El amor, ese sentido de vida plena que tanto nos cuesta
entender, está más que nada basado en la percepción que tenemos de lo que
somos, no solo como individuos aislados, sino como seres humanos actuantes.
(Paraf).
Mariluz Barrera.
Cuando vamos entrando a la tercera parte de la vida, esa misma que
definimos como la más adulta, y que la podemos percibir como plena por todo lo
vivido y algunas veces pensamos que ya no hay nada más por aprender; de pronto
la misma providencia nos abre puertas y ventanas, y aparece la posibilidad de
reflexiones compartidas y conocimientos que se renuevan.
Las reflexiones que uno lleva en el día a día, son ni más
ni menos producto de lo vivido, mas a quienes nos gusta saber en qué se basa
eso mismo que vivimos tan trivial a veces (y otras tantas, nos parece tan
enredado) nos gusta deshojar la margarita de las sapiencias bien
llevadas. Es así que mi marido y yo decidimos participar en un taller que nos
encontró, y que imparte la Psico/filósofa y amante de la teología (como
ella misma se autonombra) Mariluz Barrera González. Ella con gran preparación y
conocimiento, expone con mucha lucidez el camino de las vivencias de lo humano
que dan base a lo que se conoce como el amor, en particular de lo que es el
Eros y como se manifiesta. De ahí sacaré algunos conocimientos comentados, para
una mejor aclaración de cómo este sentido de lo amoroso se entiende y como
tambien se ha distorsionado.
No soy muy fan de dar a los meses del año esas connotaciones que más
bien están enfocadas al comercialismo, como lo es el mes de febrero considerado
mes del Amor y de la Amistad, pero como todos estamos en el mundo y nos alcanza
eso mismo que el mundo nos brinda, aceptamos esa parte, no sin antes decir que
habremos de hacerlo con cautela y prudencia.
Hablar del Amor, no es asunto fácil.
Está demasiado
manoseada la palabra, y se puede confundir con tantos otros conceptos y
acciones, que en la práctica se ha distorsionado mucho. Es una tristeza tener que aceptarlo, mas
habría que hacerlo si es que queremos tener claridad en lo que ha sido y es hoy
día la tan mal entendida vivencia de amar, que ahora que hemos reflexionado al
respecto, no me quiero quedar sin compartir todo lo considerado.
En el taller que imparte Mariluz, llevamos un enfoque filosófico
católico, con una base teológica muy bien sustentada. Es así que cuando hablo
de filosofía, no solo estoy hablando de un conocimiento humano, sino de una
tendencia que nos acerca a Dios. La filosofía ha dado la base primordial a la
religión católica.
El sentido de la vida no se podría comprender tan bien,
si solo lo vemos desde aspectos varios de la ciencia, aunque ésta sea
extraordinariamente bien llevada; en última instancia es producto de la
investigación y ésta si no se da con adecuación, caminaríamos sobre piedras
gruesas en vez de pisar camino claro y fluido. Eso mismo es lo que nos brinda
la filosofía: Un camino bien estructurado de las ultimas causas de las cosas.
Nos dice la reflexión compartida: Sin causa, no hay finalidad.
Y viéndolo desde el otro extremo: Con causa, hay
finalidad.
El hombre mismo, es decir la especie humana a la que
pertenecemos, si no tiene causa clara, es posible que los objetivos queden al
aire.
El amor, es acción que nos enriquece, y mucho más cuando
se lleva por el camino que le corresponde.
Solo nos puede dar todo el potencial si sabemos cómo
tratarlo y más que nada como entenderlo como un bien tan humano, que casi
podría compararse como el mismo respirar. Comprenderlo desde la base es clave,
pues solo así logramos vivirlo como lo que sí es, y mucho más cuando se
trata del amor más delicado, (creo yo) como lo es el amor de pareja.
Nos dice la maestra Barrera: -Amor, no es amor-.
Es decir, realmente el amor, casi no tiene nada que ver
con lo que nos han transmitido que es, y nos vamos con ideas que no le
sustentan.
