sábado, 17 de octubre de 2026

 

Vivir y cumplir con razón, es equilibrio. (3)

                                                                  La soledad, no solo es ausencia de otros; puede ser un espacio fértil en donde se ordena el sentido.

Viktor Frankl.

                                                                     Psiquiatra, neurólogo, así como filósofo    

el Doctor Frankl, ha sido muy valorado. Logró sobrevivir al holocausto nazi, la actitud invaluable en su pensamiento y en sus actos le salvó la vida. Tiene mucho que enseñarnos.

Fue capturado en 1942 y llevado a un campo de concentración nazi.

Tan sabia se dio la observación de los hechos inhumanos que le tocó afrontar, que logró forjar una actitud muy vital, que, aun desfalleciendo, vivió. Obvio que, aunque su cuerpo físico se desgastó, asunto inevitable que sabemos se dio en esos campos de exterminio, él logró no solo sobrevivir, sino tener bien claro su objetivo. Salió de ahí para compartir lo vivido y luego hacer de su experiencia un ejemplo para la humanidad.

Galardonado y considerado un filósofo de la vida, su libro, -El hombre en busca de sentido- es un tratado que todos debemos tener de cabecera. Una pepita de oro.

Algunas veces lo he comentado en vivo y a todo color entre congéneres, y me he topado con personas que temen leer la redención del dolor de otros seres, como si fuera algo triste. No se soporta el dolor ajeno cuando solo se ve la parcialidad, hasta se cree que es algo que nos puede afectar, para mal. El aprendizaje de cómo se redime el sufrimiento en nuestra especie, es algo que, si se logra con sabia mirada, es lo más grande que puede existir cuando se considera como empatía bien entendida. Magnifico texto, que no solo habla de la vinculación con los nazis como a veces se mal entiende, es la experiencia de calidad de un ser humano digno.  

No solo es bueno leerle, sino regresar a las páginas que nos resuenan y hasta subrayar. Claramente comprendió Frankl, como nuestro motor real en la vida no es ni el placer ni el poder, sino el propósito.

También nos dijo que solo se fortalece la razón de vivir cuando lo hacemos pensando que otros seres nos necesitan, nos esperan, vivir la esperanza.

Si alguien nos mira cómo lo más sagrado en su vida, esa es parte de la misión realista, no solo de quien así lo experimenta, sino del que tiene la oportunidad de, darse. La ayuda al otro, aun con la mira y base de una caridad bien entendida, no es cuestión cumplidora o una invención del humano que practica el buenismo, está inscrito el modo acompañar en y dese el ADN de cada ser humano.

El amor, bien entendido.

El Dios cristiano es una trinidad, trio en uno solo, armonía íntegra.

Eso mismo nos está dejando claro que todo espíritu, necesita del otro.

El yo, necesita siempre de un tú.

Cundo se habla del prójimo, no es para sentir que en el haremos nuestras obras más prominentes de caridad y que estamos separados de tal entidad, es más bien ese comprender que prójimo o próximo, es espejo de nosotros mismos. Si se da la mano a alguien, abrimos la puerta a todo bien y la vida se hace círculo virtuoso.

Compartir desde los gestos corporales, saber sonreír al desvalido y al desconocido que nos ha dado de sí mismo en el entorno, en la calle para poder transitar, en la casa para ayudar. Se nos olvida que todos estamos unidos y así habremos de sentirlo, propiciar serenidad.

El que seamos cooperativos por naturaleza es tema estudiado en las ciencias antropológicas, está comprobado y considerado por los estudiosos de la especie y por las ciencias del hombre como un factor básico del homo, de supervivencia.

 No hubiéremos logrado llegar hasta el día de hoy, si en los tiempos fuertes del caminar de la especie, en momentos tan demandantes de los primeros tiempos, no hubiéremos sabido el valor de la cooperación. No es el ser humano fuerte solo porque sabe practicar una religión bien entendida, sino porque comprende lo que eso mismo implica en la vida diaria en las variadas excepciones.

Hay una conexión profunda entre el cuerpo y el alma, ni dudarlo. Esto es básico desde Aristóteles, El alma no está por ahí deambulando como entidad aparte, se ha encarnado para llevarnos a fin de cuentas al infinito del que hemos venido.

El alma, no puede ser sin el cuerpo. Obvio que cuando se abandona el cuerpo humano, otra dimensión nos espera.

Si se nos encomendó en la vida social y de grupo homo, proveernos el alimento físico, no hay que olvidar que ni esto mismo se logra con equilibrio si las razones son solo de cumplimiento y no de vivencia. El trabajo canso a muchos, obviamente esto sucede si solo se ve como proveeduría y no como razón de ser.

¿Y, el alimento anímico, en donde reside?

¿También se nos otorgó como parte del sobrevivir, o solo es invento religioso?

A veces creemos que ha sido un adosamiento de los seres que dieron pie a las religiones y no parte sustancial de la vida misma.

En el texto, -La nieta del señor Lihn- de Philippe Claudel, se nos deja claro: 

Existe una pulsión sencilla y natural en cada ser humano, que es: amor silencioso.

Este, no solo cuida de nosotros mismos, y no porque se viva en silencio, no existe. Nos permite cuidar de alguien más, tal vez sea ese ser que llevamos como una joya en el corazón, tal vez sea algún enfermo, tal vez sea el cónyuge. 

Cuando una persona siente que todo lo ha perdido… es seguro que se aferre a creencias, a amistades genuinas y hasta algunas veces a alguna mascota. Se ha dado el caso de aferrarse a algún objeto. Somos seres amistosos por natura, en primera hacia nosotros mismos. No habría necesidad de esperar a que la vida nos sacuda con eventos drásticos, hay pertinacia al sentirnos cuidados y cuidando.

El verdadero amor, es algo que permanece. Tiene manifestaciones varias.

Si esto no se nos ha logrado dar en la vida personal, es bueno a cualquier edad comenzar a percibirlo así mismo, porque el engrandecimiento del alma comienza desde los caminos del colaborar, hasta el encuentro con el otro.

