jueves, 11 de junio de 2026

 

Diario vivir, Razón y Orden. (5)

                                                    Que el verdadero bien se comprende con la razón.

Séneca.

                                                                        No podemos perder de vista nunca, que a la razón se le ha llevado y traído, bamboleada por el devenir de las épocas. Es la esencia pensante que nos lleva hacia la verdad, aunque a veces no se le da la importancia, y los sapiens no han hecho siempre caso a sus postulados.

Mientras la condición tan noble del buen razonar se terminaba de asentar en el mundo, como el bien más preciado del sapiens, se utilizó empíricamente, se daba como parte de la supervivencia a la hora de las decisiones más fuertes en épocas de la cueva.  A veces se utilizaba por lógica, casi como una reacción. Mas, esas épocas que le dieron asiento a lo bien razonado, ya se han ido. No hay que perder de vista nunca que lo racional este unido a la realidad, misma que tambien se ha manipulado, porque lo importante es saber de dónde se viene para enfocar hacia a donde se va. Al ir encontrando asiento en las transformaciones más certeras para el bien de la especie, lo que ha pretendido el sapiens es el camino de la vida civilizada. No siempre ha tenido la fuerza necesaria la buena razón y ha prevalecido la conveniencia. La razón absoluta vino a asentarse en la deidad, ese Dios que metafísicamente daba asiento y sentido al grupo y la confianza para continuar, con un libre albedrio que no solo no nos hizo libres, sino que se utilizó a discreción.  Los intereses creados y desmedidos trastocaron ese seguimiento, aun al tener clara la pulsión de avance,  surgen las disputas de los intereses, discrepancias, retrocesos. Hasta hoy no han terminado. No van a terminar, los grupos con ese sentido de vividores que solo ven por interese muy personales se olvidan o no les interesa que somos especie, creada para avanzar con valores compartidos, nunca divididos. Las divisiones llegaron, la ley del más fuerte hizo presencia y desbancó al pensamiento razonado y civilizado en tal forma, que ahora se confunde razón con mentira. Es por eso que siempre es importante que cada ser humano pueda pensar y razonar. La mentira no es nueva, pero era más evidente, hoy está mimetizada. Surgen los grupos de humanos que se desvinculan del bien común y con el devenir de los tiempos esos vivales han hecho cada vez más su agosto, chuza diríamos en otro argot, como si abusar fuera un don que se relaciona con intejigenica.

Si quieres saber más de los fundamentos de la filosofía humana, que es bueno a cualquier edad hacerlo, ya que así es como comprendemos mucho mejor el camino de redención al que todos hemos venido al mundo, hay que leer.

Es camino largo por momentos, mas lleva seguridad. Es camino recomendado de buena fuente para saber lo que nos da esa redondez al pensamiento, ese que nos corresponde tener más claro a todos y que no seamos llevados al baile como vulgarmente se dice cuando nos dan gato por liebre.

En las últimas máximas propuestas por Séneca, en las cartas que le escribe a Lucilio su pupilo, habla de una manera muy interesante de lo que implica una buena razón.

                                                              Comprender que solo a base del practicar, el buen razonamiento se aclara la vida, es cómo podemos discernir, tal como dice San Ignacio de Loyola lo que no nos compete o lo que nos daña, o lo que nos toca hacer en la misión encomendada. Es un hecho que ordenados, podemos percibir a Dios. Todo el quehacer que apunta a la verdad absoluta tiene que ver con una base de buen ánimo, voluntad y disponibilidad.  Y dice Seneca:

-Es la razón la que está puesta al frente de este asunto; (del buen vivir) ella es la que, como la vida bienaventurada, como la virtud y lo honesto, así estatuye lo bueno y lo malo-.

Y continua -el bien no se encuentra completo a cualquier edad- y claro está, mientras no se utilice con acierto la razón, ni el niño, ni el puberto la tendrán completa, si no se les comparte la buena acción en esa conducción clara y serena y ciertamente (y sin duda alguna) paciente, para tener buena dirección hacia la verdad. Si a los niños se les persuade de que la verdad no se conoce de golpe y que es hasta divertido el camino de su tránsito, pues el crío aprende a saber esperar, cuando esto no se practica en su entorno, todo se quiere rápido.  Entender que hay tiempo para todo, no es fácil y que no todas las edades son para lo mismo.

Hay un orden universal que todos habremos de respetar. Se ha trastocado, y si vida se va comprendiendo así, no aparecen todas las bondades otorgadas, pues el desempeño de lo personal se da como una lucha y no como un logro empático.

Y de igual manera si no se aclaran todas las bondades en la vida real y con buen sentido razonado, se puede distorsionará la base de las buenas razones, aunque estas cuesten a veces no dejan de ser buenas nunca.

De entrada, cuando sabemos apreciar la bonanza de sabernos dentro de un orden universal, Seneca nos acerca a la reflexión en torno a la prudencia, y le pregunta a Lucilio su discípulo: ¿-Donde está aquella prudencia tuya-?, y nos queda claro que ante todo si hay el respeto al ordenamiento mayor del mundo, hay paz. Eso se nos ha ido de las manos, en algunas épocas de la historia sí se ha cultivado, mas no con la fuerza necesaria para lograrlo en todo el orbe.

Tambien nos recuerda que la vida no es un asunto de delicadezas, se requieren fortalezas que se implementan en el día a día. La sabiduría se implanta y se vuelve parte; de no lograrse, puede prevalecer el deseo de cosas más efímeras que eternas. Lo pasajero se vuelve el deseo y no se sabe elegir lo que es bueno.

Hay una parte poética en estos textos de Seneca que dice:

-El invierno trae los fríos; hay que enfriarse. El verano trae calor; hay que sudar-. Esto es tan solo para recordarnos que la universalidad que nos acoge, tambien nos acompaña y es parte de esa fortaleza. No repelar de lo que no podemos enmendar, sino buscar lo posible esa adaptación que nos hace mucho más humanos.

En la eternidad del vivir los opuestos se presentan, a veces les tememos porque creemos que van a arrasar con nosotros, cuando es tan solo una parte del movimiento universal.

