Diario Vivir, Razón y Orden. (9)
No se puede inferir todo lo sabio que el mundo propone de un día para
otro, mas, es en las encrucijadas de la vida es donde por lo común se aparece
la luz. MJ.
He
venido revisando los textos de mi propia vida. El sentido de las certezas se va
apareciendo y tambien se puede notar el de los pensamientos que han cambiado, y
lo equívoco se aclara. Es un hecho que los pensamientos se renuevan,
evolucionan con el percibir propositivo del correr de los años. Con la certeza
de Dios todo toma nuevos ritmos. De pronto el devenir del que se nos pide estar
atentos, propone. El crecimiento
interior no es siempre tan claro como creemos y somos nosotros los que habremos
de permitirnos el atrevernos a entrar, a mejorar la visión. La etapa adulta permite ver más claro, los
tiempos de que se puede disponer, son clave. Si nos decidimos podremos observar
el pulsar interno de lo que avanza. Aun
teniendo muchos pendientes para mantener la vida redonda tanto en la
salud y en lo de cada día, encontraremos lo que nos hemos propuesto con paz y
tranquilidad. Algunas veces las luces de los nuevos entendimientos pasar
hacen (tal como se dice en yucateco). Atentos, es bueno seguir las
corazonadas de la adultez. A estas alturas del partido, decidí que era buena
hora de darme esa entrada a un modo un tanto más meditado y me animé a
participar en los talleres que propone y que imparte con mucho acierto la psico/filósofa
Mariluz Barrera González, con visión teológica.
Por momentos creí que había sido un engrosar las filas de
mis actividades y que tal vez no iba a lograrlo, hay que disponer ánimo y
tiempo, mas, la vida misma sabe acomodar los intervalos y los momentos. Cuando
se amplía el espectro del pensamiento interior, no solo es el acceder a
lecturas puntuales y muy interesantes que se proponen para reflexionar con
mirada teológica, es tambien escuchar las experiencias de vida de otras
personas que están en el enriquecimiento del mundo interior que nos habita.
Todos estamos en el camino de poder mejorar.
Es un hecho que la vida se nos puede transformar en las
manos si así lo decidimos. El zen nos dice: ¡mucho cuidado con lo que se desea!
Mas nos deja claro cómo el valor de ser decididos, cuenta mucho. ¿Qué es lo que
propicia ver lo realista? Estar más atentos a lo que nos rodea y así, elegir
con paz.
Por medio del buen
sentido del pensamiento abierto y atento, sí puede ser posible que de un día
para otro el camino se ilumine diferente, nunca es total el conocer, y esa es
la parte que nos mantiene más vivos, la esperanza de que vamos cosechando de
a poco. Nunca se obtiene toda la luz
de golpe, la mente asume, digiere y depura diligentemente. Los nuevos
caminos se van revelando y se devela el sentido de las lecturas, el pulsar de
los textos se siente diferente, es algo que nunca hay que desdeñar ni soltar. Un
buen taller de lectura entre amigos nunca viene mal o tal vez entre
desconocidos que pretenden lo mismo, una charla de la que escuchemos se va a
dar y a la que podríamos asistir, algún buen programa que nos encontremos en las
tan extensas propuestas de la televisión actual que a pesar de que esté
invadida de IA, ese depurar lo que si vale la pena es algo que se puede volver parte.
No se puede negar que la televisión ya
se ha perfilado mucho más con buenas propuestas y no es la que conocimos de niños
que solo proponía lo que había en el tintero de las televisoras
comerciales. Si procuramos tiempo para explorar lo que se propone, mucho se
puede encontrar. Para el enriquecimiento personal siempre hay puertas abiertas,
y algunas tan solo entreabiertas para acceder y afinar eso que sí creemos. Es a
través de los medios comunicativos más refinados de la actualidad, que el mundo
podrá ver certeros cambios, el bombardeo de todo lo que es obtuso y mal
intencionado no se va a desaparecer de la noche a la mañana, es trabajo de cada
conciencia proponer los caminos. Y ni qué decir del cine, que, aunque se perciba
como limitado en los tiempos actuales, en lo personal he visto como las películas
se han refinado en las buenas propuestas. Sí se está dando en una parte de la humanidad
el trabajo asiduo de hacer conciencia. Somos cada uno de nosotros parte de la
maquinaria vital del mundo y aquí se nos puso para esa misión específica. No es
cerrada la acción ni mucho menos parcial, cada quien habrá de descubrir lo que le
toca hacer. Quienes nos procuramos hacer conscientes de descubrir los
caminos para nuestro crecer en el mundo y saber que aun siendo limitado el
tiempo del que disponemos en la tierra, mucho se puede transformar y tomar
sentido, nunca acabamos de aprender.
