jueves, 28 de mayo de 2026

 

Diario vivir: Razón y Orden. (3)

                                                                     Aun cuando vivamos con razón y orden, no todos los llamados de la vida resultan cómodos, algunas veces se nos pide mucho más de lo que nos esperábamos. MJ

 

Iba yo comprendiendo el significado de llegar a los 57 años de vida, en el año 2012.

Me daba cuenta que en mi cuerpo se daban claros los cambios, llega un momento de vida en que hay que asumir realidades que no son tan bien recibidas (y mucho menos esperadas) cuando es verdad que forman parte del todo.   Cuando se cierra un ciclo temporal, se transforma el interior, la visión se afina. Percibía cinismo   a mi alrededor, y la pregunta ¿la vida es tan imperfecta como a veces la observamos? No siempre se percibe todo completo y se ve todo un poco borroso por momentos, cuando hay asuntos en los que estamos más vulnerables.  Del natural vivir a veces nos confiamos, y al créelo tan estable, sucede que, brinca la liebre. ¿Qué hacer ante el cinismo observado? Al fin comprendí que nos corresponde resetear la mente, ser pacientes y observadores para ayudarnos a ser más caritativos, ya que ni en todo se nos pide opinión y el valor está en lo personal. No siempre se coincide con la verdad. Cada ser ha de enmendar en la medida de sus percepciones la verdad absoluta que se nos otorga a todos, y esa es la argamasa de la vida, aunque a veces no todos la veamos tal clara.  La caridad, está situada en ver con ojos serenos y no siempre es fácil. Tan solo entrenarnos a ser observadores y saber cuándo sí coincidimos y cuando no, es tarea que por ratos inquieta.  La verdad razonada encaja en lo absoluto y es la misma para todos, con diferente color.

Las personas que creímos cercanas y con aprecio de pronto las percibimos cínicas, y con eso tan solo diría mi madre: - ¡Es la cola del diablo, que aparece! -, Así es como ella fue educada y recibió esta idea.

En el siglo XXI, podremos decir: ¡Son las distorsiones de la cultura!, (nada de la cola del diablo) mas bien es saber que nos diferencia y respetar.  Claro que es un hecho, que cada día se hacen más evidentes las verdades a medias. Estamos  tan imbuidos en el proceso de vivir lo que nos rige, que no le podemos poner nombre a cada vivencia, y no es nombrar el asunto, es tan solo transformar lo que se nos asigna.  Sin que ni para que, percibimos la distorsión de miras tan solo por la condición humana, y al parecer, aunque no se perciba razón que la sustente, nos sentimos que todo se nos desordena. Leí una frase de Eleanor Roosevelt: -Nadie te puede hacer mal, sin tu permiso-. Viene al caso de pronto cuando vemos pensamientos diferentes y que no tienen por qué afectarnos.

Quería saber y valorar los cariños añosos, que no solo no nos juzgan sin sentido, sino que saben hacer compañía. La congratulación vital de sabernos capaces de aceptar con quiénes si coincidimos y que, aunque la vida actual nos ha dificultado los encuentros físicos, hay personas con las que, si comulgamos, aunque no nos veamos tan seguido, aunque nos hayamos conocido ayer. Tengo una comadre que suele decir, ¡cuidado! al inaugurar amistades; no lo creo tan drástico, porque con la edad detectamos a los seres buenos y por otro lado hay los que se alejan por incompatibilidad de miras. Sabemos que a los amigos verdaderos Dios mismo los pone en el camino, y los que solo juegan con la amistad, con la misma, salen de escena.

 He considerado oportuno hacer una breve lectura reflexiva sobre el libro de J.R.R. Tolkien: El Hobbit. Es un texto que invita a la reflexión de cómo razonamos y más aún como lo hacemos cuando a lo que se nos llama, no es cómodo. Lo que no es deseado aparece, y cómo esto mismo afecta al orden que quisiéramos mantener. Cuando hacemos caso por algo que se nos pide en la vida, respondemos y hay paz.

Hablar un poco de Tolkien como autor, nos viene bien. La vida personal de los escritores es algo que marca las obras literarias. A Tolkien le toca vivir entre dos guerras y ver morir a muchos de sus amigos. El llamado de acomodo que le pide la vida pronto se le desgaja entre las manos, mas nunca pierde la esperanza. Pierde a su padre muy joven, su madre se convierte al catolicismo y este acontecimiento le marca profundo porque luego la madre muere y el queda bajo la guía de un tutor.

Es la época del mundo cuando se fragmenta de cuajo lo metafísico y la razón toma una medida desmesurada con la ilustración, pareciera que solo importa la ciencia.  Se está buscando una vía con sentido vital más congruente y humana. Claro que las ciencias abren caminos muy promisorios, aunque ya sabemos que, si solo son razonadas, se ven desangeladas. Si se desplaza toda vida espiritual creyendo que es algo mágico, se pierde la esencia base. Tolkien escribe obras que tratan de atenuar los desbalances entre la vida material y la espiritual, esa es la premisa básica valorada de sus textos.

Este autor se da cuenta de cómo la fantasía es un camino de redención.  Cuando se narra en los ámbitos de una imaginación bien dirigida, tambien se ayuda a comprender mejor la realidad. Este libro tiene todo que ver con la esperanza, y es ideal para compartir con niños, tal vez, de unos 8 (ocho) años en adelante. El sentido de la esperanza es saber que:  mientras yo hago mi parte los demás hacen la suya.

Bilbo, el personaje hobbit, no busca la aventura que va a vivir, la vida se la plantea. Descubrir la revelación… ¿Qué quiere la vida de mí mismo? No del vecino. No de los seres que nos rodean. Las decisiones más francas vienen del centro del ser, se asumen. Esto es lo que lleva el hilo conductor de esta novela que muchos adultos ya debían haberla leído cuanto ha. Si nos llaman… ¡Habremos de salir!

Desarrollar la confianza en uno mismo mediante la razón y el orden es un asunto muy humano y cada día más necesario, por la misma confusión postmoderna.

La aventura de la vida es lo más grandioso que existe. Veremos cómo un ser sencillo como Bilbo Bolsón, se irá fortaleciendo para hacer de su destino la gran aventura.

Hoy día que leo a mis nietos esta obra (lo hacemos con pausa y al ritmo de ellos, yo ya la leí antes) me doy cuenta cómo les hace pensar y repensar, comprender. Los retos presentados no son para tener susto, más bien fortalecen al ser y esa acción se nota en el personaje. Hay malos momentos y éstos dan pautas, se aprende a cómo salir de los atolladeros, con gracia y confianza.

Es así que compartiré algunos de los valores de este texto, propuestos para comprender que cuando sabemos que un ser es bueno, es posible que lo que haga o diga inesperado, tambien caiga en tierra fértil.

El mago del texto llamado Gandalf es quien sugiere la aventura, porque sabe qué aventurarse hará bien a todos los de la comarca, es parte de su ser como persona de gracia, saber que los miedos siempre son profesores.

Una vez embarcados en la aventura propuesta, se van dando cuenta los protagonistas, que nos es tan mala la idea que han seguido y que aun con muchas controversias, tropiezos y momentos muy fuertes a resolver, apuestan por lo humano.

Saber mirar hacia adelante, tratar de mantener el camino aun cuando salen bifurcaciones engañosas. Con paciencia ¡las llegamos a detectar! y superar.