La autosuficiencia como una totalidad, y creer que no nos necesitamos unos a otros es propuesta de la civilización de últimos tiempos. Pueda que sea una trampa de los modos relativistas. Ese saber, de qué siempre nos necesitamos, se ha perdido en algunos ámbitos y se considera a veces debilidad acompañada de falta de humildad.  Tampoco quiere decir que todo el tiempo estemos físicamente encima de los seres amados, podremos pasar periodos sin presencia física y es normal.

Claro que hoy día mucho de lo contactado se da por la vía de la virtualidad.

Con una prosa emotiva, certera y muy bien llevada literariamente, este pequeño volumen nos conmueve hasta la medula. Es una linda reflexión sobre el acompañamiento, la vida compartida.

La realidad es que vivir no es nada mas resolver. Hay valor en el acompañar.

Es más bien: llevar el equilibrio entre lo que somos razonablemente y lo que hacemos en ese cumplimiento del deber, que no es asunto de resolver, sino de vivir.

Necesitar de otros seres humanos nunca es una debilidad, es natura sana, activa. Es por eso mismo, que el alimento anímico nos mantiene cumpliendo con sensatez, y más que nada logrando un buen equilibrio de los deseos de vida, que se convierten en opciones. De otra manera no viviríamos. Hemos nacido para dignificar al alma.

Los seres humanos que en la época de las producciones en masa de los grupos primigenios se sintieron dueños de los excedentes, ya estaban creando tremendo desorden. Se nos fue de las manos la mirada al congénere como parte, se volvió a parte. Eso de acumular está relacionado con la mentalidad de ¿quién es más fuerte? Parece que se logra más, y claro que sí hay una satisfacción profunda, que es de bisutería.  El logro que solo se queda sobre las cabezas de unos cuantos, crea desequilibrio y fácilmente se desvirtúa.

Se dice mucho hoy día, que esos grandes consorcios que han creado tanta riqueza material en el mundo dizque civilizado, para nada tienen en cuenta a la especie. Solo piensan que habiendo logrado tal o cual nivel de obtención de bienes, hay que ir por más y por más. Como un barril sin fondo.

Quien crea una pintura, una escultura, no es un creador propiamente, es tan solo un transformador de la realidad.

La creatividad es tan clara que se manifiesta en el toque personal que se expresa.

Es por eso que tambien el concepto del arte está siendo revalorado por muchos buenos pensadores hoy día. Si un ser considerado un buen artista y pone unas cajas de cartón vacías en medio de una galería artística y dice que eso es arte, pues no lo es tal cual lo entendemos desde otras dimensiones. Solo con la premisa de darnos cuenta que nada se ha transformado… observamos el claro engaño.

El argumento es tal, que lo que se quiere afirmar con ese arte, es que…

¿nos hace pensar?

Si nos hace tener una reflexión diferente, pues ¡qué bueno! tengámosla. Tal vez lo podrimos catalogar como ¿momento reflexivo?, para hacernos ver y recordar que lo trivial tambien es algo valioso. La fundamentación del arte no se sitúa ahí.

Claro que tampoco se logra esa expresión desde la nada, se utiliza un material escogido, se tiene una idea para fomentar un tipo de pensamiento, mas según me da la impresión, si tan solo se está proponiendo pensar algo diferente, no es en función a que se esté transformando nada. Se ha dicho que es arte motivacional.

Ese lenguaje, los críticos han dicho que es un modo de expresión alternativo. Lo genuino que hemos venido por milenios nombrando como arte, es algo unido a otros valores, como lo es la Estética como ciencia, entre otros.

Por otro lado, quienes producen bienes de consumo como mercancía o como arte mercadeado, llegan a perderse en la dimensión de las ganancias de esos logros. Se ofusca la premisa humana de dar un bien humano y para un crecimiento interior.

También se nos ha dado el cuerpo para cuidarlo. Es evidente que en estos tiempos hay una tremenda demanda de que ese cuerpo se mantenga joven, y se hace hasta lo indecible para lograrlo. Tampoco creo que sea el medio más genuino de vivirlo. El cuerpo es cíclico, se nos ha otorgado por un tiempo, luego lo trascenderemos. Envejecer es un acto digno en toda la extensión del ser.

Existe un libro de estos temas, (no lo he leído) y he escuchado los comentarios al respecto. Es de autoría de una periodista investigadora. Lo escribió durante la pandemia del Covid 19.

Vino a descubrir la autora que las personas al mirarse más en los espejos durante el encierro, decidieron que no se gustaban. Las cirugías plásticas se desbordaron. Claro, mas bien cuando todo pudo ser factible en los quirófanos apenas se salió del aislamiento.

¿Qué concepto tendríamos de nosotros mismos si nuestro mirarnos en lo físico, nos lleva a decisiones tan drásticas? Decir tan fácil -este ser… no me gusta-, tan tan.

 En parte, es una actitud de vernos como meros objetos de una estética predeterminada por modas, difícil de comprender en la realidad. Dicho sea de paso, esos arreglos a veces se convierten en desarreglos. La estética es una ciencia en sí misma, lleva postulados lógicos, no meras percepciones de objetividad de fantasía.  El texto se titula:  -El cuerpo perfecto-.

No recuerdo el nombre de la autora. Según se comentó, es un texto interesante.

El abandono de los seres mayores de edad es una falacia de la civilización. No hay civilización sin el cuidado de unos por otros. Y, la vejez es don, nunca un pesar.

Aprender a distinguir los mecanismos de defensa que creamos que nos pueden llevar a la insanidad o a la insaciedad, es muy necesario. El hecho mismo de saber cuánto contamos con nosotros mismos es válido, tambien siempre encontrar el equilibrio entre lo que optamos como nuestro propio bien y lo que podremos compartir con personas adjuntas, cercanas. Es obvio que sí hay seres que se salen de los parámetros de sus propias vidas, y no se logra compartir con ellos sanamente. Si se dan las mentes distorsionadas que no buscan el trascender mas allá, sino solo se espera el beneficio, mas aquí.

Ontológicamente, somos los guardianes de la vida. 

Es bueno pensar un tanto… ¿A quién sostengo anímicamente, yo mismo? (Continuará).

 

lunes, 12 de octubre de 2026

 

Vivir y cumplir con razón, es equilibrio. (2)

                                                       Los diarios personales son la medula del pensar del día a día, quienes los redactamos no lo hacemos como para dejar evidencia de la vivencia en concreto, es más bien una reflexión continua. MJ.

