miércoles, 29 de abril de 2026

 

Crónica de viaje.

Edimburgo.

                           La capital de Escocia es una ciudad que encanta. Diseñada con la morfología de su propio suelo, nos conduce por callejuelas encantadoras que suben y bajan, hoy día puede ser por escalinatas o por rampas, de cualquier manera, uno ha de detener el paso: la traza urbana lo pide en asombrosos momentos en que la vista es como si de pronto se nos arrebatara a contemplar un rincón lleno de texturas y encanto, un enrejado poético y en todo momento gozando de edificios que roban el aliento y que solo pueden percibirse hermosos. De pronto en la esquina menos esperada es seguro que nos encontramos con un edificio emblema.

                          Al llegar a tan especial lugar como parte del Reino Unido, nos encontramos una ciudad dominada por la presencia de un Castillo llamado: Castillo de Edimburgo. Uno va descubriendo que este edificio será visto desde muchas partes de la urbe, y en calles que casi parecen diseñadas para el aprecio de tan bella construcción. Se percibe éste ahí en lo alto de la colina y de pronto parece tan lejano, cuando solo toma siete minutos el ascender a él por una rampa bien diseñada. La realidad es que se asienta sobre un volcán extinto llamado Arthur seat. El mismo alcalde de la ciudad define todo el sitio completo de la urbe de una manera muy asertiva y nos dice:

-Esta ciudad es un sueño de mampostería y roca, no es una ciudad como si fuera un teatro, es una de la vida real-. Y, con tan clara descripción es uno quien puede ir descubriendo ese magnifico manejo de la piedra en basamentos que en muchos de los edificios se dejan ver con base románica que en la mayoría de los casos tomará con el paso de los años el estilo gótico que prevalece bastante bien conservado y en otros casos en épocas del cisma han quedado solo ruinas.  En otras partes de la ciudad el estilo presente es el georgiano que se desarrolló en los años que van de 1720 hasta más o menos el año 1840. Se caracteriza por una simetría de proporciones clásicas y equilibrio, casi pudiéndose comparar con el estilo neoclásico. Y ahí, entre lo gótico y lo georgiano que nos habla como de un clasicismo  muy elegante, tambien puede convivir armoniacamente con la parte muy moderna de la ciudad.

Esta área del Reino Unido está tocada por clima más allá de lo templado, tendiendo a frío casi todo el tiempo, en estos días del comienzo de la primavera las temperaturas medias pueden llegar a los  cinco grados bajando por momentos un tanto más, y claro que las lluvias  son el pan nuestro de los escoceses que viven con ellas como si nada, pues terminan de hacer del ambiente un asunto de fríos y vientos inevitables. Hoy día y gracias a la tecnología uno sabe a qué horas será la lluvia. A quienes nos encanta caminar pues el paraguas se vuelve parte. La cuadra que circunda el hotel en el que nos hospedamos está llena de edificaciones que habría que apreciar a paso lento y observante, lo más bello y que pudimos disfrutar con más tiempo es una escuela para jóvenes que se conoce como el George Heriot school, con enormes jardines, arboles añosos esporádicos de fronda serena y en estos días de primavera gran variedad de flores muy coloridas en los arriates. Llama la atención como de pronto hay algunas calles que se convierten en las emblemáticas, a nuestro paso teníamos la que es más que nada peatonal llamada Victoria, magníficamente situada cerca de otras calles que conducen a La Catedral que uno admira desde el primer momento. No es una Catedral ostentosa ni tiene un atrio con mucha perspectiva, mas si la suficiente como para admirar desde la calle el estilo gótico con escalinata doble para acceder a la amplia entrada. Nos topamos con St. Giles un Santo que no es tan conocido, pero si muy apreciado por esos rumbos, para nosotros era desconocido. Apreciar ante todo la traza del techo con las nervaduras bien conservadas, y claro que le roba a uno la mirada el colorido de los vitrales, en uno de esos esta St. Giles vestido de azul.

El frio verdaderamente cala, se siente hasta los huesos y no podría ser de otra manera a pesar que estamos ya con la primavera instalada y constatada en los pequeños aparadores de toda el área. Pues bien, sigamos con la Catedral, nos llama la atención la magnífica cala y trabajo de la madera, la combinación de ésta con la piedra volcánica que da unas combinaciones de texturas muy bien logradas.

  Las capillas laterales cada una con un diseño diferente que hace que uno se detenga para admirar los coloridos y trabajos de los mármoles, las puertas y estandartes de variados momentos de la historia escocesa. El trabajo de la madera llama mucho la atención, no solo en las entradas sino en los adornos varios de las partes laterales.

A un lado del altar central, se encuentra una pequeña banca verde situada en un pedestal junto a una enorme columna, lleva una historia a cuestas, es el banco que una mujer se atrevió a lanzar por los aires hacia los presbíteros que dirimían sobre las causas religiosas que estaban trayendo el anglicanismo inevitable y arrebatando el catolicismo como si fuera un mal incrustado. Es histórico el momento de esta mujer valiente. Tremendas disputas se dieron al grado que hay varios recintos de iglesias en ruinas que fueron quemadas o destruidas casi por completo.

Los Pubs son centralidad en esta ciudad, la mayoría repletos en estos días de asueto para algunos paseantes pura novedad y tambien ocupados por la gente local, que muchas veces prefiere sentarse al aire libre a pesar del tremendo frio, ellos, según nos comentaron los toman casi como una segunda casa para encontrarse con amigos. Se come muy bien en la mayoría de estos, los más visitados por nosotros fueron los de la calle Victoria a cuál más de buenos.

Desayunábamos con la vista casi total del castillo, en gran ventanal que nos permitía ver la parte frontal. Subir al emblemático edifico conocido tan solo como Castillo de Edimburgo vale la pena hacerlo con la conducción de un guía, este se contrató desde antes y junto con un pequeño grupo de españoles emprendimos la rampa, en verdad que a paso lento todo se logra. Llegar y observar toda la ciudad desde ahí a lo alto es grandioso, constatar que la piedra bien trabajada es en sí misma un asunto de mucha admiración. A la Una de la tarde en punto, se dispara un cañonazo desde lo alto, toda la ciudad lo espera como algo ya instituido y niños de escuela pasan por ahí haciendo el conteo a voz en cuello: diez, nueve, ocho… y así hasta escuchar el tremendo estruendo de la cuenta regresiva, que sí que estremece el cuerpo entero estando cerca, dicen que se escucha en toda la ciudad.

Es un castillo que resguarda mucho de la historia de la Reina de Escocia María Estuardo, con una historia intrincada y de tremendas controversias con la Reina de Inglaterra. Se nota que fue una vida tormentosa, una mujer que fue reina desde muy niña, luego la mandan a casarse con el Rey de Francia y enviuda a los 18 (dieciocho) después de tres años de un matrimonio arreglado y funesto.  Al volver, Isabel de Inglaterra se aterra porque María tenía todo el derecho de reinar. En fin, vale la pena saber más de esto, más que nada porque uno no puede entender cómo se utilizaba a las personas para afianzar reinos y tierras. Re, en platica cercana con el guía se asombra como este le cuenta que ahí en palacio, solo se bañaban dos veces al año, cuando nacían y cuando se iban a casar.

El desayuno tradicional de los escoceses siempre estaba vigente en el menú, hasta que nos decidimos a probarlo, un plato tremendamente fuerte, hasta podría decir una ¡Bomba!,  la Re nuestra hija nos animaba a tomar buenos desayunos ya que las caminatas lo ameritaban; este plato se compone de salchichas gruesas de carne de res, así como tocino en formato grueso, unos huevos estrellados sobre pan brioche, así como ¡Frijoles rojos!, un poco de pure de papas; a decir vedad nadie se lo pudo terminar.

Hay pequeños recovecos de entradas de calles muy estrechas que conducen a reductos rematados por una fuente, un farol y algunas veces por alguna estatua.