Saber escuchar es valor propuesto en el libro. Manejar adecuadamente los miedos, tambien, porque la vida nos puede poner acertijos. ¡Nos los pone!

Bilbo, se da cuenta de que, en la aventura, siempre se puede regresar a los caminos conocidos para fijar momentos clave, observar quien acompaña de verdad.

Bilbo sabe el secreto del anillo otorgado, y no lo quiere comunicar a sus compañeros a destiempo. Es cuando nos damos cuenta del valor del lenguaje, ¿que se comparte y en qué momento se hace? En lo personal, ese es mi pecado mortal: Hablar. Mas, ¡tambien es mi herramienta más preciada!, cuando hay buena respuesta.

La luz, en esta narrativa siempre está presente, con los niños eso cuenta mucho.

En el capítulo 10, Bilbo sufre un desengaño, duda de la montaña y de alcanzar el tesoro buscado, y dice el texto: -El día… avanzaba flotando. Bilbo miró. No se daba cuenta de lo afortunado que era de haberla visto (la montaña) aun con dudas-.

Hay que saber detectar los informes secretos que la vida nos brinda (si estamos atentos) caen en tierra fértil. Y, los malos momentos… ¡tambien son vida!

A pesar de que se dice y se sabe cómo centralidad del texto que iban por un tesoro material, (todos los enanos lo sabían) Bilbo les recuerda. -No solo el oro nos ha traído aquí-. Esa materialidad que nos corroe de una manera rampante el día de hoy y presentada por el mundo como el mayor bien, a veces es espejismo. Puede trastornar lo interno, ese desear sin propósito, cuando no es así la realidad.

Si hay fe, hasta la desorientación surge como algo promisorio.

Siempre hay seres más capaces de poner orden que otros, de eso no hay duda. Elegir bien a los dirigentes es primordial, a los que acompañan en cada aventura.

No es malo el arrepentimiento, sabemos que siempre hay momentos para distinguir lo que es hablar, y que es muy diferente de lo que es parlamentar, que conlleva ideas para el avance más claro. Mas vale a veces hablar por dentro.

Parte de uno de los cantos de los enanos y del hobbit es:

-Las estrellas brillan más que las gemas incontables,

y la tierra es aún más clara que los tesoros de plata,

el fuego es más reluciente en el hogar a la noche,

que el oro hundido en las minas-.

Hay seres que están en este mundo dudando de la aventura de vivir. Se llega a pensar que como no se ha pedido el nacer, no hay responsabilidad de toda la existencia que se nos otorga, y en los más de los casos, si no todo ha salido a pedir de boca, pareciera que ya nada tiene valor.  Sabernos contingentes en Dios hace una diferencia inconmensurable.  Nos da el sentido de que estamos contenidos y somos tan solo seguidores de una revelación que a veces se nos duerme, que cuando hay alerta mental y razón, se da con facilidad la guía, la realidad de Dios. Aceptar cuando es necesario ser ayudados por profesionales, si así se necesitase.

Si la vida, en nuestros razonamientos diarios nos presenta estupor y nos llega a hacer sentir miedos, hay que enfrentar esos sentimientos que ¡solo eso son!, pruebas, que pone el camino. La voluntad de Dios se aprende a distinguir.

En estos textos de Tolkien, los personajes crecen en sabiduría a pesar de los pesares.

Amar saber… no es lo mismo que ser sabios. El sabio no acumula nada, lo procesa en su interior y sigue adelante.

Se sabe que para ser sabios hay dos puntos base a tener en cuenta:

-Profundizar lo que entendemos-.

-Ampliar las experiencias que sentimos sí son parte nuestra-.

                                                  Ocuparnos es algo que nos mantiene la mente sana, abierta y promisoria. Preocuparnos es lo peor. Cuando llegamos a la puerta de lo que vamos a vivir, hay que observar para saber cómo la ocupación dará las pautas.

Parsimoniarnos… es una palabra que me encanta. Es aceptar el balance vital. Es hacer de la parsimonia una aliada y tomarla del brazo para siempre. Nada nos ha de turbar, como dice la mismísima Santa Teresa de Jesús.

No todo el que camina, avanza. A veces se camina para llegar a mesetas contemplativas, aun sabiendo que los tiempos son preciosos y nos corre prisa para la acción. ¿Qué más precioso en nuestra vida que llevar los ritmos que le corresponden y saber parar?

Si están cerca de nosotros seres en conflicto, ante todo tener caridad. Saber actuar y poder callar lo que no viene al caso. En mi caso es difícil, porque soy de mucha palabra. Me gusta el argumento, disfruto con todo lo comunicable y esto a veces cae en tierra seca. Es, ciertamente por lo que he escrito tantos diarios personales que se me ha permitido compartir, la vida me ha permitido revisar tal como lo hago.

De pronto puede haber a nuestro alrededor brillos insolentes, de esos que deslumbran.  Cosas que nos toman demasiado tiempo y no son relevantes. Saber decir NO es un don, espejismos siempre los habrá. ¡Cuidado!

Cuidar el corazón. En mis textos personales a cada rato aparece la cita bíblica de Proverbios 4:23

-Por sobre todas las cosas, cuida tu corazón, porque de él, mana la vida-.

Y no me canso de encontrarme una y otra vez con tal proverbio. Porque el corazón se hace evidente en los que ponemos sentimiento de más, al vivir. Porque, no solo es el órgano que bombera la sangre a todo el cuerpo, es el modo de vivir la vida. Razonar bien lo que sentimos nunca es contaminarlo, es mas bien apoyar en dirección al orden.  Buenas razones nos darán orden y sentido. (Continuará).

 

 

                                                                       

 

 

 

 Diario vivir, Razón y Orden. (2)

                                                Nunca hay que escuchar a las flores.

Hay que mirarlas y aspirar su aroma.

Antoine de Saint Exupery.

El Principito.

                                        En esta cita de Saint Exupery, nos queda claro cómo algunas veces sí es posible confundir la gimnasia con la magnesia. La realidad tiene maneras realistas de ser observada, de otra forma podría distorsionarse, hacernos derrapar en la razón y no saber cuál ordenamiento es el que nos compete.

Todo lo que vivimos está determinado por el rumbo del momento histórico, por la vida social que nos toca y como nos desempeñamos en el observar, y más que nada la visión que afecta a la manera de pensar, con las buenas razones, esas que han de pintar de buena voluntad nuestro día a día. Hacer del pensamiento realista un acto con conciencia, no es un lujo, sirve para no vivir tan solo lo que de pronto puede salir de la manga de una ocurrencia. El orden es más bien una necesidad. Responde a lo que cada quien es. Todos respondemos a una base filosófica.

Si a veces no nos percatamos del origen de algunos de nuestros pensares, vale la pena repensarlos, no tanto para auto calificarnos, pero si para estar seguros de en donde estamos parados. Todo lo que conduce en nuestra mente ha tenido un origen previo y más nos valdría saber de dónde ha venido tal o cual idea. Es así, que, si no tenemos ese cuidado, puede ser que sin darnos cuenta se enconen pensares.

Rectificar, es un acto inteligente, que hasta y desde lo que decimos lleve un contenido educado y mucho más realista, al darle cabida a los razonamientos nunca a la ligera. Al observar con razonamiento puro e inteligente, esto se percibe en el ánimo y nunca pensar que retrocedemos. Con la voz y el habla, todo se resuelve. En lo personal soy de hablar mucho y mil cosas he logrado hablando. Se arreglan mejor los asuntos cuando los buenos modos imperan y nos podemos expresar.