                                                 

Ante todo, ¿Qué hay dentro de ese pulsar en escribir lo que uno vive?

Una búsqueda de equilibrio que aporte, que sea cada vez más real.

Encontrar las razones asentadas en la realidad, es tarea que lleva empeño.

Nunca es el hecho en sí mismo lo que cuenta al vivir, sino la cadena de vida, lleva en cada eslabón una secuencia cadenciosa de los actos del día a día. Cuando lo logramos con el sentido realista, eso mismo implica fundamento para la fortaleza del alma.  Es la interioridad de cada día y sus vivencias lo que se recompone. Se asienta en los textos un buen limo.

Tan solo poder depurar la experiencia, ha de volverse la mejor intención y más adelante hacerla plausible para otros congéneres.

 Es la calidad de la experiencia en la vida, lo que cuenta. No la vivencia en sí misma.

Es la posibilidad de que más y más sea la diferencia que hay entre, vivir o cumplir.

Podremos estar confundidos al creer que estamos haciendo vida, al cumplir. Tal vez estamos llenando la vida con los deseos anhelados, como en un sentido de: cumplo, aunque mienta. Esos mismos deseos de la época que nos toca vivir, son muy válidos, mas lo que hay que vigilar es que lo vano no aplaste a la sustancia.

Las transformaciones de cada día si se concretan con camino, es seguro que son las que no se terminan de un solo brochazo y que eso baste; eso está bueno para el arte abstracto que deja mucho a la imaginación; en la vida, es otra la dinámica. Observaciones que gratifican la revelación de una existencia completa y circular. ¡Cuidado! con la rapidez de los hechos, ahí se pueden quedar cosas al viento.

En cada día, no solo es cumplir tareas como una cuestión de manda. Es verdad, que habremos de ir acorde a la época en que nacemos, ni quien lo dude, ésta misma no puede ordenar el interior y ahí mismo en donde habita lo eterno y existencial, luego nos toca a cada uno de nosotros encontrarlo al vivir, como causa prima.

Quien solo cumple, de pronto pueda que sienta que la vida le agota. Hay veces que ni sabemos ni porque estamos sintiendo cansancio, y es, porque cumplimos sin vivir la experiencia como algo con aporte. A veces, no sabemos ni porque la energía no nos alcanza, y es porque los deseos se hacen desordenados, el aliento se entrecorta. En vez de satisfechos, los caminos se transitan pedregosos.

De niña, mis padres me regalaron un cuento. Era un libro de formato grande con imágenes muy bellas: de La vida de un angelito. Este ser de luz, de pronto se ve obligado a caminar sobre un camino pedregoso. Cuando me lo leyeron, y llegamos al punto de este hecho, el asunto me entristeció, y solo quería que ese ser tan bello pidiera tener alegrías, nada de tristezas. Y dije: ¿Por qué no utiliza sus alas para pasar ese camino pedregoso? Y ahí estaba la cuestión a entender: En ese momento no eran sus alas el vehículo que necesitaba, era que, en su aspecto terrenal, tendría que pasar ese trecho, caminando. Tal cual, nos ha de quedar claro que los aprendizajes de verdades reales no se solventan evadiéndoles, haciendo como que, si nada pasara o queriendo volar para no verlos, tampoco se fluyen, se viven. Si hay que llorar, se llora. Si hay que reír, se ríe.

Hoy día, todo se quiere fácil, fluido y rápido y que sea concluyente.

La intención en el relativismo de hoy no lleva ese sino del valor de un buen esfuerzo.

Me parecía absurdo que ese ser de luz con imagen física tan bella, además estuviera sin apenas unas sandalias y peor aún, iba descalzo. La prueba la tendría que atravesar sin más, era requerida en la tierra y hacerlo lo más digno posible.

 Ese primer dilema, me enseñó mucho. Era la conclusión del cuento: la vida del ángel habría de ser más completa al pasar esa prueba de fuego, en la tierra. Hubo que explicarme que esos seres, los ángeles, más que nada, aunque sepan flotar y fluir, cuando han de tener que pasar por caminos pedregosos, lo hacen como humanos.

Así, que hube de abrir bien la mente para comprender. Ese observar que el ser que se sentía tan digno, tan bello, tendría que caminar sobre esas piedras, que por cierto en el libro venían dibujadas de varios colores. Siempre hay una compañía inmejorable: la de nosotros mismos. Se nos suele olvidar como es que nos tenemos, y si así se da, aparece la fuerza de Dios. Para cerrar el cuento y entender que la presencia de Dios nos allana los caminos, me di cuenta que los pies podrán surcar lo que se nos demande, llevar el mandato. Caminar con dignidad.

 La vida bien vivida tiende y propicia buenas compañías. Los colores en la persona tambien están presentes, en mi caso he aprendido a detectarlos.

Todos tendremos mil cosas que enmendar, eso es obvio. La mente sí es limitada. Fluir, no es algo que se da solo, uno lo propicia y no quiere decir que las acciones sean fáciles, sino que llevan un ámbito de creatividad. Revitalizante.

Cuando de pronto, como bien dice Sor Juana: uno crea el deseo…

¡y luego no se sabe ni qué hacer con eso!

En el poema -hombres necios-, no podría tener más razón, cuando nos dice:

-…sois la ocasión, de lo mismo que culpáis…-

Y, tambien podríamos decir mujeres necias, porque, aunque la monja se refiera a los varones, decir hombre en los ámbitos del homo, es referencia tambien de las féminas que neciamente creemos a veces que los varones son culpables de todo.

Ocasionamos el derrotero, y luego, tal vez solo quisiéramos soltarlo. Eso es lo que pasa con el divorcio en cuanto a las parejas humanas, cuando solo se ve la superficie y se entra en desesperaciones que irrumpen y quiebran, no resulta obvio ni fácil ante tal adversidad el encontrar la enmienda.  Al asentar la realidad no hay mente clara, hay que observar mejor.  Esa claridad de un eros que recompone y no solo es placer, conlleva conciencia.