Un lugar emblemático e imperdible es un parque llamado el parque de los Príncipes, construido en al cauce de un rio hoy día seco, se ha logrado un jardín a cuál más hermoso, lleno de retoños de primavera y una linda escultura de un elefantito que se erigió para recodar a los niños que ya nos han dejado. Mas allá una fuente demasiado barroca para mi gusto, pero que hace las delicias de las muchas gaviotas que no solo nadan sino se remojan como si fuera su casa, a su antojo y placer. Bancas blancas bajo los árboles con niños que corretean y juegan, al fin y al cabo, son las vacaciones.  Nos tocó presenciar una estupenda escena en que un par de abuelos habiendo llevado al nieto a jugar un rato al jardín de los Príncipes, este pequeñuelo estaba tan feliz correteando con otros niños que cuando el abuelo le fue a buscar para irse, (la verdad a una hora muy adecuada porque solo nosotros ya llevábamos una media hora admirado el entorno) el peque se arrebató y se fue sin más. Nosotros viendo el momento pensamos que irían de nuevo por él, cuando en realidad vimos que estos señores tenían una estrategia bajo la manga: se encaminaron a la salida. El peque al verlo, se les acercó como preguntando, y al fin vimos que convinieron en algo, un rato más de ese placer que los niños encuentran a campo abierto y que para ellos no existe con el tiempo.  Es una realidad que para los niños el tiempo no existe, y vimos como estos señores de la tercera edad lo comprendieron tan bien, dando al niño un rato más de esparcimiento. Como de unos cinco años el peque, pues ya había encontrado a otros con quienes pasar un gran rato. Nos llamó luego la atención que, a la segunda llamada del abuelo, el niño les tomo de las manos y ya los tres emprendieron la salida junto con nosotros. Fue interesante ver la escena, siempre los peques tratando de tomarnos la medida, mucho más a quienes somos los más consentidores.

Muy cerca de ahí y bajo la construcción de una aguja gótica hecha exprofeso y que se ha ennegrecido por la polución, se encentra la estatua en mármol blanco y de cuerpo completo sentado junto a su perro, de Walter Scott, el autor de la obra Ivanhoe, y otras muchas obras literarias muy apreciadas. Se nota que se le admira y hay todo un recinto para sentarse y disfrutar todo el conjunto de jardines y calzadas.

Uno de los días fuimos recogidos directamente por un guía contratado. Estuvo en el hotel unos minutos antes de la hora acordada, dejándonos muy bien impresionados por tal puntualidad, a nosotros nos encanta ser puntuales, mas este día encontramos a alguien no solo de nuestras lides y sino mucho más, era un viaje en su van personal para conocer un Castillo muy especial, llamado Dunotar. Es de esos edificios que se construían como centros de observación y de fortalezas. Situado sobre unos acantilados de roca volcánica altísimos, tiene vistas del mar del norte que son esplendidas. John Swankie fungió como un buen amigo y la plática conmigo no se hizo esperar de mil cosas a averiguar, como los extensos campos que separan a pequeñas casitas que a uno le intriga si es gente que vive ahí todo el año. Una gloria el camino, cundido de ovejas que pastan aquí y allá en los enormes pastos verdeando, así como campos de la flor emblema de estas áreas llamada Daffodil, un lirio de mediano tamaño que es tan solo de una duración de dos semanas y nos tocó disfrutarlo en todo su esplendor. En el hotel lo tenían en los floreros, en las calles en los arriates, y más que nada en los campos abiertos que los cultivan en grandes extensiones para hacer macetas que no faltan en las entradas de la mayoría de las casas habitación.

Llama mucho la atención observar que no se encuentra por ningún lado ni un solo anuncio de nada y mucho menos los espectaculares que son tan contaminantes para la vista, comentamos en ese momento que tambien esos letreros enormes provocan accidentes porque distraen mucho.

La Fortaleza del siglo Xlll que da al mar del norte es hermosa, hay que subir una tremenda escalinata parte de piedra y parte de madera para poder contemplar los espacios rocosos que circundan, que son todo un poema. Unos jóvenes hacían surf en esas heladísimas aguas.

La Universidad de St. Andrews queda por ese rumbo, así que fue la parada obligada, cercanísima a una especie de malecón por donde se ven a grupos de estudiantes que por ahí transitan. Para llegar se pasa por el primer campo de golf de la historia, según nos apuntó muy diligente el guía, y nos dijo que a pesar de los tremendos vientos este deporte se practica con todas las de la ley. Ahí mismo se inició el juego de este deporte. Llegar al recinto fue una gloria total, la Re lo disfrutó muchísimo porque ella tiene como centralidad en su trabajo estar en contacto con universidades del mundo entero y esta era destino muy deseado, nos tocó que en la capilla había un servicio especial y tuvimos la oportunidad de oír por algunos momentos un canto coral muy hermoso. Los jardines muy bien cuidados, no se permite el paso peatonal por ninguno de ellos. Las puertas de acceso a todo el recinto son añosas y muy bonitas porque son de madera de color gris, llenas de encanto, adornadas algunas con enormes clavos que les dan el toque de buen gusto muy clásico. Se dice que mucho de lo que está construido alrededor del recinto universitario provino del desmantelamiento de una iglesia gótica que está casi totalmente derruida y que fue cuando se sacó al catolicismo del área y se implanto el anglicanismo.

En estos recorridos y en platica investigativa de mi parte (porque me encanta todo el asunto de los modos de construcción) aproveche y le pregunte a John porque en los pequeños muros de piedra maciza siempre hay un remate diferente que pareciera como si cerrase la base superior del muro, y claramente me explico, ( él es jubilado de la construcción) que con esa tira de piedras bien dispuestas como tope superior, se cierra la posibilidad de que el agua o la misma nieve calen la argamasa que aglutina todo. Son tremendos los vientos, así que esas construcciones así se protegen, además de que estéticamente las deja como que con un acabado muy especial.

Nos tocó estar por ahí en viernes Santo, pero sin ninguna iglesia accesible para nada. Ese día optamos por caminar cuesta arriba por la Royal mile que remata en el Palacio o el Castillo de Holyrood house, es decir la casa en la que toda la familia real de Inglaterra se aloja cuando visita Edimburgo. Una maravilla de conservación, todo este mucho más cuidado de lo esperado porque es un edificio en activo y muy utilizado por la mayoría de la familia real y la visita se hace con rapidez y muy fluida. Los jardines aledaños son hermosos y plagados de la primavera que ahí se notó mucho más. En lo personal me llamó mucho la atención la sobriedad de los interiores, mucho más la del comedor, al que uno accede observando todo el servicio de mesa con remates lineales en color verde, bien dispuesto casi  como si hubiera sido medido el espacio con una regla y como si de pronto algunas personas se hubiesen ya preparado para comer,  cristalería muy sencilla y elegante y todo lo necesario. Las sillas son de una sobriedad infinita, elegantísimas.

El museo Nacional de Escocia es en sí mismo una construcción muy amplia y de un estilo afrancesado que uno no se espera, compuesta por cuatro pisos enormes que se pueden contemplar desde un hall de entrada que da vista a todo el recinto, toda una galería de altísimo techo y toda pintada de blanco. El foco de un gran faro abre la entrada y muy cerca de ahí está la oveja Dolly, la primera clonación que se logró y que, aunque después fue un fracaso, se sigue conservando disecada como un emblema del país.

Este museo nos llamó la atención porque en sus cuatro pisos de exhibiciones resguarda los objetos de una manera muy ecléctica, junto a la locomotora de un tren muy bien conservada, se puede encontrar la entrada a una sección de moda en el vestir y más allá una tremenda mandíbula de ballena, que se tomó de una playa cuando esta encalló ahí y murió. Todo esto está más dedicado a los pequeños exploradores que sin parar pasan por esas enormes fauces abiertas, abriendo las suyas con el asombro, es increíble el tamaño que puede tener la boca de una ballena cuando uno la ve tan solo a medio metro de distancia.

La visita a las tierras altas es algo emblemático, es otra la sensación del terreno, así como en otros caminos, ya que no son tan solo las  llanuras verdeando, por aquí lo que prevalece es el bosque que a decir verdad no es tan cerrado pero conforme se va subiendo a lo que se denomina los Highland, pues la verdura de los árboles es un encanto, varios tipos de matorrales, árboles de troncos muy coloridos y más que nada cubiertos de un musgo que parece de terciopelo de un verde vivo.

En este recorrido conocimos el Castillo de Stirling, que está un poco abandonado, pero no por tal, deja de ser interesante. Sí es el único en donde se ven claramente los diferentes estilos arquitectónicos de una manera clarísima y que tiene tales, porque cada soberano que lo ocupó estaba decidido a dejar la impronta de sus gustos personales, en verdad muy marcados. Ahí nos tocó ver la audición de un musico vestido de la época y tocando diversos instrumentos antiguos.

Ya para cerrar he de mencionar que estábamos los tres intrigados por ver en vivo y a todo color una vaca peluda, pensamos que estarían por todos lados del área, pero cual fue nuestra sorpresa que eran muy pocas. De pronto el guía paró para que pudiéramos ver una más de cerca, pero si se nota que ya escasean. Es tal vez que se resguardan porque nos tocó un dia lluvioso. Yo creo que son animales que, sí están extinguiéndose, aunque de rato en rato de pronto se ven algunas pastando por los alrededores.

