sábado, 21 de febrero de 2026

 

Edificar, el día a día (9)

                                        El amor, ese sentido de vida plena que tanto nos cuesta entender, está más que nada basado en la percepción que tenemos de lo que somos, no solo como individuos aislados, sino como seres humanos actuantes. (Paraf).

Mariluz Barrera.

                                              Cuando vamos entrando a la tercera parte de la vida, esa misma que definimos como la más adulta, y que la podemos percibir como plena por todo lo vivido y algunas veces pensamos que ya no hay nada más por aprender; de pronto la misma providencia nos abre puertas y ventanas, y aparece la posibilidad de reflexiones compartidas y conocimientos que se renuevan.

Las reflexiones que uno lleva en el día a día, son ni más ni menos producto de lo vivido, mas a quienes nos gusta saber en qué se basa eso mismo que vivimos tan trivial a veces (y otras tantas, nos parece tan enredado) nos gusta deshojar la margarita de las sapiencias bien llevadas. Es así que mi marido y yo decidimos participar en un taller que nos encontró, y que imparte la Psico/filósofa y amante de la teología (como ella misma se autonombra) Mariluz Barrera González. Ella con gran preparación y conocimiento, expone con mucha lucidez el camino de las vivencias de lo humano que dan base a lo que se conoce como el amor, en particular de lo que es el Eros y como se manifiesta. De ahí sacaré algunos conocimientos comentados, para una mejor aclaración de cómo este sentido de lo amoroso se entiende y como tambien se ha distorsionado.

                                                          No soy muy fan de dar a los meses del año esas connotaciones que más bien están enfocadas al comercialismo, como lo es el mes de febrero considerado mes del Amor y de la Amistad, pero como todos estamos en el mundo y nos alcanza eso mismo que el mundo nos brinda, aceptamos esa parte, no sin antes decir que habremos de hacerlo con cautela y prudencia.

Hablar del Amor, no es asunto fácil.

 Está demasiado manoseada la palabra, y se puede confundir con tantos otros conceptos y acciones, que en la práctica se ha distorsionado mucho.  Es una tristeza tener que aceptarlo, mas habría que hacerlo si es que queremos tener claridad en lo que ha sido y es hoy día la tan mal entendida vivencia de amar, que ahora que hemos reflexionado al respecto, no me quiero quedar sin compartir todo lo considerado.

                                                               En el taller que imparte Mariluz, llevamos un enfoque filosófico católico, con una base teológica muy bien sustentada. Es así que cuando hablo de filosofía, no solo estoy hablando de un conocimiento humano, sino de una tendencia que nos acerca a Dios. La filosofía ha dado la base primordial a la religión católica.

El sentido de la vida no se podría comprender tan bien, si solo lo vemos desde aspectos varios de la ciencia, aunque ésta sea extraordinariamente bien llevada; en última instancia es producto de la investigación y ésta si no se da con adecuación, caminaríamos sobre piedras gruesas en vez de pisar camino claro y fluido. Eso mismo es lo que nos brinda la filosofía: Un camino bien estructurado de las ultimas causas de las cosas.

Nos dice la reflexión compartida: Sin causa, no hay finalidad.

Y viéndolo desde el otro extremo: Con causa, hay finalidad.

El hombre mismo, es decir la especie humana a la que pertenecemos, si no tiene causa clara, es posible que los objetivos queden al aire.

El amor, es acción que nos enriquece, y mucho más cuando se lleva por el camino que le corresponde.

Solo nos puede dar todo el potencial si sabemos cómo tratarlo y más que nada como entenderlo como un bien tan humano, que casi podría compararse como el mismo respirar. Comprenderlo desde la base es clave, pues solo así logramos vivirlo como lo que sí es, y mucho más cuando se trata del amor más delicado, (creo yo) como lo es el amor de pareja.

Nos dice la maestra Barrera: -Amor, no es amor-.

