miércoles, 11 de marzo de 2026

 

Edificar, el día a día (12)

                                            La tercera virtud cardinal: La Fortaleza.

                                            Mucho podremos hablar y pensar en cómo se asienta en cada ser, esta parte tan medular del ser humano.

 

¿Nacemos fuertes y luego la misma vida en su naturaleza cambiante nos debilita?

 Se dice mucho que al entrar al mundo la esencia que traemos se va trasformando ya que el diario vivir exige a veces más de lo que podemos dar. La adaptación, siendo nuestra mayor característica y fortaleza de supervivencia, sabemos que es todo un reto que puede cobrar factura. Tal vez esto de desgastarnos más, viene en la segunda parte de nuestra vida terrenal. Al principio estamos creciendo y comprendiendo para luego aplicar todo lo habido.

                                                               Yendo con la premura de saber bien a bien que nos implica el ser fuertes en la realidad, vemos lo que nos dice la Real Academia:

Fortaleza: Fuerza y vigor.

Es poder resistir con vitalidad y con energía. Los dos aspectos son intrínsecos en la niñez, y la trasformación del ser va unida a la socialización, que al darse con ánimo alto y adecuado es seguro que conjuntamente con las buenas razones que la vida nos demande, logremos todo lo que hemos venido a cumplir al mundo.

La antítesis es la debilidad.

                                                        Todos, como seres humanos sabemos que no nos podremos sustraer de la época histórica que nos ha tocado vivir. Lo histórico determina lo social. Nadie nos lo dice nunca, lo vamos comprendiendo con el paso del tiempo y con el tipo de familia en la que nacemos; tal cual se forma la cosmovisión. Nadie lo menciona ni a voz en cuello ni al oído, podremos escucharlo de otros congéneres como algo cultural y con los caminos de la madurez.

Bajo la piel llevamos siempre el pulso de la época que nos toca vivir, unos acontecimientos pasarán factura más que otros.

Se dice mucho que los que nacimos en las medianías del siglo pasado, somos seres que hemos visto cambios drásticos, asunto que cada vez se nos hace más evidente, ya que el convivir en épocas que traen tales o cuales cambios, nos obliga a tomar en cuenta la fortaleza.

Sabemos que las facciones y grupos de humanos que quieren dominar el planeta están haciendo de las suyas. Da tristeza, mas es algo real.

El mundo, en toda la historia ha vivido épocas intrincadas, eso no es una novedad. Nuevo es para quienes enfrentamos el momento en tiempo presente.

¿A dónde nos ha de conducir esta etapa en la que vemos que ya hay tantas agrupaciones peleándose por acaparar el mundo? No es la primera vez que sucede, aunque las condiciones nunca son las mismas.

En lo personal creo que hay que tener fe en los reductos de seres que pensamos más o menos igual y que aun viéndonos afectados, podremos luchar fortaleciendo el conocimiento de los hechos para digerirlos lo mejor posible.

Es inevitable, habremos de utilizar esta tercera virtud cardinal para hacernos más enteros por dentro, ante los embates que a veces no sabemos ni de dónde vienen. ¿Como proceder y como los haremos quienes queremos una vida pacifica? En parte, es nada más con no cargar lo que en realidad no nos corresponde.

Una misión bien comprendida, nos da fortalezas inimaginables; sentido de vida.

No todos podremos cuestionarnos los asuntos medulares de la vida. Parte de nuestro quehacer es comprender la vida propia, conjuntamente con lo imperioso y no postergable de saber qué tanta fortaleza se nos demanda para estar enteros.

Simone de Beauvoir, escribió un libro llamado -La mujer Rota-. Teniase claro desde entonces, que rompernos por dentro es lo más fácil; es por eso que hay que tener presente que es lo que nos fortalece. Ya la época actual nos hizo sentir que entramos a una era en la que la inteligencia del homo sapiens ha de dar fe.

Nada de eso ha sucedido tal cual. Se han visto procesos retrogradas y como hemos aplicado lo absurdo de la violencia inimaginable. En la Antropología se dice: -para nada somos violentos en el ser que tenemos como parte del homo sapiens-. Agredimos por distorsión mental y por aprendizaje incorrecto. Nada más.  

 Tal vez la naturaleza del ser interno de la especie, se transformó más rápido de lo esperado por las demandas de la convivencia y el sentido de la vida social se trastornó.  Creo que el ser interior del homo está enfermo, porque no nos hemos dado el permiso de conocernos como lo que somos y se nos ha exacerbado el imperioso modelo de las posesiones, antes de hacernos más que nada personas plenas. Nos hemos desligado tanto unos de otros que tal vez en ese ámbito radique la insanidad que vemos reflejada en los espacios del mundo de hoy.

Cuando sabemos que pertenecemos a la misma especie, pensaríamos que está asegurada la empatía. No es así. Hemos sobrevivido a tremendas pruebas grupales en épocas muy remotas que se han superado, resulta raro que no comprendamos como dentro del mismo grupo al que pertenecemos nos estamos haciendo tanto daño.

A ratos me queda claro que somos como una especie disfuncional. Que estamos conscientes de que somos humanos sin saber entender qué significado tiene ese aspecto tan medular, el cómo es que estamos tan ligados entre sí y como nos definimos en lo profundo que nos une; eso que es seguro y fue parte central de los primeros años de la especie.

                                                                     Continuando con los pensamientos de Virginia Woolf y su diario personal, me encuentro algunas aseveraciones de ella que dan fe de que hace mucho que nos encontramos con cuestiones a responder, y que poco se dan en la realidad las respuestas. Son algunos escritores los que las abordan y creemos que es importante saber que parte nos incumbe.

Entre 1922 y 1923, Virginia dice:

-Pareciera que no tengo asiento en ninguna parte. Me da la impresión de que he de tomar la dosis de medicamento indicada, si no quiero sentirme perdida-. ¿Qué interesante resulta esto, que viene de un ser con tantas posibilidades artísticas en las letras?, nos aclara como a veces no estamos enteros aun pudiendo estarlo.

