Diario
vivir, Razón y Orden. (2)
Nunca hay que escuchar a las flores.
Hay que mirarlas y aspirar su aroma.
Antoine de Saint Exupery.
El Principito.
En esta
cita de Saint Exupery, nos queda claro cómo algunas veces sí es posible
confundir la gimnasia con la magnesia. La realidad tiene maneras realistas de
ser observada, de otra forma podría distorsionarse, hacernos derrapar en la
razón y no saber cuál ordenamiento es el que nos compete.
Todo lo que vivimos está determinado por el rumbo del
momento histórico, por la vida social que nos toca y como nos desempeñamos en
el observar, y más que nada la visión que afecta a la manera de pensar, con las
buenas razones, esas que han de pintar de buena voluntad nuestro día a día.
Hacer del pensamiento realista un acto con conciencia, no es un lujo, sirve
para no vivir tan solo lo que de pronto puede salir de la manga de una
ocurrencia. El orden es más bien una necesidad. Responde a lo que cada quien
es. Todos respondemos a una base filosófica.
Si a veces no nos percatamos del origen de algunos de
nuestros pensares, vale la pena repensarlos, no tanto para auto calificarnos,
pero si para estar seguros de en donde estamos parados. Todo lo que conduce en
nuestra mente ha tenido un origen previo y más nos valdría saber de dónde ha
venido tal o cual idea. Es así, que, si no tenemos ese cuidado, puede ser que
sin darnos cuenta se enconen pensares.
Rectificar, es un acto inteligente, que hasta y desde lo
que decimos lleve un contenido educado y mucho más realista, al darle cabida a
los razonamientos nunca a la ligera. Al observar con razonamiento puro e
inteligente, esto se percibe en el ánimo y nunca pensar que retrocedemos. Con
la voz y el habla, todo se resuelve. En lo personal soy de hablar mucho y mil
cosas he logrado hablando. Se arreglan mejor los asuntos cuando los buenos
modos imperan y nos podemos expresar.
Cuando hay buena
voluntad, (que es el catalizador de la razón y el orden) se logra escuchar
hasta lo que nos pudiera parecer necio, y tomar mejor sentido.
Pues bien, que razón tiene Saint Exupery, cuando nos dice
que las flores no son para escuchar sino para observar, disfrutar de su belleza
y si tienen aroma pues mucho mejor. Claro que podría decirse que es tan solo
como una metáfora lo que expresa en este sencillo pensamiento, mas hay que
tener cuidado con lo que ponemos en la mente porque podría hacerse realidad sin
serlo y causar desorden.
La metafísica que
sustenta todo lo profundo, ha tenido momentos históricos en los que ha valido sorbete
a la humanidad, lo que hay que saber es que es recuperable con la mirada bien
puesta en cómo llevamos nuestra vida espiritual principalmente y religiosa, si
es que la tenemos o la practicamos.
El presbítero de la
comunidad a la que pertenezco tiene fama de ser muy regañón… En lo personal
decidí confesarme con él, encontrando a un ser muy interesante, me demostró que
es fiel a sus causales religiosas, ya que le pedí que fuera en forma de platica
el encuentro y el me hizo ver que eso distorsiona el sacramento. -Hay que
respetar los modos, por algo se han instituido-, me dijo. Así que seguí sus
instrucciones, y ahora, esa parte cercana que me permití con él, y su guía, me
ha permitido entender que no son los modos que cada uno quiera, los imperantes.
Al final nos vimos las caras bien de frente, para despedirnos. No es ni por
asomo una perita en dulce, mas tiene muy claro que las cosas a veces hay
que decirlas sin pelos en la lengua. Es mucho más cómodo creer que el
aquí y él ahora nos definen, y ya está; he comprobado que para nada
es así, los entretelones vitales importan e importan mucho. Ver toda la imagen
completa de lo que vivimos, sin miedo, es la parte más interesante de la vida,
tambien del día a día con la dignidad requerida y sin que se nos altere el
sueño.