Por estos días que reviso, estuve armando un gran rompecabezas. Cuando esto se realiza lo primero es el cultivo a la paciencia, es todo un asunto que se prepara para llevar un ritmo y unas razones básicas como separar los colores por las partes, se va estructurando la imagen y la mente al mismo tiempo. Este que estaba en hechura, me llevó un buen tiempo dispuesto, claro que mientras más nos ocupamos frente al reto este nos acoge, nos anima y básicamente nos motiva y nos dan ganas de pasarnos horas y más horas en eso, pero el divertimiento es acicate y no centro de lo importante. El disfrute, que en realidad es para un rato, más cuando hay otras encomiendas de nuestra misión central. El tema del que armo en estos días es de una de las obras de Remedios Varo, la artista visual. Cuando lo terminé lo enmarqué porque quería recordar siempre que hermoso es ese mundo los artistas nos hacen vivir con lo imaginativo. Me daba cuenta qué mente tenía esta mujer, que se permitió con los sueños, darnos una fantasía a los que observamos y que por momentos inquieta y parece como grotesca. No lo es, en el sentido en que ella hacia caso a sus sueños interiores en sus   pinturas, el surrealismo es parte de la mente humana, hoy día nos asombra como logró transportar esos sueños al lienzo.

Es como si entablara un diálogo eterno consigo misma por medio de sus sueños. En un rompecabezas que tengo hasta hoy, cerca de mí. Es un vagabundo que lleva encima todo lo que necesita para vivir, (Un poco como pasa con los homeless, que llevan como que su casa encima) se expresa todo cuanto él mismo tiene en su ser: el ánimo presente, la mirada centrada, libros, una rosa, un gato y mil cosas más que se infieren. Saber qué es lo que nos basta para el equilibrio vital a veces no es fácil. No todo en la vida, es material. Es un don saber que necesitamos en estas épocas postmodernas que en muchos rubros ha propuesto poseer en demasía. Si en una mano ponemos lo real y en la otra el valor de la verdad de nuestras necesidades más genuinas, razonamos con sentido. Con frecuencia olvidamos esas razones de lo que sí es parte real y luego se nos va la vida pensando en lo que nos falta. A decir verdad, es por eso que ese problema del acumule de tiliches es parte de la vida actual.

Me encanta la palabra cocolboxero, es una combinación de sucio con aspecto negro (box, en maya es negro) y se dice en la península de Yucatán cuando nos referimos a que esos acumulamientos de cosas nos rebasan, sin razón. El desorden afecta al cerebro, aunque no lo aceptemos de primera instancia.

En las cartas a Lucilio, Seneca muchas veces le hace ver la importancia de que en nosotros mismos está todo lo que necesitamos, no para aislarnos, tampoco para ser miserables, (no confundir al miserable que no tiene las cosas por un problema mental, con el ser que trata de tener solo lo que realmente necesita) sino para saber qué da sentido al mundo personal que puede rebasarnos.

El realismo puro no es tan solo lo que está afuera, o lo que vivimos en el día a día.

El realismo puede hacerse mucho más amplio, con lo que pensamos razonablemente, con lo que experimentos viviendo un orden especifico. Si es el arte lo que nos entona, pues procurar estar cerca de esos recintos. En esta ciudad ya hay muchos espacios para disfrutar de obras artísticas especialísimas, esas que está creando la postmodernidad. No todas son genuinas, claro está, mas son expresión de una realidad.  No todas nos tienen que gustar. El arte conlleva una pulsión que de fondo nada tiene que ver con copiar, es crear desde el fondo del ser. La idea que se sustenta desde la plástica, necesita mucha honestidad.

Ahora que estamos hablando de ser o no ser razonables, vuelvo a mirar la obra de Virginia Woolf, en particular todo lo bello que nos dejó en sus escritos de diario personal. Ya habíamos tocado parte y es así que continuamos.

En 1925 escribe: -Un sufrimiento de depresión está en mí, como si fuéramos viejos y cercanos al final de todas las cosas. Puede ser mi cambio desde Londres con tanta ocupación-. (paraf.)

Ella, sabía que padecía algo mental, que no pudo definir, y nunca lo llamo por su nombre. En esa época la maniaco depresión aún no se catalogaba como bipolaridad, que hoy día, al ser más estudiada, da mejores resultados en el tratamiento. Virginia solo estaba muy cuerda cuando se ocupaba, cuando estaba en lo suyo, aunque aquí en este pasaje vemos que tal vez de Londres a su casa de campo, había llegado cansada. Excederse, que difícil es a vece no hacerlo, cuando lo que realizamos es placentero.  Y continúa:  -El campo es como un convento-. Si, lo era para ella por la paz de trabajar el jardín, cuidar sus manzanos y estar con Leonard su marido en ese otro ambiente de campo, mucho más calmo.

-Hay una dualidad en la mente de los niños, que adoro. Ellos tienen lo que la gente mayor no: esa forma directa de ser… ven lo que nosotros no vemos. Escribir ha de ser algo formal, hay que respetar el arte-. (paraf) Nos dice la autora.

Y, así es como vemos que va dejando estos escritos hechos por alrededor de 27 (veintisiete) años y que Leonard valoró mucho.

Leia mucho a Proust. Y dice: -Es una combinación de sensibilidad con tenacidad-. Y hay que tomar esto en cuenta para las encomiendas que queremos realmente razonadas y bien llevadas. En la actualidad que nos invade lo inmediato y peor aún el relativismo que no tiene tomados por el cuello a la mayoría, esa tenacidad de ser perseverantes se rompe muy fácil porque la creemos innecesaria.

Virginia caminaba mucho. Leonard su marido se lo proponía porque se daba cuenta que ese ejercitarse en la parte física y más en la parte contemplativa de los entornos les hacía bien a los dos. Amaba los espacios abiertos, y dice: -Ahí están las rocas. Solemos salir después del desayuno y sentarnos en las rocas, con el tibio sol en nosotros. Vamos a caminar tambien por las tardes, a veces subiendo a la colina y nos metemos al bosque…-. (paraf). Esos eran sus entornos, privilegiados sin duda alguna para poder estar al aire libre, lo que le hacía mucho bien.  Continua: - A veces se confunden los ruidos de las ranas con los de los pájaros. Observamos los tulipanes rojos que ya se ven en los campos y los grupos de flores campiranas que forman grupos tanto en tonos rosados como malva, por aquí y por allá. La naturaleza humana de pronto se reduce a una clase de código, hay gente que no se conoce y cuando se acercan, nos dan cuenta de que son parte del mismo grupo. (Paraf.).

