miércoles, 23 de septiembre de 2026

 

Diario vivir, Razón Y Orden. (20)

                                                                        Ser, ser humano, es un asunto serio. No solo significa ser la buena persona y llevar la vida como un cumplo y miento. MJ.

 

                                                                         Todo ser que ha entrado al mundo trae en el interior y más que nada en el alma, la pulsión divina de Dios. Cuando esto se comprende un tanto mas allá, nos logramos dar cuenta de que no es tan solo saber que tenemos alma, sino lo que esto significa. Es un otorgamiento. No basta con el buenismo que se refiere a pensar que, con ser una buena persona, basta. El paso más allá habremos de darlo. Saber cómo se implementa el crecimiento interior y procurarlo. No tan solo cumplir con lo que tenemos entre manos, sino profundizar en las bases del sentido de las virtudes y todo lo que propone el conocimiento verdadero de la palabra de Dios. Es claro que tenemos una personalidad, así como el ego, que no nos definen. Cuando se nos dice: No solo de pan vive el hombre, se está diciendo que existe otro pan para alimentar al alma, hay que comerlo con el espíritu.  En el Padrenuestro griego y original, cuando se dice -el pan nuestro de cada día- en realidad se dice epiouision, que en realidad se refiere al pan supersubstancial o lo que es lo mismo el pan para el alma. Hay versiones de la biblia que, sí lo ponen tal como es. Esa supersubstancialidad, nos deja claro que no solo necesitamos el pan físico, sino el profundo. Lo que hace sentido cuando se nos dice: -Busca primero el reino de Dios, y lo demás se te dará… no solo para la dignidad terrenal, sino para la trascendencia real del alma.

Estar en el mundo, conlleva una responsabilidad totalmente personal.

No es importante ni el cómo nos miran (aun los propios padres) ni como respondemos desde el grupo, es decir lo social (eso es algo mas intrínseco que interior), el ¿qué hacemos y cómo?, cuenta mucho mas allá. Es esfuerzo y trabajo que el alma se alimente. Es lo primordial de una religión bien llevada.

Esa palabra que parece tan compleja, conlleva todo. No solo aparece en el Padre nuestro original, sino en varios pasajes de la Biblia. Hay que elegir una buena Biblia.

Esto, suele olvidarse, pareciendo que hemos tan solo entrado al mundo a pulsar la vivencia, o ¿quién es el más fuerte? O peor aún, ¿Qué tanto estamos al día de los adelantos, en técnica y en modas? Es verdad qué Darwin si notó como se reorganiza la naturaleza, sí es cierto que en natura muchos individuos con cerebros limitados tienen que luchar por la supervivencia, la cadena alimenticia bilógica es muy evidente a ese nivel, mas los seres humanos aun estando vulnerables en los momentos de estadíos de la evolución, nunca hemos sido parte de esa cadena para sobrevivir, somos individuos que hacemos cultura. Elegimos el camino.

Esos modos de hacer y de ser en el mundo, nos están desbarrancando por ignorancias, por dejadez en el entendimiento. Es increíble que hoy día los mismos seres (no más de diez personas) que son el top de la invención IA, nos están diciendo: ayúdennos a controlar. Poner límites, no es algo que hemos considerado.

Los adelantos sí pueden llegar a ser el fin de la humanidad. No está fácil lo que vivimos hoy día, habremos de tener la fe necesaria, como pidió uno de ellos, en que lo bueno que trae la técnica y mucho más en esos rubros de la IA, sea para bien.

Dios lo permita. No olvidemos que no como una acción que el propone, sino que su luz abra las mentes obtusas de los individuos que tienen el control del mundo. Son fascinantes los aspectos de la cultura que hemos logrado, son los que más deberían de unirnos, cuando en realidad al estar inconscientes de eso mismo, nos hemos visto enfrentados como si fuéramos enemigos dentro de la misma especie.

Sí tuvimos luchas para mantenernos vivos en tiempos muy lejanos ya idos. Se dio con seres de una especie muy parecida a la nuestra, los neandertales. Con los estudios avanzados se ha llegado a comprobar que probablemente hasta nos interrelacionamos y los homos sapiens en algunas regiones del mundo llevamos genética de ellos, pero eso es tan solo en el ámbito del ADN, no en cuanto que eso mismo pueda hacernos diferentes. En realidad, hasta tal vez nos dio fuerza esa unión en lo bilógico. Sin embargo, se descuidó lo interior.

 Estos congéneres de otra especie homo, se extinguieron, dejándonos a nosotros como amos y señores. ¡Nos la creemos! hasta hoy día. aunque vamos percibiendo que hemos sido los lobos de nosotros mismos.

En verdad que nos la creímos. En honor a la verdad, a pesar de que en los primeros estadios de la humanidad nos unimos para progresar, eso se perdió. Nació la competencia desleal, que solo desvirtuó el sentido profundo de la vida humana.

 Se cree, que solo por ser seres pensantes, podremos salir adelante en el mundo. Al siglo XXI, nada de eso se ha hecho realidad. Estamos en muchos ámbitos retrocediendo. Se dice mucho que, en estos precisos momentos de la historia, se está cerrando una era, más o menos de dos mil años de duración en el mundo.

 El cambio viene clarísimo con la IA.

 No es para darnos miedo, eso nunca ni mucho menos. Es tan solo lo necesario que es, estar más alerta. Es decir, saber mejor que, en lo que se nos ha otorgado como condición de ser Seres Humanos íntegros, está la respuesta. Ese es el verdadero valor de la existencia. Más que nunca, es importante tener en claro el asunto de la misión encomendada. En los ámbitos en donde nos movemos habremos de hacer.  Si seguimos por los ámbitos equívocos de que por las transformaciones culturales avanzadas seremos dignos, sí habría dudas al respecto. Y no porque en sí mismo el progreso técnico sea maligno, sino porque no se utiliza en la real dimensión que le corresponde. Se escucha decir que quienes no se adapten a la IA, están destinados a perecer. No es tan sencillo como eso, no por no entender de esas lides vamos a la debacle, sino por perder el camino enfático y claro de lo que sí creemos.

