jueves, 29 de octubre de 2026

 

Vivir, y cumplir con razón, es equilibrio. (5)

                                                                                          Aunque el vivir se sienta pleno, cuando no se lleva con el razonamiento adecuado, podríamos caer tan solo en el cumplimiento. Interpretar sin toda la verdad lo vivido. MJ

                                                  

                                                                                        Sí, así mismo podría pasar.

Cuando volteamos a ver al pasado podríamos sentir pesar si creemos que algo nos ha faltado por hacer, o hemos dejado algún asunto en el camino, el corazón parece que cobra factura. La realidad es que no es así, todo lo vivido es seguro que haya tenido buenas razones, y que éstas sean válidas para dar otros pasos distintos.

Algunas veces el orden que percibimos con las razones de fondo, se ve trastocado. El porqué de las acciones puede tomar tiempo comprenderlo y al ser interior y profundo el razonamiento verdadero, no se logra ver con claridad. La razón tambien se puede volver como de bisutería y sin sustento, lo que dará paso a cambios. Es por eso mismo que hay algo muy bello que ha dicho la psico/filosofa Mariluz Barrera: -Acercarse a la verdad significa una disponibilidad y apertura a la razón-. Las buenas razones aun siendo validas duelen y nos cuesta aceptarlas, a veces se aparecen de pronto y no nos gustan.

La vida, es cambio. Aceptación.  En las décadas de los años cincuenta y sesenta del siglo pasado compartir en familia extendida se vivió mucho mas fluidamente. Hay muchas razones del porqué, aunque sí apena como hoy día eso ya no se da con tanta facilidad, jamás me atrevería a decir que tiempos pasados fueron mejores. Tal como lo dice William Faulkner: -el pasado, nunca se va-. De alguna manera siempre pervive en nosotros. Disfrutar en las transformaciones es la esencia de un buen sentido.

 Esa vida de convivencia tranquila, cuando a pie nos llegábamos a las casas de los primos y amigos del rumbo, y sin más nos quedábamos a lo que se decía era: pasar el día, con los tíos o abuelos, nos permearon a algunos hasta el mero núcleo de las células. Lindos momentos de infancia que uno atesora.

He de decir que yo era extremadamente feliz en mi propia casa. Sentía que tiempo me faltaba para todo lo elegible para realizar, desde jugar y subir a los árboles, bajar los mangos, lavar la pileta de los peces o montar bicicleta alrededor de la cuadra.

El caso de un tío del grupo de adultos que nos rodeaba se percibió como que no le podíamos tratar tan de cerca y solo le saludábamos algunos domingos que participaba de las comidas familiares. En la casona antigua de los abuelos de mis primos y otras veces en el Rancho playero que a todos nos acogía.

Cada verano iba nuestro tío, solo de lejitos las mas de las veces. No se nos permitía acercarnos de mas, y ni que decir en la playa, que, aunque su casa estaba dentro de los terrenos del Rancho solo la veíamos lejanamente.

En lo personal, me preguntaba ¿Estará enfermo? ¿Será que es un hombre malo? ¡Nada de eso! todo se reducía a la incomprensión de su condición:  era homosexual.

Doy gracias a Dios que ya a la generación de nosotros mismos y la posterior, les ha tocado comprender claramente eso de las condiciones diferentes del ser humano.

Es básico para la dignidad humana comprender. Puede haber tantos momentos que podremos perdernos al tener esas reducciones mentales ante realidades que llevan su propio sentido y razón de ser, con validez. Vetado el asunto, es obvio que uno como niño o niña pone más atención a los ¿porqués? Así que, cuando ya fuimos jóvenes y ya pudimos estar más cercanos, descubrí las enormes bondades de ese ser; era muy ameno, nos contaba chistes para carcajearnos de lo lindo con él, y ni qué decir de sus tremendos aportes en cuestión de dichos… ej.:   -hay que vivir la vida sin que nos cobre tributos-.

Esa frase tan suya me marcó, y con toda razón.

En la niñez sabíamos que estaría en la mesa enorme de la casa. Compartía en las comilitonas de los adultos y nada más. Sí, le veríamos los domingos o cuando íbamos a ver el paseo de los carnavales en los enormes ventanales de la casa de los abuelos de los primos, en calle muy céntrica y que nos permitió ver los carros alegóricos muy de cerca. He de decir que, por mi carácter, la algarabía del carnaval jamás fue lo mío y mucho menos los disfraces, pero no puedo negar que como quiera, me permitió compartir con especial gusto y eso fue lo más auténtico.

Aunque los peques no comíamos en la misma mesa grande de los adultos, estábamos cerca en otra mesa, era un espacio lateral con las nanas y yo me le quedaba viendo a ver si notaba algo ¿diferente? y ¡nada!, solo veía que, además era un hombre guapo.  

En esos tiempos me quedaba absorta observándole. Pensaba que, ¿Cuándo se nos dejaría estar más cerca de él? y recibir las bondades de su ser, que se descubrieron ya adultos todos. Tuvimos que esperar el tiempo necesario, y mas que nada las razones de fondo de los otros adultos. En la infancia pareciera que es eterno el tramo de camino hacia la adultez y luego nos damos cuenta que puede ser casi como un suspiro.

Darme cuenta de los significados profundos de las palabras, aún no se me daba. Así que su frase inolvidable de los cobros de tributos en el actuar humano, me tono tiempo entenderla.

En verdead, que me tomó tiempo. Fui la más feliz por haber tenido la oportunidad de ser parte de sus buenas pláticas; él gozaba ir a España y a su regreso nos contaba muchas de las cosas que aprendía de los orígenes de la familia. Investigaciones que hacía. Comprender toda la dimensión de las palabras, atentos a los tópicos, compartir anécdotas y demás.  

A los adultos del siglo pasado les costaba mas comprender las diversidades de la vida misma. Mucho más dentro de los ámbitos de la familia. Esa condición de preferencia sexual, le marcó. ¡No tendría que haber sido así! mas, con sus frases puntuales a todos nos enseñó muchísimo.