Con toda claridad se daba cuenta que ella estaba enferma. Quería adosar a su vida un tanto más de plenitud. Aquí, vemos como el ser consciente permite a su conciencia ayudarle, aun sabiéndose con dolencias y necesitar de algunas muletillas. La autora quería continuar con los textos que le definían y así mismo se daba la mano a sí misma.

-Si, estoy muy contenta de que en mis lecturas he podido vislumbrar un tanto de filosofía-.

En general le tememos a filosofar. Mas bien nos gusta que nos den todo digerido, y si de pronto nos surgen preguntas, nos gusta que otros las respondan. Virginia se esforzaba, aun con la pena de saberse limitada por una mente bipolar, sin saber exactamente lo que eso significara. Eso, es admirable en ella. Por eso en toda su obra se regula con muchísima creatividad el pensamiento.

-Con la filosofía… se me otorga un momento de sensación de libertad-. Nos dice.

(Paraf.).

La traducción de su diario personal es tequiosa.  En inglés es mucho más fácil poder observar cómo sus sentimientos responden a una vida bastante bien tomada por los cuernos, y compartida con los amigos intelectuales y acompañantes. Sabemos que no logra todo lo propuesto. Aun así, es una mujer admirable.

-La cualidad que más respeto es la de la individualidad. Se que mi obra ira en ese camino-. Nos dice.

-A veces las ideas las tengo que escribir de un solo momento, de una sola vez, esto me produce mucho placer al plasmar, estoy suspendida entre la vida y la muerte-.

-Encontrar la propia voz, todo un reto-.

-Estoy aprendiendo del mecanismo de mi propia mente-.

Todos estos, pensamientos actuales y vigentes para cualquier ser del siglo XXI.

Todos, absolutamente todos estamos con la provisión mental para poder conocernos más y más cada día, aunque parezca una empresa inútil, es la que lleva más sal y pimienta para que la vida se haga más asombrosa, más vivible y ni que decir llena del aliento divino que todos necesitamos, como lo podemos ver en la búsqueda de algunos escritores.

Es un hecho que Virginia Woolf ha escrito su diario para darse fuerzas. La fortaleza cada ser humano la encuentra en su ser interior, sabiendo en que consiste y dándole entrada como una formación mental primero y luego realista.

Tomó muy en cuenta lo que todos los del grupo Bloomsbury le aportaban. Creyó en sus amigos y la sociedad literaria que formaron siempre fue un apoyo.

Citando a Dostoievski, nos dice: - Este autor apunta que es uno más que nadie, quien debe escribir sobre los propios sentimientos, los más profundos-.

Sin proponérselo como un tema central, la autora nos deja claro que estaba muy preocupada por el sistema social de su tiempo. Lo refleja en los movimientos sociales cercanos a ella, los modos de escribir que estaban cambiando y ni qué decir de otras bellas artes de las que fue cercana, la pintura que tanto importó a su hermana Vanessa y que dejó fidedigna obra admirada hasta hoy en museos.

En estos dias en lo personal, me preguntaba en que consistiría hacer más pura la vivencia personal. Que tanto influye la gente que nos rodea para hacernos más o menos críticos, y como lograr ese equilibrio y fortalecernos.

Nada es tan sencillo como de pronto solemos verlo… y es cuando habremos de meter retranca para no abrumarnos con realidades que nosotros no podremos controlar. Es la naturaleza humana con tendencia a querer llevar los controles y todo en las manos personales, lo que puede ser falaz. Lo nuestro hay que aceptarlo.

No hemos venido al mundo más que a cumplir esa misión encomendada. No importa que tanto será o no entendida por los otros, es personal.

Así es como llego a la libreta # 95.

Tenía aún muy a flor de piel lo que el zen me había venido enseñando, de que la vida tan solo es hoy. Este asunto después se depuró en mi vida, porque si es muy bueno saber que hay que vivir el día con plenitud, pero eso no abarca a toda la realidad que no debemos desdeñar ni dejar de ver. Esa combinación de ver lo del hoy mismo, mas lo que conlleva toda la realidad que nos rodea con bemoles y visiones.

Los momentos melancólicos, exactamente como los vivió en sumo grado Virginia Woolf, son necesarios de ser aceptados y bien vistos. Saber que son como pequeños duelos interiores que nos debemos permitir, dejar que nos toquen; es decir no luchar contra esos sentimientos sino saber que son parte.

Empezar

Un ciclo mas

Un mes mas

Un mes menos

Sol renovado

Adentrarse en los vientos nuevos

Cielos que se pintan variados

Agua de lluvia que llega

 Cielo iluminado

Luz de ser, que renace

Amante, el retoño desentraña

Mariposas que acuden

Aguas murmurantes

Vida palpitando, nueva

Recomenzar. MJ

 

sábado, 7 de marzo de 2026

 

Edificar, el día a día. (11)

                                                                   Es doloroso, mas también es edificante ser lo más realista posible, saber que la justicia total y plena no existe. MJ

 

                                                               Me ha llevado prácticamente toda la vida que he vivido en este planeta, poder tener claro (aunque no me guste nada pensarlo) que la justicia total no existe. La plenitud justa, se va a dar solo por momentos. La verdadera justicia que todo humano desea como un bien de la especie y de la humanidad misma, es algo muy difícil de alcanzar. Nos sentimos gloriosos cuando vemos que de pronto se hace justa la acción que vivimos como injusta, aunque a veces es muy alto el precio de logarlo y otras veces sabemos muy bien que no se logra. La claridad de que no pasa nada es necesaria, saber que otro bien se otorgará, y siempre está el equilibrio que se hace presente.