 Las más de las veces se cree que radicalizar el escrito personal, es una pérdida de tiempo. Claro que sí lo sería si no llevase sentido, mas cuando éste existe, es ahí en donde se ve el reflejo de las evoluciones de la mente.

Las razones de ser en la vida, las tales o cuales maneras de afrontar lo que decidimos vivir, habremos de concebirlas desde la parte en que nos sabemos contingentes en Dios. A veces creemos que todo nos lo hemos merecido tan solo por haber nacido, la dignidad por supuesto que sí, las vivencias no.

Hay ocasiones en que creemos que vivimos algo que no nos merecíamos. No es cuestión de merecer o no, es que lo que se hace real tiene raíces profundas, y éstas se pasan por alto, se nos olvidan.

La vida misma trae parte de la dinámica escrita.  Ámbito cultural, familia nuclear y ni qué decir de la familia extendida, todo nos marca y se toma en cuenta. La letra vital del ambiente, ¡el medio del expresar!, como cada ser lo vaya comprendiendo.

Nadie se merece o no se merece… esa visión es mucho más mágico/relativa que lo que realmente conforma la vida humana de cada ser, la parte existencial.

 Existe un buen punto de partida siempre, que no puede obviarse, si esta intrincado, hay que trabajarlo en lo psíquico.

Los diarios personales son un camino que puede ser una buena elección, cuando hay el gusto de hacerlos como plan de vida. Motivan los momentos más prominentes de los ratos de lectura, cuando leeremos el de alguien más. Algunos de los que han pasado por mis manos, serán parte de estos textos.

El viaje de vivir lleva el inquietante y genuino don de lo que lo propicia, hay raíces inexpugnables, difíciles en sí mismas, mas por eso mismo son retantes. La paz, en la acción emprendida y con movimiento, es la más valida. Es un símbolo de asiento. eso que se nos ha otorgado en gratuidad, tan solo por la dignidad de vivir.

Un ejemplo en mi vida, ha sido como las celebraciones rotundamente concurridas y llenas de algarabía nunca han sido lo mío. Me roban un aspecto de la paz que necesito resguardar, la energía se desgasta.  Lo que motiva la acción en la vida.

En esos lares se puede desarrollar un desgaste invisible que solo se equilibra con buena observación y sabiendo optar. Las opciones a veces asustan.

A veces nos preguntamos respecto a quienes apreciamos, ¿porque nunca nos vemos? De hecho, no se nos da a todos la facilidad del encuentro físico.

El Proverbio bíblico, mi favorito hasta hoy, nos dice: Cuida tu corazón…

Para estas fechas, ya con más edad yo le añadiría: Cuida tu energía. Exacto como mi hija me escribió en la portada del celular con letras grandes: -Cuidar la energía-. Ella misma tambien lo practica. Todos los seres humanos necesitamos de ese cuidado. Asunto importante, porque desgasta en silencio.  Tanto puede desgastar, que hasta propicia dificultad para el buen descanso o el sueño completo.

Habremos de asistir a los eventos que en realidad podemos y nos aportan.

Cuando hemos encontrado afinidad y un trato digno entre congéneres, se reaviva la vida. Si queremos asistir a algún lado y nos enfermamos, eso sí nos causa pesar. Ahí no hay más remedio que acatar los devenires de la vida. Y la energía, no se refiere tan solo a lo físico, tiene todo que ver con el cuidado de que el temperamento se conserve tranquilo, solo lo restablecemos si estamos en paz.

En estos días que releo, leí la vida de Federico García Lorca.

Fue, el segundo hijo del segundo matrimonio de su padre. Eso, no es poca cosa.

 Cuando se menciona o dice, esa situación de familia retomada, existen elementos adosados, que, como las lapas de los barcos, son parte, mas a la vez crean pesos innecesarios algunas veces, hay que saber cómo se llevan porque han de ser la piedra de toque angular. A Lorca, le hizo volverse mucho más sensible y convertirse en quien fue, con toda esa grandeza interior que desarrolló.

A veces ni cuenta nos damos como los entornos nos motivan o nos desvirtúan.

Su vida se dio cerca de las vegas españolas y muy cercanas a los ríos, y ahí en el campo se le dio una espléndida vida de familia.

Aquí, tambien se deja ver el concepto de afinidades. El las percibió de muchos seres en su entorno a pesar de su corta vida, se dice mucho que, si el derrotero pensante de quienes nos rodean se da bien, las afinidades se perciben como fluidas entre los amigos y mucho más fácilmente entre los que practicamos acciones afines.

¿Qué significa, el enfoque más pleno que podemos dar a nuestra vida?

De plano es tener claro el valor que hemos dado a la existencia que se nos ha donado. Y recordar: que no es lo mismo vivir que existir.

Podremos ser de la misma familia, pero no comulgar en todo lo que pensamos. Es así que nos vamos dando cuenta cuanto cuentan las diferencias y lograr valorar las afinidades.

De Séneca había venido leyendo mucho.

-Dichoso el que sabe lo que quiere, porque sabe lo que le basta-. Séneca.  

-La gracia en nuestras vidas potencia la libertad de creer, de formarnos en el camino de la verdad-.

El amor, al Sábado.

Sábado.

Sábado, verde esmeralda.

Sábado, luz que amanece.

Sábado, jamás se parece a otro.

Sábado, dinamismo mancuerna.

Sábado, día tenue con tonos mate.

Sábado, pájaro que toca en la ventana.

Sábado, perro que ladra en lontananza.

Sábado, palpitar de una semana.

Un sábado. MJ. (Continuará).

 

 

 

 

 

viernes, 2 de octubre de 2026

 

Vivir y cumplir con razón, es equilibrio.   (1)

                                                            A cada quien, un denario.

A.J. Cronin.

                                                            Extendiéndonos mas allá, en relación al libro de A.J. Cronin, conocido en inglés como -Beyond this place-, que algunos de nosotros conocimos como -A cada quien un denario- y que leímos en la década de los años 60(sesenta) del siglo pasado, en el que hace referencia a la parábola de la Biblia en la que se habla de los denarios, es pertinente tratar en algún modo de comprender. El sentido de esta enseñanza en Mateo 20, 1-16. Nos dice: El Reino de los cielos es semejante a un propietario que, al amanecer, salió a contratar trabajadores para su viña. Después de quedar con ellos en pagarles un denario por día, los mandó a su viña. Salió otra vez a media mañana, vio a unos que estaban ociosos en la plaza y les dijo: -Vayan tambien ustedes a mi viña y les pagaré lo que sea justo-. Salió de nuevo a medio día y a media tarde e hizo lo mismo.