 Esto hoy día lo ha propiciado la Antropología, al definirnos como sapiens.

-Nadie podría decir de mí, que no he conocido la perfecta felicidad-. Ella, sentía que el humor de escribir le había abandonado, y es verdad, para poder expresarnos con la palabra escrita necesitamos un mood, un humor especial que hay que cuidar. Ella, cuando se sentía mal escribía en la cama, tenía en su casa de campo un pequeño cuarto en el que podía visualizar su jardín y dice: -Veo las hojas del manzano como transparentes en sus tonos de verde-. paraf.  (Continuará.)

 

 

 

 

 

 

jueves, 4 de junio de 2026

 

Diario vivir, Razón Y Orden (4)

                                       La verdad absoluta en el mundo es un hecho contundente. Solo puede observarse a la luz de una buena filosofía. Es un deber del homo sapiens, encontrar el camino filosófico que le dé luz. MJ.

 

                                        No necesitamos ser filósofos de profesión para saber cuánto bien puede hacernos el interesarnos en la forma en cómo se ha desenvuelto el pensamiento del ser humano. Existen muchas maneras de comprender este conocimiento sin mayores esfuerzos, sin desbalance del diario vivir.  Siempre he creído que, en la vida diaria bien llevada habita el secreto del equilibrio humano, con el gozo sencillo que nos da momentos felices. Los equilibrios se hacen mucho más asertivos cuando sabemos qué y cómo se asienta la realidad en nuestro pensar, y cómo es que hemos llegado a donde estamos. Todas las actividades son valiosas.

He de confesar que la primera carrera que pensé estudiar en mi juventud, fue Filosofía y letras, mas cuando me di cuenta que tan lejos estaba de mí esa posibilidad, fui decantando la idea hasta llegar a la realidad, que me llevó a estudiar Antropología. Con el paso de los años ese pulsar en mi interior de querer saber más y mejor del pensamiento filosófico se fue concretando con lecturas varias.

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                            Al hablar de la verdad en general, ante todo tendremos que tener en cuenta la verdad absoluta, que, aunque es lo más difícil conocerla completa, ésta misma es la que se ve reflejada en la vida personal. Cuantos acontecimientos no comprendemos del todo y habremos de tener paciencia para saber los que sí nos competen y esos más difíciles darles tiempo para que vayan llegando. A Dios tambien se le puede nombrar como el absoluto, y es, el que ES… y alberga esa verdad. Es claro que no todos nos acercamos a las religiones. Al decir que hay que saber el valor de la filosofía, es porque ésta nos ayuda a tener una cosmovisión convincente asentada en la verdad completa y posible y por ende se afina la verdad personal. Cuando practicamos una religión, esa verdad toma un cariz de camino.

 Es así como los católicos reconocemos y aceptamos que hemos sido puestos en el mundo y se nos ha dado vida y albedrio. Al sabernos contingentes en el Dios que creemos, es cuando nos estamos dándonos esa parte de paz, para que las razones sean las que den una buena ordenación de la vida real, la de todos los días.  

No es lo mismo tener UNA verdad, porque de pronto puede ser limitada y esa misma puede resquebrajarse, así pasa cuando nos casamos con una ideología.

 Es un hecho que no podemos dejar de lado la pulsión vital que nos motiva a diario. Pensar el hecho de que algo más grande nos contiene, en los que somos creyentes, y lo llamamos Dios, y así mismo concebimos a ese Ser que nos rige con naturalidad en caminos que son únicos.  Quienes practicamos el catolicismo lo entendemos todo desde ahí, la vida misma se ve más nítida y la voluntad de Dios es la apertura de las causas, nunca una imposición.

Claro, que a renglón seguido nos atraviesa la duda de ¿Cuáles son esas buenas razones para aceptar y transformar tanto lo placentero como lo adverso?, lo razonable es la parte clave, viene desde Aristóteles, ahí está en la argamasa que habremos de pulir durante la vida terrenal y si sabemos observar el silencio de Dios, todo se aclara. Es ahí mismo en donde se asienta la pulsión que nos motiva y que nos lleva por los senderos de la misión encomendada y sagrada para cada ser, que las mas de las veces nos elige y no nosotros la elegimos. Entra en juego la humildad del ser.

Se ha comprobado que quienes crecen en desamor, sin el cuidado de allegar al ser que se forma los principios básicos de valor y verdad, son los homos que están más propensos a ser seres menos sapiens. Un ejemplo es cuando la Antropología nos afirma que nuestra esencia no es violenta, pero la violencia está presente. ¿Entonces? ¡Sí que hay trabajo que hacer en la cultura! cuando esta se contempla como nuestros modos de ser.

No es necesario estudiar filosofía propiamente, aunque si se es joven, pues vale mucho la pena tener tiempo con más profundidad, y si ya peinamos canas, pues hacerlo con lecturas que nos interesen, a veces éstas nos eligen. Hay un libro propuesto de un autor llamado Ramón Xirao: Introducción a la historia de la filosofía.

Comprender de dónde vienen las ideas del pensar, como que uno mismo se reconstruye, todos tenemos derecho a la plenitud que comienza teniendo clara la razón de las razones. Si somos creyentes y religiosos saber mejor cual es la base de nuestro comprender religioso, y si somos científicos no perder de vista las verdades realistas, no solo las ideológicas. La ciencia es básica para las mejoras del devenir de la especie, aunque tampoco es el unto de la magdalena cuando la pulsión que nos mueve no está clara. Si observamos, algunas veces la verdad que hemos comprendido se desenfoca y nos desafía.

 Esto sucede porque el pensar es movimiento eterno, cambiante y lo claro es posible con esa verdad que siempre puede conocerse mejor.

Cuando la personalidad desarrollada no logra mostrarnos todos los ángulos de la verdad, podremos decir que nos conduce el ego, y empieza ese juego y podremos sentimos desvalidos, lo ególatra más que nada responde a las exigencias del mundo y no a las del alma. Es por eso que lo ideal es: materia y espíritu en armonía.

Si nos debatimos en los asuntos del mundo en demasía, sin las prudencias necesarias a la buena razón, podremos perder de vista la parte espiritual, y hay desbalance. Lo ideal es fundamentar el interior con las razones que a la luz de la vida interior elegida se aclaran y dar más paz al orden mundano que vivimos.