 Los paraísos tecnológicos, industriales y mil transformaciones más del mundo, en la escala material de la humanidad siempre son apoyo, no sustancia del ser.  

El asunto es, que al desligar la mente del pensamiento de que en esencia hemos sido creados para la responsabilidad de todo el ámbito de nuestra incumbencia, empezando por la parte anímica de nuestro ser, lo que hemos adelantado en lo material (que lo creemos muy civilizado) es algo que puede irse de las manos.  Todo tiene consecuencias; estar presentes en la parte de nuestro progreso interior es muy necesario. Hasta el hombre más poderoso del mundo, sea lo que por poder se entiende hoy en la tierra, no vive y solo medra, si tan solo despliega los poderes en caminos de progreso tecnológico, el alma descuidada nos acaba en la confusión.

                                    Todos, en lo profundo anhelamos un mundo sin sufrimiento. ¡Creemos que es posible!, mas, tangible no lo es. El siglo XXI, un siglo al que entramos llenos de esperanza, en avance humano no es una realidad. Los deseos son cada dia más desordenados, no responden a la razón de fondo a la que hemos venido al mundo. El mismo Marx, tan temido por muchos congéneres en su momento (y no digamos hoy mismo por la ignorancia) en sus escritos habló de que algún dia habría tiempo para que todos en sociedad viviéramos más armónicos y que no tuviéremos que estar enfrentados. Todo se mal entendió. Claro que él solo lo soñó, porque nada de eso ha sido posible si no sabemos cómo ponernos de acuerdo. No lo hemos logrado. Hoy día está mucho más en chino, ese asunto. Irónicamente de quienes esperamos menos, son los seres poderosos en técnica, por ser una cultura que en silencio ha avanzado y se cree civilizatoria. Mas nos vale que lo chino ya no nos asuste tanto, porque la China, es una potencia.

En las tradiciones occidentales de la cristiandad, el sufrimiento no es… ese dragón que nos come vivos. En esos ámbitos, es parte de la condición humana el aceptar y transformar el sufrir, que hay que saber cómo se lleva. No se puede erradicar el mal que se nos enfrenta y nos raja, sino saber qué hacer con él. De entrada, se extirpa en mucho, creciendo en la parte humana.  El sufrimiento es parte de la vida. Nunca es regodeo, es tan solo condición para hacer altos y crecer.  No lo hemos querido aprender a observar así, porque nos asusta. Saber tomar al toro por los cuernos, se decía hace algunas generaciones. Hoy, el problema es que ya hay muchos toros sueltos y lastimando sin pena ni gloria.

Está muy bien depositar parte de la esperanza en la ciencia. Sin duda alguna, mas tambien ahí mismo hay limitaciones.

Estamos en una época en donde el concepto de transhumanismo, está ya presente. Es decir, creer como una totalidad la resolución de lo que somos solo como humanos.

 Dios en otros ámbitos, por favor, suele decirse.

Quienes se creen superiores, más que nada el hablar de Dios les da escozor. Hay grupos a los que les estorba ese ser. Esta mejor de lejos.

Que recen los que creen en la magia. Que oren los ignorantes de las verdades científicas. El mundo y sus adelantos, es lo que importa, y nada más. Que imploren a Dios los mas incapaces de pensar…  Cuando la verdadera religión está asentada en la razón misma del hombre. Tal cual lo asentó Aristóteles.

Vivimos como sin muros de contención. Ya nos creímos que somos los dueños del mundo. Pero, todo se desborda, porque si en el mismo cuerpo humano que se nos ha entregado se nos hace presente que somos limitados, ¿Qué pensar del mundo actual? pues que está siendo más limitado. Nos lo hemos desgastado, ensuciado.  La casa común que hemos desvalorado. Creemos que otros son los que la ensucian.  Es verdad que no podemos cargar culpas ajenas, ni quien lo dude, pero si podemos ponernos la camiseta de hacer nuestro parte. En donde estamos, y más que nada en nuestro real crecer en lo interior. 

Aunque la primera identidad no es el nombre que se nos da en la tierra, el hecho de haber sido nombrados por nuestros padres de tal o cual manera, nos determina. La siguiente identidad que tomamos es la de… ¿a qué nos dedicamos? no se nos ha otorgado el don de hacer para infatuarnos como más inteligentes o mejores seres humanos en comparación, la verdad es tan sencilla como cumplir la misión humana.

Confundimos la comida con felicidad. Confundimos los excesos con felicidad. Creemos que somos lo máximo porque hemos logrado acumular bienes, nos sentimos dichosos porque cada día tenemos todo para vivir, mas ¡cuidado! Suele suceder que no tenemos lo más importante: lo que da el sentido al ser.

Todos estamos destinados a trascender. La trascendencia es trabajo anímico.

Nos iremos un día de este mundo. Es cuando vendrá lo mejor, eso que nos espera después de haber crecido en la tierra. ¿Llegaremos al destino prometido?

No es, cumplo y miento. ¡Quien cumple, que bueno por él mismo!, tendrá respiros de felicidad que son pasajeros y terrenales; quién miente, retrocede sin remedio.

A veces, por los excesos del mundo actual, nos podremos confundir al tratar de tener bien clara la realidad que nos corresponde vivir. La realidad se nubla. No solo en lo físico sino en lo interno.  Poder distinguir la verdad de la   simulación…

¡es la tarea!

Aunque Nietzsche nos haya dicho en su pensamiento filosófico que lo humano tiene que ser superado en todas sus consecuencias y una de estas es deshacernos de la idea de Dios, es claro que por ahí no vamos. Ya lo comprobamos con creces.