 

                                                                                                                                                                    

 

 

Edificar, el día a día. (19)

                                              No encontrarás la paz, si no cambias las cosas

si no te conviertes tú mismo en vehículo, camino y movimiento.

Antoine de Saint Exupery.

Ciudadela.

                                              Es un hecho, y cada día nos cuesta más comprender a cabalidad, que siendo cada ser parte de la grandeza de Dios, está en nosotros mismos la posibilidad de edificarnos desde el centro del ser. En otros momentos de estos textos hemos hablado claramente que somo una circularidad completa, el circulo vital que nos habita se nos ha otorgado a plenitud y es en donde se nos otorga por la condición que Dios mismo puso en nosotros, el libre albedrio que a veces hasta se nos olvida lo que esto es y que significa. Solo nosotros como especie lo tenemos y todos y cada uno estamos en la posibilidad que ha de guiar la vida que vivimos. No importa si somos pequeños, medianos o grandes ya en edad, la edad física es la temporalidad del mundo físico, y claro que tiene un principio y un fin, mas  la edad espiritual es eterna, y a los niños se les procura una vida espiritual dándoles el sentido con razonamientos que los conduzcan al orden. Razonar no quiere decir tener siempre la razón, es llevar las acciones por la vía de una lógica asentada en la virtud y que conduce a los buenos ordenamientos.

                                            Hablando de Libertad, en el taller al que pertenezco de filosofía y teología, conducido por la filósofa Mariluz Barrera tambien los textos son analizados para un buen entendimiento de asuntos eternos de la humanidad. El último que ha ocupado nuestro tiempo es el libro que es más bien una obra de teatro muy poética, -La Vida es Sueño- de Pedro Calderón de la Barca. Este texto cuestiona desde el siglo XVII estas situaciones del deshallo de la humanidad. Nunca hemos podido tomar por los cuernos, esa parte de poder garantizar a cada ser la certidumbre de que en cada uno de nosotros se salvaguarda la paz en sí misma, empezando por la interior y asuntos personales, para poder permear el todo social.

Ya no se cree en la profundidad del ser, y no digamos en la manera de resolver con la actitud y el tiempo que requiere cada cuestión, todo se quiere al vapor, la postmodernidad nos ha llevado a un remolino casi infinito que pareciera que ya no tiene regreso. Sí que lo tiene. Muchas conciencias lo manifiestan, lo perciben aun con todo el caos que de pronto nos circunda, porque en todas partes del mundo se está sintiendo el ser humano con un grado de deshallo tremendo. El asunto está en ser consientes con nosotros mismos y mucho más con las nuevas generaciones del asunto de Dios en nuestras vidas, no es una etiqueta ni una modalidad, no es una opción o un juego, es tema central de cada vida humana que cuando no se cumple, existe un vacío existencial. Habrá que asumir los cabos sueltos y no practicar por el puro prurito de cumplir, es una actitud de vida saber que estamos inmersos en la contingencia de Dios. Calderón de la Barca no escribió esta poética y profunda obra porque estaba extasiado tomándose una piña colada en la playa, lo que sí se sabe es que vivía bien, a pleno sol y sin mayores problemas, más su mente sí percibió los cambios que el mismo logró cuestionar, es claro que en el descanso se ve mucho y el autor estaba inquieto en su reflexión, el sentía en sí mismo la permanente situación que se vivía en la España de su época y decidió cuestionar por medio de la literatura.

La obra en su fundamento se refiere al sentido de la vida, y por ende al manejo de las libertades. Este autor, hijo de hidalgos españoles que tenían bastante poder en los reinos que les tocó vivir, es propuesto por toda su familia para ocupar la capellanía de sus abuelos. Una capellanía era la parte espiritual de la sociedad en donde se daban las pautas de una vida digna guiada por los presbíteros de la época. El, de entrada, se niega de momento ya que tenía claro que antes habría que prepararse en conocimientos profundos como lo hizo yéndose a estudiar Lógica y Retorica. Preparado como lo deseaba, entonces se ordena sacerdote para dar esa parte con más cabalidad.

A pesar de que creció en una familia severa, de un buen catolicismo bien entendido, es comprendido en esta primera negativa en la que se le permite prepararse para la labor futura. En este tiempo como buen joven se vio involucrado en asuntos desagradables, fue hasta aprendido por algunas malas conductas y hasta estuvo en el ejercito real. Escribe muchísimos autos sacramentales, pero la obra que aportó más es: -La vida es Sueño-, es la más conocida. En ella se cuestiona la libertad humana porque de pronto el sentía como las situaciones de la época se percibían confusas, hubo un gran cisma en el catolicismo con las nuevas ideas del protestantismo. De entrada, una que fue determinante fue la de que la vida se determinaba por la predestinación, es creer que estamos predestinados y hay muchos asuntos que no podemos cambiar, y con esto ya estábamos comenzando con ese predicamento de que el azar dicta las conductas, y no que uno mismo aporta con principios bien conocidos que puedan regir la vida. En sus disertaciones hace similitudes con la naturaleza y llega a pensar que el mundo animal es mucho más libre que el mundo humano y cree que hasta los peces que nadan en los mares tendrían mucha más libertad que él mismo. Esto suele pasar cuando el sentido de Dios se pierde, de hecho, en nuestra época actual está pasando, hay muchos seres que admiran más a los animales y llegan al grado de querer convertirse en uno de ellos, movimiento actual que se denomina Therian.

-La vida es sueño- es una obra secular corta, para leer con detenimiento y observancia.

Es así, que esta obra entra dentro del ámbito de la filosofía, porque en esencia cuestiona la libertad humana. Reflexión con los modos de la época.

En España se está viviendo la contra reforma por el acendrado actuar de las ideas protestantes, y muchos de estos pensadores se dan cuenta como la esencia de un catolicísimo (que pudiendo ser la respuesta) se ve trastocado y hecho a un lado. ¡Y claro que se trastoca!, al dejar de ser parte importante para gran parte de la feligresía.

Las reformas ponen no solo en duda el tema de las libertades sino el tema mismo de cómo se contempla la verdad. La verdad es algo muy delicado, cuando se tiene una vida religiosa fidedigna no hay cabida para verdades personales a modo, no se puede decir -hago esto porque esta es mi verdad- porque tal vez se pueda estar viviendo fuera de la realidad. Toda realidad está basada en una cosmovisión y en verdad que esta base pensante uno se la procura y la gente creyente alza la voz. Mientras la cosmovisión del ser está clara, la vida fluye con toda certeza.

¿Qué es una cosmovisión? Es la forma que vemos el mundo en varios aspectos: El global, el espiritual, el político etc. Que han de converger en una sola visión personal y a la vez compartida por muchos más congéneres con los que nos identificamos. Cuando el joven ya no tiene la referencia del sentido de vida, va en busca, y a veces encuentra caminos trastocados.

¿Qué nos guía a los católicos que comprendemos el mismo sentido con puntos tan claros? Ir a las fuentes, San Agustín y Santo Tomás, para comenzar. Leer.

La claridad, en primera instancia es la presencia del libre albedrio, aunado a la fe que ha de proyectarse en las obras. No se vive una fe al ahí se va, se vive esa certeza para verla asentada en obras con congruencia.  Esta es lo que da base a la religión que la mayoría profesamos. Cuando empiezan las dudas, empieza el deshallo.

Calderón se anima a hablar de que la conducta debe responder a una ética, no a las ideas flotantes de que todo es una predestinación, como si el hombre mismo no pudiera ser dueño de sus ideas fundamentadas en la cosmovisión elegida.

En las acciones de los reinados de este tiempo se empieza a notar la falta de ética, los mal llevados gobiernos y la facilidad con que se profundiza en la corrupción. ¿Qué nos podemos esperar de la época en que vivimos hoy, si esto se ha ido haciendo como un socavón interno del ser con el devenir de los tiempos, mental y físicamente? Las formas de vida empiezan a tomar modelos ajenos a una formación integral basada en los principios de las virtudes y la ética. Es tristísimo pensar que quien no tranza no avanza, como tanto se escucha con toda desfachatez. Mucho se impuso desde que las ideas de las Reformas que se hicieron laxas.

Toda la verdad de la existencia y del mundo está asentada en la realidad, sin duda alguna. No hay realidades alternativas de esas que se plantean en ideologías huecas, con ideas forzadas para alcanzar solo las premisas de unos cuantos vivales. Quien no es capaz de ver la realidad con ojos de objetividad y se sustrae, es la subjetividad la que va a regir cuando se implantan ideas equívocas.