 Cuando hay buena voluntad, (que es el catalizador de la razón y el orden) se logra escuchar hasta lo que nos pudiera parecer necio, y tomar mejor sentido.

Pues bien, que razón tiene Saint Exupery, cuando nos dice que las flores no son para escuchar sino para observar, disfrutar de su belleza y si tienen aroma pues mucho mejor. Claro que podría decirse que es tan solo como una metáfora lo que expresa en este sencillo pensamiento, mas hay que tener cuidado con lo que ponemos en la mente porque podría hacerse realidad sin serlo y causar desorden.

La metafísica que sustenta todo lo profundo, ha tenido momentos históricos en los que ha valido sorbete a la humanidad, lo que hay que saber es que es recuperable con la mirada bien puesta en cómo llevamos nuestra vida espiritual principalmente y religiosa, si es que la tenemos o la practicamos.

El presbítero de la comunidad a la que pertenezco tiene fama de ser muy regañón… En lo personal decidí confesarme con él, encontrando a un ser muy interesante, me demostró que es fiel a sus causales religiosas, ya que le pedí que fuera en forma de platica el encuentro y el me hizo ver que eso distorsiona el sacramento. -Hay que respetar los modos, por algo se han instituido-, me dijo. Así que seguí sus instrucciones, y ahora, esa parte cercana que me permití con él, y su guía, me ha permitido entender que no son los modos que cada uno quiera, los imperantes. Al final nos vimos las caras bien de frente, para despedirnos. No es ni por asomo una perita en dulce, mas tiene muy claro que las cosas a veces hay que decirlas sin pelos en la lengua. Es mucho más cómodo creer que el aquí y él ahora nos definen, y ya está; he comprobado que para nada es así, los entretelones vitales importan e importan mucho. Ver toda la imagen completa de lo que vivimos, sin miedo, es la parte más interesante de la vida, tambien del día a día con la dignidad requerida y sin que se nos altere el sueño.

Todo lo relativo o parcial en el pensamiento cuando no logramos asentarlo como algo que nos define desde la medula del alma, es factible de crear incongruencias. Lo vemos clarísimo en todo, aunque a veces la vista gorda impere. Se puede infiltrar este modo de pensar en los ámbitos de toda la vida, desde el político hasta el casero. No nos angustiemos, no todos podemos hacer ni resolver lo que no nos toca, con tener claro lo que nos compete ya hay camino certero.

Profundizar, no significa leer todo lo escrito ni sabernos todo de memoria, sino que tengamos una actitud obsérvate, racional siempre. Allí mismo en lo que sí creemos. Informarnos de los movimientos geopolíticos es una condición real del ser humano actual, es verdad que el mundo es un pañuelo y que ese pañuelo se ha ensuciado mucho, mas optemos por limpiar la parte de la esquina que nos toca.

Me encanta la palabra edificar, es por eso que la elegí para la serie de textos que cerramos hace unos días, sin olvidar que quiere decir que es un lograr poco a poco, con sentido, sin dudas. Ahora el mundo nos pide mirar cómo se asienta la razón pura, de dónde viene y como nos obliga a un orden que sin darnos cuenta agradecemos, y que bueno que así sea, el agradecer abre caminos de positividad.

Nada es tan fácil como a veces el mundo actual nos quiere hacer creer. Si creemos que todo es al vapor o express estamos tomando las cosas un tanto fuera de la realidad, porque lo fácil, pueda que nos haga ir el camino dos veces. Se ha desvirtuado que lo que vale la pena toma tiempo, ese esfuerzo especial que a veces hemos hecho por obligación, ahora es momento de saber que ha valido la pena. ¿Que se ha exagerado lo que se nos pide? No lo creo así. Lo actual, lleva una tendencia de cumplir deseos sin esfuerzos, produciendo a veces nubarrones por nosotros mismos.

Parte de la sinrazón que nos embarga en los días de hoy, es esperar de más con las expectativas que ha creado el mundo social para nosotros, se nos obliga a realidades materiales muy comercializas y a veces fuera de lo realmente personal.

Claro lo dice la Real Academia:

Sinrazón es: -Acción hecha fuera de la justicia-. Esas arbitrariedades que a veces se dan pareciendo ser justas, y nos ponemos en un modo de aceptar todo lo que el mundo moderno demanda, como si fuera vital y necesario para respirar.

En lo personal, cuando en mi pasado inmediato leí muchísimo zen, me daba cuenta que me estaba regalando paz, tan solo para saber que sí existe agilidad en la mente. Herramientas que proporciona el mundo actual para apoyo, y hay que saber lo que significan, no de manera demandante que puede ser extenuante esa lectura, no es ese el objetivo, sino saber deslindar con las buenas razones de nuestro ser real y encontrar orden siempre. El zen, ordena la mente.

Durante todo el periodo de mi interés por el zen, baje el ritmo de mi vida en general.  La percibía agitada, con demandas que me agotaban y es mejor ir, ante todo, como lo que hemos dicho: concentración en lo que si estamos.

Tuve varias oportunidades de escuchar conferencias y entre otras me tocó virtualmente la de los monjes que viven en monasterios apartados y ellos proponen estas prácticas para acallar la mente del ruidero externo y poder conducirla al buen razonamiento. Nunca para pensar de menos, el zen es tan solo una disciplina que nos ayuda a pensar mucho más sencillamente.

Estando bajo la disciplina del buen pensar, pues navegamos en cualquier mar, y sabemos que siempre podremos enfrentar olas inesperadas que se pueden convertir en oportunas para crecer en lo espiritual, o de nuestra religión.

Cuando comprendemos la profunda nobleza de la vida misma, la percibimos diferente, se devela mejor la realidad. Las velas de nuestro barco se manejan con más acierto, la realidad se percibe clara y como dice Jorge Luis Borges, -más nos vale buscar serenidad antes que felicidad-, está ultima llegará como consecuencia.

¿No será que no estoy observando debidamente lo que me toca vivir? Si se lo llega uno a preguntar, es tan solo porque no estamos dejando morir a la conciencia.

Siempre hay situaciones por las que uno mismo ya nunca regresa. Es maravilloso cerrar círculos, sin miedo. Los ciclos cerrados con bien, traen sosiego. Dan asiento. En Arqueología, (ciencia que estudie en mi juventud) se patenta el valor de las capas estratigráficas observadas en la tierra y toda cuenta, desde el principio de la parte más baja hasta la superficie, y así se observan al abrir trincheras, las eras (como las capas de un pastel) del tiempo delimitadas en lo material de la tierra y de lo que representa ese devenir que se da desde lo más profundo hasta lo actual.

Es así, que en nuestra mente están las capas de las vivencias, y no hay que tener miedo de irlas develando.

Hacer de los tiempos que nos toca vivir un asunto personal sin dejar de ver todo el conjunto bañado por la verdad absoluta y no la relativa y mediocre. Ahora que algunas personas que conocí lucidas en su juventud, y se han hecho mayores, he escuchado varias veces que se les atenúa el carácter duro (si lo tuvieron) y se convierten en mucho más tratables. Llevaderas. Es una pena que tenga que venir la senilidad a meter en orden al carácter, cuando cada uno lo podremos hacer con buenas razones, desde ya.