En otras ocasiones cuando mis primas y yo ya éramos jóvenes nos decía: -Por favor, no se les vaya a torcer el tacón-. Cuando nos veía aparecer mas emperifolladas.   

Solo eso me bastó, para que pudiera comprender lo fascinante de la condición humana. Con el devenir del tiempo, me prometí que esas profundidades serian bien observadas. Si se mal comprenden las cosas, sí cobran tributos.

Eso mismo, ya inscrito en los tiempos de nuestra adultez, traerá el necesario pensar del correr de los años.

¿Qué era eso del tributo?

En su caso, fue lo que nuestro tío tuvo que pagarle a la vida para ser aceptado totalmente.  Claro, que ha costado mucho comprenderlo; así mismo aceptar que no es tal cual, lo que los otros adultos en su querer cuidarnos como niños, consideraron.

Le recuerdo con mucho cariño.

La condición humana, sí que es fascinante.

En lo personal creo que es algo de lo que más disfruto en la vida de relación. Uno puede notar como a veces si hay gente considerada muy humana y que luego resulta intratable. El tributo que pagamos no es tal, si somos asertivos y razonables.

 En nuestras apreciaciones de cómo se da la razón de fondo en la vida de cada día, en ese fluir de la vida, lo importante es como encontramos los equilibrios. Es tan solo saber que habremos de estar más atentos a las vivencias, siempre traen una parte que enriquece. Las afinidades son las más importantes, a veces creemos que porque conocemos a alguien ya eso nos basta, en algunos casos sí es importante descubrir otros dones dentro de cada ser, lograr la buena convivencia.  

Si se propicia una amistad por conveniencias, lo más seguro es que eso no dure. No pasa nada, porque no es manda estar cerca de todos, toda la vida. Mas por eso mismo, la práctica de saber observar con adecuación se propicia desde las infancias, con buenas razones y mucho cariño. Observar, aceptar y explicar si fuere necesario.

En casa, aun como niños y mas en la juventud, nuestros padres nos enseñaron el gusto que se puede sentir cuando se regala algo a alguien. He estado infinitamente agradecida de eso que se sembró en mí, porque no hay nada que goce más en la vida, que dar un regalo atinado. No siempre es fácil.  

Tendría yo uno seis o siete años cuando mi madre decidió enseñarme a tejer. Nos la llevábamos con bastante discusión y a regañadientes siendo yo zurda, a ella le costó. Era toda una faena, por mi parte estar atenta con la vista puesta en sus movimientos diestros, era la condición. De pronto, sentía que ya era hora de dejar de intentar, (algo que deseaba y a la vez sentía dificultoso) tan solo le decía: -Ya lo sé-. Ella, se daba cuenta que me salía por la tangente… y solo me decía: -Ya estás como la golondrina, cuando su madre le intento enseñar a formar el nido, solo decía ¡lo sé, lo sé!… y luego el nido al primer viento, se desbarataba-. No sé qué tan real sea que eso se dé así en la naturaleza en las hechuras de esos nidos de las golondrinas, de eso mismo nació esa idea, un símil que existía para decirnos:

-Si no aprendes bien poniendo atención, pagarás tributo-.

Nadie quiere pagar tributos a la vida. Más al fin aprendí que es parte del vivir.

Una navidad, mi madre me dijo que haríamos un pequeño chaleco de hilos de todos los colores. Nada más fascinante para mí, amé el circulo cromático desde niña. En el taller arquitectónico de mi padre había aprendido todo lo habido y por haber de colores y mas colores de todo tipo. Fue una gran emoción tejer con tan variados estambres, sintiendo que ese logro lo estrenaría apenas empezara el tiempo fresco (que, a decir verdad, antes era desde el mes de septiembre, cuando se sacaban los sweaters que poco se necesitan en estas tierras) así se acabó el tejido, y lo estrené.

Un día, llego hasta la puerta de casa una humilde mujer vendiendo escobas. En verdad que acercarme a ella me resultaba fascinante, porque notaba esas diferencias que apenas y podía comprender de la realidad de los humanos, quería saber porque se daban. Venía con una niña de mi edad que notamos muerta de frío, con la nariz llena de mocos secos y una mirada que jamás podre olvidar. Mi madre me dijo: -Ve a buscar el chaleco que será para esta niña, luego haremos otro-Tal vez lo dudé, pero me sentí tan feliz cuando percibí que la peque, pareciéndome tan desvalida podría utilizar algo para mitigar parte de sus carencias, así es que fui volando a buscarlo; le vi partir con el chaleco sobre su sencillo hipil y como su madre se lo había puesto, eso me marco como el mejor tributo recibido.

Y, a esto tambien se referida nuestro tío vetado, quien luego fue un gran amigo.

Cuando nos decía que cuidásemos que nuestras acciones no cobrasen tributo, ¡cuánta razón!  Los momentos de amena platica llegaron con multitud de buenos tributos positivos para el alma, no solo se refería a lo negativo, claro está, sino que mas bien apelaba a la razón verdadera de los actos.

Es como una consecuencia, el lograr el equilibrio final de cada día.   

A él, al tío mencionado, sí le cobró los tributos mas fuertes la vida. Siempre pienso en eso.  Los sobrinos directos recibieron mucho de él.

En los diarios personales que he leído como es el caso de Virginia Woolf, también se le cobraron buenos tributos a su ser. En los años 1927 y 1928 ella escribe mucho sobre su propia obra: ¿cómo comprender las situaciones de una vida difícil? Ella, que, sí que tenía una enfermedad real, ni ella ni nadie de su entrono comprendió del todo: Ser bipolar, que apenas en el final del siglo pasado se logró entender.

En estas épocas escribiría -Orlando-, y otra novela muy interesante que habla mucho de su entorno familiar: -Al faro-.

Ella, revisaba muchísimo antes de publicar.

Y decían sus escritos personales: -Me doy cuenta, que la gente suele decir mil cosas sin pensar, a veces sí se pone atención a lo que se comparte en los textos, otras tantas no-. Y cuánta razón lleva esto de su pensamiento creativo, no se lee para obtener nada, sino por principio es un placer observar la forma, el sentido literario escogido, y tal vez solo nos lleguen dos o tres frases, pero eso no desvirtúa todo el contenido total expresado.

