miércoles, 11 de febrero de 2026

 

Edificar, el día a día (8)

                              Prudencia y la píldora… se decía a mediados del siglo pasado. Se tenía ya muy claro que los niños habrían de llegar al mundo más programados, la naturaleza humana contenida. MJ

                                                                                             Nunca actuar a la ligera.

Hay mucho que aprender de la naturaleza humana y el amor.

                                                  Yo no sé si eso de las propuestas anticonceptivas de la vida humana, en realidad ayudaron al mundo en el momento cuando ya se dieron como un hecho médico y contundente en la práctica, ni sabemos si se ha investigado al respecto. Mas sí que hemos visto deshallo. Sí, sabemos que hubo desbandada de prácticas sexuales en años en las que aún no se entendía del todo el verdadero valor de tales motivaciones, ¿Tal vez nos confundieron más? de todo eso se esperaba un bien y que los seres humanos pudieran interactuar más libremente en cuerpo y en alma, mas para lograrlo, habremos de conocernos mejor, y no ir por la vida a la ligera. Por lo que respecta al cuerpo humano, creo que se dieron excesos y vuelo a la hilacha por sobremanera y hasta llegamos a los dolores más fuertes cuando se apareció el SIDA.

Encontrar los justos medios, el respeto a lo que percibe el alma humana que nos ayuda a entendernos como seres humanos íntegros y no meros entes actuantes al ahí se va. No traer niños al mundo por el puro prurito de reproducirnos, algunos seres que no serán cuidados como debe de ser, no merecen entrar al mundo desvalidos. El otro día escuchaba la premisa de boca de una amiga, que dice:

-Si en tu vida plantas un árbol, escribes un libro y tienes un hijo, pues has sido coherente con tu vida-, Mucho nos reinos las dos, porque ni ella ni yo misma, estuvimos de acuerdo con eso. Hoy día, nos damos cuenta que con los árboles se ha arrasado más de lo esperado y no se ha resembrado en la misma proporción, se ha ido en desbandada destrozando lo natural como si fuéramos los dueños del planeta. Y, esta buena amiga me decía, cuando se empezó el arrase forestal mundial, se dijo que, por un árbol tomado del suelo, dos habrían de ser plantados y para nada se ha dado eso. Luego además si plantas un árbol ¿será que te comprometes a verlo crecer, aunque no puedas regarlo y cuidarlo a diario? Lo dudo. Luego si escribes un libro, ¡pues que este sea con sentido fiel a lo que uno es! Luego se copian textos para refreírlos en multitud de libros nada originales. Estamos produciendo libros de papel como salchichas en línea de producción, ojalá todos sean leídos y bien entendidos. Llenar bibliotecas no creo que sea el objetivo.  Y Por último tener un hijo, ¡Oh Dios!, que bueno que los jóvenes hoy día planeen mejor sus vidas y sepan si son buenos para ser padres de familia o no lo son. Eso de procrear ya es asunto de mucha más consciencia.

Hay muchas más premisas delicadas hoy día que antaño para ser prudentes. Cuando solo tomar una píldora para soltarnos el chongo de la vida disipada se volvió el pan nuestro de cada día, me pregunto si eso fue ¿en proporción a la felicidad? o tan solo ha sido una acción para probarnos a nosotros mismos un tipo de libertad que nada que ver.

Estamos pues, en el camino de la prudencia. Escribía yo en mis textos a mano con mucha más puntualidad los asuntos clave, había yo decidido optar prudentemente, no solo para no repetirme, sino para lograr acierto en las reflexiones.

Así pues, que me puse a ver ¿Qué es la prudencia?

El diccionario nos dice: Primera virtud cardinal.

Es discernir y distinguir lo que es bueno de lo malo, y así seguir un camino o no hacerlo, decidiendo con conciencia.

Tiene mucho que ver con ser de espíritu templado, cauto y practicar la moderación.

Ser prudentes, en primer par conocer mejor y luego actuar con esa cautela.

A quienes nos gusta escribir y tener esa libreta diaria dispuesta para los pensares, pues, en verdad cautos no somo todo el tiempo y moderarnos nos cuesta.

Algo que noto hoy día es que la gente no disfruta estar en casa, es como que más apetecible estar afuera. Si hablamos de salir del país ni se diga, a veces resulta como un escape (¿?) mucho más que como algo planeado.

 Si vamos en busca de reductos culturales, personales o de la índole que sea nuestra preferencia, planear va de la mano de la prudencia. Después de pasearse por un museo nuestro ser, es otro, excepción hecha si se quiere ver todo de un solo jalón, pues es seguro que salgamos más cansados que recompuestos. La cultura de hoy nos invita a precipitarnos, esto es lo contrario a ser prudentes.

 Salir a conocer fuera del país es así, se eligen los sitios y sin mayores brumas ni contratiempos se disfruta lo elegido. Ir a lugares precisos. Salir de nosotros mismos. Encontrar la armonía dentro de la rapidez que exige la vida. Estuve por varios minutos frente al busto de bronce de Virginia Woolf, nunca inerte para mí. En Tavistock Square, London, exactamente en donde ella caminó, respiró y pensó. Permitirnos estar en recogimiento. Solo puedo decir que esa acción de recogernos, nos regala percibir entornos que han dado vida, nada más.

Conforme pasan los años, esas salidas al mundo han de ser mejor planeadas. Saber a dónde y porqué queremos ir a tales sitios. Ocuparnos de que la energía se preserve y volvamos a casa con claros momentos memorables. Volver con la mente hacia esos instantes, que, si bien hoy se dan con exceso de fotos y con mas prisas de lo que pensamos, nada nos dejan si no apostamos porque se hagan vida. En nosotros mismos y en quienes nos rodean. 

                                                Nuestro ser esencial suele cambiar y transformarse. No podemos pensar que nuestra esencia es inmutable, nada de eso, porque, aunque no lo tengamos del todo claro estamos en perpetuo renacer, y más si lo hacemos a conciencia. En pareja, los cambios traen fortalezas.

También, es lógico que nos expresemos diferente con el tiempo. En lo personal a mí me pasa que varío mis actividades de hacer con los asuntos que me interesan. En este mes considerado del amor, hablaremos mas puntualmente de la pareja, porque cambiar en esos rubros es algo natural, readaptarnos con prudencia. Siempre lo que hacemos prudentemente traerá un bien otorgado. En la plástica que yo practico, las técnicas se alternan y lo más importante es que los temas se escogen mejor, cuando nacen de dentro y no a la ligera.

Cuánto nos enseñan los silencios, cuánto aprendemos de los cambios que tanto nos apuran a veces, sin darnos el tiempo de apreciar la gran riqueza que traen.

Este año se declaró la hipertensión en mi vida, en mi cuerpo. Como una condición que tenía que atenderme. Y me costó comprender ese cambio.

Me vi asustada, como con el nervio de no saber cómo sería. Al fin pude entender mejor de que se trataba. He tenido la ventura de tener médicos que se expresan muy bien a la hora de los diagnósticos, tengo a algunos que son tan conversadores como yo misma lo soy, y hasta me apena cuando ellos prolongan las horas en el consultorio (con gente en espera afuera) y nosotros hablando de cómo entender mejor, lo que nos aqueja. Tener a los médicos como amigos es grandioso, pero a veces eso mismo hace que no seamos tan prudentes con los tiempos.

¿Qué es lo que puede hacernos perder la dignidad de la que somos dueños y que no debe de aniquilar el buen sentido?

En primera, el hecho de no vivir con coherencia lo que realmente nos toca. Y, no olvidar que eso que nos toca no es resolución mental nada más, viene de la conjunción mente y realidad, con el espíritu que queremos ponerle, y si somos religiosos, pues la postura de sabernos contingentes en Dios es para algunos la base. Conocer la esencia humana.

