miércoles, 6 de mayo de 2026

 

Reseña de viaje.

Irlanda.                    

                                              Todo viaje tiene un propósito, habremos de ir en busca de lo más relevante, modos y significados de la cultura. MJ.  

 

                                               Es importante el destino que uno elige para conocer por primera vez. Es muy diferente que cuando regresamos a algún lugar porque nos ha dado para más y queremos profundizar. No es lo mismo ir sin mayor sentido de búsqueda con un tipo de asombro abierto entre pecho y espalda ante lo que se va descubriendo de los modos y de los significados de la cultura y tener claro lo que   va dando las pautas. En mi caso personal, ir a Irlanda era una parte importante de del destino elegido. Ya había venido escuchando desde que soy niña, como en la familia se hablaba de que los ancestros de mi padre habían venido de ese emblemático lugar. Se va dando un tanto obligado un interés vibrante e interesante que permite observar con una mirada de enfoque, y aunque todos los aspectos de la cultura importan, ese que se asienta en el modo de ser de las personas es algo que me apasiona observar. Estar de cerca en esos territorios y así poder percibir y encontrar parte del toque peculiar que trajeron a América quienes tomaron esa decisión de emigrar.

Todos somos parte de un grupo que tomó la delantera y se fue de sus tierras para buscar otras, eso lo llevamos en el ADN, invariablemente.

 Al llegar a Edimburgo, como parte de ese recorrido anterior hacia Irlanda, nunca imagine que en el Castillo que lleva ese mismo nombre, encontraría una respuesta inesperada en relación al asunto familiar, mas estar abiertos a que la vida siempre nos trae sorpresas es obligado y aunque ésta que me encontré ya la había escuchado tambien, no me la esperaba tan contundente. Paseando por el Castillo uno de pronto entra a una habitación en donde una señora experta está ahí solo dedicada a proporcionar datos de ese legado: un apellido.  Preparada para dar a las personas que lo soliciten los pormenores de algún nombre, y como parte de mi deseo era saber un poco más de mi familia paterna, lo solicité y compré todo lo referente, a uno le pueden dar en un lienzo de papel que explica todo. Cuál fue mi sorpresa que me dejo ya más claridad, -señora, me dijo la experta, su apellido Roche es originario de Francia, luego los grupos se dispersaron y una buena cantidad de personas con el apellido se mudó a Irlanda. Pues como decía mi propia madre: Ha salido el peine. Esto es, la verdad siempre toma su asiento y posición y la mía se iba aclarando.

                                                                En un buen avión de hélices y de la línea irlandesa Aer Lingus, pocos éramos los pasajeros que hicimos el cruce de Edimburgo a Irlanda con muy buen tiempo: Una hora.  Desde el primer momento en el vuelo divise ese color que desde niña ha llamado tanto mi atención: El color verde. Los diferentes letreros y la misma aerolínea   muy bien implementada lo llevan en su logo: Un trébol, ¡no faltaba más! Esa tríptica   hoja natural tan hermosa que tanto nos gusta y se nos dice que -si lo encontramos con cuatro hojitas, mucha suerte tendremos- yo iba por mi trébol de cuatro hojas, sin duda alguna. Un vuelo muy bien piloteado, me dio la impresión que por una mujer. Apenas tomamos los asientos nos dimos cuenta que tal vez por haber llegado puntuales fuimos los primeros en pasar y apenas nos recibió la aeromoza que estaba cerca de nosotros me aclaró: -Señora, si toma ese asiento de junto a la ventanilla usted tendrá una misión si fuera necesario un aterrizaje de emergencia, habría que abrir esa puerta ¿Está Ud. dispuesta?  de ser así, le daré ahora mismo las instrucciones-. Atenta escuché y me sentí con mucha claridad de esa misión que se me encomendaría, nadie de nosotros teme volar, y así mismo tampoco tuve objeción en tener que ayudar en caso dado. Era sencilla la encomienda y muy clara, mas un señor que iba junto a nuestra hija escuchó todo, y como a él tambien le tocaría lo mismo que a mí solo que del otro lado, tan solo me dijo. -En caso dado yo le ayudo-. Cual fue nuestra sorpresa que él, ciudadano del norte de México, fuimos los designados para esa misión, dos mexicanos habríamos de hacer esa acción, en un avión relativamente pequeño. No pudimos tener mejor vuelo, el tiempo y la temperatura a pedir de boca. Aterrizamos en la isla disfrutando observar los bordes de cierta altura de los límites con el mar y todo verdeando. Desde la ventanilla se puede apreciar el contorno de la isla, los acantilados no son tan altos como los emblemáticos de la parte más lejana, mas se siente el terreno diferente. El verdor de campos extensos es algo que roba la mirada. En verdad disfrutamos la hora de vuelo para el cruce, que si hubiese mal tiempo se puede convertir en dos horas. La misma esperanza se ve reflejada en los campos y llegar a conocer más de esos lugares con enorme interés.  Se dice en la familia que los Roche entraron a Yucatán por Campeche, una parte muy importante de la península de Yucatán, y más en esos tiempos en que esa parte era una entrada obligada por mar.

Algo que fui descubriendo en los últimos tiempos (porque nos encanta Campeche y hemos ido mucho a la Biblioteca a investigar) es que ahí hay familias con el apellido Rocher, parece ser que es el mismo que Roche, y que al final por algún error en los registros se le agregó esa R final. Vayamos a averiguar. Lo que si me ha ocurrido es que caminado por los barrios campechanos me han parado para preguntarme si soy Rocher, dicen que me parezco a algunas personas que llevan ese apellido.

                                        Llegar a Dublín, la capital del país fue un enorme gozo. Fuimos recogidos por un chofer que nos proporcionó la agencia en donde estupendamente se programó todo este viaje.

El hotel bien elegido, se encuentra al principio de un recodo exacto en una de las avenidas más emblemáticas conocida con el nombre de Dame y por el centro más dinámico de la urbe. Llevado y atendido por muchos jóvenes españoles que vienen a Irlanda por la calidad de vida y la economía que les favorece, pudimos conversar con algunos de ellos. Nos cuentan que las inversiones de grandes empresas tienen cede en Dublín porque los impuestos son bajísimos. Amables, atentos y con todo el buen talante que necesita un lugar en donde uno quisiera sentirse lo más posible como en casa, el joven que emigra lo sabe y lo manifiesta así mismo.

Enfrente de donde nos alojamos se encuentra una iglesia gótica muy grande con el nombre de Christ Church, lo que me hizo pensar que era católica, dado que este país lo es grado sumo, pero ésta es del anglicanismo. El catolicismo está muy presente en todo el país, mas las iglesias no. Muchas han sido tomadas por los protestantes, otras vendidas al mejor postor para cambiar el giro del uso (tal vez galerías de arte o hasta cafés) y otras se encuentran derruidas. Son pocas las que sí están en activo. Nos llamó la atención un grupo de jóvenes que promovía a voz en cuello el acercamiento a Dios. Con un discurso a gritos (asunto que para mi gusto desvirtúa el propósito) convocaban a tomar unos folletos que ellos mismos explicaban a quienes se animaban a saber más de su propuesta.

 La otra iglesia grande que tan solo está a unas cuadras de donde nos alojamos, es St. Patrick, es también de los protestantes y ambas han sido restauradas por firmas de licoreras famosas durante el siglo XIX. En particular la segunda fue vuelta a erigir y conformada a los usos necesarios por la emblemática firma cervecera de centralidad en Irlanda llamada Guinness, que parece ser dueña de casi toda la ciudad. Es tambien de estilo gótico.  Una tarde, quisimos visitar la más cercana y cual fue nuestra sorpresa que nos dicen: -no se puede entrar (como estamos acostumbrados los católicos a hacerlo a nuestros recintos) hay que concertar una visita guiada o de otro modo se puede pasar por espacio de unos 10 (diez) minutos cuando se ofrece algún servicio-. Pues nos conformamos con esto último, para poder apreciar todo el interior, muy bien conservado con los vitrales y rosetones, así como las nervaduras bien cuidadas.  En el atrio está todo bien ordenado, hay un barandal de metal cuando se entra por una parte al nivel de la calle, se apoyan los codos y se escuchan los latidos del corazón en tono ampliado. En estas iglesias del anglicanismo se ve a las mujeres muy en activo porque participan en todos los rangos dispuestos.