Ante todo, tendremos que decir que tenemos que tener
claro como la naturaleza humana es factible de ser conocida y comprendida a
cabalidad. Tener claridad de la cosmovisión de la que partimos y nos habita. El
ser humano es factible de ser un ser que puede conocerse, que tiene una base
antropológica que le sustenta. Cuando decimos esto, ya luego y con inminencia,
la filosofía y la teología nos apoyan en saber que el ser humano nace con una
inquietud filial dentro de su ser. Ésta, se solidifica en la misión que le toca
desempeñar, con conocimiento de causa y la misión comprendida, el amor se da de
una manera más factible y lucida.
No podemos dejar
de lado que somos seres finitos (que nacemos de Dios y tenemos cuerpo y
volveremos a él, con el alma) siempre en busca de lo infinito, que ha de ser
dirigido hacia el sentido de Dios. Todos quisiéramos tener claro el Dios en el
que creemos, aunque a veces nos confundimos. Hay seres que han endiosado lo que
no es, como el poseer muchos bienes materiales y que, luego aun teniéndolos, se
sienten vacíos. El vacío, la soledad, no llegan gratuitamente, se instalan y no
sabemos ni porqué. Lo mismo sucede con el vacío del amor, que al no saber cómo
funciona en nosotros, nos puede dejar secos.
Podremos decir que ese vacío solo se llena cuando hay
sustancia en lo que nos proveemos como conocimiento y vamos viviendo la vida
con causas claras, para así mismo tener finalidad. Todos queremos un buen
amor, pero no sabemos qué es lo que lo asienta en nuestra vida y como se
manifiesta.
En estos momentos daremos claridad en cuanto la palabra
que más se asocia al amor de pareja. El Eros.
Escuchamos eros, erotismo y de inmediato lo asociamos a
relación física de pareja. Relación sexual, si somos más específicos. Pues nada
de eso. El Eros no es ante todo algo físico, es una pulsión interior anímica
que existe dentro de todos nosotros que por naturaleza nos impulsa a estar con
otro ser, a producir un encuentro de Dos que pueden volverse, en Uno. Hoy
día ya se sustituye con otras cosas de interés diverso.
Con la relación sexual es claro que nos convertimos en un
solo ser, pero si el Eros no se mantiene presente, esa relación puede llevarnos
a vacíos muy profundos.
Es decir, la
sequedad de que nos relacionemos sin tener claro el eros, nos puede desgastar.
De hecho, eso pasa y es por lo que muchas parejas deciden no seguir adelante,
juntas. Si se quiere más y más relación física sin avalarla con la pulsión del
Eros, (que es el verdadero encuentro con el otro) pues se llega a un punto
finito.
¿Por qué el solo
practicar la relación física no nos puede dar todo?, porque una relación física
sin Eros, se hará inerte, seca. Es el Eros, o lo que es lo mismo, la motivación
de tener un encuentro con ese otro ser, lo que nos mantiene vivos en el amor,
mucho más en cuanto hablamos del amor de pareja. Puede haber amor de pareja sin
contacto físico (se pasan etapas frías, se llega a la vejez, y mil motivos
más), mas el eros no ha de morir. Si se mantiene fulgurante en nosotros el
pulsar del Eros, todo se puede renovar. Porque esa pulsión es la necesidad de ver,
conocer y acercarnos al otro, siempre.
El amor, es el encuentro de dos seres finitos que buscan
el infinito, y si se aplican podrán encontrarlo. Si hay Eros vivo, no hay
pretextos para acabar una relación.
Solo se acaba cuando no hay camino.
El poema de
Antonio Sicari nos dice:
-Si dos seres finitos
Experimentan un amor casi infinito
Es señal de que necesitan
Un Amor Infinito-.
Y, aunque él no enfatizó la última parte, yo sí lo hago,
porque todos queremos vivir el amor como tal, no a medias, y el verdadero amor
tiende a ser infinito.
