viernes, 2 de octubre de 2026

 

Vivir y cumplir con razón, es equilibrio.   (1)

                                                            A cada quien, un denario.

A.J. Cronin.

                                                            Extendiéndonos mas allá, en relación al libro de A.J. Cronin, conocido en inglés como -Beyond this place-, que algunos de nosotros conocimos como -A cada quien un denario- y que leímos en la década de los años 60(sesenta) del siglo pasado, en el que hace referencia a la parábola de la Biblia en la que se habla de los denarios, es pertinente tratar en algún modo de comprender. El sentido de esta enseñanza en Mateo 20, 1-16. Nos dice: El Reino de los cielos es semejante a un propietario que, al amanecer, salió a contratar trabajadores para su viña. Después de quedar con ellos en pagarles un denario por día, los mandó a su viña. Salió otra vez a media mañana, vio a unos que estaban ociosos en la plaza y les dijo: -Vayan tambien ustedes a mi viña y les pagaré lo que sea justo-. Salió de nuevo a medio día y a media tarde e hizo lo mismo.

Por último, salió tambien al caer la tarde y encontró todavía a otros que estaban en la plaza y les dijo: ¿Por qué han estado aquí todo el día sin trabajar? Ellos les respondieron: -Porque nadie nos ha contratado-. Él les dijo: Vayan tambien ustedes a mi viña. A todos y cada uno, al final del día, se les pagará: Un denario.

La justicia no se mide por cantidades. Mucho menos la temporalidad. Así hubieren llegado a la viña más temprano o más tarde los trabajadores, lo que se pagó fue el trabajo que dio fruto, comprender que no se mide la fuerza del alma observando las horas invertidas en su progreso, todo importa mientras haya crecimiento.

En la vida diaria, estamos acostumbrados a medir las cosas en cantidades. Demasiado demandante, ¿no crees? Y nos dirigimos a pensar, que ahí se encuentra lo justo. Lo que nos da certeza de vida es cuando la realidad   en el ámbito del alma todo se asienta y pueda que tan solo en un solo segundo se dé la luz. La revelación de la verdad no tiene ni tiempo ni hora, simplemente, llega.

                                                    Para vivir de verdad es necesario un equilibrio. Este, se da entre lo que la vida nos permite vivir con la máxima plenitud de calidad, y el cumplimiento de la misión encomendada.  Si vamos de la mano de las enseñanzas atinadas, no hay miedo que valga, y aunque la vida pareciera como un objetivo a cumplir en cantidades, es justo y necesario no olvidar la calidad de lo que se vive, es lo que dará una cuenta verdadera.

Cuando cumplimos y nada más nos importa eso, nos engulle como un monstruo, como aquel come galletas, reducimos la vivencia a algo demasiado contable, y siempre tenemos un sentimiento de que ¿algo falta…? Ya que nunca es suficiente lo contable. De esos ámbitos nace la  insaciedad.

El formato de la verdad es único. Es la realidad la que le contiene y es la mente la que le comprende. En algunas ocasiones nos da datos como de sinsabores, que nos implican un sufrir que no logramos abatir. Para saber en cuanto y cómo estamos dispuestos a transformar eso engañoso, que no es sufrimiento sino tan solo pruebas de vida, hay que apelar al interior, ya que solo transitar cumpliendo tareas asignadas y contables, que creemos que se pagarán en la viña de la vida como un jornal de tiempo completo, pueda que sea falaz. En los lares de la luz, no se miden tareas por el tiempo que uno les asigna, no es lo numérico lo que cuenta, es la sustancia. Cuando transformamos los eventos vitales, hacemos parte de nosotros la esencia de Dios.  Es por eso que cuando la realidad se trastoca, y le exigimos de mas, pareciera que vamos como robots y no como seres humanos.

 A la vida diaria se le asigna la creatividad con la buena actitud. Esa es la porción que podremos aportar y eso mismo dará claridad a las razones y ordenamientos. Es probable que, sin ser de gran cuantía, sean eventos mas remunerativos al ser.

 Se dice mucho dentro de la tradición católica que no somos creadores. La acción de crear pertenece tan solo al creador, somos meros transformadores. Si la realidad se nos confunde ¿Cómo vamos a poder dar esa parte que transforma? Es por eso mismo, que hay que saber distinguir lo que nos toca hacer, para no entrar en ámbitos amargos o indefinidos. El distinguir la acción creativa, es todo un don otorgado, mas hay que tener intuición y paciencia para que se haga evidente, eso mismo nos permite no caer en la acción de meros cumplidores, a veces de exigencias que no solo nos demanda la vida misma como personas, sino en el ámbito en el que nos desempeñamos. El transformar la realidad, es decir vivirla, nos aleja de estar dando pan y circo a la existencia. Puede aparecer la necedad.

Es muy cierto lo que ha dicho San Agustín:

-Vuelve a tu corazón, y ahí encontraras a aquel de quien te apartaste-.

Volver al corazón no significa que seamos emotivos ante las acciones, sino que seamos genuinos en lo justo del camino otorgado.

Todo ha partido del corazón inquieto del homo. Convertir más allá lo conocido en teoría y práctica, es la transformación de la razón que se lleva con orden, la base de la ciencia. Cuidar la teoría en la que creemos, si nos vamos con las fintas de las ideologías, a veces es solo conocimiento que no se ha depurado, y es engañoso.

Los pasajes de los libros muestran solo parte de la verdad absoluta. Están a la orden del día y cada vez más, los postulados falsos, las mentiras. Todos necesitamos acrecentar la espiritualidad, y esto, no se hace al garete.

En las páginas del libro comentado, de la autoría de Gogol, -El diario de un loco- se aparece el sentido del remordimiento, el de la inquietud, así como el dolor, todas inquietudes de la condición humana muy validas y todas salvables con actitud y conocimiento realista.

Sí se aparece el sentido de la misericordia, como la define Graham Greene:

-Mirar con adecuación la miseria del otro, esa que está en su corazón-.

Esa adecuación nunca es crítica. Mucho menos de desprecio al otro, es compasión bien entendida ese mirar con misericordia, es ponernos en los zapatos de quien está a nuestro lado.