Algo muy interesante nos encontramos al bajar por unos cuantos escalones entre arriates de flores y unas banquitas para la contemplación, ya casi a la salida por una de las puertas que dan acceso a la calle Dame, en lugar estratégico está una escultura que se me hace conocida, lo comento con mis acompañantes y ellos no recuerdan haber visto alguna así. ¡Lo han olvidado! en Roma tambien hace unos años, vimos esa misma escultura en el recodo de una iglesia. Investigo y recordamos que es un escultor canadiense de nombre Timothy Schmalz, que ha hecho varias replicas exactas para poner en diferentes lugares del mundo, la obra lleva por título:  -Jesús sin hogar- o lo que es lo mismo: -Homeless Christ-. La idea del escultor es comunicar que propiamente Jesús no tiene un hogar, su hogar real es el mundo entero. Hermoso momento de esta expresión tan genuina, que nos invita a recordar que Jesús está comulgando siempre con todos esos que se encuentran desprotegidos o peor aún sin hogar. En uno de los empeines del pie se ve claramente la herida de la cruz. Lograda en bronce muy oscuro, Jesús descansa en esa banca con el cuerpo y el rostro cubiertos.

Dice la referencia que la original se instaló en Regis College, Universidad de Toronto en el año 2013.

Un rio emblemático de buen cauce, en el que tambien se aprecian gaviotas al por mayor, recorre toda la ciudad. Se localiza a una cuadra de donde nos encontramos y fue muy interesante el recorrido, ya que cada puente del rio Liffey es diferente, lo que hace muy amena la caminata y disfrutar el tipo constructivo elegido en cada caso.

Como un millón de habitantes de Irlanda perdieron la vida en la época de la gran hambruna siglos atrás, que fue de 1845 a 1852 más o menos. Se dice que escaseó el alimento emblema, la papa, se le echo la culpa a un hongo que algunos aun creen que fue propagado por los ingleses, adrede. Lo que sí se sabe ciertamente es que hicieron bloqueos para controlar más estas tierras y dejaron a las personas que en su mayoría cultivaban los enormes y muy verdes campos, con las manos atadas en sus trabajos, se dejó de sembrar. Fue así, que muchos habitantes de estas tierras se fueron a otros lares. Es muy importante esto, ya que el sentido del trabajo que se lleva hoy día en la ciudad de Dublín y en todo el país contempla las épocas superadas como un gran logro, y es así mismo que lo asumen los jóvenes que llegan en estos últimos tiempos y que comparten el aprendizaje de muchos irlandeses de estar tan orgullosos de haber superado las crisis alimentarias. Ese pasado les ha dado una fuerza singular y es muy interesante como lo admiten y lo expresan los que son nuevos habitantes. Hoy día se distinguen muchos en Dublín por ser muy atentos a sus jornadas de trabajo bien desempeñadas. Los más de los jóvenes que tratamos que son de otros sitios, nos manifiestan que la vida de trabajo ahí es muy ordenada, aunque se hace mucha vida social en los Pubs, el trabajo es sagrado y bien llevado. Es tan importante como todo lo que es la vida de relación y los emigrantes son muy bien recibidos. Algunas personas tienen la costumbre de asistir al mismo Pub de siempre, el elegido y el que les acomoda más.

El primer día de observación de los alrededores decidimos dar una vuelta por toda la extensa cuadra que[DL1]  rodea a la iglesia más cercana, para encontrarnos   como en los recodos de las esquinas se han adosado al suelo unos cuadrantes  esculpidos al ras del piso sobre las escarpas, en los que se han incrustado  estéticamente herramientas de trabajo, en ese momento nos llamaron mucho la atención sin entender muy bien, para luego venir a averiguar que como ahí junto a las construcciones civiles actuales se encontró un asentamiento vikingo, pues todo lo arqueológico se llevó al museo del mismo nombre  para resguardo, y se hicieron replicas para recordar la presencia de esos seres que tambien lucharon por estas tierras.

En una de las esquinas de la cuadra de la iglesia nos detuvo un hombre homeless. Es una pena que existan hoy día ese tipo de condiciones humanas en todo el mundo. De momento nos pasmamos los tres, cuando nos dimos cuenta que su intención era hablar conmigo. De hablar pausado y amable que (nada que ver con su aspecto tan sucio y bastante desarrapado) tan solo me dijo: -soy un hombre sin casa, and I am not a bad man, (no soy un hombre malo) vivo en el parque, solo te quiero decir que cuides esa bolsa que te cuelgas a la espalda, porque te la podrían intentar abrir-. Le di las gracias, menos mal que me aclaró sus modos, aunque si es muy penoso ver ese tipo de personas. Solo eso dijo, para despedirse tal como llegó. En realidad, no fue la bolsa más cómoda que pude elegir, pero ese día tuve que tener mucho más cuidado al respecto.

Al día siguiente, toda la mañana fue una caminata por los rumbos cercanos, tres horas acordadas y con buenas explicaciones con un guía muy joven de origen argentino llamado Sergio, que resultó ser originario de un área de Argentina a la que Re nuestra hija ha ido a visitar universidades, así que la plática fue entre Argentina, México e Irlanda. Nos encuentra en el lobby del hotel y salimos. Nos dice -caminaremos, siempre al ritmo de ustedes, no hay prisa- Es así que nos va narrando que todo lo que circunda a nuestro hotel es una serie de residencias muy emblemáticas y además muy bonitas en estilo georgiano las más de las veces, sencillas y elegantes que ha construido la firma cervecera Guinness para sus empleados. Así es como tras unas pocas cuadras llegamos hasta el parque de St. Patrick de la catedral gótica.  Ahí el guía nos narra cómo ese jardín es cuidado por esa parte de la ciudad con mucho esmero, y dependiendo de las épocas del año tiene horas variadas para las entradas y salidas, tiene que ver con de la puesta del sol y la cantidad de luz, cuando en invierno oscurece más temprano, se cierra para mayor protección.

Poca basura se puede ver, está muy bien ordenada y algo muy interesante es que en cada base de los faroles de alumbrado público que están pintados en un tono plateado, se encuentra grabado el escudo de la ciudad, -estos postes son muy respetados, ni se grafitean ni se ensucian- nos aclara el guía, -porque el escudo refleja todo lo que el irlandés más cuida, que es: la ciudad, la historia y el trabajo-. La policía que tiene como centralidad de acción ante todo mantener la paz, se le conoce como La Garda, son los guardianes de la ciudad. Ningún policía se considera una autoridad para reprender, más bien son amigables y cuidan de todos. Algunas veces van de civiles para que no se sepa que están entre la gente que transita.

Desde ahí mismo en el parque se puede apreciar al fondo tres construcciones que son el reflejo de los estilos arquitectónicos, el románico como el más antiguo en una torre del primer castillo que se quemó y que fue construido por los ingleses, luego al lado está la parte gótica y más hacia el final se encuentra el estilo georgiano de más recientes fechas.

Los tulipanes florecen por todo este recinto.

Los primeros habitantes de Dublín fueron los celtas, indudablemente. Se cree que vinieron desde Galicia y junto con los vikingos poblaron, pelearon y fundaron.

Hoy día, hay gente de muchos países y no se diga de habla hispana. En los comercios se nota la presencia de los chinos y de los hindús.

Sí existe un idioma local, solo lo hablan algunas personas del campo que son en realidad como un 10 (diez) por ciento de la población, sin embargo, para poder ser parte de La Garda, todos los policías tienen que aprenderlo a hablar, y aunque si es mucho más difícil, lo hacen porque es un requisito para esa actividad.

Al salir del parque, nos encontramos un cartel muy colorido de la novela -Gulliver en el país de los enanos- escrita por Jonnathan Swift. Nos acordamos de que en realidad el gigante era Inglaterra y los enanos eran los irlandeses, y nos dio mucho gusto saber más de algunas anécdotas de este mismo autor que hizo patente en sus obras esa controversia entre los dos países. Ahí muy cerca hay un edificio que tiene unas placas como de porcelana que conmemoran escenas de la novela del escritor.