Es decir, realmente el amor, casi no tiene nada que ver con lo que nos han transmitido que es, y nos vamos con ideas que no le sustentan.

Ante todo, tendremos que decir que tenemos que tener claro como la naturaleza humana es factible de ser conocida y comprendida a cabalidad. Tener claridad de la cosmovisión de la que partimos y nos habita. El ser humano es factible de ser un ser que puede conocerse, que tiene una base antropológica que le sustenta. Cuando decimos esto, ya luego y con inminencia, la filosofía y la teología nos apoyan en saber que el ser humano nace con una inquietud filial dentro de su ser. Ésta, se solidifica en la misión que le toca desempeñar, con conocimiento de causa y la misión comprendida, el amor se da de una manera más factible y lucida.

 No podemos dejar de lado que somos seres finitos (que nacemos de Dios y tenemos cuerpo y volveremos a él, con el alma) siempre en busca de lo infinito, que ha de ser dirigido hacia el sentido de Dios. Todos quisiéramos tener claro el Dios en el que creemos, aunque a veces nos confundimos. Hay seres que han endiosado lo que no es, como el poseer muchos bienes materiales y que, luego aun teniéndolos, se sienten vacíos. El vacío, la soledad, no llegan gratuitamente, se instalan y no sabemos ni porqué. Lo mismo sucede con el vacío del amor, que al no saber cómo funciona en nosotros, nos puede dejar secos.

Podremos decir que ese vacío solo se llena cuando hay sustancia en lo que nos proveemos como conocimiento y vamos viviendo la vida con causas claras, para así mismo tener finalidad. Todos queremos un buen amor, pero no sabemos qué es lo que lo asienta en nuestra vida y como se manifiesta.

En estos momentos daremos claridad en cuanto la palabra que más se asocia al amor de pareja. El Eros.

Escuchamos eros, erotismo y de inmediato lo asociamos a relación física de pareja. Relación sexual, si somos más específicos. Pues nada de eso. El Eros no es ante todo algo físico, es una pulsión interior anímica que existe dentro de todos nosotros que por naturaleza nos impulsa a estar con otro ser, a producir un encuentro de Dos que pueden volverse, en Uno. Hoy día ya se sustituye con otras cosas de interés diverso.

Con la relación sexual es claro que nos convertimos en un solo ser, pero si el Eros no se mantiene presente, esa relación puede llevarnos a vacíos muy profundos.

 Es decir, la sequedad de que nos relacionemos sin tener claro el eros, nos puede desgastar. De hecho, eso pasa y es por lo que muchas parejas deciden no seguir adelante, juntas. Si se quiere más y más relación física sin avalarla con la pulsión del Eros, (que es el verdadero encuentro con el otro) pues se llega a un punto finito.

 ¿Por qué el solo practicar la relación física no nos puede dar todo?, porque una relación física sin Eros, se hará inerte, seca. Es el Eros, o lo que es lo mismo, la motivación de tener un encuentro con ese otro ser, lo que nos mantiene vivos en el amor, mucho más en cuanto hablamos del amor de pareja. Puede haber amor de pareja sin contacto físico (se pasan etapas frías, se llega a la vejez, y mil motivos más), mas el eros no ha de morir. Si se mantiene fulgurante en nosotros el pulsar del Eros, todo se puede renovar. Porque esa pulsión es la necesidad de ver, conocer y acercarnos al otro, siempre.

El amor, es el encuentro de dos seres finitos que buscan el infinito, y si se aplican podrán encontrarlo. Si hay Eros vivo, no hay pretextos para acabar una relación. Solo se acaba cuando no hay camino.

 El poema de Antonio Sicari nos dice:

-Si dos seres finitos

Experimentan un amor casi infinito

Es señal de que necesitan

Un Amor Infinito-.

Y, aunque él no enfatizó la última parte, yo sí lo hago, porque todos queremos vivir el amor como tal, no a medias, y el verdadero amor tiende a ser infinito.

