cuando aprendemos a sacar nuestro ánimo al sol, estamos del otro lado, mucho habremos ganado al no regodearnos en animosidades que ya no proceden. Si, es bueno saber que es lo que vamos dejando detrás para ser nuevas personas. Es como cambiar de piel.

Es una maravilla como hoy día ya todos los profesionales de los asuntos de la personalidad humana están dando mucho asiento a las dudas y ayudando. Hay muchas nuevas teorías que apoyan la vida serena, empezando por las teorías de nuevas teologías que están más al servicio de todos, así como posturas en lo psicológico que ayudan a que nuestro ánimo tome sus derroteros más creativos. No olvidemos que la creatividad no es una acción física en sí, ahí se manifiesta mas es mucho más la actitud.

Somos los únicos dueños y señores de nuestro ser anímico, nadie nos puede ayudar en esos ámbitos, nos pide la vida sacar la casta y hay que hacerlo dignamente.

Muchas de las personas de mi generación seguro tendrán presente en sus recuerdos que siempre había un presbítero cerca de la familia y era como el conductor de los ánimos del grupo. Hasta si un niño caía y se rompía el brazo, primero se llamaba al padre (no al de familia, sino al de la iglesia, pobres tipos, eran todólogos) Hoy día volví a recordar esa situación viendo una serie televisiva ubicada en el siglo antepasado, en la que de pronto se manifiesta algo así presentándose la disyuntiva: el hilo conductor entre personalidad y alma. La joven protagonista tiene un alma pura y tocada por el dolor de una orfandad mal llevada, hasta que llega a la casa de sus días, al ambito de ser parte de un grupo. En los ajustes se dan situaciones difíciles para las dos personas que la reciben y ahí se despliega todo. Es en un momento de incertidumbre ante las acciones poco controladas de una joven que ha vivido durezas y sinsabores, que los adultos piden ayuda al presbítero, este llega a la casa y una vez aclarado el asunto concreto (de que hubo mentiras y que éstas no deben existir) pasa a decirle a esta joven lo que él piensa que deberá ser su destino. Esto que le dice es: Prepárate para ser esposa. La joven nada convencida se cuestionó de inmediato (como es lo normal) aunque le cambia el ánimo de alegre a sombrío, para su  su bien logra encontrarse a renglón seguido con que su mentora le apoya diferente y le dice: Tu, solo seras lo que tu decidas.

No siempre es fácil ser lo que uno decide, lo sabemos. Menos fácil es cuando no se tiene claro que ese es el ideal de cada ser y no lo que los que le acompañan a crecer consideren. Yo si soy de las personas que pueden decir que si volviera a vivir, sí cambiaría muchas cosas, jamas lo haria tal cual como lo he hecho, de eso estoy segura.

En la antigüedad el parecer de los hombres dotados de una fé que se consideraba docta e inquebrantable, eran los que decidían los ánimos que habrían de regir, y aún más, sugerían los caminos con una presteza sin imaginar que estaban determinando destinos. Los acontecimientos del mundo ya nos han llevado a poder ver que esa rigidez no era la adecuada y aunque el mundo se haya vuelto más convulso mucho podemos decir que hay de ganancia en esa nueva visión de permitir que lo anímico lo decida cada persona: Hay mucha más responsabilidad propia en encausarnos. Nunca de los nuncas podremos decir a nadie ni insinuar qué derroteros tomar con su vida, esa premisa ya quedó asentada y creo que ya lo es para siempre. 

Es maravilloso observar como una joven que es aconsejada por un extraño logra sobreponer su propio parecer,  controlar su ánimo y preguntarse por dónde querrá ir. Estoy segura que lo hace con mucha más claridad que muchas de las otras jóvenes de su entorno que han sido conducidas para responder a las expectativas de los adultos que las rodean y lo más triste es que obviamente han tenido una vida mucho más llevadera. La adversidad guarda buenas razones.

Algunas personas pensarán que lo convulso y adolorido del mundo actual se debe a que se ha dejado ya más libre el camino de decisiones profundas, mas yo creo que no, hoy día podrá haber más movimiento y opciones para los seres humanos, mas no por ello se cuestiona una felicidad que se basa en el corazón. 

¿De cuando acá? (diría mi madre) ¿tu puedes saber lo que quieres si no lo consultas con tus superiores? De cuando ya el mundo se comprende mucho mejor en lo que es,  es mucho más claro lo que somos como  seres que conformamos la especie más pensante del planeta, totalmente libres y soberanos de hacer lo que el corazón nos mande. 

Existe un libro muy bello de una abuela que habla a su nieta de su pasado. Título: Donde el corazón te lleve. Escrito por Susanna Tamaro, creo que lo he mencionado antes, vale mucho la pena leerlo.

En otra de esas series que están tan en boga hoy día para el esparcimiento casero, nos topamos que una joven decide dar a luz a un bebé que no busco y lo quiere dar en adopción, cuando de pronto el amigo de su hermano que está muy enamorado de ella rescata a ese crío y decide ver por él. Este, joven no es el padre, mas es un ser humano que comprende mucho mejor el ánimo humano que le habita y decide tomar esa decisión aún en contra de lo que la madre ha decidido. Cuando ésta se manifiesta molesta por lo que él hace, éste solo la mira y se nota que la animosidad de su decisión se puede manifestar en sus silencios o frases muy certeras. Se le ve en su casa a él solo con el niño, dandole el biberon y velando su sueño. Escenas que estoy segura en las generación pasada no podrían entender jamás. Ya ha cambiado muchísimo la idea que se tenía de la paternidad al mismo tiempo que ya muchos varones optan con toda claridad de no querer ser padres. Ni se diga de las mujeres que también tienen claro que la maternidad no es lo suyo, es una maravilla tener esas claridades. Cuando yo contraje nupcias mi padre que hablaba poco solo me menciono con total claridad: La vida en pareja es una vocación y uno debe saber si en realidad la tiene o está jugando la baraja de una demanda social. Esto último es el porqué de tanto divorcio.

Por estar jugando con las demandas sociales, perdemos hasta el cariño genuino de personas que prefieren marcharse.

No, a nadie nos gusta ver a las personas divorciarse (un amigo me dijo en una ocasión que el divorcio hoy día equivale a una simpleza tal, que equivale a algo simple como comerse  una galleta de soda) y obviamente esto sucede más por el simple hecho de creer que hacer una vida conjunta es lo más fácil. No lo es y cada día nos debería quedar más claro lo que con tanta sencillez mi padre aseveró: es una vocación y no todas las personas la tienen.

                              Hoy día, somos mucho más dueños del ánimo que queremos y deseamos cultivar.

                             A quienes nos gusta el texto escrito lo realizamos desde el alma de las vivencias y mucho de los sentimientos. Ahí en mis escritos encontré que me dije:

Escribir (me) es volcar el alma. Una acción que nivela al corazón llevándonos a pensares que propiciarán más paz. Y Así me percibo, logrando estar en lo que estoy como bien plantea el Zen.

Inmaculada, la vida cotidiana puede ser la tarea más creativa de nuestro ser, en el desempeño más genuino que podamos darle. Nadie podemos pensar en perfecciones personales, solo en las perfectibilidades de ese quehacer de cada día. Ser lo mejor a nuestros propios ojos, porque los ojos de los demás habrán de estar en la visión de sus propios derroteros.

Al niño se le encausa a estar atento en lo suyo, es algo que se propicia y nadie lo tenemos como un don natural. A quien no se le enseña desde la infancia a no estar atento de más de la vida de los otros, seguro vivirá esos mundos de chisme que tanto mal hacen. El ánimo angustiado tiene sus orígenes en estar viendo lo que no nos incumbe. Tan sencillo lo noté el otro día que jugamos Loteria y el niño de esta casa a sus tres años lo disfruta mucho, mas tiende a estar más atento de lo que apuntamos los otros y no de su propia cartilla. Nos iba señalando lo que en nuestra cartilla habríamos de apuntar, descuidando la suya. Es ahí donde le dijimos que antes habría de atender su juego, para luego poder ver lo que apuntan los otros jugadores. Es un hecho que nos encanta compartir, pero no podemos hacerlo si no tenemos un juego bien claro en lo que es lo nuestro.

Leía en estos tiempos de principios de siglo el libro Tu yo sagrado de Wayne Dyler. Este autor deja muy claro que el mundo fisico solo es un vehículo en el que se asienta la animosidad que puede variar dependiendo de lo que vamos implementando en ella, es decir crecimiento. Cada problema es la oportunidad para esa evolución que nos va atenuando los sinsabores, que nos va permitiendo que no vivamos con subidas y bajadas en lo anímico.

¿La meta? Lo repetimos: Desear menos, tener mucho menos expectativas y ser más concretos en lo que preferimos. Es decir, optar sin tener la mente cerrada y solo estar atentos al flujo de creatividad.

No tenemos que ser un muégano en relación a la gente que amamos. Libremente haciendo lo que nos toca, cerca, lejos o donde esto se dé, seremos mucho más felices. La cercanía nunca es garante de una relación plena.

Una mente inteligente opta para su beneficio personal porque sabe que solo siendo persona podrá implementar en el beneficio de otros, sean estos animales, otras personas o situaciones.

Los modos de ver la vida son únicos, hay que respetar y a veces tan solo dar una opinión. 

Una mañana de estos días de verano apareció una pequeña zarigüeya dentro del bote en donde se ponen las bolsas ya cerradas de la basura en espera de ser recogidas. Están bien cerradas pero el olor atrajo a tan entusiasta animal en busca de  alimento. Lo vi con sus pequeños ojos muy negros mirarme asustadisima acurrucada al fondo de un enorme bote, como diciendo: aquí buscaba alimento y solo encontre un pozo que me tragó. Llame a la señora que nos ayuda en casa y le dije que me ayudara  a soltar a esa pobre víctima en un terreno baldío y cual fue mi sorpresa que me dijo: Si quiere ahora mismo la mato, siempre lo hago en mi casa. ¿Cómo? le pregunté. y ¿porqué? y me dió una respuesta válida pero no convincente: porque se comen a mis gallinas. Le dije que era mejor que pusiera a buen recaudo a sus gallinas y no matara a un ser vivo que podría encontrar su alimento de otra manera. Solo sonrió y soltamos al animal. Me vió como un bicho raro. 