                                                            Hace unos días, en taller exprofeso para la mejor comprensión de la filosofía humana, hicimos el análisis de una cinta que, creo yo, ningún humano debería quedarse sin ver y observar. Es de un humanismo desgarrador y complejo y además es histórica y se ha filmado en lugares de una naturaleza que sobrecoge al alma y nos habla indudablemente de Dios. Este filme que fue galardonado en su momento con toda justicia para todos los creadores de un cine tan elocuente y necesario, lleva por título: La Misión.

Solemos relacionar esta palabra de misión, con los sacerdotes que se avocan a ir a lugares lejanos a llevar la palabra de Dios. En este caso es así, mas antes de entrar un tanto en el argumento, es bueno aclarar que todos estamos en una misión encomendada, lo sepamos o no. Todo ser que entra al mundo trae una encomienda a desarrollar, sea esta sencilla, corta, larga o de cualquier índole y lo que no podemos dejar de lado es que esta vida es en sí misma un encargo a cumplir.

 La certeza de que podemos sentir dolor ante misiones que parecen inconclusas, es muy válida, y no dejar de observar que llevan un total sentido.

Si muere alguien mucho antes del tiempo esperado, nos parece injusto. Solo el buen duelo es lo que nos dará paz, y hay que dar ese espacio. La muerte, siempre tiene un sentido, aunque nos duela a los deudos aceptarlo, justa no es, y nos queda claro que llega en el momento que Dios dispone en la condición infinita.

El diccionario de la Real Academia nos dice:

Misión: Poder, facultad que se da alguien de ir a desempeñar algún cometido. Cuando ese cometido ya está logrado, es cuando nos vamos de este mundo. Nadie se va ni antes ni después. Es así, que un joven que se va del mundo nos puede dejar claro en el corazón que ha cumplido lo que le ha sido encomendado y lo hizo en el tiempo de Dios, no en lo que nosotros consideramos más importante, que es el tiempo terrenal que nos olvidamos que es pasajero.

Dentro de la misión de algunos seres humanos está la facultad de hacer justicia con más ahínco, mas todo ser humano, cualquiera que sea su misión siempre va aunada a que ésta sea justa. No por decir que esta virtud cardinal no se logre del todo ni en el mundo ni en ámbitos particulares nos vamos a desencantar y vamos a sentir pesar al respecto, todo lo contrario, qué bueno que podamos tener el realismo en la mente de la dificultad de encontrar justicia, porque tendremos en el corazón la llama encendida de tratar de procurarla en la medida que podamos y en cuanto se nos presente la oportunidad. Quien infringe la justicia adrede, va por un camino mucho mas pedregoso y el sendero de regreso seguramente se dará con un corazón lastimado, más allá de lo que los demás podrán entender. Cada ser humano sabemos nuestras medidas y percibimos más o menos la justicia y si logramos la que podemos dar al presentarse la oportunidad, hay consonancia del corazón.

 Depende de cada ser humano y es cuando entramos al mundo, el momento en que se va abriendo la inquietud vital que nos dará las percepciones de lo justo y la sed eterna de que hemos venido a cumplir tal o cual cometido. Nada de nuestra misión ceja hasta que cerramos los ojos del cuerpo terrenal para siempre. La forma singular como lo hacemos los católicos: saber que hay un tiempo espiritual que no muere.

Todos, al estar viviendo llevamos esa sensación interior: ¿habrá algo que nos falta? como que andamos en las acciones para que esa especie de sequedad se vaya convirtiendo en vida plena. Nunca se llena completo el vacío…  somos finitos.

La premisa más bella de San Agustín nos dice:

Vuelve a tu corazón, y ahí encontrarás a aquel de quien te apartaste. Y no es que nos apartemos más o menos de Dios ni que lo hagamos adrede, es la misma condición humana que en su ir y venir nos aleja de nuestro centro rector.

 Con la misma, la vida que es la entrega más grande de Dios hacia nosotros, nos la vuelve a mostrar con caminos nuevos y volvemos a otro regocijo temporal. Claro que los católicos sabemos que no estaremos completos, hasta que la vida se cierre en Dios mismo.

La película mencionada tiene como tema una misión emprendida por los jesuitas que asignan a un grupo hasta el lugar que habita una tribu latinoamericana, la de Los guaraníes. Van hasta ahí, con la consigna magna de que tanto misioneros como los que van a recibir el conocimiento son una creación de Dios. En base a eso, comulgan y los misioneros son bien recibidos y van adentrándose en el trabajo con total entrega, algo que es una de las más bellas premisas del filme: no se va a medias a ver si se hace o no la misión, cuando se va es porque estamos seguros de cumplir y mucho mejor si los recipiendarios del bien están abiertos a recibir. Son las condiciones con otros humanos (que no están de acuerdo con tal acción) las que crean todo un conflicto. Lo más bello es ver los argumentos de unos y de otros y poder observar durante todo el filme como los que llevan esa palabra para cumplir la misión, nunca se desaniman. Es al final cuando pasan cosas que podríamos cuestionar, como lograr que no les arrebaten el bien que han llevado y están otorgando. Ellos lo van a permitir ya que saben que cuando el corazón conoce hacia dónde va, nada ni nadie lo detiene. Cuando son argumentos de índole terrenal como intereses creados o políticos los que vienen a mover, los tapetes, cuesta más aceptar. Se puede apreciar una conversión en uno de los personajes, se vislumbra tambien quien tiene la mente cerrada y no logra dar cabida al apoyo de la justicia.   

La música no podría ser más esplendida. Ennio Morricone se explaya con el alma abierta y plena, sin duda alguna. El italiano, que es sublime en todas sus composiciones musicales, aquí sí que dejó el alma plasmada en cada nota. En este filme hay una melodía llamada -El Oboe de Gabriel- quien es el padre jesuita que con una flauta hace percibir a los guaraníes una condición única de comunión. La música, junto a las gloriosas maravillas naturales del lugar, nos hace ver un filme que conmueve mucho y que deja claro que aun si se vive un martirio hay salida anímica que conlleva valor.  El mártir de cualquier condición, sea esta religiosa, de guerra o de misión encomendada, no es nunca un ser fanático. Solo trata de vivir y sabe que está siendo fiel a lo que sí cree, lo asume en cuerpo y alma y si es necesario hasta con la muerte.