La condición humana es limitada, por eso el razonar es nuestra herramienta. El límite no quiere decir que estemos incompletos, tan solo que tendremos que elegir, asunto que a veces se hace con acierto y a veces no. Caminar con certidumbre contempla la valoración del arrepentimiento, es decir somos capaces de parar y volver a ver de nuevo, con luz renovada. Arrepentirse, nunca es una equivoca acción, es parte de una personalidad sana, que sabe valorar la humildad de decir: esta vez me equivoqué y voy a rectificar.  La cultura de hoy se ha amalgamado de tales maneras que a veces no se distinguen los linderos entre lo bueno y lo malo. Entre la verdad y la mentira, éstas se han distorsionado. Esa es la consecuencia que nos ha traído la postmodernidad.

El ser humano tambien tiene claro que de pronto se presenta el sentimiento de sufrimiento. La cultura de hoy no nos permite hacerlo evidente en nosotros, con la claridad necesaria y compartirlo pareciera un asunto de debilidad. Cuando tenemos un dolor, pareciera que somos seres incompletos o inmaduros, esto no es así, el dolor es causa de fundamentar desde nuevas razones. Los dolores de la vida hay que aceptarlos, observarlos, transformarlos, solo así se encausan en los linderos de la verdad absoluta. Algunas religiones nos enseñan que nada malo hay en sentir dolor, y más aún la psicología moderna nos ayuda a enfrentar esos pesares, aunque a veces se nos haga muy difícil, porque llegamos permeados a los consultorios de ideas que no aportan, nos cuesta abrirnos porque ahora tambien se ha visto trastocada la confianza. Creo que los terapeutas hacen mucho bien, para que quien tiene dolor lo logre transformar mucho mejor, algunas veces son asuntos de vivencias pasadas no resueltas.  Nunca hay que temer al dolor, nos debe quedar claro que provee las posibilidades de la redención.

¿Qué es eso de la redención, de la que la religión católica nos habla?

El diccionario de la Real Academia nos apunta:

Es una liberación con recuperación. En la religión católica se dice que cuando pedimos -Piedad-, es como que la fuerza en la que creemos nos resetea el disco duro del cerebro.

Con más claridad podremos decir que es como una salvación de nuestros errores que nos lleva a nuevas posibilidades. ¿Quién se puede negar a esto?

Cuando la redención no se comprende completa, podremos tener dudas de la trascendencia de nuestro ser. Se nos ha puesto en el mundo porque somos seres que en el mundo crecemos, y lograr la trascendencia (que es personal) es primero que nada caminar por la tierra, para llegar a lo infinito. Todos habremos de trascender, aunque muchos de nosotros podremos dudar hacia donde será esa dimensión. No hay que darle muchas vueltas: solo será como otro nacimiento.

El verdadero valor de la vida se reconoce a nivel del alma humana. Cuando no se tiene bien preparada el alma par las vivencias, respondemos con miedo lo que puede paralizar, de ahí nacer agresión innecesaria.

A veces, cuando nos retractamos de algo, eso es bueno. Es conocer nuestra condición de que no somos ni super hombres ni super mujeres, solo homos viviendo a la luz de la buena razón. En la religión católica se conoce como sacrificio, es decir dejamos de hacer unas cosas por otras, le damos armonía al vivir, el sentido del sacrificio es contenernos, dar más estructura a lo elegido. Sacrificarse no es dagarse ni golpearse, como a veces se mal entiende.  He de decir, qué más puede doler estarnos debatiendo entre mil opciones que parar y observar.  Si no lo tenemos claro, parar, camino siempre hay. Los adultos que tratamos con niños, es ahí en donde está nuestra labor, saber cómo, cuándo y dónde ser claros y concisos con los críos.

Un ejemplo tan sencillo: si observamos que un crio tiene debilidad por el postre, decirle que es muy rico, ¡claro que sí!, nunca quitarlo del todo, mas sí expresar el valor de la medida para saber que la contención del recato, es buena.

No olvidemos que lo que más nos aporta como premisa a una buena vida, es: nunca perder la esperanza, y observar que esto se refiere a que: cada quien haga su parte. Saber el valor de mirar en la misma dirección, aunque no siempre sea lo mismo que miramos, como hemos mencionado al hablar de pareja en otros textos, del valor del eros, es mirar al otro en su esencia, no hacerlo un objeto que nos sirva. Así es como toma sentido la vida de pareja. La inmediatez aunada a la rapidez de la vida cada día es más exigente, nos puede distorsionar la realidad.

 Discrepar es una de las manifestaciones más enriquecedoras de la madurez. El pensamiento distinto da color al compartir, y podremos enfocar en el mismo sentido, aun siendo de diferente pensar. A veces creemos que porque no estamos de acuerdo estamos agrediendo, cuando es todo lo contrario, estamos enfocando desde diferente perspectiva y enriquecer mas las posturas, con actitud.

En 2012 tuve un reencuentro muy hermoso con dos de mis primas hermanas que viven en la ciudad de Nueva York. Para ese entonces mi hija solía ir seguido a esa ciudad, llevaba jóvenes a los intercambios culturales y en una de esas me uní para visitar.  Tuvimos una burbuja familiar de grandes momentos, todas. Que alegría es ver que con seres que uno lleva la misma sangre, se puede comulgar tan bien, aunque no hayamos crecido cercanos ni en todo coincidamos. Ellas, de padre cubano, lo que motivó que toda su vida vivieron fuera del terruño. Una de ellas arregló su departamento muy cercano a Central Park, para que pudiésemos quedarnos ahí, y lo agradecimos por sobremanera, porque sabemos que no es fácil alojar a inquilinos en casa. Re salía a correr al parque, yo tuve platicas eternas para poder entender esos pormenores familiares que a veces los ven más claros quienes los viven de lejos. Luego, la perspectiva en mucho coincide. Tuvimos muchas horas de grandes conversadas que nos llevaron a los profundos asentamientos del pensamiento y mucho más cariño confeso entre nosotras, que aun siendo tan cercanas no nos conocíamos tanto.

El flujo de sentimientos compartidos no es más que saber que todo lo que se da, nos puede ayudar a comprender mejor y hasta a sanar heridas que ni sabíamos aun abiertas.