Lamente que no estuviera presente el niño de esta casa que a sus tres años hubiera gozado la llegada del pequeño animal a su hábitat. Más tarde mi hija se lo contó diciéndole que la habíamos liberado y su pregunta fue: ¿Y, se fue con su mamá y su papá? mismo asunto que nos enterneció y le dijimos obviamente que sí.

Carl Jung lo deja claro: todo lo que nos irrita de los demás, puede conducirnos a un envenenamiento de nosotros mismos.

¿Porque pondremos en juego nuestro ánimo al irritarnos por lo que otros deben descubrir por sí mismos?

Un buen momento de silencio, puede valer mucho más que mil palabras. Y más aún, cuando ya conocemos a las personas habremos de dejarlas fluir en su interacción. Algunas personas están mejor de lejos, no todos hemos de compartir todo, eso no es posible aunque se proponga como lo mejor. Siempre lo dijo mi madre: Lo mejor, puede ser enemigo de lo bueno.

Nadie es poseedor de la verdad. En busca de verdades cerradas es cuando el ánimo se trastoca.

Sí existen verdades eternas, eso lo sabemos desde que el mundo es mundo. Cuando las cerramos y no permitimos que fluyan es cuando se propicia la semilla de dolor.

                                ¿Cómo se concreta la esperanza?

Con la libertad bien encausada a diario. 

Cuando uno en verdad vive en libertad hay una manera de constatar: Sintiendo que uno lo da todo y que si en el siguiente momento la vida llegara a acabarse, estamos con la lámpara bien encendida y nos iremos en paz.

Muchos asuntos de la vida diaria nos pueden cambiar el animo injustamente. Cuidado.

En lo personal no me tiento el corazón cuando a mi telefono entra una llamada (aún dirigiéndose a mí con nombre de pila y apellido) y me dicen que me van a ofrecer un producto bancario o de cualquier tipo. Con educación solo les digo: Yo no tomo llamadas de este tipo. Muchas Gracias y cuelgo. Normalmente me quedaba irritada por estas intromisiones a mi intimidad que a veces tienen la desfachatez de hacerlas en domingo por la mañana. Hoy día no me producen mas que pena, quienes las hacen son personas que se prestan a ese tipo de trabajo y deben encontrar otra manera de ganarse la vida. Tampoco me parece bien que se contrate a seres humanos para  repartir papel impreso con anuncios que solo se convierten en basura. Es el precio de una civilización mal entendida que crea asuntos de desperdicio y nos pueden alterar los ánimos a muchos.

La autoestima nos puede dar como resultado sentir que a fin de cuentas estamos en el camino, aún si se nos pidiera cerrar la vida física. Podríamos decir que la autoestima es sustentable cuando nos reditúa paz.

No es el crédito de los demás lo más importante. Es tan solo el ánimo bien cubierto con una vida de acciones bien encaminadas lo que nos permite estar atentos y decidir sin mayores titubeos.

Se dice que cuando estamos en flujo vital de gracia, los exámenes que se nos piden son más bien resueltos por la vida misma y hasta aparecen maestros para darnos las pautas acertadas de las decisiones que a veces nos mueven el ánimo. Estos maestros no necesariamente son en forma de personas, puede ser que vengan del texto de algún libro que nos llame la atención o de la misma naturaleza.

Hace mucha falta observar más la naturaleza, no solo por la frescura que nos brinda en el esparcimiento, sino para aprender de ella.

                                No es lo mismo conocer a Dios que creer en Dios. 

Muchos creemos pero no conocemos como interactúa esa fuerza. Porque de entrada no interactúa como un asunto físico de tomar y dar, sino es una fuerza que cuando se conoce implementa para nuestra paz.

La experiencia de Dios se ejecuta a nivel celular. Lo que trasciende de un ser humano son sus acciones no lo físico en ninguna forma. Hace unos días vi la entrevista que le hicieron a un japonés que ha creado el reloj más completo y preciso hecho totalmente a mano y por él mismo. Se notaba a todas luces un orgullo enorme en toda su persona. Solo hace piezas únicas y parte de lo que dijo es que desea que con eso perduren en el mundo muchísimos años. Esta idea de que lo perdurable es lo mejor tampoco es muy creíble, tal vez perdure pero tal vez sea ya inútil ante nuevas propuestas. 

¿Cuando vamos a entender que lo material solo está a nuestro servicio para ser mejores personas?

Los cambios verdaderos son a nivel del espíritu, que en su atemporalidad e infinito perdurar nos podrá llevar a otros niveles de conciencia.

                                Cuando es necesario recapitular, es la disciplina la primera aliada, porque somos testigos de el orden en las acciones, no meros hacedores de las mismas.

Se dice que cuando se le presenta a alguien elegir entre tener razón o ser amable, siempre opta por la buena acción. A veces es mejor no pelear por tener la razón, no lleva a nada más que a pérdida del buen ánimo. Existe un frenesí interior que nos empuja a ser felices de momento creyendo que teniendo la razón ya hemos ganado el cielo, pero que no implementa para el espíritu cuando esto se vuelve una acción controvertida. No olvidar que la paz nunca es ausencia de conflicto, es más bien tener claro el camino para desentrañar y llevar a otro nivel lo que se ha conflictuado, a veces calladamente.

                                Somos más bien almas encarnadas, mucho más que si solo nos vemos como cuerpos animados.

Es recomendable practicar un rato de silencio cada día. Exactamente como lo hacen los gatos. Obviamente ellos tienen mucha más necesidad de sueño, porque sus acciones así están dadas por la natura. Nosotros con dormir las horas necesarias no tendriamos porque perder el buen ánimo.

¡Ánimo!    

Que aún hay mucho más que compartir. MJ














viernes, 6 de agosto de 2021

 De la vida diaria.(En word)

                            Todo es circular. A la mente le encanta saber como nos hemos inventado los tiempos, tan solo para encontrar y recordar en qué parte del círculo andamos. MJ


                           Es una realidad que llevamos a cuestas pasado presente y futuro.

Me encanta cuando Canetti dice:

El futuro siempre es falso, influenciamos demasiado en él. 

Es nuestra mente la que se encarga de decirnos qué tiempo es el que nos habita, porque de hecho todos van juntos en nosotros. Es una tarea de control mental saber cuando es agradable volver a los recuerdos así como en qué momento nos es grata la ensoñación del futuro, mas nos queda claro que lo realmente importante es lo que está en el presente.

Relativo a esto me remonté y volví a pensar en el concepto creado por Jung del inconsciente colectivo. Esa parte que Brian Weiss define como la fuente de energía que nos rodea y contiene los recuerdos de toda la raza humana, es algo que se hereda de generación en generación. Que fascinante puede resultar esto si nos cae el veinte de la dimensión que abarca y nos confirma algo con lo que todos seríamos mucho más felices, el hecho de que estamos todos unidos por esa energía global.

Me encanta la frase que inicia el libro más conocido de Weiss: Se que hay un motivo para todo.

Es en este texto titulado Muchas vidas, muchos maestros, en el que he encontrado la razón de tantas sinrazones en mis escritos del pasado. Al volver a él, me doy cuenta que no queda pregunta sin respuesta después de que sabemos ya, que la humanidad es en esencia espíritu y que ante todo solo hemos venido a la tierra a aprender para seguir nuestro camino eterno. Es una belleza saber que la eternidad de nuestra alma está dada.

Antes de mi revision de hoy haré algunas anotaciones para centralizar: Todo es circular, porque aunque parezca que la vida es una línea que tiene un principio y un fin, ni la vida es así de lineal ni los fenómenos que la componen. Cuántas veces nos hemos visto haciéndonos las mismas preguntas y dándonos cuenta que ya nos respondemos de diferente manera, porque aunque regresemos a la misma circularidad, la dimensión de cada momento es diferente. En mi juventud cuando estudié bastante a fondo el materialismo dialéctico, me quedó muy claro el concepto de la vida y del desarrollo en espiral, es decir avanzamos aunque a veces hayamos de bajar y si hay regreso nunca es retroceso, es más bien refrendar lo que se sabe para aplicarlo mejor. Amé estudiar todas estas teorías que abrieron mi mente, mas aunque hoy ya todo eso está bastante superado hay mucho que de ahí se tomó para el pensamiento nuevo. Como en todo, siempre hay un asiento que a veces se nos olvida o preferimos pasarlo por alto cuando en realidad de ahí partimos. Es como cuando algunas personas se preguntan para qué habremos de saber de dónde venimos si ya estamos aquí. Quien no sabe y no refrenda sus orígenes se pierde mucho y limita su propia felicidad.

Sabiendo que estamos en una eternidad que nos acoge y nos da sentido, es un hecho que nos sentimos más seguros y llenos de paz.

Esto mismo nos permite saber que riesgos tomar y cuándo poder hacerlo, es decir serena nuestra percepción interna y nos da más certidumbre.

Los procesos de nuestras acciones toman su tiempo y eso es de lo más natural. Nada se puede implementar de la noche a la mañana, mas no podemos negar que algunos eventos sí nos llegan de pronto y nos sobrecogen sin medida. Es por ello que siempre nos viene bien estar en la adecuada mentalidad de observación, para ayudarnos en los imprevistos. No dar nada por sentado. A veces la vida misma nos mina la confianza. Nos asusta lo que no esperábamos y nos da la impresión de que retrocedemos y algunas veces hasta de que perdemos el control de nuestra propia vida.

Cuando estamos en paz nos es muy beneficioso que en ese modo de observación a nosotros mismos podamos darnos cuenta si tenemos patrones de conducta que nos llevan a la ansiedad y lograr ponerlos fuera si nos es posible. Mucho de esto se trabaja en sesiones psiquiátricas que a veces son muy necesarias. Ver nuestros temores y desconfianzas con calma nos puede ayudar mucho, reconociendo que los tenemos y que pueden ser superados.