                                                                       Volvió para mí en este año el tener la experiencia de vivir en un departamento (lo viví en la adolescencia en CDMX). Espacio pequeño que se ordena diferente y se puede hacer muy acogedor cuando así se desea, de una manera mucho más asertiva. Mi hija tenía todo en un orden bien logrado y yo me avoque en tiempos libres a ponerle más aún en eso que no taba había necesidad de depurar. En un departamento, no se puede tener nada de más, lo de menos es mas hace su aparición y todo está en su santísimo lugar, como diaria mi madre.

 Ahí, aprendí que la luz del sol entra con una determinada forma por las mañanas y que se puede apreciar cada día conforme el giro de la tierra permite nuevas sombras y luces. Precioso me parecía aparecerme silenciosamente al ventanal y ver todo desde lo alto y así mismo pude comprender mejor el sentido de los propios ciclos. Desde arriba eso es grandioso. Poder apreciar las copas de los árboles en su parte superior y ver todo desde otra luz.

Todo se encausa diferente dentro de los recintos de un departamento. Todo fluye diferente. Cuando me despedí de mi hija me fui con el alma ratificada para bien.

 Al fin comprendí como ella ya había hecho una vida tan personal. Exacto como lo dejó entrever desde niña. Para ese momento no sabía que tomaría la decisión de volver a casa. Sería una etapa grandiosa, un tiempo nuevo compartido.

Y dice Viktor Frankl: -La influencia inmediata de una determinada conducta, es siempre más eficaz que las palabras-. Las palabras son la sal de la vida, sin duda alguna, mas los actos son la esencia plena de cómo se vive esa vida.

¿Solemos apegarnos a las realidades?

Creo que sí.

Creo que lo más importante es saber que éstas aun siendo cambiantes, son la base. Nada de la verdad puede entenderse a menos que sepamos que no le hemos desligado de la realidad.

Nos dice Mariluz Barrera:

¿-Quien decide cual es la verdad-?

A veces, nos dice esta pensadora: -la verdad es rechazada. Pareciera que es gente o grupos de personas las que deciden cual es la verdad, cuando en realidad, como dice Aristóteles: la verdad solo está en la realidad. ¿Quién dice que la verdad es relativa a …? Si a esto se llega, se estaría más bien diciendo que la realidad no existe como tal-(paraf.)

Eso de que cada quien tiene su verdad… de pronto es temerario. Porque estaríamos diciendo que cada ser tiene SU realidad, cuando la realidad es una sola.

Uno no crea la realidad, mas sí podemos transformarla. Si pensamos crear lo real estamos más bien dentro del relativismo. Lo opuesto al relativismo, es el realismo.

La verdad no es una idea, no es una cosa creada, ni la podemos poseer, sino con la razón se reconoce la verdad. Lo único que se impone es la realidad.

Hay que tener claro que, si la vida es relativa, es cuando habría que poner de acuerdo a todos y eso en el género humano es de lo más difícil. Dejar en manos de las multitudes las resoluciones que afectan a todos, es tan fuerte y difícil como dejarlo en manos de una sola persona, los seres preparados en los diferentes tremas han de asumir las partes de acción en resoluciones que sean más razonables, no sacadas de la manga. Como creer en Dios a mi manera. No se cree en Dios a la manera personal, sino porque es un hecho que Dios es para todos y no se fundamenta en creencias, sino en un hecho que como católicos sabemos que Dios existe porque se ha manifestado en la realidad, la revelación es el signo más fuerte de la religiosidad católica. (Paraf.).

Es muy interesante ir aclarando conceptos. También puede ser muy divertido y si nos gusta hacerlo y hay una necesidad intrínseca de fortalecer lo que, sí creemos, para no divagar. Conocer las bases del conocernos, con cautela y prudencia.

Así pues, hemos hablado de la primera virtud cardinal: La prudencia.

Cuando surgen los desencantos en la vida, y cuando estos están ligados a personas es cuando habremos de ser prudentes en saber cómo sí es una realidad que cada persona somos un mundo, pues podremos saber que hay seres con los que no comulgar no es un pecado, sino una virtud descubrir y poder tomar el camino adecuado. No somos moneditas de oro para poder afectar en positivo siempre, las personas somos seriamente diferentes, y si prudentemente aceptamos esas diferencias, es más seguro que seamos más felices.

Vivir

Vivir, como agua que fluye.

Como viento que silva.

Como luz que penetra.

Vivir. MJ (Continuará.)

 

miércoles, 4 de febrero de 2026

 

Edificar, el día a día (7)

                                        Construir el futuro, significa construir el presente, es como crear un deseo para hoy, que se dirija rumbo al mañana.

Ciudadela.

Antoine de Saint Exupery.

                                                               Esto de escribir un diario personal es algo que, en algunos seres humanos, se confunde con un asunto de tan solo dejar constancia clara de hechos. Tal vez en un principio así mismo lo fue, escribir con disciplina para dejar reseña de sucesos que en el ámbito familiar habría que rescatarse. Con la presencia de algunos de estos escritos se ha dejado crónica de aspectos que de otras maneras hubiesen quedado bajo pilas de paja, sin ver la luz que pretende atisbar las verdades. Luz sobre los modos de ser y de hacer que a fin de cuentas esa es en lo cotidiano la cultura. Aunque a veces se consideran tan personales los asuntos tratados en un diario, que tal vez se podría pensar que solo incumben al escritor o sus entornos y hasta nos podríamos preguntar: ¿A mí que rayos y centellas me importa lo que ha vivido fulanito o menganita?, y no podemos perder de vista que no solo son los hechos del día a día los que nos dan vida, sino las experiencias compartidas. Cuando se deja constancia de primera mano e intención clara de poder impactar en otras vidas, los hechos fechados y ordenados pasan a un segundo plano, y lo ya considerado como experiencias de vida puede ser interesante para seres más lejanos y más allá del círculo nuclear. Hay que decir, que el mismo escribiente es el que más recibe de sí mismo. En algunos casos se deja constancia de sucesos que se han extinguido, de la cotidianidad de una época que está en proceso o tambien en vías de acabarse, con la certidumbre de cómo era una forma de ser del pasado. Ni que decir lo que un escrito personal puede representar para los propios familiares de quien lo redacta. Entre otras cosas tambien sirve para fortalecer la parte anímica. Ya hoy día va quedando claro, que si los sacerdotes (y más en el caso católico) se han olvidado de que lo que se tiene que sostener y cuidar en primera instancia es el alma de su feligresía (y eso se ha dejado un tanto de lado y por eso mismo se han abierto más puertas de consultorios de médicos y psicólogos) hoy día, casi es un imperativo que se retome. Casi casi podríamos decir lo importante que es ese asir el alma por los cuernos. Esa parte también es lo que se expresa en un diario personal, pretender que no se desbalague lo vivido. Se puede hasta convertir en la intención primera de la existencia y fin en sí mismo con asiduidad al escribir, al vivir, al practicar una religión.

Cada ser que redacta tiene sus propios ritmos y tiempos bien definidos. No se escribe tan solo por la constancia, se motiva la escritura porque es lo que asevera, asegura y se hace un recuento para reordenar la vida. Hubo un tiempo cuando mis hijos fueron niños (y no se ni como lo logré) que, al terminar mi redacción nocturna, tomaba una libreta escogida y especial para cada uno de mis niños y les redactaba todo lo de su día, con lo más posible, para que fuera una factura fidedigna. Obvio que no lo hice ni todo el tiempo ni con la constancia que hubiera querido, sin embargo, ya sabemos que lo que queremos a veces nada que ver con la realidad. Lo real, nos rebasa las más de las veces, y mucho más en la factura de los emprendimientos tan personales. En el momento que percibí que era el tiempo indicado de entregar a cada quien lo suyo, y pudieran leer a su tiempo y ritmo escogido, así se dio.  No creo que aún hoy siendo adultos jóvenes los hayan leído todo, tengo la esperanza de que lo harán algún día, tal vez para reír un rato, para recordar otro tanto lo que vivimos juntos y para saber cuáles eran los ojos que los miraron más profundo en su convertirse en personas, seres únicos.