Hay muchas vidas exitosas en el mundo actual, y a la vez cuajadas de vacíos. Y, nos preguntamos ¿porque injustamente un ser de éxito, puede sentirse desvalido? Es tan solo por no esforzarse en conocer los caminos reales de su corazón, de su alma, de su encomienda. Algunas veces tenemos miedo a las transformaciones interiores porque no las observamos como un bien, sino como algo que se nos pide injustamente. Si queremos lograr la misión habremos de vivir tensiones y sinsabores, son parte actuante y sin remedio.

¿Quién dijo que la vida seria todo el tiempo un camino de rosas? tal vez alguien por ahí que con ilusión no supo cómo aterrizar a la realidad. No es lo más deseado, ¡claro que no! da mucho trabajo manejar la buena tensión que surge de una encomienda genuina y mucho más sabiendo de una justicia que puede ir y venir. Lo justo no permanece eternamente igual, es nuestro trabajo el saber como.

El sentido de una vida está basado en lo que es comprensible con la mente al mismo tiempo que con los sentidos y proviene de los buenos razonamientos del corazón. Ya dijimos que la verdad es la realidad y la certidumbre no es negociable, cuando sabemos nuestra misión clara y serena y ante viento y marea la defendemos.

 Es por eso que nadie puede vivir la vida de la misma manera que otro ser humano la vive.

 Compartir, es palabra clave en el camino de la justicia, y así comulgar con el otro.

Cuando hay causas en la vida, está bien asegurada la finalidad. Cuando hay finalidad es más fácil vislumbrar lo justo. La justicia, así como una entidad total y perceptible para todo el mundo, es lo que es más difícil y solo por eso podremos afirmar que prácticamente no existe como tal.  No podemos soñar con justicias que no están asentadas en los hechos y en la realidad y peor aun cuando las verdades han sido trastocadas.

Lo bueno, y siempre rescatable, es que como hijos de Dios hemos sido creados con un sentido de grandeza y ese es el camino del alma sana.

No hay ser humano que no tenga todo para su buen sentido personal, y si esto se vive se está mucho más cerca de lo justo.

El camino nunca es recto, sabremos distinguir los momentos de parar, de observar y de actuar. Y así con todo, una y otra vez persistir.

La vida ordenada no se regala ni se vende en la farmacia de la esquina. Lleva implícita la premisa de que nada es seguro del todo, por eso hay que tener cuidado con no cuadricularnos en demasía. El buen pensar es básico, pero no es justo en todos los casos.

                                                 Por estos días me encontré revisando la libreta # 94.

Afirmaba para mí misma el hecho de que nos pasamos mucho tiempo de nuestra vida afinando conceptos y otorgándonos a nosotros mismos las valuaciones, y eso es bueno. Cómo hay que comprender a cada ser humano en su momento de vida. Al niño con sus maravillosas percepciones de las que mucho podremos aprender. Al adolescente tendiéndole la mano con muy buenos silencios para que desarrolle el pensamiento propio, porque pensar y creer que puede escuchar al adulto en todo, ¡es mucho pedir! Y los adultos acompañándonos.

¿Puede una crisis personal que no vimos llegar, asentarse y movernos todo? ¿hacernos perder el camino real de la temporalidad? es seguro que sí. Si de pronto se nos cambia la jugada (como normalmente decimos) ese momento cuando sentimos incertidumbre, tenemos el derecho de ser justos con nosotros mismos y darnos el tiempo que merecemos para percibir que es lo pertinente que habremos de vivir.

Me entraron muchas dudas en estos días del año 2011.  ¿Seguir con la misma rutina de escribir? Por ratos sentía que era una perdedera de tiempo, como que la vida misma nos hace creer esas cosas. Jamás hay tiempo perdido en lo que sí creemos y nos damos cuenta que es una necesidad casi que nos llegó con el ADN. No es cuestión de dudar, es algo así como saber que cumplimos justamente una misión que por mal vista que se dé por parte de otros congéneres, (ese es su problema) nosotros habremos de atenernos a lo nuestro. Por la Gracia de Dios escribí mucho sobre eso, sobre la misión encomendada y la reforcé. La misma misión disipó nubarrones de dudas para aclarar y seguir con la pluma en mano.

                                                                  Por estas fechas tenía yo un sentimiento de percibir la vida misma como muy intrincada. Tomé varios bolígrafos de tinta clásica, la azul, la negra y la roja, e hice unos diseños entre zen doodling y geometría quería que reflejasen ese sentimiento, los hacia a diario y con enorme gozo. Luego tendría que pasar a otras cosas, en los temas elegidos de la plástica. La serie se llamó: -Intrincados-. Mi obra plástica siempre ha respondido a sentimientos internos de mi ser.

Ser

Con la paz, o sin ella.

Con la tinta, o sin ella.

Con la luz del sol, o sin ella.

Con la luna, o sin ella.

Ser. MJ

 

 

 

miércoles, 25 de febrero de 2026

 

Edificar, el día a día. (10)

                                              Cuando se quiere ser ingenioso ocurre que se miente un poco.

El Principito.

Antoine de Saint Exupery.

                                                           Muchas han sido las veces, en las que me he vuelto a dirigir a mis libros predilectos para leer de nuevo, y digo que es algo novedoso porque cada que volvemos la mirada a páginas ya leídas, nos encontramos con sorpresas. Ahora lo he hecho con la única obra que he leído de Antoine de Saint Exupery: -El Principito-.