 El transhumanismo nos quiere hacer creer que habrá más inteligencia en los robots. ¿nos van a suplir? Equivoca idea, ni el robot mas perfecto podrá superar al pensamiento humano, mas puede trastocar al mismo ser humano.

Algunos de mi generación le hemos tenido miedo a las computadoras, porque al tener que hacer uso de esos artefactos creemos que la vamos regar siempre. Obvio que jamás las manejaremos como lo hacen con tanto acierto nuestros hijos.

 ¡A Cada quien su denario!, diría A.J. Cronin, quien escribió ese magno libro.

Sí que se nos ha entregado un buen denario a cada uno. La vida misma.

No exactamente esa moneda, que en tiempos de los inicios del cristianismo era con lo que se remuneraba a todos por igual.  Se entregaba como parte de un jornal de trabajo al asalariado, con justicia. El autor maneja en su novela esa idea, como algo grandioso de la religión católica.

 Platón creyó que el cuerpo humano era una cárcel y solo tuvo fe en las ideas, tan solo fue para hacernos claridad de que la mente cuenta, pero a veces nos puede engañar. Si Descartes nos dijo a voz en cuello que lo material es otra vez, una cárcel, es un absurdo, es tan solo el cuerpo de lo material el ámbito para que la vida responda a la existencia infinita, a la que hemos sido enviados. (Continuará).

 

miércoles, 16 de septiembre de 2026

 Diario vivir, Razón y Orden (19)

                                                                                          Hay fuerza en la debilidad.

Siempre la gloria viene de Dios.

Mariluz Barrera González. 

                                                   Uno de los libros analizado en el taller de literatura, es el escrito por Nikolái Gogol: un pequeño texto que habla de la locura.

Mas bien, devela el deshallo de la realidad tratado como locura, del protagonista. Un ser desadaptado. Titulado: -El diario de un loco- no se trata de la locura como mal del cerebro enfermo, sino de una confusión profunda producida por un cambio. Se desata de pronto la ausencia de realidad. El autor mismo, sufre un cambio de país en su juventud, se tiene que ir a vivir a Moscú. En el relato, es un ser que extraña su propio país, Ucrania. Se pierde un tanto en lo que le toca afrontar en ese momento, se confunde. Sabemos que propiamente la confusión, no es locura.

Traía en la mente la idea de su posición social en Ucrania, pertenecía a una parte de la sociedad con bastante estabilidad. Ahí radica toda la confusión, sabiéndose privilegiado, se ve en la situación de mirar por los ojos de los rusos, con tremendas divisiones sociales. Claro, era un joven aspirante a vivir una mejor vida. Aunque que se diga que adaptarnos en la vida que tengamos que afrontar en el mundo es la máxima condición de inteligencia del ser humano, tal como lo platea la antropología, a algunos de nuestros congéneres esto mismo les trastoca de tales maneras, que se pierde el sentido de vida.

Todo esto está narrado en la novela, un burócrata siente y vive, vive y siente.

En la Rusia de esos tiempos había una gran división social y era difícil cambiar de clase social tan solo por méritos, como muchas personas creen poder lograr. La vida social bien lograda no es de meritocracia, es de mucha más dificultad. Llegar a sentir un buen cambio es algo que se trabaja mentalmente y la mente es aliada. Adaptación, no solo se da en los méritos materiales. A veces no se logra. La razón principal es mental, y así se dan actos que pareciendo de locura son distorsión.

 La razón conocida nos rebasa, se debilita dentro de nosotros. Lo que es tan valioso para una vida digna como lo es la imaginación, nos saca de la realidad.

El grupo humano en el que nacemos es el que nos proporciona todo para lograr la vida máxima del ser: Entender el sentido de la vida personal por medio del alma humana.

La mayoría de las personas prefieren entender ese sentido, por medio de lo que se da en lo social obteniendo mejoras materiales y es así, que el sentido de vida se nubla.

El personaje de la novela llega a tales grados de desesperación que se puede decir que entra en una locura, que en realidad es una válvula de escape al ver que el trabajo que desempeña no es de su total satisfacción y que nunca va a poder ascender en la línea de avance de los puestos políticos que le rodean. Es así, que decide hacer un diálogo entre perros, mismos que estaban en el entorno. Decide creer que éstos son más privilegiados que muchas de las personas y que él mismo. Cree que estos canes se escriben cartas, y se propone obtenerlas para leer. Es una narrativa de un mundo adjunto que el mismo se crea, para zanjar sus temores.

Es muy interesante como este joven extrapola sus sentimientos a los perros, los canes hablan y dicen cosas que el sin remedio considera más acertadas que todo lo que percibía de los humanos, en particular de los que le rodean.

Es algo que hasta en nuestros días se ha dicho mucho, como a veces los perros son más amigos de los hombres que los propios congéneres y esto se da porque nos hemos alejado unos de otros como humanos. Los mismos vínculos nucleares de familia se desprecian, no se perciben en su valor real lo que aportan.

No hablo de la familia extendida, porque ese es otro cantar. Lo extenso y consanguíneo es mucho más difícil ya que los caminos se bifurcan, los intereses nos alejan. AL personaje de esta novela se le crea un desorden interior.

Empieza a ver cosas que los demás pasarían por alto, porque al estar en stress constante la mente puede ofuscarse y perder el sentido de la realidad.

El ser interior puede quebrarse, romperse y observar la realidad desde lo impasible.

Todo ser humano quiere reconocimiento, dignidad y pertenencia. No se logran a la brava, ni moviendo las cosas tan solo a nuestro favor. El integrarnos en y dentro de los grupos humanos con los que convivimos, es lo que nos podrá ir dando el buen fundamento de la existencia, mucho más si tenemos afinidades que compartir.

Vivir la vida de cada día dignamente y percibir nuestra existencia con sentido trascendente, no es pepita y cacahuate, es trabajo de orden mental.

No se construye la identidad del ser por cómo nos mira el otro, se construye desde dentro de uno mismo. Esas miradas desde los congéneres pueden ser volátiles.