Ella, siendo una gran mujer sensible a su entorno, a veces sí sentía que su mundo era insignificante, sin darse cuenta que el modo de exponerlo nos estaba dando a sus lectores una inyección de vida sensible, llena de sentido.

Solo para quienes únicamente desean encontrar las pepitas de oro en la vida, todo lo escrito puede parecer insignificante. Los textos llevan vida en sí mismos como un sentimiento redondo, tal cual los complementos de toda expresión.  (Continuará).

 

lunes, 26 de octubre de 2026

 

Vivir y cumplir con razón, es equilibrio. (4)

                                                                                                     He aquí mi secreto.

Es muy simple:

No se ve bien sino con el CORAZÓN.

Lo esencial es invisible a los ojos.

El Principito.

Antoine de Saint Exupéry.

 

                                         La Gracia, en nuestras vidas potencia la libertad de creer. Formados en el camino de la verdad, es seguro que se vea más clara la realidad.

¿Qué significa, creer?

Por momentos lo relacionamos con hacernos parte de una religión, y listo.

Sí, las bases religiosas son muy importantes, mas el corazón no puede dejarse de lado. Cuando se abre la parte emotiva y se hace genuinamente unida a las bases y postulados de buenas ideas, se entona lo anímico y se logra tener armonía entre lo que sentimos y lo que pensamos. El pensamiento sí que se va moldeando con los años, es un hecho.

 Claro que es totalmente factible que, al creer, el círculo virtuoso del alma, se abra más evidente en el ser y se tenga más paz interior, para lograr: ese crecer en el interior. El asunto de creer, no es tan solo estar, hay que repensar lo que se cree y percibir el crecimiento de las ideas. A casi todo ser humano se le propone desde niño un camino, ya luego, el profundizar por ahí, es asunto personal. Llega así la cosmovisión, que es eso mismo que empalma todo, lo otorgado de base junto a preferencias en el alma y éstas se van moldeando. Cada día hay necesidad de implementar con estudio, así es como respira el espíritu: estando atentos.

Cada vez, hay mas flojera mental.

Comprender, es lo que proviene de las lecturas elegidas para cada día, esa combinación de la palabra divina y la literatura elegida son los dos ingredientes necesarios para el corazón, es decir lo emotivo que no solo es movimiento interior. Es idea, sentimiento y realidad de que lo que creemos nos lleva con mas sentido.

Lo que uno cree no es un adosamiento que se pega por fuera, es parte del ser.

En casa, por un lado, mi madre quiso que creyésemos sin más. He de reconocer que a fin de cuentas ha dado frutos buenos, mas, si nos costó a los tres hermanos que somos, mucha más argumentación personal. Con todos los postulados de la religión que ella tenía y que venían desde su familia extendida, nos hizo partícipes. 

 Nos costó trabajo entender que era eso que ella proponía. Lo logramos cada quien a su manera.

La religión católica que es tan basta y profunda, si no se complementa con buena reflexión, se vuelve un tedio. ¡Tanto que aportar!, no es solo que uno participe en el rito, hay que saber un tanto los argumentos, los porqués. Sin mayores explicaciones se puede entrar en inercias que vacunan, entra como flojera de pensar. Jamás dejamos de apreciar la buena voluntad que tuvo nuestra madre, y eso mismo nos hizo querer entrar a la vida espiritual, sin duda alguna.

Por el lado de mi padre no se infundió nada como verdad única.

Solo la vida llevada con disciplina, que a su lado dio el asiento de la base activa.

El modo de afrontar el mundo nos era lo más evidente, con buena actitud. El orden y la rutina aceptada como un bien para avanzar, fueron las prácticas.  En nuestra infancia, la realidad estaba adosada a tener los porqués de los actos emprendidos.

Buena parte era saber que, en lo elegido, siempre habría un esfuerzo. Si se jugaba tenis, se tocaba la guitarra o se hacía arte, habría que acatar con buen talante.

Sí existe una gran diferencia en el acatar en lo elegido y comprender claramente que todo esfuerzo, reditúa. El mero divertimento, es solo complemento.

Las elecciones de las acciones de vida han de llevar un ingrediente muy personal: no se hacen por imitación. Propiamente hay que cuestionarlas desde dentro, y el sentido sí es genuino, se aparece.  El niño, puede y debe equivocarse, eso mismo, dará base para lo realista. Nunca creer en el exceso de perfección, puede rompernos. Propiciar al crio la fantasía, para que de ella recomponga su visión.

La parte sustancial de las propuestas de mi madre a todos nos motivó.

En la infancia, lo emprendido habría que hacerlo con cierto grado de conciencia de todos los pormenores. Desde el buen comer, apreciar los momentos de descanso.

En casa, todos los hijos pusimos condiciones. Mi padre con una visión más creativa de la vida, siendo que era un arquitecto prácticamente nato, nos dejó fluir; mi madre lo entendió y supo que lo que él proponía era bueno. Había buena coordinación entre ambos, existió consenso, aun siendo tan diferentes entre ellos mismos. 

Las creencias se asentaron primero en los cimientos. Los que puso mi madre que practicamos por momentos a regañadientes, siendo que ella logró por un tiempo a mi padre como partícipe de los ritos de su religiosidad. Aunque él no estuviese del todo convencido, acompañó. En eso se complementaron silenciosamente.  Luego nos dimos cuenta que ser de pensamiento original venía de nuestro padre.

Si los padres logran ser de la misma línea de bien, de proponer vivir vidas dignas y moralmente asentadas en las verdades lógicas, la creencia se amalgama.

 Sí cuesta mucho mas encontrar los caminos personales de esta forma, porque se pueden dar discrepancias, en nuestro caso lo positivo, permeó.

 Vivir en la paz de Dios es lo más deseado por todo ser terrenal. Conjuntamente, si se está en serena observancia se elige el camino a tomar, aun en la adultez.

Dentro de todo se encuentra la bondad de la Gracia, misma que no es otra cosa que: ese viento fresco que nos invade cuando nos sentimos seguros de lo que creemos.