La dinámica: futuro/presente o presente/futuro de pronto como que en nuestras vidas cobra un seguimiento que se acompasa y que se revive para esas rememoraciones que son porque han sido y que serán porque están propuestas como algo que no solo se desea, sino que se vislumbra como parte de uno mismo. Lo sabemos: desear no es la mejor manera de lograr. Como bien lo pensó Einstein: -quien no imagina, no hace nada con el conocimiento-. (Paraf.)

                                                                             Es así que me entusiasma poder dar parte de las vivencias que me marcan, esas del día a día que pueden llevar a otros hasta el sitio reseñado sin más que tener un rato para leer, o tambien compartir lo que otros escritores de diarios personales nos entregan a veces sin pensar a que será algo apreciado por otros seres. Sentir afinidad, empatía y comprender como somos más humanos cuando podemos auto imaginarnos como una sola especie. Dar orden a los pensares, a los pesares y a decir verdad mucho nos conviene en estos días en que el mundo pretende revolvernos las ideas.

Así, pues continuamos con algunas reflexiones. El diario de Virginia es un tanto seco y escueto. Lo tomó y publicó su marido para poder darnos esa idea de cómo fue el día a día de una mujer tan común y corriente como cualquier inglesa de su tiempo, mas a la vez única y singular hasta decir basta. Jamás pretendió nada más. Ese orden y esa conjunción de lo que uno siente al lograr el ordenamiento exacto, lo da un diario personal, sin la menor duda. Así, tomando algunas frases del mismo, nos damos cuenta de varias cosas que se repiten con cierta asiduidad en los textos personales.

Y nos dice Virginia:

-Tengo la escusa del reumatismo para no escribir más: y mi mano que se cansa de escribir…- porque claramente hay que decir que a quienes nos gusta esto de la reseña personal, tambien tenemos que cuidar los horarios y las horas más productivas-.

Ella tenía estos dolores reumáticos y sabía que habría de parar a alguna hora. En lo personal, casi nunca escribo de noche. La noche la siento más propicia para la lectura y hoy día las series de la televisión que tanto nos enseñan, nos toman tiempos preciosos que más nos vale utilizar para las buenas reflexiones. Sí, comentamos aquí en casa que hay muchas series con espacios que podríamos catalogar como ¿huecos? ¡claro que los hay! porque además son los propicios para poder movernos un poco del asiento, que por momentos sabemos que nos traga. En épocas pasadas eso no existía y obviamente el tema de la lectura era el que ocupaba la mayor parte del tiempo libre. Si uno quisiera encontrar la hora perfecta para escribir, esa no existe, cada quien ha de encontrar la suya, y cuando se aparece pareciera como hablarnos y nos dijera, por favor ahora que lo percibes como propicio, siéntate y escribe. En mi caso personal en las madrugadas encuentro el sosiego perfecto, y ni qué decir de las mañanas antes del trajín diario.

Y dice Virginia: -Estoy planeando escribir la novela titulada -El Cuarto de Jacob-, mas he de esperar hasta la siguiente semana-. Esa capacidad de visualizar un cierto orden, es un buen principio que nos podemos dar para el sosiego real, es fantástico porque ya lo previsto lo ponemos en el chip de los haberes futuros que se planean en presente. Y dice: -Para futuras referencias es bueno saber que el poder creativo se percibe como burbujas muy placenteras cuando se va a comenzar un nuevo libro, luego eso se aplaca por un momento y el escrito toma su curso con más ritmo-. (paraf.) Y, lo mismo podremos decir para otras actividades.

Por momentos, con la bipolaridad que le caracterizaba (y que todos sabían que de la nada podría comenzar un episodio de malestares que poco sabían cómo tratar…) ella al menos hablaba de que sentía esa angustia previa. Decía: -No quiero escribir nada en este libro que no me produzca un disfrute, pero lo sé, escribir es siempre dificultoso-. No creo que para ella lo fuera en realidad, mientras estuviera en la parte alta de la curva de su buen ánimo (que tampoco era tanto, porque en general era sombría y callada) dado que nos dejó mucho y muy bien escrito, con ese novedoso modo de escribir como que todo se va de corrido, tan pero tan suyo y que marcó una nueva era para la novela moderna. Sí, me queda claro que cuando se sentía mal, todo eso se dificultaba muchísimo. Por un largo periodo de tiempo solo escribió por las mañanas. -El Cuarto de Jacob-, era el libro que le ocupó mucho y al que dio el tiempo que ella consideró más adecuado. -A veces la vida se puede ver trágica, como un pedacito de pavimento que mira hacia el abismo-. Y estos sentimientos son los que permean esos momentos de sequedad mental. Era normal y por eso mismo se aprecia más su obra.

-La melancolía disminuye cuando escribo, ¿Por qué entonces no escribo más seguido-? No teniendo niños, viviendo lejos de los amigos, deseando escribir bien, invirtiendo mucho en comidas, haciéndome vieja. A veces, pienso mucho en los porqués y los dóndes, demasiado en mí misma. No me gusta el tiempo que ronda en mí misma, entonces dedícate y trabaja…, me digo, y de pronto me siento cansada, leo un poquito. Hay momentos que con escribir por una hora es suficiente para mi-. (paraf).

Vemos que quien ama algo tan profundo como lo es el escribir…, no puede soltarlo nunca. Las acciones no son mecánicas ni para quienes podrían tener la creatividad a flor de piel, sin olvidar lo que importa el ánimo y el tiempo del que se dispone. Tener una buena actitud, tal vez el deseo de que lo amado sea realizable, pero hay que aceptar los tiempos posibles.

No todo tiempo es de Dios. La mundanidad nos sujeta de momento, sus garras son impredecibles, firmes como una tenaza que cierra para dificultar la apertura mas allá, que logra hacernos creer mil cosas vanas, fatuas, y ahí estamos entregándonos a vaivenes.

El aspecto terrenal vital sí que es muy importante, mas el equilibrio conjunto con lo espiritual no puede nunca soslayarse. Eso que cada uno de nosotros sabemos y creemos nos hace bien, sin dar mayores explicaciones que lejos de ayudar a veces nos confunden. Nos olvidamos que cuando seamos polvo nada mas quedará lo que hayamos compartido y dado de corazón.

                                                                          En 1921 Virginia hace una entrada en su diario digna de conocerse: -No estoy segura que estos escritos, este libro está dándose en un modo saludable-. ¿Qué esperaría ella misma cuando habla de salud, sabiendo que la suya está entrecortada y que, a pesar de todo, su creatividad está vigente? Saber que no tenemos que estar al cien siempre, para poder dar esa parte de nosotros que la vida nos propone y pide, eso mismo que en lo católico solemos llamar, una vez más: la Voluntad de Dios. Ese flujo, ese sentimiento de estar en dónde se nos llama, sin más. Y, dice: -Como he llegado a los códigos de estos valores, realmente no lo sé, tal vez sea el legado de del puritanismo de mis abuelos-

-He de notar los síntomas de la enfermedad, para saber para la próxima vez. El primer día es miserable, el segundo día es feliz. Puedo tornarme y auto medicarme personalmente la próxima vez-.

-Aquí estoy, atada a mi roca; forzada a hacer nada; soltar todo pesar, la irritación y las obsesiones de pronto regresan. Si esto pasa no saldré a caminar y no trabajaré. Cualquier libro que leo se hace como burbujas en mi mente-. (paraf).

 

                                                                         En mi diario personal encuentro, ahora que reviso a conciencia, muchísimas cosas repetitivas ¿Serán parte de las obsesiones que nos embargan para toda la vida? Ese asunto de que todos podremos encontrar el justo medio y no pensar que el péndulo de la vida solo a nosotros nos llena de pesares, todos los vivimos de una manera o de otra.

 Los problemas como dice aquel dicho: -Mas nos valen para darnos la oportunidad de resolver de la mejor manera y no pasarnos la vida anolandolos-. Anolar, es un verbo que se utiliza en Yucatán, quiere decir que algo se come dándole vueltas y vueltas en la boca, como un caramelo de miel, por ejemplo.