En estos días que releo, tambien salí a mar abierto con dos amigas. Amo el mar. Estoy más acostumbrada a las costas, y cercanías a la playa. Una de ellas nos convido al yate que tenía a disposición y nos fuimos de pesca muy lejos, el mar abierto es otro cantar. Afianzar los vínculos de una linda amistad que viene desde la primera juventud y que aún continúa, es hermoso. Lo pasamos de verdad genial. Esto a veces, a quienes no tenemos la costumbre de hacerlo seguido, nos afecta en lo físico porque nos mareamos, así fue que, por ratos, nos tocó estar con esa condición física que con algunos remedios se superó. Pescamos, nos carcajeamos de lo lindo y a media mañana yo me di un baño de mar en esas tremendas profundidades que imponen e invitan, el océano abierto como que abraza diferente. Mantenemos una amistad profunda, lo sabemos. No siempre nos vemos, porque ya estamos en edades más difíciles de concretar citas vivenciales. (Continuará).

 

jueves, 28 de mayo de 2026

 

Diario vivir: Razón y Orden. (3)

                                                                     Aun cuando vivamos con razón y orden, no todos los llamados de la vida resultan cómodos, algunas veces se nos pide mucho más de lo que nos esperábamos. MJ

 

Iba yo comprendiendo el significado de llegar a los 57 años de vida, en el año 2012.

Me daba cuenta que en mi cuerpo se daban claros los cambios, llega un momento de vida en que hay que asumir realidades que no son tan bien recibidas (y mucho menos esperadas) cuando es verdad que forman parte del todo.   Cuando se cierra un ciclo temporal, se transforma el interior, la visión se afina. Percibía cinismo   a mi alrededor, y la pregunta ¿la vida es tan imperfecta como a veces la observamos? No siempre se percibe todo completo y se ve todo un poco borroso por momentos, cuando hay asuntos en los que estamos más vulnerables.  Del natural vivir a veces nos confiamos, y al créelo tan estable, sucede que, brinca la liebre. ¿Qué hacer ante el cinismo observado? Al fin comprendí que nos corresponde resetear la mente, ser pacientes y observadores para ayudarnos a ser más caritativos, ya que ni en todo se nos pide opinión y el valor está en lo personal. No siempre se coincide con la verdad. Cada ser ha de enmendar en la medida de sus percepciones la verdad absoluta que se nos otorga a todos, y esa es la argamasa de la vida, aunque a veces no todos la veamos tal clara.  La caridad, está situada en ver con ojos serenos y no siempre es fácil. Tan solo entrenarnos a ser observadores y saber cuándo sí coincidimos y cuando no, es tarea que por ratos inquieta.  La verdad razonada encaja en lo absoluto y es la misma para todos, con diferente color.

Las personas que creímos cercanas y con aprecio de pronto las percibimos cínicas, y con eso tan solo diría mi madre: - ¡Es la cola del diablo, que aparece! -, Así es como ella fue educada y recibió esta idea.

En el siglo XXI, podremos decir: ¡Son las distorsiones de la cultura!, (nada de la cola del diablo) mas bien es saber que nos diferencia y respetar.  Claro que es un hecho, que cada día se hacen más evidentes las verdades a medias. Estamos  tan imbuidos en el proceso de vivir lo que nos rige, que no le podemos poner nombre a cada vivencia, y no es nombrar el asunto, es tan solo transformar lo que se nos asigna.  Sin que ni para que, percibimos la distorsión de miras tan solo por la condición humana, y al parecer, aunque no se perciba razón que la sustente, nos sentimos que todo se nos desordena. Leí una frase de Eleanor Roosevelt: -Nadie te puede hacer mal, sin tu permiso-. Viene al caso de pronto cuando vemos pensamientos diferentes y que no tienen por qué afectarnos.

Quería saber y valorar los cariños añosos, que no solo no nos juzgan sin sentido, sino que saben hacer compañía. La congratulación vital de sabernos capaces de aceptar con quiénes si coincidimos y que, aunque la vida actual nos ha dificultado los encuentros físicos, hay personas con las que, si comulgamos, aunque no nos veamos tan seguido, aunque nos hayamos conocido ayer. Tengo una comadre que suele decir, ¡cuidado! al inaugurar amistades; no lo creo tan drástico, porque con la edad detectamos a los seres buenos y por otro lado hay los que se alejan por incompatibilidad de miras. Sabemos que a los amigos verdaderos Dios mismo los pone en el camino, y los que solo juegan con la amistad, con la misma, salen de escena.

 He considerado oportuno hacer una breve lectura reflexiva sobre el libro de J.R.R. Tolkien: El Hobbit. Es un texto que invita a la reflexión de cómo razonamos y más aún como lo hacemos cuando a lo que se nos llama, no es cómodo. Lo que no es deseado aparece, y cómo esto mismo afecta al orden que quisiéramos mantener. Cuando hacemos caso por algo que se nos pide en la vida, respondemos y hay paz.

Hablar un poco de Tolkien como autor, nos viene bien. La vida personal de los escritores es algo que marca las obras literarias. A Tolkien le toca vivir entre dos guerras y ver morir a muchos de sus amigos. El llamado de acomodo que le pide la vida pronto se le desgaja entre las manos, mas nunca pierde la esperanza. Pierde a su padre muy joven, su madre se convierte al catolicismo y este acontecimiento le marca profundo porque luego la madre muere y el queda bajo la guía de un tutor.

Es la época del mundo cuando se fragmenta de cuajo lo metafísico y la razón toma una medida desmesurada con la ilustración, pareciera que solo importa la ciencia.  Se está buscando una vía con sentido vital más congruente y humana. Claro que las ciencias abren caminos muy promisorios, aunque ya sabemos que, si solo son razonadas, se ven desangeladas. Si se desplaza toda vida espiritual creyendo que es algo mágico, se pierde la esencia base. Tolkien escribe obras que tratan de atenuar los desbalances entre la vida material y la espiritual, esa es la premisa básica valorada de sus textos.

Este autor se da cuenta de cómo la fantasía es un camino de redención.  Cuando se narra en los ámbitos de una imaginación bien dirigida, tambien se ayuda a comprender mejor la realidad. Este libro tiene todo que ver con la esperanza, y es ideal para compartir con niños, tal vez, de unos 8 (ocho) años en adelante. El sentido de la esperanza es saber que:  mientras yo hago mi parte los demás hacen la suya.