Cuando vivimos sintiendo que estamos en luchas que nos traen mucho pesar, o sentimos presiones innecesarias, habremos de revisar que está ocurriendo.  Salirnos de la realidad puede traer consecuencias, a veces en lo físico.

El dolor espiritual a veces no se observa como un asunto realista. Se cree a veces, que como personas estamos destinados a sufrir sin remedio, y claro que sí, el sufrimiento se da, obviamente, mas puede transformarse para ver nuevas luces.

Todo somos merecedor de cariños genuinos. Es claro que, con las dinámicas de hoy día eso es más difícil de comprender. No se convive tan solo para pasar el rato, sino para aprender a crecer cerca de otros seres. Lo banal, cobra tributo.

Este personaje dentro de la novela de narrativa corta y muy reveladora, nos enseña que a veces las huidas no son genuinas.

En este caso el individuo se refugia muchísimo en su cama, como una salida que justifica por un cansancio que es más mental que físico. Esto suele pasar cuando hay depresión y es ahí en donde hay que tener más cuidado.

Lin Yutang, el filósofo chino que se occidentalizó y nos dejó muchísimos escritos que tratan de conjuntar el conocimiento de los principios chinos de vida, con los de occidente, nos habla en todo un capítulo, de su obra, -La importancia de vivir-, del arte chino que se conoce como saber tenderse en la cama, es decir, saber tomar momentos de reflexión y reposo, tan necesarios. A partir del descanso genuino y pleno, la vida puede mirarse diferente. Una pequeña siesta hace diferencia.

 Eso de estar viviendo como si fuéramos motores incansables es falaz. Cuidar los esfuerzos cuando son genuinos, para no desvirtuar la energía interior y rompernos.

Tener una rutina a veces suena como algo aburridísimo. Lo he escuchado mucho.  Como que no nos gusta eso de ordenarnos, y ¡sí que es necesario!

Hay algunas frases de este texto que me gustaría compartir por aquí:

-El amor, es una segunda vida- Esto habremos de entenderlo como que el amor fraternal y el genuino eros nos libera, nos da camino. Es como una brisa que nos acompaña, siempre.

Dice el personaje: -Quiero una persona que pueda encausar el caudal de mi mente- Todo ser humano necesita creer en alguien más, sea cónyuge, padre, madre, hermanos o algún pariente con quien la mente se logre comunicar, encausar de buena manera para poder continuar.

-Quizá, ignore yo mismo quien soy-. Dice el personaje.

Esto nos lo podremos decir cuando nos hemos olvidado de definir qué queremos. ¿Cómo queremos ordenar el día y porqué lo vivimos de tal o cual manera? Ese sino interno que a todos nos guía, y a veces no le hacemos caso. Intuir sin miedo.

Etiquetar a las personas o hacerlo con nosotros mismos es una de las practicas más indignas de la vida humana. Los seres estamos situados en espacios vitales en donde se habrán de desarrollar las vivencias y no porque se de tal o cual manera con o sin privilegios se disminuye al ser. No es válido despreciar la situación de nadie. Todo ser en donde se encuentra aporta vía la esperanza.

La acción correspondiente que se da fluida y en buen sentido: Libera.

Cuando hay mucho stress, el cerebro se puede desconectar. ¡Cuidado! Trastocar la vida personal en aras de estar dando pan y circo al exterior: Nunca. Al obsesionarse con realidades forzadas, aparecen las puertas que uno podría abrir falsamente.

Por ejemplo, hay gente que necesita sentir que es parte de un X grupo social.

 Se puede perder hasta la identidad y más, forzando relaciones humanas. Con tal de interactuar con quienes creemos aportan, sin darnos cuenta pueda que estamos dejando media vida en esos lares. Peor aún, la dignidad se rompe por estar forzando el pertenecer. La vida misma lo va a mostrar cuando la persona se enterca en estar en donde no le corresponde. Viene la debilidad mental. Hay gente que en verdad vende su alma al diablo (por decirlo de alguna manera) con tal de estar cerca de tales o cuales personas, como si la cercanía de algún congénere nos pudiera dar más allá de lo que somos por naturaleza.

Hay un dicho muy duro pero muy realista: -Aunque la mona se vista de seda, mona se queda-. Dicho popular.

Por ejemplo, en la India, las castas sociales son tan tan fuertes, que nadie puede pretender pasarse a otro grupo que no sea el de su nacimiento. Claro que se pretende, mas es a un costo altísimo, a veces hasta el de la vida misma.

Gogol, inaugura en la literatura rusa el tema del ser insignificante. De ahí que se empiece a dar una pausada revelación de que las luchas entre los hombres son reales y fuertes entre las clases sociales, como enemigos. En realidad, es tan solo una condición de vida. De ahí tambien se ha dado el concepto de lucha de clases. Cada vez más obsoleto en la esencia interior y como teoría de ideología. Vemos que no ha progresado como aporte de cambios reales. No es que se luche, sino que, si vamos por el camino de un crecimiento genuino, avanzamos todos.  Pensar y creer a veces que estar en alguna parte que parece más redentora, no es avance.

 Mi madre decía:

-Ese ser, se ha metido en la boca del lobo. -

El dolor del personaje de Gogol, él mismo se lo crea.  No es que viviera realmente con menos medios que otros, tenida un buen trabajo, tenía desde su país natal Ucrania, una condición privilegiada interior, sabia trabajar, y hacerse de una vida digna se le salió de las manos. Al ver y observar a los grandes magantes de la Rusia de su tiempo sentía que él estaba disminuido.

Uno es digno, ante todo por haber nacido y por las creencias de arraigo.

En estos días que vivimos, existe el concepto de -calidad de vida-. Mucho ojo con esto, porque se está llevando a realizar dicho asunto, con bienes materiales.