Todo lo relativo o
parcial en el pensamiento cuando no logramos asentarlo como algo que nos define
desde la medula del alma, es factible de crear incongruencias. Lo vemos
clarísimo en todo, aunque a veces la vista gorda impere. Se puede
infiltrar este modo de pensar en los ámbitos de toda la vida, desde el político
hasta el casero. No nos angustiemos, no todos podemos hacer ni resolver lo que
no nos toca, con tener claro lo que nos compete ya hay camino certero.
Profundizar, no significa
leer todo lo escrito ni sabernos todo de memoria, sino que tengamos una actitud
obsérvate, racional siempre. Allí mismo en lo que sí creemos. Informarnos de
los movimientos geopolíticos es una condición real del ser humano actual, es
verdad que el mundo es un pañuelo y que ese pañuelo se ha ensuciado mucho, mas
optemos por limpiar la parte de la esquina que nos toca.
Me encanta la palabra edificar,
es por eso que la elegí para la serie de textos que cerramos hace unos días,
sin olvidar que quiere decir que es un lograr poco a poco, con sentido, sin
dudas. Ahora el mundo nos pide mirar cómo se asienta la razón pura, de dónde
viene y como nos obliga a un orden que sin darnos cuenta agradecemos, y que
bueno que así sea, el agradecer abre caminos de positividad.
Nada es tan fácil como a
veces el mundo actual nos quiere hacer creer. Si creemos que todo es al
vapor o express estamos tomando las cosas un tanto fuera de la realidad,
porque lo fácil, pueda que nos haga ir el camino dos veces. Se ha
desvirtuado que lo que vale la pena toma tiempo, ese esfuerzo especial que a
veces hemos hecho por obligación, ahora es momento de saber que ha valido la
pena. ¿Que se ha exagerado lo que se nos pide? No lo creo así. Lo actual, lleva
una tendencia de cumplir deseos sin esfuerzos, produciendo a veces nubarrones
por nosotros mismos.
Parte de la sinrazón que
nos embarga en los días de hoy, es esperar de más con las expectativas que ha
creado el mundo social para nosotros, se nos obliga a realidades materiales muy
comercializas y a veces fuera de lo realmente personal.
Claro lo dice la Real
Academia:
Sinrazón es: -Acción
hecha fuera de la justicia-. Esas arbitrariedades que a veces se dan pareciendo
ser justas, y nos ponemos en un modo de aceptar todo lo que el mundo moderno
demanda, como si fuera vital y necesario para respirar.
En lo personal, cuando en
mi pasado inmediato leí muchísimo zen, me daba cuenta que me estaba regalando
paz, tan solo para saber que sí existe agilidad en la mente. Herramientas que
proporciona el mundo actual para apoyo, y hay que saber lo que significan, no
de manera demandante que puede ser extenuante esa lectura, no es ese el
objetivo, sino saber deslindar con las buenas razones de nuestro ser real y
encontrar orden siempre. El zen, ordena la mente.
Durante todo el periodo
de mi interés por el zen, baje el ritmo de mi vida en general. La percibía agitada, con demandas que me
agotaban y es mejor ir, ante todo, como lo que hemos dicho: concentración en lo
que si estamos.
Tuve varias oportunidades
de escuchar conferencias y entre otras me tocó virtualmente la de los monjes
que viven en monasterios apartados y ellos proponen estas prácticas para
acallar la mente del ruidero externo y poder conducirla al buen razonamiento.
Nunca para pensar de menos, el zen es tan solo una disciplina que nos ayuda a
pensar mucho más sencillamente.
Estando bajo la
disciplina del buen pensar, pues navegamos en cualquier mar, y sabemos que
siempre podremos enfrentar olas inesperadas que se pueden convertir en
oportunas para crecer en lo espiritual, o de nuestra religión.