Si tenemos fotografías familiares o de otra índole, es bueno hacer cronología con ellas, ordenarlas. Es una acción que nos centra la vida. Pareciera que no es nada, y hay hasta quien no lo hace porque produce pesar, es un pesar que es como el dolor físico cuando nos ejercitamos, da buenos resultados luego.

                                                                   He escrito un poco de poesía en mi vida. Nace prácticamente sola, de momento.  No lleva los cánones de la literatura con sus exactas reglas, no importa, la dejo ser. Me he dejado llevar tal vez por el excesivo sentimiento y he ahí algunas tentativas que a veces comparto. En estos días me topo con que escribí en 2012:

Media tarde

Solaz de ventana, asoleada y débil

Plenitu Visión renovada

Media tarde. MJ

No todo lo que vivimos ha de ser con trompetas y clarines. La existencia se teje con lo del día, tan solo pide asentarnos en las luces claras de la razón de vivir y el orden elegido. Aceptar límites, somos parte de esos limitantes que son mas reales.

Cuando los progenitores se van, nos damos cuenta de la calidad humana que dispersaron en las d de centro

Tiempo que llega aireado

Media tarde

Cuajar el oído, murmullos de paloma

Regada de aguacero que vibra

Entre sol y viento libre

Aires renovados

Media tarde

Bisutería del vivir

Enconos idos, estancados

Ligereza del espíritu que permea

Media tarde

Serenidad de Dios

Claridad en los ojos

vivencias sencillas que nos dieron, no en las grandezas. Nos percatamos de cómo estuvieron en esos momentos, que sin ellos tal vez no hubiéramos podido transitar. Quedan en nuestra memoria esos seres que nos dieron vida y que sin darnos cuenta nos la siguen dando con mil modos en los que se hacen presentes. Nuestros padres fueron seres humanos contantes y sonantes. Permea el pensamiento bien razonado. Yo de los míos aprendí mucho orden, mucha disciplina de cómo se lleva el día, y cuando hago recuento, es verdad que eso que se asienta como una premisa de bien y de gozo sencillo.

Dios está presente desde el modo como respiramos, hasta el razonamiento más puro que podamos tener respecto a la vida diaria. Ese ser, se ha difuminado en la vida actual, y es por eso mismo que el mundo ha apostado en demasía a lo material.

Las percepciones están a flor de piel, el día las trae como un eslabón muy potente para toda la dinámica vital. Si tal vez amanecemos indispuestos o hasta enfermos, es seguro que se nos está pidiendo bajar la marcha, serenarnos. (Continuará).

 

viernes, 15 de mayo de 2026

 

Diario vivir: Razón y Orden. (1)

                                                    ¿De dónde nace ese pensamiento tan absurdo de que cada quien tiene SU propia verdad, cuando sabemos que la verdad está unida a la realidad? MJ

                                                                                  Es evidente hoy día, el hecho de sentirnos por momentos desordenados, mucho más cuando observamos los ámbitos globales, el mundo se ha visto afectado de fondo. El relativismo ha alcanzado a la verdad de tales maneras, que ha llevado a la razón a confusiones, asunto que ya está presente en cualquier país, esto produce controversias que las más de las veces ni los propios habitantes entendemos.

¿Se ha trastocado la razón afectando a la verdad a nivel personal?

Como ciudadanos del mundo se nos brinda tanta información, que es posible que se nos dificulte razonar con el buen sentido original y sin miedo, esto trae por resultado: desorden y una observancia de verdades personales a medias, o de plano nada realistas.

Encaminado el pensamiento por estas dos conceptualizaciones, razón y orden y mucho más en cómo se manifiestan en la del día a día, veamos que nos dice el diccionario de Real Academia:

Razón: Ante todo, es la facultado de discurrir. Es decir, tener claro el entendimiento. Entender con acierto y con sentido. La razón está directamente relacionada con las causas y así tambien con los motivos de la realidad. A veces cuesta pensar por uno mismo y esto nos está llevando a creer verdades falsas, falsedad que no hace sentido cuando creemos que solo nuestra verdad es válida.

Del Orden se nos dice:

Ligado a la razón propicia el pensamiento con un método, con justicia y rectitud. El orden es poner las cosas en el lugar que les corresponde.

Con estos dos conceptos nos ha de quedar claro que, si se razona con la luz de la conciencia, es posible que mucho se nos aclare con sentido y sin desviaciones.

Cuando el filósofo Friedrich Wilhelm Nietzsche asentó la frase -Dios ha muerto-,    no estaba diciendo en vano, era el    momento histórico del pensamiento que se imponía con urgencia para revisar, ya la vida del mundo había tomado tales carices que se necesitaba reconsiderar el orden del pensamiento. La presencia de Dios se hacía a un lado percibida como un estorbo para pensar. No digamos para ser y mucho menos para vivir. Se sentía imprescindible una nueva razón para dar fuerza a la ciencia. Ya después con los años de caído el niño al pozo… ¡se ha querido poner la tapa! Se mimetizaron urgencia con realidad olvidando que todos somos contingentes en Dios, y cada ser humano ha de velar por sus conceptos vitales.

Luego supimos por el mismo devenir del mundo, que esto dio un giro tan fuerte al pensamiento humano, que fue llevado practicante a un barranco. Ahí, una vez desbarrancados quisimos aplicar de nuevo la razón y el orden, mas ha costado mucho y no se ha logrado.  No es que ese aseverar del filósofo sea lo clave única del nuevo orden mental, mas sí que permeó demasiado y fue la gota que derramó el vaso de ese momento histórico del pensamiento y hasta hoy lo estamos pagando.  La razón y la religión, es un hecho que se complementan y dan ambas asiento realista, aunque se crea por muchos otros congéneres que son ilusiones. Los grandes pensadores creyeron que era mejor quitar esas tonterías de la metafísica. Tomar solo en brazos a una razón demasiado contundente la asentó en lo material.  Es verdad que la razón es muy importante, mas llevada a los extremos de que todo se tiene que explicar desde y solo con sus postulados, pues eso es una verdad a medias. Si solo nos guiamos por razonamientos y si peor aún estos no se asientan en la realidad, nos perdemos. En los pensamientos de la Edad Media, cuando todo se entendía sin mayores cuestionamientos, estaba claro que hacía falta el ordenar con las metodologías del pilar de lo científico, pero no por eso abríase de despojar a los seres de creencias en el ámbito espiritual, que es el complemento de dar asiento a las almas. Fue difícil entender ese equilibrio y lo sigue siendo. Se pusieron manos a la obra y al llegar al mundo hipercientifico de la postmodernidad, se ha desembocado en creer en demasía en la técnica que ya quiere abarcar todo, hasta el espíritu humano. ¿Podrá la técnica sobrepasar lo espiritual y sacarlo del mundo? Hay momentos en que percibimos que nos está tragando enteros el pensar materialista. Hace falta la presencia de Dios en las vidas humanas. Eso ya no está de moda.

Nacen nuevas corrientes espirituales apoyadas en los modos culturales. Así somos los humanos, nos controvertimos, para luego dirigirnos hacia donde no es. Aunque muchos no lo logremos comprender del todo, es ahí en donde se asienta la realidad del caos actual, eso de que cada quien, con SU verdad ha causado confusión.