 Cada ser puede vivirla desde sus personales creencias, y nadie se escapa de que es el ingrediente que aglutina lo importante, que da ese toque de bien.  En lo personal nunca había optado por los fundamentos de mi propia religión, la católica, hasta que mi hijo me los trajo en bandeja de plata, y hoy los compartimos.

 Con los años, he llegado a darme cuenta que nada de lo filosófico se asienta al aire, como se propuso cuando los filósofos hablaron de la razón, en el siglo de las luces y solo ésta fue lo valido. Lo razonable viene como parte de la religiosidad, aunque muchos la tachen de magia.  Todo pensamiento humano está asentado en las observaciones que se dieron en los primeros tiempos, nunca ausentes de esa dimensión que, no siendo física y tan palpable, existe, la metafisica.

 Así es como crece el conocimiento y seguirá creciendo, aun lo científico más profundo e intrincado, todo tiene bases metafísicas. En lo ideológico vamos por otro camino, claro que las ideas nos sustentan como individuos únicos.  Privilegiados en el orbe como homos, avalando con claridad esa donación de ser inteligentes, ¡no nació de la nada! es parte de nuestra condición, homo sapiens. ¿Cómo nos vamos a nombrar a nosotros mismos doblemente sapiens, si aún no terminamos de comprender lo dual?: somos ideas y alma en uno solo.

Hay que aceptar, el proceso aún no está concluido. Los avances en el mundo van y luego regresan como bumerangs que nos azotan, para volver a empezar, siempre.

La filosofía contesta muchas cuestiones. Nunca es tan solo es pensar ideas, es saber cómo se asientan en las épocas, en la vida de cada ser. Nada se logra si no hay preguntas a resolver. Ojalá fluyésemos con la sencillez del vuelo de un pájaro, o del deslizarse de las olas del mar, eso es imposible, mientras mas inteligencia hay, mas responsabilidad es necesaria. 

Comprendamos, que entendernos entre todos como especie sería la razón última de compartir esa condición, mas eso no se ha logrado y cada día se ve más lejano.

Obvio que jamás será pensar igual al otro, es demasiado lo que se ha dejado en manos de gente que ha perdido el pensamiento virtuoso, moral,  en aras de la ganancia material. Era y es aún importante el pensamiento en equilibrio, que a fin de cuentas nos une como un todo. Eso, se soltó, y la tecnología y el provecho de unos cuantos parece que ha ganado la partida.

Cuesta, y cuesta mucho hasta en el pequeño grupo en el que nos desenvolvemos, saber que nuestra parte por mínima que sea, aporta. En el ámbito cultural y social que nos toca vivir, ni se diga, hay que llevar por dentro la pulsión creativa, transformar el espacio en que vivimos.

Cuando se hizo a un lado en la época de la ilustración la parte anímica del ser humano, y se apeló a todo conocimiento solo asentado en la comprobación de asuntos encontrados en los ámbitos de la ciencia, fue que las divergencias nos separaron para beneficio de unos cuantos. Conocimientos religiosos se sacaron de la escena, por ser considerados como un ámbito inventado y sin aporte, esto tan solo nos alejó de observarnos como una sola especie y que tan solo por eso mismo merece un profundo respeto cualquier ser que esté a nuestro lado.

Ya hablamos de la muerte del Eros. ¡Claro que está muriendo en el mundo! porque no entendemos que papel juega el entendimiento de las verdades de cada ser, y ya sea unidos en pareja o no, el eros es la pulsión del amor lícito en la verdad de nuestra especie. Teniendo la oportunidad de un mundo grandioso que explorar, nos limitamos a creer que en todo habremos de coincidir, de otra manera se dan las rupturas. El varón ya no es el proveedor por antonomasia, y no toda mujer ha venido tan solo a parir hijos. Nuevas propuestas nos esperan, saber que es en verdad lo que une, quien acompaña a quien, y como ante todo podremos creer de nuevo en nuestra especie otorgada.

Ya sabemos que para este siglo XXI se nos presenta la oportunidad de revalorar, de no lograr esta encomienda, se va a quedar mucho en el tintero.

Ojalá nos comprometamos para darnos la fuerza necesaria de transformar en los ámbitos, con lo que sí creemos. Aportar ahí en donde estamos. Con eso mismo nos bastaría para que en la transformación esperanzadora tanto en lo individual como en lo social y cultural, se logre.

Es aquí mismo en donde el verbo creer debe dar los frutos.

No necesariamente estamos hablando de los frutos para poblar al mundo, porque sí es una verdad que no todo ser nace con los dones de la paternidad, pero si podríamos pensar en que lo que creemos, de a luz nuevas ideas propositivas. Aceptar, que los ámbitos terrenales tambien tienen preferencias.

No solo se cree o se duda en los ámbitos del amor de pareja, profesión o religión.  Volver a creer en los amigos, en los colegas y más que nada en las vivencias en las que se pueda coincidir con buena fe en el ser humano.

Claro, que en la amistad es mucho más difícil porque a veces es una realidad que no se puede convivir con personas que no entienden ese valor de la cercanía genuina, parte de lo desvirtuado es querer ver en el amigo un potencial social del que se quiere obtener provecho,  antes que buena compañía y buen acompañamiento.

 Nos olvidamos que toda relación humana es ante todo un crecimiento mutuo.

Habiendo tratado de hablar un tanto del verbo creer, podríamos decir que es asentar la fe en la vida, en eso que sí nos mueve, que nos da sentido, buenas razones.

El ser que aún no puede contestase si cree o no en un Dios omnipotente, es asunto personal, mas no olvidemos que hasta el mismo ateo puede decir:

 -soy ateo, gracias a Dios-.

Ya vemos que la época del desprecio a la religiosidad está revirtiéndose. Esos seres que solo se asentaron en los postulados científicos como único camino, ya están volteando a ver ¿qué ha pasado?, porque sus ideas no lograron cambios drásticos y buenos como creyeron. Hay necesidad en el mundo de tener espiritualidad genuina.