                                                           En julio de 2011, comenzaba a escribir la libreta número 92 (noventa y dos.).

Los días que disfruté en Cancún junto a mi hija, me enseñaron que a veces el poder de Dios se manifiesta de una manera nueva y así nos permite tener espacios de vivencias con los seres queridos, con contenido diferente.

Cuando uno percibe cierta evolución mental, hasta el aire nos pega diferente en la cara. Se perciben olores en el ambiente que dan tonalidades de color, nuevas, revitalizantes. Nada es ni eterno ni constante, solo el alma.

Desarrollar la sensibilidad en los críos que tenemos cercanos, sean propios o no. Sentir que logramos percibir de la misma manera el mundo del arte con afinidades. Hacer de esos temas la centralidad de la vida que se puede compartir. Exposiciones diversas y comentadas con seres que encontramos en esos recintos y cómo saber que hay temas nos unen para siempre a otros seres. El ímpetu de percibir lo que produce un gozo especial y que con los años se acrecienta, lleva una misma dinámica, y si es con los hijos pues se hace eterna y para siempre.

Optar por los silencios necesarios para reciclar o más bien reeditar el espíritu. Cuando hoy día escucho como se tiene que apagar por momentos los aparatos electrónicos para reiniciar los chips internos, nos queda claro que así mismo es nuestro cerebro, hay que reiniciarlo más seguido. (Continuará).

 

lunes, 2 de febrero de 2026

 

Edificar, el día a día. (6)

                                         Entender la caridad humana como esa virtud teologal de la que se nos habla, es algo que solo cuando se percibe en la vivencia, es que nos deja fruto maduro. MJ

                                         Tal vez algunos de nosotros cuando fuimos niños percibimos de alguna manera cómo nuestros familiares o nuestros mismos abuelos y padres ejercían las acciones caritativas. Mi abuela materna, tenía a sus pobres familias establecidas a las que con cierta periodicidad y constancia se les visitaba y llevaba despensas, así como algunas veces escuché que por necesidades extras se les daba dinero en efectivo. Las más de las veces la caridad se asocia a dar algo material, bajo la tutela de alguna institución que regula las dadivas y claro que si son bien encaminadas es seguro que lleguen al fin por el que fueron entregadas. En lo personal lo viví de muy cerca porque mi madre pertenecía a una sociedad llamada La Conferencia de San Vicente de Paul, que entre otras cosas hacia colectas monetarias en alcancías que se hacían con latas vacías que se reutilizaban para ese fin, pintadas de naranja muy vivo a las que se les escribía con letras negras: -Donativos para San Vicente-. Me toco pintarlas, así como acompañar a mi madre a dejarlas en lugares estratégicos de la ciudad y luego ir por ellas para entregar en la iglesia lo recolectado. Esos letreros con pintura de aceite negra y a mano libre, nos encantaba hacerlos a todas las niñas a las que se nos invitaba a tal labor y nos divertíamos ayudando a las madres de familia de ese grupo haciendo algo que no entendíamos del todo. Mas claro nos iba quedando todo cuando un día a la semana (creo que era los miércoles) una de las señoras de nombre Leonor, tenía una explanada muy grande como entrada de su casa por el rumbo de Itzimná (Parroquia que apoyaba a estas labores) abría la reja de par en par y por todo el camino se ponían sacos y más sacos abiertos de lo que las señoras llamaban -La mercancía-  ¡-Vamos-! nos decían sin reparo, y algunas de las niñas, cuando después de comer ya habíamos hecho las tareas escolares se nos convidaba a ayudar. Era una dimensión de un acatar sin chistar porque las mamás estaban convencidas de esa buena acción como ayuda.

Por mis estudios Antropológicos escuché ya en la juventud, que lo peor es el asistencialismo. Ese dar solo por el prurito de entregar sin más, pensando que se ayuda y esa visión me hizo reflexionar, creyendo que eso que viví de niña era absurdo. Hoy día ya encontrando el justo medio, me queda claro que sí se ayudó dando el pescado en vez de la herramienta para obtener el pez. Era otra época y situación social, en la que las mujeres en situación vulnerable (abandono, viudez o maridos desobligados) sí que estaban a la buena de Dios. No había ni rastro de guarderías y en las casas habitación no se aceptaba a niños pequeños conjuntamente con el trabajo doméstico.  El asunto de entregar indiscriminadamente puede llevar a la falta de conciencia de quien recibe, pero cuando se da con la mejor intención y de corazón creo que no hay duda de que cae en terreno fértil. Extender la mano y recibir a veces hasta sin sentir agradecimiento, puede hacer que muchos se tiren de panza, es su problema. Gracias a Dios, en tiempo actual ya hay más cultura del trabajo entre la gente más humilde, y no me queda duda alguna que, por supuesto haya vivales siempre, pero lo que aprendí de niña es que cuando puedes dar porque tienes la posibilidad y lo haces, es mejor pensar que estas apoyando y que la persona lo va a lograr entender así. Ya si es un asunto de viveza y todo se malogra, queda como un asunto de conciencia, y nada más. No podemos controlar esas desviaciones humanas tan vigentes. En esa década de los años 60(sesenta)a las señoras muy humildes se les daba todo lo básico para la despensa. En fin, hasta lo discutí con mi madre varias veces ya de adulta, diciéndole que ellas eran las que más se beneficiaban porque concretaban en su conciencia que eran muy caritativas haciendo algo así y lo bueno es que después lo volvimos a hablar y comprendí que, si bien las señoras dadivosas eran las más felices de dar, así como para nosotras como niñas ver la felicidad de alguna mujer muy humilde llenar su sabucán de bolsitas de granos para el sustento diario, fue bueno. En mí, quedó grabado para toda la vida. A fin de cuentas, se les estaba dando en especie.

Hoy día, he escuchado que pasa lo mismo con las ayudas del gobierno, que mucha gente dice que es lo peor. Yo creo que sí lo es solo y cuando otra vez los vivales hacen su agosto y el mal uso de los recursos es palpable, mas no hay que perder de vista a gentes que sí necesitan en verdad ser ayudadas porque no pueden obtener el sustento de otras maneras.

La pésima conciencia del trabajo no ha ayudado para entender el valor de hacer por uno mismo. Tampoco cualquiera se avoca a ser caritativo. No hablemos solamente de lo que es la caridad física y en especie y cuando es dinero contante y sonante muchos tal vez lo reciban sin merecerlo, es asunto de quien recibe mal. Existe otro aspecto de la caridad: El de la dimensión espiritual.

Callar a tiempo. Saber percibir a una persona que no debe escuchar tal o cual cosa y no decírsela. Saber cómo en momentos una buena palabra o un buen gesto darán en el blanco de algo que alguien necesita escuchar. Eso es caridad también. Saber que hay temas que se tocan y otros que no y así con mil cosas más. Hay personas que prefieren donar materia y dejar los trabajos del espíritu a otros. Claro que no es fácil la parte espiritual de la caridad, porque como nos dice el diccionario de la Real Academia:  -Solidarizarnos con el sufrimiento ajeno-, ¡nada fácil!, luego se nos dificulta porque de entrada a veces vemos sufrir a alguien y no podemos hacer nada concreto, más que acompañar. Hasta que el ser lo pida, y en segunda ¿Será que todos estamos preparados para sostener al que sufre, suspendiéndolo un tanto de su dolor? Quién sabe. No es nada fácil ese trance, esa acción concreta.

En el catolicismo la caridad está ligada al precepto que se oye bastante fácil: -Amar a Dios por sobre todas las cosas y al prójimo como a uno mismo-. Tampoco es tan sencillo como se escucha. Amar a Dios por, sobre todo, me lo puedo imaginar, pero la verdad en la práctica me cuesta observarlo contante y sonante. Cuando va de por medio la estabilidad emotiva y más lo material, no solo es cuestión de quererlo o pensarlo es cuestión de saber cómo eso mismo se asienta en la realidad. En cada caso, siempre hay pormenores que considerar, que avalar, para saber si no estamos fuera de lugar y amar al prójimo eso sí que tambien se puede volver harina de un costal bastante rígido, polvo que no se espolvorea por aquí y por allá.