Los jóvenes, que en este tiempo de reacomodo del mundo se las están viendo más difícil, empiezan a desarrollar desvíos tremendos como el asunto terian.

-Podremos estar cargados de agua y muertos de sed- dice una comadre a la otra.

En la condición y tradición judea cristiana, se le ha dado más valor a la persona por lo que conlleva en el interior, lo que nos define por dentro y nos hace mas humanos.

Antes del cristianismo, la dignidad humana no se obtenía por derecho de nacimiento, eran las castas las que prevalecían. La evolución mental con las ideas cristianas abrió caminos de claridad, dignos somos por el simple hecho de nacer.

Existen tres pilares teológicos que no podremos perder de vista:

1.Todos hemos sido creados de la misma manera, por un Dios único.

2.Ese Dios mismo, se ha encarnado y nos ha traído al mundo en conocimiento de la palabra y la obra.

3.Todos nacemos en igualdad espiritual.

El devenir de los sistemas totalitarios es el caldo de cultivo para no dar igual valor a todos los individuos. Las personas se convierten en personajes.

En ciertos tipos de locura mundana, antes de que la persona caiga en una total desvinculación con la realidad, se pueden dar situaciones de que la ilusión se vuelve un refugio. Esta puede ir unida a una imaginación desmedida, errónea.

El recato, la fundamentación de la mente desde el pensamiento ordenado, es buen camino, provee pasos a seguir con viento fresco. El sentido de Dios.  (Continuará).

 

 

 

                                            

jueves, 10 de septiembre de 2026

 

Diario vivir, Razón y Orden. (18)

                                                                    Algunas veces pareciera que el tiempo, no alcanza para nada. Cuando en realidad siempre sabemos que alcanza para todo. MJ

                                             En filosofía, se habla algunas veces de la temporalidad. Ese poder que nos puede sacudir, y luego pacificar. Nos lo hemos dado a nosotros mismos como humanidad, como un conteo necesario, resguardos que cuentan minutos para poder ordenarnos mejor. El mismo San Agustín lo ha tratado en sus textos, tan profundos.

                                                                                Algunas veces me ha pasado que no puedo terminar un libro de corrido, porque voy y vuelvo por las páginas y se me presenta otro, que no puedo dejar de abrir. Como que se enciman, cuando en realidad los libros que leemos son una continuidad y las más de las veces se complementan entre ellos, dando a la mente las vertientes de poder estar mucho más cerca de ese invaluable momento de tener la posibilidad de discernir mejor. Quien no lee, se niega la puerta a un buen discernimiento. La verdad no se encierra ni en un solo libro, ni en todos, sino que está en constante apertura para que cada uno de nosotros la vayamos comprendiendo desde nuestro propio ser.

 El alimento interior es más fácil de combinar. En la realidad no es así la dinámica, un ejemplo sería, cuando nos puede gustar el helado de chocolate, mas nunca lo combinaríamos en el mismo momento que lo tomamos, con uno de mango, nada que ver.   Los textos pueden descansar en la mesa de noche plácidamente, con el marcador elegido, con el léxico eterno en la puntualidad del papel y que nos espera como si fuera un buen amigo, y más que eso, porque no se va a ninguna parte, es paciente hasta que volvemos a él.  Las diferencias en las ideas nunca son conflicto, son engrandecimiento.  Cada libro tiene su propio ritmo, como en sí mismo cada ser humano lo tenemos también. Unos textos nos implican volver el camino, releer, para poder continuar, otros se van como agua entre las manos y si tenemos la costumbre de marcar los párrafos con tinta alerta, mucho más, eso ayuda en ese profundizar el camino, al volver.

 

En estos días me encontré con un texto compartido por Gaby Vargas que dice:

No corras, tras la felicidad

No se merece gratis

Nunca se encuentra de pronto

No es un estado mental

A veces sí siento que es más bien ligera la postura de esta escritora, mas, le leo cuando se me presenta en algunas oportunidades en las redes, y de pronto me resuena algo muy válido como para recordar. Como que a veces eso tan sencillo, es el ensamble o bisagra que se necesita para ordenarnos más acá. Tras la felicidad, no se corre. Es claro que bastaría hacerlo para que seguro nos tropecemos. Se nos escapa, se nos resbala inatrapable, quiere más bien ser un cumulo de gozos. Lo que se busca con demasiado ahínco, se nos esfuma. Luego nos dice, No se merece gratis. Obviamente que las condiciones para vivir felices si están dadas, solo somos nosotros quienes tendremos que hacer el esfuerzo de lograr la argamasa que las va a detonar. No puede ser gratis, se aloja en esos momentos bien vividos e inesperados que aportan con seguridad y se completa.

Lo que nos encontramos de pronto como regalos inesperados de vida, no son estados mentales, son como las células que conformaran al cuerpo humano, que, sin verlas sabemos que dependemos de ellas, y así mismo, de cada momento bien logrado podremos convertir la condición realista de ser felices. La verdadera felicidad sí es personal, no es el mismísimo momento de vivir algo grato lleno de algarabía lo que la conforma, lo mejor es un asiento estratégico interno. Lo inesperado, hay que observarlo bien, no llega nada más porque sí. Lo sencillo, tan despreciado en la época actual y relativa, sí puede ser parte de algo mayor. La mente educada, ya tiene la partida ganada y ayuda muchísimo a que seamos conscientes de que a veces lo que nos hace felices, no hace nada de ruido.

 Eso que se llama el mood, o más claramente el humor, es tan solo la parte que ponemos para asimilar las buenas vivencias, luego se harán felices.

Tal cual, hay que ser vida para la vida. Es un deber, cuando la vida se respete en todas sus acepciones, se logrará más fácil, al tener a flor de piel la claridad de la grandeza que se nos ha otorgado, lo imaginamos a veces como un derecho, pero no lo es, la vida es un don.

Cuando sintamos que desfallecemos, es necesario recordar la importancia del respirar, hacerlo profundo y continuar hacia adelante. El pausado momento.