Como en la obra que hace el extracto de algunas frases escogidas del mismo autor, -Saber Vivir-, me encontré la frase en particular con la que inicio este texto, tuve a bien darme el tiempo de intentar volver a ella y gozarla una vez más en contexto.  La realidad es que me animé a leer el libro completo, no es largo, y lo buscado nunca apareció.   Exactamente cómo se goza de un buen amigo, el libro me volvió a dar ese placer que da la buena literatura. El libro querido, ese mismo que tiene en mucho el sabor de una buena amistad: fidedignidad, buen aprecio, y en donde sabemos encontraremos siempre remanso y nuevas posturas para un crecimiento asegurado. Me pregunté ¿Estaré tan distraída que no la vi? ¿Será cierto que es parte del texto? Y tan solo me respondí:  a veces no es necesario volver a encontrar con exactitud lo que buscamos, para tener la felicidad asegurada. Los reencuentros pueden traer nuevos momentos y hay que estar abiertos para eso mismo, es importante ser felices con lo que se nos brinda.  A veces uno busca… pero no se encuentra lo buscado. En buen yucateco diríamos -Lo busco y no lo busco-, y nos podemos reír un poco de nosotros mismos. ¡No pasa nada!, porque la vida es así. Si nos afanamos, menos encontramos. Tranquilamente devolví el libro al librero. Ese libro es de los predilectos de aquí de casa (que por cierto es un libro viejo, porque data de la juventud de mi marido.) Tuve yo un ejemplar que me llegó en la adolescencia y nunca supe a donde fue a parar. A veces uno presta libros para que no vuelvan jamás. ¡Qué bueno que así suceda!, porque exactamente como pasa con las obras que uno pinta, los libros a veces deben ir a vivir su vida propia, a otros lares.

 Así pasa también con el ser amigos de los amigos, a algunos de ellos les creímos para toda la vida y resulta que no es así y hay otros que de pronto entran al pandero de la buena amistad sin pena ni gloria. Que felices podremos ser si ante los ojos de un buen amigo, una buena amiga estamos en paz. Los seres humanos somos   volubles sin duda alguna y también lo celebro porque nos habla de que tenemos carácter, formas de ser y de hacer (es decir, cultura) y sin duda alguna estamos llenos de lo que se llama personalidad, porque, aunque ésta estorbe un poco para la vida de profundidad espiritual, es un hecho que solo podemos ser tal cual somos y nada más.

No somos cultos porque sabemos tal o cual cosa, más bien somos cultos porque nos gusta ser de una determinada manera de ser, más que nada la forma que le damos al día a día. El espacio diario cada uno lo hace sagrado.

                                                      Las veces que se tome entre las manos un libro es una nueva aventura, así se haya leído cien mil veces antes. Es seguro que nos dará el remanso de nuevas reflexiones. Con el libro de Saint Exupery, -El Principito- es seguro que tendremos de nuevo ese momento de asombro, ese volver a alguna frase que nos llega más profundo o tal vez nos regresa a algún momento anterior.

Pues bien, no habiendo encontrado lo que fui a buscar, un tanto con idea de reorganizar todo en mi interior, me quedo con la frase de:  el ingenio tal vez a veces pueda ser un poco mentirosillo y mientras sea producto de una imaginación creativa, bendita sea la idea que nos permita tener entre las manos y la mente lo que nos regala el genio y el ingenio que nos reviste a cada uno de nosotros.

Y volvió el texto a su lugar especial. Todo texto apreciado y por más sencillo que sea, ha de tener un lugar otorgado. El hacer de cada libro un amigo, no es irse por la demasiada imaginación, es saber quiénes con el modo de postularse en el arte literario nos han marcado. El texto que derrama imaginación siempre nos trae a colación lo importante que es saber cultivar la nuestra, no para vivir en lo ingenuo, sino para saber que el mundo interior que nos habita como parte de nuestra salud mental, es también el baluarte que nos da vida con paz y tranquilidad.

Cada uno de nosotros sabemos loque nos ha dejado algún texto. Esa primera vez de conocer mejor a algún personaje se me dio con relación al Principito, como a los doce años de edad. Me encontraba en la ciudad de México en casa de una de las hermanas de mi madre, cuando creo que mi padre me notó un tanto taciturna y ociosa y me hizo una invitación y así, nos fuimos de paseo a una librería. Mas, ahí mismo también me atonté, porque a esa edad, no sabe uno ni qué libro elegir. Mi padre tomó el libro del -Principito- y me lo dio -este, me dijo -Nos lo vamos a llevar- Así, comencé esa lectura que lo único que me trajo en ese momento fue un trajín mental tremendo, y solo pude pensar: ¿Y qué hace un pequeño príncipe dando zancadas en un mundo que le queda pequeño, y con esos tremendos árboles que se han apropiado de todo el espacio? no me permitía la razón adolescente, volver a la verdadera imaginación, esa que nos hace más grandes en el espíritu. Así, de pronto mi padre me vio leyendo ¿-Te ha gustado el libro-? me preguntó. -Si, está interesante- le dije.

No hubo más que estar en el camino de permitir entender, que el gozo por la lectura es una empresa muy personal que se desarrolla de a poco y que una vez en nosotros, nunca muere.

Luego, tomé el libro ya con más edad. Fue con la edición que me encanta hasta hoy día, y logré en verdad darme cuenta de todo lo que me había perdido. A los hijos antes de que lo leyesen les narré parte y hoy día a los nietos se les ha dado un libro nuevo, para que ambos lo gocen narrado y leído por sus propios padres.

Me encanta que Saint Exupery le da todo el crédito a la niñez, la presencia de los niños y más la presencia de un niño príncipe que, de entrada, nos llama a estar más atentos. Tal cual lo dice desde la dedicatoria:

-Todas las personas mayores han comenzado por ser niños. Pero pocos de ellos lo recuerdan-.