En Irlanda el numero 13 (trece) es visto como de muy mala suerte. Para que en las placas de los autos no aparezca, añaden otro número significativo a un lado, que mimetiza la presencia del 13, según el área de del país y así el número queda transfigurado y casi no se nota.

Nos llevó a conocer el área del Temple Bar. A decir verdad, es un espacio muy concurrido más que nada por jóvenes y como una visita turística.  Había que conocerlo y más por parte de nuestra joven acompañante que ya había escuchado de esos sitios. Dimos un buen paseo por el rumbo y atravesamos el bar de cabo a rabo ya que sale por dos calles, para darnos cuenta cuanto aman los irlandeses la música viva en algunos de los sitios que frecuentan. En realidad, es toda el área que se llama así, pero ese bar se volvió emblemático porque además utilizó el nombre. Nada en especial. El joven argentino nos recomendó dos o tres lugares buenos para comer, y elegimos el más calmado y silencioso, porque además de que es época de mucho turismo, tanto escandalo no es lo nuestro. 

Rematamos el tour en la Trinity University que nos tenía muy intrigados porque queríamos ver la enorme biblioteca que es en verdad asombrosa. Tiene tantos volúmenes que ha sido necesario bajarla poco a poco y se han eliminado toneladas de polvo. Una escalera de caracol en hierro trabajado hermosamente, da la bienvenida para luego apreciar filas y filas de libros antiguos hasta el techo. Un olor intenso a papel y a madera que todos los que amamos los libros sabemos identificar como un asunto muy peculiar que en realidad resulta agradable.

Ahí mismo, en un recinto aparte, se encuentra el libro de Kells, un libro hermosísimo con dibujos hechos a mano por monjes, que dio las primeras pautas de los textos evangélicos. En vedad que está muy bien expuesto en paneles replica en las paredes que se encuentran por momentos con movimiento audiovisual y todo un documental de cómo se encontró y como se preservó. Vale la pena hacer una revisión a parte y creo que la haré más adelante.

Visitar la antigua fábrica de la cervecería Guinness era algo programado. Habíamos visto la serie de Netflix de la historia de la familia y el negocio, y en verdad resultaba interesante. Nos dimos cuenta que es la empresa que en mucho mueve la economía de la ciudad, y tiene un museo interactivo de varios pisos con estructuras modernas combinadas con las antiguas, lo que da pie a un ambiente ecléctico muy bien logrado, con el manejo de paneles enormes de cristal que dejan entrever todo. Son unos 7(siete) pisos de pura exhibición, muy bien logrado todo en base a la antigua fábrica, ya dejando toda la maquinaria antigua como parte del museo. Uno llega a la parte superior y puede probar la cerveza, apreciando una vista panorámica de toda la ciudad de Dublín. La cerveza en verdad muy buena, y aunque aquí nadie somos mayormente afecto a esta bebida, sí que había que dar fe y lo hicimos. La hay sin alcohol que para mi gusto ni se nota la diferencia, creo que, porque no soy buena catadora, aun así, no dejé de probar.

                                                                      Los acantilados de Irlanda en verdad que son espectaculares. El mar del Norte impone y se ve esplendido entre niebla y lluvia. Desde Dublín se toma tres horas y media llegar, para colmos nos toca en la carretera una huelga de tractores del campo, que estaban furiosos y protestando por la subida del precio del combustible y los asuntos  del medio oriente. El chofer, de origen español que en realidad fungió como un buen guía, tuvo que hacer de tripas corazón para encontrar recodos y al fin llegamos a la primera parada, un pequeño pueblo llamado Galway, que tiene una iglesia católica bien construida en estilo neo gótico y que surgió ahí apenas en la década de los años 60 (sesenta) del siglo pasado. La pudimos recorrer como la única de los católicos que vimos.

 Jamás uno se podría imaginar que esos cortes de tierra hacia el mar del norte, tuvieran esas enormes alturas. Nos tocó un día que ameritaba cargar el paraguas para subir, una vez ahí arriba sí que está empinado todo hasta llegar a un borde piedras muy macizas que hacen una barrera muy fuerte.  Se nota el peligro y por eso hay muchos guardias, en el pasado que estaba más abierto, sí hubo accidentes. Con atención, se pueden encontrar los mejores sitios para tener la mejor perspectiva y admirar esa maravilla de la naturaleza.

Irónicamente fue la carretera más angosta la del tramo final y la hicimos en un bus de 30 (treinta) personas. Me dijo, nuestra organizadora, la Re, que no había más opción en estos momentos por la cantidad de gente, o se va en un automóvil rentado que claro que tambien es difícil porque se maneja con la guía del otro lado.

 Angosto el camino y con muchas curvas. Valió mucho la pena llegar hasta ahí, porque es en verdad muy impactante.

Con la visita a estos enormes acantilados cerramos el viaje. En verdad que todo lo que aprendí de mis ancestros viene desde lo que obtuve en Edimburgo con base histórica, y me di cuenta que si está algunas veces presente el apellido, lo encontramos en una pintura muy bella de un museo, llamada -El viejo pescador-.  Mas que nada cerré esta experiencia con la felicidad de haber caminado las tierras tan mencionadas en la familia de mi padre, y que sabemos dieron pie a la migración de nuestros ancestros. Varios apellidos que conozco mucho y que escuchamos sin saber su origen, están escritos en los listados que tienen en algunos sitios.

 

 

 

 

 


 [DL1]

 

Edificar, el día a día. (20)

                                           Nunca ha de ser una carga el existir, se nos ha otorgado estar en el mundo para edificar en lo sencillo, en lo complejo y en lo que sí creemos. MJ

 

                                                    Las revisiones de vida en el ser humano se dan con conciencia o sin ella, con tiempo o sin él, están presentes en el existir ya que son parte muy necesaria, y surgen para poder continuar con sanidad. Las más de las veces son como una bifurcación que aparece y nos crea un poco de ansiedad, puede darse silenciosa o determinada por algún suceso y al hacer un alto se nos permite saber en qué etapa nos toca conducirnos y de qué manera, con cuanta paciencia. Algunas veces los momentos de vida se empalman y sentimos como si la tierra se moviera debajo de nuestros pies, y es cuando se nos pide más serenidad. Son los momentos en los que la pausa llega, los que nos dan claridad de metas.  Ya sea la revisión porque la propiciamos nosotros mismos o porque la vida nos la muestra y a veces hasta la impone. Nunca hay que tener miedo de revisar, porque el mismo hecho depura lo material o lo mental. Tengo la costumbre de bajar los closets una vez al año y sacar para reacomodar, y eso me afecta serenamente en el ánimo, porque lo que se deja por años sin mover, crea enconos.

La llegada de un desastre natural, la presencia de una enfermedad y hasta la pausa que nos llega porque alguna tarea nos ha tomado más tiempo del considerado con nosotros mismos o con quienes habíamos quedado en algo que no se dio, son buenos motivos de revisión. Hacer de alguna manera un alto en el camino es parte del vivir. Exactamente como lo hacemos en lo material cuando nos organizamos en el día o porque cerramos un mes o un año de vida. Algunos de nosotros nos es más cómodo hacer las revisiones por medio de la palabra escrita, otros tal vez las hagan por medio de meditaciones diarias que centran el ser, practicando una religión a conciencia o tal vez con ayuda profesional. Cada día la vida nos presenta retos de revisión, y no podremos dejarlos a un lado, sería un error porque es cuando podríamos cargar con lo que no nos corresponde.

 Si todo se presenta muy vertiginoso, saber parar y aquello de darle tiempo al tiempo toma su lugar. La actividad que hemos venido a desempeñar al mundo es la argamasa de lo que dará las pautas para fortalecer esa edificación. Si lo hacemos ladrillo a ladrillo es muy loable, edificando con ideas o con hechos que son lo que nos deja clara la presencia de lo logrado. Al cerrar alguna etapa es el momento ideal para regalarnos a nosotros mismos una mejor vida.

