Diario vivir, Razón y Orden (14).
Vivir,
la misión encomendada, es ir percibiendo lo que proviene del alma humana, no es
tan solo desplegar la personalidad. MJ
No es lo mismo la vida, que la
existencia.
A veces tendemos a confundir existencia con vida, es ahí
mismo donde se nos puede lenguar la traba ¡uf, perdón!, trabar la lengua.
Puede que se nos dé, no encontrar por donde se pasea el alma, Decía mi
madre: -que no se les pasee el alma por el cuerpo-. Sin importar los años de
vida, el alma puede extraviarse en los devenires complejos, y la personalidad
hacer de las suyas. La personalidad es algo más superficial, y los asuntos
anímicos van más sutiles, profundos. Éstos, están ubicados en la existencia. Los
silencios pausados cuando saltan las dudas son los que podrían permitirnos
saber qué es lo que realmente se nos pide en esta vida. A veces una enfermedad,
la muerte de un ser querido nos conducen por reductos nunca imaginados,
experiencias que nos ayudan a enfocar. Culpar
a los que nos han acompañado o caminan a nuestro lado no es el camino. Nadie
tiene culpas que cargar. Tan solo
perfeccionar la observación. La vida
requiere razón y orden, si nos atoramos en las piedras del camino, no
avanzamos.
En estos días en una Primera Lectura de la Biblia en la
iglesia, se nos dijo algo hermosísimo: No nos encuevemos en lo que
creemos que es total, todo tiene sentido si salimos de nuestro carapacho
terrenal y somos pacientes a la revelación de la verdad fuera de los encierros
mentales, prescindir de las cuevas que nos creamos para vivir, es decir,
si estamos abiertos a escuchar, tal vez una brisa fresca nos llegue y esa sea
la presencia de Dios. (paraf.)
Se puede crear
dolor innecesario cuando no se entienden bien estas diferencias. ¿Por dónde
puede empezar a hacer agua la canoa? Por el sin sentido. Éste,
Se estaciona en el interior del ser como algo real, y no nos permite salir a la
puerta.
El buen sentido, espera su oportunidad y solo hay que
dársela. ¿Como afrontamos? Hace grandes diferencias. Aceptar la inquietud como
parte natural. Si de pronto, y sin que
ni para que se cuela el deshallo, no es más que falta de asiento en la
depuración. Acercarnos a la gracia no es rezar nada más, es estar abiertos a
las actitudes que han de ser creativas. Totalmente
claro el camino nadie lo tiene, pero si lo abandonamos y dejamos que se llene
de yerbajos, es más rudo quitar la mala yerba cuando ya creció.
El derrotero existencial se va aclarando desde que
entramos al mundo. Llega el momento de que es tan solo tarea personal. Ver de más… es ver de menos. Más nos vale
tener claro cómo nos enfocamos, y puede ser el máximo placer de la existencia, ya
que nunca termina, como puede suceder con los placeres mundanos. No es que
recompongamos los hechos que vivimos para nuestro peculio, es que nos llegan tal
cual las vivencias para que el espíritu haga la parte anímica y nosotros como
humanos demos el sentido con las vivencias de a diario. Mas que nada se nos ha otorgado el don para vivir,
que no es lo mismo que don solo para cumplir.
No en las acciones contantes y sonantes y más visibles está
el bien, está en el alma. Las vidas que pueden parecer bien llevadas, siempre
merecen revisión, para dar asiento realista a la existencia. No tenemos el
control total, como a ceses se cree. Para decidir de fondo los eventos que
darán forma a la vida, es vital estar contenidos en Dios, y hay que encontrar cuál
es ese camino de la voluntad divina, la personalidad en algunos casos puede ser
obstáculo. Y, no es que Dios pida, es tan solo que la vida bajo su luz
adquiere otra dimensión. La humildad de sabernos contingentes lejos de hacernos
más vulnerables, nos da la paz.
¿Qué es lo que nos toca hacer? Pareciera tan fácil… no lo
es del todo. Todas, absolutamente todas las vidas son plenas, es el ser que centra
la vida en el alma el que decide rumbos, acciones, decisiones y demás, afectando
a la existencia para que sea más llena de gracia. Decisiones neutras resuelven
bien, no revitalizan.
Existir es más profundo que vivir. Vivir, se hace difícil
de lograr cuando se nos esconde el justo medio terrenal. La vida, es el caldo
de cultivo, nada más.