Cuando tendemos a explicarnos con más incisión razonada los asuntos, todo indica que hemos dejado atrás una parte sustancial de nuestra existencia: la niñez. Es un hecho que los críos se especializan en preguntar (con una gracia especial de la que adolece el adulto) y, a pregunta hecha, habrá que responder lo mejor posible con la sencillez del caso. Cuando mi nieto me preguntó a los 6 (seis) años de edad a donde se van los seres que mueren, estaba yo manejando el automóvil y él estaba sentado en la parte trasera, no le podía ver a los ojos. Casi me detengo para darle la respuesta, tal como me gusta viéndole a la cara, pero pensé que estaba yo exagerando algo que era mejor contestar con sencillez y con una pregunta nueva le pregunté: ¿-Y, tu, ¿recuerdas de dónde viniste? -  y me encanto que me dijo -De la panza de mi mamá-, -bueno ¡claro que sí!, pero ¿-Recuerdas algo más allá de eso?, y me dijo -no-. Bueno, pues -he de decirte que yo tampoco, y ¡qué bueno!, porque es ahí a donde volveremos-.

Hoy día, casi a sus 8 (ocho) años de edad, escribe historias en las que es protagonista, y hay una en la que dice que él fue Toloc (lagartija grande yucateca) que siendo así se convirtió en niño.

A renglón seguido de las investigaciones sobre el morir, hablamos de las melodías de Vivaldi que solemos escuchar cuando le voy a buscar al colegio, porque aun sabiendo que Vivaldi es desdeñado por muchos congéneres que se sienten muy cultos (porque dicen que es lo más burdo de la música clásica) en lo personal nunca he pensado así, y ceo que mi nieto tampoco. Le intrigan los CD, porque casi no los conoce y me pide que se los preste.

Solo nos acercamos a nosotros mismos, siendo en verdad la persona que somos.  Eso de jugar con las máscaras jamás ha sido lo mío, de hecho, nunca me ha gustado el disfraz, aunque he de decir que se disfrazaron más de la cuenta los críos de casa. Mas, solo ellos lo han de decir a su debido tiempo. Ahora veo que también se sigue la costumbre de ponerles disfraces por diversos motivos, y lo gozan.

A veces los críos prefieren no hablar, ¡claro que sí! Y es porque se dan cuenta que uno no siempre los mira a los ojos, en ese intercambiar las ideas.

Pareciera que sus ideas son aún ¿inmaduras, según algunos adultos?  ¡para nada! quien no aprende de un crio, se pierde la mitad de su vida.

 Di talleres de motivación en el arte, lo más importante era lograr que el niño amase imaginar, creo que se logró. Algunos se han hecho artistas plásticos.

-Cuando el misterio es demasiado impresionante, es imposible desobedecer-. Dice el texto releído.

La imaginación es algo que ha de acrecentarse con la adultez. Nunca dejamos de utilizar esa grandiosa herramienta que nos ha traído hasta donde estamos hoy día.

Si algo nos llevase fuera de la realidad, es tan solo para hacer más clara la misma realidad que vivimos, porque si hemos escuchado que hay muchos seres humanos que temen a su imaginación, es solo por temor infundado, ya que eso mismo nos da más realismo. Ser imaginativos hace a la vida más rica.

Ese pequeño planeta que habita el -Principito- en la narración, es totalmente real dentro de cada uno de nosotros. Estamos a veces ausentes del poder imaginativo y realista que es a la vez nuestra propia existencia. Ese ir y venir de aventura.

Frase imperdible del texto: -Yo me pregunto si las estrellas están encendidas para que cada cual pueda un día encontrar la suya-. ¡wow, a cuál más hermoso!

Si una serpiente es capaz de decir: -También se está solo entre los hombres-. Es que solo nos resta comprender más allá de la especie que nos habita y a la que pertenecemos.

Y para terminar esta reflexión de tan bello texto, diremos la última frase que todos conocemos, pero que a nadie viene mal recordar:

 -Solo con el corazón se puede ver bien; lo esencial es invisible para los ojos-.

 La seguridad de abrir los ojos de la mente imaginativa solo nos refresca y es cuando nos ligamos mucho más al   pensamiento realista,  esos textos que se vuelven parte de nuestra piel nos aterrizan con mas plenitud.

                                                                 Conforme nos vamos haciendo mayores en lo que más  pensamos es como le vamos a hacer para no crear olas en las vidas de los jóvenes, y aunque sabemos que por la Gracia de Dios muchos de ellos ya saben que es una buena labor en la tierra tender la mano al ser que envejece, pues también nosotros mismos nos podemos echar la mano teniendo esos textos que nos dan solaz, así como las melodías que quisiéramos escuchar hasta el último momento, y todo eso que aun  con la vejez a cuestas, podremos gozar. El gozo debe acrecentarse no disminuirse, en textos pasados aclaramos que es mucho más importante el gozo que la felicidad, y más cuando la puerta de salida de pronto se hace más y más evidente. Estoy segura de que se nos allana el camino del final. El último trecho que podremos iluminar si así lo deseamos. Y, claro fortalecer los músculos del cuerpo físico, ni duda nos quede, ya que mientras más nos podamos valer por nosotros mismos es seguro que la vida pintará diferente.

En el año de 2011 escribí una pregunta, hecha a mí misma:

¿-Por qué nos atoramos en la vida-?

-Porque nos olvidamos de que todo lo que vivimos es tan solo aprendizaje-.

Hoy, tras siete décadas vividas, me queda claro que no es tan solo aprender, porque eso de acumular conocimiento es algo que se hace durante una etapa de la vida. Es tan frágil el asunto del conocimiento y cambia todo tan rápido, que no es eterno ese bien de acumular el saber. Tenemos claro que las cosas se llegan a olvidar. Lo que realmente nos permite un flujo sano, es saber lo que nos toca hacer. Siempre estar queriendo lo que la mente exige y exige, nunca  es la respuesta, porque lo que más nos da vida es estar atentos a las realidades. Esa realidad futura de los últimos años no será ni por asomo lo que nos hicimos de historias en la cabeza.

Armar rompecabezas, resolver acertijos de palabras, hacer, hacer, lo que nos reivindique el interior, y que la mente se expanda en el justo momento de la vida que nos toca afrontar.