Nunca minimizar a nadie. Cuando nos toca acompañar a quien lo necesita, es unirnos a su situación con empatía, dejando que resuelva desde su propio centro.

Vamos revisando la libreta número 100(cien), de los escritos personales.

El corazón, sigue inquieto, y seguirá.   

Si las actitudes no se proponen con el bien en la mano, se afecta todo. La psique del ser humano con facilidad se trastoca, entra el stress, vamos como a ciegas.

Nos dice Santo Tomás de Aquino:

1.Ignorancia: Perdida de la claridad, sí que hay que hacer esfuerzos para estar en la verdad.

2.Malicia: Perdida de la voluntad del bien, somos egoístas por apatía espiritual.

3.Debilidad: Perdida del esfuerzo, sabemos que no se puede hacer todo, pero hay que saber infundirnos fortalezas, para lo que sí es posible.

4.Concupiscencia: Perdida de la razón, afectamos la templanza.

¿Puede la vida misma, paralizarnos?, es un hecho que sí. No venimos al mundo para que con lo vivido nos pasmemos, sino a transformar en acción vivida.

Y, lo que queda claro es que no es fácil llevar la buena teoría a la práctica, mas esa es la encomienda. 

¿Qué define, la afinidad entre los seres humano?

Pensaríamos que es una facultad espiritual difícil, o que puede darse sola, o como si tan solo debiéramos pensar todos de la misma manera. Nada de eso. Aun teniendo tareas diversas y siendo muy discrepantes entre nosotros los homos, podremos ser compañeros mentales con las convicciones y postulados que se complementan. Eso es afinidad.

¡Interactuar! Solo por el gusto de hacerlo. No todo mundo lo logra. Hay personalidades que solo buscan beneficios materiales tangibles, contantes y sonantes.

Creemos que todo se puede solo con la razón terrenal, sin darnos cuenta del valor de que hay una diferencia entre lo que se vive, con lo que se cumple.

Si cumplimos, ¡claro que avanzamos!, un tanto cómo en sequedad. El pulsar dentro de uno mismo es de otra índole, es luz que guía a la vida misma.

En el taller de filosofía analizamos como le afectan al ser humano los excesos en los deseos actuales. Desordenados los ámbitos, solo crean más confusión.

Se quiere todo, a toda costa. Al precio que sea tener lo que demanda el mundo. Luego averiguamos, luego recomponemos. El precio es alto.

Vimos una película llamada -The Room-.  En español:  -El cuarto de los deseos-.

Filmada en 2019. Muy inquietante, interesante. Doloroso en sí mismo el tema, nos hace notar a cada paso la consecuencia del exceso de ese desear, que pareciendo tan natural, no lo es. Puede corromperse al alma.

 Pareciera que hemos venido a cumplir órdenes de afuera de nosotros. Como pedidos que le hacen creer al ser humano que existen por ser genuinos y que ahí habita un tópico feliz, luego vemos que dura nada, la Nadidad se impone.

Hoy día, que todo se percibe mucho más fácil de lograr, la comercialización nos ha hecho entrar a ese cuarto, casi tal cual sucede en la película, en donde todo lo que se puede tener con solo desearlo, se hace realidad. Realidad hueca.

De pronto, como que no hay realidad a la medida de cada ser. Se llega a pensar: si todos tienen, todos tienen que tener. Como si fuera obligación poseer todo.

La vida misma ante todo es, un Don.

Si no entendemos ese sentido de donación, es claro que creemos que podremos manejar las cosas al antojo. La vida no es de caprichos, es de verdades reales.

En la película se da una situación pico: La joven quiere ser madre y no lo logra. El cuarto le proporciona un hijo, producto del deseo y es imposible que sea realmente un hijo, como tal. Todo lo que ese cuarto les daba, solo podría ser parte del interior de la casa, no podían salir, afuera nada de eso era real ¡se ¡desintegraba! Así que cuando el niño tiene que quedarse dentro de casa porque si sale se desvanece, empieza la realidad de la película a ser espeluznante, como diciendo: todo deseo mal habido se vuelve en nuestra contra, y el trabajo de redención comienza.

La abundancia absurda se hace presente. Como que nos rodea y nos aplasta.

Carcome toda posibilidad de disfrute real, el deseo absurdo. Más y más es la tónica que se cree valida. En mucho como se impone hoy día, el sentido de estatus.

Si hay algo sesgado que no llena tu corazón, tal vez está anclado a una serie de deseos desordenados.

Los deseos, no solo son buenos por nacer de la condición humana. No por ser seres que creemos poder con todo, eso mismo es para nosotros. Los deseos solo son ciertos si son reales. Discernir, nunca es banal ese verbo, es la esencia.

Es natural desear. Todos tendremos carencias de algún tipo y es ahí donde se cuela el acto mismo de querer eso mismo que no tenemos, como obligación.

Mas ¿Qué tan cierto es lo deseado? ¿O tal vez solo sea una ilusión?

La plenitud de la vida no es desear, es saber qué elegir.

Estamos en una época de mucho vacío existencial. Es decir, creer que sí hay cosas que nos hacen falta y las obtenemos, la vida pareciera completa. Las implicaciones de tal camino se harán evidentes con los días, animales abandonados, niños rotos.

El Eros, que es el amor en búsqueda del otro ser; según nos dice la psicofilosofa Mariluz Gonzales, -El eros está en agonía-.  Creemos, que si le encontramos será la solución de vida. ¡Craso error!, el eros no solo es encontrar, sino es vivir para hacer de una pareja un plan de vida. No es el amor, es el cómo lo vemos. Se ha de lograr como donación, ante todo. Es esfuerzo vital de encontrar en el otro lo que no conocemos, descubrir. Solo es real la vida de pareja si en verdad podemos implementar en ambos sentidos: da el ser hacia el otro ser.

Luego nos damos cuenta que si ese Eros no se lleva con la dignidad profunda de la verdad, lograr admirar y proponer a quien se ha elegido, hacer todo para su bien, tal bien personal siempre se siente insatisfecho. No hay Eros que cuente mientras no veamos que el otro ser es nuestro motivo de hacer felicidad.