En los argumentos mundanos,
puede saltar la liebre, éstos son limitados, en la visión existencial no
ha de saltar nada, si se asienta todo en camino de brisa fresca.
Es eso mismo lo que
nos ha confundido a los humanos. Al olvidar que somos parte de una creación
circular/existencial que rige todo, de pronto creeremos que todo podremos
controlar. Claro que sí somos lo más grande de la creación, mas, no es para
creernos dueños de la misma. Tambien nos
creemos dueños de la vida. Cuando vienen
las sacudidas, es cuando sabemos que solo somos contingentes. Si es que
logramos visualizar los alcances del don de existir, pues cada día la humildad
se asienta como manto mojado que cubre con delicadeza al ser, y así percibir la
diferencia entre vida y existencia.
Esa complejidad al vivir que a veces detectamos, es
producto del mal manejo del ego, éste siempre nos hace creer que
mientras tengamos lo necesario y más en el mundo, la vida será nuestra. La
simpleza de saber qué es lo que sí o no, nos pertenece, solo se da cuando es
parte de la disposición del alma que nos habita.
Lo anímico, esa presencia del alma no es más que la
esencia de la existencia y se nos ha dado para hacerla mejor y mejor y así
alcanzar la vida eterna.
Vivir es el acto
que se despliega cumpliendo esa misión terrenal. Si hay consonancia entre vida
y existencia, hay armonía. Percibimos otra dimensión.
Ayuda mucho conocer cuál es ese momento de la historia
del mundo en el que se nos permite estar, rige mucho mejor el buen sentido si
lo social afecta a lo cultural.
Existen vidas que viven confundidas toda su existencia.
Es penoso, pero es parte de la condición humana. Tal vez eso mismo es lo que se
necesita para ir traspasando las pruebas que Dios nos encomienda en vida, para
lograr afectar con bien al acto de existir. Si aclaramos la fuerza de la
decencia, de la aceptación y tolerancia de lo que no nos es tan grato, podremos
ver más allá. Cuando no hay honestidad se irrumpen en la existencia de otros
seres. No es que exista la fatalidad, nosotros mismos la propiciamos,
recordemos a San Agustín: -el mal es ausencia de bien-.
Según nos decía el
presbítero uno de estos domingos en la iglesia, hay gente que va y le pregunta
seguido: ¿por qué Dios permite el mal en el mundo y porque no nos cumple a
cabalidad lo que pedimos, si somos buenas personas? Lo primero es de
índole existencial y lo segundo asuntos de vida. Claramente lo hemos dicho,
cuidado con el buenismo, porque no basta. No es que Dios permita nada, no es su
interacción a discreción como si fuera una toma y daca, lo que rige en la vida
de cada ser es la relación existencia/vida con libertad, que se nos ha otorgado.
Dios no juega a los dados.
Es la esencia de los seres humanos que al no entender lo
que somos, trastoca de mil maneras el actuar. Nos preguntamos ¿porque tantos
grupos de gente solo viven dentro de la desgracia, el dolor y la irrupción en
sus vidas con los eventos a cuestas más tremendos y dolorosos? ¡es así! y suena
muy drástico decir que es por mandato de Dios, porque no lo es, es
ignorante creer que es una voluntad externa la que manda como por antojos, Dios
aporta las condiciones, cada quien hace y deshace. Obviamente no todo va ser
agradable, porque las decisiones del desear, están unidas a la condición
humana e irrumpen y nos ofuscan las factibles buenas decisiones del optar.
Por desear lo que no es, todo se puede trastocar.
Poder cada día prepararnos para llevar una vida mundana
lo más propositiva y digna posible, porque es ahí mismo donde nos debatimos, al
salir del mundo, se dirá como se nos presenta el infinito. Crecer en el
interior por medio de la tragedia no es maldad de Dios (como se creía en la
antigüedad que era castigo) sino es la condición que vivimos con más o menos
claridad, para resolver.
El crecer en la
parte anímica, no es para que seamos buenas personas, es para fortalecer
al alma. Cuidado con el buenismo. Descubrir los dones y llevarlos más
certeros en el diario vivir, no es fácil, pero si posible. No esperar señales
de Dios, ya las tenemos todas. A nadie
nos gustan los sinsabores, es obvio, mas no podemos dejar de lado ese saber de
que son parte, aunque las razones no estén a la vista a cada paso. Nunca son de
la misma índole ni de la misma intensidad para cada ser, y no es falta de
justicia de Dios, es la esencia de la condición humana.