Se empieza a pensar que la vida, en realidad es un sueño. Que todo lo realista no compete a la verdad. Se empieza a decir por todos lados que la existencia es fugaz, es engañosa, ¿Para qué ocuparnos de ser éticos, mucho menos lógicos, si al final vamos a morir y no pasa nada?                 

No se cree más en la trascendencia que da el sentido de Dios en cada vida humana, de que el alma converge y es parte de una eternidad.

Las maneras de ser y de actuar están en un menú a elección, unos por aquí, otros por allá, y viene a colación la frase: -a rio revuelto, ganancia de pescadores-.  Como muchos seres humanos dicen hoy: -total no pasa nada hago lo que quiero y luego me confieso-. Craso error, lo que ya se actuó ya quedó impregnado en el ser.

SI pensamos que el mundo es como una obra de teatro en donde solo somos actores pasajeros, ¡cuidado! porque podríamos estar distorsionando la realidad, el mundo no es una escena que nosotros implementamos, es una realidad con sus leyes y sus dinámicas propias, que es un deber conocer.

La libertad tiene todo que ver con el comportamiento moral. No es libre el que se ata a medias verdades o a ideas implantadas sin un sentido claro de razonamiento lógico y con orden.

Es la presencia de la virtud lo que da los sentidos. Ya hemos hablado de éstas en textos anteriores que son las Cardinales y las Teologales.

¿Cómo podremos practicar la verdadera libertad? Tan solo enfocándonos en lo que si nos toca cambiar y teniendo la humildad de saber que no somos todólogos y que hay cosas que ni por asomo nos competen. Hoy día se cree que todo mundo puede hacer de todo, quedando diluida la acción en un sentido de mediocridad. Claro que se puede, pero ¿A qué costo?       

Vemos cirujanos plásticos que engañan y casi producen la muerte a pacientes, así con todas las profesiones, mediocridad en mil aspectos, se piensa que todo es tan efímero que para que procurar que todo sea de calidad. La mediocridad se ha vuelto el pan nuestro de cada día.

Cuando las razones y las virtudes se practican a cabalidad, prevalecen sobre sobre las fatalidades, porque no es predestinada la vida, es razonada y vivida con principios.

Es así, que La Verdad así con mayúsculas, tiene todo que ver con el comportamiento asentado en moral y no digamos en ética humana. Los modos cuentan. En próxima serie de artículos hablaremos enfocando todo en Razón y Orden, como los dos bastiones de la vida realmente humana que parece que se nos esfuma como granos de arena entre los dedos de una mano, y que hoy día hay situaciones en las que nos preguntamos ¿Qué nos ha pasado? Tan solo que nos hemos ido por las tangentes   más tremendas de una humanidad confundida.

Saber que el futuro no se controla, asusta. Todos tenemos como muy desarrollado el chip del control, quisiéramos que todo este al dedillo, y claro que eso en la realidad es imposible, pero si se tiene la cosmovisión adecuada se puede encausar y ese encause se vuelve el reto más hermoso, sobre todo en el día a día de nuestras vidas. Ese quehacer diario es lo más determinante, aunque no se vea ni sea asunto del relumbrón. Sigue vigente para muchos de nosotros que, con la buena luz de la razón, el orden llega y lo asumimos como lo que es: Una vida personal que solo es nuestra y que la llevaremos a buen puerto el día que cerremos los ojos para siempre. Se nos ha entregado para eso. Nos hemos creído que la libertad es no hacer lo que no nos gusta, cuando la libertad es hacer con causas claras y serenas.

En la obra citada hay varios monólogos del personaje Segismundo, vale mucho la pena leerlos para encontrar como una mente pensante a veces se debate, a veces ¿se pregunta? y no vive en un estatismo de esperas indignas como si todo se fuera en estar esperando, cuando cada día la realidad nos regala una nueva oportunidad.

Hay jóvenes alrededor de nosotros que, en el fuero interno de su ser, pueden preguntarse ¿Es la vida un don o es una condena? ¡Qué fuerte! ¿Como vamos a dejar de percibir la vida como la donación más grande?. (Continuará).

                                                                                                                     

 

 

 

miércoles, 22 de abril de 2026

 

Reseña de viaje.

Primer momentum.

Nueva York.

                                      Nueva York, siempre es un buen destino.

Re Otero.

                                                Es indudable que siempre es bueno hacer planes, mucho más, buenos planes. Íbamos a salir de la ciudad en la que habitamos y todo estaba listo. Siendo que nuestra hija es organizada con todo el detalle que le caracteriza, esta aventura para los tres, ella, su padre y yo misma, ya estaba en la sala de espera tan solo para la fecha acordada.  De pronto ella llega y me dice: -hay cambio en el itinerario de inicio, nos vamos dos días antes de lo dicho, los aeropuertos de los Estados Unidos están en huelgas y las colas para entrar se pueden prolongar más de lo esperado-, en silencio le miro, asiento con la cabeza y de inmediato le hago caso: hay que apurar un poco lo planeado. Ella con tremenda experiencia de viajar, (su trabajo de los últimos años se ha dado con algunos viajes) sin duda tiene razón y la razón va con el orden. Así es como cambia el destino, en un tris.

El destino terrenal al que nos dirigimos requiere tres escalas, es así mismo que habiendo pensado en un solo día abarcar todo, (sí era posible si salíamos de Mérida muy temprano) preferimos más tiempo y calma. Houston Tx., en ese mismo día seria Nueva York y en la noche tomar el vuelo nocturno a Edimburgo (en donde estaríamos unos seis días) era una locura y lo mejor fue estar con más tiempo. Lo que trajo el cambio fue ¡mucho mejor!

Logramos pasarnos una mañana de preámbulo maravillosa (y casi hasta parte de la tarde) en un área de Nueva York que solo ella conocía mejor y nos podría llevar como en la palma de la mano. Así que aceptamos, irnos dos días antes y tomar todo con esa presencia de ánimo que aporta. No nos gusta correr cuando no es necesario y justo fue lo que sucedió. Temprano, después de haber dormido cerca del aeropuerto de Newark, nos encontramos con una mañana de finales de marzo con temperatura de esas que hay que respetar: dos grados. Bien enfundados y tapados, tomamos el Uber y ahí estamos frente al rio Hudson.

La parte conocida y remodelada llamada Little Island se encuentra a la vera del rio que da nombre a los Hudson Yards, toda esa área retomada y traída a nueva vida para los neoyorquinos. Un pequeño parque con total acierto arquitectónico y que invita a muchos instantes de vistas diversas, que congelan la mirada, no solo por el clima sino porque uno logra apreciar esos lares de subidas y bajadas bien pensadas por una arquitectura muy lograda. Con entramados de madera en sí mismos hermosos se siente todo muy acogedor aun estando al aire libre, permiten que la mirada de pronto vea el rio desde diversos ángulos, adosado todo con bella y natural jardinería. La primavera, ¡ya está aquí! mas algunas flores aún se toman su tiempo. No todos los arbustos están activos en floración, algunos, dice un letrerito por ahí: -cuida los arbustos, están en descanso-. Aun descansando, un matorral tambien puede ser bello con ausencia de flores, tiene mucho que ofrecer sin ellas, porque abundan troncos de diversos colores. Ante todo, lo que aprecio son las texturas y ni qué decir los coloridos. En estos días más bien hay floración blanca que se nota en pleno desarrollo, acompasada de flores de otros tonos, amarillos, lilas y pequeñas florecitas rojas y rosadas que apenas asoman la nariz ante tanto frio.

En la entrada, una explanada bastante amplia recibe a todo ser que se ejercita, que camina a su perro o que simplemente como nosotros, vamos a dar el paseo. Uno se puede extasiar viendo a las gaviotas, les han dejado una serie de pilotes de madera maciza de los antiguos muelles y cada una en su propio madero se regodea con los vientos y total dignidad, como diciendo -aquí estoy he amanecido en mi casa-. Solo con gozar del bello colorido verde pardo y casi en tono seco del rio, los ojos se sitúan en la fijación elegida. Grandes edificios más allá, que en unos minutos iremos a disfrutar en caminar amplio.  El rio Hudson no hace tanto movimiento, mas las ventiscas están en estos días al por mayor, se forman pequeños reductos de olas blanquecinas como si corriera el agua por la superficie al compás del aire helado. Un poco de solecito por aquí, unas rampas que invitan a subir por allá y en los caminos de pronto se aparece una pieza de arte expuesta para el deleite de todos, es así que elegimos sentarnos un rato y observar, es un círculo en blanco y negro de Op art, que se deja admirar en un rítmico movimiento como caleidoscópico.