Bilbo, el personaje hobbit, no busca la aventura que va a vivir, la vida se la plantea. Descubrir la revelación… ¿Qué quiere la vida de mí mismo? No del vecino. No de los seres que nos rodean. Las decisiones más francas vienen del centro del ser, se asumen. Esto es lo que lleva el hilo conductor de esta novela que muchos adultos ya debían haberla leído cuanto ha. Si nos llaman… ¡Habremos de salir!

Desarrollar la confianza en uno mismo mediante la razón y el orden es un asunto muy humano y cada día más necesario, por la misma confusión postmoderna.

La aventura de la vida es lo más grandioso que existe. Veremos cómo un ser sencillo como Bilbo Bolsón, se irá fortaleciendo para hacer de su destino la gran aventura.

Hoy día que leo a mis nietos esta obra (lo hacemos con pausa y al ritmo de ellos, yo ya la leí antes) me doy cuenta cómo les hace pensar y repensar, comprender. Los retos presentados no son para tener susto, más bien fortalecen al ser y esa acción se nota en el personaje. Hay malos momentos y éstos dan pautas, se aprende a cómo salir de los atolladeros, con gracia y confianza.

Es así que compartiré algunos de los valores de este texto, propuestos para comprender que cuando sabemos que un ser es bueno, es posible que lo que haga o diga inesperado, tambien caiga en tierra fértil.

El mago del texto llamado Gandalf es quien sugiere la aventura, porque sabe qué aventurarse hará bien a todos los de la comarca, es parte de su ser como persona de gracia, saber que los miedos siempre son profesores.

Una vez embarcados en la aventura propuesta, se van dando cuenta los protagonistas, que nos es tan mala la idea que han seguido y que aun con muchas controversias, tropiezos y momentos muy fuertes a resolver, apuestan por lo humano.

Saber mirar hacia adelante, tratar de mantener el camino aun cuando salen bifurcaciones engañosas. Con paciencia ¡las llegamos a detectar! y superar.

Saber escuchar es valor propuesto en el libro. Manejar adecuadamente los miedos, tambien, porque la vida nos puede poner acertijos. ¡Nos los pone!

Bilbo, se da cuenta de que, en la aventura, siempre se puede regresar a los caminos conocidos para fijar momentos clave, observar quien acompaña de verdad.

Bilbo sabe el secreto del anillo otorgado, y no lo quiere comunicar a sus compañeros a destiempo. Es cuando nos damos cuenta del valor del lenguaje, ¿que se comparte y en qué momento se hace? En lo personal, ese es mi pecado mortal: Hablar. Mas, ¡tambien es mi herramienta más preciada!, cuando hay buena respuesta.

La luz, en esta narrativa siempre está presente, con los niños eso cuenta mucho.

En el capítulo 10, Bilbo sufre un desengaño, duda de la montaña y de alcanzar el tesoro buscado, y dice el texto: -El día… avanzaba flotando. Bilbo miró. No se daba cuenta de lo afortunado que era de haberla visto (la montaña) aun con dudas-.

Hay que saber detectar los informes secretos que la vida nos brinda (si estamos atentos) caen en tierra fértil. Y, los malos momentos… ¡tambien son vida!

A pesar de que se dice y se sabe cómo centralidad del texto que iban por un tesoro material, (todos los enanos lo sabían) Bilbo les recuerda. -No solo el oro nos ha traído aquí-. Esa materialidad que nos corroe de una manera rampante el día de hoy y presentada por el mundo como el mayor bien, a veces es espejismo. Puede trastornar lo interno, ese desear sin propósito, cuando no es así la realidad.

Si hay fe, hasta la desorientación surge como algo promisorio.

Siempre hay seres más capaces de poner orden que otros, de eso no hay duda. Elegir bien a los dirigentes es primordial, a los que acompañan en cada aventura.

No es malo el arrepentimiento, sabemos que siempre hay momentos para distinguir lo que es hablar, y que es muy diferente de lo que es parlamentar, que conlleva ideas para el avance más claro. Mas vale a veces hablar por dentro.

Parte de uno de los cantos de los enanos y del hobbit es:

-Las estrellas brillan más que las gemas incontables,

y la tierra es aún más clara que los tesoros de plata,

el fuego es más reluciente en el hogar a la noche,

que el oro hundido en las minas-.

Hay seres que están en este mundo dudando de la aventura de vivir. Se llega a pensar que como no se ha pedido el nacer, no hay responsabilidad de toda la existencia que se nos otorga, y en los más de los casos, si no todo ha salido a pedir de boca, pareciera que ya nada tiene valor.  Sabernos contingentes en Dios hace una diferencia inconmensurable.  Nos da el sentido de que estamos contenidos y somos tan solo seguidores de una revelación que a veces se nos duerme, que cuando hay alerta mental y razón, se da con facilidad la guía, la realidad de Dios. Aceptar cuando es necesario ser ayudados por profesionales, si así se necesitase.

Si la vida, en nuestros razonamientos diarios nos presenta estupor y nos llega a hacer sentir miedos, hay que enfrentar esos sentimientos que ¡solo eso son!, pruebas, que pone el camino. La voluntad de Dios se aprende a distinguir.

En estos textos de Tolkien, los personajes crecen en sabiduría a pesar de los pesares.

Amar saber… no es lo mismo que ser sabios. El sabio no acumula nada, lo procesa en su interior y sigue adelante.

Se sabe que para ser sabios hay dos puntos base a tener en cuenta:

-Profundizar lo que entendemos-.

-Ampliar las experiencias que sentimos sí son parte nuestra-.

                                                  Ocuparnos es algo que nos mantiene la mente sana, abierta y promisoria. Preocuparnos es lo peor. Cuando llegamos a la puerta de lo que vamos a vivir, hay que observar para saber cómo la ocupación dará las pautas.

Parsimoniarnos… es una palabra que me encanta. Es aceptar el balance vital. Es hacer de la parsimonia una aliada y tomarla del brazo para siempre. Nada nos ha de turbar, como dice la mismísima Santa Teresa de Jesús.

No todo el que camina, avanza. A veces se camina para llegar a mesetas contemplativas, aun sabiendo que los tiempos son preciosos y nos corre prisa para la acción. ¿Qué más precioso en nuestra vida que llevar los ritmos que le corresponden y saber parar?

Si están cerca de nosotros seres en conflicto, ante todo tener caridad. Saber actuar y poder callar lo que no viene al caso. En mi caso es difícil, porque soy de mucha palabra. Me gusta el argumento, disfruto con todo lo comunicable y esto a veces cae en tierra seca. Es, ciertamente por lo que he escrito tantos diarios personales que se me ha permitido compartir, la vida me ha permitido revisar tal como lo hago.