No todo lo que se puede, se debe. (Continuará.)

 

 

 

 

 

 

 

miércoles, 23 de septiembre de 2026

 

Diario vivir, Razón Y Orden. (20)

                                                                        Ser, ser humano, es un asunto serio. No solo significa ser la buena persona y llevar la vida como un cumplo y miento. MJ.

 

                                                                         Todo ser que ha entrado al mundo trae en el interior y más que nada en el alma, la pulsión divina de Dios. Cuando esto se comprende un tanto mas allá, nos logramos dar cuenta de que no es tan solo saber que tenemos alma, sino lo que esto significa. Es un otorgamiento. No basta con el buenismo que se refiere a pensar que, con ser una buena persona, basta. El paso más allá habremos de darlo. Saber cómo se implementa el crecimiento interior y procurarlo. No tan solo cumplir con lo que tenemos entre manos, sino profundizar en las bases del sentido de las virtudes y todo lo que propone el conocimiento verdadero de la palabra de Dios. Es claro que tenemos una personalidad, así como el ego, que no nos definen. Cuando se nos dice: No solo de pan vive el hombre, se está diciendo que existe otro pan para alimentar al alma, hay que comerlo con el espíritu.  En el Padrenuestro griego y original, cuando se dice -el pan nuestro de cada día- en realidad se dice epiouision, que en realidad se refiere al pan supersubstancial o lo que es lo mismo el pan para el alma. Hay versiones de la biblia que, sí lo ponen tal como es. Esa supersubstancialidad, nos deja claro que no solo necesitamos el pan físico, sino el profundo. Lo que hace sentido cuando se nos dice: -Busca primero el reino de Dios, y lo demás se te dará… no solo para la dignidad terrenal, sino para la trascendencia real del alma.

Estar en el mundo, conlleva una responsabilidad totalmente personal.

No es importante ni el cómo nos miran (aun los propios padres) ni como respondemos desde el grupo, es decir lo social (eso es algo mas intrínseco que interior), el ¿qué hacemos y cómo?, cuenta mucho mas allá. Es esfuerzo y trabajo que el alma se alimente. Es lo primordial de una religión bien llevada.

Esa palabra que parece tan compleja, conlleva todo. No solo aparece en el Padre nuestro original, sino en varios pasajes de la Biblia. Hay que elegir una buena Biblia.

Esto, suele olvidarse, pareciendo que hemos tan solo entrado al mundo a pulsar la vivencia, o ¿quién es el más fuerte? O peor aún, ¿Qué tanto estamos al día de los adelantos, en técnica y en modas? Es verdad qué Darwin si notó como se reorganiza la naturaleza, sí es cierto que en natura muchos individuos con cerebros limitados tienen que luchar por la supervivencia, la cadena alimenticia bilógica es muy evidente a ese nivel, mas los seres humanos aun estando vulnerables en los momentos de estadíos de la evolución, nunca hemos sido parte de esa cadena para sobrevivir, somos individuos que hacemos cultura. Elegimos el camino.

Esos modos de hacer y de ser en el mundo, nos están desbarrancando por ignorancias, por dejadez en el entendimiento. Es increíble que hoy día los mismos seres (no más de diez personas) que son el top de la invención IA, nos están diciendo: ayúdennos a controlar. Poner límites, no es algo que hemos considerado.

Los adelantos sí pueden llegar a ser el fin de la humanidad. No está fácil lo que vivimos hoy día, habremos de tener la fe necesaria, como pidió uno de ellos, en que lo bueno que trae la técnica y mucho más en esos rubros de la IA, sea para bien.

Dios lo permita. No olvidemos que no como una acción que el propone, sino que su luz abra las mentes obtusas de los individuos que tienen el control del mundo. Son fascinantes los aspectos de la cultura que hemos logrado, son los que más deberían de unirnos, cuando en realidad al estar inconscientes de eso mismo, nos hemos visto enfrentados como si fuéramos enemigos dentro de la misma especie.

Sí tuvimos luchas para mantenernos vivos en tiempos muy lejanos ya idos. Se dio con seres de una especie muy parecida a la nuestra, los neandertales. Con los estudios avanzados se ha llegado a comprobar que probablemente hasta nos interrelacionamos y los homos sapiens en algunas regiones del mundo llevamos genética de ellos, pero eso es tan solo en el ámbito del ADN, no en cuanto que eso mismo pueda hacernos diferentes. En realidad, hasta tal vez nos dio fuerza esa unión en lo bilógico. Sin embargo, se descuidó lo interior.

 Estos congéneres de otra especie homo, se extinguieron, dejándonos a nosotros como amos y señores. ¡Nos la creemos! hasta hoy día. aunque vamos percibiendo que hemos sido los lobos de nosotros mismos.

En verdad que nos la creímos. En honor a la verdad, a pesar de que en los primeros estadios de la humanidad nos unimos para progresar, eso se perdió. Nació la competencia desleal, que solo desvirtuó el sentido profundo de la vida humana.

 Se cree, que solo por ser seres pensantes, podremos salir adelante en el mundo. Al siglo XXI, nada de eso se ha hecho realidad. Estamos en muchos ámbitos retrocediendo. Se dice mucho que, en estos precisos momentos de la historia, se está cerrando una era, más o menos de dos mil años de duración en el mundo.

 El cambio viene clarísimo con la IA.

 No es para darnos miedo, eso nunca ni mucho menos. Es tan solo lo necesario que es, estar más alerta. Es decir, saber mejor que, en lo que se nos ha otorgado como condición de ser Seres Humanos íntegros, está la respuesta. Ese es el verdadero valor de la existencia. Más que nunca, es importante tener en claro el asunto de la misión encomendada. En los ámbitos en donde nos movemos habremos de hacer.  Si seguimos por los ámbitos equívocos de que por las transformaciones culturales avanzadas seremos dignos, sí habría dudas al respecto. Y no porque en sí mismo el progreso técnico sea maligno, sino porque no se utiliza en la real dimensión que le corresponde. Se escucha decir que quienes no se adapten a la IA, están destinados a perecer. No es tan sencillo como eso, no por no entender de esas lides vamos a la debacle, sino por perder el camino enfático y claro de lo que sí creemos.