Es así, que podemos asumir que conforme pasan los años podremos ser más sabios si así nos lo proponemos. Todo en nosotros tiene una razón y si la serena visión de la madurez nos lo permite, podremos tener claras nuestras razones del porque vamos tomando opciones diversas  y que nos lleven a más paz.

No es sano pensar que algo del pasado lo pudimos haber hecho mejor o diferente, eso no es nada bueno, porque nos aferramos a la actitud de dudar cuando las verdades en sí mismas tienen la verdadera pauta que nos da evolución.

Todos tenemos muchas más capacidades y talentos para entender mejor, y lo que realmente sucede es que no los utilizamos. Nos limita la mente el dejarla cerrada y no captar que hasta lo que nos pareciera irracional a veces, puede tener el privilegio de la duda realista y enseñarnos algo.

Saber con claridad cuando así lo sintamos, el verdadero significado de las palabras.

Canetti  nos apunta al respecto:

Nombrar es el mayor y más serio consuelo del hombre.

Las palabras nos liberan, nos dan amplitud de mente. Hay que consultar significados cuanto sea necesario y posible.

Hoy día ya podemos bajar la aplicación del diccionario de La Real Academia de la Lengua y poder tener al alcance de la mano los significados de todas las palabras. A veces no nos damos cuenta como las encasillamos. Por ejemplo, la palabra castidad no sólo se refiere a abstinencia sexual. Se refiere mucho más allá y quiere decir más bien pureza en todo sentido, es decir tener una mente limpia de adherencias inútiles y que socavan nuestra confianza en la psiquis que hemos desarrollado (recordando una vez más que ésta es: tener coherencia entre lo que pensamos y creemos). Lo he repetido aquí varias veces, porque pareciera que es muy sencillo tener coherencia en estos dos aspectos: pensar y creer, pero no es así, a veces discrepan. Ej: Yo he visto (con mis propios ojos) como alguna religion hace el bien a un ser humano, mas en otros casos no se da así. Por lo que sí creo en las religiones, pero pienso que no a todos hacen el mismo efecto benéfico.

                                  El tiempo, aumenta nuestra capacidad de ser pacientes. El tiempo también nos enseña que no es cuando nosotros decidimos que se dan las cosas, hay lo que se llama el tiempo de Dios (estoy terminando el cuadro en acrilicos con este título, y se los voy a compartir) y quien aprende a respetarlo vive mucho más en paz. No es dejar a la buena de Dios, que eso es desidia. Es más bien saber que no se apura lo que se debe a su momento. Así es, hay un momento para cada situación, para cada acción. El mundo espiritual (que aunque se vive en la vida física su asiento es inasible) es un mundo en donde es muy importante saber esperar. Nos dice Weiss: La sabiduría se alcanza con mucha lentitud, y sólo se alcanza con armonía interior y equilibrio vital.

Según Canetti:

Dios se ha extraviado. Ahora todos le llaman a la vez y desde todas partes.

Porque el Dios realmente activo ha preferido permanecer más escondido para que los seres humanos le encuentren de verdad, no sólo como parte de un rito.

                                    La vida no se debe vivir plagada de cansancios. En la circularidad como hemos dicho anteriormente hay niveles y hay que respetar los momentos para reponer fuerzas que no son solo fisicas tambien lo son las fuerzas espirituales las que pueden agotarse. Hay que ponerlas en reposición antes de emprender nuevos momentos de vida. Ni se diga cuando hemos vivido un evento muy fuerte. (hoy día con la pandemia muchos estamos con un agotamiento crónico mental y eso hay que admitirlo y superarlo poco a poco).

Pues bien, acrecentando nuestra confianza podremos ser mucho más felices.Todos necesitamos estar con más constancia en una apacible energía de gracia.

                                     Cuando nos enfermamos es el cuerpo el que manifiesta sus razones, mas es el espíritu el que está detrás de toda dolencia.

La dolencia, indispone, cambia el estado general. Es el cambio más fuerte que sufre nuestra salud y afecta al espíritu.

                                     No hace muchos años ha, entraron los mandalas a mi vida. Fue por mi hermana que tuvo el tino de invitarme a un pequeño curso y nunca me imagine lo que de ahí se derivaría. Pasión por colorear esos círculos de figuras maravillosas. Está comprobado que curan, sanan y dan sentido a vidas que de pronto se ofuscan. En Francia se llevaron a los centros de primera infancia y los niños se tornaban mucho más seguros y tranquilos al colorearlos. En los hospitales se les da la opción a los enfermos que manifiestan tristeza, el saber por medio del color como manejar sus buenas energías. Recomiendo mucho tener esta actividad, se pueden colorear con la técnica que se prefiera, lo bello es estar en contacto con los colores.

Una vez más cito a Canetti:

Solo por los colores ya valdría la pena vivir eternamente.

                                       Observar un mandala nos proporciona estructura mental.

Es la circularidad en movimiento. Es la vida misma vista como un todo.

A veces nos atemoriza la muerte, mas hay que entenderla como una nueva vida. Los mandalas al ser concluidos nos dan la certeza de renovación.

A veces debemos morir a nosotros mismos y retomar. En el lenguaje Zen la palabra Satori,significa morir a uno mismo y cada que nos morimos en la vida se nos da la posibilidad de volver a ser. Nos volvemos más observantes. 

Garry Trudeau dijo:

Intento cultivar un estilo de vida que no requiera de mi presencia.

podríamos añadir para comprender mejor: que no se requiera de el ego que a todos nos trae de un ala hoy día. No tener presencia no quiere decir que no estemos, mas bien es estar sabiendo que nos vamos yendo.

Seamos testigos del destino en vez de ser víctimas del tiempo.

Este universo en el que nos encontramos se despliega perfecto. Ni siquiera el sufrimiento debe detenernos porque da lecciones, es tan solo una condición que nos aterra porque no hemos comprendido su sentido. Muchos creen que el dolor llega a sus vidas por castigos. Es una pena para quienes lo crean así, porque todo lo doloroso tiene su porqué.

La muerte no es ningún fracaso, así como la vida tampoco es ninguna recompensa. 

Por ahí leí:

Desesperados muchos seres humanos en poner en su vida mucho de lo que creen merecer, la vida termina engolosinandose y todo se vierte en detrimento de lo que realmente hay que vivir, teniendo observancia perenne y gracia en la sencillez.

Asi, en estos tiempos escribí:

De pronto se suelta la lluvia con sus miles de cordones de agua pura. Se le escucha llegar en los resquicios de los ventanales añosos que la esperan en su sequía. La luz cambia, el viento gira.

¿Que es llover?

Es la fuerza natural fluyente que debe hacernos más fuertes, porque solo su murmullo nos cambia y nos alienta a seguir, nos hace sentir la limpieza en todo su esplendor. MJ

                                   Vivir en la conciencia pura nos lleva a las mejores elecciones. El flujo se hace mucho más agradable y nos permite ver más. En los abusos se refleja una falta de respeto. He escuchado últimamente que nos puede ser adverso hasta lo más sencillo, como tomar agua en demasía. Hoy día que se apunta mucho hacia lo sano, esto me llamó la atención, porque creyendo que tomar litros y litros de agua nos puede hacer un bien, ahora debemos tener claro que el cerebro se resiente si hay excesos.

Les dejo por el momento. volveré. MJ
















                             



domingo, 25 de julio de 2021

 De la vida diaria.(En word)

                             Uno hace humanamente lo que puede.

                             ¿No será que a veces se nos pasa por alto averiguar cuánto más podemos?MJ

                           

                               Todo lo que podemos como seres físicos y biológicos, no sería nunca lo mismo si no estuviera permeado por lo que somos como seres espirituales. Se nos olvida qué fuerza tan grande tiene la parte espiritual de nuestro ser, ya que a veces creemos que solo está presente ante la religiosidad o el arte, ante la creatividad o el hacer acciones especiales. No, el ser espiritual que nos conforma es algo que está tan presente cuando dormimos como cuando estamos despiertos, cuando hacemos algo muy sencillo como respirar (y que tiene un impacto muy profundo para la vida, porque saber respirar adecuadamente nos hace la diferencia hasta en la salud mental) o cuando hacemos alguna tarea tan especial que creemos que lo es para siempre hasta que la vida nos despierta y nos hace ver que solo estamos aquí para saber acatar los cambios que son parte del día a día. Muy presente está cuando compartimos.

A veces el asunto de compartir se presta para pensar que solo lo hacemos cuando estamos en asuntos de índole social, es decir en eventos que son a parte de la vida que vivimos cada día. No hay que olvidar que importante es el modo de relación que logramos con los cercanos, con los que nos rodean de a diario y con los que convivimos en todos los ámbitos de la vida.

Ayer comprobé esto con creces. Salí por unas medicinas que me fue difícil encontrar en las primeras farmacias en las que las busque. Al fin llegue a una en la que por teléfono me confirmaron tener lo que yo necesitaba. Cual fue mi sorpresa que al bajarme del automóvil y llegar a la puerta  antes de poner mi hombro para empujar ( modo actual para no tocar las cerraduras)un joven guardia que pasaba caminando se adelantó y amablemente me abrio la puerta, gesto que agradecí notando que él no trabajaba en ese local, pero si en el edificio. Entre a lo que fuí y al salir por la otra puerta (hoy ya somos conscientes que hay una puerta diferente para cada acción) el mismo joven volvió de nuevo pasando exactamente en mi momento de salida, y con amplia sonrisa en su cara me volvió a abrir la puerta para salir. Entonces si me detuve y le detuve ya que valía la pena hacer ese reforzamiento anímico, y le dije: Eres un ser muy especial, lo que has hecho en estos minutos conmigo redunda para tu bien eterno, serás muy bendecido con esas actitudes que he apreciado en ti, y te vuelvo a agradecer. Me respondió: Señora, yo nunca hago nada en espera de nada, tan solo hago lo que creo correcto y parte de mi deber. Pues eres afortunado, ni quien lo dude. Y me despedí con un Dios te bendiga. Me sonrió y se fué. Yo me subí a mi auto pensando en lo maravilloso que es toparnos con la empatía de nuestros congéneres, pero mucho más estar en algo así como lo que el universo me permitió vivir hoy, no dudo que haya sido tal vez por mis canas, mas eso da lo mismo, el acto fue grandioso. Solo comprendiendo la fuerza de todo lo que nos une, seremos al fin una especie estupenda. No me importa no ver que en todos lados se den cosas así, ya que debería ser asunto de cada quien, pero me vuelve la esperanza en esta especie tan atribulada hoy día. Somos grandes los homo sapiens, pero más grandes seremos si sabemos por donde esta la luz.