Ni la IA, ni nadie podrá tragarnos de un solo bocado si sabemos informarnos y ser asertivos de un alma trabajada y sustentada en principios espirituales que se han de ver palpables en el día a día, en el mundo. ¿Como entender que los consultorios de salud mental estén repletos, que los seres humanos de pronto ya no soporten la vida y la sientan pesada? ¡Claro está que…! si se elige incompleta la visión total, y peor aun la que no nos corresponde, pues abismos encontraremos.

Hay un autor que jamás he leído, que estoy segura es muy interesante. Luego de que Nietzsche dijo lo que dijo, él complementó: -Cuando decimos que Dios está fuera de la vida del ser humano, por definición esto nos conduce a aceptar cínicamente la realidad-. Vactav Havez. Ese cinismo de la realidad, nos alcanza y es la semilla de lo que se vive hoy: Cínicos que van de la mano de otros cínicos.

Si se están viviendo realidades asentadas en el cinismo puro, tambien hay remedio: conociendo las causas realistas se puede tomar nuevos caminos. Muchas personas estamos viendo el sinsentido en la mayoría de los procesos. Están los congéneres que vienen detrás, toda una generación que parece que va a pagar los platos rotos, y eso, es lo más injusto que hay. Muchos jóvenes hoy día están volviendo a la religión para complementar su quehacer profesional, con ellos es donde asentaremos nuevas bases de esperanza. Bien preparados en los ámbitos de profesiones elegidas con mas acierto, mas una vida espiritual, todo permitirá esta dupla que la buena razón permita el orden que cambia, que propone. Aun las madres que no pudieron pasar por las universidades, lo tienen claro hoy día.

La motivación real de vida, aunque se sienta que se ha perdido en la noche de los tiempos, tiene camino con una buena cosmovisión: sabiduría + espíritu.

El Nihilismo, es una corriente filosófica que tiene que ver con ese vacío que a veces se percibe, ha dificultado el sentido de donde tomarnos con apoyos realistas. La definición de la Real Academia nos dice:

-Es la negación de un fundamento objetivo en el conocimiento y en la moral-.

Mas claro ni el agua. Si no entendemos que estar escépticos, o con un pensamiento anárquico e incompleto nos desbarranca, nada hemos comprendido.

En el taller al que pertenezco, llegamos a la conclusión que el nihilismo está llevando a los seres humanos a sentir que no se puede tener fe en nada, se percibe la realidad como agujereada, como si todo lo que nos rodeara fuera mentira. Es un sentimiento como si no tuviéremos asidero confiable.

Es algo así como que muy poco sentido se les ve a las decisiones, cuando en nuestros entornos están asentadas las bases realistas: si hay razón, por ende, habrá orden.

La fe de occidente es un baluarte que se ha resquebrajado, más aún ¡no está rota! Se está pasando por un periodo de mucha incertidumbre, es verdad. Veamos de nuevo como históricamente se apoya el pensamiento en pilares de una eternidad:

1.    La Metafísica del pensamiento griego. (trajo la buena razón)

2.    El Derecho Romano. (Trajo las bases del orden)

3.    EL cristianismo. (Dio, en base a los dos anteriores: el concepto de la revelación).  

Podríamos decir que los tres, pueden observarse como la alianza geopolítica de todos los tiempos humanos, aunque los tres pilares estén sufriendo y haya una danza incierta entre cómo se razona, como se ordena y mucho peor: como vivimos la espiritualidad, en algunos casos como algo adosado y no de fondo.

En Grecia, se formuló la razón rigurosa, ni duda alguna. Es decir, como un baluarte del pensar humano, somos razonables desde la medula. De ahí se plantearon las bases de la democracia, que nada que ver con lo que vivimos hoy, y aunque se ha luchado por eso, el pensamiento ha sido presa de los oportunistas que han desarrollado las ideologías que no velan por la verdad.

En Grecia se tenía en gran estima la enseñanza, lo que se trasmite en el día a día ha de ser apoyado en la realidad sustentable. Los padres tienen la tarea de ser congruentes, asertivos, y dar a los críos verdades vivibles con sentido, no búsquedas de oportunismos que solo desvían la buena razón. Al niño se le enseñaba a razonar, a pensar, y a partir de ahí el poder postular una vida con naturalidad, con orden.  Es claro que hasta hace unos años se trataba de que la cosmovisión proviniera de los padres a los hijos sin chistar, aunque esto no ha de ser necesariamente así, hoy día. Postular al joven que tenga clara cosmovisión en ámbitos de una educación clara, misma que no se impone, se dan las herramientas para pensar.

El nivel ético proviene de las virtudes y nada como las que proclama el mismo cristianismo con toda claridad: Cardinales y Teologales.

En Roma, el imperio mantuvo una estructura de base en el derecho. El derecho romano ha dado base a todo lo legal y jurídico en el orden del mundo. Claro que tambien se ha desvirtuado mucho, porque no ha habido constancia. El rio revuelto ha traído la corrupción, vista como un don por algunos vivales.

Tanto griegos como romanos, vislumbraron que el universo está inmerso en un plan, y es en ese momento que se dan las bases del cristianismo: La revelación.

Hasta la Edad Media, la filosofía y la metafísica iban de la mano, era claro que no podía continuarse sin la ciencia, mas la transformación de esta base dual se nos salió de las manos, no se logró el equilibrio pretendido: razón/orden.

Fe y Razón pueden ir amalgamados. Se ha dejado de lado la fe real, se trastocó pensando que era un idealismo absurdo; ahora solo se tiene fe en lo que se ve, lo que se siente y comprueba contante y sonante, el mundo más allá de lo evidente se considera ideal. Un materialismo rampante es lo que impera, y tampoco ha dado soluciones reales.

 

No se puede explicar todo bajo la luz tan solo de la ciencia, aunque así se sigue pensando. La amalgama es: razón + fe + orden.

Cuando el ser humano se convierte en el centro del mundo, pareciera que la fe se sale de la escena, se pierde la contingencia tan valiosa en lo Divino.

Las visiones del mundo no se pueden realizar bajo los postulados de interpretación, porque no existe una realidad igual a la otra todas bañadas por la misma verdad, ese saber ver la realidad absoluta en cada caso, es lo que cuenta.

Hasta se ha llegado a pensar que si no sabes todo… no existes. Como si el saber en sí mismo solucionase los problemas, se ha perdido el sentido común.

                                                         En estos días de relectura de mis libretas, me encamino a leer la numero 97 (Noventa y siete).

Está situada en el mes de abril, del año 2012, y la introducción tan solo dice:

-Amar a Dios-. Romanos 8:28

-Y, sabemos que los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien. Esto es, a los que conforme a su propósito son llamados-.

Hermosa cita. Tener claro el propósito. Es un cuestionamiento de cómo percibimos al Dios que se nos ha mostrado vivo, en el catolicismo se dice: -Yo soy la verdad y la vida-. Los que así lo percibimos, nos sentimos bien conducidos. Hay sabiduría en la Biblia. Y no es una moda.

Y, continuo: Discernir, es el primer paso para la razón bien fundada. Asentar la serenidad aun dentro de las controversias. Si los discernimientos se hacen vida y dan orden a la vida de cada día, vamos de la mano de Dios, y nuestra energía se ve fortalecida.

Hay grupos en el mundo que nos prefieren ignorantes, para manipular.