 Los paraísos tecnológicos, industriales y mil transformaciones más del mundo, en la escala material de la humanidad siempre son apoyo, no sustancia del ser.  

El asunto es, que al desligar la mente del pensamiento de que en esencia hemos sido creados para la responsabilidad de todo el ámbito de nuestra incumbencia, empezando por la parte anímica de nuestro ser, lo que hemos adelantado en lo material (que lo creemos muy civilizado) es algo que puede irse de las manos.  Todo tiene consecuencias; estar presentes en la parte de nuestro progreso interior es muy necesario. Hasta el hombre más poderoso del mundo, sea lo que por poder se entiende hoy en la tierra, no vive y solo medra, si tan solo despliega los poderes en caminos de progreso tecnológico, el alma descuidada nos acaba en la confusión.

                                    Todos, en lo profundo anhelamos un mundo sin sufrimiento. ¡Creemos que es posible!, mas, tangible no lo es. El siglo XXI, un siglo al que entramos llenos de esperanza, en avance humano no es una realidad. Los deseos son cada dia más desordenados, no responden a la razón de fondo a la que hemos venido al mundo. El mismo Marx, tan temido por muchos congéneres en su momento (y no digamos hoy mismo por la ignorancia) en sus escritos habló de que algún dia habría tiempo para que todos en sociedad viviéramos más armónicos y que no tuviéremos que estar enfrentados. Todo se mal entendió. Claro que él solo lo soñó, porque nada de eso ha sido posible si no sabemos cómo ponernos de acuerdo. No lo hemos logrado. Hoy día está mucho más en chino, ese asunto. Irónicamente de quienes esperamos menos, son los seres poderosos en técnica, por ser una cultura que en silencio ha avanzado y se cree civilizatoria. Mas nos vale que lo chino ya no nos asuste tanto, porque la China, es una potencia.

En las tradiciones occidentales de la cristiandad, el sufrimiento no es… ese dragón que nos come vivos. En esos ámbitos, es parte de la condición humana el aceptar y transformar el sufrir, que hay que saber cómo se lleva. No se puede erradicar el mal que se nos enfrenta y nos raja, sino saber qué hacer con él. De entrada, se extirpa en mucho, creciendo en la parte humana.  El sufrimiento es parte de la vida. Nunca es regodeo, es tan solo condición para hacer altos y crecer.  No lo hemos querido aprender a observar así, porque nos asusta. Saber tomar al toro por los cuernos, se decía hace algunas generaciones. Hoy, el problema es que ya hay muchos toros sueltos y lastimando sin pena ni gloria.

Está muy bien depositar parte de la esperanza en la ciencia. Sin duda alguna, mas tambien ahí mismo hay limitaciones.

Estamos en una época en donde el concepto de transhumanismo, está ya presente. Es decir, creer como una totalidad la resolución de lo que somos solo como humanos.

 Dios en otros ámbitos, por favor, suele decirse.

Quienes se creen superiores, más que nada el hablar de Dios les da escozor. Hay grupos a los que les estorba ese ser. Esta mejor de lejos.

Que recen los que creen en la magia. Que oren los ignorantes de las verdades científicas. El mundo y sus adelantos, es lo que importa, y nada más. Que imploren a Dios los mas incapaces de pensar…  Cuando la verdadera religión está asentada en la razón misma del hombre. Tal cual lo asentó Aristóteles.

Vivimos como sin muros de contención. Ya nos creímos que somos los dueños del mundo. Pero, todo se desborda, porque si en el mismo cuerpo humano que se nos ha entregado se nos hace presente que somos limitados, ¿Qué pensar del mundo actual? pues que está siendo más limitado. Nos lo hemos desgastado, ensuciado.  La casa común que hemos desvalorado. Creemos que otros son los que la ensucian.  Es verdad que no podemos cargar culpas ajenas, ni quien lo dude, pero si podemos ponernos la camiseta de hacer nuestro parte. En donde estamos, y más que nada en nuestro real crecer en lo interior. 

Aunque la primera identidad no es el nombre que se nos da en la tierra, el hecho de haber sido nombrados por nuestros padres de tal o cual manera, nos determina. La siguiente identidad que tomamos es la de… ¿a qué nos dedicamos? no se nos ha otorgado el don de hacer para infatuarnos como más inteligentes o mejores seres humanos en comparación, la verdad es tan sencilla como cumplir la misión humana.

Confundimos la comida con felicidad. Confundimos los excesos con felicidad. Creemos que somos lo máximo porque hemos logrado acumular bienes, nos sentimos dichosos porque cada día tenemos todo para vivir, mas ¡cuidado! Suele suceder que no tenemos lo más importante: lo que da el sentido al ser.

Todos estamos destinados a trascender. La trascendencia es trabajo anímico.

Nos iremos un día de este mundo. Es cuando vendrá lo mejor, eso que nos espera después de haber crecido en la tierra. ¿Llegaremos al destino prometido?

No es, cumplo y miento. ¡Quien cumple, que bueno por él mismo!, tendrá respiros de felicidad que son pasajeros y terrenales; quién miente, retrocede sin remedio.

A veces, por los excesos del mundo actual, nos podremos confundir al tratar de tener bien clara la realidad que nos corresponde vivir. La realidad se nubla. No solo en lo físico sino en lo interno.  Poder distinguir la verdad de la   simulación…

¡es la tarea!

Aunque Nietzsche nos haya dicho en su pensamiento filosófico que lo humano tiene que ser superado en todas sus consecuencias y una de estas es deshacernos de la idea de Dios, es claro que por ahí no vamos. Ya lo comprobamos con creces.

 El transhumanismo nos quiere hacer creer que habrá más inteligencia en los robots. ¿nos van a suplir? Equivoca idea, ni el robot mas perfecto podrá superar al pensamiento humano, mas puede trastocar al mismo ser humano.

Algunos de mi generación le hemos tenido miedo a las computadoras, porque al tener que hacer uso de esos artefactos creemos que la vamos regar siempre. Obvio que jamás las manejaremos como lo hacen con tanto acierto nuestros hijos.