Este asunto de lograr lo infinito del amor, será tema de
otro texto. Antes, mucho antes de llegar a ese punto, hay que tener claro que
el Amor Erótico, no es contacto físico, solo lo impulsa en la dirección
profunda. El Eros bien llevado lleva de manera natural a la relación física más
genuina que existe, eso sí que es posible y deseable. Cuando uno comprende
esto, a todos nos queda claro porque hay tanta confusión actualmente. Porque se
enreda el contacto físico con el encuentro verdadero entre dos seres completos,
hay que tener claro que no somos media naranja de nadie, somos seres únicos
compartiendo esa unicidad con el otro. Cuando nos unimos al otro ya
somos un ser en sí mismo, que aprenderá de esa relación a observar al
otro, a definir al otro y a descubrir el Ser del otro. La concepción del amor, nos dice Mariluz,
proviene de la cosmovisión que tengamos. Si somos creyentes sabremos que Dios
es el infinito y que el amor hacia ahí mismo quiere llegar. El concepto de
persona humana se dignifica, se hace único y se valora como tal, es por eso que
el amor verdadero no está pensando cómo salir hacia otros seres cuando ya
encontró al ser único y real. Ese ser con quien se decide compartir nos atrae
como un imán, vamos al ser elegido. Si se va por otros caminos diferentes del
elegido, si existe la infidelidad, si se vive como solamente soportando al
otro, es porque no se ha comprendido nada.
Se dice mucho que lo que ha sucedido es que, en la
cultura actual, el Eros ha muerto. Ya nadie quiere aceptar ese pulsar
interno del alma para llegar hasta el ser del otro. Se dan distorsiones que
son limitadas, podremos hablar de algunas de éstas:
Cuando no se entiende la naturaleza humana, el amor es:
Tan solo: Función.
Cuando no se plantea una realidad objetiva para vivir el
Eros y crecer, el amor es:
Tan solo: Percepción.
Cuando no se establece una verdad a seguir, y lograr un
encuentro entre dos seres, se dice que el amor es:
Tan solo: Sentimiento.
Cundo no se vive un amor con valores intrínsecos, se dice
que el amor es:
Tan solo: Utilidad. Todo lo anterior es amor limitado.
Cuando hay matrimonio, por supuesto que estamos hablando
de compromiso, mas no es que se lleve a cabo para utilizar al otro como un beneficio,
sino para poder en esa conjunción, de persona a persona, crecer. Aceptar que el
otro tiene defectos como uno mismo los tiene y de eso mismo aprender, para
transformar. No somos meros autómatas viviendo vidas sin un buen entendimiento.
En los ámbitos de percibir un amor realista, se puede
concebir la relación amorosa como una Acción Sagrada (Eso mismo es lo que se
propone en el matrimonio religioso) no es solo un paso más, ahí mismo existe
una bendición que se obtiene para que se pueda vivir con toda la dignidad.
No es nada fácil llegar a ser uno con el otro en
lo espiritual. Sabemos cómo cada parte de la pareja viene de educciones a veces
muy dispares, con costumbres establecidas que hasta pueden enfurecernos y cerrar la puerta para siempre.
La cultura de hoy, nos hace creer que nada es para siempre. Esta idea viene del
deseo de que se propague la acción de que es mejor no trabajar en los
cambios que molestan y así acabar con lo que se vive que de pronto se percibe
sí que han de ser para pulir y no para separar.
¿Te gustan las perlas?
No olvidemos que la perla nace de una ostra que recibe el
molesto asunto de que dentro de su ser se ha alojado una arenita. Esta molestia,
le duele tanto a la ostra, que decide que la tiene que forrar con el nácar que
suelta, para alejarse de eso que se instaló y duele. Es una sustancia de dentro
de ella misma, la que le aísla de ese dolor. Cuando nos damos cuenta que de ese
mismo dolor, nace la perla y queda claro de donde proviene, vemos que no es de
la gracia y el encanto o gusto de la ostra de crear, es tan solo el resultado
de un dolor. Una molestia que se hace vida. (Continuará).