Así como los grandes mares nos muestran sus vaivenes, el alma humana tambien los tiene, y habremos de aprender a percibir los ritmos, sin miedo. (continuará).

 

 

 

 

 

domingo, 10 de mayo de 2026

 

Reseña de viaje.

Irlanda.                    

                                              Todo viaje tiene un propósito, habremos de ir en busca de lo más relevante, modos y significados de la cultura. MJ.  

 

                                               Es importante el destino que uno elige para conocer por primera vez. Es muy diferente que cuando regresamos a algún lugar porque nos ha dado para más y queremos profundizar. No es lo mismo ir sin mayor sentido de búsqueda con un tipo de asombro abierto entre pecho y espalda ante lo que se va descubriendo de los modos y de los significados de la cultura y tener claro lo que   va dando las pautas. En mi caso personal, ir a Irlanda era una parte importante del destino elegido. Ya había venido escuchando desde que soy niña, como en la familia se hablaba de que los ancestros de mi padre habían venido de ese emblemático lugar. Se va dando un tanto obligado un interés vibrante e interesante que permite observar con una mirada de enfoque, y aunque todos los aspectos de la cultura importan, ese que se asienta en el modo de ser de las personas es algo que me apasiona observar. Estar de cerca en esos territorios y así poder percibir y encontrar parte del toque peculiar que trajeron a América quienes tomaron esa decisión de emigrar.

Todos somos parte de un grupo que tomó la delantera y se fue de sus tierras para buscar otras, eso lo llevamos en el ADN, invariablemente.

 Al llegar a Edimburgo, como parte de ese recorrido anterior hacia Irlanda, nunca imagine que en el Castillo que lleva ese mismo nombre, encontraría una respuesta inesperada en relación al asunto familiar, mas estar abiertos a que la vida siempre nos trae sorpresas es obligado y aunque ésta que me encontré ya la había escuchado tambien, no me la esperaba tan contundente. Paseando por el Castillo uno de pronto entra a una habitación en donde una señora experta está ahí solo dedicada a proporcionar datos de ese legado: un apellido.  Preparada para dar a las personas que lo soliciten los pormenores de algún nombre, y como parte de mi deseo era saber un poco más de mi familia paterna, lo solicité y compré todo lo referente, a uno le pueden dar un lienzo de papel que explica todo. Cuál fue mi sorpresa que me dejo ya más claridad, -señora, me dijo la experta, su apellido Roche es originario de Francia, luego los grupos se dispersaron y una buena cantidad de personas con el apellido se mudó a Irlanda. Pues como decía mi propia madre: Ha salido el peine. Esto es, la verdad siempre toma su asiento y posición y la mía se iba aclarando.

                                                                En un buen avión de hélices y de la línea irlandesa Aer Lingus, pocos éramos los pasajeros que hicimos el cruce de Edimburgo a Irlanda, con muy buen tiempo: Una hora.  Desde el primer momento en el vuelo divise ese color que desde niña ha llamado tanto mi atención: El color verde. Los diferentes letreros y la misma aerolínea   muy bien implementada lo llevan en su logo: Un trébol, ¡no faltaba más! Esa tríptica   hoja natural tan hermosa que tanto nos gusta y se nos dice que -si lo encontramos con cuatro hojitas, mucha suerte tendremos- yo iba por mi trébol de cuatro hojas, sin duda alguna. Un vuelo muy bien piloteado, me dio la impresión que por una mujer. Apenas tomamos los asientos nos dimos cuenta que tal vez por haber llegado puntuales fuimos los primeros en pasar y apenas nos recibió la aeromoza que estaba cerca de nosotros me aclaró: -Señora, si toma ese asiento de junto a la ventanilla usted tendrá una misión si fuera necesario un aterrizaje de emergencia, habría que abrir esa puerta ¿Está Ud. dispuesta?  de ser así, le daré ahora mismo las instrucciones-. Atenta escuché y me sentí con mucha claridad de esa misión que se me encomendaría, nadie de nosotros teme volar, y así mismo tampoco tuve objeción en tener que ayudar en caso dado. Era sencilla la encomienda y muy clara, mas un señor que iba junto a nuestra hija escuchó todo, y como a él tambien le tocaría lo mismo que a mí, solo que, del otro lado, tan solo me dijo: -En caso dado yo le ayudo-. Cual fue nuestra sorpresa que él, ciudadano del norte de México, fuimos los designados para esa misión, dos mexicanos habríamos de hacer esa acción, en un avión relativamente pequeño. No pudimos tener mejor vuelo, el tiempo y la temperatura a pedir de boca. Aterrizamos en la isla disfrutando observar los bordes de cierta altura de los límites con el mar y todo verdeando. Desde la ventanilla se puede apreciar el contorno de la isla, los acantilados no son tan altos como los emblemáticos de la parte más lejana, mas se siente el terreno diferente. El verdor de campos extensos es algo que roba la mirada. En verdad disfrutamos la hora de vuelo para el cruce, que si hubiese mal tiempo se puede convertir en dos horas. La misma esperanza se ve reflejada en los campos y llegar a conocer más de esos lugares con enorme interés.  Se dice en la familia que los Roche entraron a Yucatán por Campeche, una parte muy importante de la península de Yucatán, y más en esos tiempos en que esa parte era una entrada obligada por mar.

Algo que fui descubriendo en los últimos tiempos (porque nos encanta Campeche y hemos ido mucho a la Biblioteca a investigar) es que ahí hay familias con el apellido Rocher, parece ser que es el mismo que Roche, y que al final por algún error en los registros se le agregó esa R final. Vayamos a averiguar. Lo que si me ha ocurrido es que caminando por los barrios campechanos me han parado para preguntarme si soy Rocher, dicen que me parezco a algunas personas que llevan ese apellido.

                                        Llegar a Dublín, la capital del país fue un enorme gozo. Fuimos recogidos por un chofer que nos proporcionó la agencia en donde estupendamente se programó todo este viaje.

El hotel bien elegido, se encuentra al principio de un recodo exacto en una de las avenidas más emblemáticas conocida con el nombre de Dame y por el centro más dinámico de la urbe. Llevado y atendido por muchos jóvenes españoles que vienen a Irlanda por la calidad de vida y la economía que les favorece, pudimos conversar con algunos de ellos. Nos cuentan que las inversiones de grandes empresas tienen cede en Dublín porque los impuestos son bajísimos. Amables, atentos y con todo el buen talante que necesita un lugar en donde uno quisiera sentirse lo más posible como en casa, el joven que emigra lo sabe y lo manifiesta así mismo.

Enfrente de donde nos alojamos se encuentra una iglesia gótica muy grande con el nombre de Christ Church, lo que me hizo pensar que era católica, dado que este país lo es en grado sumo, ésta no, es del anglicanismo. El catolicismo está muy presente en todo el país, mas las iglesias no. Muchas han sido tomadas por los protestantes, otras vendidas al mejor postor para cambiar el giro del uso (tal vez galerías de arte o hasta cafés) y otras se encuentran derruidas. Son pocas las que sí están en activo. Nos llamó la atención un grupo de jóvenes que promovía a voz en cuello el acercamiento a Dios. Con un discurso a gritos (asunto que para mi gusto desvirtúa el propósito) convocaban a tomar unos folletos que ellos mismos explicaban a quienes se animaban a saber más de su propuesta.