Hay ciudades de las que no importa las veces que uno vaya, con una sola bastaría para desear volver. Eso mismo pasa con la ciudad de Nueva York, con un dinamismo que obliga a parar el paso a cada instante y solo con voltear la mirada el paisaje urbano junto al rio es cautivante, detenerse y mirar todo el conjunto o tal vez una sola flor, es obligado. En realidad, es de esos destinos en los que uno siempre va a encontrarse con el asombro bien puesto, tanto en los pies y piernas para las buenas caminatas, como con la mente abierta para el gozo.

                                    Habiendo recorrido casi todos los reductos de las islas artificiales, salimos con calma hacia los bordes de este espacio y nos encontramos con una placa muy significativa, tiene la foto del Titanic y ahí mismo se explica: Aquí bajaron los 710 sobrevivientes del naufragio. Es emocionante pisar ese suelo, pensar en esas personas que tuvieron una siguiente oportunidad.

Nos decidimos adentrar en la urbe, pasando por el museo Whitney que, aunque todos lo conocemos, siempre invita. Vemos algunas cosas de ahí casi a vuelo de pájaro y nos sentamos en plena escarpa en unas mesitas muy coquetonas de color verde limón subido y que invitan a un momento en el camino para organizar la mente. El señor mayor marido y padre respectivamente, es gran compañero por ser un buen caminante, mas no permite dejar pasar unos croissants que vio por ahí, así que mientras ese deleite se le da, nosotras armamos el plan mejorando tiempos. Hacemos el recorrido elegido logrado con la compañía de un solecito muy agradable, el plan de las pocas horas de que disponemos. Re, literalmente manda el juego, y nos conduce con acierto porque hoy día el celular no solo manda mensajes… ¡nos cuenta los pasos. Aunque Ud. No quiera. Un poco más allá está el siguiente destino, caminar toda la franja elevada de los Highland, que son jardines en alto, rectos porque siguen una antigua vía de ferrocarril que se cerró. Se notan ahí mismo las vías llenas de floración y colorido. Mas piezas de arte callejero que son esplendidas y que nos permiten entrar a un recodo y admirar silenciosamente, el gozo en la mente está vivo de tanta expresión de arte.

Creo que, al salir a cualquier destino, es la percepción de un estado de alerta el que mejor nos indica como vamos y a donde. La gente camina a diferentes ritmos, las carriolas de bebés, los niños de vacaciones correteando, los perros que nunca faltan.

Y como bien dice María Dolores Pradera -A trotecito lento- o más bien a pasito pausado, recorremos el camino-.

Los neoyorquinos que viven en estos rumbos de la ciudad despiertan muy temprano, me da la impresión que es un distrito más de jóvenes, esos emprendedores que ya encontramos en todas partes. Salen a ejercitarse y pasear a las mascotas, perros de todo tipo y color, llevados con una correa las más de las veces, aunque nos tocó ver animales educadísimos y sin correa que caminan fielmente ahí junto a su compañero de carrera.  Poca ropa necesita el joven aun con tan bajas temperaturas, nos queda claro que están hechos de otras percepciones y fortalezas que solo dan los lugares en los que uno se adapta. Quien vive en lugar frio sabe su cuento, porque aquí encontramos al paso a algunos hasta con tan solo una T shirt. ¡Tremendo el frio!

Lo primero que se disfruta muchísimo es la concepción artística/arquitectónica de la ciudad, de eso en estos lares no queda duda. Lo que se planea con enormes explanadas para dar la perspectiva deseada, y claro es tan valioso el espacio que en otros sitios los cristales se vuelven reflejo de lo que tienen ahí mismo cerca. A los lados de cualquier avenida siempre se puede apreciar algún elemento artístico, así sea un letrero bien logrado, un color bien aplicado en los edificios. En la avenida que da la entrada a este reducto, hay en el rio cercano una serie de pilotes que tal vez fueron de un muelle muy importante antaño y que han sido dejados como parte del paisaje. 

El experimentar una ciudad es como cuando se cocina algún guiso: Lleva los mismos ingredientes y tan solo se adereza con la mirada personal. Nuestra hija ya había estado con más calma en esta área de la ciudad, así que con toda seguridad y con los medios electrónicos de hoy día nos fue guiando los pasos mientras comentamos lo que se va apareciendo.

Cuando uno abre el alma con la percepción elegida, se da un gozo muy personal.

Nos tocó un día muy despejado, el sol matinal se refleja en varios reductos del rio y así comenzamos a avanzar, llegar a la 5ta avenida ¡es obligado!

La mayoría de las plantas en el sendero alto tambien están como de descanso. Aunque el invierno propiamente ya ha pasado en este momento del año, las plantas esperan su nuevo ciclo primaveral.                                                                     

 Varias cosas llaman nuestra atención, ya que desde arriba se puede tener diversas perspectivas, el flujo intenso de vehículos, así como al voltear a otro lado la mirada es atrapada en una obra de arte ocupando todo un lado de enorme edificio. Pequeñas esculturas en jardines bien cuidados a veces con el nombre del autor o autora, a veces nada. Los edificios aledaños están en algunos partes habitados, así que ellos con vista privilegiada y los transeúntes podemos ver las decoraciones interiores esplendidas.

La vivencia de pisar por primera vez un sitio es verdad que nos cambia por dentro, solo al viajero mayor, mi marido, le faltaba dar esta caminata, porque Re y yo ya la habíamos dado antes, tengo primas muy queridas en la ciudad y ellas en años pasados nos llevaron.

Una vez que disfrutamos en espacios bien logrados ya no volveremos a ser los mismos seres de antes, este es el secreto de la buena arquitectura, y como decía mi padre: -que el espacio te sorprenda-. Y, sí que hay sorpresas, porque aun habiendo estado, uno lo siente renovado. El celular buen aliado nos permite capturas varias.

Decidimos hacer esta brevísima escala en nuestro viaje, porque no nos gustan las carreras, y así era mucho más descansado el inicio de esta aventura que terminará en Irlanda, pasando por Edimburgo.

Toda la remodelación de esta área de la ciudad superó mis expectativas. Continuamos, al bajar de los jardines altos a la calle, tomamos la que nos conduce a conocer el edificio recién estrenado llamado La Vasija, es decir The Vessel. La caminata para llegar a la explanada del edificio Vessel, la llevamos pausada y compartiendo enormes escarpas escalonadas que, para mi sorpresa bastante limpias, aunque no todo está así y eso es triste. Vessel es toda una novedosa construcción que tiene la forma de una oruga, (al menos eso me pareció a mí) nos comenta Re que hay quien hasta lo ve como la forma de los trompos de carnes que se arman en las taquerías mexicanas. Es por eso mismo que nos encanta saber que cada cabeza, sí que es un mundo. Cada quien ve lo que quiere, pero lo que no se puede soslayar es que es muy diferente y moderno, un mirador de destellos cobrizos reflejando los edificios aledaños.  Como quiera que se le llame, su forma es muy interesante y novedosa.

 Después de comer por esos rumbos, nos dirigimos a tomar un postre en el Starbucks de la Quinta, pletórico, tan lleno que apenas cabe un alfiler; es claro que hay muchos noveleros como nosotros que queríamos estar en ese mismo y exacto lugar, porque a decir verdad es lugar preferido de muchísimos jóvenes hoy día. Nosotros, los tres, amantes del buen café siempre elegido en nuestra ciudad más bien un frapuchino, hoy lo que todos elegimos fue uno bien caliente, -por favor y con leche de coco-. Pensando que ante el gentío de los días de asueto no encontraríamos lugar, el destino siempre tiene un secreto bajo la manga y esta vez nos tocó por algún albur que se nos despejara en el momento exacto un tremendo ventanal de límpido cristal por el lado de la avenida lateral, veíamos el cruce. Viendo las dos calles disfrutamos de otro rato de observancias, literalmente para dar un vistazo de pájaro y caminar un poco por ahí. Sentados tras el vidrio enorme que nos separa de los transeúntes uno puede apreciar a cada ser en su ser, es decir el que camina despacio, el que va de carrera como si la vida misma se le escapara, otros cuidando niños que corretean ya que es en realidad un aglomerado conjunto de seres tan variados, que impacta. Tipos de peinados exóticos, así como mujeres rapadas, niños que gritan, padres que cuidan y nosotros que nos tomamos el postre para poder tener la energía de continuar. Si, a solo unos 300 (trescientos) metros de ahí vamos en busca de un parque, el Parque Bryant. Ya localizado lo gozamos desde la acera de enfrente y poco a poco llegamos a la esquina para atravesar, hay que descender por una pequeña escalinata y sentarse en alguna estratégica banquita porque los reflejos de todo este sitio se duplican en los espejos de los edilicios que lo circundan. Muchísimos árboles aun secos, pero tremendamente artísticos con sus ramas desnudas al viento, negras algunas, otras más verdosas y algunas más bien blancas. De pronto en pequeños reductos y fijando la mirada uno puede observar un retoño que pronto solo dirá, -aquí estoy-. La capacidad de los árboles en esos entornos tan urbanos siempre me ha asombrado, el otro día escuche que más que alimentarse del suelo o del agua que a veces escasea, ellos tambien toman su alimentación del aire, asunto totalmente asombroso y vaya que se estarían alimentando porque el viento sopla ahí, sin pena ni gloria.