Hace unos días escuche en una entrevista muy interesante, a un estudioso científico de la vida misma, y nos decía que nada aún se asienta en totales certezas, aun en las biologías mas estupendas y bien estudiadas de los ámbitos moleculares, en el mismo asunto de la neurociencia y mucho mas en la microbiología, están aún descubriéndose miles de novedades. Él movimiento sigue, nada está cerrado. La conjunción de las creencias con respeto nos hará una especie libre.

Investigar, a cualquier edad es un buen camino. (Continuará).

 

 

 

 

 

sábado, 17 de octubre de 2026

 

Vivir y cumplir con razón, es equilibrio. (3)

                                                                  La soledad, no solo es ausencia de otros; puede ser un espacio fértil en donde se ordena el sentido.

Viktor Frankl.

                                                                     Psiquiatra, neurólogo, así como filósofo    

el Doctor Frankl, ha sido muy valorado. Logró sobrevivir al holocausto nazi, la actitud invaluable en su pensamiento y en sus actos le salvó la vida. Tiene mucho que enseñarnos.

Fue capturado en 1942 y llevado a un campo de concentración nazi.

Tan sabia se dio la observación de los hechos inhumanos que le tocó afrontar, que logró forjar una actitud muy vital, que, aun desfalleciendo, vivió. Obvio que, aunque su cuerpo físico se desgastó, asunto inevitable que sabemos se dio en esos campos de exterminio, él logró no solo sobrevivir, sino tener bien claro su objetivo. Salió de ahí para compartir lo vivido y luego hacer de su experiencia un ejemplo para la humanidad.

Galardonado y considerado un filósofo de la vida, su libro, -El hombre en busca de sentido- es un tratado que todos debemos tener de cabecera. Una pepita de oro.

Algunas veces lo he comentado en vivo y a todo color entre congéneres, y me he topado con personas que temen leer la redención del dolor de otros seres, como si fuera algo triste. No se soporta el dolor ajeno cuando solo se ve la parcialidad, hasta se cree que es algo que nos puede afectar, para mal. El aprendizaje de cómo se redime el sufrimiento en nuestra especie, es algo que, si se logra con sabia mirada, es lo más grande que puede existir cuando se considera como empatía bien entendida. Magnifico texto, que no solo habla de la vinculación con los nazis como a veces se mal entiende, es la experiencia de calidad de un ser humano digno.  

No solo es bueno leerle, sino regresar a las páginas que nos resuenan y hasta subrayar. Claramente comprendió Frankl, como nuestro motor real en la vida no es ni el placer ni el poder, sino el propósito.

También nos dijo que solo se fortalece la razón de vivir cuando lo hacemos pensando que otros seres nos necesitan, nos esperan, vivir la esperanza.

Si alguien nos mira cómo lo más sagrado en su vida, esa es parte de la misión realista, no solo de quien así lo experimenta, sino del que tiene la oportunidad de, darse. La ayuda al otro, aun con la mira y base de una caridad bien entendida, no es cuestión cumplidora o una invención del humano que practica el buenismo, está inscrito el modo acompañar en y dese el ADN de cada ser humano.

El amor, bien entendido.

El Dios cristiano es una trinidad, trio en uno solo, armonía íntegra.

Eso mismo nos está dejando claro que todo espíritu, necesita del otro.

El yo, necesita siempre de un tú.

Cundo se habla del prójimo, no es para sentir que en el haremos nuestras obras más prominentes de caridad y que estamos separados de tal entidad, es más bien ese comprender que prójimo o próximo, es espejo de nosotros mismos. Si se da la mano a alguien, abrimos la puerta a todo bien y la vida se hace círculo virtuoso.

Compartir desde los gestos corporales, saber sonreír al desvalido y al desconocido que nos ha dado de sí mismo en el entorno, en la calle para poder transitar, en la casa para ayudar. Se nos olvida que todos estamos unidos y así habremos de sentirlo, propiciar serenidad.

El que seamos cooperativos por naturaleza es tema estudiado en las ciencias antropológicas, está comprobado y considerado por los estudiosos de la especie y por las ciencias del hombre como un factor básico del homo, de supervivencia.

 No hubiéremos logrado llegar hasta el día de hoy, si en los tiempos fuertes del caminar de la especie, en momentos tan demandantes de los primeros tiempos, no hubiéremos sabido el valor de la cooperación. No es el ser humano fuerte solo porque sabe practicar una religión bien entendida, sino porque comprende lo que eso mismo implica en la vida diaria en las variadas excepciones.

Hay una conexión profunda entre el cuerpo y el alma, ni dudarlo. Esto es básico desde Aristóteles, El alma no está por ahí deambulando como entidad aparte, se ha encarnado para llevarnos a fin de cuentas al infinito del que hemos venido.

El alma, no puede ser sin el cuerpo. Obvio que cuando se abandona el cuerpo humano, otra dimensión nos espera.

Si se nos encomendó en la vida social y de grupo homo, proveernos el alimento físico, no hay que olvidar que ni esto mismo se logra con equilibrio si las razones son solo de cumplimiento y no de vivencia. El trabajo canso a muchos, obviamente esto sucede si solo se ve como proveeduría y no como razón de ser.

¿Y, el alimento anímico, en donde reside?

¿También se nos otorgó como parte del sobrevivir, o solo es invento religioso?

A veces creemos que ha sido un adosamiento de los seres que dieron pie a las religiones y no parte sustancial de la vida misma.

En el texto, -La nieta del señor Lihn- de Philippe Claudel, se nos deja claro: 

Existe una pulsión sencilla y natural en cada ser humano, que es: amor silencioso.

Este, no solo cuida de nosotros mismos, y no porque se viva en silencio, no existe. Nos permite cuidar de alguien más, tal vez sea ese ser que llevamos como una joya en el corazón, tal vez sea algún enfermo, tal vez sea el cónyuge. 

Cuando una persona siente que todo lo ha perdido… es seguro que se aferre a creencias, a amistades genuinas y hasta algunas veces a alguna mascota. Se ha dado el caso de aferrarse a algún objeto. Somos seres amistosos por natura, en primera hacia nosotros mismos. No habría necesidad de esperar a que la vida nos sacuda con eventos drásticos, hay pertinacia al sentirnos cuidados y cuidando.