Pertenecer a una determinada familia tambien nos edifica por dentro.  Llevamos una dinámica en la que todos aprenden de todos. Hasta en las familias extendidas en donde no hay mayor convivencia, el aprendizaje está presente. Este camino de vivir no es un continuo sin detención, es más bien una serie de momentos unidos.

Al niño se le edifica en el grupo. Encontrar los momentos de genuina expresión, mas no olvidemos que la observancia natural que tienen los críos les da forma y sentido.

Convivir no es nada fácil, se aprende con la edad a determinar que caminos tomar en las convivencias, las hay que aportan y las hay que destruyen y es por eso que hay que saber percibir con buena intuición. Cuando en la realidad percibimos como cada ser estamos hecho de una amalgama muy personal, nos hacemos conscientes, eso es lo más rico que tenemos. No importa como seamos, lo bello es saber cómo esa parte se conjunta con los seres que tratamos, nos ayuda a comprender esos momentos que son intrincados pero aleccionadores.  No hay que olvidar que la dinámica humana tiene sus tiempos y sus momentos.  Con la edad esto se determina mucho más.

Escribí en los diarios que ahora releo: -Convivir y aceptar, es el reto más grande del ser humano-. Y así mismo es, porque es lo más difícil conjuntar esos dos verbos.

La vida es flujo, claro está, pero tambien está asentada en la cuadricula que determina cada parte de nuestro ser: por un lado, atravesada por la luz de la razón, la fe que se edifica a partir de asuntos que a veces no vemos, el orden que es lo que uno mismo propicia y las ordenanzas que trae el devenir cambiante. Saber interpretar la expresión hablada, las expresiones genuinas de lo que no es tan claro, es lo más difícil y hoy día se nos dice por parte de los profesionales que existen tantos y genuinos modos de ser que están asentados en los diferentes temperamentos, que se vuelve interesante saber cómo se combinan éstos.

Hasta al grupo humano dentro del que uno nace a veces es materia de reflexión y de cuestionamiento, nos damos cuenta que aun teniendo la misma sangre de abuelos que no han dado vida, es imposible comulgar con todos los modos.

¿Has conocido a alguien que perfore con el mirar? Los ojos, que son las ventanas del alma, siempre hablan más de lo esperado. Tengo en mi mesa de trabajo una foto individual de cada uno de mis progenitores, en su adultez temprana. Cada uno conduce su mirada diferente, mi padre mira de frente con gesto serio y mi madre tiene el cuello girado mirando hacia uno de los lados, tiene una flor en el pelo. En los dos casos veo ojos con luz de esperanza, y me queda claro que, aunque sus temperamentos eran muy diferentes, se avocaron a la misión matrimonial con todo. Ellos no eran de las personas de muestras físicas de cariño, se notaba que había complicidad en la misión.

Esas fotos llegaron a mí y las tuve guardadas, hasta que decidí ponerlas en mi diario vivir, porque no los conocí en esa etapa de sus vidas, se casaron grandes y me encanta descubrir cada día, que tanto hablan sus ojos en ese momento. Mas ese mirar lo veo tambien hoy día en mi mente, en los sueños. Todo lo que se dice con tan solo mirar es interesantísimo y claro está, si las personas están cerca pues podemos aprender mucho del lenguaje corporal. Con los años aprendemos a notar la mirada sincera, la mirada triste, el mirar ladeado (del que hay que tener un cierto cuidado) y el mirar frontal que a veces casi le queremos decir a la persona, -has dicho tanto con tus ojos que, espérame: - ¿Qué me estás diciendo? -  Los hermosos ojos de un niño recién nacido, es fascinante como siguen los ruidos y olor de su madre y como los va enfocando poco a poco aprendiendo a mirar. El niño que va volviéndose un infante pensante, afina la mirada y seguramente ve mucho más que muchos de los adultos de su alrededor. Como adultos, a veces nos olvidamos de ser más observadores, asunto que es parte muy creativa para el cerebro.

A veces vemos miradas como si estuvieran endemoniadas, es decir que rasgan el alma con tan solo cruzarse con nuestros ojos, tal vez es porque estas personas llevan guerras interiores y les cuesta mirar de frente; otras veces vemos un mirar perdido, es decir ese ser que cree saber por dónde va, pero aún no ha encontrado ese destino que solo el mismo edificará. El camino se arma, se desarma, se enfoca y se desenfoca, pero a fin de cuentas mientras sepamos que contamos con las herramientas reales del buen sentido, ese pensar razonado y con orden, pues ¡Ahí está!

Es muy válido preguntarnos, ¿De dónde nace el sentimiento ansioso?, ¿Será parte natural del ser o de una época en el tiempo de vida, o tan solo es algo que habla de ese deshallo que proviene de querer abarcar más de lo que nos compete? Tiene muchas y variadas vertientes la mente humana, es todo un mundo.

Si se siente como una ansiedad en el pecho, tomar cartas. Eso se está viendo hoy día en muchos de nuestros congéneres. No hay que desdeñar que mucho tiene de culpa el mundo hiperconectado y que, al no ser conscientes de eso creemos que ese es el mundo natural, pero para nada, hay demasiado  en el ambiente de medios y la mentira rasga el espíritu.

En casa notamos que la gatita no miraba bien. De pronto creímos que estaba ciega. Se le llevo estos días a revisión con la veterinaria que la conoce desde que nació, y cual fue nuestra sorpresa de que tiene grasa alrededor de la pupila. Es algo que no le deja ver de frente y por eso ella siempre da la impresión de estar buscando el mejor enfoque. Rápidamente pregunté si eso era operable, para ayudarle lo más posible con alguna cirugía o tratamiento y la respuesta fue negativa. -Ella aprenderá a enfocar- nos dijo la doctora. De hecho, así lo hace, el mirar a veces no es el óptimo, pero todos tratamos de ver lo mejor posible.  

Nunca meternos en lo que no es nuestro. Esto está asociado con el mirar, porque a veces vemos y notamos, y hay que saber callar. Auto enseñarnos a mirar la realidad con más objetividad es una parte del edificar, es claro que tenemos que darnos nuestro tiempo. Ni siquiera en el caso de los propios hijos, una vez adultos aprendemos mucho de ellos.

Tampoco ¡Pensar de más!, es un hecho que nos gana la partida el pensamiento, para edificar con bien no es el pensamiento en exceso lo que cuenta, sino la combinación de intuición y realidad. Cuidar esa parte es tarea personal. Nos encanta dejarnos llevar por la mente.

¿Qué significa en realidad la congruencia?                 

Ir de la mano con lo que creemos, sabemos y por ende hacemos. Si algo no te compete hacer, tus pasos has de contener. MJ

La singularidad en el proceso de vivir de cada uno de nosotros se va definiendo y es tarea obligada asentar pedacitos de paz cada día. Esto se siente desde el despertar en cuanto sabemos que tareas hemos cumplido y cuales nos esperan. En lo personal, en la primera etapa de mis libretas de vida, encuentro el sentimiento de que la vida me está ganando la partida, ¡cuanto quise hacer en un solo día y no lo logré! ¿Era en verdad todo eso que parece necesario, una realidad? Muy temprano empuño la pluma y ordeno todo, ahora estoy tambien en la compu o como dicen los españoles, en el ordenador. Creo que está bien utilizada esa palabra, porque estos aparatos electrónicos son eso, orden. Cuando me doy cuenta cuanto me he exigido en un solo día, paro la marcha: -Esto queda para mañana-. Y por lo tanto si es necesario a veces dejar para mañana lo que no pudiste hacer hoy.

Nunca hay que olvidar que la lluvia puede mojarnos, aunque estemos bajo techo. El ver llover es algo que nos asienta el espíritu, más si nos llueven asuntos que nada que ver… ¡cuidado! Mojarnos de a gratis no es ningún chiste. Me encanta cuando los niños salen a gozar de esa agua bendita de los cielos y corretean como si fuera un solo momento del paraíso que ellos viven. Aquí les encanta sacar las botas de lluvia, más cuando ven lo chévere que es quitárselas y dar saltos sobre charcos y rocío, y con un buen aguacero, pues el gozo de plano llega. ¿Quién de nosotros no lo hizo? Y los niños nos siguen dando lecciones. Los días en que hay truenos y centellas obviamente no se sale, esos aguaceros inesperados que huelen a tierra mojada son la gloria misma.