Por último, salió tambien al caer la tarde y encontró todavía a otros que estaban en la plaza y les dijo: ¿Por qué han estado aquí todo el día sin trabajar? Ellos les respondieron: -Porque nadie nos ha contratado-. Él les dijo: Vayan tambien ustedes a mi viña. A todos y cada uno, al final del día, se les pagará: Un denario.

La justicia no se mide por cantidades. Mucho menos la temporalidad. Así hubieren llegado a la viña más temprano o más tarde los trabajadores, lo que se pagó fue el trabajo que dio fruto, comprender que no se mide la fuerza del alma observando las horas invertidas en su progreso, todo importa mientras haya crecimiento.

En la vida diaria, estamos acostumbrados a medir las cosas en cantidades. Demasiado demandante, ¿no crees? Y nos dirigimos a pensar, que ahí se encuentra lo justo. Lo que nos da certeza de vida es cuando la realidad   en el ámbito del alma todo se asienta y pueda que tan solo en un solo segundo se dé la luz. La revelación de la verdad no tiene ni tiempo ni hora, simplemente, llega.

                                                    Para vivir de verdad es necesario un equilibrio. Este, se da entre lo que la vida nos permite vivir con la máxima plenitud de calidad, y el cumplimiento de la misión encomendada.  Si vamos de la mano de las enseñanzas atinadas, no hay miedo que valga, y aunque la vida pareciera como un objetivo a cumplir en cantidades, es justo y necesario no olvidar la calidad de lo que se vive, es lo que dará una cuenta verdadera.

Cuando cumplimos y nada más nos importa eso, nos engulle como un monstruo, como aquel come galletas, reducimos la vivencia a algo demasiado contable, y siempre tenemos un sentimiento de que ¿algo falta…? Ya que nunca es suficiente lo contable. De esos ámbitos nace la  insaciedad.

El formato de la verdad es único. Es la realidad la que le contiene y es la mente la que le comprende. En algunas ocasiones nos da datos como de sinsabores, que nos implican un sufrir que no logramos abatir. Para saber en cuanto y cómo estamos dispuestos a transformar eso engañoso, que no es sufrimiento sino tan solo pruebas de vida, hay que apelar al interior, ya que solo transitar cumpliendo tareas asignadas y contables, que creemos que se pagarán en la viña de la vida como un jornal de tiempo completo, pueda que sea falaz. En los lares de la luz, no se miden tareas por el tiempo que uno les asigna, no es lo numérico lo que cuenta, es la sustancia. Cuando transformamos los eventos vitales, hacemos parte de nosotros la esencia de Dios.  Es por eso que cuando la realidad se trastoca, y le exigimos de mas, pareciera que vamos como robots y no como seres humanos.

 A la vida diaria se le asigna la creatividad con la buena actitud. Esa es la porción que podremos aportar y eso mismo dará claridad a las razones y ordenamientos. Es probable que, sin ser de gran cuantía, sean eventos mas remunerativos al ser.

 Se dice mucho dentro de la tradición católica que no somos creadores. La acción de crear pertenece tan solo al creador, somos meros transformadores. Si la realidad se nos confunde ¿Cómo vamos a poder dar esa parte que transforma? Es por eso mismo, que hay que saber distinguir lo que nos toca hacer, para no entrar en ámbitos amargos o indefinidos. El distinguir la acción creativa, es todo un don otorgado, mas hay que tener intuición y paciencia para que se haga evidente, eso mismo nos permite no caer en la acción de meros cumplidores, a veces de exigencias que no solo nos demanda la vida misma como personas, sino en el ámbito en el que nos desempeñamos. El transformar la realidad, es decir vivirla, nos aleja de estar dando pan y circo a la existencia. Puede aparecer la necedad.

Es muy cierto lo que ha dicho San Agustín:

-Vuelve a tu corazón, y ahí encontraras a aquel de quien te apartaste-.

Volver al corazón no significa que seamos emotivos ante las acciones, sino que seamos genuinos en lo justo del camino otorgado.

Todo ha partido del corazón inquieto del homo. Convertir más allá lo conocido en teoría y práctica, es la transformación de la razón que se lleva con orden, la base de la ciencia. Cuidar la teoría en la que creemos, si nos vamos con las fintas de las ideologías, a veces es solo conocimiento que no se ha depurado, y es engañoso.

Los pasajes de los libros muestran solo parte de la verdad absoluta. Están a la orden del día y cada vez más, los postulados falsos, las mentiras. Todos necesitamos acrecentar la espiritualidad, y esto, no se hace al garete.

En las páginas del libro comentado, de la autoría de Gogol, -El diario de un loco- se aparece el sentido del remordimiento, el de la inquietud, así como el dolor, todas inquietudes de la condición humana muy validas y todas salvables con actitud y conocimiento realista.

Sí se aparece el sentido de la misericordia, como la define Graham Greene:

-Mirar con adecuación la miseria del otro, esa que está en su corazón-.

Esa adecuación nunca es crítica. Mucho menos de desprecio al otro, es compasión bien entendida ese mirar con misericordia, es ponernos en los zapatos de quien está a nuestro lado.

Nunca minimizar a nadie. Cuando nos toca acompañar a quien lo necesita, es unirnos a su situación con empatía, dejando que resuelva desde su propio centro.

Vamos revisando la libreta número 100(cien), de los escritos personales.

El corazón, sigue inquieto, y seguirá.   

Si las actitudes no se proponen con el bien en la mano, se afecta todo. La psique del ser humano con facilidad se trastoca, entra el stress, vamos como a ciegas.

Nos dice Santo Tomás de Aquino:

1.Ignorancia: Perdida de la claridad, sí que hay que hacer esfuerzos para estar en la verdad.

2.Malicia: Perdida de la voluntad del bien, somos egoístas por apatía espiritual.