Al visualizar la vida que se nos ha entregado como un
gran mandala que se mueve, dependiendo de la edad que tengamos, tiene los colores
y buenos movimientos.
A veces, percibimos que los cambios en nosotros no son
ordenados. Pasa como cuando los padres se sienten inseguros de la educación que
dan a sus hijos y luego en su momento todo se asienta y se notan los resultados
de lo que se va proponiendo. Lo justo es que comprendamos las peticiones
profundas de la espiritualidad y así fortalecer siempre esa parte, del alma. No
solo la espiritualidad elegida nos permea en lo personal, todo lo que somos
está conectado con el resto de las personas y de pronto con la madurez nos
vamos dando cuenta como los flujos de compartir la vida se van abriendo. Uno
puede apreciar el sentido de la convivencia que aporta.
Algunas veces vivimos exactamente lo que no esperábamos. De hecho, lo
que nos ocurre, si lo observamos como parte de un plan vital mucho más grande
que nosotros mismos, todo se va a mostrar con coherencia. Los caminos de Dios
si son insondables algunas veces, mas son la certeza de que se nos está
pidiendo que aceptemos algunos cambios para mirar con más claridad. Al
enfermar, al perder a un ser querido, al tener un accidente, todo eso es seguro
que nos hará cambiar el enfoque, aparece la parte de bien. Estoy completamente
segura de que quienes hemos vivido esas encrucijadas que nos han movido fuerte el
tapete, solemos preguntarnos ¿por qué? y nos damos cuenta luego, de que lo
que realmente ha sucedido es que se nos ha permitido abrir una puerta inesperada.
En algunos casos podremos decir, ¡por favor! por ahí no queremos que se nos
pida nada…no quiero crecer a ese costo, y quisiéramos seguir como
estamos. Las lecciones universales y divinas no van por ahí ya que no se
dinamiza ni se mueve una hoja del árbol sin la voluntad de Dios. Es tan
solo con lo que se vive a conciencia que se alcanza el cielo prometido.
Virginia Woolf nos habla en sus diarios personales, como las sugestivas
imágenes de la vida y los símbolos que se nos dejan ver para optar, están inmersas
en el buen uso de las palabras.
Los sentidos de éstas son de fondo y así toman una nueva
dimensión para nosotros.
Nos comenta la autora, de un pensamiento de Arnold
Bennet: -dice que el horror del matrimonio radica en el día a día-. De esto
habría mucho que comentar, porque es verdad que la rutina es capaz de
desbaratar hasta el amor más genuino y fuerte. Ahí es necesario el ojo
avizor, que nos permita visualizar cómo lo rutinario aporta orden y, siendo
ordenados, con buena voluntad lo difícil se puede hacer vida.
El modo de vida cuando se elige crecer en compañía
de otro ser, procura que esa pulsión del eros sea descubrir cada día
como nos transformamos, hay un sentido de vocación. Cuando elegimos pasar toda la vida con un ser
humano, lo más importante es comprender esa fuerza del crecimiento compartido:
Hacer con nuestras acciones un bien al otro, mientras de la pareja tambien se
reciba lo mismo. Es saber descubrir cómo el compañero o compañera de vida es el
mejor catalizador y como nosotros mismos podremos aportar.
Vivir en piloto automático, es un error. Esto es,
llevarnos por las inercias que es obvio que nacen de unas rutinas mal
entendidas. No es ir caminando para la satisfacción personal, sino el compartir
se vuelve la esencia del ser. Comprendo perfecto que haya personas que esto no
lo quieren vivir, es un hecho que cada día se verá en el mundo esa dualidad de
quienes lo eligen y de quienes no. Existen satisfacciones realistas que uno
aprende con gozo y tambien vivencias nada fáciles.
Los momentos de mucha intensidad al tener que resolver
asuntos que competen a la familia, pueden traer discrepancias que se perciban
insondables y en otro momento éstas pueden ser los motivos para reflexionar y
tomar nuevas rutas.
Sabemos ya, que el matrimonio se ha convertido en una
elección de la vida social. En mucho, ha dejado de ser una elección vocacional
y de crecimiento mutuo. Lo equitativo que se puede obtener de tal modo de vivir
se ha nublado. Los seres que se casan,
decía mi padre, -tienen que darse cuenta que es una vocación-. También hablaba
muy claro de que es un compromiso el unirse al otro, pero no del tipo
comercial, sino profundamente interior. Con visión de fondo.