Practicar la caridad tambien lleva una buena dosis de respeto. Hay que saber cómo y hasta donde estaremos dando pie a socorrer a quien lo necesita. Otra vez volvemos a la máxima ya tocada antes: No es dar por dar, ni recibir por recibir.

                                                                   Tambien se puede practicar lo caritativo hacia nosotros mismos y saber mejor qué pasos lleva quien camina a nuestro lado.

 Una máxima que me proponía en estos días que releo era: Tratar de vivir un día a la vez. No dar vueltas y vueltas a los asuntos como otras veces hemos analizado.

No hay tal de que unos días sean más especiales que otros. Lo que, si hay, son días en que la actividad demanda más y salir de nosotros mismos no es fácil.

 En el inter de los estudios juveniles, viví unos días en casa de una muy buena amiga en la CDMX. Su madre, D. Luisita, hacia una encomiable labor en un lugar para invidentes y yo le acompañé, fue una gran experiencia. Una señora bondadosa a quien aprecié mucho, traducía libros al braille para esos seres tan especiales. Me sentí muy feliz un día que regresé de las compras y traía un libro entre las manos que compartí con ella, titulado: -Yo estoy bien, tú estás bien-, estaba de moda. Ella me lo pidió y fui la más feliz de dárselo, lo traduciría.

Dar

Nosotros en el día, nunca el día en nosotros.

Sentir el día.

Esa ola de vida que llega.

Luz tenue de amanecer.

Amarillos, naranjas leves.

Amarillos con movimientos de luz.

Coloración plena.

Nosotros en el día, nunca el día en nosotros.

Saber escuchar.

El aire canta.

Las palomas murmuran.

Matices varios. Dar.  MJ

                                                                         El amanecer siempre es evocador. Es como sentir la limpieza del aire en la cara, para ese dar los pasos con más firmeza. Es la hora que en las épocas de las edades maduras las cosas se resuelven con mejor sentido, sin mayor apremio. A quienes nos gusta madrugar, es un gozo.

Tambien, volvía a repasar el Diario personal de José Saramago. Diarios que van y vienen de entre mis manos. Cuando los reviso me dejan perpleja, tal vez para volver a ellos buscando al personaje más completamente entero y sabiendo que aun en SU diario personal nadie se manifiesta total, somos partes enmendadas, somos seres que nos autoconstruimos y revolver en las frases de quien hace un diario hacia la propia hechura de vida, es sentir como que se nos da la mano, comulgar.

Reconciliarnos con la vida es por momentos la tónica del diario personal. Es ese ir y venir por los tópicos conocidos y que con premura creemos ya resueltos y vuelve a saltar la liebre de lo inconcluso, de lo que aún nos falta por resolver, aunque de pronto hasta nos hayamos carcajeado de nosotros mismos. Para los escritores de diarios personales, se ha convertido el asunto en un como respirar por dentro para vernos por fuera, hay días que no se escribe y eso nos empuja mucho más a tener muy en cuenta cuando nos volveremos a sentar en ese banquillo de las confesiones personales, de los dichos hacia uno mismo con el único y claro anhelo de poder practicar la mejor actitud, como lo es saber ser caritativos, con uno mismo, con el otro, con el que nos necesite en sus términos, porque quien no se tiene asido de sí mismo ¿Qué podrá aportar a quien le necesite?

Nunca dejar de percibir que lo redondo del día es clave para la satisfacción completa. 

Pinté un cuadro titulado -Alegría de vivir-. Fue para una de mis más grandes amigas que además somos primas porque nuestros bisabuelos fueron hermanos, y hemos sido cercanas desde niñas. Íbamos cada una a los cumpleaños de la otra, en mi caso siempre muerta de miedo porque ese convivir en grupo grande de personas, siempre me ha traído un redoble de campanas por dentro, porque me encanta, pero a la vez me es difícil. Hice el boceto lleno de colores, como yo percibo la alegría y aunque no quedo del todo fidedigno (En lo personal el asunto abstracto de mi obra plástica lo planteo de antemano, luego toma sus propios caminos el movimiento de la forma y del color). Así se dio. ¡Debemos ser alegres al vivir!, esa es la encomienda.

El ánimo, ha de estar siempre de pie. No se le puede pedir que se siente y observe nada más, ahí reside el baluarte de todo nuestro ser.

En estos días que releo me sentí muy bendecida de que mi hija que llevaba varios años viviendo en Cancún me invito a pasar un tiempo con ella. ¡Que gozada nos dimos la una a la otra! ella por permitirme estar acompañándole cada día en el proceso de madurez y más segura de sí misma y yo pasando unos días diferentes. Sacudir un poco los polvos que se acumulan por aquí y por allá, siempre es positivo.

Bendecir los momentos que a veces sin esperarlos, nos entrega la vida. Saber que, si hay que ajustar planes lo podemos hacer con premura y sin resabios de dolencias, que a veces postergan. Practicamos la paciencia la una con la otra, comprendí como ella, una niña, luego una joven y en estos días prácticamente una adulta, siempre ha sido fiel a sus caminos y a sus intuiciones de vida. Cómo encontró poco a poco el nicho vital que le haría feliz hasta nuestros días, me llena de orgullo. Dar de la manera elegida y escogida, preferencias para que los caminos de Dios se abran a toda experiencia, lograr poder aportar siempre.

Los hijos, se pueden convertir en catalizadores puntuales de los padres. Solo de observarles, tener claro como resuelven sus asuntos y nosotros al quedarnos con una paz tan redonda, ni movernos para no cambiar nada. La vida es así, es movimiento que a veces nos tira, nos recoge, nos zarandea y zamarrea y luego nos aquieta, para regresarnos al mismo lugar de antaño.

Me llevé mis libros favoritos, básicamente de la obra de Virginia Woolf. Fue cuando releí ese diario personal tan genuino, dándome tiempo para marcar algunos párrafos encontrados y comentados hoy. Así, los reencuentros tambien nos dignifican y nos dan fuerzas para continuar. (Continuará).

 

 

miércoles, 21 de enero de 2026

 

Edificar, el día a día. (5)

                                                Vivir significa, nacer poco a poco.

                                                ¡Sería demasiado fácil que tomemos prestadas almas ya completas!

Piloto de Guerra.

Antoine de Saint-Exupery.

                                       En cursos de espiritualidad que tomé en épocas pasadas, se habló de que las almas pueden llegar a la tierra como con vivencias adosadas a su ser, es decir encarnar en los cuerpos humanos algunas veces siendo almas nuevas o jóvenes o almas viejas que ya habrían pasado por la tierra antes. De entrada, esto se adjunta con el pensamiento de reencarnar, que no todos asimilamos de la misma manera o forma, ni siempre es tan fácil como parece el entendimiento del alma. Tal vez tambien pueda referirse a que de pronto hay almas que son más propensas a las neurastenias (¿?) o que las mentes aun sin tener enfermedad alguna, se trastocan por ser mal conducidas. En lo personal me han llamado la atención esos temas sin profundizar mayormente en ellos. Es cuando pienso cuánto me hubiera gustado estudiar Psicología, asunto que puso tan neurasténico a mi padre cuando lo externé en la juventud en casa, que, si su naturaleza era de poco hablar, en ese momento que lo expresó ¡sí que habló!, Y me dijo: -Para nada, ni se te ocurra meterte en esas camisetas de once varas, esos caminos no son para ti-. Se cerró la puerta. En verdad tenía yo mucho respeto por lo que mi progenitor decía, tenía fe en él, pero si me quedé con ese pendiente, de conocer mejor los caminos y entretelones de la conducta. Uno mismo puede leer los temas que son de interés personal, aun sin estudiar la licenciatura. Las lecturas elegidas fueron llegando, exacto como hacemos en función a todo en lo que nos interesamos y que no forma parte total de nuestra vocación.  Comento lo de las almas clasificadas, porque es algo que viví con personas que lo comprendieron en primera instancia, a mí me ha costado más reflexión. En lo personal me ha llevado tiempo comprender ese tipo de aseveraciones, aunque para nada las descarto.