Los tiempos perfectos si existen y son efímeros en sí mismos. No se regalan. Van naciendo de la buena percepción en las llanuras desde las que vemos plenitud.

Si, por ejemplo, no nos damos cuenta de la irritabilidad que causa el calor, o como hay alguna molestia del cuerpo físico y nos trae de un ala para no sentirnos enteros… entonces saber que virtud se nos pide, a cada momento. Esos asuntos caseros que trastocan todo y que hasta nos pueden hacer perder la paciencia, hay que atenderles como lo común, es parte. No olvidar que los tiempos de casa, aun siendo obvios, son sagrados. Es cierto que es la parte vulgar a resolver, y ajustan la verdad. Lograr darnos ese respiro de aliento largo, sereno.

Percibir la sensibilidad de las personas con las que tratamos, no es poca cosa. Es un bello ejercicio saber leer en los ojos de los seres que amamos, y de esos mismos que nos rodean. Las miradas lo dicen todo. Tener esa atención de lo que otros están viviendo para hacerlo parte de la conversación, y en verdad la plática que entablemos sea eso mismo, un ir y venir de ideas que nos den solaz.

Disipar espejismos. Nada fácil a veces, pero sí muy necesario.

¿Qué es en realidad un espejismo? Ese encontrarnos de pronto con que la mente divaga, y nos lleva por asuntos que sin apenas darnos cuenta ya nos han cambiado el humor.  Leer, no es una cosa a parte de la actividad diaria, da asiento. No se lee por obligación, sino para lograr hacer parte de nosotros el texto.

En ventanas interiores entran las ideas que complementan y se refresque al ser.

La mente tambien tiene que respirar.

Dentro del estudio del libro: -El poder y la gloria- de Graham Greene, en el taller literario al que pertenezco, nos propusimos encontrar en cada pasaje esa gracia de la que se forró el autor al convertirse en un buen católico. Notar, como propone que sí se puede estar en cualquier teatro de la vida y ser proactivos con lo que nos mueve. En este texto, los momentos de debilidad humana están presentes, mientras se perseguía a los presbíteros como si fueran la misma peste de la tierra y como se dan las vivencias con tono humano aun en la máxima pobreza, en los poblados invadidos por la milicia, tan solo esperando poner en el paredón de la muerte a quienes consideraban carne de cañón. Siempre creemos que no podremos con tal o cual cosa, mas, si con tiempo especial se logra percibir la gracia interior de estar cercanos a lo que creemos como cierto, es seguro que la fuerza otorgada por Dios hará que lo adverso no nos pese, se aparezca la fortaleza y el ser real que nos habita en el alma, se dé.

La fe, ha de permanecer siempre viva. Y no hablo de la que recibimos como católicos en grado especial, si esto se elige, sino de la fe natural del ser. Aun en el dolor, en el fracaso y todo lo negativo que queramos añadir, es este sabernos con camino al frente aun sin saber bien a donde llegaremos, el lugar donde se junta la fe natural con la que otorga Dios mismo.

La condición humana en su finitud nos acerca a las culpas. Estas se detonan sin remedio. Si nos asedian, he ahí la oportuna sabiduría para modelar lo propositivo. Desde lo mental, hay una pequeña glándula en la base del cerebro, la amígdala, que es culpable del desorden, mas con parsimonia todo se conduce.

Si somos fieles a lo que sí creemos, no seremos frágiles.

La grandeza humana no consiste en no caer nunca, sino en saber regresar el camino, volver y levantarnos siempre.

La Ética, así con mayúscula, nos recuerda que es sostén donde se reforma el carácter. Dice Fernando Savater: -Después de tantos años estudiando la ética, he llegado a la conclusión de que toda ella se resume en tres virtudes-:

1.    Coraje para vivir.

2.    Generosidad para convivir.

3.    Prudencia para sobrevivir.

Cunado sabemos lo que sí es, no hay poder humano ni de ninguna otra índole que nos tuerza el destino. Aunque nos cueste el momento estamos apelando a nuestro lado ético. Claro que esto se olvida en aras de hacer de la vida un medio para que solo se llegue a lo gratificante.

La ética es la hermana mayor de la honestidad.

La gracia, tambien nos viene bien recordar en que consiste:

 Es un favor sobrenatural y gratuito que se aloja en el alma, Dios la permite y es como una luz constante que nos guía.

La gracia es una necesidad de todo individuo. Lo queramos o no, estemos o no de acuerdo, esto es reral y existe. El que se dice ateo tal vez lo viva sin percibirlo y lo niegue con las palabras. No todos seremos proclives a entender los vocablos tal cual son, y no pasa nada. Cuando sabemos que hemos elegido camino de vida y somos fieles a eso mismo, la gracia llega. Algunos de nosotros somos tercos en entender mejor solo con la mente. Obtener ese sentido de vida con la gracia, tambien es algo a lo que se aprende.

Este libro de Greene, se identifica con las personas que son perseguidas. Es vigente en ese sentido, aunque ya hayan pasado años de su edición. Es un escritor que lleva en sus textos enorme riqueza del idioma, sentido profundo de ser, que se contagia tan solo con algunos momentos de lectura.

Es un texto muy rico. Propone con la narrativa de las vivencias encontrar esa parte de hacer todo lo posible por no perder la gracia, eso que nos guía hacia lo positivo. La crudeza tambien es buena profesora.

El contexto histórico del libro es de los años 1930 /40. Proviene de la situación mundial cuando hubo un desencanto del momento victoriano dentro de la historia universal, parecía que el mundo se desmoronaba. Surgen corrientes que le echan toda la culpa a las religiones, como los males infectos y malditos de nuestra condición humana. Cuestión de posturas y de ideologías mal entendidas.

Se nos dice, que, si logramos ser observadores, Dios casi siempre se manifiesta mejor en gente considerada imperfecta, porque los que creen ya saber todo y tener todo bajo control, están un tanto cerrados a buenas revelaciones.