No queríamos volver muy tarde al hotel porque tendríamos que reorganizar todo para nuestro viaje trasatlántico del día siguiente. Saldríamos en la noche, pero como hay que llegar temprano a los vuelos y más si son de 8 (ocho) horas o más, pues tiene lógica. Conmigo siempre va un pequeño librito de mandalas para colorear y ahora mi asombro es que en las salas de espera renovadas de los aeropuertos y hoteles hay mesas comodísimas (de las que las sillas están fijas en el suelo, y que bueno porque seguro habrá ociosos cambiándolas de lugar) en donde uno conecta el celular para esperar que se cargue, y yo cargo energías sacando mis colores que llevo bien escogidos en una sencilla y pequeña bolsa, ahí dentro de lo de mi bolso personal. La encargada de todos los checks es la Re, no podemos tener mejor acompañante, me sentí segura todo el tiempo y agradecida, porque esos menesteres son fuertes hoy día, ya que todo es digital, casi hasta las maletas ya las quieren convertir en hologramas, ¡solo eso nos va a faltar!.

Hora de la despedida de la gran ciudad. Mientras vemos a algunos citadinos volver a sus casas departamentales ahí cerca del parque, pedimos el Uber que en menos de que uno cuelga el teléfono ya está esperando. Decir adiós a todo este circuito y haber entendido que a veces los cambios vienen para mejoras, es un hecho palpable.  Salimos a Edimburgo al día siguiente. (Seguiré con la reseña de los otros sitios).

 

 

Edificar, el día a día. (18)

                                            El verdadero castigo es nuestra libertad.

Jean-Paul Sartre.

                                            Aunque la frase que se considera más famosa de Sartre es -El infierno son los otros-. La frase con la que doy inicio a este texto, para mi es mucho más drástica y contundente. No la tomé del texto directo de él, y de plano hasta me queda la duda con respecto a ese asunto de andar atribuyendo frases así sin ton ni son a los autores literarios más famosos, habrase que confirmar de buena fuente, porque es tanto lo que se escribe hoy día, que lo fake está en todos lados. La haya dicho o escrito o sea en realidad una mentira total, de todos modos, habremos de comentar qué es esto de ¿la libertad?

El diccionario de la Real Academia de la Lengua nos dice:

-Facultad natural que tiene el hombre de obrar de una manera o de otra, y de no obrar, por lo que es responsable de sus actos-.

¡OH ¡Dios, vámonos con tiento que estamos de prisa!

La libertad ante todo está muy unida al don entregado solo al homo sapiens, el de tener ese libre albedrio profundo, que tanto nos ha dado para bien y para mal.

Ante todo, hay otra consideración que no podríamos dejar de lado: eso de la libertad nos la hemos creído de más. La verdadera responsabilidad está asentada en los razonamientos que nos son propios, que cuando son parte de nosotros genuinamente, es seguro que los tendremos mucho más claros, aunque nos encante meternos en camisetas de once varas. El poderse ocupar en asuntos de otros congéneres no es libertad, y eso es lo que se ha dado de más, o hablando claramente el hacer esas malas interpretaciones que solemos hacer, a modo, y ¡cuidado!: el chisme entra en esta categoría. Eso del libre albedrio se entiende a veces muy poco, se nos otorgó para las acciones que proponen y luego nos hemos creído que, al tenerlo como parte de la naturaleza humana, podremos hacer con él lo que nos venga en gana.

Responsabilidad en los actos… nos aclara la definición, es en donde se asienta la verdadera certeza de lo que nos toca hacer, porque sí que es un hecho que aprendemos a ser responsables desde temprana edad, al niño con el nivel de edad que tenga, se le conduce para su propio bien por el camino de que todo acto tiene consecuencias, ojalá todas fueran positivas siempre. El hecho real es que esto no es así, a veces los entuertos nos los procuramos nosotros mismos.

Lo más interesante que se le atribuye a Sartre es que diga que es como un castigo, el ser libres. Podría ser muy factible que sí fuera suya la frase, por la corriente filosófica que él mismo desarrolló y que sabemos es el sentido del existencialismo que es más drástico y con tonalidades negativas, un tanto es como si fueran parábolas sus frases, que confrontan al ser humano. Sabemos que hay otros filósofos que no son tan drásticos y tambien están en esa corriente existencialista que propone ante todo que la existencia es lo único que tenemos, pero en un tono más positivo.

A tener libertad se aprende, así que no es el gran regalo al ser humano poder decir: Somos libres y ya. Hay todo un proceso personal, es claro que la libertad está determinada por el ser de cada persona, porque el asunto no viene con manual de instrucciones, (ojalá fuera así) nos ahorraríamos el camino de experimentar y de ahí acatar lo que en realidad nos es positivo. Es comprender que al ser seres pensantes tenemos mucha responsabilidad, mucho más que todos los demás seres de la creación.

Los humanos, tendemos a ser demasiado confiados. En la era actual eso se ha abatido bastante, ya no nos vamos con cualquier finta, como coloquialmente se dice, estamos mucho más alerta; aun así, caemos en baches que ni por asomo nos imaginamos.

En estos momentos que escribo, podría decir que algunas de las enfermedades que nos aquejan son producto del mal uso de la libertad, en mi caso personal acabo de vivir algo así, estuve de viaje y varias cosas no tuve en cuenta, como lo es el clima extremo de los lugares, por lo que al volver a casa enfermé. El clima es determinante para un equilibrio en la salud, en mi caso me deshidraté con el frio y no se manifestó. 

Al volver a casa todo se desencadenó. Uno siente como una especie de coraje, de susto, de impotencia ante el desconocimiento de algo tan elemental.

No todos podremos saber a temprana hora, a la hora que somos adultos ya activos, exactamente qué es lo que queremos, que es lo que nos conviene más y como implementar para tales estados de vida. Las religiones nos dan la libertad interior, pero en cuestiones de otros indoles a veces lo desconocemos todo, creemos saberlo, pero es siempre un saber a medias, mucho más cuando tenemos claro que vamos cambiando con las etapas de vida y es en el caminar o en el camino al andar (como bien dice Serrat) que se aprende por donde se aprieta la tuerca y por donde se afloja.

Mientras mis disertaciones sobre la libertad me encuentro atenta escuchando el canto de la paloma torcaz, esas que al amanecer siempre dan una buena bienvenida a todos los humanos que habitamos los lares del sureste mexicano. Lo hago con más atención con la esperanza que su canto me dé el sosiego que necesito. Todos enfermamos y todos nos olvidamos que ahí en el mal físico se nos está hablando de libertad, es obvio que no la tenemos completa y que la presencia de paz, ayuda mucho.

En realidad, somos producto de lo que nos va tocando vivir. En estos días que releo, escribí un testimonio en mis libretas de vida, sobre Sergio Bustamante el artista plástico que habló de cómo el mismo decidió que en la vida todo muere, y que el mismo se forraría de esperanza para poder vivir sin ese sentimiento a flor de piel.  No le llegó gratuitamente, ya que demasiado pronto en la vida se le creo una angustia existencial del tamaño del mundo, el mismo explica:  -perdí a mi madre a los 14 (catorce)años de edad, más allá la tía que me hacía compañía era casi de mi edad 13(trece)años de edad, así es que se acercó de plano a su más cercano pariente quien se hizo cargo de él, que fue el abuelo, quien ya estaba enfermo y no duro mucho más allá. Conclusión: -Todos mueren…- Esto ha de haber sido terrible para un niño de esa edad, entrando a la adolescencia. Uno pensaría, que este humano que ha sufrido tanta perdida, terminó siendo un ser atormentado por el dolor o las angustias, ¡mas no fue así!, el mismo se define como un ser de paz. El camino que tomó fue la libertad de decidir, adoptar perros que  fueron sus amores por una parte. Y, se le pregunta ¿A quiénes consideras tu familia? Y el mismo dice con claridad: -A todos los artesanos que trabajan en mi taller, ellos son mis familiares-. -Lo que mantiene vivo al ser humano y a mí mismo, es vivir por la ilusión de lo que haré-.