De pronto puede haber a nuestro alrededor brillos insolentes, de esos que deslumbran.  Cosas que nos toman demasiado tiempo y no son relevantes. Saber decir NO es un don, espejismos siempre los habrá. ¡Cuidado!

Cuidar el corazón. En mis textos personales a cada rato aparece la cita bíblica de Proverbios 4:23

-Por sobre todas las cosas, cuida tu corazón, porque de él, mana la vida-.

Y no me canso de encontrarme una y otra vez con tal proverbio. Porque el corazón se hace evidente en los que ponemos sentimiento de más, al vivir. Porque, no solo es el órgano que bombera la sangre a todo el cuerpo, es el modo de vivir la vida. Razonar bien lo que sentimos nunca es contaminarlo, es mas bien apoyar en dirección al orden.  Buenas razones nos darán orden y sentido. (Continuará).

 

 

                                                                       

 

 

 

 Diario vivir, Razón y Orden. (2)

                                                Nunca hay que escuchar a las flores.

Hay que mirarlas y aspirar su aroma.

Antoine de Saint Exupery.

El Principito.

                                        En esta cita de Saint Exupery, nos queda claro cómo algunas veces sí es posible confundir la gimnasia con la magnesia. La realidad tiene maneras realistas de ser observada, de otra forma podría distorsionarse, hacernos derrapar en la razón y no saber cuál ordenamiento es el que nos compete.

Todo lo que vivimos está determinado por el rumbo del momento histórico, por la vida social que nos toca y como nos desempeñamos en el observar, y más que nada la visión que afecta a la manera de pensar, con las buenas razones, esas que han de pintar de buena voluntad nuestro día a día. Hacer del pensamiento realista un acto con conciencia, no es un lujo, sirve para no vivir tan solo lo que de pronto puede salir de la manga de una ocurrencia. El orden es más bien una necesidad. Responde a lo que cada quien es. Todos respondemos a una base filosófica.

Si a veces no nos percatamos del origen de algunos de nuestros pensares, vale la pena repensarlos, no tanto para auto calificarnos, pero si para estar seguros de en donde estamos parados. Todo lo que conduce en nuestra mente ha tenido un origen previo y más nos valdría saber de dónde ha venido tal o cual idea. Es así, que, si no tenemos ese cuidado, puede ser que sin darnos cuenta se enconen pensares.

Rectificar, es un acto inteligente, que hasta y desde lo que decimos lleve un contenido educado y mucho más realista, al darle cabida a los razonamientos nunca a la ligera. Al observar con razonamiento puro e inteligente, esto se percibe en el ánimo y nunca pensar que retrocedemos. Con la voz y el habla, todo se resuelve. En lo personal soy de hablar mucho y mil cosas he logrado hablando. Se arreglan mejor los asuntos cuando los buenos modos imperan y nos podemos expresar.

 Cuando hay buena voluntad, (que es el catalizador de la razón y el orden) se logra escuchar hasta lo que nos pudiera parecer necio, y tomar mejor sentido.

Pues bien, que razón tiene Saint Exupery, cuando nos dice que las flores no son para escuchar sino para observar, disfrutar de su belleza y si tienen aroma pues mucho mejor. Claro que podría decirse que es tan solo como una metáfora lo que expresa en este sencillo pensamiento, mas hay que tener cuidado con lo que ponemos en la mente porque podría hacerse realidad sin serlo y causar desorden.

La metafísica que sustenta todo lo profundo, ha tenido momentos históricos en los que ha valido sorbete a la humanidad, lo que hay que saber es que es recuperable con la mirada bien puesta en cómo llevamos nuestra vida espiritual principalmente y religiosa, si es que la tenemos o la practicamos.

El presbítero de la comunidad a la que pertenezco tiene fama de ser muy regañón… En lo personal decidí confesarme con él, encontrando a un ser muy interesante, me demostró que es fiel a sus causales religiosas, ya que le pedí que fuera en forma de platica el encuentro y el me hizo ver que eso distorsiona el sacramento. -Hay que respetar los modos, por algo se han instituido-, me dijo. Así que seguí sus instrucciones, y ahora, esa parte cercana que me permití con él, y su guía, me ha permitido entender que no son los modos que cada uno quiera, los imperantes. Al final nos vimos las caras bien de frente, para despedirnos. No es ni por asomo una perita en dulce, mas tiene muy claro que las cosas a veces hay que decirlas sin pelos en la lengua. Es mucho más cómodo creer que el aquí y él ahora nos definen, y ya está; he comprobado que para nada es así, los entretelones vitales importan e importan mucho. Ver toda la imagen completa de lo que vivimos, sin miedo, es la parte más interesante de la vida, tambien del día a día con la dignidad requerida y sin que se nos altere el sueño.

Todo lo relativo o parcial en el pensamiento cuando no logramos asentarlo como algo que nos define desde la medula del alma, es factible de crear incongruencias. Lo vemos clarísimo en todo, aunque a veces la vista gorda impere. Se puede infiltrar este modo de pensar en los ámbitos de toda la vida, desde el político hasta el casero. No nos angustiemos, no todos podemos hacer ni resolver lo que no nos toca, con tener claro lo que nos compete ya hay camino certero.

Profundizar, no significa leer todo lo escrito ni sabernos todo de memoria, sino que tengamos una actitud obsérvate, racional siempre. Allí mismo en lo que sí creemos. Informarnos de los movimientos geopolíticos es una condición real del ser humano actual, es verdad que el mundo es un pañuelo y que ese pañuelo se ha ensuciado mucho, mas optemos por limpiar la parte de la esquina que nos toca.

Me encanta la palabra edificar, es por eso que la elegí para la serie de textos que cerramos hace unos días, sin olvidar que quiere decir que es un lograr poco a poco, con sentido, sin dudas. Ahora el mundo nos pide mirar cómo se asienta la razón pura, de dónde viene y como nos obliga a un orden que sin darnos cuenta agradecemos, y que bueno que así sea, el agradecer abre caminos de positividad.