 ¡A Cada quien su denario!, diría A.J. Cronin, quien escribió ese magno libro.

Sí que se nos ha entregado un buen denario a cada uno. La vida misma.

No exactamente esa moneda, que en tiempos de los inicios del cristianismo era con lo que se remuneraba a todos por igual.  Se entregaba como parte de un jornal de trabajo al asalariado, con justicia. El autor maneja en su novela esa idea, como algo grandioso de la religión católica.

 Platón creyó que el cuerpo humano era una cárcel y solo tuvo fe en las ideas, tan solo fue para hacernos claridad de que la mente cuenta, pero a veces nos puede engañar. Si Descartes nos dijo a voz en cuello que lo material es otra vez, una cárcel, es un absurdo, es tan solo el cuerpo de lo material el ámbito para que la vida responda a la existencia infinita, a la que hemos sido enviados. (Continuará).

 

miércoles, 16 de septiembre de 2026

 Diario vivir, Razón y Orden (19)

                                                                                          Hay fuerza en la debilidad.

Siempre la gloria viene de Dios.

Mariluz Barrera González. 

                                                   Uno de los libros analizado en el taller de literatura, es el escrito por Nikolái Gogol: un pequeño texto que habla de la locura.

Mas bien, devela el deshallo de la realidad tratado como locura, del protagonista. Un ser desadaptado. Titulado: -El diario de un loco- no se trata de la locura como mal del cerebro enfermo, sino de una confusión profunda producida por un cambio. Se desata de pronto la ausencia de realidad. El autor mismo, sufre un cambio de país en su juventud, se tiene que ir a vivir a Moscú. En el relato, es un ser que extraña su propio país, Ucrania. Se pierde un tanto en lo que le toca afrontar en ese momento, se confunde. Sabemos que propiamente la confusión, no es locura.

Traía en la mente la idea de su posición social en Ucrania, pertenecía a una parte de la sociedad con bastante estabilidad. Ahí radica toda la confusión, sabiéndose privilegiado, se ve en la situación de mirar por los ojos de los rusos, con tremendas divisiones sociales. Claro, era un joven aspirante a vivir una mejor vida. Aunque que se diga que adaptarnos en la vida que tengamos que afrontar en el mundo es la máxima condición de inteligencia del ser humano, tal como lo platea la antropología, a algunos de nuestros congéneres esto mismo les trastoca de tales maneras, que se pierde el sentido de vida.

Todo esto está narrado en la novela, un burócrata siente y vive, vive y siente.

En la Rusia de esos tiempos había una gran división social y era difícil cambiar de clase social tan solo por méritos, como muchas personas creen poder lograr. La vida social bien lograda no es de meritocracia, es de mucha más dificultad. Llegar a sentir un buen cambio es algo que se trabaja mentalmente y la mente es aliada. Adaptación, no solo se da en los méritos materiales. A veces no se logra. La razón principal es mental, y así se dan actos que pareciendo de locura son distorsión.

 La razón conocida nos rebasa, se debilita dentro de nosotros. Lo que es tan valioso para una vida digna como lo es la imaginación, nos saca de la realidad.

El grupo humano en el que nacemos es el que nos proporciona todo para lograr la vida máxima del ser: Entender el sentido de la vida personal por medio del alma humana.

La mayoría de las personas prefieren entender ese sentido, por medio de lo que se da en lo social obteniendo mejoras materiales y es así, que el sentido de vida se nubla.

El personaje de la novela llega a tales grados de desesperación que se puede decir que entra en una locura, que en realidad es una válvula de escape al ver que el trabajo que desempeña no es de su total satisfacción y que nunca va a poder ascender en la línea de avance de los puestos políticos que le rodean. Es así, que decide hacer un diálogo entre perros, mismos que estaban en el entorno. Decide creer que éstos son más privilegiados que muchas de las personas y que él mismo. Cree que estos canes se escriben cartas, y se propone obtenerlas para leer. Es una narrativa de un mundo adjunto que el mismo se crea, para zanjar sus temores.

Es muy interesante como este joven extrapola sus sentimientos a los perros, los canes hablan y dicen cosas que el sin remedio considera más acertadas que todo lo que percibía de los humanos, en particular de los que le rodean.

Es algo que hasta en nuestros días se ha dicho mucho, como a veces los perros son más amigos de los hombres que los propios congéneres y esto se da porque nos hemos alejado unos de otros como humanos. Los mismos vínculos nucleares de familia se desprecian, no se perciben en su valor real lo que aportan.

No hablo de la familia extendida, porque ese es otro cantar. Lo extenso y consanguíneo es mucho más difícil ya que los caminos se bifurcan, los intereses nos alejan. AL personaje de esta novela se le crea un desorden interior.

Empieza a ver cosas que los demás pasarían por alto, porque al estar en stress constante la mente puede ofuscarse y perder el sentido de la realidad.

El ser interior puede quebrarse, romperse y observar la realidad desde lo impasible.

Todo ser humano quiere reconocimiento, dignidad y pertenencia. No se logran a la brava, ni moviendo las cosas tan solo a nuestro favor. El integrarnos en y dentro de los grupos humanos con los que convivimos, es lo que nos podrá ir dando el buen fundamento de la existencia, mucho más si tenemos afinidades que compartir.

Vivir la vida de cada día dignamente y percibir nuestra existencia con sentido trascendente, no es pepita y cacahuate, es trabajo de orden mental.

No se construye la identidad del ser por cómo nos mira el otro, se construye desde dentro de uno mismo. Esas miradas desde los congéneres pueden ser volátiles.

Cuando vivimos sintiendo que estamos en luchas que nos traen mucho pesar, o sentimos presiones innecesarias, habremos de revisar que está ocurriendo.  Salirnos de la realidad puede traer consecuencias, a veces en lo físico.

El dolor espiritual a veces no se observa como un asunto realista. Se cree a veces, que como personas estamos destinados a sufrir sin remedio, y claro que sí, el sufrimiento se da, obviamente, mas puede transformarse para ver nuevas luces.