3.Debilidad: Perdida del esfuerzo, sabemos que no se puede hacer todo, pero hay que saber infundirnos fortalezas, para lo que sí es posible.

4.Concupiscencia: Perdida de la razón, afectamos la templanza.

¿Puede la vida misma, paralizarnos?, es un hecho que sí. No venimos al mundo para que con lo vivido nos pasmemos, sino a transformar en acción vivida.

Y, lo que queda claro es que no es fácil llevar la buena teoría a la práctica, mas esa es la encomienda. 

¿Qué define, la afinidad entre los seres humano?

Pensaríamos que es una facultad espiritual difícil, o que puede darse sola, o como si tan solo debiéramos pensar todos de la misma manera. Nada de eso. Aun teniendo tareas diversas y siendo muy discrepantes entre nosotros los homos, podremos ser compañeros mentales con las convicciones y postulados que se complementan. Eso es afinidad.

¡Interactuar! Solo por el gusto de hacerlo. No todo mundo lo logra. Hay personalidades que solo buscan beneficios materiales tangibles, contantes y sonantes.

Creemos que todo se puede solo con la razón terrenal, sin darnos cuenta del valor de que hay una diferencia entre lo que se vive, con lo que se cumple.

Si cumplimos, ¡claro que avanzamos!, un tanto cómo en sequedad. El pulsar dentro de uno mismo es de otra índole, es luz que guía a la vida misma.

En el taller de filosofía analizamos como le afectan al ser humano los excesos en los deseos actuales. Desordenados los ámbitos, solo crean más confusión.

Se quiere todo, a toda costa. Al precio que sea tener lo que demanda el mundo. Luego averiguamos, luego recomponemos. El precio es alto.

Vimos una película llamada -The Room-.  En español:  -El cuarto de los deseos-.

Filmada en 2019. Muy inquietante, interesante. Doloroso en sí mismo el tema, nos hace notar a cada paso la consecuencia del exceso de ese desear, que pareciendo tan natural, no lo es. Puede corromperse al alma.

 Pareciera que hemos venido a cumplir órdenes de afuera de nosotros. Como pedidos que le hacen creer al ser humano que existen por ser genuinos y que ahí habita un tópico feliz, luego vemos que dura nada, la Nadidad se impone.

Hoy día, que todo se percibe mucho más fácil de lograr, la comercialización nos ha hecho entrar a ese cuarto, casi tal cual sucede en la película, en donde todo lo que se puede tener con solo desearlo, se hace realidad. Realidad hueca.

De pronto, como que no hay realidad a la medida de cada ser. Se llega a pensar: si todos tienen, todos tienen que tener. Como si fuera obligación poseer todo.

La vida misma ante todo es, un Don.

Si no entendemos ese sentido de donación, es claro que creemos que podremos manejar las cosas al antojo. La vida no es de caprichos, es de verdades reales.

En la película se da una situación pico: La joven quiere ser madre y no lo logra. El cuarto le proporciona un hijo, producto del deseo y es imposible que sea realmente un hijo, como tal. Todo lo que ese cuarto les daba, solo podría ser parte del interior de la casa, no podían salir, afuera nada de eso era real ¡se ¡desintegraba! Así que cuando el niño tiene que quedarse dentro de casa porque si sale se desvanece, empieza la realidad de la película a ser espeluznante, como diciendo: todo deseo mal habido se vuelve en nuestra contra, y el trabajo de redención comienza.

La abundancia absurda se hace presente. Como que nos rodea y nos aplasta.

Carcome toda posibilidad de disfrute real, el deseo absurdo. Más y más es la tónica que se cree valida. En mucho como se impone hoy día, el sentido de estatus.

Si hay algo sesgado que no llena tu corazón, tal vez está anclado a una serie de deseos desordenados.

Los deseos, no solo son buenos por nacer de la condición humana. No por ser seres que creemos poder con todo, eso mismo es para nosotros. Los deseos solo son ciertos si son reales. Discernir, nunca es banal ese verbo, es la esencia.

Es natural desear. Todos tendremos carencias de algún tipo y es ahí donde se cuela el acto mismo de querer eso mismo que no tenemos, como obligación.

Mas ¿Qué tan cierto es lo deseado? ¿O tal vez solo sea una ilusión?

La plenitud de la vida no es desear, es saber qué elegir.

Estamos en una época de mucho vacío existencial. Es decir, creer que sí hay cosas que nos hacen falta y las obtenemos, la vida pareciera completa. Las implicaciones de tal camino se harán evidentes con los días, animales abandonados, niños rotos.

El Eros, que es el amor en búsqueda del otro ser; según nos dice la psicofilosofa Mariluz Gonzales, -El eros está en agonía-.  Creemos, que si le encontramos será la solución de vida. ¡Craso error!, el eros no solo es encontrar, sino es vivir para hacer de una pareja un plan de vida. No es el amor, es el cómo lo vemos. Se ha de lograr como donación, ante todo. Es esfuerzo vital de encontrar en el otro lo que no conocemos, descubrir. Solo es real la vida de pareja si en verdad podemos implementar en ambos sentidos: da el ser hacia el otro ser.

Luego nos damos cuenta que si ese Eros no se lleva con la dignidad profunda de la verdad, lograr admirar y proponer a quien se ha elegido, hacer todo para su bien, tal bien personal siempre se siente insatisfecho. No hay Eros que cuente mientras no veamos que el otro ser es nuestro motivo de hacer felicidad.

No todo lo que se puede, se debe. (Continuará.)

 

 

 

 

 

 

 

miércoles, 23 de septiembre de 2026

 

Diario vivir, Razón Y Orden. (20)

                                                                        Ser, ser humano, es un asunto serio. No solo significa ser la buena persona y llevar la vida como un cumplo y miento. MJ.