El verdadero amor, es algo que permanece. Tiene manifestaciones varias.

Si esto no se nos ha logrado dar en la vida personal, es bueno a cualquier edad comenzar a percibirlo así mismo, porque el engrandecimiento del alma comienza desde los caminos del colaborar, hasta el encuentro con el otro.

La autosuficiencia como una totalidad, y creer que no nos necesitamos unos a otros es propuesta de la civilización de últimos tiempos. Pueda que sea una trampa de los modos relativistas. Ese saber, de qué siempre nos necesitamos, se ha perdido en algunos ámbitos y se considera a veces debilidad acompañada de falta de humildad.  Tampoco quiere decir que todo el tiempo estemos físicamente encima de los seres amados, podremos pasar periodos sin presencia física y es normal.

Claro que hoy día mucho de lo contactado se da por la vía de la virtualidad.

Con una prosa emotiva, certera y muy bien llevada literariamente, este pequeño volumen nos conmueve hasta la medula. Es una linda reflexión sobre el acompañamiento, la vida compartida.

La realidad es que vivir no es nada mas resolver. Hay valor en el acompañar.

Es más bien: llevar el equilibrio entre lo que somos razonablemente y lo que hacemos en ese cumplimiento del deber, que no es asunto de resolver, sino de vivir.

Necesitar de otros seres humanos nunca es una debilidad, es natura sana, activa. Es por eso mismo, que el alimento anímico nos mantiene cumpliendo con sensatez, y más que nada logrando un buen equilibrio de los deseos de vida, que se convierten en opciones. De otra manera no viviríamos. Hemos nacido para dignificar al alma.

Los seres humanos que en la época de las producciones en masa de los grupos primigenios se sintieron dueños de los excedentes, ya estaban creando tremendo desorden. Se nos fue de las manos la mirada al congénere como parte, se volvió a parte. Eso de acumular está relacionado con la mentalidad de ¿quién es más fuerte? Parece que se logra más, y claro que sí hay una satisfacción profunda, que es de bisutería.  El logro que solo se queda sobre las cabezas de unos cuantos, crea desequilibrio y fácilmente se desvirtúa.

Se dice mucho hoy día, que esos grandes consorcios que han creado tanta riqueza material en el mundo dizque civilizado, para nada tienen en cuenta a la especie. Solo piensan que habiendo logrado tal o cual nivel de obtención de bienes, hay que ir por más y por más. Como un barril sin fondo.

Quien crea una pintura, una escultura, no es un creador propiamente, es tan solo un transformador de la realidad.

La creatividad es tan clara que se manifiesta en el toque personal que se expresa.

Es por eso que tambien el concepto del arte está siendo revalorado por muchos buenos pensadores hoy día. Si un ser considerado un buen artista y pone unas cajas de cartón vacías en medio de una galería artística y dice que eso es arte, pues no lo es tal cual lo entendemos desde otras dimensiones. Solo con la premisa de darnos cuenta que nada se ha transformado… observamos el claro engaño.

El argumento es tal, que lo que se quiere afirmar con ese arte, es que…

¿nos hace pensar?

Si nos hace tener una reflexión diferente, pues ¡qué bueno! tengámosla. Tal vez lo podrimos catalogar como ¿momento reflexivo?, para hacernos ver y recordar que lo trivial tambien es algo valioso. La fundamentación del arte no se sitúa ahí.

Claro que tampoco se logra esa expresión desde la nada, se utiliza un material escogido, se tiene una idea para fomentar un tipo de pensamiento, mas según me da la impresión, si tan solo se está proponiendo pensar algo diferente, no es en función a que se esté transformando nada. Se ha dicho que es arte motivacional.

Ese lenguaje, los críticos han dicho que es un modo de expresión alternativo. Lo genuino que hemos venido por milenios nombrando como arte, es algo unido a otros valores, como lo es la Estética como ciencia, entre otros.

Por otro lado, quienes producen bienes de consumo como mercancía o como arte mercadeado, llegan a perderse en la dimensión de las ganancias de esos logros. Se ofusca la premisa humana de dar un bien humano y para un crecimiento interior.

También se nos ha dado el cuerpo para cuidarlo. Es evidente que en estos tiempos hay una tremenda demanda de que ese cuerpo se mantenga joven, y se hace hasta lo indecible para lograrlo. Tampoco creo que sea el medio más genuino de vivirlo. El cuerpo es cíclico, se nos ha otorgado por un tiempo, luego lo trascenderemos. Envejecer es un acto digno en toda la extensión del ser.

Existe un libro de estos temas, (no lo he leído) y he escuchado los comentarios al respecto. Es de autoría de una periodista investigadora. Lo escribió durante la pandemia del Covid 19.

Vino a descubrir la autora que las personas al mirarse más en los espejos durante el encierro, decidieron que no se gustaban. Las cirugías plásticas se desbordaron. Claro, mas bien cuando todo pudo ser factible en los quirófanos apenas se salió del aislamiento.

¿Qué concepto tendríamos de nosotros mismos si nuestro mirarnos en lo físico, nos lleva a decisiones tan drásticas? Decir tan fácil -este ser… no me gusta-, tan tan.

 En parte, es una actitud de vernos como meros objetos de una estética predeterminada por modas, difícil de comprender en la realidad. Dicho sea de paso, esos arreglos a veces se convierten en desarreglos. La estética es una ciencia en sí misma, lleva postulados lógicos, no meras percepciones de objetividad de fantasía.  El texto se titula:  -El cuerpo perfecto-.

No recuerdo el nombre de la autora. Según se comentó, es un texto interesante.

El abandono de los seres mayores de edad es una falacia de la civilización. No hay civilización sin el cuidado de unos por otros. Y, la vejez es don, nunca un pesar.

Aprender a distinguir los mecanismos de defensa que creamos que nos pueden llevar a la insanidad o a la insaciedad, es muy necesario. El hecho mismo de saber cuánto contamos con nosotros mismos es válido, tambien siempre encontrar el equilibrio entre lo que optamos como nuestro propio bien y lo que podremos compartir con personas adjuntas, cercanas. Es obvio que sí hay seres que se salen de los parámetros de sus propias vidas, y no se logra compartir con ellos sanamente. Si se dan las mentes distorsionadas que no buscan el trascender mas allá, sino solo se espera el beneficio, mas aquí.