El crecimiento personal ha de reflejarse en la vivencia, nada más. Esa es la realidad, no la que nos hacemos en la mente. (Continuará).

 

sábado, 21 de febrero de 2026

 

Edificar, el día a día (9)

                                        El amor, ese sentido de vida plena que tanto nos cuesta entender, está más que nada basado en la percepción que tenemos de lo que somos, no solo como individuos aislados, sino como seres humanos actuantes. (Paraf).

Mariluz Barrera.

                                              Cuando vamos entrando a la tercera parte de la vida, esa misma que definimos como la más adulta, y que la podemos percibir como plena por todo lo vivido y algunas veces pensamos que ya no hay nada más por aprender; de pronto la misma providencia nos abre puertas y ventanas, y aparece la posibilidad de reflexiones compartidas y conocimientos que se renuevan.

Las reflexiones que uno lleva en el día a día, son ni más ni menos producto de lo vivido, mas a quienes nos gusta saber en qué se basa eso mismo que vivimos tan trivial a veces (y otras tantas, nos parece tan enredado) nos gusta deshojar la margarita de las sapiencias bien llevadas. Es así que mi marido y yo decidimos participar en un taller que nos encontró, y que imparte la Psico/filósofa y amante de la teología (como ella misma se autonombra) Mariluz Barrera González. Ella con gran preparación y conocimiento, expone con mucha lucidez el camino de las vivencias de lo humano que dan base a lo que se conoce como el amor, en particular de lo que es el Eros y como se manifiesta. De ahí sacaré algunos conocimientos comentados, para una mejor aclaración de cómo este sentido de lo amoroso se entiende y como tambien se ha distorsionado.

                                                          No soy muy fan de dar a los meses del año esas connotaciones que más bien están enfocadas al comercialismo, como lo es el mes de febrero considerado mes del Amor y de la Amistad, pero como todos estamos en el mundo y nos alcanza eso mismo que el mundo nos brinda, aceptamos esa parte, no sin antes decir que habremos de hacerlo con cautela y prudencia.

Hablar del Amor, no es asunto fácil.

 Está demasiado manoseada la palabra, y se puede confundir con tantos otros conceptos y acciones, que en la práctica se ha distorsionado mucho.  Es una tristeza tener que aceptarlo, mas habría que hacerlo si es que queremos tener claridad en lo que ha sido y es hoy día la tan mal entendida vivencia de amar, que ahora que hemos reflexionado al respecto, no me quiero quedar sin compartir todo lo considerado.

                                                               En el taller que imparte Mariluz, llevamos un enfoque filosófico católico, con una base teológica muy bien sustentada. Es así que cuando hablo de filosofía, no solo estoy hablando de un conocimiento humano, sino de una tendencia que nos acerca a Dios. La filosofía ha dado la base primordial a la religión católica.

El sentido de la vida no se podría comprender tan bien, si solo lo vemos desde aspectos varios de la ciencia, aunque ésta sea extraordinariamente bien llevada; en última instancia es producto de la investigación y ésta si no se da con adecuación, caminaríamos sobre piedras gruesas en vez de pisar camino claro y fluido. Eso mismo es lo que nos brinda la filosofía: Un camino bien estructurado de las ultimas causas de las cosas.

Nos dice la reflexión compartida: Sin causa, no hay finalidad.

Y viéndolo desde el otro extremo: Con causa, hay finalidad.

El hombre mismo, es decir la especie humana a la que pertenecemos, si no tiene causa clara, es posible que los objetivos queden al aire.

El amor, es acción que nos enriquece, y mucho más cuando se lleva por el camino que le corresponde.

Solo nos puede dar todo el potencial si sabemos cómo tratarlo y más que nada como entenderlo como un bien tan humano, que casi podría compararse como el mismo respirar. Comprenderlo desde la base es clave, pues solo así logramos vivirlo como lo que sí es, y mucho más cuando se trata del amor más delicado, (creo yo) como lo es el amor de pareja.

Nos dice la maestra Barrera: -Amor, no es amor-.

Es decir, realmente el amor, casi no tiene nada que ver con lo que nos han transmitido que es, y nos vamos con ideas que no le sustentan.

Ante todo, tendremos que decir que tenemos que tener claro como la naturaleza humana es factible de ser conocida y comprendida a cabalidad. Tener claridad de la cosmovisión de la que partimos y nos habita. El ser humano es factible de ser un ser que puede conocerse, que tiene una base antropológica que le sustenta. Cuando decimos esto, ya luego y con inminencia, la filosofía y la teología nos apoyan en saber que el ser humano nace con una inquietud filial dentro de su ser. Ésta, se solidifica en la misión que le toca desempeñar, con conocimiento de causa y la misión comprendida, el amor se da de una manera más factible y lucida.

 No podemos dejar de lado que somos seres finitos (que nacemos de Dios y tenemos cuerpo y volveremos a él, con el alma) siempre en busca de lo infinito, que ha de ser dirigido hacia el sentido de Dios. Todos quisiéramos tener claro el Dios en el que creemos, aunque a veces nos confundimos. Hay seres que han endiosado lo que no es, como el poseer muchos bienes materiales y que, luego aun teniéndolos, se sienten vacíos. El vacío, la soledad, no llegan gratuitamente, se instalan y no sabemos ni porqué. Lo mismo sucede con el vacío del amor, que al no saber cómo funciona en nosotros, nos puede dejar secos.

Podremos decir que ese vacío solo se llena cuando hay sustancia en lo que nos proveemos como conocimiento y vamos viviendo la vida con causas claras, para así mismo tener finalidad. Todos queremos un buen amor, pero no sabemos qué es lo que lo asienta en nuestra vida y como se manifiesta.

En estos momentos daremos claridad en cuanto la palabra que más se asocia al amor de pareja. El Eros.