 

                                                                         Todo ser que ha entrado al mundo trae en el interior y más que nada en el alma, la pulsión divina de Dios. Cuando esto se comprende un tanto mas allá, nos logramos dar cuenta de que no es tan solo saber que tenemos alma, sino lo que esto significa. Es un otorgamiento. No basta con el buenismo que se refiere a pensar que, con ser una buena persona, basta. El paso más allá habremos de darlo. Saber cómo se implementa el crecimiento interior y procurarlo. No tan solo cumplir con lo que tenemos entre manos, sino profundizar en las bases del sentido de las virtudes y todo lo que propone el conocimiento verdadero de la palabra de Dios. Es claro que tenemos una personalidad, así como el ego, que no nos definen. Cuando se nos dice: No solo de pan vive el hombre, se está diciendo que existe otro pan para alimentar al alma, hay que comerlo con el espíritu.  En el Padrenuestro griego y original, cuando se dice -el pan nuestro de cada día- en realidad se dice epiouision, que en realidad se refiere al pan supersubstancial o lo que es lo mismo el pan para el alma. Hay versiones de la biblia que, sí lo ponen tal como es. Esa supersubstancialidad, nos deja claro que no solo necesitamos el pan físico, sino el profundo. Lo que hace sentido cuando se nos dice: -Busca primero el reino de Dios, y lo demás se te dará… no solo para la dignidad terrenal, sino para la trascendencia real del alma.

Estar en el mundo, conlleva una responsabilidad totalmente personal.

No es importante ni el cómo nos miran (aun los propios padres) ni como respondemos desde el grupo, es decir lo social (eso es algo mas intrínseco que interior), el ¿qué hacemos y cómo?, cuenta mucho mas allá. Es esfuerzo y trabajo que el alma se alimente. Es lo primordial de una religión bien llevada.

Esa palabra que parece tan compleja, conlleva todo. No solo aparece en el Padre nuestro original, sino en varios pasajes de la Biblia. Hay que elegir una buena Biblia.

Esto, suele olvidarse, pareciendo que hemos tan solo entrado al mundo a pulsar la vivencia, o ¿quién es el más fuerte? O peor aún, ¿Qué tanto estamos al día de los adelantos, en técnica y en modas? Es verdad qué Darwin si notó como se reorganiza la naturaleza, sí es cierto que en natura muchos individuos con cerebros limitados tienen que luchar por la supervivencia, la cadena alimenticia bilógica es muy evidente a ese nivel, mas los seres humanos aun estando vulnerables en los momentos de estadíos de la evolución, nunca hemos sido parte de esa cadena para sobrevivir, somos individuos que hacemos cultura. Elegimos el camino.

Esos modos de hacer y de ser en el mundo, nos están desbarrancando por ignorancias, por dejadez en el entendimiento. Es increíble que hoy día los mismos seres (no más de diez personas) que son el top de la invención IA, nos están diciendo: ayúdennos a controlar. Poner límites, no es algo que hemos considerado.

Los adelantos sí pueden llegar a ser el fin de la humanidad. No está fácil lo que vivimos hoy día, habremos de tener la fe necesaria, como pidió uno de ellos, en que lo bueno que trae la técnica y mucho más en esos rubros de la IA, sea para bien.

Dios lo permita. No olvidemos que no como una acción que el propone, sino que su luz abra las mentes obtusas de los individuos que tienen el control del mundo. Son fascinantes los aspectos de la cultura que hemos logrado, son los que más deberían de unirnos, cuando en realidad al estar inconscientes de eso mismo, nos hemos visto enfrentados como si fuéramos enemigos dentro de la misma especie.

Sí tuvimos luchas para mantenernos vivos en tiempos muy lejanos ya idos. Se dio con seres de una especie muy parecida a la nuestra, los neandertales. Con los estudios avanzados se ha llegado a comprobar que probablemente hasta nos interrelacionamos y los homos sapiens en algunas regiones del mundo llevamos genética de ellos, pero eso es tan solo en el ámbito del ADN, no en cuanto que eso mismo pueda hacernos diferentes. En realidad, hasta tal vez nos dio fuerza esa unión en lo bilógico. Sin embargo, se descuidó lo interior.

 Estos congéneres de otra especie homo, se extinguieron, dejándonos a nosotros como amos y señores. ¡Nos la creemos! hasta hoy día. aunque vamos percibiendo que hemos sido los lobos de nosotros mismos.

En verdad que nos la creímos. En honor a la verdad, a pesar de que en los primeros estadios de la humanidad nos unimos para progresar, eso se perdió. Nació la competencia desleal, que solo desvirtuó el sentido profundo de la vida humana.

 Se cree, que solo por ser seres pensantes, podremos salir adelante en el mundo. Al siglo XXI, nada de eso se ha hecho realidad. Estamos en muchos ámbitos retrocediendo. Se dice mucho que, en estos precisos momentos de la historia, se está cerrando una era, más o menos de dos mil años de duración en el mundo.

 El cambio viene clarísimo con la IA.

 No es para darnos miedo, eso nunca ni mucho menos. Es tan solo lo necesario que es, estar más alerta. Es decir, saber mejor que, en lo que se nos ha otorgado como condición de ser Seres Humanos íntegros, está la respuesta. Ese es el verdadero valor de la existencia. Más que nunca, es importante tener en claro el asunto de la misión encomendada. En los ámbitos en donde nos movemos habremos de hacer.  Si seguimos por los ámbitos equívocos de que por las transformaciones culturales avanzadas seremos dignos, sí habría dudas al respecto. Y no porque en sí mismo el progreso técnico sea maligno, sino porque no se utiliza en la real dimensión que le corresponde. Se escucha decir que quienes no se adapten a la IA, están destinados a perecer. No es tan sencillo como eso, no por no entender de esas lides vamos a la debacle, sino por perder el camino enfático y claro de lo que sí creemos.

 Los paraísos tecnológicos, industriales y mil transformaciones más del mundo, en la escala material de la humanidad siempre son apoyo, no sustancia del ser.  

El asunto es, que al desligar la mente del pensamiento de que en esencia hemos sido creados para la responsabilidad de todo el ámbito de nuestra incumbencia, empezando por la parte anímica de nuestro ser, lo que hemos adelantado en lo material (que lo creemos muy civilizado) es algo que puede irse de las manos.  Todo tiene consecuencias; estar presentes en la parte de nuestro progreso interior es muy necesario. Hasta el hombre más poderoso del mundo, sea lo que por poder se entiende hoy en la tierra, no vive y solo medra, si tan solo despliega los poderes en caminos de progreso tecnológico, el alma descuidada nos acaba en la confusión.