Todo somos merecedor de cariños genuinos. Es claro que, con las dinámicas de hoy día eso es más difícil de comprender. No se convive tan solo para pasar el rato, sino para aprender a crecer cerca de otros seres. Lo banal, cobra tributo.

Este personaje dentro de la novela de narrativa corta y muy reveladora, nos enseña que a veces las huidas no son genuinas.

En este caso el individuo se refugia muchísimo en su cama, como una salida que justifica por un cansancio que es más mental que físico. Esto suele pasar cuando hay depresión y es ahí en donde hay que tener más cuidado.

Lin Yutang, el filósofo chino que se occidentalizó y nos dejó muchísimos escritos que tratan de conjuntar el conocimiento de los principios chinos de vida, con los de occidente, nos habla en todo un capítulo, de su obra, -La importancia de vivir-, del arte chino que se conoce como saber tenderse en la cama, es decir, saber tomar momentos de reflexión y reposo, tan necesarios. A partir del descanso genuino y pleno, la vida puede mirarse diferente. Una pequeña siesta hace diferencia.

 Eso de estar viviendo como si fuéramos motores incansables es falaz. Cuidar los esfuerzos cuando son genuinos, para no desvirtuar la energía interior y rompernos.

Tener una rutina a veces suena como algo aburridísimo. Lo he escuchado mucho.  Como que no nos gusta eso de ordenarnos, y ¡sí que es necesario!

Hay algunas frases de este texto que me gustaría compartir por aquí:

-El amor, es una segunda vida- Esto habremos de entenderlo como que el amor fraternal y el genuino eros nos libera, nos da camino. Es como una brisa que nos acompaña, siempre.

Dice el personaje: -Quiero una persona que pueda encausar el caudal de mi mente- Todo ser humano necesita creer en alguien más, sea cónyuge, padre, madre, hermanos o algún pariente con quien la mente se logre comunicar, encausar de buena manera para poder continuar.

-Quizá, ignore yo mismo quien soy-. Dice el personaje.

Esto nos lo podremos decir cuando nos hemos olvidado de definir qué queremos. ¿Cómo queremos ordenar el día y porqué lo vivimos de tal o cual manera? Ese sino interno que a todos nos guía, y a veces no le hacemos caso. Intuir sin miedo.

Etiquetar a las personas o hacerlo con nosotros mismos es una de las practicas más indignas de la vida humana. Los seres estamos situados en espacios vitales en donde se habrán de desarrollar las vivencias y no porque se de tal o cual manera con o sin privilegios se disminuye al ser. No es válido despreciar la situación de nadie. Todo ser en donde se encuentra aporta vía la esperanza.

La acción correspondiente que se da fluida y en buen sentido: Libera.

Cuando hay mucho stress, el cerebro se puede desconectar. ¡Cuidado! Trastocar la vida personal en aras de estar dando pan y circo al exterior: Nunca. Al obsesionarse con realidades forzadas, aparecen las puertas que uno podría abrir falsamente.

Por ejemplo, hay gente que necesita sentir que es parte de un X grupo social.

 Se puede perder hasta la identidad y más, forzando relaciones humanas. Con tal de interactuar con quienes creemos aportan, sin darnos cuenta pueda que estamos dejando media vida en esos lares. Peor aún, la dignidad se rompe por estar forzando el pertenecer. La vida misma lo va a mostrar cuando la persona se enterca en estar en donde no le corresponde. Viene la debilidad mental. Hay gente que en verdad vende su alma al diablo (por decirlo de alguna manera) con tal de estar cerca de tales o cuales personas, como si la cercanía de algún congénere nos pudiera dar más allá de lo que somos por naturaleza.

Hay un dicho muy duro pero muy realista: -Aunque la mona se vista de seda, mona se queda-. Dicho popular.

Por ejemplo, en la India, las castas sociales son tan tan fuertes, que nadie puede pretender pasarse a otro grupo que no sea el de su nacimiento. Claro que se pretende, mas es a un costo altísimo, a veces hasta el de la vida misma.

Gogol, inaugura en la literatura rusa el tema del ser insignificante. De ahí que se empiece a dar una pausada revelación de que las luchas entre los hombres son reales y fuertes entre las clases sociales, como enemigos. En realidad, es tan solo una condición de vida. De ahí tambien se ha dado el concepto de lucha de clases. Cada vez más obsoleto en la esencia interior y como teoría de ideología. Vemos que no ha progresado como aporte de cambios reales. No es que se luche, sino que, si vamos por el camino de un crecimiento genuino, avanzamos todos.  Pensar y creer a veces que estar en alguna parte que parece más redentora, no es avance.

 Mi madre decía:

-Ese ser, se ha metido en la boca del lobo. -

El dolor del personaje de Gogol, él mismo se lo crea.  No es que viviera realmente con menos medios que otros, tenida un buen trabajo, tenía desde su país natal Ucrania, una condición privilegiada interior, sabia trabajar, y hacerse de una vida digna se le salió de las manos. Al ver y observar a los grandes magantes de la Rusia de su tiempo sentía que él estaba disminuido.

Uno es digno, ante todo por haber nacido y por las creencias de arraigo.

En estos días que vivimos, existe el concepto de -calidad de vida-. Mucho ojo con esto, porque se está llevando a realizar dicho asunto, con bienes materiales.

Los jóvenes, que en este tiempo de reacomodo del mundo se las están viendo más difícil, empiezan a desarrollar desvíos tremendos como el asunto terian.

-Podremos estar cargados de agua y muertos de sed- dice una comadre a la otra.

En la condición y tradición judea cristiana, se le ha dado más valor a la persona por lo que conlleva en el interior, lo que nos define por dentro y nos hace mas humanos.

Antes del cristianismo, la dignidad humana no se obtenía por derecho de nacimiento, eran las castas las que prevalecían. La evolución mental con las ideas cristianas abrió caminos de claridad, dignos somos por el simple hecho de nacer.

Existen tres pilares teológicos que no podremos perder de vista:

1.Todos hemos sido creados de la misma manera, por un Dios único.