La gracias es un don.

Y, dice San Pablo:

-Mi gracia es basta, porque mi poder se perfecciona en la debilidad-.

Surge muy fuerte en estas persecuciones de la iglesia, una corriente llamada: Pelagianismo, que apela a hacer creer al humano que es dueño de su ser. Así, valiéndose tan solo de la intuición, conocimientos y potencias terrenales bien llevadas para una vida completa, lograr todo. Se saca a Dios de la escena. En el fondo real existe desvalidez, soledad… Hemos sido creados, no somos de generación espontánea y tan solo eso nos otorga la dignidad.

A veces, la manifestación de Dios en las vidas, sí llega como algo inesperado.

Si nos damos cuenta los que se dicen ateos están más miedosos, porque aunque se saben contingentes, con negatividad cuesta a veces aceptar tal condición.

Soledad, gratitud de estar con uno mismo.

Sentido de armonía, vivencia.

Percepción de un tono único, el del ser real.

Interior profundo.

Insondable situación del vivir.

Persistencia del ser total.

Coloración única de lo que somos.

Pureza del ser. MJ (Continuará)

 

miércoles, 2 de septiembre de 2026

 

Diario vivir, Razón y Orden. (17)

                                 Reconocer una verdad tal vez es solo contemplarla en silencio.

Ciudadela.

Antoine de Saint Exupéry.

                                                 Es claro que en la vida que vivimos todos los días, hay verdades que se nos presentan una y otra vez. Todas unidas a la verdad universal, aunque a cada ser se nos aparecen dependiendo del alma personal.

En mi caso, llevo entre pecho y espalda una de esas como si fuera manda. Vuelve y regresa a mí, y trato de encontrar que me quiere decir en la realidad.  Me la voy encontrando al releer en las páginas de los textos personales de vida: Encontrar el justo medio. Varias veces he tratado ahí mismo de revelarme hacia mis adentros, ¿qué es eso mismo que se repite y regresa? Que yo misma me digo. Se presenta como una cuestión de algún faltante en el orden, como algo que se percibe aun con la razón en la mano.

Las razones a veces no hay que recordarlas tan a menudo, están dadas, de la misma manera que Dios mismo nos ha revelado todo lo que habríamos de saber para llevarlas a cabo, con los tiempos y espacios. Mas, el orden sí que es de otra índole, conforme vamos viviendo y vamos haciéndonos mayores, lo que se nos va dejando claro es que si confiamos en las razones vitales, el orden se da y pueda que sea la base o preparación para las vivencias que aún no llegan.

Nunca es el camino el de apremiar a la mente si es que sentimos que no hemos cumplido algo, eso no es vivir, porque a veces las premisas reales son más bien de razones de fondo. No es tanto proponernos…sintiendo todo aquello que parece que se fue a paseo, en realidad todo queda en nosotros con nuevos caminos. Es la existencia misma la que contiene y muestra las pautas del sentido y sí que tiene sus propias razones, aunque a veces éstas no nos agraden tanto.

Cada ser humano es digno de llevar el orden mental que elija. La manera es tan personal, como la propia huella digital. En la existencia se percibe no solo el cumulo de actos como un todo, lo que nos permite rehacemos cada día. La claridad está en la base general de existir. Otro símil puede ser no perder de vista el bosque completo que nos permite la vida caminar, poder tener claro cada árbol como un día con las propuestas que lo forman.

                                            La lentitud o rapidez del tiempo puede desconcertar. Nos hace creer que estamos a su merced, cuando lo más atinado es poder regular los tiempos con las miras de una razón que se pule y la mente se ordena.

Me fui dando cuenta, el tanto tiempo y espacio de estar escuchando los noticieros de la televisión, y no interferir a la mente para poder tener tiempo dentro de lo que realmente nos interesa y así sacar todo eso que solo nos llena la cabeza de basura. ¿Qué tanto nos compete remediar problemas existenciales que se dan más allá de nuestras posibles participaciones? No en todo está nuestra competencia.

La televisión en verdad que ha cambiado. Poco a poco fue siendo posible hacernos espacio para momentos de buena información, de calidad, habría que tener mucho más cuidado con los noticieros amarillistas y llenos de paja. Crean inquietud.

Estaba en la afinación de lo que me representaba tal cual la vida, había pasado por un momento muy duro de salud y en verdad que con todo mi ser estaba sintiendo agradecimiento de poder continuar viva. Ya no quería perderme en mi propia vida.

Mil y una veces podremos preguntarnos el sentido de la temporalidad en nuestras vidas, mientras no se deslinde de la conciencia realista, el verdadero sentido que hemos… ¡no solo elegido!, sino percibido como parte de la verdad absoluta.

El sentido de la realidad es de pronto como un caleidoscopio y nos lleva por coloridos llamativos, que no siempre conllevan luces claras, ni son faros que guíen.

Había venido reflexionando como los tiempos en que fui docente en la universidad me dieron años muy bien logrados, llenos de la vida que infunden los jóvenes al estar en diálogos de aprendizajes; cuando uno trata con ellos de frente. Me puse a revisar todo lo que escribí (a parte de los diarios) en relación a todos los temas tratados e impartidos, en realidad me había encontrado con u filón muy bueno al dar clases, la antropología si se había asentado con sentido en mi vida.

En el fondo del alma yo hubiera querido ser una antropóloga evolucionista y estar en los laboratorios de nuestros ancestros encontrados aquí y allá por varias partes del mundo, para saber cómo es que llegamos a ser el homo sapiens de hoy, eso no me lo permitió la vida. Había otros caminos realistas destinados para mí.

Me llamó mucho la atención un programa que vi en estos días en la televisión, que hablaba de que El Vaticano, no había podido aceptar la teoría de Darwin, sino hasta 1944. Se tardaron, porque tal vez sentían que era un motivo de escándalo.