Cuando los jóvenes temen esa opción, tal vez no se
comprende ese avanzar de conjunto. Si es importante poder tener claro que
cuando se elige, habremos de estar preparados y conscientes para los momentos
difíciles que siempre los hay, sea cual sea la condición y ayudan a mejoras del
ser.
El vituperio que se dio en épocas pasadas a las
actividades de las féminas, de cómo se practicaba el quehacer casero y los
aspectos de las cargas matrimoniales sin ser valuadas y evaluadas como una
parte muy importante del sentido familiar, como que ha vacunado a las
nuevas generaciones de mujeres y ese paso de tener fuerza para la vida
matrimonial, se ha vuelto en un miedo que se visualiza como un pesar.
La misma Virginia nos dice de pronto: -Por momentos en la
vida diaria (junto a Leonard) me veo forzada a ser más intensa y más directa-.
Era obvio que desde esos principios del siglo pasado ya se sentía al ardor de
tener que poner en claro cómo se iría transformando la vida de pareja, para que
hubiera siempre equidad. No ha sido fácil, pero si existen ejemplos genuinos de
que cuando se encuentran las almas en crecimiento compartido, eso se convierte
en una razón genuina.
Vemos hoy día como hay jóvenes que por inercias sociales
se unen en matrimonio, y al cabo se suelta el asunto como una papa caliente,
como un nudo que se percibe tan amarrado en convivencia negativa, que es
difícil de desanudar. Se nubla el camino que se creyó promisorio. Se nota luego
cómo que están pareciendo más felices las mujeres al volver a la
soltería, pero yo me pregunto: ¿no queda en el interior espiritual el resabio
de que, de alguna manera, el asunto hubiera podido transformarse? se han dado tal vez la grandeza de ser
padres, de haber vivido momentos inolvidables, que de pronto pasan a segundos planos.
Se desvalora el sentido de la unión.
Es un hecho que el matrimonio hoy día se está
transformando. Sí existen seres que lo toman como un camino de vida muy bien
compartido y que visualizan una vejez en compañía del ser elegido. Es así que
hay que comentarlo, porque en realidad las opciones habrían de tomarse desde
antes, es una realidad que no se puede estar en la misa y en la procesión:
Si optamos por la pareja es buen trabajar a dúo.
La maternidad elegida en la soltería es tema espinoso,
porque no existe realmente un acompañamiento y apoyo de los dos géneros, que
sería lo ideal.
Obviamente las
nuevas opciones están alegando que habría que aceptar los cambios propuestos, puede
ser, puede ser un costo alto. Lo importante es el fortalecimiento de los hijos,
esos infantes que se encaminan a ser personas, no meros entes. No hablo de cuando la viudez llega de pronto y
es parte inevitable. Ese, sí es otro cantar. Me refiero a cuando se suelta la
tenacidad de acompañar a los críos en su desarrollo, cuando los dos padres están
aún vivos. Tal vez esto se haga desde espacios diferentes al que los padres
decidan mudarse, esto es ya algo que vemos cada jueves y domingo.
Virginia y Leonard Woolf encontraron el justo medio para
una vida que se acopló a un crecimiento muy particular de cada uno. Ellos no
tuvieron descendencia y vivieron cambios drásticos en la época que todos estos
asuntos se iban perfilando a nuevas maneras que todas luces se daban, de la
vida humana en pareja.
El sobrino de ella Quentin Bell, es el que se avocó
(convocado por su tío Leonard) a escribir de la vida familiar. La biografía es
amplia y tiene mucho que ofrecer para comprender lo que vivimos hoy en el
mundo.
Algunos pasajes son interesantísimos, como cuando el
mismo autor nos propone como en la mente de su propia madre, Vanessa (hermana
con la que más convivió Virginia y que le permitió que sus sobrinos fueran como
sus propios hijos) se debatía el concepto de honestidad… ¿Con quién
habremos de ser honestos en las decisiones tan vitales de cómo vivir la vida,
por un lado, con lo social que nos arrolla y propone cosas que luego no
podremos sustentar, o con nosotros mismos de fondo? Las elecciones vitales a
veces se convierten en conduermas (palabra muy utilizada por los que
fueron de la generación de nuestros padres) y que se refiere a: cosas que de
pronto se perciben como fuera de lugar.
El diccionario,
respecto a la conduerma no dice nada de esta palabra. Daré mi punto de vista:
Es como un pesar que cargamos y creemos que no es nuestro, y de pronto sí que
nos puede pesar tanto, que nos puede quebrar. (Continuará).