Ontológicamente, somos los guardianes de la vida. 

Es bueno pensar un tanto… ¿A quién sostengo anímicamente, yo mismo? (Continuará).

 

lunes, 12 de octubre de 2026

 

Vivir y cumplir con razón, es equilibrio. (2)

                                                       Los diarios personales son la medula del pensar del día a día, quienes los redactamos no lo hacemos como para dejar evidencia de la vivencia en concreto, es más bien una reflexión continua. MJ.

                                                 

Ante todo, ¿Qué hay dentro de ese pulsar en escribir lo que uno vive?

Una búsqueda de equilibrio que aporte, que sea cada vez más real.

Encontrar las razones asentadas en la realidad, es tarea que lleva empeño.

Nunca es el hecho en sí mismo lo que cuenta al vivir, sino la cadena de vida, lleva en cada eslabón una secuencia cadenciosa de los actos del día a día. Cuando lo logramos con el sentido realista, eso mismo implica fundamento para la fortaleza del alma.  Es la interioridad de cada día y sus vivencias lo que se recompone. Se asienta en los textos un buen limo.

Tan solo poder depurar la experiencia, ha de volverse la mejor intención y más adelante hacerla plausible para otros congéneres.

 Es la calidad de la experiencia en la vida, lo que cuenta. No la vivencia en sí misma.

Es la posibilidad de que más y más sea la diferencia que hay entre, vivir o cumplir.

Podremos estar confundidos al creer que estamos haciendo vida, al cumplir. Tal vez estamos llenando la vida con los deseos anhelados, como en un sentido de: cumplo, aunque mienta. Esos mismos deseos de la época que nos toca vivir, son muy válidos, mas lo que hay que vigilar es que lo vano no aplaste a la sustancia.

Las transformaciones de cada día si se concretan con camino, es seguro que son las que no se terminan de un solo brochazo y que eso baste; eso está bueno para el arte abstracto que deja mucho a la imaginación; en la vida, es otra la dinámica. Observaciones que gratifican la revelación de una existencia completa y circular. ¡Cuidado! con la rapidez de los hechos, ahí se pueden quedar cosas al viento.

En cada día, no solo es cumplir tareas como una cuestión de manda. Es verdad, que habremos de ir acorde a la época en que nacemos, ni quien lo dude, ésta misma no puede ordenar el interior y ahí mismo en donde habita lo eterno y existencial, luego nos toca a cada uno de nosotros encontrarlo al vivir, como causa prima.

Quien solo cumple, de pronto pueda que sienta que la vida le agota. Hay veces que ni sabemos ni porque estamos sintiendo cansancio, y es, porque cumplimos sin vivir la experiencia como algo con aporte. A veces, no sabemos ni porque la energía no nos alcanza, y es porque los deseos se hacen desordenados, el aliento se entrecorta. En vez de satisfechos, los caminos se transitan pedregosos.

De niña, mis padres me regalaron un cuento. Era un libro de formato grande con imágenes muy bellas: de La vida de un angelito. Este ser de luz, de pronto se ve obligado a caminar sobre un camino pedregoso. Cuando me lo leyeron, y llegamos al punto de este hecho, el asunto me entristeció, y solo quería que ese ser tan bello pidiera tener alegrías, nada de tristezas. Y dije: ¿Por qué no utiliza sus alas para pasar ese camino pedregoso? Y ahí estaba la cuestión a entender: En ese momento no eran sus alas el vehículo que necesitaba, era que, en su aspecto terrenal, tendría que pasar ese trecho, caminando. Tal cual, nos ha de quedar claro que los aprendizajes de verdades reales no se solventan evadiéndoles, haciendo como que, si nada pasara o queriendo volar para no verlos, tampoco se fluyen, se viven. Si hay que llorar, se llora. Si hay que reír, se ríe.

Hoy día, todo se quiere fácil, fluido y rápido y que sea concluyente.

La intención en el relativismo de hoy no lleva ese sino del valor de un buen esfuerzo.

Me parecía absurdo que ese ser de luz con imagen física tan bella, además estuviera sin apenas unas sandalias y peor aún, iba descalzo. La prueba la tendría que atravesar sin más, era requerida en la tierra y hacerlo lo más digno posible.

 Ese primer dilema, me enseñó mucho. Era la conclusión del cuento: la vida del ángel habría de ser más completa al pasar esa prueba de fuego, en la tierra. Hubo que explicarme que esos seres, los ángeles, más que nada, aunque sepan flotar y fluir, cuando han de tener que pasar por caminos pedregosos, lo hacen como humanos.

Así, que hube de abrir bien la mente para comprender. Ese observar que el ser que se sentía tan digno, tan bello, tendría que caminar sobre esas piedras, que por cierto en el libro venían dibujadas de varios colores. Siempre hay una compañía inmejorable: la de nosotros mismos. Se nos suele olvidar como es que nos tenemos, y si así se da, aparece la fuerza de Dios. Para cerrar el cuento y entender que la presencia de Dios nos allana los caminos, me di cuenta que los pies podrán surcar lo que se nos demande, llevar el mandato. Caminar con dignidad.

 La vida bien vivida tiende y propicia buenas compañías. Los colores en la persona tambien están presentes, en mi caso he aprendido a detectarlos.

Todos tendremos mil cosas que enmendar, eso es obvio. La mente sí es limitada. Fluir, no es algo que se da solo, uno lo propicia y no quiere decir que las acciones sean fáciles, sino que llevan un ámbito de creatividad. Revitalizante.

Cuando de pronto, como bien dice Sor Juana: uno crea el deseo…

¡y luego no se sabe ni qué hacer con eso!

En el poema -hombres necios-, no podría tener más razón, cuando nos dice:

-…sois la ocasión, de lo mismo que culpáis…-

Y, tambien podríamos decir mujeres necias, porque, aunque la monja se refiera a los varones, decir hombre en los ámbitos del homo, es referencia tambien de las féminas que neciamente creemos a veces que los varones son culpables de todo.