 Sí puedo entender que cada ser venga a la tierra con un bagaje ya compuesto por toda una propuesta de sentido interior, que conduce lo anímico con los años. Es por eso mismo que con toda naturalidad a veces escuchamos decir a algunas personas refiriéndose a algún humano, clasificándolo como con un alma de tal o cual tipo. No necesariamente se refiere, creo yo, a que actúe como una persona diferente, pero sí con características plenamente identificables. Es bueno profundizar en temas que no nos son tan claros, y resulta interesante y más si se hace desde las miras muy personales. Me encanta saber de la religión que profeso que es la católica, y más que nada en compañía de mi hijo que la estudia muy seriamente.

No todo el tiempo me inmerso de más en cosas laterales al interés de mi centro, y no porque no me interesen, sino porque hay mucho que aprender de lo propio, eso que nos define en lo que hemos elegido y a ratos percibimos cuanto tiempo nos hace falta. De hecho, estoy leyendo una nueva Biblia, la del Pueblo, y apenas voy en los primeros capítulos. Ya mi hijo me ha dicho que según los cánones que él estudia, es mejor me vaya con tiento porque no es la que se recomienda como la más certera, hay otra considerada mejor, mas no hay que olvidar que a veces lo mejor puede ser enemigo de lo bueno. No podemos soslayar que con criterio uno puede leer de todo y saber cómo discernir.

Mas, esta frase de Saint-Exupery me gustó. Me encanta como nos deja claro, antes que nada, que al vivir uno nace y vuelve a nacer y eso es decir que es de a poco. Ese poco a poco conforme pasan los años lo vamos sintiendo más claramente y nos damos cuenta que nada que valga la pena se da un solo jalón. Todo va tomando los tiempos y medidas cuando son cosas serias, que requieren de mayor atención. Con admiración, el autor nos dice que no es posible tomar almas prestadas… ¡y nos queda claro que no! El alma, esa que llevamos como parte central en el espíritu, solo es personal, sea joven o vieja, a fin de cuentas. Esa alma, que ha llegado a la tierra en el momento de la encarnación de un ser, es solo y únicamente personal y es tarea de cada uno hacerla más grande y más eterna. Ese es el objetico religioso.

¿Podríamos decir que un alma está completa en el momento en que el cuerpo muere y esa parte anímica regresa a los recintos infinitos? Podría ser. No es fácil tenerlo claro del todo. Tal vez en la siguiente etapa el alma se siga transformando.

                                                    En los escritores que hacen diarios personales, algo de lo que uno encuentra y más he admirado, es lo que se refleja de su alma. Son seres que tienen a flor de piel ese sentido espiritual que a todos nos habita, pero que no es fácil dilucidar siempre con la claridad debida.

Continuamos con Virginia Woolf.

Viviane Forrester dice: -Su profundo conocimiento de las mujeres y de ella misma… liga a Virginia en ese mundo en donde ellas se insertan tan totales, tan vivas-.

-Pero por más que esos mundos se estructuren…existen caminos cortados-.

Es decir, no nos empeñemos en entender todo de un plumazo, porque las vivencias no son así, la misma realidad la sabemos limitada Per Se, ni que decir en los mundos expresados por el arte, la cultura y las ciencias. Y qué bueno que así sea. El mundo globalizado (hoy en decadencia) ya nos dejó claro que podríamos aspirar a mucho y aunque siga siendo irracional la postura por sectores, a lo que más bien nos convendría pretender llegar, es al equilibrio de una estructura personal. Los dolores del mundo actual se van a atenuar cuando nos demos cuenta que como especie humana no existe remedio que sea global, es en lo particular el avance, en lugar de estar aplicando teorías resolutorias para vivir en comunidad. La sociedad total, se reestructura si el sentido común personal se encuentra más activo a las necesidades realistas y a que no caigamos en los garlitos en los que nos quiere envolver la política. Los políticos, ya lo sabemos, se rascan para adentro, como diría uno de mis abuelos y que buena razón tenía, los que están en el poder primero ven para ellos mismos. Si vuelven la mirada a sus lados con posturas personales para aportar, tampoco han soltado la prioridad de sus conveniencias. Todo lo demás termina en demagogia pura y dura. ¿Para qué nos hacemos tontos?, quien quiera progresar que se prepare y trabaje. No hay caminos más claros que esos dos, los que van a depredar lo harán con o sin leyes, porque ya vimos cómo éstas se vuelven irrelevantes y de arepa, ante conveniencias. La vida misma no se regenera más que por la fidedignidad de los procesos reales y cuando se comprende, es gente honesta lo que ha de implementar. Mucho se ha dicho que los nacionalismos son absurdos, yo creo que al menos dan identidad de grupo.

 Sentirnos cohesionados y no a la deriva es parte de nuestra natura. Y nos queda clarísimo que: en arca abierta hasta el justo peca.

-En época de Virginia Woolf, las puertas se cierran en bibliotecas y universidades y la entrada a mujeres no es bien vista. Aun sabiendo que toda mujer podría y debería tener derecho a la autonomía que deseara, esto no se logra-.

La autora, en todas sus novelas denuncia, reclama con voz clara la libertad de poder trabajar en lo que se elija, de poder hacernos como genero un espacio para instruirnos y hablar. Mas nunca expresar tan solo al viento, sino con sentido elegido.

Las posibilidades de las mujeres de afirmarse en sus propios cuerpos físicos, o es un pensamiento en lo más posible autónomo, o nunca cae en terreno fértil. Sabemos que el pensamiento está determinado por la cultura y en concreto por la sociedad en la que se nace y se crece, pero eso no es total y cerrado, se puede uno auto transformar y caminar por aprendizajes bien escogidos.

Ella, reclama todo espacio cerrado a las féminas. ¿Porque habría de ser así? Se pregunta a veces, con la claridad del agua pura y cristalina, a veces llevando los pesares de las cosas que ella misma viviría, y ejemplificaría.

No acepta esa figura que se desarrolla en su tiempo de la mujer como Ángel del hogar. Aunque se había venido sublimizando a la mujer con esa imagen de una pureza que no era ni es realista, ella desenmascara, dice y hace cuestionamientos. Era una época en que no se hacían fácilmente preguntas. Ella toma la palabra para la tarea de las escritoras de su tiempo y dice: -Matar al Ángel del hogar, es la tarea de la mujer escritora-.

Al utilizar la palabra matar, suena muy diabólico, y no por ahí va el asunto. Mas bien es acabar con conceptualizaciones que no dan pie a creatividades genuinas, lo que es como decir que la mujer ha de vivir suspendida sin nada más de posibilidades. Ella quiere transformar para poder ver hacia adelante un universo tal cual cada persona (ya no pensemos en féminas o varones) pueda aspirar. No creo que se refiera a que se destrone la actividad dentro de un hogar y se prefiera la calle, porque sabemos que eso no es posible. Se dieron en momentos acciones que no permitieron que los seres se formasen con una inteligencia emotiva más sustentada, se vivía con la mente más acartonada.