Luego, tambien como que nos asaltan pensamientos tales como: que la vida nos tiene deudas que hay que saldar. La vida en sí misma no nos debe nada, que eso no pase por nuestras cabezas, sería un error. Se nos ha sido entregada tal cual la existencia y con eso ya tenemos de sobra y basta porque todo aporta a veces hasta lo que pasamos por alto. Nada es fácil cuando se viven momentos a contracorriente, he ahí la oportunidad en donde habremos de preguntarnos ¿que está diciendo la voluntad de Dios ante esos asuntos que a veces asustan? Esa voluntad que no nos gusta, que mil veces nos incomoda y que es la más edificante.

Ahí mismo en los talleres que tomo y comparto con la Psicóloga y filosofa Mariluz Barrera, estuvimos hablando la última vez de que el mundo de los humanos ha entrado en una situación de que todo se ha vuelto tan relativo a… ¡que nos alcanza esa relatividad! y es otra fuente de ansiedades, no vemos el bosque entero, se nos hace borroso. Conversamos de que en esta época de la postmodernidad se nos ha legado un mundo tan intercomunicado que no hemos terminado de asimilar que es lo que eso significa. Es tan amplia la información, que nos invade ese sentimiento de que nos perdemos algo, ese Fomo del que tanto hablan los jóvenes hoy, y que ellos manejan con tan buen sentido.  Ya iremos hablando del orden de esas decisiones en la nueva serie de textos que voy preparando, por ahora solo puedo decir: Hay que saber qué tanta energía le ponemos al guiso, y saber que urge, que tiempo destinamos a cuál ladrillo y no querer hacer las cosas todas juntas.

¿Qué es lo que nos lleva al relativismo de la vida actual?

Ni más ni menos: La realidad ya no tiene peso propio. Observamos como con fracturas, lo real se nos hace laxo ante los ojos y a veces es como de arepa.

 De pronto uno solo percibe que todo es tan subjetivo, que nos recorre un frio interior como si la vida perdiera sentido. Si sentimos ese pesar… de que no nos queda claro si vamos o venimos… hay que parar, respirar hondo y volver a enfocar.

Si somos observadores y tenemos algún gato cerca (con ojos muy sanos) nos podremos dar cuenta que siempre enfoca antes de tomar camino.

(Continuará).

 

miércoles, 29 de abril de 2026

 

Crónica de viaje.

Edimburgo.

                           La capital de Escocia es una ciudad que encanta. Diseñada con la morfología de su propio suelo, nos conduce por callejuelas encantadoras que suben y bajan, hoy día puede ser por escalinatas o por rampas, de cualquier manera, uno ha de detener el paso: la traza urbana lo pide en asombrosos momentos en que la vista es como si de pronto se nos arrebatara a contemplar un rincón lleno de texturas y encanto, un enrejado poético y en todo momento gozando de edificios que roban el aliento y que solo pueden percibirse hermosos. De pronto en la esquina menos esperada es seguro que nos encontramos con un edificio emblema.

                          Al llegar a tan especial lugar como parte del Reino Unido, nos encontramos una ciudad dominada por la presencia de un Castillo llamado: Castillo de Edimburgo. Uno va descubriendo que este edificio será visto desde muchas partes de la urbe, y en calles que casi parecen diseñadas para el aprecio de tan bella construcción. Se percibe éste ahí en lo alto de la colina y de pronto parece tan lejano, cuando solo toma siete minutos el ascender a él por una rampa bien diseñada. La realidad es que se asienta sobre un volcán extinto llamado Arthur seat. El mismo alcalde de la ciudad define todo el sitio completo de la urbe de una manera muy asertiva y nos dice:

-Esta ciudad es un sueño de mampostería y roca, no es una ciudad como si fuera un teatro, es una de la vida real-. Y, con tan clara descripción es uno quien puede ir descubriendo ese magnifico manejo de la piedra en basamentos que en muchos de los edificios se dejan ver con base románica que en la mayoría de los casos tomará con el paso de los años el estilo gótico que prevalece bastante bien conservado y en otros casos en épocas del cisma han quedado solo ruinas.  En otras partes de la ciudad el estilo presente es el georgiano que se desarrolló en los años que van de 1720 hasta más o menos el año 1840. Se caracteriza por una simetría de proporciones clásicas y equilibrio, casi pudiéndose comparar con el estilo neoclásico. Y ahí, entre lo gótico y lo georgiano que nos habla como de un clasicismo  muy elegante, tambien puede convivir armoniacamente con la parte muy moderna de la ciudad.

Esta área del Reino Unido está tocada por clima más allá de lo templado, tendiendo a frío casi todo el tiempo, en estos días del comienzo de la primavera las temperaturas medias pueden llegar a los  cinco grados bajando por momentos un tanto más, y claro que las lluvias  son el pan nuestro de los escoceses que viven con ellas como si nada, pues terminan de hacer del ambiente un asunto de fríos y vientos inevitables. Hoy día y gracias a la tecnología uno sabe a qué horas será la lluvia. A quienes nos encanta caminar pues el paraguas se vuelve parte. La cuadra que circunda el hotel en el que nos hospedamos está llena de edificaciones que habría que apreciar a paso lento y observante, lo más bello y que pudimos disfrutar con más tiempo es una escuela para jóvenes que se conoce como el George Heriot school, con enormes jardines, arboles añosos esporádicos de fronda serena y en estos días de primavera gran variedad de flores muy coloridas en los arriates. Llama la atención como de pronto hay algunas calles que se convierten en las emblemáticas, a nuestro paso teníamos la que es más que nada peatonal llamada Victoria, magníficamente situada cerca de otras calles que conducen a La Catedral que uno admira desde el primer momento. No es una Catedral ostentosa ni tiene un atrio con mucha perspectiva, mas si la suficiente como para admirar desde la calle el estilo gótico con escalinata doble para acceder a la amplia entrada. Nos topamos con St. Giles un Santo que no es tan conocido, pero si muy apreciado por esos rumbos, para nosotros era desconocido. Apreciar ante todo la traza del techo con las nervaduras bien conservadas, y claro que le roba a uno la mirada el colorido de los vitrales, en uno de esos esta St. Giles vestido de azul.

El frio verdaderamente cala, se siente hasta los huesos y no podría ser de otra manera a pesar que estamos ya con la primavera instalada y constatada en los pequeños aparadores de toda el área. Pues bien, sigamos con la Catedral, nos llama la atención la magnífica cala y trabajo de la madera, la combinación de ésta con la piedra volcánica que da unas combinaciones de texturas muy bien logradas.

  Las capillas laterales cada una con un diseño diferente que hace que uno se detenga para admirar los coloridos y trabajos de los mármoles, las puertas y estandartes de variados momentos de la historia escocesa. El trabajo de la madera llama mucho la atención, no solo en las entradas sino en los adornos varios de las partes laterales.

A un lado del altar central, se encuentra una pequeña banca verde situada en un pedestal junto a una enorme columna, lleva una historia a cuestas, es el banco que una mujer se atrevió a lanzar por los aires hacia los presbíteros que dirimían sobre las causas religiosas que estaban trayendo el anglicanismo inevitable y arrebatando el catolicismo como si fuera un mal incrustado. Es histórico el momento de esta mujer valiente. Tremendas disputas se dieron al grado que hay varios recintos de iglesias en ruinas que fueron quemadas o destruidas casi por completo.

Los Pubs son centralidad en esta ciudad, la mayoría repletos en estos días de asueto para algunos paseantes pura novedad y tambien ocupados por la gente local, que muchas veces prefiere sentarse al aire libre a pesar del tremendo frio, ellos, según nos comentaron los toman casi como una segunda casa para encontrarse con amigos. Se come muy bien en la mayoría de estos, los más visitados por nosotros fueron los de la calle Victoria a cuál más de buenos.