Lo que la ciencia descubre como real a algunos grupos les asusta.  Bien sabemos que hay bastante certeza en lo que se logra con buenos métodos, aunque equívocos tambien existen, y por momentos pasen por verdades. Sí, hemos evolucionado como especie, y no solo porque hayamos vivido cambios drásticos como se suele pensar a veces en función a la mejor adaptación, como cuando el esqueleto humano a través de las centurias ha dado muestras de adecuaciones, más que nada adaptativas como valores primordiales para la supervivencia.

Pensaba en aquellos tiempos, que la iglesia a la que pertenezco era una pena ambulante, ¡cuánto se había invertido en llevar ese conocimiento! para la paz, y en el mundo eso no se veía reflejado. Logré comprender que el mundo no puede cambiar tan fácil, ni reflejar todo pensamiento que se dé como el mejor, porque todo es cíclico.  La especie humana esta sesgada a lo que los grupos ¿creen? Me daba pena ajena ver que deterioro podría presentar una institución que a todas luces debiendo procurar el bien, no se lograba. Las nuevas ideologías haciendo chuza y la gente sufriendo mucho más, y al fin me quedó claro que no es lo que se dice… sino lo que se comprende de fondo con la acción que conlleva.

Fue hasta después, con mayor visión y tiempo disponible, que pude entender que el camino que plantea lo eclesiástico es una verdad ineludible, la forma como permea es de cada individuo y es a ese nivel que podremos dar la parte.  

-Tu bien, es mi bien-.

¡Exacto como aquel libro de años atrás! Cuando se nos dijo: -Si tu estas bien, yo estoy bien-.

                                                                         Cuando no se aclara y se llevan con buenos tiempos los derroteros, los días se comen las acciones. Es claro que, si la vida pide altos, habremos de deteneros y cuando la acción se ve clara habremos de entrar. A veces lo demasiado premeditado, no funciona tan bien como creemos.

 Si las acciones se llegan a sentir como fallidas, habremos de observar si no es tan solo una percepción o espejismo, aunque creamos que han sido devoradas por un monstruo come galletas, tener claro que no hay acción en vano, nada queda a la deriva, aun percibiéndolo así.  No es justo exigirnos de mas ya que es seguro que no hay acción que caiga en saco roto.

Por estos dias conocí el Museo del Mundo Maya. Fue una obra muy criticada como pasa siempre en el medio, los que han de criticar están a la orden del día. Es claro que ya necesitábamos tener a tiempo y dignamente un museo que diera la cobertura a una base cultural que se veía en veremos, sin asiento digno. Ya era hora de un recinto como ese, aunque a muchos no les parezca.

El bullicio interno hay que detectarlo firme y en tono de salida, que no nos corroa lo que no nos compete, aunque pareciera que la buena razón se puede ver titubeante.  Son demasiadas las cosas que ya se exponen en tiempo real, y nos dejan perplejos. Es por eso que este fue un tiempo de deslindar para mí, encontrar por donde quería informarme en los medios y cómo interpretar el amarillismo que nos venia llegando mucho más descaradamente.

Los tiempos de mi cuerpo iban tomando un nuevo tono, al mismo tiempo que el madurar nos muestra que sí hay faros que alumbran, otros tal vez estén para dar luz en otros momentos.

Había perdido un órgano no vital, mas no por eso no volvía a estar igual en el ánimo, mucho habría que ajustar. La resiliencia ayuda, pero no somos materiales que vuelven a su estado, sino somos un conjunto más complejo como Ser Humano. El giro de la perspectiva personal se da, tal vez no de tantos grados, más si los necesarios para mirar diferente todo. ¿Qué hacer para que existiera en verdad el tono adecuado de la vida, nueva? Prestar más atención, no tanto de una manera preocupante, mas, sí más puntual. Darme cuenta que ese despertar de madrugada tendría un sentido. Toda mi niñez había notado eso en mi padre y me costaba entender ese despertar tan temprano, el tenis, las cacerías los fines de semana, por las cercanías de la ciudad con los perros, Trate de no verlo como una conduerma, porque no lo es.

 El silencio de la madrugada ¡sí que sería el punto de poder leer en paz! y escribir en calma. Los amaneceres comenzaron a recomponerme por dentro, todo iba siendo una nueva adaptabilidad a la etapa de vida que se abría ante mí misma.

No se puede perder la confianza en cada acción que agendamos, porque estaríamos dando entrada a una muerte en vida.

Me volví a encontrar con un bello texto sencillo de T.S. Eliot:

No dejaremos de explorar

Y el final de nuestra exploración

Será llegar a donde partimos

Y conoceremos el llegar por primera vez.

¡Claramente nos habla este autor de redondez!, de circularidad vital, de ese mandala que es nuestra propia vida y que aun creyéndole finito en la tierra, es redondo hasta entrar a un infinito al que todo volveremos…

 ¡y llegaremos por primera vez!

En la vida humana, exactamente como pasa dentro del Quijote, ese libro de libros; en la existencia encontramos que hay ciclos dentro de ciclos, que dan vida.

Nada deja de infundir fuerza al ciclo que tenemos por delante, aun en la edad adulta, cuando de pronto nos sentimos como más vulnerables.

Garbo vital

Células vibrantes

Mundo de luces

Estancias con sombras

Luces que ofuscan

Oscuridad que priva

Solo estar…para ver

Tiempos idos

Tiempos renovados

Concordancia de Paz.

Universo

Constancia que va

Llegar y pasar

Entradas

Salidas

Cadena vital

Camino

Andares serenos

Pasoso que sí son

Andares.

Firmeza consonante

Vamos

Volvemos. MJ

Palabras sueltas que llegan a la mente, y las dejamos ser. Un ejercicio que vale mucho la pena regalarnos. Este tipo de escritura que es como bisagras de ideas y nos ayuda a ordenar por dentro. (Continuará)