Edificar, el día a día (12)
La
tercera virtud cardinal: La Fortaleza.
Mucho podremos hablar y pensar en cómo se asienta en cada ser, esta parte
tan medular del ser humano.
¿Nacemos fuertes y luego la misma vida en su naturaleza
cambiante nos debilita?
Se dice mucho que
al entrar al mundo la esencia que traemos se va trasformando ya que el diario
vivir exige a veces más de lo que podemos dar. La adaptación, siendo nuestra
mayor característica y fortaleza de supervivencia, sabemos que es todo un reto
que puede cobrar factura. Tal vez esto de desgastarnos más, viene en la
segunda parte de nuestra vida terrenal. Al principio estamos creciendo y
comprendiendo para luego aplicar todo lo habido.
Yendo con la premura de
saber bien a bien que nos implica el ser fuertes en la realidad, vemos lo que
nos dice la Real Academia:
Fortaleza: Fuerza y vigor.
Es poder resistir con vitalidad y con energía. Los dos
aspectos son intrínsecos en la niñez, y la trasformación del ser va unida a la
socialización, que al darse con ánimo alto y adecuado es seguro que
conjuntamente con las buenas razones que la vida nos demande, logremos todo lo
que hemos venido a cumplir al mundo.
La antítesis es la debilidad.
Todos, como seres humanos
sabemos que no nos podremos sustraer de la época histórica que nos ha tocado
vivir. Lo histórico determina lo social. Nadie nos lo dice nunca, lo vamos
comprendiendo con el paso del tiempo y con el tipo de familia en la que nacemos;
tal cual se forma la cosmovisión. Nadie lo menciona ni a voz en cuello ni al
oído, podremos escucharlo de otros congéneres como algo cultural y con los
caminos de la madurez.
Bajo la piel llevamos siempre el pulso de la época que
nos toca vivir, unos acontecimientos pasarán factura más que otros.
Se dice mucho que los que nacimos en las medianías del
siglo pasado, somos seres que hemos visto cambios drásticos, asunto que cada
vez se nos hace más evidente, ya que el convivir en épocas que traen tales o
cuales cambios, nos obliga a tomar en cuenta la fortaleza.
Sabemos que las facciones y grupos de humanos que quieren
dominar el planeta están haciendo de las suyas. Da tristeza, mas es algo real.
El mundo, en toda la historia ha vivido épocas
intrincadas, eso no es una novedad. Nuevo es para quienes enfrentamos el
momento en tiempo presente.
¿A dónde nos ha de conducir esta etapa en la que vemos
que ya hay tantas agrupaciones peleándose por acaparar el mundo? No es
la primera vez que sucede, aunque las condiciones nunca son las mismas.
En lo personal creo que hay que tener fe en los reductos
de seres que pensamos más o menos igual y que aun viéndonos afectados, podremos
luchar fortaleciendo el conocimiento de los hechos para digerirlos lo
mejor posible.
Es inevitable, habremos de utilizar esta tercera virtud
cardinal para hacernos más enteros por dentro, ante los embates que a veces no
sabemos ni de dónde vienen. ¿Como proceder y como los haremos quienes queremos
una vida pacifica? En parte, es nada más con no cargar lo que en realidad no
nos corresponde.
Una misión bien comprendida, nos da fortalezas inimaginables;
sentido de vida.
No todos podremos cuestionarnos los asuntos medulares de
la vida. Parte de nuestro quehacer es comprender la vida propia, conjuntamente
con lo imperioso y no postergable de saber qué tanta fortaleza se nos demanda
para estar enteros.
Simone de Beauvoir, escribió un libro llamado -La mujer
Rota-. Teniase claro desde entonces, que rompernos por dentro es lo más fácil;
es por eso que hay que tener presente que es lo que nos fortalece. Ya la época
actual nos hizo sentir que entramos a una era en la que la inteligencia del homo
sapiens ha de dar fe.
Nada de eso ha sucedido tal cual. Se han visto procesos retrogradas
y como hemos aplicado lo absurdo de la violencia inimaginable. En la Antropología
se dice: -para nada somos violentos en el ser que tenemos como parte del homo
sapiens-. Agredimos por distorsión mental y por aprendizaje incorrecto.
Nada más.
Tal vez la
naturaleza del ser interno de la especie, se transformó más rápido de lo
esperado por las demandas de la convivencia y el sentido de la vida social se
trastornó. Creo que el ser interior del
homo está enfermo, porque no nos hemos dado el permiso de conocernos como lo
que somos y se nos ha exacerbado el imperioso modelo de las posesiones, antes
de hacernos más que nada personas plenas. Nos hemos desligado tanto unos de
otros que tal vez en ese ámbito radique la insanidad que vemos reflejada en los
espacios del mundo de hoy.
Cuando sabemos que pertenecemos a la misma especie, pensaríamos
que está asegurada la empatía. No es así. Hemos sobrevivido a tremendas pruebas
grupales en épocas muy remotas que se han superado, resulta raro que no
comprendamos como dentro del mismo grupo al que pertenecemos nos estamos
haciendo tanto daño.
A ratos me queda claro que somos como una especie
disfuncional. Que estamos conscientes de que somos humanos sin saber entender qué
significado tiene ese aspecto tan medular, el cómo es que estamos tan ligados
entre sí y como nos definimos en lo profundo que nos une; eso que es seguro y
fue parte central de los primeros años de la especie.