Nada es tan fácil como a veces el mundo actual nos quiere hacer creer. Si creemos que todo es al vapor o express estamos tomando las cosas un tanto fuera de la realidad, porque lo fácil, pueda que nos haga ir el camino dos veces. Se ha desvirtuado que lo que vale la pena toma tiempo, ese esfuerzo especial que a veces hemos hecho por obligación, ahora es momento de saber que ha valido la pena. ¿Que se ha exagerado lo que se nos pide? No lo creo así. Lo actual, lleva una tendencia de cumplir deseos sin esfuerzos, produciendo a veces nubarrones por nosotros mismos.

Parte de la sinrazón que nos embarga en los días de hoy, es esperar de más con las expectativas que ha creado el mundo social para nosotros, se nos obliga a realidades materiales muy comercializas y a veces fuera de lo realmente personal.

Claro lo dice la Real Academia:

Sinrazón es: -Acción hecha fuera de la justicia-. Esas arbitrariedades que a veces se dan pareciendo ser justas, y nos ponemos en un modo de aceptar todo lo que el mundo moderno demanda, como si fuera vital y necesario para respirar.

En lo personal, cuando en mi pasado inmediato leí muchísimo zen, me daba cuenta que me estaba regalando paz, tan solo para saber que sí existe agilidad en la mente. Herramientas que proporciona el mundo actual para apoyo, y hay que saber lo que significan, no de manera demandante que puede ser extenuante esa lectura, no es ese el objetivo, sino saber deslindar con las buenas razones de nuestro ser real y encontrar orden siempre. El zen, ordena la mente.

Durante todo el periodo de mi interés por el zen, baje el ritmo de mi vida en general.  La percibía agitada, con demandas que me agotaban y es mejor ir, ante todo, como lo que hemos dicho: concentración en lo que si estamos.

Tuve varias oportunidades de escuchar conferencias y entre otras me tocó virtualmente la de los monjes que viven en monasterios apartados y ellos proponen estas prácticas para acallar la mente del ruidero externo y poder conducirla al buen razonamiento. Nunca para pensar de menos, el zen es tan solo una disciplina que nos ayuda a pensar mucho más sencillamente.

Estando bajo la disciplina del buen pensar, pues navegamos en cualquier mar, y sabemos que siempre podremos enfrentar olas inesperadas que se pueden convertir en oportunas para crecer en lo espiritual, o de nuestra religión.

Cuando comprendemos la profunda nobleza de la vida misma, la percibimos diferente, se devela mejor la realidad. Las velas de nuestro barco se manejan con más acierto, la realidad se percibe clara y como dice Jorge Luis Borges, -más nos vale buscar serenidad antes que felicidad-, está ultima llegará como consecuencia.

¿No será que no estoy observando debidamente lo que me toca vivir? Si se lo llega uno a preguntar, es tan solo porque no estamos dejando morir a la conciencia.

Siempre hay situaciones por las que uno mismo ya nunca regresa. Es maravilloso cerrar círculos, sin miedo. Los ciclos cerrados con bien, traen sosiego. Dan asiento. En Arqueología, (ciencia que estudie en mi juventud) se patenta el valor de las capas estratigráficas observadas en la tierra y toda cuenta, desde el principio de la parte más baja hasta la superficie, y así se observan al abrir trincheras, las eras (como las capas de un pastel) del tiempo delimitadas en lo material de la tierra y de lo que representa ese devenir que se da desde lo más profundo hasta lo actual.

Es así, que en nuestra mente están las capas de las vivencias, y no hay que tener miedo de irlas develando.

Hacer de los tiempos que nos toca vivir un asunto personal sin dejar de ver todo el conjunto bañado por la verdad absoluta y no la relativa y mediocre. Ahora que algunas personas que conocí lucidas en su juventud, y se han hecho mayores, he escuchado varias veces que se les atenúa el carácter duro (si lo tuvieron) y se convierten en mucho más tratables. Llevaderas. Es una pena que tenga que venir la senilidad a meter en orden al carácter, cuando cada uno lo podremos hacer con buenas razones, desde ya.

Si tenemos fotografías familiares o de otra índole, es bueno hacer cronología con ellas, ordenarlas. Es una acción que nos centra la vida. Pareciera que no es nada, y hay hasta quien no lo hace porque produce pesar, es un pesar que es como el dolor físico cuando nos ejercitamos, da buenos resultados luego.

                                                                   He escrito un poco de poesía en mi vida. Nace prácticamente sola, de momento.  No lleva los cánones de la literatura con sus exactas reglas, no importa, la dejo ser. Me he dejado llevar tal vez por el excesivo sentimiento y he ahí algunas tentativas que a veces comparto. En estos días me topo con que escribí en 2012:

Media tarde

Solaz de ventana, asoleada y débil

Plenitu Visión renovada

Media tarde. MJ

No todo lo que vivimos ha de ser con trompetas y clarines. La existencia se teje con lo del día, tan solo pide asentarnos en las luces claras de la razón de vivir y el orden elegido. Aceptar límites, somos parte de esos limitantes que son mas reales.

Cuando los progenitores se van, nos damos cuenta de la calidad humana que dispersaron en las d de centro

Tiempo que llega aireado

Media tarde

Cuajar el oído, murmullos de paloma

Regada de aguacero que vibra

Entre sol y viento libre

Aires renovados

Media tarde

Bisutería del vivir

Enconos idos, estancados

Ligereza del espíritu que permea

Media tarde

Serenidad de Dios

Claridad en los ojos

vivencias sencillas que nos dieron, no en las grandezas. Nos percatamos de cómo estuvieron en esos momentos, que sin ellos tal vez no hubiéramos podido transitar. Quedan en nuestra memoria esos seres que nos dieron vida y que sin darnos cuenta nos la siguen dando con mil modos en los que se hacen presentes. Nuestros padres fueron seres humanos contantes y sonantes. Permea el pensamiento bien razonado. Yo de los míos aprendí mucho orden, mucha disciplina de cómo se lleva el día, y cuando hago recuento, es verdad que eso que se asienta como una premisa de bien y de gozo sencillo.

Dios está presente desde el modo como respiramos, hasta el razonamiento más puro que podamos tener respecto a la vida diaria. Ese ser, se ha difuminado en la vida actual, y es por eso mismo que el mundo ha apostado en demasía a lo material.

Las percepciones están a flor de piel, el día las trae como un eslabón muy potente para toda la dinámica vital. Si tal vez amanecemos indispuestos o hasta enfermos, es seguro que se nos está pidiendo bajar la marcha, serenarnos. (Continuará).