Es decir, elige, y lo hace con la libertad marcada por la experiencia personal, va por el camino positivo, porque nos damos cuenta que le habita una mente sana y permeada con la libertad de obtener de sus enseñanzas las lecciones de vida.

Algo muy singular de este artista es que de pronto se entera que se está plagiando su obra en México, su mismo taller ha dejado ir los moldes básicos de sus creaciones. Si de pronto alguien te dice que tiene una obra original de Sergio Bustamante, tomate la libertad de no desengañarle, porque tal vez pagó muchos pesos por esa libertad que se dio de adquirir una obra que le vendieron como original, y es falsa.

Cuando al maestro se le pregunta sobre esto, y que medidas ha pensado tomar al respecto para remediar ese asunto de los plagios, todos se quedan atónitos con la respuesta: -Nada- nos dice. Así tal cual. -En lo personal no solo no me importa que hayan plagiado mi obra, tampoco me pondré a averiguar quién de mis empleados a cedido los moldes y como se ha dado tal acción, primero está mi paz, así que opto por sentirme honrado de que guste tanto mi obra, que ha llegado al punto de reproducirse-. Claro está, que es una libertad mal entendida y se puede percibir como algo pésimo hablando en plata, pero ya vemos que no todos los asuntos se resuelven con plata. Pésimo que a una persona le den gato por liebre, mas el maestro apunta que a fin de cuentas su obra es apreciada y si de esta manera está presente en más espacios del mundo, pues adelante.

Esto mismo pasa en los ámbitos de la moda, de las piezas automotrices etc. Los plagios son parte de la vida humana.

Sergio Bustamante, el arquitecto que se hizo escultor y que no tiene empacho en decir libremente que quien quiera plagiarle que lo haga, él no se contamina el alma en reclamos, se siente orgulloso de ser valorado, tan valorado. Mas que nada nos da una lección de libertad, uno puede tener la libertad de tomar las cosas con respecto a lo vivido y este ser que tuvo que ser tan fuerte por una infancia de desdicha, no va a tomarse la vida adulta que ya logró de una manera equivocada.

La verdadera libertad está asentada en cómo nos miramos a nosotros mismos. Como nos podemos ver sin veladuras, así tal cual somos. A veces esto mismo causa miedo, es interesante aprender de personas como este artista que se siente feliz de haber optado por la escultura y que esto le haya dado tanto a el mismo y en el mundo.

EL mismo autor nos dice que -el paso del tiempo va afinando las percepciones que tenemos-. Seguro en los tiempos de sus pérdidas humanas, no había esa costumbre de hacer terapias y el mismo fue saliendo avante con sus asuntos internos, volviendo todo un gran dolor en creatividad, haciendo libremente lo que le parecía en hacer y lograr.

-Todos tenemos en el ser resacas del mar de fondo espiritual que nos contiene por dentro, que nos dan estructura interior-.

Hay cosas que sin darnos cuenta nos van alejando de Dios, eso sí que sucede. A Dios no se le tiene seguro hasta que sabemos que la libertad que nos dio es condicionada y que depende de las elecciones que hagamos. Lo que más nos aleja de Dios es la ignorancia, es tener reacciones absurdas ante actos totalmente humanos, porque sí que vemos la paja en el ojo ajeno sin ver la tremenda viga que se alberga en el nuestro.

Las libertades con los tiempos históricos han cambiado sus ritmos internos y ahora vemos cómo se manifiestan las cosas de tan diversas maneras. Aceptar que cada ser humano ante lo que elige es libre y es tambien responsable de lo que de eso se derive, es un principio vital. Si aceptamos esta dinámica, es seguro que viviremos más en paz.

Los caminos que los jóvenes Milenials han ido tomando, a muchos que nacimos a mediados del siglo pasado nos sorprenden, no quiere decir que nos parezcan mal, tan solo nos hacen tomar más aliento para procesar esas decisiones tan acertadas para ellos. Ya vemos como hasta la libertad en las universidades, que son los centros del saber, han tomado el sentido de profundizar en los modos de aprender muy diferentes a los que nosotros mismos utilizamos cuando nos tocó pasar por esas casas del saber.

Hoy día el joven ya no utiliza tanto los libros de papel, yo misma me quedé asombrada cuando mi hija hizo la maestría solamente en línea y con textos que de ahí derivaron por parte de sus maestros, el otro día lo conversaba con ella y me decía que las bibliotecas de papel seguirán teniendo su sitio en el mundo. En lo personal acabo de conocer una de las más enormes y bellas del mundo, la del Trinity College de Irlanda, y nos comentaron que están en proceso de limpiarla, los miles y miles de volúmenes serán bajados y reacomodados porque han acumulado mucho polvo, según nos dijeron se cuenta en toneladas, es una joya en sí misma. Claro que ninguno de esos libros se volverá a consultar, ya tuvieron su tiempo y su momento, hoy día están en la etapa de ser tan solo un símbolo estupendo del saber humano.

Es así mismo, que podremos reflexionar en qué es lo que nos significa a cada uno de nosotros ese sentido de libertad que se nos ha otorgado. Las libertades, es un hecho que nos han dado la vida que tenemos hoy día en el planeta, y no podremos negar que unas veces para mucho bien, mas otras tantas para infligir   el mal en nuestros propios congéneres. (Continuará).

 

 

 

 

 

 

 

martes, 21 de abril de 2026

 

Edificar, el día a día. (17)                                                                                                                                                           

                                                           Conocer no significa analizar, ni EXPLICAR. Es acceder a una visión.

Para ver, es necesario participar.

Y este es un aprendizaje difícil.

Antoine de Saint-Exupery.

Piloto de guerra.

 

                                                                          Lo que se percibe en las personas que pertenecen a culturas diferentes a la nuestra, es fascinante. A pesar de que ya el mundo en muchos sentidos es un pañuelo, eso no deja de ser un agravante para que lo esencial de cada parte del mundo se viva tal cual, con la cultura propia. Todo esto es lo que se refleja en los modos, que más que cuestionar, sí que nos debe dar una buena visión sin mayores explicaciones. Es un hecho que no todo se debe (ni se puede) explicar.  Sea cual sea el clima, el terreno natural del hábitat y como percibimos ese manifestarse de una cultura, es algo que nos ha de dar visiones sin mayores argumentos.

Todo lo cultural es una manifestación puntual de la manera de cómo resolvemos los asuntos, las modalidades. Ahora que escribo esto estamos regresando de un viaje largo en donde llueve a diario, nosotros muy dignos con nuestros paraguas así fuera una leve llovizna y todo mundo viéndonos como bichos raros. No importa cómo nos vean, sino el humor que se tiene que tener para salir a la calle y aun con poca agua, termine empapándose el abrigo. Pues así es, ahí el paraguas es ¿para cuándo arrecia la lluvia? Según me argumentó mi hija: -Tambien tiene un aspecto de comodidad, porque si todos tienen paraguas en una acera delgada, hay que estarse parando por ratos para que pase el que viene de frente o bajar a la calle para avanzar a otro ritmo-.

 

 

La mayoría de las veces no es necesario explicar nada con la profundidad que creemos que la vida misma exige. Conocer es tan solo participar, la visión que tenemos del mundo está dentro de cada ser humano y no es parte de la opinión de nadie.

Todo tiene un tiempo y un momento y una forma de ver la vida misma. Todas las personas con las que compartimos y están cerca con un determinado humor, esa es la parte más interesante del vivir, percibir sin juzgar y saber cuándo sí se puede hablar y cuando no. La comunicación es de lo más interesante y mucho más cuando observamos lenguajes corporales y costumbres. Estamos diciendo todo desde el modo como miramos y participamos o cuando tan solo estamos, en silencio.

 Hay seres callados por naturaleza. Los admiro, porque otros somos parlanchines. Mi padre era silencioso, muchas veces hablaba tan solo con los ojos. Los que son recatados tienen de las dos energías y a otros les basta con una sonrisa para comunicar lo verdaderamente relevante de su ser.

Como dice Saint Exupery: Ser participativos, es algo que no implica que esto se derive en ser comunicativos. Se puede participar desde la actitud, desde la observancia.

Lo más interesante en la vida es aprender a observar. Cuando conocemos la dinámica de la comunicación del otro, tan solo nos basta acceder a esa visión mencionada y hacerla parte nuestra. No es nada fácil. Uno se puede entrenar para comprender el lenguaje corporal del otro, pero a veces esta parte se da por sentada y creemos en demasía en la palabra. Eso mismo dirige la intercomunicación que las mas de las veces solo basta con los silencios.

El diario que releo en estos días fue uno muy importante para mí.