                                    Todos, en lo profundo anhelamos un mundo sin sufrimiento. ¡Creemos que es posible!, mas, tangible no lo es. El siglo XXI, un siglo al que entramos llenos de esperanza, en avance humano no es una realidad. Los deseos son cada dia más desordenados, no responden a la razón de fondo a la que hemos venido al mundo. El mismo Marx, tan temido por muchos congéneres en su momento (y no digamos hoy mismo por la ignorancia) en sus escritos habló de que algún dia habría tiempo para que todos en sociedad viviéramos más armónicos y que no tuviéremos que estar enfrentados. Todo se mal entendió. Claro que él solo lo soñó, porque nada de eso ha sido posible si no sabemos cómo ponernos de acuerdo. No lo hemos logrado. Hoy día está mucho más en chino, ese asunto. Irónicamente de quienes esperamos menos, son los seres poderosos en técnica, por ser una cultura que en silencio ha avanzado y se cree civilizatoria. Mas nos vale que lo chino ya no nos asuste tanto, porque la China, es una potencia.

En las tradiciones occidentales de la cristiandad, el sufrimiento no es… ese dragón que nos come vivos. En esos ámbitos, es parte de la condición humana el aceptar y transformar el sufrir, que hay que saber cómo se lleva. No se puede erradicar el mal que se nos enfrenta y nos raja, sino saber qué hacer con él. De entrada, se extirpa en mucho, creciendo en la parte humana.  El sufrimiento es parte de la vida. Nunca es regodeo, es tan solo condición para hacer altos y crecer.  No lo hemos querido aprender a observar así, porque nos asusta. Saber tomar al toro por los cuernos, se decía hace algunas generaciones. Hoy, el problema es que ya hay muchos toros sueltos y lastimando sin pena ni gloria.

Está muy bien depositar parte de la esperanza en la ciencia. Sin duda alguna, mas tambien ahí mismo hay limitaciones.

Estamos en una época en donde el concepto de transhumanismo, está ya presente. Es decir, creer como una totalidad la resolución de lo que somos solo como humanos.

 Dios en otros ámbitos, por favor, suele decirse.

Quienes se creen superiores, más que nada el hablar de Dios les da escozor. Hay grupos a los que les estorba ese ser. Esta mejor de lejos.

Que recen los que creen en la magia. Que oren los ignorantes de las verdades científicas. El mundo y sus adelantos, es lo que importa, y nada más. Que imploren a Dios los mas incapaces de pensar…  Cuando la verdadera religión está asentada en la razón misma del hombre. Tal cual lo asentó Aristóteles.

Vivimos como sin muros de contención. Ya nos creímos que somos los dueños del mundo. Pero, todo se desborda, porque si en el mismo cuerpo humano que se nos ha entregado se nos hace presente que somos limitados, ¿Qué pensar del mundo actual? pues que está siendo más limitado. Nos lo hemos desgastado, ensuciado.  La casa común que hemos desvalorado. Creemos que otros son los que la ensucian.  Es verdad que no podemos cargar culpas ajenas, ni quien lo dude, pero si podemos ponernos la camiseta de hacer nuestro parte. En donde estamos, y más que nada en nuestro real crecer en lo interior. 

Aunque la primera identidad no es el nombre que se nos da en la tierra, el hecho de haber sido nombrados por nuestros padres de tal o cual manera, nos determina. La siguiente identidad que tomamos es la de… ¿a qué nos dedicamos? no se nos ha otorgado el don de hacer para infatuarnos como más inteligentes o mejores seres humanos en comparación, la verdad es tan sencilla como cumplir la misión humana.

Confundimos la comida con felicidad. Confundimos los excesos con felicidad. Creemos que somos lo máximo porque hemos logrado acumular bienes, nos sentimos dichosos porque cada día tenemos todo para vivir, mas ¡cuidado! Suele suceder que no tenemos lo más importante: lo que da el sentido al ser.

Todos estamos destinados a trascender. La trascendencia es trabajo anímico.

Nos iremos un día de este mundo. Es cuando vendrá lo mejor, eso que nos espera después de haber crecido en la tierra. ¿Llegaremos al destino prometido?

No es, cumplo y miento. ¡Quien cumple, que bueno por él mismo!, tendrá respiros de felicidad que son pasajeros y terrenales; quién miente, retrocede sin remedio.

A veces, por los excesos del mundo actual, nos podremos confundir al tratar de tener bien clara la realidad que nos corresponde vivir. La realidad se nubla. No solo en lo físico sino en lo interno.  Poder distinguir la verdad de la   simulación…

¡es la tarea!

Aunque Nietzsche nos haya dicho en su pensamiento filosófico que lo humano tiene que ser superado en todas sus consecuencias y una de estas es deshacernos de la idea de Dios, es claro que por ahí no vamos. Ya lo comprobamos con creces.

 El transhumanismo nos quiere hacer creer que habrá más inteligencia en los robots. ¿nos van a suplir? Equivoca idea, ni el robot mas perfecto podrá superar al pensamiento humano, mas puede trastocar al mismo ser humano.

Algunos de mi generación le hemos tenido miedo a las computadoras, porque al tener que hacer uso de esos artefactos creemos que la vamos regar siempre. Obvio que jamás las manejaremos como lo hacen con tanto acierto nuestros hijos.

 ¡A Cada quien su denario!, diría A.J. Cronin, quien escribió ese magno libro.

Sí que se nos ha entregado un buen denario a cada uno. La vida misma.

No exactamente esa moneda, que en tiempos de los inicios del cristianismo era con lo que se remuneraba a todos por igual.  Se entregaba como parte de un jornal de trabajo al asalariado, con justicia. El autor maneja en su novela esa idea, como algo grandioso de la religión católica.

 Platón creyó que el cuerpo humano era una cárcel y solo tuvo fe en las ideas, tan solo fue para hacernos claridad de que la mente cuenta, pero a veces nos puede engañar. Si Descartes nos dijo a voz en cuello que lo material es otra vez, una cárcel, es un absurdo, es tan solo el cuerpo de lo material el ámbito para que la vida responda a la existencia infinita, a la que hemos sido enviados. (Continuará).