2.Ese Dios mismo, se ha encarnado y nos ha traído al mundo en conocimiento de la palabra y la obra.

3.Todos nacemos en igualdad espiritual.

El devenir de los sistemas totalitarios es el caldo de cultivo para no dar igual valor a todos los individuos. Las personas se convierten en personajes.

En ciertos tipos de locura mundana, antes de que la persona caiga en una total desvinculación con la realidad, se pueden dar situaciones de que la ilusión se vuelve un refugio. Esta puede ir unida a una imaginación desmedida, errónea.

El recato, la fundamentación de la mente desde el pensamiento ordenado, es buen camino, provee pasos a seguir con viento fresco. El sentido de Dios.  (Continuará).

 

 

 

                                            

jueves, 10 de septiembre de 2026

 

Diario vivir, Razón y Orden. (18)

                                                                    Algunas veces pareciera que el tiempo, no alcanza para nada. Cuando en realidad siempre sabemos que alcanza para todo. MJ

                                             En filosofía, se habla algunas veces de la temporalidad. Ese poder que nos puede sacudir, y luego pacificar. Nos lo hemos dado a nosotros mismos como humanidad, como un conteo necesario, resguardos que cuentan minutos para poder ordenarnos mejor. El mismo San Agustín lo ha tratado en sus textos, tan profundos.

                                                                                Algunas veces me ha pasado que no puedo terminar un libro de corrido, porque voy y vuelvo por las páginas y se me presenta otro, que no puedo dejar de abrir. Como que se enciman, cuando en realidad los libros que leemos son una continuidad y las más de las veces se complementan entre ellos, dando a la mente las vertientes de poder estar mucho más cerca de ese invaluable momento de tener la posibilidad de discernir mejor. Quien no lee, se niega la puerta a un buen discernimiento. La verdad no se encierra ni en un solo libro, ni en todos, sino que está en constante apertura para que cada uno de nosotros la vayamos comprendiendo desde nuestro propio ser.

 El alimento interior es más fácil de combinar. En la realidad no es así la dinámica, un ejemplo sería, cuando nos puede gustar el helado de chocolate, mas nunca lo combinaríamos en el mismo momento que lo tomamos, con uno de mango, nada que ver.   Los textos pueden descansar en la mesa de noche plácidamente, con el marcador elegido, con el léxico eterno en la puntualidad del papel y que nos espera como si fuera un buen amigo, y más que eso, porque no se va a ninguna parte, es paciente hasta que volvemos a él.  Las diferencias en las ideas nunca son conflicto, son engrandecimiento.  Cada libro tiene su propio ritmo, como en sí mismo cada ser humano lo tenemos también. Unos textos nos implican volver el camino, releer, para poder continuar, otros se van como agua entre las manos y si tenemos la costumbre de marcar los párrafos con tinta alerta, mucho más, eso ayuda en ese profundizar el camino, al volver.

 

En estos días me encontré con un texto compartido por Gaby Vargas que dice:

No corras, tras la felicidad

No se merece gratis

Nunca se encuentra de pronto

No es un estado mental

A veces sí siento que es más bien ligera la postura de esta escritora, mas, le leo cuando se me presenta en algunas oportunidades en las redes, y de pronto me resuena algo muy válido como para recordar. Como que a veces eso tan sencillo, es el ensamble o bisagra que se necesita para ordenarnos más acá. Tras la felicidad, no se corre. Es claro que bastaría hacerlo para que seguro nos tropecemos. Se nos escapa, se nos resbala inatrapable, quiere más bien ser un cumulo de gozos. Lo que se busca con demasiado ahínco, se nos esfuma. Luego nos dice, No se merece gratis. Obviamente que las condiciones para vivir felices si están dadas, solo somos nosotros quienes tendremos que hacer el esfuerzo de lograr la argamasa que las va a detonar. No puede ser gratis, se aloja en esos momentos bien vividos e inesperados que aportan con seguridad y se completa.

Lo que nos encontramos de pronto como regalos inesperados de vida, no son estados mentales, son como las células que conformaran al cuerpo humano, que, sin verlas sabemos que dependemos de ellas, y así mismo, de cada momento bien logrado podremos convertir la condición realista de ser felices. La verdadera felicidad sí es personal, no es el mismísimo momento de vivir algo grato lleno de algarabía lo que la conforma, lo mejor es un asiento estratégico interno. Lo inesperado, hay que observarlo bien, no llega nada más porque sí. Lo sencillo, tan despreciado en la época actual y relativa, sí puede ser parte de algo mayor. La mente educada, ya tiene la partida ganada y ayuda muchísimo a que seamos conscientes de que a veces lo que nos hace felices, no hace nada de ruido.

 Eso que se llama el mood, o más claramente el humor, es tan solo la parte que ponemos para asimilar las buenas vivencias, luego se harán felices.

Tal cual, hay que ser vida para la vida. Es un deber, cuando la vida se respete en todas sus acepciones, se logrará más fácil, al tener a flor de piel la claridad de la grandeza que se nos ha otorgado, lo imaginamos a veces como un derecho, pero no lo es, la vida es un don.

Cuando sintamos que desfallecemos, es necesario recordar la importancia del respirar, hacerlo profundo y continuar hacia adelante. El pausado momento.

Los tiempos perfectos si existen y son efímeros en sí mismos. No se regalan. Van naciendo de la buena percepción en las llanuras desde las que vemos plenitud.

Si, por ejemplo, no nos damos cuenta de la irritabilidad que causa el calor, o como hay alguna molestia del cuerpo físico y nos trae de un ala para no sentirnos enteros… entonces saber que virtud se nos pide, a cada momento. Esos asuntos caseros que trastocan todo y que hasta nos pueden hacer perder la paciencia, hay que atenderles como lo común, es parte. No olvidar que los tiempos de casa, aun siendo obvios, son sagrados. Es cierto que es la parte vulgar a resolver, y ajustan la verdad. Lograr darnos ese respiro de aliento largo, sereno.