No terminaba de comprender que el mundo solo puede ser tan cual es, y que de este mundo único y diverso solo tomamos lo que nos incumbe. Esa práctica de estar viendo lo que el otro hace, para tomar sentido, nos degrada y no nos permite crecer por dentro, ¡ni que decir por dentro! a veces ni por fuera. Poner el énfasis en lo que en verdad nos define, es actitud muy determinante.

Cuando tenemos presente que el mundo es un eterno cambio, la alerta se pone en el mejor modo posible, porque no nos perturba que de pronto las cosas no salgan tal cual las pensamos. Nos cuesta acostumbramos a decir: -No pasa nada, si esto ha de cambiarse, pues que se cambie-. Las mejores cosas son las que no se planean exhaustivamente, siempre dejar una rendija de acomodo, es lo ideal.

Había yo puesto demasiado énfasis en los diseños de crochet que venía haciendo, y me di cuenta que solo eran algunos los que más les interesaban a las personas. Estando en esos menesteres me di cuenta como todo se rige dependiendo de las modas y obviamente de los gustos. El movimiento del mundo no es que sea imperfecto, es que con el dinamismo que le caracteriza solo puede darse con lo que le define de fondo. Solo percibimos las imperfecciones cuando nos entercamos en que las cosas solo pueden ser de una determinada manera, y el mundo no va por ese camino. Con el tejido del crochet comprendí que todo es cíclico siempre, querámoslo o no.

En estos dias de esta revisión subiré al primer escalón de la década de los setenta años de vida. Me asombro, me pasmo de pensar que he llegado a estos lares tan así de rápido y como si todo hubiera sido apenas ayer. Así mismo, cuando se cierra una década en nuestra vida,  es un hecho que uno revisa, y me encanta observar la frase con la que comenzamos este texto: No expliquemos tanto, tengamos tan solo la posibilidad de afinar la visión.

La diversidad de personajes de los que se compone la especie humana y de los que de plano todos estamos rodeados, es fascinante. Hay seres que por situaciones de la niñez no resueltas tienen una adultez de tal o cual índole, hay seres que tan solo viven para lo social, es decir estar en la misa y en la procesión, un pie en tierra y otro queriendo apoyarlo en el cielo, y luego nos preguntamos porque se dan tantos asuntos de depresión en la especie o porque las personas enferman de los nervios.

Somos seres diversos y cambiantes, no hay nada más que esperar, sino saber esa condición para que la misma no nos traiga de un ala.

No hay nada mas cautivante que las variaciones de la cultura, ese responder de una o de otra manera que no es posible cambiar de fondo, más si es posible observar para una buena adaptación, porque estamos determinados por el medio en el que nacemos.

No existe solo el bien o el mal sin matices, es lo diverso de los tonos lo que da la profundidad, así como tampoco existe una sola manera de resolver, se va dando la vida como la dinámica misma la va presentando y no pasa nada, es tan solo aceptar lo que llega. Hace unos años atrás, salió un libro de título muy sugerente y que llevaba al lector por vaivenes de los que no era fácil darse cuenta, era un libro de esos de autoayuda que se pusieron muy de moda, la gente lo leyó con fruición. Se titula: - ¿Por qué a mí, porque esto y porque ahora? -. Una total manera de engañar a los que creen que no vinieron al mundo a ser parte de la vulnerabilidad que a todos nos toca y que de pronto hay que afrontar. En verdad creer que los que nos pasa es algo que no merecemos, es que no hemos comprendido nada. La vida es de azúcar y de manteca, es de sal y es de arena; ¿Cómo podríamos creer que podemos estar exentos de lo que de pronto se pueda distorsionar? Es algo penoso, ese no entender que la voluntad de Dios es mucho más grande que nosotros. Tanto lo bueno como lo no tanto, es parte de la fuerza que se nos da para crecer. No es de miel sobre hojuelas la existencia, aunque a veces así queramos creerlo.

El bien, como el mal se asientan de diferentes maneras, no están a merced de los antojos del ser humano. Lo bueno es tener vida y saber qué hacer con esta condición. Los que somos creyentes nos basamos en que estamos en la contingencia de un Dios que nos acompaña, porque es claro que somos parte de él.

¿En dónde se da la plenitud del bien? En la observancia de las actitudes que nos conducen hacia él. El bien uno lo percibe y uno mismo lo propicia en la medida de nuestro entendimiento cultual. Me encanta esa frase tan trillada pero tan real: A las necedades, oídos sordos.

La manifestación del bien total, esa armonía tan deseada como una ilusión ilusoria (valga la redundancia) solo está en la mente, la realidad juega sus cartas con la razón y de ahí se deriva el orden del mundo. En donde vemos desorden, seguro que habrá puntos de sinrazón, mucho emotivo por resolver y propiciamiento de malas actitudes.

Leí otro libro de esos que se escriben dizque para echarnos la mano, y que luego nos hacen creer que la vida es tan solo emotividad, y la vida no es solo emoción, es razón que conduce a un orden personal.

-Cambia tu corazón, cambia tu vida-.

De Gary Smalley.

Sí es una verdad que hasta en la Biblia se nos sugiere que el corazón es una parte importante del bien terrenal, pero no somos seres esencialmente emotivos por naturaleza, eso del exceso de emociones es lo que ha llevado al mundo a mucho desastre. ¿Qué sientes? Te preguntan. Y no es lo que sentimos lo importante, sino la base de una vida ordenada, con la razón en la mano.

Este autor nos hace creer que lo emotivo es lo más importante para regir la vida misma. Dice que el corazón rige todo. Mucho cuidado con esto, porque, así como la Biblia afirma que del corazón mana la vida, (Proverbios. 4:23) si ésta es ordenada, no se va por la vida tomando decisiones emotivas.

En el libro titulado -Fluir-, se nos afirma que solamente estaremos en el mood perfecto si logramos saber qué es lo que nos corresponde hacer, por ningún motivo nos dice que solo lo emotivo es lo que importa y que en la vida solo hay que buscar el contentamiento. Si así fuera, estaríamos perdidos. Todo lo que no nos gusta tanto y que hay que resolver cuesta trabajo. Realizar las encomiendas, así sean las más sencillas y con un humor bien llevado es parte importante y ni que decir el llevar a buen puerto eso en lo que nos hemos comprometido.

                                                                  El vivir, algo tan esencial que se nos encomienda en nuestra entrada al mundo, es en lo que luego nos enredamos: hay un dicho yucateco que lo manifiesta muy chistoso: -se enredó como pelo en patas de gallina-, en los lavaderos antiguos, de las casonas, había la costumbre de tener algunas gallinas y era ahí donde esas melenas que cubrían toda la espalda para lograr el chongo perfecto de las mestizas, se lavaban y desenredaban, dejando pelos en el suelo, luego venían las pobres gallinitas a enredarse en ellos, sin saber ni que les pasaba. Hay que cuidarnos del ton, sin son. Cuando nos complicamos por no saber entender la esencia que nos habita, pelos negros pueden aparecer. Participemos, obtengamos una visión cada vez más clara del mundo, hagamos tan solo lo que nos corresponde.

La vida misma es tan genuina, que ahí radica la verdadera belleza.  Si se enreda, pues tendremos que ver que alguien nos quite esos pelambres negros que pisamos y nos paralizan. ¿qué se nos olvida tener ese aprecio por algo tan sagrado que se nos ha entregado?  pendientes de lo que se da afuera y que a veces nada que ver.

                                                                Es un hecho que se puede llegar a sentir que la vida misma por momentos, se da en vano. Como si lo que estamos realizando se estuviera enturbiando con cosas ajenas a nosotros. Es tan solo por estar entercados en ir por caminos forzados, solo porque vemos que otros van por aquí o por allá. A veces, eso nos lleva a un precipicio sin salida.

Estuve analizando en las páginas de este diario, el sentido de los contratiempos.

¿Cuántas veces las cosas no se dan como uno las propició, las pensó o las quiso?

¡Miles de veces!, pero no hay que soslayar al contratiempo, trae su librito de enseñanza bajo el brazo. No optimizar sin razón propuestas de una manera de pensar que no necesariamente son las adecuadas. Un contratiempo, es saber esperar, es algo que nos pareciera como una parada innecesaria y nunca lo es.

Estamos yendo a una cita al médico, y de pronto se nos poncha una llanta, o estamos a punto de salir a alguna diligencia y sucede algo que no podemos más que quedarnos en casa a resolver. Hemos creído que somos los dueños absolutos de nuestro tiempo a disposición, pero nada de eso. La vida misma muestra, sugiere y propone y hay que hacerle caso, crearnos visión.  (Continuará)