                            Todo lo que somos como humanos termina reduciéndose en cada uno de nosotros a lo que se nos da con relación al temperamento y lo que éste nos ayuda a adaptarnos. Ya se dijo en los ámbitos de los estudiosos de homo sapiens: Solo quienes nos adaptamos a lo que la vida propone logramos estar más presentes en ella. El temperamento es este humor que nos es tan individual y que marca la vida conforme vamos avanzando, se dice que en parte es genético y otro tanto lo moldeamos durante la vida. Se asienta en más plenitud durante la madurez y es cuando ya lo tenemos en su aspecto más claro. Es en donde se encuentra la fuerza para seguir adelante cuando de pronto la vida nos lleva por algún tropiezo (que a veces ni imaginamos)  que se asienta como lo más importante para resolver. Es así que también con la madurez vamos comprendiendo que hacer planes demasiado concretos y severos no es lo más sano, más bien saber que sí es lo que queremos pero con la atenuantes de que todo puede cambiarse de un momento a otro.

                             La cultura en la que nacemos, es un hecho profundo que nos marca, en la cultura occidental existen muchas cosas muy positivas, y como en todas existen negatividades que es bueno tener presentes. Sería bueno aceptar que a veces estamos inmersos en unos pensares que provienen de la cultura general y que la verdad no ayudan en nada. Una parte de la cultura se relaciona con bienes supremos, pero si nos acordamos como la definió Linton, entonces sabemos que se refiere a todo quehacer. Es así, que desde mediados de siglo pasado el mundo occidental (en algunas partes más que en otras) comenzó a considerar comprender un poco más del acervo cultural del mundo oriental, ya que se vislumbra como un mundo más pacífico en cuanto lo que proyecta el ser. En estos lares occidentales la ley del menor esfuerzo tiene un lugar preponderante, no hay duda alguna, sabemos a veces que ciertos esfuerzos son agobiantes y que claro está que preferimos hacer lo menos para obtener lo más, pero no siempre se logra, dejándonos algunas veces con mucho que desear. ¿No será que no hemos descubierto que lo que realmente amamos es en donde  debemos enfocar las baterías y no en los caminos de obtener tan solo por conjugar este verbo en su acepción más ramplona?

Lo fácil puede convertirse en lo más difícil cuando no terminamos de comprender que todo lo que sale de nosotros regresará con creces si realiza buena energía.

La cultura del trabajo tiene varios enfoques. En los países asiáticos tiene una connotación de bien supremo que expande la conciencia del ser cuando se realiza con dignidad y más que nada con fidedignidad, es decir acorde al ser humano que la vive. Lo que hacemos no es algo adjunto a uno mismo, es esencia de nuestro ser. Es por ello que hay a veces mucha neurosis presente en las actividades porque se hacen tan solo para obtener más bienes y obviamente esto resulta mucho más difícil y cansado.

Un ejemplo clarísimo está en que si posponemos tareas que en realidad son impostergables, llegará el momento en que nos abrumen.

 Se dice que cuando uno descubre su actividad ideal, o el flujo que le hace más bien en la vida, hasta pagaría por realizarlo. Por otro lado nos queda claro que descubrir ese fluir nos puede llevar tiempo, en algunos casos la vida entera y obviamente un esfuerzo un poco más consciente. 

En oriente sin embargo son más ágiles los quehaceres algunas veces. Se permite a las personas un poco más de tiempo y espacio, ya que en esencia no hay prisas por acumular ni por avanzar más que otros. Existe la competencia que sólo propicia mejorar, nunca para hacer presente un sentimiento de que se es más que otros. El averiguar quién se es, y porque se es así y qué es lo que ha de centrar la  actividad, solo se enfoca en función al centro de la persona y no a como se desempeñe en el mundo exterior, este solo provee lo necesario para que la personalidad se dé pacífica y no exigente y competitiva. Queda claro que la intención sí importa. No importa en qué etapa estamos, lo que sí importa es perfilar mucho mejor las intenciones.

En particular es muy interesante que lo que oriente ha traído al mundo occidental es entre otras tareas el mirar la mente y su fuerza en las acciones que desempeñamos, saber sus colores.

Hemos dicho ya que la vida puede observarse como una gran esfera. Esa esfera contiene todo lo más alto, lo más bajo y todo un mundo intermedio que es el que conlleva la actividad más dinámica. En las parte más amplias de su redondez, nuestras actividades  podrían hacernos resbalar, es decir los espacios de logros y concreciones con ciertas presiones sí que nos pueden provocar errores. Si nos encontramos en las partes bajas de tristezas o dolor, pues el ser normal siempre trata de mejorar. Más, en la parte más amplia es en donde debemos enfocarnos, es decir en la vida diaria y en la época central de nuestra vida, ahí está determinado el humor que regirá todo. Las curvas en la vida son las más difíciles ya que son los momentos en los que se puede nublar el panorama y puede ser que sintamos que nos hundimos. Si estamos arriba a veces ni la conciencia queremos ampliar porque en occidente se considera estar arriba cuando tenemos una materialidad resuelta, y es entonces cuando creemos que todo lo podemos tener, comprar y adquirir solo con pagar. Enorme falacia. Muchas cosas no se logran así, y cuando nos damos cuenta hemos dejado el tiempo pasar o que no sabemos porque nos toca vivir tal o cual cosa que no nos esperábamos, entonces si que sucede lo que mi madre solía nombrar como: Se nos aparece el diablo. Así mismo en nuestra cultura no se afana el espíritu en encontrar esos momentos de flujo como algo a resguardar y a recordar para que cuando vengan las épocas de menor ánimo o dificultad tengamos de donde tomar la vida y que no nos desinflemos. Es decir, siempre que estemos en gozo, que estemos en momentos álgidos nos conviene tenerlo presente para cuando vengan los momentos difíciles. 

Todo es una interacción conjunta.

Últimamente nos enteramos de que varios de los jugadores más exitosos del tenis mundial practican disciplinas orientales. Algunos de ellos nos dejan con mucho asombro al verlos jugar por horas y prácticamente ni sudar. Uno se pregunta ¿ Son de otro planeta? Cómo lograr tales hazañas. Y las respuestas están bien claras cuando sabemos que son ante todo buenos practicantes de artes espirituales y actividades bien disciplinadas. Practican algún arte marcial, hacen yoga y meditan con principios de mentalidad zen.

Nos asombra como a veces se le anima a un jugador en la cancha y el contrincante que no recibe esa energía del público, podría derrumbarse. Los comentaristas atinados suelen averiguar mucho más allá de cada jugador y se nos dijo que hay un tenista (que ha mantenido el puesto número uno del ranking por mucho tiempo) a quien se ve muy entero siempre, pase lo que pase. Pues una de sus tácticas mentales es que cuando en el público están animando a su contrincante el no lo toma como tal, lo toma como si los vítores y gritos de ánimo fuesen para él o para los dos. Sabia actitud, porque no le inmuta que todo un estadio esté a favor de quien sea, el solo escucha lo positivo. Nada mala idea. No tomar algunas acciones de los demás como algo personal nos puede ayudar mucho. Es lo mismo que saber que hay flujos generales en el mundo y a veces pareciera que nos afectan en lo personal y solo depende de nosotros hacer que esto no suceda.

                         Retarnos a nosotros mismos parecería que no es algo conveniente. Sentimos que seriamos la última persona a la que le debemos exigir algunos logros, o tal vez nos conocemos tan bien a nosotros mismos que preferimos ni intentarlo, sino más bien dejar que las cosas sucedan como van llegando. Es un hecho que como llega la vida habremos de vivirla, pero más aún es un hecho clarísimo que sí debemos proponernos a nosotros mismos esos retos a los cuales llegar. No importa si no se logran de momento, pero que no falte por nosotros tener el ánimo y la mente clara al llegar a ciertos puntos sin retorno.

¿Nos hemos dado cuenta ya, que de nosotros mismos depende el tenor de gozo que podemos alcanzar? 

Eso de estarle echando la culpa a otros por lo que no se logra es de kindergarten, es algo que debemos desterrar, así como la idea de que somos víctimas de situaciones.  El victimismo tan arraigado en nuestra cultura roba mucha energía que se desperdicia, es como estar buscando tranquilidad echando el bulto a otros. Nada de lo que vivimos es gratis, ni llega a nosotros solo por lo que hagan otros, es nuestra tarea personal lograr las situaciones óptimas que estén en nuestras posibilidades.

Los estados de ánimo no deberían ser producto de lo que se vive fuera de nosotros mismos.

 Es algo que tiene todo que ver con el control que hemos logrado tener observandonos y poniendo en la mente lo adecuado.

Ahora que me releo, pasó por momentos de muchos estados de asombro. Me encuentro con cosas que viví y que les dí entrada en mi redacción y que tan solo han sido incidentes pasajeros. Ahora si me doy cuenta que vale la pena haber hecho ese recuento, porque al volver puedo retomar, reajustar eso que de pronto observé como preponderante y no lo era.

                              En lo personal he aprendido poco a poco a creer más en el poder de la oración. Vi orar a muchos a mi derredor cuando yo era niña y al final les vi también manifestar angustia en momentos clave. Siempre me pregunte porque se daba eso. A otras personas que nunca vi orar, les vi luego llenos de paz en momentos difíciles ¿Porque? Y me avoque a averiguarlo.