Ocasionamos el derrotero, y luego, tal vez solo quisiéramos soltarlo. Eso es lo que pasa con el divorcio en cuanto a las parejas humanas, cuando solo se ve la superficie y se entra en desesperaciones que irrumpen y quiebran, no resulta obvio ni fácil ante tal adversidad el encontrar la enmienda.  Al asentar la realidad no hay mente clara, hay que observar mejor.  Esa claridad de un eros que recompone y no solo es placer, conlleva conciencia.

 Las más de las veces se cree que radicalizar el escrito personal, es una pérdida de tiempo. Claro que sí lo sería si no llevase sentido, mas cuando éste existe, es ahí en donde se ve el reflejo de las evoluciones de la mente.

Las razones de ser en la vida, las tales o cuales maneras de afrontar lo que decidimos vivir, habremos de concebirlas desde la parte en que nos sabemos contingentes en Dios. A veces creemos que todo nos lo hemos merecido tan solo por haber nacido, la dignidad por supuesto que sí, las vivencias no.

Hay ocasiones en que creemos que vivimos algo que no nos merecíamos. No es cuestión de merecer o no, es que lo que se hace real tiene raíces profundas, y éstas se pasan por alto, se nos olvidan.

La vida misma trae parte de la dinámica escrita.  Ámbito cultural, familia nuclear y ni qué decir de la familia extendida, todo nos marca y se toma en cuenta. La letra vital del ambiente, ¡el medio del expresar!, como cada ser lo vaya comprendiendo.

Nadie se merece o no se merece… esa visión es mucho más mágico/relativa que lo que realmente conforma la vida humana de cada ser, la parte existencial.

 Existe un buen punto de partida siempre, que no puede obviarse, si esta intrincado, hay que trabajarlo en lo psíquico.

Los diarios personales son un camino que puede ser una buena elección, cuando hay el gusto de hacerlos como plan de vida. Motivan los momentos más prominentes de los ratos de lectura, cuando leeremos el de alguien más. Algunos de los que han pasado por mis manos, serán parte de estos textos.

El viaje de vivir lleva el inquietante y genuino don de lo que lo propicia, hay raíces inexpugnables, difíciles en sí mismas, mas por eso mismo son retantes. La paz, en la acción emprendida y con movimiento, es la más valida. Es un símbolo de asiento. eso que se nos ha otorgado en gratuidad, tan solo por la dignidad de vivir.

Un ejemplo en mi vida, ha sido como las celebraciones rotundamente concurridas y llenas de algarabía nunca han sido lo mío. Me roban un aspecto de la paz que necesito resguardar, la energía se desgasta.  Lo que motiva la acción en la vida.

En esos lares se puede desarrollar un desgaste invisible que solo se equilibra con buena observación y sabiendo optar. Las opciones a veces asustan.

A veces nos preguntamos respecto a quienes apreciamos, ¿porque nunca nos vemos? De hecho, no se nos da a todos la facilidad del encuentro físico.

El Proverbio bíblico, mi favorito hasta hoy, nos dice: Cuida tu corazón…

Para estas fechas, ya con más edad yo le añadiría: Cuida tu energía. Exacto como mi hija me escribió en la portada del celular con letras grandes: -Cuidar la energía-. Ella misma tambien lo practica. Todos los seres humanos necesitamos de ese cuidado. Asunto importante, porque desgasta en silencio.  Tanto puede desgastar, que hasta propicia dificultad para el buen descanso o el sueño completo.

Habremos de asistir a los eventos que en realidad podemos y nos aportan.

Cuando hemos encontrado afinidad y un trato digno entre congéneres, se reaviva la vida. Si queremos asistir a algún lado y nos enfermamos, eso sí nos causa pesar. Ahí no hay más remedio que acatar los devenires de la vida. Y la energía, no se refiere tan solo a lo físico, tiene todo que ver con el cuidado de que el temperamento se conserve tranquilo, solo lo restablecemos si estamos en paz.

En estos días que releo, leí la vida de Federico García Lorca.

Fue, el segundo hijo del segundo matrimonio de su padre. Eso, no es poca cosa.

 Cuando se menciona o dice, esa situación de familia retomada, existen elementos adosados, que, como las lapas de los barcos, son parte, mas a la vez crean pesos innecesarios algunas veces, hay que saber cómo se llevan porque han de ser la piedra de toque angular. A Lorca, le hizo volverse mucho más sensible y convertirse en quien fue, con toda esa grandeza interior que desarrolló.

A veces ni cuenta nos damos como los entornos nos motivan o nos desvirtúan.

Su vida se dio cerca de las vegas españolas y muy cercanas a los ríos, y ahí en el campo se le dio una espléndida vida de familia.

Aquí, tambien se deja ver el concepto de afinidades. El las percibió de muchos seres en su entorno a pesar de su corta vida, se dice mucho que, si el derrotero pensante de quienes nos rodean se da bien, las afinidades se perciben como fluidas entre los amigos y mucho más fácilmente entre los que practicamos acciones afines.

¿Qué significa, el enfoque más pleno que podemos dar a nuestra vida?

De plano es tener claro el valor que hemos dado a la existencia que se nos ha donado. Y recordar: que no es lo mismo vivir que existir.

Podremos ser de la misma familia, pero no comulgar en todo lo que pensamos. Es así que nos vamos dando cuenta cuanto cuentan las diferencias y lograr valorar las afinidades.

De Séneca había venido leyendo mucho.

-Dichoso el que sabe lo que quiere, porque sabe lo que le basta-. Séneca.  

-La gracia en nuestras vidas potencia la libertad de creer, de formarnos en el camino de la verdad-.

El amor, al Sábado.

Sábado.

Sábado, verde esmeralda.

Sábado, luz que amanece.

Sábado, jamás se parece a otro.

Sábado, dinamismo mancuerna.

Sábado, día tenue con tonos mate.

Sábado, pájaro que toca en la ventana.

Sábado, perro que ladra en lontananza.

Sábado, palpitar de una semana.

Un sábado. MJ. (Continuará).