Desayunábamos con la vista casi total del castillo, en gran ventanal que nos permitía ver la parte frontal. Subir al emblemático edifico conocido tan solo como Castillo de Edimburgo vale la pena hacerlo con la conducción de un guía, este se contrató desde antes y junto con un pequeño grupo de españoles emprendimos la rampa, en verdad que a paso lento todo se logra. Llegar y observar toda la ciudad desde ahí a lo alto es grandioso, constatar que la piedra bien trabajada es en sí misma un asunto de mucha admiración. A la Una de la tarde en punto, se dispara un cañonazo desde lo alto, toda la ciudad lo espera como algo ya instituido y niños de escuela pasan por ahí haciendo el conteo a voz en cuello: diez, nueve, ocho… y así hasta escuchar el tremendo estruendo de la cuenta regresiva, que sí que estremece el cuerpo entero estando cerca, dicen que se escucha en toda la ciudad.

Es un castillo que resguarda mucho de la historia de la Reina de Escocia María Estuardo, con una historia intrincada y de tremendas controversias con la Reina de Inglaterra. Se nota que fue una vida tormentosa, una mujer que fue reina desde muy niña, luego la mandan a casarse con el Rey de Francia y enviuda a los 18 (dieciocho) después de tres años de un matrimonio arreglado y funesto.  Al volver, Isabel de Inglaterra se aterra porque María tenía todo el derecho de reinar. En fin, vale la pena saber más de esto, más que nada porque uno no puede entender cómo se utilizaba a las personas para afianzar reinos y tierras. Re, en platica cercana con el guía se asombra como este le cuenta que ahí en palacio, solo se bañaban dos veces al año, cuando nacían y cuando se iban a casar.

El desayuno tradicional de los escoceses siempre estaba vigente en el menú, hasta que nos decidimos a probarlo, un plato tremendamente fuerte, hasta podría decir una ¡Bomba!,  la Re nuestra hija nos animaba a tomar buenos desayunos ya que las caminatas lo ameritaban; este plato se compone de salchichas gruesas de carne de res, así como tocino en formato grueso, unos huevos estrellados sobre pan brioche, así como ¡Frijoles rojos!, un poco de pure de papas; a decir vedad nadie se lo pudo terminar.

Hay pequeños recovecos de entradas de calles muy estrechas que conducen a reductos rematados por una fuente, un farol y algunas veces por alguna estatua.

Un lugar emblemático e imperdible es un parque llamado el parque de los Príncipes, construido en al cauce de un rio hoy día seco, se ha logrado un jardín a cuál más hermoso, lleno de retoños de primavera y una linda escultura de un elefantito que se erigió para recodar a los niños que ya nos han dejado. Mas allá una fuente demasiado barroca para mi gusto, pero que hace las delicias de las muchas gaviotas que no solo nadan sino se remojan como si fuera su casa, a su antojo y placer. Bancas blancas bajo los árboles con niños que corretean y juegan, al fin y al cabo, son las vacaciones.  Nos tocó presenciar una estupenda escena en que un par de abuelos habiendo llevado al nieto a jugar un rato al jardín de los Príncipes, este pequeñuelo estaba tan feliz correteando con otros niños que cuando el abuelo le fue a buscar para irse, (la verdad a una hora muy adecuada porque solo nosotros ya llevábamos una media hora admirado el entorno) el peque se arrebató y se fue sin más. Nosotros viendo el momento pensamos que irían de nuevo por él, cuando en realidad vimos que estos señores tenían una estrategia bajo la manga: se encaminaron a la salida. El peque al verlo, se les acercó como preguntando, y al fin vimos que convinieron en algo, un rato más de ese placer que los niños encuentran a campo abierto y que para ellos no existe con el tiempo.  Es una realidad que para los niños el tiempo no existe, y vimos como estos señores de la tercera edad lo comprendieron tan bien, dando al niño un rato más de esparcimiento. Como de unos cinco años el peque, pues ya había encontrado a otros con quienes pasar un gran rato. Nos llamó luego la atención que, a la segunda llamada del abuelo, el niño les tomo de las manos y ya los tres emprendieron la salida junto con nosotros. Fue interesante ver la escena, siempre los peques tratando de tomarnos la medida, mucho más a quienes somos los más consentidores.

Muy cerca de ahí y bajo la construcción de una aguja gótica hecha exprofeso y que se ha ennegrecido por la polución, se encentra la estatua en mármol blanco y de cuerpo completo sentado junto a su perro, de Walter Scott, el autor de la obra Ivanhoe, y otras muchas obras literarias muy apreciadas. Se nota que se le admira y hay todo un recinto para sentarse y disfrutar todo el conjunto de jardines y calzadas.

Uno de los días fuimos recogidos directamente por un guía contratado. Estuvo en el hotel unos minutos antes de la hora acordada, dejándonos muy bien impresionados por tal puntualidad, a nosotros nos encanta ser puntuales, mas este día encontramos a alguien no solo de nuestras lides y sino mucho más, era un viaje en su van personal para conocer un Castillo muy especial, llamado Dunotar. Es de esos edificios que se construían como centros de observación y de fortalezas. Situado sobre unos acantilados de roca volcánica altísimos, tiene vistas del mar del norte que son esplendidas. John Swankie fungió como un buen amigo y la plática conmigo no se hizo esperar de mil cosas a averiguar, como los extensos campos que separan a pequeñas casitas que a uno le intriga si es gente que vive ahí todo el año. Una gloria el camino, cundido de ovejas que pastan aquí y allá en los enormes pastos verdeando, así como campos de la flor emblema de estas áreas llamada Daffodil, un lirio de mediano tamaño que es tan solo de una duración de dos semanas y nos tocó disfrutarlo en todo su esplendor. En el hotel lo tenían en los floreros, en las calles en los arriates, y más que nada en los campos abiertos que los cultivan en grandes extensiones para hacer macetas que no faltan en las entradas de la mayoría de las casas habitación.

Llama mucho la atención observar que no se encuentra por ningún lado ni un solo anuncio de nada y mucho menos los espectaculares que son tan contaminantes para la vista, comentamos en ese momento que tambien esos letreros enormes provocan accidentes porque distraen mucho.

La Fortaleza del siglo Xlll que da al mar del norte es hermosa, hay que subir una tremenda escalinata parte de piedra y parte de madera para poder contemplar los espacios rocosos que circundan, que son todo un poema. Unos jóvenes hacían surf en esas heladísimas aguas.

La Universidad de St. Andrews queda por ese rumbo, así que fue la parada obligada, cercanísima a una especie de malecón por donde se ven a grupos de estudiantes que por ahí transitan. Para llegar se pasa por el primer campo de golf de la historia, según nos apuntó muy diligente el guía, y nos dijo que a pesar de los tremendos vientos este deporte se practica con todas las de la ley. Ahí mismo se inició el juego de este deporte. Llegar al recinto fue una gloria total, la Re lo disfrutó muchísimo porque ella tiene como centralidad en su trabajo estar en contacto con universidades del mundo entero y esta era destino muy deseado, nos tocó que en la capilla había un servicio especial y tuvimos la oportunidad de oír por algunos momentos un canto coral muy hermoso. Los jardines muy bien cuidados, no se permite el paso peatonal por ninguno de ellos. Las puertas de acceso a todo el recinto son añosas y muy bonitas porque son de madera de color gris, llenas de encanto, adornadas algunas con enormes clavos que les dan el toque de buen gusto muy clásico. Se dice que mucho de lo que está construido alrededor del recinto universitario provino del desmantelamiento de una iglesia gótica que está casi totalmente derruida y que fue cuando se sacó al catolicismo del área y se implanto el anglicanismo.

En estos recorridos y en platica investigativa de mi parte (porque me encanta todo el asunto de los modos de construcción) aproveche y le pregunte a John porque en los pequeños muros de piedra maciza siempre hay un remate diferente que pareciera como si cerrase la base superior del muro, y claramente me explico, ( él es jubilado de la construcción) que con esa tira de piedras bien dispuestas como tope superior, se cierra la posibilidad de que el agua o la misma nieve calen la argamasa que aglutina todo. Son tremendos los vientos, así que esas construcciones así se protegen, además de que estéticamente las deja como que con un acabado muy especial.