El modo en la oración hace todas las diferencias.

La oración no es repetir textos, aunque lo hagamos como mantras.( El mantra sirve mucho para enfocar, es repetir una frase corta y seguido, volviendo y volviendo a la idea para pacificar). Orar es más bien ante todo tener enfoque en lo que se está pensando en dos direcciones: el porque se enfoca esa atención y como se logra ese decir a la fuerza superior que ponga de sí para alguna necesidad. Sin atención no hay oración. Sí habrá texto pronunciado que de paz a quien lo dice, pero la segunda parte que es la intención del acto, es probable que no se dé. Es un acto circular que va de quien lo proyecta (desde el centro anímico interior) hacia la fuerza ( De Dios) y en el inter está la intención clara del porqué se hace. Como veremos hacerlo no es tan sencillo como repetir, debe de haber un estado de ánimo propicio en un medio lo más adecuado posible.

Cuando pensamos en las rezadoras contratadas o las personas que lloran en los velorios también por contrato (se les conoce como plañideras) de la misma manera, nos queda un poco la incertidumbre de cuál es el sentido.Yo creo que es más cultural que realmente espiritual.

                               El mundo del color me ha acompañado en la mente y en el gozo externo, desde mis primeros años de vida.

Amo ver las cosas llenas de color. Así puedo decir que ya con la madurez y el entendimiento de las fuerzas energéticas de esa luz que es el color, me queda claro que los estados mentales así mismo los veo.

Los grises son los estados en los que vamos de bajada y cuando nada nos parece que fluye bien. 

A veces esos estados nos pueden durar mucho tiempo y paralizarnos en el mal sentido. Hay que saber qué son, cómo llegan y observar cómo a veces se propician dejando entrar ideas que no nos pertenecen. En esos momentos debemos saber dejar afuera de la mente lo que no es. Saber qué asuntos no tienen nada que ver con nosotros, se puede volver una tarea muy divertida y aumentar nuestra autoestima cuando sabemos deslindar esos asuntos.

En algunos casos esto puede pasar con algunas personas. Nos han enseñado que todos los seres humanos con los que tratamos y convivimos han de verse como un prójimo al que no se puede más que tratar muy bien, o como siempre hemos escuchado: como si fuéramos nosotros mismos. Esto puede ser falaz, porque hasta a nosotros mismos nos viene bien soltarnos a ratos y revisar. Si se puede aprender a detectar quienes son personas que no aportan para nuestra promoción espiritual y simplemente se les deja ser sin que interactúen con nosotros. No es fácil a veces, pero tiene que ver con aprender a detectar personalidades que no son afines a uno mismo y que más vale no tener cerca. No es otra cosa que saber que somos merecedores de una vida plena y la gente tóxica existe. Lo único que es claro es que hay que saber detectarla. Es más, hasta se le puede tratar, mas no por ello permitir que interfieran en nuestro pensar. Nadie debe pintar de gris nuestra mente.

La mente es un hecho que tiene sus propios tonos.

 Los tonos verdes, son los de la mente que está en camino de restauración. No en vano se dice que la fuerza del verdor de natura, sana. Somos capaces de hacer todo lo posible por atraernos todo lo que es sano. En épocas recientes esto se ha exagerado a tales grados que las gentes hasta cambian sus dietas de fondo y hacen exceso de ejercicio. Esta bien comer sano, cada quien encuentra su camino pero sin exagerar el punto. Y de lo de hacer ejercicio es algo que también se puede convertir en una manía. He visto que hay seres que pasan más horas ejercitando su cuerpo que viviendo su vida. Hay que saber que es lo adecuado para cada quien y respetar hasta a los que no quieren hacer ese tipo de actividad.

La mente que está en tonos rojos y rosas, son las mentes que apelan al amor. Existe el amor incondicional, es el que debemos dar y mas que nada percibir en los otros, mas hay que tener cuidado de no descuidar nuestro equilibrio en aras de estar dando o dandonos de más. Se puede ayudar, se puede compartir todo, pero nunca a los grados que sea visto comprometido nuestro propio equilibrio. Se ha creído que salir de nosotros mismos es la manera de agradar a Dios. Es un hecho que esto con medida es muy necesario, mas cuidado con hacerlo fuera de control porque puede convertirse en fuente de enfermedad.

En amarillos son los tonos del saber y de la luz, esa que es más de conocimiento, así se ven las mentes que solo quieren saber y algunas veces saber todo. El conocimiento en desbandada no nos lleva más que a abismos. Ni se diga cuando es búsqueda de lo que ocurre en las vidas de los demás, esto en español vulgar se llama chisme y a nadie hace bien. Nunca es posible tener el total conocimiento de todo. Existe un dicho que aclara: Dejar caer el libro, y mirar. Es en la palabra escrita que encontramos mucho del conocimiento, pero mucho más aprendemos mirando a nuestro alrededor. Es verdad que a quienes nos encantan los libros no podemos entrar a una librería sin sentir la necesidad de llevarnos varios a casa, pero eso hay que hacerlo con cuidado y medida porque puede volverse contraproducente tener la mesa de noche con una pila de libros que no sabemos hasta cuando les tocara su turno. Me ha pasado, mas hace mucho ya, que supe que sobre mi mesa de noche solo pongo el libro que estoy leyendo en la actualidad. Ni uno más. Tener claro que habrá libros que ni vamos a comprar y mucho menos ni vamos a leer. Ya a estas alturas del partido, cuando hemos pasado los primeros cincuenta años ya sabremos mejor que el gozo está en sacar en claro que vale la pena leer y que no. En mi juventud goce leer el periódico en su totalidad, así como varios libros a la vez de temas variados de literatura y más que nada de mi interés personal en Antropología ( me apasiono por unos años su lectura, y que hoy disfruto en modo divulgación desde los centros en los que se promueve su conocimiento para el bien general) terminé donando todos los libros a la Escuela local para uso de los jóvenes que comienzan, algunos de ellos, los más básicos ya nada tenían que hacer  en mi librero. 

Hoy día se que cuando amanece y es muy temprano no permito que me invada el conflicto, disfruto el estar lúcida a la hora que sea porque ya a nuestra edad el ciclo de descanso es diferente, saborear el mejor momento para leer lo que es de conocimiento para el alma, esto es tanto el instructivo o de algo de sabiduría en prosa poética o verso. Tal vez la media mañana sea para dar un vistazo a algo que nos aligere el espíritu como alguna revista de temas que nos interesen como las actividades manuales si nos gustan, o el jardín etc. y en la tarde o antes de dormir gozar más de lo literario tipo novela. Yo solo inauguro  autores en mi librero si es que alguien confiable me los propone o recomienda, de resto ya nada. Si queremos leer un libro de filosofía antes de dormir, es seguro que tal vez nos induzca el sueño, puede ser muy buen somnífero. Yo prefiero a esas horas una o dos páginas de libros especialmente amados que seguro estan como preferentes en el librero personal. En mi juventud amé los textos de las que escribió bastante Jack London y son esos pasajes de las aventuras en bosques de nuestro continente así como asuntos costumbristas, con los que me vuelvo a dar el gusto de leer antes de dormir y después de rezar.

Es claro que es mucho lo que se escucha en los noticieros hoy día, y no nos damos cuenta cuanto nos hace de mal estar escuchando demasiado de esa información. Ya van varias veces que me topo con personas que me dicen por ejemplo: Ya se supo que los chinos soltaron el coronavirus al mundo, lo escuche en las noticias muy confiables. Y yo me pregunto: 

¿De qué sirve esa noticia, por mas confiable que sea? ¿Podemos remediar algo? Es penoso, pero da lo mismo al ciudadano común de donde salio ese bicho, el hecho es que debemos asumir nuevos modos. Esa noticia solo debe servir a los grandes organismos regulatorios que tienen en sus manos el vigilar quienes están trabajando la ciencia en el mundo. Sí, es una pena que de un centro científico se haya atacado a la humanidad, pero no es tarea directa de nosotros evitarlo. En verdad he sentido pesar cuando me entero que están atacando y matando chinos en el mundo porque se tiene un gran coraje nacido de estas informaciones, gente que nada tiene que ver con el hecho y pierden la vida solo porque son de ese grupo étnico. Que triste. Aprendiendo a deslindar qué noticias sí y qué noticias no, pues hacemos más blanco el centro de nuestra mente. No olvidemos que el color blanco es la unión de todos los colores y deben de estar en equilibrio en la centralidad de nuestro pensar. La pureza existe y es trabajo personal mantenerla a flote en nosotros.

Las mentes que aman y saben el buen sentido de los cambios se encuentran en modalidades de tonos violeta. Es en ese tipo de pensar en el que debemos enfocarnos hoy en día para aceptar que lo que cambia nos trae mucho bien. En lo personal mucho de bueno he recibido de la pandemia aunque parezca irónico. Me encanta que ya sólo veré a la gente que realmente aporta a mi alma. Me encanta que solo iré de compras cuando estoy segura de lo que necesito y no compro de más, y  me encanta que pueda poner la lista del super en la red y me traen todo a casa, exactamente como cuando era yo niña y mi madre lo hacía llamando a la Casa Puga por el teléfono casero y nos llegaba la mercancía en un santiamén. ¿No es circular la vida? Quien lo dude que observe más.

Si sentimos que fluimos y el corazón no se agita en demasía es que estamos en tonos naranjas. Miles son los anaranjados que nos rodean, comenzando por el sol mismo que nos da la vida hasta el infinitum. El naranja es la entonación pacífica del alma.

Asi pues, cuando sintamos alegría el tono naranja puede ayudarnos a conservarla. Obviamente no tenemos que ponernos cada tono encima, con saber como traerlo a la mente basta.

Si obtenemos el tanto de confianza necesaria, será la gama de azules la que nos acompañe. Esos tonos nos dan protección, certeza de que vamos de la mano de lo que nos conviene y de lo que creemos.