Continuando con los pensamientos de Virginia Woolf y su diario personal,
me encuentro algunas aseveraciones de ella que dan fe de que hace mucho que nos
encontramos con cuestiones a responder, y que poco se dan en la realidad las
respuestas. Son algunos escritores los que las abordan y creemos que es
importante saber que parte nos incumbe.
Entre 1922 y 1923, Virginia dice:
-Pareciera que no tengo asiento en ninguna parte. Me da
la impresión de que he de tomar la dosis de medicamento indicada, si no quiero
sentirme perdida-. ¿Qué interesante resulta esto, que viene de un ser con
tantas posibilidades artísticas en las letras?, nos aclara como a veces no
estamos enteros aun pudiendo estarlo.
Con toda claridad se daba cuenta que ella estaba enferma.
Quería adosar a su vida un tanto más de plenitud. Aquí, vemos como el ser consciente
permite a su conciencia ayudarle, aun sabiéndose con dolencias y necesitar de
algunas muletillas. La autora quería continuar con los textos que le definían
y así mismo se daba la mano a sí misma.
-Si, estoy muy contenta de que en mis lecturas he podido
vislumbrar un tanto de filosofía-.
En general le tememos a filosofar. Mas bien nos gusta que
nos den todo digerido, y si de pronto nos surgen preguntas, nos gusta que otros
las respondan. Virginia se esforzaba, aun con la pena de saberse limitada por
una mente bipolar, sin saber exactamente lo que eso significara. Eso, es
admirable en ella. Por eso en toda su obra se regula con muchísima creatividad
el pensamiento.
-Con la filosofía… se me otorga un momento de sensación
de libertad-. Nos dice.
(Paraf.).
La traducción de su diario personal es tequiosa. En inglés es mucho más fácil poder observar cómo
sus sentimientos responden a una vida bastante bien tomada por los
cuernos, y compartida con los amigos intelectuales y acompañantes. Sabemos
que no logra todo lo propuesto. Aun así, es una mujer admirable.
-La cualidad que más respeto es la de la individualidad.
Se que mi obra ira en ese camino-. Nos dice.
-A veces las ideas las tengo que escribir de un solo
momento, de una sola vez, esto me produce mucho placer al plasmar, estoy
suspendida entre la vida y la muerte-.
-Encontrar la propia voz, todo un reto-.
-Estoy aprendiendo del mecanismo de mi propia mente-.
Todos estos, pensamientos actuales y vigentes para
cualquier ser del siglo XXI.
Todos, absolutamente todos estamos con la provisión mental
para poder conocernos más y más cada día, aunque parezca una empresa inútil, es
la que lleva más sal y pimienta para que la vida se haga más asombrosa, más
vivible y ni que decir llena del aliento divino que todos necesitamos,
como lo podemos ver en la búsqueda de algunos escritores.
Es un hecho que Virginia Woolf ha escrito su diario para
darse fuerzas. La fortaleza cada ser humano la encuentra en su ser interior,
sabiendo en que consiste y dándole entrada como una formación mental primero y
luego realista.
Tomó muy en cuenta lo que todos los del grupo Bloomsbury
le aportaban. Creyó en sus amigos y la sociedad literaria que formaron siempre
fue un apoyo.
Citando a Dostoievski, nos dice: - Este autor apunta que
es uno más que nadie, quien debe escribir sobre los propios sentimientos, los más
profundos-.
Sin proponérselo como un tema central, la autora nos deja
claro que estaba muy preocupada por el sistema social de su tiempo. Lo refleja
en los movimientos sociales cercanos a ella, los modos de escribir que estaban
cambiando y ni qué decir de otras bellas artes de las que fue cercana, la pintura
que tanto importó a su hermana Vanessa y que dejó fidedigna obra admirada hasta
hoy en museos.
En estos dias en lo personal, me preguntaba en que consistiría
hacer más pura la vivencia personal. Que tanto influye la gente que nos rodea
para hacernos más o menos críticos, y como lograr ese equilibrio y
fortalecernos.
Nada es tan sencillo como de pronto solemos verlo… y es
cuando habremos de meter retranca para no abrumarnos con realidades que
nosotros no podremos controlar. Es la naturaleza humana con tendencia a querer
llevar los controles y todo en las manos personales, lo que puede ser falaz. Lo
nuestro hay que aceptarlo.
No hemos venido al mundo más que a cumplir esa misión
encomendada. No importa que tanto será o no entendida por los otros, es
personal.
Así es como llego a la libreta # 95.
Tenía aún muy a flor de piel lo que el zen me había
venido enseñando, de que la vida tan solo es hoy. Este asunto después se
depuró en mi vida, porque si es muy bueno saber que hay que vivir el día
con plenitud, pero eso no abarca a toda la realidad que no debemos desdeñar ni
dejar de ver. Esa combinación de ver lo del hoy mismo, mas lo que
conlleva toda la realidad que nos rodea con bemoles y visiones.
Los momentos melancólicos, exactamente como los vivió en
sumo grado Virginia Woolf, son necesarios de ser aceptados y bien vistos. Saber
que son como pequeños duelos interiores que nos debemos permitir, dejar que nos
toquen; es decir no luchar contra esos sentimientos sino saber que son parte.
Empezar
Un ciclo mas
Un mes mas
Un mes menos
Sol renovado
Adentrarse en los vientos nuevos
Cielos que se pintan variados
Agua de lluvia que llega
Cielo iluminado
Luz de ser, que renace
Amante, el retoño desentraña
Mariposas que acuden
Aguas murmurantes
Vida palpitando, nueva
Recomenzar. MJ