 La otra iglesia grande que tan solo está a unas cuadras de donde nos alojamos, es St. Patrick, es también de los protestantes y ambas han sido restauradas por firmas de licoreras famosas durante el siglo XIX. En particular la segunda fue vuelta a erigir y conformada a los usos necesarios por la emblemática firma cervecera de centralidad en Irlanda llamada Guinness, que parece ser dueña de casi toda la ciudad. Es tambien de estilo gótico.  Una tarde, quisimos visitar la más cercana y cual fue nuestra sorpresa que nos dicen: -no se puede entrar (como estamos acostumbrados los católicos a hacerlo a nuestros recintos) hay que concertar una visita guiada o de otro modo se puede pasar por espacio de unos 10 (diez) minutos cuando se ofrece algún servicio-. Pues nos conformamos con esto último, para poder apreciar todo el interior, muy bien conservado con los vitrales y rosetones, así como las nervaduras bien cuidadas.  En el atrio está todo bien ordenado, hay un barandal de metal cuando se entra por una parte al nivel de la calle, se apoyan los codos y se escuchan los latidos del corazón en tono ampliado. En estas iglesias del anglicanismo se ve a las mujeres muy en activo porque participan en todos los rangos dispuestos.

Algo muy interesante nos encontramos al bajar por unos cuantos escalones entre arriates de flores y unas banquitas para la contemplación, ya casi a la salida por una de las puertas que dan acceso a la calle Dame, en lugar estratégico está una escultura que se me hace conocida, lo comento con mis acompañantes y ellos no recuerdan haber visto alguna así. ¡Lo han olvidado! en Roma tambien hace unos años, vimos esa misma escultura en el recodo de una iglesia. Investigo y recordamos que es un escultor canadiense de nombre Timothy Schmalz, que ha hecho varias replicas exactas para poner en diferentes lugares del mundo, la obra lleva por título:  -Jesús sin hogar- o lo que es lo mismo: -Homeless Christ-. La idea del escultor es comunicar que propiamente Jesús no tiene un hogar, su hogar real es el mundo entero. Hermoso momento de esta expresión tan genuina, que nos invita a recordar que Jesús está comulgando siempre con todos esos que se encuentran desprotegidos o peor aún sin hogar. En uno de los empeines del pie se ve claramente la herida de la cruz. Lograda en bronce muy oscuro, Jesús descansa en esa banca con el cuerpo y el rostro cubiertos.

Dice la referencia que la original se instaló en Regis College, Universidad de Toronto en el año 2013.

Un rio emblemático de buen cauce, en el que tambien se aprecian gaviotas al por mayor, recorre toda la ciudad. Se localiza a una cuadra de donde nos encontramos y fue muy interesante el recorrido, ya que cada puente del rio Liffey es diferente, lo que hace muy amena la caminata y disfrutar el tipo constructivo elegido en cada caso.

Como un millón de habitantes de Irlanda perdieron la vida en la época de la gran hambruna siglos atrás, que fue de 1845 a 1852 más o menos. Se dice que escaseó el alimento emblema, la papa, se le echo la culpa a un hongo que algunos aun creen que fue propagado por los ingleses, adrede. Lo que sí se sabe ciertamente es que hicieron bloqueos para controlar más estas tierras y dejaron a las personas que en su mayoría cultivaban los enormes y muy verdes campos, con las manos atadas en sus trabajos, se dejó de sembrar. Fue así, que muchos habitantes de estas tierras se fueron a otros lares. Es muy importante esto, ya que el sentido del trabajo que se lleva hoy día en la ciudad de Dublín y en todo el país, contempla las épocas superadas como un gran logro, y es así mismo que lo asumen los jóvenes que llegan en estos últimos tiempos y que comparten el aprendizaje de muchos irlandeses de estar tan orgullosos de haber superado las crisis alimentarias. Ese pasado les ha dado una fuerza singular y es muy interesante como lo admiten y lo expresan los que son nuevos habitantes. Hoy día se distinguen muchos en Dublín por ser muy atentos a sus jornadas de trabajo bien desempeñadas. Los más de los jóvenes que tratamos que son de otros sitios, nos manifiestan que la vida de trabajo ahí es muy ordenada, aunque se hace mucha vida social en los Pubs, el trabajo es sagrado y bien llevado. Es tan importante como todo lo que es la vida de relación y los emigrantes son muy bien recibidos. Algunas personas tienen la costumbre de asistir al mismo Pub de siempre, el elegido y el que les acomoda más.

El primer día de observación de los alrededores decidimos dar una vuelta por toda la extensa cuadra que[DL1]  rodea a la iglesia más cercana, para encontrarnos   como en los recodos de las esquinas se han adosado al suelo unos cuadrantes  esculpidos al ras del piso sobre las escarpas, en los que se han incrustado  estéticamente, herramientas de trabajo, en ese momento nos llamó mucho la atención sin entender muy bien, para luego venir a averiguar que como ahí junto a las construcciones civiles actuales se encontró un asentamiento vikingo, pues todo lo arqueológico se llevó al museo del mismo nombre  para resguardo, y se hicieron replicas para recordar la presencia de esos seres que tambien lucharon por estas tierras.

En una de las esquinas de la cuadra de la iglesia nos detuvo un hombre homeless. Es una pena que existan hoy día ese tipo de condiciones humanas en todo el mundo. De momento nos pasmamos los tres, cuando nos dimos cuenta que su intención era hablar conmigo. De hablar pausado y amable que (nada que ver con su aspecto tan sucio y bastante desarrapado) tan solo me dijo: -soy un hombre sin casa, and I am not a bad man, (no soy un hombre malo) vivo en el parque, solo te quiero decir que cuides esa bolsa que te cuelgas a la espalda, porque te la podrían intentar abrir-. Le di las gracias, menos mal que me aclaró sus modos, aunque si es muy penoso ver ese tipo de personas. Solo eso dijo, para despedirse tal como llegó. En realidad, no fue la bolsa más cómoda que pude elegir, pero ese día tuve que tener mucho más cuidado al respecto.

Al día siguiente, toda la mañana fue una caminata por los rumbos cercanos, tres horas acordadas y con buenas explicaciones con un guía muy joven de origen argentino llamado Sergio, que resultó ser originario de un área de Argentina a la que Re nuestra hija ha ido a visitar universidades, así que la plática fue entre Argentina, México e Irlanda. Nos encuentra en el lobby del hotel y salimos. Nos dice -caminaremos, siempre al ritmo de ustedes, no hay prisa- Es así que nos va narrando que todo lo que circunda a nuestro hotel es una serie de residencias muy emblemáticas y además muy bonitas en estilo georgiano las más de las veces, sencillas y elegantes que ha construido la firma cervecera Guinness para sus empleados. Así es como tras unas pocas cuadras llegamos hasta el parque de St. Patrick, de la catedral gótica.  Ahí el guía nos narra cómo ese jardín es cuidado por esa parte de la ciudad con mucho esmero, y dependiendo de las épocas del año tiene horas variadas para las entradas y salidas, tiene que ver con de la puesta del sol y la cantidad de luz, cuando en invierno oscurece más temprano, se cierra para mayor protección.