                           La firmeza en el alma humana sólo se logra con el ahínco diario de lo que de verdad nos resuena. No vaya a ser que volteemos a la vuelta de la esquina y nos demos cuenta que eso que amamos lo hemos postergado para mas adelante (¿adelante de que?) solo tenemos delante lo que nos resta del día, así que si amamos abrazar a los bebés, hagámoslo, si estamos en eso. Si amamos cocinar, hagámoslo de una santa vez y si lo que nos hace felices es ver llover, pues esperemos la época de lluvias y gocemos con ello. Es una mentira que tenemos que tener resultantes enormes y grandiosas para que la vida pueda pronunciarse como muy feliz. 

Obviamente todos tenemos tareas que hacer que no son de total flujo, mas al lograrlas el flujo verdadero de nuestras preferencias será mucho más intenso. En lo personal no me interesa mayormente los quehaceres de la cocina, mas hoy día en casa me paso buenos momentos ahí, me ocupo de ordenar y si me toca cocinar lo hago con gusto porque se que aunque no soy buena, estoy apoyando a los quienes comparten conmigo.

En lo personal, nunca me imagine que feliz me haría ya en la década de mi sexto escalón de vida, el haber llevado por escrito todo lo que voy viviendo, bueno, no todo sino solo lo que me ha significado y es muy diferente a lo que me significa hoy día. Ahora me hace muy feliz saber que puedo compartirlo antes de irme de este mundo, porque cuando me vaya ahí quedará en cajas, tal vez tan solo para ser parte de un momento de vida.

                           Séneca nos dice: Al jumento en lo áspero se le endureció la pezuña. 

Asi es, solo la adversidad nos cambia la textura de la vida, mas no queremos que nos cambie la textura del alma. Las durezas han de servir para mirar mejor las magníficas suavidades que nos proporciona la vida y vivirlas más conscientes.

Se dice también que a Aníbal ni las nieves tremendas por las que tuvo que pasar, ni los bosques enormes que tuvo que sortear, le doblegaron. ¿Que le ayudó? Su fuerza de ánimo. Ese ánimo que aprendemos a tener bajo custodia constante para hacerlo solo nuestro más fiel aliado.

¿Qué fue lo que doblegó a Aníbal? Se dice que el no conocerse y no saber sus límites. Ya había superado mucho de sus tareas encomendadas, pero a él mismo no. No se daba cuenta que sobrevaloro su personalidad y eso mismo le acabó.

Existe en la ciencia desde los años de la primera mitad del siglo pasado la investigación de un principio que vino a cuajar en la década de los años sesenta del siglo pasado. Se le llamó Principio de Peter por el apellido de su autor Laurence J. Peter, un pedagogo que nació en 1919.

Este principio habla de que todo tiene su propio límite. Así como hemos estado diciendo de la redondez de lo vital, esto se refiere a que no hay más allá de ello, lo que sigue cuando pasamos por la curva plena de la redondez, es volver a bajar. Así pues, algunas personas se preguntan qué es lo que trajo sufrir a sus vidas y la respuesta clara es que se quiere más de lo que nos limita.

 ¿Hemos cumplido la misión encomendada? Pues gocemos de eso sin estarnos dando con exigencias absurdas.

En la parte circular de la esfera vital se camina con pasos cortos y firmes. No se trata de estarnos probando de más, ya en la medianía de la edad habremos de saber que la vida ya está planteada. Esto no quiere decir que dejemos de aprender, pero se escogen las batallas y se centrará la vida en los gozos reales. 

Séneca nos dice: En la medianía, hay que observar más a las vidas y no lo que en palabras se asienta.

                              En 1897 Jules Renaud escribe:

                              Creo haber tocado el fondo de mi pozo. 

Así, tal cual todos hemos sabido de las negruras que puede traer la vida, pero eso tiene un límite, un fondo y no podemos ni debemos estar yendo de más a esos lares anímicos. Muy diferente es si se padece una enfermedad, o algo así fuera de lo normal y habremos de solicitar ayuda, como bien dice el dicho, eso sería harina de otro costal. Pero hablando del común de los mortales regodearse en los males es lo peor.

También dijo: 

Si la verdad estuviera en el fondo del pozo, me tiraré al pozo. 

Es un hecho, habemos seres humanos que estamos felices en las búsquedas y en los cambios gozamos porque de ellos se aprende, mas hay otros congéneres que esto nos les interesa y toman otros caminos. Cada quien con su temperamento a cuestas.

Sacar del pozo baldes llenos de verdades. 

Es normal andar buscando verdades eternas, pero más claro es que no las hay como tales. Las verdades responden a épocas, tiempos y personas.

                                   La vida en realidad se vive a dos tiempos:

Uno es el tiempo emocional y el otro el tiempo real. 

Ambos, apoyados en la mente de cada quien han de complementarse. Si lo emotivo se desmorona se nubla la razón. Mucho apunta para nuestro bien saber cada momento que es lo esencial o como también se puede decir: Lo realmente importante.

En estos tiempos que releo de la década de mis cincuenta años el rito de la misa católica dejó de ser importante para mi. No se exacto que pasó pero dejó de ser significativo. Para poder vivir mejor algo que venía haciendo como parte de mi vida desde la infancia y motivarme para no dejar de asistir, hasta acepte cantar en un coro de guitarras durante el ritual, pero tampoco me sirvio de mucho a pesar de que sentía que por medio del canto se une uno más con Dios. ( De hecho lo comprobé más adelante cuando hace algunos años me avoque a ir a leer la Biblia con los cristianos, de quienes aprendí muchísimo. En sus reuniones de verdadero trabajo y lectura a conciencia de la Biblia, también se canta mucho.)

Lo que me vino a hacer mucho bien fue encontrarme que una prima a la que aprecio mucho,  había estado implementando sesiones de aprendizaje del sentido de los ángeles en nuestra vida. La Biblia habla mucho de estos seres de luz y uno a veces no entiende bien a que se refiere ese asunto angélico, así que me avoque a saberlo. Me encontré con que es algo valiosísimo, da mucho asiento al alma y se puede profundizar cuanto uno quiera. Obviamente hemos de cuidar los pensamientos falaces al respecto y no caer en prácticas de fanatismos que nada tienen que ver con el real sentido de comprender la acción de los ángeles en nuestras vidas.

Buscaba algo que denominé el estado estable de felicidad, y partir de la idea de que solo las verdades propias dan ese sentido. Parte de mi trabajo en esos años era poder observar sin apegos.

Realice la pregunta que dirigiría mis pensamientos:

¿Quién puede saber de un camino certero?

Y la respuesta fue a mi misma:Ni el más pintado.

Quien nos haga creer que ya lo tiene, está mintiendo. 

Nadie deja de tropezar y lo que da certeza de verdad es saber que en el mismo tropezón está la respuesta. Así que me fuí abocando a observar más esos tropiezos inevitables que nos van dando más fuerza.

Cuando amanece en estos lares en donde he amanecido por los últimos cuarenta y cinco años de mi vida, escuchar el canto de la paloma montaraz se convierte en un mantra al oído. Esos sonidos de la naturaleza nunca deberán de dejar de asombrarnos.

                              En la vida en general todos los colores se van combinando y lo que vamos percibiendo es cuánto más negro o cuanto más blanco los habita según el momento. Si estamos en bajada los negros permean y si estamos en subida los blancos darán los tonos a todo nuestro colorido.

Hay momentos en los que uno percibe la vida como si se hubiera desgarrado, el cuerpo respondiendo a lo más mundano y el alma en la lucha de su elevación. Nunca estaremos construyendo en la certeza total. Habremos algunos que podemos desanimarnos con ésto, mas no hay tal, es mucho mejor saber que no hay nada escrito y como tanto nos dijo Serrat a quienes lo escuchamos hasta la saciedad: Se hace camino al andar.

Escribí:

En el centro de la encomienda dada, lo que nos centra es ser fieles a nuestro sentido de bien.

Parecería muy facil, mas ante todo habremos de despejar la claridad.

¿Que nos significa a cada uno ese sentido de bien?.

Las cargas que solo dejan aprendizaje a veces son dolorosas y necesitan del tiempo para ser asimiladas.

Muchas veces en estos lares de los campos lejanos a la ciudad se convive mucho más con los animales. Me encantaba observar a las filas de hormigas llevando hasta sus nidos trozos de hojas mucho más grandes que el tamaño de su propio cuerpo. Creo que es fantástico poder hacer una correlación analogica  con lo que a veces vivimos los humanos: Cargas enormes que pensamos que no podremos soportar y nos salen las fuerzas de flaquezas si el animo esta bien llevado.

                           Así pues, me quedó clarísimo que estaba entrando a una etapa de madurez. Todavía en la década de los cincuenta años de mi vida tenía momentos en los que se me cerraba la garganta y sentia algo de angustia, lo que más me resonó en estos tiempos fue saber qué tanto me hacía bien simplificar, hacer la vida más ligera. Me percate que llevaba mucho tiempo tratando de vivir más sencillo, con más ligereza y lo iba logrando.

Ya maduros los seres humanos dejamos de ir en contra de nuestra propia natura (Como a veces solemos hacer sin percatarnos) y más que nada de nuestra propia especie. El orden en el pensar toma asientos mucho más claros.

La esencia de Dios se vendrá manifestando en un equilibrio tanto personal como con la convivencia.

La madurez nos va serenando. 

No hay cabida para no aceptar lo diferente  y saber como convivimos con ello sin crear daño. Simplemente se aprende a fluir mejor. Saber que las diferencias que nos separan lo hacen porque no todos tenemos que ser compatibles y si algunas personas se van antes de lo previsto, Dios las bendice y los que nos quedamos recibimos nuevas encomiendas de adaptación y cada quien sigue su camino.