Completar la labor de cada ser nos concierne a todos y con constancia nada se cierra, todo se va transformando y cuando podemos damos un granito de arena o una roca de creatividad, según sea cada quién. De ahí vinieron muchos desbarranques del mundo humano cuando el feminismo era totalmente mal comprendido y como un asunto que parecía que se quería que las mujeres fuesen como los varones. Eso ni ha sido ni jamás será, al fin ya todo se está asentando. Claro que ya hubo etapas de pagar los platos rotos.  No digamos las épocas de las nanas, que solo ellas eran las encargadas de hacer de los críos el trabajo se ser persona. Los padres que tuvieron a los hijos por puro prurito de procrear, fue otra época, no todos pudieron asumir la educación como tarea realmente parental. Paso a paso (como muchos jóvenes están haciendo hoy día) el rumbo mental de los niños de hoy requiere más cuidado. Hoy día se observa diferente y se integra a los críos de la mejor manera. Son otros tiempos. Virginia abrió brecha. ¿Qué hacer, y que conlleva llevar una casa? Eso se ha transformado de fondo. Saber que esa tarea es lo más digno que nos define, es relevante, seguramente eso se percibió desde la cueva de los homos del principio, en donde más bien fue por supervivencia, cuando hoy día es búsqueda de armonía. ¿Cómo nos podemos sentir cuando lo logramos con todo lo que conlleva, desde el amanecer hasta el anochecer? Mas satisfechos, con ese sabor de aporte seguro y transformación creativa.

Virginia fue colérica, sin duda alguna. Ella lo sabía, por lo que opta en su devenir. Conocer el carácter y no entrar en divagaciones a veces impuestas desde fuera, como la obligación de traer hijos al mundo para que otro los cuide. De eso estaba segura. Amó a sus sobrinos y para muestra el botón más grande de que Quentin Bell, el hijo de Vanessa su hermana ha escrito una de las biografías más bien logradas que haya en el mundo de la literatura contemporánea.

Es un texto que además de una fidelidad tremenda a lo académico y a lo que la tía se merecía, es de una realidad vivida. Leonard su esposo, le pidió al sobrino. Había mil gentes pretendiendo este proyecto biográfico que más veían como algo jugoso para comerciar, no algo que pudiera ser el verdadero reflejo de la escritora. Escribir esa biografía que el propio Leonard deseaba hacer, mas ya no se sentía con los arrestos para lograrlo. El marido de la Woolf le dijo al sobrino: -Mas te vale hacerla tú como familiar, tú sabes los pormenores-. ¡Y que pormenores!  Al mismo tiempo ella fue tan lúcida como se podría esperar de una mujer que habló claro.

Su manera de reclamar espacios será eternamente aceptada y apreciada.

Dijo: -El espacio de una habitación propia para poder crear, o en todo caso, vivir, viajar con la mente y no estar bajo tutela-. Y sus frases mas célebres…  como:

-Las mujeres, no tienen ni un momento libre para pensar en lo que ellas son-.

-La presión, sea del tipo que sea, tiene siempre las mismas raíces-.

-Yo, no separo los problemas de las mujeres de los otros problemas-.

-Las palabras, no viven en los diccionarios, viven en la mente-.

 Un feminismo incompleto se vivió en los albores de dar dignidad a las féminas, sin duda alguna, así como momentos rampantes que doblegaron y no crearon todo. Ya hoy día se sigue en ese camino de creatividad más profundo y menos de irrumpir.

En lo personal creo en los procesos más que nada. Me doy cuenta cuanta falta hace para poder comprender toda la dimensión de los temas que se requieren para un mejor mundo, para una más armoniosa sociedad. Es por eso que lo expresado por mentes feministas tenían claro lo que se deseaba, pero no la profundidad de cuanto se tendría que caminar. Ha habido errores en ese camino, sin duda alguna.

Y dijo Virginia: -Lo que yo quiero es sumergirme en las profundidades, ejercer por una vez mi derecho a examinar las cosas, y no actuar sobre ellas-. (Continuará)

 

 

 

 

 

miércoles, 14 de enero de 2026

 

Edificar, el día a día. (4)

                                                 Es tan solo en la fe en nosotros mismos en donde se resguarda la verdadera vida. MJ

                                                 Clarísimo tenemos el concepto de fe quienes nos hemos preguntado qué es eso de creer en algo que no podemos ver, y mucho menos tocar, cuando en verdad creemos en que Dios está en todo lo que vivimos. No se les facilita de la misma manera a todos: Si la religión no se razona y se comprende bien, como un camino a cumplir y lograr la misión, pues la fe, titubea. Si la fe en la vida de cada día está dada, la fe completa en toda la existencia se hace mucho más fácil. Si es que creemos y queremos que todo ha de comprobarse con pesos y medidas, nosotros mismos nos ponemos la soga al cuello, porque no todo se puede ver y mucho menos comprobar de fondo. En las creencias espirituales, las medidas no se dan como en el mundo físico y hay que saber que lo que uno acepta lo hace porque ha habido una profundización al respecto en la vida personal.

                                       Cada que vamos a algún museo lo primero que se les dice a los niños es que las manos guardadas en la parte trasera del cuerpo nos serán más útiles, porque en esos recintos nada se toca, más bien vamos a abrir la mente. Con los críos bien lo sabemos: Si no se toca algo, no se entiende del todo, al enseñar el valor de la mente a la hora de apreciar, estamos haciendo un buen trabajo para tener personas sensibles y no tan de razonamientos burdos. Y claro que en algunas ocasiones hace sentido tocar, porque al poner las manos sobre algo se nos permite conocer mejor, palpar de una manera más directa la realidad, cuando es el caso. Esa dualidad que se encierra en el concepto de Fe, siempre me ha costado entenderla. Muchos congéneres pensarán que los que creemos a pie juntillas en un Dios eterno estamos medio a ciegas, y es difícil explicar que tambien los ojos interiores se convierten en grandes maestros y puede existir una realidad.

La definición exacta de Fe, no siempre ayuda mucho a entender bien el concepto.

Primera virtud teologal. Se dice de algo que aun sin verlo se nos revela como real. Como auténtico. Es así mismo que el católico cree sin necesidad de ver ni de palpar.

Nada fácil. Para empezar, la verdadera fe en uno mismo depende de la formación integral y esto es harina de otro costal, el mundano. Creer y luego saber que estamos en el camino verdadero, nos remite a cuestionar que es la verdad. Así se llega a la fe en uno mismo, para apostar a la fe en los demás. Y luego la fe vital.

                                                   Se dice, que la persona que tiene una mente bipolar entra en dualidades que le rompen por dentro, aunque tambien ya se sabe que son personas que tienen fe en el mundo que se crean ellos mismos. Así es el arte.

Es así, que Virginia Woolf sobrevivió a los múltiples momentos de dolor. Los tuvo del interior, sin duda alguna y de la realidad externa que le fue a su parecer adversa. No recibió la ayuda completa ni de excelencia como lo viven hoy día las personas con esa condición, pero sí tuvo mucho apoyo.

La vida duele cuando uno no la observa con la máxima claridad. Y no es que la luz esté más apagada para unos que para otros, sino que las distorsiones están a la orden del día, la vida compleja contiene más mentiras. Es más fuerte el reto de redención.

Leonard Woolf el marido de Virginia, creyó en ella. El, sabía que en la medida en que ella estuviera ocupada, los episodios de dolor por su enfermedad se irían. No lo logró del todo, más si apoyó con incondicionalidad. El, estaba seguro de que, al comprar una prensa tipográfica todo mejoraría, lo hacen en el año de 1917.

En Inglaterra no había aun cafés literarios y eso da pie al grupo Bloomsbury.

Con esas ediciones ayudaran a difundir muchos más textos de otros escritores. La editorial se convirtió en la causa, en el motivo como si fuese el hijo mismo que no tuvieron nunca. Del arte de pensar tambien hay fecundidad como ésta:

-Su vestido malva evocaba su alma y su cuerpo; sus guantes grises evocaban su rectitud-. Este es el tipo de percepción que iremos encontrando en las obras de esta autora tan original.                                                 

-… Como nuestra amistad era algo autentica, algo que nos miraba de frente, creo que los problemas que tuvimos se debieron a nimiedades y chismes. Seguramente tendríamos en común lo que jamás encontraré en otra persona, y esto, lo diré siempre-.

Virginia sí creyó en la amistad y en los amigos. Eso le mantuvo mucho más cuerda de lo que muchos podrían esperar de alguien con ese padecer de subidas y bajadas de ánimo.

Si, habrá seres que creemos siempre en la amistad, a pesar de los pesares. A pesar de los golpes que de ella de pronto la vida nos asesta, sin saber en realidad las verdaderas razones del porque a veces las persona toman a mal lo que uno propone con bien y se tergiversan las realidades de una manera que uno ni se imagina.