Poca basura se puede ver, está muy bien ordenada y algo muy interesante es que en cada base de los faroles de alumbrado público que están pintados en un tono plateado, se encuentra grabado el escudo de la ciudad, -estos postes son muy respetados, ni se grafitean ni se ensucian- nos aclara el guía, -porque el escudo refleja todo lo que el irlandés más cuida, que es: la ciudad, la historia y el trabajo-. La policía, que tiene como centralidad de acción ante todo mantener la paz, se le conoce como La Garda, son los guardianes de la ciudad. Ningún policía se considera una autoridad para reprender, más bien son amigables y cuidan de todos. Algunas veces van de civiles para que no se sepa que están entre la gente que transita.

Desde ahí mismo en el parque se puede apreciar al fondo tres construcciones que son el reflejo de los estilos arquitectónicos, el románico como el más antiguo en una torre del primer castillo que se quemó y que fue construido por los ingleses, luego al lado está la parte gótica y más hacia el final se encuentra el estilo georgiano de más recientes fechas.

Los tulipanes florecen por todo este recinto.

Los primeros habitantes de Dublín fueron los celtas, indudablemente. Se cree que vinieron desde Galicia y junto con los vikingos poblaron, pelearon y fundaron.

Hoy día, hay gente de muchos países y no se diga de habla hispana. En los comercios se nota la presencia de los chinos y de los hindús.

Sí existe un idioma local, solo lo hablan algunas personas del campo que son en realidad como un 10 (diez) por ciento de la población, sin embargo, para poder ser parte de La Garda, todos los policías tienen que aprenderlo a hablar, y aunque si es mucho más difícil, lo hacen porque es un requisito para esa actividad.

Al salir del parque, nos encontramos un cartel muy colorido de la novela -Gulliver en el país de los enanos- escrita por Jonnathan Swift. Nos acordamos de que en realidad el gigante era Inglaterra y los enanos eran los irlandeses, y nos dio mucho gusto saber más de algunas anécdotas de este mismo autor que hizo patente en sus obras esa controversia entre los dos países. Ahí muy cerca hay un edificio que tiene unas placas como de porcelana que conmemoran escenas de la novela del escritor.

En Irlanda el numero 13 (trece) es visto como de muy mala suerte. Para que en las placas de los autos no aparezca, añaden otro número significativo a un lado, que mimetiza la presencia del 13 según el área de del país y así el número queda transfigurado y casi no se nota.

Nos llevó a conocer el área del Temple Bar. A decir verdad, es un espacio muy concurrido más que nada por jóvenes y como una visita turística.  Había que conocerlo y más por parte de nuestra joven acompañante que ya había escuchado de esos sitios. Dimos un buen paseo por el rumbo y atravesamos el bar de cabo a rabo ya que sale por dos calles, para darnos cuenta cuanto aman los irlandeses la música viva en algunos de los sitios que frecuentan. En realidad, es toda el área que se llama así, pero ese bar se volvió emblemático porque además utilizó el nombre. Nada en especial. El joven argentino nos recomendó dos o tres lugares buenos para comer, y elegimos el más calmado y silencioso, porque además de que es época de mucho turismo, tanto escandalo no es lo nuestro. 

Rematamos el tour en la Trinity University que nos tenía muy intrigados porque queríamos ver la enorme biblioteca que es en verdad asombrosa. Tiene tantos volúmenes que ha sido necesario bajarla poco a poco y se han eliminado toneladas de polvo. Una escalera de caracol en hierro trabajado hermosamente, da la bienvenida para luego apreciar filas y filas de libros antiguos hasta el techo. Un olor intenso a papel y a madera que todos los que amamos los libros sabemos identificar como un asunto muy peculiar que en realidad resulta agradable.

Ahí mismo, en un recinto aparte, se encuentra el libro de Kells, un libro hermosísimo con dibujos hechos a mano por monjes, que dio las primeras pautas de los textos evangélicos. En vedad que está muy bien expuesto en paneles/replica en las paredes que se encuentran por momentos con movimiento audiovisual y todo un documental de cómo se encontró y como se preservó. Vale la pena hacer una revisión a parte y creo que la haré más adelante.

Visitar la antigua fábrica de la cervecería Guinness era algo programado. Habíamos visto la serie de Netflix de la historia de la familia y el negocio, y en verdad resultaba interesante. Nos dimos cuenta que es la empresa que en mucho mueve la economía de la ciudad, y tiene un museo interactivo de varios pisos con estructuras modernas combinadas con las antiguas, lo que da pie a un ambiente ecléctico muy bien logrado, con el manejo de paneles enormes de cristal que dejan entrever todo. Son unos 7(siete) pisos de pura exhibición, muy bien logrado todo en base a la antigua fábrica, ya dejando toda la maquinaria antigua como parte del museo. Uno llega a la parte superior y puede probar la cerveza, apreciando una vista panorámica de toda la ciudad de Dublín. La cerveza en verdad muy buena, y aunque aquí nadie somos mayormente afecto a esta bebida, sí que había que dar fe y lo hicimos. La hay sin alcohol que para mi gusto ni se nota la diferencia, creo que, porque no soy buena catadora, aun así, no dejé de probar.

                                                                      Los acantilados de Irlanda en verdad que son espectaculares. El mar del Norte impone y se ve esplendido entre niebla y lluvia. Desde Dublín se toma tres horas y media llegar, para colmos nos toca en la carretera una huelga de tractores del campo, que estaban furiosos y protestando por la subida del precio del combustible y los asuntos del medio oriente. El chofer, de origen español que en realidad fungió como un buen guía, tuvo que hacer de tripas corazón para encontrar recodos y al fin llegamos a la primera parada, un pequeño pueblo llamado Galway, que tiene una iglesia católica bien construida en estilo neo gótico y que surgió ahí apenas en la década de los años 60 (sesenta) del siglo pasado. La pudimos recorrer como la única de los católicos que vimos.

 Jamás uno se podría imaginar que esos cortes de tierra hacia el mar del norte, tuvieran esas enormes alturas. Nos tocó un día que ameritaba cargar el paraguas para subir, una vez ahí arriba sí que está empinado todo hasta llegar a un borde piedras macizas que hacen una barrera muy fuerte.  Se nota el peligro y por eso hay guardias por todos lados, en el pasado que estaba más abierto, sí hubo accidentes. Con atención, se pueden encontrar los mejores sitios para tener la mejor perspectiva y admirar esa maravilla de la naturaleza.

Irónicamente fue la carretera más angosta la del tramo final y la hicimos en un bus de 30 (treinta) personas. Me dijo, nuestra organizadora, la Re, que no había más opción en estos momentos por la cantidad de gente, o se va en un automóvil rentado que claro que tambien es difícil porque se maneja con la guía del otro lado.

 Angosto el camino y con muchas curvas. Valió mucho la pena llegar hasta ahí, porque es en verdad muy impactante.

Con la visita a estos enormes acantilados cerramos el viaje. En verdad que todo lo que aprendí de mis ancestros viene desde lo que obtuve en Edimburgo con base histórica, y me di cuenta que sí está algunas veces presente el apellido, lo encontramos en una pintura muy bella de un museo, llamada -El viejo pescador-.  Mas que nada cerré esta experiencia con la felicidad de haber caminado las tierras tan mencionadas en la familia de mi padre, y que sabemos dieron pie a la migración de nuestros ancestros. Varios apellidos que conozco mucho y que escuchamos sin saber su origen, están escritos en los listados que tienen en algunos sitios.

 

 

 

 

 

 


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