Este asunto de lograr lo infinito del amor, será tema de otro texto. Antes, mucho antes de llegar a ese punto, hay que tener claro que el Amor Erótico, no es contacto físico, solo lo impulsa en la dirección profunda. El Eros bien llevado lleva de manera natural a la relación física más genuina que existe, eso sí que es posible y deseable. Cuando uno comprende esto, a todos nos queda claro porque hay tanta confusión actualmente. Porque se enreda el contacto físico con el encuentro verdadero entre dos seres completos, hay que tener claro que no somos media naranja de nadie, somos seres únicos compartiendo esa unicidad con el otro. Cuando nos unimos al otro ya somos un ser en sí mismo, que aprenderá de esa relación a observar al otro, a definir al otro y a descubrir el Ser del otro. La concepción del amor, nos dice Mariluz, proviene de la cosmovisión que tengamos. Si somos creyentes sabremos que Dios es el infinito y que el amor hacia ahí mismo quiere llegar. El concepto de persona humana se dignifica, se hace único y se valora como tal, es por eso que el amor verdadero no está pensando cómo salir hacia otros seres cuando ya encontró al ser único y real. Ese ser con quien se decide compartir nos atrae como un imán, vamos al ser elegido. Si se va por otros caminos diferentes del elegido, si existe la infidelidad, si se vive como solamente soportando al otro, es porque no se ha comprendido nada.

Se dice mucho que lo que ha sucedido es que, en la cultura actual, el Eros ha muerto. Ya nadie quiere aceptar ese pulsar interno del alma para llegar hasta el ser del otro. Se dan distorsiones que son limitadas, podremos hablar de algunas de éstas:

Cuando no se entiende la naturaleza humana, el amor es:

Tan solo: Función.

Cuando no se plantea una realidad objetiva para vivir el Eros y crecer, el amor es:

Tan solo: Percepción.

Cuando no se establece una verdad a seguir, y lograr un encuentro entre dos seres, se dice que el amor es:

Tan solo: Sentimiento.

Cundo no se vive un amor con valores intrínsecos, se dice que el amor es:

Tan solo: Utilidad. Todo lo anterior es amor limitado.

Cuando hay matrimonio, por supuesto que estamos hablando de compromiso, mas no es que se lleve a cabo para utilizar al otro como un beneficio, sino para poder en esa conjunción, de persona a persona, crecer. Aceptar que el otro tiene defectos como uno mismo los tiene y de eso mismo aprender, para transformar. No somos meros autómatas viviendo vidas sin un buen entendimiento.

En los ámbitos de percibir un amor realista, se puede concebir la relación amorosa como una Acción Sagrada (Eso mismo es lo que se propone en el matrimonio religioso) no es solo un paso más, ahí mismo existe una bendición que se obtiene para que se pueda vivir con toda la dignidad.

No es nada fácil llegar a ser uno con el otro en lo espiritual. Sabemos cómo cada parte de la pareja viene de educciones a veces muy dispares, con costumbres establecidas que hasta pueden  enfurecernos y cerrar la puerta para siempre. La cultura de hoy, nos hace creer que nada es para siempre. Esta idea viene del deseo de que se propague la acción de que es mejor no trabajar en los cambios que molestan y así acabar con lo que se vive que de pronto se percibe sí que han de ser para pulir y no para separar.

¿Te gustan las perlas?

No olvidemos que la perla nace de una ostra que recibe el molesto asunto de que dentro de su ser se ha alojado una arenita. Esta molestia, le duele tanto a la ostra, que decide que la tiene que forrar con el nácar que suelta, para alejarse de eso que se instaló y duele. Es una sustancia de dentro de ella misma, la que le aísla de ese dolor. Cuando nos damos cuenta que de ese mismo dolor, nace la perla y queda claro de donde proviene, vemos que no es de la gracia y el encanto o gusto de la ostra de crear, es tan solo el resultado de un dolor. Una molestia que se hace vida.  (Continuará).

 

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