Siempre hay que tener mucho cuidado con las palabras necias, los humanos somos complejos. Aunque nos diga el refrán popular que a las palabras necias habremos de tener oídos sordos, no lo creo tan a pie juntillas, más bien diría yo que si llegan las palabras fuera de lugar, por algo será y ese algo es muy posible que pueda ser averiguable, comprensible y más que nada razonable en ámbitos de personas civilizadas. En realidad, el cariño autentico nunca duda, pero es escaso.

El género humano en su diversidad nos presenta el primer reto de la creación divina. Hay que tener en cuenta que muchos seres no son del todo sapiens desde sus perspectivas únicas y guardan asuntos no resueltos en el interior de su ser. Son con los que se convive quienes reciben estos asuntos como por algo inexplicable.  He escuchado mucho en los ambientes de psicología, que a veces se agrede a quien se tiene más cercano, porque es lo más fácil de hacer cuando no sabemos manejarnos con el diálogo.  

¿Cuál es el verdadero significado de vivir bien?

Creo yo, que ante todo estar sintonizados con nuestro interior y bien resguardados en nuestras creencias de fondo, para poder visualizar la distorsión. El tono y la sintonía con nosotros mismos es la clave para percibir y procesar pesares ajenos. Si con nosotros mismos no estamos sintonizados ¿Cómo pretendemos estarlo con los congéneres?

                                                                      En el año 2011, yéndonos a Campeche a una de esas escapadas que solíamos darnos por diferentes motivos, en el camino nos enteramos de que la luna estaría mucho más cercana a la tierra por este año. En verdad, que esos asuntos cosmológicos no siempre son del todo de nuestro interés a pesar de que mi hijo tiene un buen telescopio aquí en casa y solemos salir a ver las estrellas algunas noches.

La ciudad y puerto de Campeche siempre nos da sorpresas. Esa misma noche, en caminata por los barrios del centro histórico entramos a un recinto en donde habría en las azoteas de un museo una puesta de telescopio para la observación de la luna, fue una experiencia grandiosa. Dirigida por un experto en esos temas, varias personas nos presentamos al evento y resultó muy grato compartir ese mirar a nuestro satélite con más atención y cuidado. se nos explicó las partes de que se compone ese globo maravilloso y nos gustó mucho participar.

Me gusta ser dueña del ritmo de mis días. No siempre se logra ese pasar sin pesar, porque la pesadez de la vida a veces se hace presente querámoslo o no, porque no depende siempre de nosotros lo que percibíos. Lo inesperado, es la argamasa para observar y no siempre es negativo, a veces es algo que nos conforta el alma y en esta visita a Campeche logré disfrutar de todo lo que esta pequeña, pero equilibrada ciudad tiene siempre bajo la manga. Los pájaros del centro histórico que comen del arroz que uno pueda ofrecerles, la parsimonia de muchos de los caminantes citadinos que llevan la vida con una forma local y única asombrosa, los adultos mayores que al caminar llevan un compás especial y que estoy segura es bueno para las mejores percepciones de ambientes tan sanos como lo es el campechano. Da gusto ver como disfrutan de su ciudad los habitantes de estos recintos, del quiosco de la plaza ni se diga, a veces hay conciertos y hasta nos ha tocado ver todo un despliegue de bailadores de danzón bajo los enramajes de árboles majestuosos y añosos.

¿A que le podríamos llamar el legado oportuno?

A todo eso que nos llega sin más y casi sin pedirlo, sin percibirlo se va haciendo limo anímico.

Nos tocaron pocos eventos culturales y poco concurridos en el Campechito retrechero de siempre. Casi todos los recintos estaban semi vacíos, tal vez por ser un tanto desconocida esa vida cultural que de pronto se ofrece medio en silencio. Estaba yo cumpliendo 56 años de vida en estos días. En los días de cumpleaños uno siente una inercia diferente del correr de las horas. Prefiero sentir el día como uno común y corriente (que no siempre se logra) ya sabemos que el calendario azota el día ante nuestros ojos.  

Las fachadas se han conservado para dar a todo el recinto central de la ciudad, ese sabor histórico que hubo con la casa emblema de esa hermosa provincia de nuestra república, esa vivienda conocida como de puerta/ventana que no en todos los casos tiene una sola puerta y una sola ventana. Vimos una obra de teatro que se desarrolló dentro de una casa así, recinto sencillo y lleno de sabor. Adaptada a las épocas antiguas, cuando los maridos de algunas mujeres se iban a la cosecha del chicle, ahí en los campos cercanos a Campeche. Se expresa cómo la mujer vive los días en ausencia del marido. Como tiene a los hijos cuidados con ayuda de una servidumbre que se hace más cercana. El hacer las tablillas de chocolate en casa, con ese fruto de cacao, tan nuestro. Al final de la puesta en escena tan vívida, aun siguió algo más realista:  Se nos enseñó como se entablilla ese chocolate y como se bate en batidor de madera a la manera más tradicional. Caliente, espeso y espumoso en tazones especiales y de época, haciendo chuc con un buen pan de huevo tan típico, se nos ofreció a todos para beber juntos, artistas y espectadores. He de decir, que fuimos los únicos que estuvimos y que lo gozamos paso a paso por los espacios de la presentación. Mesa rustica, piso de pasta, nos dijeron que estaban haciendo la prueba de la puesta en escena en esa misma semana.

La obra se llamó -Vivo Recuerdo-.

                                                                  En mayo de 2011, apenas iba comprendiendo el sentido de los Mandalas. Llevaba ya en mí misma el placer de disfrutar de algo tan genuino que había detectado en muchos recintos fuera y dentro de mi ciudad, tanto arquitectónicos como naturales.

En junio de 2011 escribí la libreta número 90.

Ese camino al andar… del que habla Joan Manuel Serrat y que nos permeó a los que lo disfrutamos en las juventudes de los años 70 (setenta) del siglo pasado, se hacía real.

Leí un pensamiento de Albert Einstein que me marcó:

-Es mucho más importante ls imaginación, que el conocimiento-.

Creo que en función a como avanzamos los humanos, nada hubiéramos logrado sin una imaginación bien puesta, tan solo para mejorar la realidad, sino conociendo.

Leía un tanto de los diarios personales de Anais Nin. Unos textos muy interesantes que tambien llegarán a ser parte de estos escritos comentados.

En el verano de 2011, tuve malísimas experiencias con la rudeza de los funcionarios públicos al ir a renovar la licencia de manejo. ¡Qué fuerte es eso! al toparse con personas tan insólitamente poco amables, uno puede perder la fe. En verdad no entiendo cómo es posible que hayamos llegado hasta donde estamos en la historia humana, con seres tan insensibles.  Es posible que no en todas las épocas el género se haya comportado así, aunque se dice que todo eso del comportamiento ha empeorado.  Hoy día he escuchado que la dinámica geopolítica nos está llevando a un primitivismo insensible, poco creíble.

Entonces lo que me pregunto a veces es el significado de la palabra Neurastenia. Mi madre la utilizaba con tanta gracia y salero que hasta me parecía normal escucharla. No me di a la tarea de saber a qué se refería, no era el momento, y decía: -Esa persona es así, porque está neurasténica, tal vez necesite un par de sacudones-. ¡Horror! Así se pensaba en épocas pasadas. Ahora que me doy cuenta que tanta variedad de padecimientos mentales se registra, mi madre hubiera repartido unas buenas cachetadas y zamarreos a diestra y siniestra.

Dice la Real Academia: -Trastorno funcional afectivo atribuido a debilidad del sistema nervioso-. Es clara la postura de la definición. Tiene varios sinónimos y palabras asociadas. En realidad, creo que es interesante saber que el sistema nervioso del género humano se puede debilitar y trastornar el sentido de los afectos.  El mundo está cada día más de cabeza, por el mal uso de la misma. (Continuará).