Continuará.MJ






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martes, 13 de julio de 2021

 De la vida diaria.(En word)

                                  Es un hecho contundente que los flujos de la vida se ven atormentados algunas veces. ¿ Podríamos comprender que las tormentas siempre preceden a la calma? MJ

 

                                  La vida está compuesta de subidas y bajadas así como de desencantos y de momentos que sentimos serán eternos. El ciclo vital, también puede contemplarse como un gran círculo que nos contiene y en el que a veces podemos estar abajo, otras veces en las curvas y en otros momentos en las alturas, es lo que a todos nos sucede, más no siempre estamos en la total conciencia de observar. Se vuelve una tarea cada vez más necesaria saber que nada nos conviene estar con emociones revueltas y sin comprender las subidas y bajadas que nada bien nos hacen si no son entendidas, aprender a observar todo esto es algo muy necesario, tarea que se asienta en principio en lo que vivimos en el día a día. 

Conforme pasan los años nos vamos haciendo más asiduos a poder prever, acción que también entra a colación en estos rubros de los sentimientos cambiantes.

 Todo tiene que ver con el ánimo. 

Los puntos de vista que le dan sentido a esos flujos están permeados por el ánimo que con algunas lecturas procesamos mejor. Aprender de los grandes pensadores parecería fácil, mas solo harán y darán huella firme a nuestro camino cuando lo que nos comparten es algo que podemos asentar en nuestra realidad, más no siempre se da así, las más de las veces leemos y esas lecturas no vienen a hacer su parte actuante en nosotros hasta mucho después. Aun así, Séneca y sus postulados siempre son bienvenidos.Así lo fué en estos tiempos de la década de mis cuarenta años de vida. Este autor por medio de cartas dió a su discípulo Lucilio muchos pensares muy hermosos. Recomendaciones estupendas que aún sin poder ponerlas del todo en práctica nos hacen un rato de buen pensar.

Las cartas a Lucilio escritas por su mentor Séneca, las recibí en esta parte de mi vida que hoy reviso, como un regalo de mi marido, han hecho su parte en mi. En un viaje que hizo a la CDMX, y visitó la UNAM, me las compró y hace algunos años pasaron a la biblioteca de mi hijo, han sido parte de esta tribu. Es un libro de edición muy sencilla pero lo hemos gozado tanto, que se ha cuidado. Eso me deja ver que en el fondo todos aquí somos bastante estoicos y de eso estamos orgullosos, es una manera de ver la vida en la que siempre salimos a flote.

En estas épocas de mi vida, escribí:

                                ¡Que fluya la vida!

                                ¡Que fluya el devenir!

                                ¡Que fluya el existir!

                                 En esta armonía, sólo mía.MJ

En el año 1995 iba yo logrando una asentada actitud positiva, que aunque no se definía aún del todo en sus caminos, en lo interior me afanaba en buscar asientos del pensar, que fueran más eternos.

La causalidad nos trae inevitables cambios. 

Esos cambios a veces asustan, pero al fin fuí comprendiendo que lo que a veces da miedo, también es algo que provoca esas mariposas estomacales que nos empujan a cambiar y crecer.

Los aprecios nos hacen pensar en cercanías, más los verdaderos cariños nos permiten sabernos eternamente separados. 

Esa individualidad a veces trae esos sentires de un tanto de angustia, más al darnos cuenta  de que en espíritu uno puede estar unido por siempre con alguien, pues las mareas fuertes se acatan y la vida vuelve a darnos luz. La vida se encarga de decir que hemos venido solos y así mismo partiremos. En este absoluto y cierto predicado mi alma palpita ante los ojos de los que son mis amores y me congratulo con la vida de verlos crecer, transformarse.

                               Mi flujo personal se concreta con la escritura a mano, con el gozo de disfrutar de los libros de papel (Ya para estos tiempos se empezaba a sentir como una amenaza el asomo del libro virtual) y nos dimos cuenta los que amamos los libros de papel que estos están por siempre,  luego lo pude comprender mejor: leer en pantalla es tan solo una opción a veces muy buena. Escribir en una computadora ha sido para los que conocimos las máquinas de escribir, una maravilla hecha realidad.

                               Ser, nunca es lo mismo que vivir.

                               De pronto la vida se puede volver como aletargada y poco vigorosa, creemos y sentimos que pierde el encanto, pero no hay tal porque aunque las inercias imperen, la vida solo va transformándose cuando de verdad nos damos tiempo para observar. Las artes en general en su evolución nos han ayudado a hacer de lo trivial algo magno, hacemos observaciones ya mucho más concisas y detalladas, así como comprendemos hoy día el movimiento de lo abstracto, y que lo efímero no lo es tanto, mientras forme parte por un instante en nosotros.

Un grano de arena puede ser tan solo eso, mas así mismo puede ser lo más grandioso. 

Cuando veo a mi nieto salir al jardín con su pequeña lupa  y me pregunta porque ese gusanito tiene tantos pies, me quedo atónita de felicidad. ¿Puede haber algo más grandioso, en una tercera edad? Nuestro desgaste inminente nos inquieta, pero la vida nos aquieta cuando vemos todo lo que nos ha dado. Nada comienza siendo en grandes y esos principios de todo, deben darnos asiento en el alma. Todo comienza como un grano de arena.

En los silencios que buscamos adrede encontramos una brillantez especial.

Escribí:

 Si quitamos lo uno

¿Que nos queda?

La ligereza de nuestro ser

en flotación. MJ

                              En estos tiempos me preocupaba lo difícil que parecía ser, el control mental necesario para enfocar lo certero, que era ( O parecía ser) lo más importante y apremiante. Las prioridades van cambiando, porque la vida así lo exige y hay que darles cabida. No siempre la certidumbre ha de estar presente, porque otro regalo de la vida es saber cómo todo va teniendo sus tiempos.

Mucho de las figuras que se forman en la mente nos van dando pie a saber qué es lo que debemos soltar. Mucho está en el conjunto de todo lo que se nos ha dado como aprendizaje y de pronto habremos de aprender a desaprender.

La austeridad es liberadora. 

Así como no es sano acumular cosas, hay que tener mucho cuidado en no acumular pensamientos que ya nada tienen que ver con lo que vamos siendo, al transformarnos.

En mi ventanal de pronto percibo un enorme ramo de flores en rosa bugambilia. Mi mirada se abstrae, no puedo dejar de contemplar. Las hojas que le acompañan me absorben, me fascinan sus verdes en tonos varios, desde el casi transparente de una pequeña hoja en crecimiento, hasta el tono muy oscuro de una hoja en plena madurez. 

Ya me las imagino sobre una gran hoja de papel fabriano. Luego me acuerdo de que ya las plasme, y que tengo otros muchos temas pendientes en ese lograr de mis proyectos de plástica, así que contemplo y sigo mi camino. Recuerdo que no en la cantidad está el verdadero valor, me encanta pintar bougambilias, pero ya tuvieron su momento.

La jardinera que descansa sus frágiles ramitas en el camino de la entrada provee de frutos muy preciados para los Xtacay, los veo venir por ellos, me lleno de vida con esos vuelos en picada y los coloridos de estos pájaros, también conocidos en mis ambientes como los Cristos fue.

Una de las hermanas de mi madre que vivió cerca de nosotros en estos lares del campo yucateco, al escucharlos piar decía que le parecía que eso decían.

En un día cualquiera cuando estas jardineras nuestras están plagadas de frutos verdes y rojos, los pájaros comparten. Por la época ahora son los xtacay, pero en unos días no muy lejanos se verán también llegar a las yuyas, a los pardos con un poco de amarillo en sus alas y a otros más.

Blaise Pascal dijo: El corazón tiene razones que la razón desconoce.

Que certero es ese dicho. Que importante saber que cuando uno va avanzando en la vida la intuicion ha de regir un poco más.

¿Qué es lo que se conoce como vivir alerta ? 

De entrada, no es algo siempre fácil.

Es una especie de desapego que fortalece por dentro y al mismo tiempo ayuda a someter al ego.

Pareciera complicado este argumento pero lo podemos desgranar así:

Es un sentimiento que uno puede reconocer. Luego podremos decir que ese sentir nos vincula con algo que nos produce un gozo porque sabemos que aunque no nos define, es parte de lo que estamos viviendo. Ese es el desapego, es saber pero no comprar para siempre ese sentir. Dentro de nosotros se restaura el modo de apreciar y ponemos a buen recaudo esa parte de nuestra personalidad que siempre se quiere imponer. El ego es tan solo eso, una parte de nosotros que prefiere a veces hacernos estar más pendientes de lo pasajero que de lo eterno.

No constantemente somos el cuerpo que habitamos.

 La mente puede sacarnos de él, y recordarnos para nuestra tranquilidad que un día saldremos para siempre.

Cuando estamos alerta, nuestra mente capta mucho mejor los compases de espera.

 ¿Qué es lo que estamos esperando?

Esa, es otra falacia mental: estar siempre en espera. 

¿No es la vida que estamos viviendo en este mismo momento, perfecta?

¡Claro que lo es! pero nos empeñamos en pensar que habrá otras perfecciones.

¿Será que podamos aprender a ser más felices, de lo que ya somos? 

Porque la felicidad se cultiva y está asentada en la base de las verdades que conocemos y lo que hemos creído. Muy importantes son las pausas porque en ellas se manifiesta mucho más la ligereza de la vida. Esto, los japoneses lo saben muy bien por lo que aprecian desde hace milenios el espacio vacío. Si observamos sus pinturas nunca tiene temor de dejar grandes porciones del lienzo sin nada, esa nada también es el todo.

En los silencios está la real respuesta de todo lo que nos anima.

Esas pausas de los cantos de las palomas de monte por las mañanas, pueden ser los espacios para llenar con respiros profundos.

Aquí, en este entorno que yo he habitado ya por casi cincuenta años se siguen dando cosas insolitas. La otra noche queriendo sacar a una rana de buen tamaño, que se instaló junto a la pared de la puerta que da al jardín,  mi marido la empujo con un bastón de golf ( aquí nadie juega golf, pero hay bastones que ha dejado mi hijo que sirven para sacar a los bichos que visitan sin ser convidados, y funcionan muy bien) la rana saltó y se posó completita en todo el rostro de este señor que tan solo la quería devolver a su hábitat. Le cubrió totales los lentes, así que casi sin ver, se los sacó con cuidado de la cara y la muy saltarina se volvió a la pared. Ya no sabiamos que hacer si ayudar al asustado o sacar al animal. Al fin abriendo la puerta mi hija logró que tomara  las de villadiego con saltos, como si nada. Como si todo, porque hubo que calmar por un rato a quien atónito recibió esa visita en el rostro.