Nos tocó estar por ahí en viernes Santo, pero sin ninguna iglesia accesible para nada. Ese día optamos por caminar cuesta arriba por la Royal mile que remata en el Palacio o el Castillo de Holyrood house, es decir la casa en la que toda la familia real de Inglaterra se aloja cuando visita Edimburgo. Una maravilla de conservación, todo este mucho más cuidado de lo esperado porque es un edificio en activo y muy utilizado por la mayoría de la familia real y la visita se hace con rapidez y muy fluida. Los jardines aledaños son hermosos y plagados de la primavera que ahí se notó mucho más. En lo personal me llamó mucho la atención la sobriedad de los interiores, mucho más la del comedor, al que uno accede observando todo el servicio de mesa con remates lineales en color verde, bien dispuesto casi  como si hubiera sido medido el espacio con una regla y como si de pronto algunas personas se hubiesen ya preparado para comer,  cristalería muy sencilla y elegante y todo lo necesario. Las sillas son de una sobriedad infinita, elegantísimas.

El museo Nacional de Escocia es en sí mismo una construcción muy amplia y de un estilo afrancesado que uno no se espera, compuesta por cuatro pisos enormes que se pueden contemplar desde un hall de entrada que da vista a todo el recinto, toda una galería de altísimo techo y toda pintada de blanco. El foco de un gran faro abre la entrada y muy cerca de ahí está la oveja Dolly, la primera clonación que se logró y que, aunque después fue un fracaso, se sigue conservando disecada como un emblema del país.

Este museo nos llamó la atención porque en sus cuatro pisos de exhibiciones resguarda los objetos de una manera muy ecléctica, junto a la locomotora de un tren muy bien conservada, se puede encontrar la entrada a una sección de moda en el vestir y más allá una tremenda mandíbula de ballena, que se tomó de una playa cuando esta encalló ahí y murió. Todo esto está más dedicado a los pequeños exploradores que sin parar pasan por esas enormes fauces abiertas, abriendo las suyas con el asombro, es increíble el tamaño que puede tener la boca de una ballena cuando uno la ve tan solo a medio metro de distancia.

La visita a las tierras altas es algo emblemático, es otra la sensación del terreno, así como en otros caminos, ya que no son tan solo las  llanuras verdeando, por aquí lo que prevalece es el bosque que a decir verdad no es tan cerrado pero conforme se va subiendo a lo que se denomina los Highland, pues la verdura de los árboles es un encanto, varios tipos de matorrales, árboles de troncos muy coloridos y más que nada cubiertos de un musgo que parece de terciopelo de un verde vivo.

En este recorrido conocimos el Castillo de Stirling, que está un poco abandonado, pero no por tal, deja de ser interesante. Sí es el único en donde se ven claramente los diferentes estilos arquitectónicos de una manera clarísima y que tiene tales, porque cada soberano que lo ocupó estaba decidido a dejar la impronta de sus gustos personales, en verdad muy marcados. Ahí nos tocó ver la audición de un musico vestido de la época y tocando diversos instrumentos antiguos.

Ya para cerrar he de mencionar que estábamos los tres intrigados por ver en vivo y a todo color una vaca peluda, pensamos que estarían por todos lados del área, pero cual fue nuestra sorpresa que eran muy pocas. De pronto el guía paró para que pudiéramos ver una más de cerca, pero si se nota que ya escasean. Es tal vez que se resguardan porque nos tocó un dia lluvioso. Yo creo que son animales que, sí están extinguiéndose, aunque de rato en rato de pronto se ven algunas pastando por los alrededores.

 

                                                                                                                                                                    

 

 

Edificar, el día a día. (19)

                                              No encontrarás la paz, si no cambias las cosas

si no te conviertes tú mismo en vehículo, camino y movimiento.

Antoine de Saint Exupery.

Ciudadela.

                                              Es un hecho, y cada día nos cuesta más comprender a cabalidad, que siendo cada ser parte de la grandeza de Dios, está en nosotros mismos la posibilidad de edificarnos desde el centro del ser. En otros momentos de estos textos hemos hablado claramente que somo una circularidad completa, el circulo vital que nos habita se nos ha otorgado a plenitud y es en donde se nos otorga por la condición que Dios mismo puso en nosotros, el libre albedrio que a veces hasta se nos olvida lo que esto es y que significa. Solo nosotros como especie lo tenemos y todos y cada uno estamos en la posibilidad que ha de guiar la vida que vivimos. No importa si somos pequeños, medianos o grandes ya en edad, la edad física es la temporalidad del mundo físico, y claro que tiene un principio y un fin, mas  la edad espiritual es eterna, y a los niños se les procura una vida espiritual dándoles el sentido con razonamientos que los conduzcan al orden. Razonar no quiere decir tener siempre la razón, es llevar las acciones por la vía de una lógica asentada en la virtud y que conduce a los buenos ordenamientos.

                                            Hablando de Libertad, en el taller al que pertenezco de filosofía y teología, conducido por la filósofa Mariluz Barrera tambien los textos son analizados para un buen entendimiento de asuntos eternos de la humanidad. El último que ha ocupado nuestro tiempo es el libro que es más bien una obra de teatro muy poética, -La Vida es Sueño- de Pedro Calderón de la Barca. Este texto cuestiona desde el siglo XVII estas situaciones del deshallo de la humanidad. Nunca hemos podido tomar por los cuernos, esa parte de poder garantizar a cada ser la certidumbre de que en cada uno de nosotros se salvaguarda la paz en sí misma, empezando por la interior y asuntos personales, para poder permear el todo social.

Ya no se cree en la profundidad del ser, y no digamos en la manera de resolver con la actitud y el tiempo que requiere cada cuestión, todo se quiere al vapor, la postmodernidad nos ha llevado a un remolino casi infinito que pareciera que ya no tiene regreso. Sí que lo tiene. Muchas conciencias lo manifiestan, lo perciben aun con todo el caos que de pronto nos circunda, porque en todas partes del mundo se está sintiendo el ser humano con un grado de deshallo tremendo. El asunto está en ser consientes con nosotros mismos y mucho más con las nuevas generaciones del asunto de Dios en nuestras vidas, no es una etiqueta ni una modalidad, no es una opción o un juego, es tema central de cada vida humana que cuando no se cumple, existe un vacío existencial. Habrá que asumir los cabos sueltos y no practicar por el puro prurito de cumplir, es una actitud de vida saber que estamos inmersos en la contingencia de Dios. Calderón de la Barca no escribió esta poética y profunda obra porque estaba extasiado tomándose una piña colada en la playa, lo que sí se sabe es que vivía bien, a pleno sol y sin mayores problemas, más su mente sí percibió los cambios que el mismo logró cuestionar, es claro que en el descanso se ve mucho y el autor estaba inquieto en su reflexión, el sentía en sí mismo la permanente situación que se vivía en la España de su época y decidió cuestionar por medio de la literatura.

La obra en su fundamento se refiere al sentido de la vida, y por ende al manejo de las libertades. Este autor, hijo de hidalgos españoles que tenían bastante poder en los reinos que les tocó vivir, es propuesto por toda su familia para ocupar la capellanía de sus abuelos. Una capellanía era la parte espiritual de la sociedad en donde se daban las pautas de una vida digna guiada por los presbíteros de la época. El, de entrada, se niega de momento ya que tenía claro que antes habría que prepararse en conocimientos profundos como lo hizo yéndose a estudiar Lógica y Retorica. Preparado como lo deseaba, entonces se ordena sacerdote para dar esa parte con más cabalidad.