Percibir la sensibilidad de las personas con las que tratamos, no es poca cosa. Es un bello ejercicio saber leer en los ojos de los seres que amamos, y de esos mismos que nos rodean. Las miradas lo dicen todo. Tener esa atención de lo que otros están viviendo para hacerlo parte de la conversación, y en verdad la plática que entablemos sea eso mismo, un ir y venir de ideas que nos den solaz.

Disipar espejismos. Nada fácil a veces, pero sí muy necesario.

¿Qué es en realidad un espejismo? Ese encontrarnos de pronto con que la mente divaga, y nos lleva por asuntos que sin apenas darnos cuenta ya nos han cambiado el humor.  Leer, no es una cosa a parte de la actividad diaria, da asiento. No se lee por obligación, sino para lograr hacer parte de nosotros el texto.

En ventanas interiores entran las ideas que complementan y se refresque al ser.

La mente tambien tiene que respirar.

Dentro del estudio del libro: -El poder y la gloria- de Graham Greene, en el taller literario al que pertenezco, nos propusimos encontrar en cada pasaje esa gracia de la que se forró el autor al convertirse en un buen católico. Notar, como propone que sí se puede estar en cualquier teatro de la vida y ser proactivos con lo que nos mueve. En este texto, los momentos de debilidad humana están presentes, mientras se perseguía a los presbíteros como si fueran la misma peste de la tierra y como se dan las vivencias con tono humano aun en la máxima pobreza, en los poblados invadidos por la milicia, tan solo esperando poner en el paredón de la muerte a quienes consideraban carne de cañón. Siempre creemos que no podremos con tal o cual cosa, mas, si con tiempo especial se logra percibir la gracia interior de estar cercanos a lo que creemos como cierto, es seguro que la fuerza otorgada por Dios hará que lo adverso no nos pese, se aparezca la fortaleza y el ser real que nos habita en el alma, se dé.

La fe, ha de permanecer siempre viva. Y no hablo de la que recibimos como católicos en grado especial, si esto se elige, sino de la fe natural del ser. Aun en el dolor, en el fracaso y todo lo negativo que queramos añadir, es este sabernos con camino al frente aun sin saber bien a donde llegaremos, el lugar donde se junta la fe natural con la que otorga Dios mismo.

La condición humana en su finitud nos acerca a las culpas. Estas se detonan sin remedio. Si nos asedian, he ahí la oportuna sabiduría para modelar lo propositivo. Desde lo mental, hay una pequeña glándula en la base del cerebro, la amígdala, que es culpable del desorden, mas con parsimonia todo se conduce.

Si somos fieles a lo que sí creemos, no seremos frágiles.

La grandeza humana no consiste en no caer nunca, sino en saber regresar el camino, volver y levantarnos siempre.

La Ética, así con mayúscula, nos recuerda que es sostén donde se reforma el carácter. Dice Fernando Savater: -Después de tantos años estudiando la ética, he llegado a la conclusión de que toda ella se resume en tres virtudes-:

1.    Coraje para vivir.

2.    Generosidad para convivir.

3.    Prudencia para sobrevivir.

Cunado sabemos lo que sí es, no hay poder humano ni de ninguna otra índole que nos tuerza el destino. Aunque nos cueste el momento estamos apelando a nuestro lado ético. Claro que esto se olvida en aras de hacer de la vida un medio para que solo se llegue a lo gratificante.

La ética es la hermana mayor de la honestidad.

La gracia, tambien nos viene bien recordar en que consiste:

 Es un favor sobrenatural y gratuito que se aloja en el alma, Dios la permite y es como una luz constante que nos guía.

La gracia es una necesidad de todo individuo. Lo queramos o no, estemos o no de acuerdo, esto es reral y existe. El que se dice ateo tal vez lo viva sin percibirlo y lo niegue con las palabras. No todos seremos proclives a entender los vocablos tal cual son, y no pasa nada. Cuando sabemos que hemos elegido camino de vida y somos fieles a eso mismo, la gracia llega. Algunos de nosotros somos tercos en entender mejor solo con la mente. Obtener ese sentido de vida con la gracia, tambien es algo a lo que se aprende.

Este libro de Greene, se identifica con las personas que son perseguidas. Es vigente en ese sentido, aunque ya hayan pasado años de su edición. Es un escritor que lleva en sus textos enorme riqueza del idioma, sentido profundo de ser, que se contagia tan solo con algunos momentos de lectura.

Es un texto muy rico. Propone con la narrativa de las vivencias encontrar esa parte de hacer todo lo posible por no perder la gracia, eso que nos guía hacia lo positivo. La crudeza tambien es buena profesora.

El contexto histórico del libro es de los años 1930 /40. Proviene de la situación mundial cuando hubo un desencanto del momento victoriano dentro de la historia universal, parecía que el mundo se desmoronaba. Surgen corrientes que le echan toda la culpa a las religiones, como los males infectos y malditos de nuestra condición humana. Cuestión de posturas y de ideologías mal entendidas.

Se nos dice, que, si logramos ser observadores, Dios casi siempre se manifiesta mejor en gente considerada imperfecta, porque los que creen ya saber todo y tener todo bajo control, están un tanto cerrados a buenas revelaciones.

La gracias es un don.

Y, dice San Pablo:

-Mi gracia es basta, porque mi poder se perfecciona en la debilidad-.

Surge muy fuerte en estas persecuciones de la iglesia, una corriente llamada: Pelagianismo, que apela a hacer creer al humano que es dueño de su ser. Así, valiéndose tan solo de la intuición, conocimientos y potencias terrenales bien llevadas para una vida completa, lograr todo. Se saca a Dios de la escena. En el fondo real existe desvalidez, soledad… Hemos sido creados, no somos de generación espontánea y tan solo eso nos otorga la dignidad.

A veces, la manifestación de Dios en las vidas, sí llega como algo inesperado.

Si nos damos cuenta los que se dicen ateos están más miedosos, porque aunque se saben contingentes, con negatividad cuesta a veces aceptar tal condición.

Soledad, gratitud de estar con uno mismo.

Sentido de armonía, vivencia.

Percepción de un tono único, el del ser real.

Interior profundo.

Insondable situación del vivir.

Persistencia del ser total.

Coloración única de lo que somos.

Pureza del ser. MJ (Continuará)