En esta época de mi vida mi madre se cayó. 

Todos creimos que de esa caída vino la ruptura de cadera, más el médico nos aclaró que muchas veces es la cadera que se quiebra primero, y nos caemos. Es como si el cuerpo estuviera diciendo que hay que hacer pausas aunque sea dentro de burbujas de dolor, porque el dolor bien encausado nos llevará a nuevos lares. Los momentos así se dividen y a veces la vida misma los exige. Esa caída nos transformó a todos. Comenzamos a ver desde otro ámbito.

La vida tiene sus maneras de aquietar. A veces son las mas amargas, pero buscan quietud de cualquier forma.

Mantener el estado pensante y propositivo en lo adverso, en aquellos momentos en los que sentimos que el corazón se nos escapa del pecho, pueden ser de las encomiendas más difíciles. A todos nos toca y nos llega ese momento. No hay tarea sencilla, nunca.

Al ser, nada nos sobra ni nada nos falta. 

A diferencia del estar que nos puede confundir creyendo necesitar lo que no está presente y sentimos que mucho se nos ha ido y hay que recuperar. Nada se recupera, porque si la vida es circular es porque lo que trae será lo necesario.

El título general y amplio de los varios tomos que conforman la magna obra de Proust, siempre lo he cuestionado. 

¿Como que ¿ En busca del tiempo perdido? Yo creo que no hay tiempo perdido. Más viendo con los ojos de este gran autor, podemos tener claro que el sí percibió que hay tiempos perdidos, cuando hacemos banalidades o estamos en tiempos que consideramos más absurdos que otros. Expuesto a los salones parisinos de cambio de siglo, Marcel creyó que ahí se vivía en el cielo, y ya pudiendo estar en ellos comprobó todo lo absurdo que ahí se daba dentro de esas vidas. 

Se camina con la nada y se comprende de frente al todo. O, se observa un todo como majestuoso y ya de cerca nos damos cuenta que es la nada.

Lo fuerte y lo débil se dan la mano y se congratulan de decir: Ambos somos parte, así que habremos de acostumbrarnos a estar juntos.

Muchas veces las palabras estorban. 

Más estorbosos son aún los vocablos cuando no son los adecuados y nos entercamos en traerlos a colación o a utilizarlos como de más. En realidad lo único que se nos pide a veces, es observar.

¿Cómo percibimos el color del viento mientras los parloteos son inevitables? 

El viento con su propia voz se cuela, se asienta y nos asienta en donde nos toca estar, y en la cara sentimos el sentido real. El viento a veces nos sonríe, y no alcanzamos a verle porque ante todo estamos ocupados.

Un amanecer escribí:

Este momento es único.

Amanece.

Está todo dispuesto.

Un solo momento nos habita.

La grandeza nos abarca, enorme y fluida.

¿Hay finalidad?

La salud de pronto se vuelve el todo.

Vemos la manifestación divina en la rutina sencilla.

Comer, vigorizarse, sonreir.

Hay momentos que pertenecen al mundo.

Hay instantes que solo son nuestros. 

Un suspiro. 

Solo existir. MJ

Todos podemos por momentos olvidarnos de que somos tan limitados y gozar con las parálisis que nos regala la vida, es decir esos momentos que de pronto nos sentimos plenos y contemplativos y debemos hacer fuertes ajustes para que la mente los observe y seamos más fuertes.

No temer a ese tenderse en la cama del que habla el filósofo Lin Yutang. Saber que somos criaturas de mente cambiante y esta no puede evolucionar en los bullicios continuos.

Nunca la agitación debe triunfar.

Nunca perturbarnos por las cosas insólitas de la vida. 

En estos días las hormigas se comieron los cables del tendido eléctrico que va debajo de la tierra.

No sabíamos qué era lo que pasaba, pero la electricidad en la casa se enloqueció.

Un electricista muy afanado y bueno en sus labores, al fin descubrió el asunto: las hormigas se habían dado un banquete de plástico por algún tiempo. El horror fue doble, porque solo pensar en esos seres comiendo así, da pesar.

¿Que es la plenitud?

En mi caso personal hay muchas plenitudes que de pronto surgen por momentos. Una de ellas es contar siempre con una buena pluma. He de decir, ¿plumas?

He sido afortunada ya que he tenido muchas plumas, algunas ya se fueron a vivir el sueño de los justos y otras permanecen, algunas en uso y otras como bellos recuerdos. Mis padres siempre pendientes de mi pasión de escribir a mano, me las proveyeron con mucho amor. Cada que una me llamaba la atención se volvió parte de mi escritorio y me han hecho la más feliz. Estoy agradecida por eso. Hoy día conservo como un tesoro la Parker que utilizaba mi padre cuando partió de este mundo, no es un lujo material es un lujo espiritual.

También es muy pleno despejar los pendientes. Hacerlo con parsimonia nunca con apuros necios. 

La plenitud es aliada de la paz.

Nunca el ser y el hacer deben contraponerse.

Siendo y haciendo en armonía se da la congruencia al pensar, porque aunque a veces remar contra corriente es lo más común, con mente clara se fluye como un buen viento de brisa de mediodía.

¿Controversias? solo para crecer. 

En mis escritos he desglosado los momentos oscuros, como preguntandome ¿porque han de darse si uno no los propicia?. La vida es la que las trae y siempre tienen sentido.

La vida es un reajuste constante, caminamos con todo a bordo, nada se queda por el camino y por eso soltar no es literal es más bien transformar la visión. La experiencia nos permite ser mucho más agradecidos, porque nunca hay equilibrio total, solo hay perdón y cambio para ver más claro. Somos como una suma de equilibrios restablecidos. Volver a lo básico, es grandioso. La tercera edad permite eso: Tener solo lo necesario porque el lastre nos impide ver con claridad el horizonte.

Esta era que vivimos nos enseña el valor de reciclar. Nada es nuevo, desde que el mundo es mundo.

En las 24 hrs que tiene un día, Dios se nos regala. 

Esa presencia fuerte y atemporal es la más eficiente para contener lo que se percibe drástico y difícil.Todo se reajusta si la fuerza de Dios nos habita. Mi experiencia de Dios ha sufrido cambios. Hoy día me siento muy complacida de la que he logrado, al grado que decidí pintarla en cuadro mediano, en acrílicos, carbón y arena silica. Este cuadro que he revisado en mi mente varias veces a pesar de ser muy sencillo lo titule en principio como la fuerza de Dios, mas estos días que ya verá la luz, (estoy dando los últimos retoques) he revisado el nombre, se llamará: El tiempo de Dios. Toda mi obra plástica de acrílico está relacionada con algo del tiempo, asunto que me apasiona.

En esta época leí de Taylor Caldwell, Diálogos con el diablo. 

Lo que más me impactó es cuando dice: es un horror pensar en un género humano desprovisto de humanidad.

Algunas veces uno se pregunta:

¿Nos estamos deshumanizando? 

o ¿no será que nunca hemos llegado al total nivel que podemos, como humanos?

Cuando estudié  Xtología mucho me marcó el concepto de contingencia. Estamos contenidos, somos parte de Dios, y esa sola idea es la premisa de la paz real.

La desesperación que cualquiera pueda sufrir, es ante todo falta de Fe. 

Nunca olvidar que la Fe que tenemos más potente, es la que desarrollamos hacia nosotros mismos.

Mucha de la Fe del catolicismo está asentada en la historia. No es fácil hacerla nuestra desde ahí, porque para tener Fe, habremos de creer en todo lo que la sustenta.

La comensalidad de Jesús no es otra cosa que saber cómo implementamos nuestra vida de relación. No se toma tan literal la palabra, se comprende en su total dimensión. La vida de relación realmente empieza con los cercanos. Luego, deriva en fraternidad.

La verdadera Fe, (certeza de lo que no se ve) supera prejuicios, porque es en donde se encuentra la verdadera certeza.

Cuando en nuestra vida tenemos muy arraigado el acto de comparar, la Fe se resquebraja.

La meta es: Lograr verdadera alegría que abarque cada momento vivido. No importa tanto lo que el otro hace, al menos que la intención sea compartir.

Suspender por un rato la revisión de este concreto texto, me hace bien. Tengo que quitarme la ropa del ejercicio mañanero ( hoy día caminata o bicicleta) para ir a darme un rico baño y acicale de mi pelo canoso porque hoy veré y compartiré un rato con mis amigas  arquitectas que por las condiciones de la pandemia no nos hemos visto. Son amigas que aprecio muchísimo, son profesionales con visión, saben que su quehacer arquitectónico no solo es hacer casas, a parte de eso hay mucho más que aportar dentro de las concepciones reales de esa magnífica ciencia. Dos de ellas conducen un interesante programa de radio. 

Me pongo un delicios hipil, que no es de hilo contado porque me gustan los que utilizan las señoras más humildes de los pequeños poblados de Yucatán: los bordados a máquina. Los míos los encargo en Kimbilá, y llevan los colores con los que yo percibo cada día. 

Regreso a seguir gozando de este momento frente a mi computadora, ustedes amablemente leerán y yo, vuelvo a agradecer.

 Mi pelo blanco de pronto se ve un poco azulado, porque le pongo ese acicale para que no quede amarillento. Lo aprendí de mi madre que siempre gozó sus canas, como lo hago yo hoy día (y me la trae a la memoria). Cuando descubrí que las partes más claras de mi cabeza se convertían en hilos plateados, me quedó claro que habían llegado para quedarse. Hablan de una etapa cerrada y otra que al abrirse me llevó a una nueva dimensión. A pesar de los pesares uno tiene la obligación de sentir la vida plena, es tarea que puede ser muy animosa.

Continuará. MJ