A pesar de que creció en una familia severa, de un buen catolicismo bien entendido, es comprendido en esta primera negativa en la que se le permite prepararse para la labor futura. En este tiempo como buen joven se vio involucrado en asuntos desagradables, fue hasta aprendido por algunas malas conductas y hasta estuvo en el ejercito real. Escribe muchísimos autos sacramentales, pero la obra que aportó más es: -La vida es Sueño-, es la más conocida. En ella se cuestiona la libertad humana porque de pronto el sentía como las situaciones de la época se percibían confusas, hubo un gran cisma en el catolicismo con las nuevas ideas del protestantismo. De entrada, una que fue determinante fue la de que la vida se determinaba por la predestinación, es creer que estamos predestinados y hay muchos asuntos que no podemos cambiar, y con esto ya estábamos comenzando con ese predicamento de que el azar dicta las conductas, y no que uno mismo aporta con principios bien conocidos que puedan regir la vida. En sus disertaciones hace similitudes con la naturaleza y llega a pensar que el mundo animal es mucho más libre que el mundo humano y cree que hasta los peces que nadan en los mares tendrían mucha más libertad que él mismo. Esto suele pasar cuando el sentido de Dios se pierde, de hecho, en nuestra época actual está pasando, hay muchos seres que admiran más a los animales y llegan al grado de querer convertirse en uno de ellos, movimiento actual que se denomina Therian.

-La vida es sueño- es una obra secular corta, para leer con detenimiento y observancia.

Es así, que esta obra entra dentro del ámbito de la filosofía, porque en esencia cuestiona la libertad humana. Reflexión con los modos de la época.

En España se está viviendo la contra reforma por el acendrado actuar de las ideas protestantes, y muchos de estos pensadores se dan cuenta como la esencia de un catolicísimo (que pudiendo ser la respuesta) se ve trastocado y hecho a un lado. ¡Y claro que se trastoca!, al dejar de ser parte importante para gran parte de la feligresía.

Las reformas ponen no solo en duda el tema de las libertades sino el tema mismo de cómo se contempla la verdad. La verdad es algo muy delicado, cuando se tiene una vida religiosa fidedigna no hay cabida para verdades personales a modo, no se puede decir -hago esto porque esta es mi verdad- porque tal vez se pueda estar viviendo fuera de la realidad. Toda realidad está basada en una cosmovisión y en verdad que esta base pensante uno se la procura y la gente creyente alza la voz. Mientras la cosmovisión del ser está clara, la vida fluye con toda certeza.

¿Qué es una cosmovisión? Es la forma que vemos el mundo en varios aspectos: El global, el espiritual, el político etc. Que han de converger en una sola visión personal y a la vez compartida por muchos más congéneres con los que nos identificamos. Cuando el joven ya no tiene la referencia del sentido de vida, va en busca, y a veces encuentra caminos trastocados.

¿Qué nos guía a los católicos que comprendemos el mismo sentido con puntos tan claros? Ir a las fuentes, San Agustín y Santo Tomás, para comenzar. Leer.

La claridad, en primera instancia es la presencia del libre albedrio, aunado a la fe que ha de proyectarse en las obras. No se vive una fe al ahí se va, se vive esa certeza para verla asentada en obras con congruencia.  Esta es lo que da base a la religión que la mayoría profesamos. Cuando empiezan las dudas, empieza el deshallo.

Calderón se anima a hablar de que la conducta debe responder a una ética, no a las ideas flotantes de que todo es una predestinación, como si el hombre mismo no pudiera ser dueño de sus ideas fundamentadas en la cosmovisión elegida.

En las acciones de los reinados de este tiempo se empieza a notar la falta de ética, los mal llevados gobiernos y la facilidad con que se profundiza en la corrupción. ¿Qué nos podemos esperar de la época en que vivimos hoy, si esto se ha ido haciendo como un socavón interno del ser con el devenir de los tiempos, mental y físicamente? Las formas de vida empiezan a tomar modelos ajenos a una formación integral basada en los principios de las virtudes y la ética. Es tristísimo pensar que quien no tranza no avanza, como tanto se escucha con toda desfachatez. Mucho se impuso desde que las ideas de las Reformas que se hicieron laxas.

Toda la verdad de la existencia y del mundo está asentada en la realidad, sin duda alguna. No hay realidades alternativas de esas que se plantean en ideologías huecas, con ideas forzadas para alcanzar solo las premisas de unos cuantos vivales. Quien no es capaz de ver la realidad con ojos de objetividad y se sustrae, es la subjetividad la que va a regir cuando se implantan ideas equívocas.

Se empieza a pensar que la vida, en realidad es un sueño. Que todo lo realista no compete a la verdad. Se empieza a decir por todos lados que la existencia es fugaz, es engañosa, ¿Para qué ocuparnos de ser éticos, mucho menos lógicos, si al final vamos a morir y no pasa nada?                 

No se cree más en la trascendencia que da el sentido de Dios en cada vida humana, de que el alma converge y es parte de una eternidad.

Las maneras de ser y de actuar están en un menú a elección, unos por aquí, otros por allá, y viene a colación la frase: -a rio revuelto, ganancia de pescadores-.  Como muchos seres humanos dicen hoy: -total no pasa nada hago lo que quiero y luego me confieso-. Craso error, lo que ya se actuó ya quedó impregnado en el ser.

SI pensamos que el mundo es como una obra de teatro en donde solo somos actores pasajeros, ¡cuidado! porque podríamos estar distorsionando la realidad, el mundo no es una escena que nosotros implementamos, es una realidad con sus leyes y sus dinámicas propias, que es un deber conocer.

La libertad tiene todo que ver con el comportamiento moral. No es libre el que se ata a medias verdades o a ideas implantadas sin un sentido claro de razonamiento lógico y con orden.

Es la presencia de la virtud lo que da los sentidos. Ya hemos hablado de éstas en textos anteriores que son las Cardinales y las Teologales.

¿Cómo podremos practicar la verdadera libertad? Tan solo enfocándonos en lo que si nos toca cambiar y teniendo la humildad de saber que no somos todólogos y que hay cosas que ni por asomo nos competen. Hoy día se cree que todo mundo puede hacer de todo, quedando diluida la acción en un sentido de mediocridad. Claro que se puede, pero ¿A qué costo?       

Vemos cirujanos plásticos que engañan y casi producen la muerte a pacientes, así con todas las profesiones, mediocridad en mil aspectos, se piensa que todo es tan efímero que para que procurar que todo sea de calidad. La mediocridad se ha vuelto el pan nuestro de cada día.

Cuando las razones y las virtudes se practican a cabalidad, prevalecen sobre sobre las fatalidades, porque no es predestinada la vida, es razonada y vivida con principios.

Es así, que La Verdad así con mayúsculas, tiene todo que ver con el comportamiento asentado en moral y no digamos en ética humana. Los modos cuentan. En próxima serie de artículos hablaremos enfocando todo en Razón y Orden, como los dos bastiones de la vida realmente humana que parece que se nos esfuma como granos de arena entre los dedos de una mano, y que hoy día hay situaciones en las que nos preguntamos ¿Qué nos ha pasado? Tan solo que nos hemos ido por las tangentes   más tremendas de una humanidad confundida.

Saber que el futuro no se controla, asusta. Todos tenemos como muy desarrollado el chip del control, quisiéramos que todo este al dedillo, y claro que eso en la realidad es imposible, pero si se tiene la cosmovisión adecuada se puede encausar y ese encause se vuelve el reto más hermoso, sobre todo en el día a día de nuestras vidas. Ese quehacer diario es lo más determinante, aunque no se vea ni sea asunto del relumbrón. Sigue vigente para muchos de nosotros que, con la buena luz de la razón, el orden llega y lo asumimos como lo que es: Una vida personal que solo es nuestra y que la llevaremos a buen puerto el día que cerremos los ojos para siempre. Se nos ha entregado para eso. Nos hemos creído que la libertad es no hacer lo que no nos gusta, cuando la libertad es hacer con causas claras y serenas.

En la obra citada hay varios monólogos del personaje Segismundo, vale mucho la pena leerlos para encontrar como una mente pensante a veces se debate, a veces ¿se pregunta? y no vive en un estatismo de esperas indignas como si todo se fuera en estar esperando, cuando cada día la realidad nos regala una nueva oportunidad.

Hay jóvenes alrededor de nosotros que, en el fuero interno de su ser, pueden preguntarse ¿Es la vida un don o es una condena? ¡Qué fuerte! ¿Como vamos a dejar de percibir la vida como la donación más grande?. (Continuará).