Escuchamos eros, erotismo y de inmediato lo asociamos a relación física de pareja. Relación sexual, si somos más específicos. Pues nada de eso. El Eros no es ante todo algo físico, es una pulsión interior anímica que existe dentro de todos nosotros que por naturaleza nos impulsa a estar con otro ser, a producir un encuentro de Dos que pueden volverse, en Uno. Hoy día ya se sustituye con otras cosas de interés diverso.

Con la relación sexual es claro que nos convertimos en un solo ser, pero si el Eros no se mantiene presente, esa relación puede llevarnos a vacíos muy profundos.

 Es decir, la sequedad de que nos relacionemos sin tener claro el eros, nos puede desgastar. De hecho, eso pasa y es por lo que muchas parejas deciden no seguir adelante, juntas. Si se quiere más y más relación física sin avalarla con la pulsión del Eros, (que es el verdadero encuentro con el otro) pues se llega a un punto finito.

 ¿Por qué el solo practicar la relación física no nos puede dar todo?, porque una relación física sin Eros, se hará inerte, seca. Es el Eros, o lo que es lo mismo, la motivación de tener un encuentro con ese otro ser, lo que nos mantiene vivos en el amor, mucho más en cuanto hablamos del amor de pareja. Puede haber amor de pareja sin contacto físico (se pasan etapas frías, se llega a la vejez, y mil motivos más), mas el eros no ha de morir. Si se mantiene fulgurante en nosotros el pulsar del Eros, todo se puede renovar. Porque esa pulsión es la necesidad de ver, conocer y acercarnos al otro, siempre.

El amor, es el encuentro de dos seres finitos que buscan el infinito, y si se aplican podrán encontrarlo. Si hay Eros vivo, no hay pretextos para acabar una relación. Solo se acaba cuando no hay camino.

 El poema de Antonio Sicari nos dice:

-Si dos seres finitos

Experimentan un amor casi infinito

Es señal de que necesitan

Un Amor Infinito-.

Y, aunque él no enfatizó la última parte, yo sí lo hago, porque todos queremos vivir el amor como tal, no a medias, y el verdadero amor tiende a ser infinito.

Este asunto de lograr lo infinito del amor, será tema de otro texto. Antes, mucho antes de llegar a ese punto, hay que tener claro que el Amor Erótico, no es contacto físico, solo lo impulsa en la dirección profunda. El Eros bien llevado lleva de manera natural a la relación física más genuina que existe, eso sí que es posible y deseable. Cuando uno comprende esto, a todos nos queda claro porque hay tanta confusión actualmente. Porque se enreda el contacto físico con el encuentro verdadero entre dos seres completos, hay que tener claro que no somos media naranja de nadie, somos seres únicos compartiendo esa unicidad con el otro. Cuando nos unimos al otro ya somos un ser en sí mismo, que aprenderá de esa relación a observar al otro, a definir al otro y a descubrir el Ser del otro. La concepción del amor, nos dice Mariluz, proviene de la cosmovisión que tengamos. Si somos creyentes sabremos que Dios es el infinito y que el amor hacia ahí mismo quiere llegar. El concepto de persona humana se dignifica, se hace único y se valora como tal, es por eso que el amor verdadero no está pensando cómo salir hacia otros seres cuando ya encontró al ser único y real. Ese ser con quien se decide compartir nos atrae como un imán, vamos al ser elegido. Si se va por otros caminos diferentes del elegido, si existe la infidelidad, si se vive como solamente soportando al otro, es porque no se ha comprendido nada.

Se dice mucho que lo que ha sucedido es que, en la cultura actual, el Eros ha muerto. Ya nadie quiere aceptar ese pulsar interno del alma para llegar hasta el ser del otro. Se dan distorsiones que son limitadas, podremos hablar de algunas de éstas:

Cuando no se entiende la naturaleza humana, el amor es:

Tan solo: Función.

Cuando no se plantea una realidad objetiva para vivir el Eros y crecer, el amor es:

Tan solo: Percepción.

Cuando no se establece una verdad a seguir, y lograr un encuentro entre dos seres, se dice que el amor es:

Tan solo: Sentimiento.

Cundo no se vive un amor con valores intrínsecos, se dice que el amor es:

Tan solo: Utilidad. Todo lo anterior es amor limitado.

Cuando hay matrimonio, por supuesto que estamos hablando de compromiso, mas no es que se lleve a cabo para utilizar al otro como un beneficio, sino para poder en esa conjunción, de persona a persona, crecer. Aceptar que el otro tiene defectos como uno mismo los tiene y de eso mismo aprender, para transformar. No somos meros autómatas viviendo vidas sin un buen entendimiento.

En los ámbitos de percibir un amor realista, se puede concebir la relación amorosa como una Acción Sagrada (Eso mismo es lo que se propone en el matrimonio religioso) no es solo un paso más, ahí mismo existe una bendición que se obtiene para que se pueda vivir con toda la dignidad.

No es nada fácil llegar a ser uno con el otro en lo espiritual. Sabemos cómo cada parte de la pareja viene de educciones a veces muy dispares, con costumbres establecidas que hasta pueden  enfurecernos y cerrar la puerta para siempre. La cultura de hoy, nos hace creer que nada es para siempre. Esta idea viene del deseo de que se propague la acción de que es mejor no trabajar en los cambios que molestan y así acabar con lo que se vive que de pronto se percibe sí que han de ser para pulir y no para separar.

¿Te gustan las perlas?

No olvidemos que la perla nace de una ostra que recibe el molesto asunto de que dentro de su ser se ha alojado una arenita. Esta molestia, le duele tanto a la ostra, que decide que la tiene que forrar con el nácar que suelta, para alejarse de eso que se instaló y duele. Es una sustancia de dentro de ella misma, la que le aísla de ese dolor. Cuando nos damos cuenta que de ese mismo dolor, nace la perla y queda claro de donde proviene, vemos que no es de la gracia y el encanto o gusto de la ostra de crear, es tan solo el resultado de un dolor. Una molestia que se hace vida.  (Continuará).