La condición humana de vivir exige pensamiento, palabra y
obra con acierto. No es más que la gratuidad de habérnosla encomendado en la
existencia. La esencia viene en el paquete del ser, luego somos nosotros los
encargados del vivir.
En las épocas modernas, de este postmodernismo tan
acendrado, hasta se redactó el libro que lleva por tirulo: ¿Por qué a mí? ¿cómo
con consonancia de reclamo? nos creemos con derechos que no son gratuidad, son
ahínco vital. A veces, ni comprendemos del todo cuando
duelen, cuando se presentan como si fuéramos alguien elegido para no
pasar por todas las acciones de la vida.
Desear que lo nuestro sea tan fluido como nos lo
podríamos imaginar, es cuando se puede recordar que la imaginación no es la
loca suelta, es la que da el don de perfeccionar con la creatividad, ésta, como
una buena actitud, es la que puede atenuar lo que más nos incomode. ¿Cómo
queremos que se nos sirva el plato de la vida?, pues podremos lograr mucho más
si estamos atentos a la esencia básica.
Es en conjunto:
mentefísica/espíritudivino.
Cada ser tenemos
las causales del mundo en lo que nos toca vivir. Ese fluir del que habla la
psicología moderna no es dejarnos llevar y ya está, es un estar atentos
a lo que con la gracia de Dios veremos cómo el centro de nuestra misión. Tal pareciera
que la psicología está proponiendo que nos pongamos en modalidad fácil y
llevadera, y de hecho, algunas corrientes psicológicas son de absurda
autoayuda.
Darnos oportunidad de ir por la vida como si fuéramos
sobre nubes, es puro cuento. Los gozos sí existen y juntos pueden crear
felicidad. Cuidado con las algarabías obtusas o momentos que quisiéramos
eternizar, porque si algo es efímero, es la vida misma. Cuando la realidad es bien
entendida, sea como venga tendrá muchos satisfactores que se harán presentes,
enalteciendo la existencia, tal vez en silencio.
La existencia es eterna. Claro que cambiamos de
condición, pasaremos a otro mundo que nadie nos ha podido contar, aunque sí
algunos congéneres, lo han visto. ¿Has escuchado de las muertes momentáneas?
Mucho se habla hoy día que la IA, logrará que el ser humano nunca pase a la
siguiente dimensión, por el momento creo que los que somos creyentes en un
Dios, tal vez nos cueste entender.
Volver al infinito
divino del que hemos venido, es lo de hoy. Me cuesta mucho adivinar como puede
vivir un ser eternamente en la tierra, y
aunque una de las premisas de la mente humana ha sido desde hace milenios, encontrar
el elixir de la vida y sea para creer nos podremos quedar más tiempo en
el mundo, tal vez mas bien puede ser para atenuar el dolor físico, bajar los
índices de enfermedades que nos están dando azotes tremendos en estos tiempos y
todo eso doloroso que bien valdría la pena llevar con más garbo, pero de eso a
ser eternos humanos, creo que dista mucho.
Cuando entendemos este camino de eternidad conquistada,
es que nos entra la paz en cada célula. Ya en los días que vivimos hay seres en busca
de mandar a otros planetas a parte de la humanidad (se ha considerado hasta el
planeta marte, siendo tan inhóspito aún)
y vivir eternamente como humanos, fuera
de la tierra.
Es interesante ver y observar cómo hay seres humanos que
están tan difusos hoy día, que se quiere jugar a ser dioses.
Las guerras, como un negocio en primera instancia y luego
como una manera de que algunos potentados crean que siendo menos la gente en
cantidad habrá mejoras, es falaz. Claro que todo se puede manipular y opacar la
verdad.
El ser humanos en sí mismo tiene todo el potencial para
llevar a cabo todo lo que en esencia se nos ha otorgado para tener una vida clara y encaminada a fortalecer la
existencia. Son, y han sido los modos culturales los que han cambiado el rumbo.
Es cuando se dice,
somos limitados… que algunas personas que escuchan, se indignan.
¿Limitados? Y ¿Por qué? Si yo puedo
lograr todo lo que me propongo. ¡No de esa limitación se habla! sino de la que
existe cuando creemos que la existencia es manipulable al antojo del humano.
Las limitaciones son encause lógico, bueno.
Ejemplo: el ser que tiene hijos varones, se siente incompleto
porque quería al menos una niña en su familia. Quien tiene niñas, cree que es
menos varón el que las engendró porque no logró a un ser de su mismo género. El
absurdo presente. (Continuará).