Cuando comprendemos la
profunda nobleza de la vida misma, la percibimos diferente, se devela mejor la
realidad. Las velas de nuestro barco se manejan con más acierto, la realidad se
percibe clara y como dice Jorge Luis Borges, -más nos vale buscar serenidad
antes que felicidad-, está ultima llegará como consecuencia.
¿No será que no estoy
observando debidamente lo que me toca vivir? Si se lo llega uno a preguntar, es
tan solo porque no estamos dejando morir a la conciencia.
Siempre hay situaciones
por las que uno mismo ya nunca regresa. Es maravilloso cerrar círculos, sin
miedo. Los ciclos cerrados con bien, traen sosiego. Dan asiento. En
Arqueología, (ciencia que estudie en mi juventud) se patenta el valor de las
capas estratigráficas observadas en la tierra y toda cuenta, desde el principio
de la parte más baja hasta la superficie, y así se observan al abrir
trincheras, las eras (como las capas de un pastel) del tiempo delimitadas en lo
material de la tierra y de lo que representa ese devenir que se da desde lo más
profundo hasta lo actual.
Es así, que en nuestra mente
están las capas de las vivencias, y no hay que tener miedo de irlas develando.
Hacer de los tiempos que
nos toca vivir un asunto personal sin dejar de ver todo el conjunto bañado por
la verdad absoluta y no la relativa y mediocre. Ahora que algunas personas que
conocí lucidas en su juventud, y se han hecho mayores, he escuchado varias
veces que se les atenúa el carácter duro (si lo tuvieron) y se convierten en
mucho más tratables. Llevaderas. Es una pena que tenga que venir la senilidad a
meter en orden al carácter, cuando cada uno lo podremos hacer con buenas
razones, desde ya.
Si tenemos fotografías
familiares o de otra índole, es bueno hacer cronología con ellas, ordenarlas.
Es una acción que nos centra la vida. Pareciera que no es nada, y hay hasta quien
no lo hace porque produce pesar, es un pesar que es como el dolor físico cuando
nos ejercitamos, da buenos resultados luego.
He escrito un poco de poesía en mi vida. Nace prácticamente sola, de
momento. No lleva los cánones de la
literatura con sus exactas reglas, no importa, la dejo ser. Me he dejado llevar
tal vez por el excesivo sentimiento y he ahí algunas tentativas que a veces
comparto. En estos días me topo con que escribí en 2012:
Media tarde
Solaz de ventana,
asoleada y débil
Plenitu Visión renovada
Media tarde. MJ
No todo lo que vivimos ha
de ser con trompetas y clarines. La existencia se teje con lo del día,
tan solo pide asentarnos en las luces claras de la razón de vivir y el orden
elegido. Aceptar límites, somos parte de esos limitantes que son mas reales.
Cuando los progenitores
se van, nos damos cuenta de la calidad humana que dispersaron en las d de
centro
Tiempo que llega aireado
Media tarde
Cuajar el oído, murmullos
de paloma
Regada de aguacero que
vibra
Entre sol y viento libre
Aires renovados
Media tarde
Bisutería del vivir
Enconos idos, estancados
Ligereza del espíritu que
permea
Media tarde
Serenidad de Dios
Claridad en los ojos
vivencias sencillas que
nos dieron, no en las grandezas. Nos percatamos de cómo estuvieron en esos
momentos, que sin ellos tal vez no hubiéramos podido transitar. Quedan en
nuestra memoria esos seres que nos dieron vida y que sin darnos cuenta nos la
siguen dando con mil modos en los que se hacen presentes. Nuestros padres
fueron seres humanos contantes y sonantes. Permea el pensamiento bien razonado.
Yo de los míos aprendí mucho orden, mucha disciplina de cómo se lleva el día, y
cuando hago recuento, es verdad que eso que se asienta como una premisa de bien
y de gozo sencillo.
Dios está presente desde
el modo como respiramos, hasta el razonamiento más puro que podamos tener
respecto a la vida diaria. Ese ser, se ha difuminado en la vida actual, y es
por eso mismo que el mundo ha apostado en demasía a lo material.
Las percepciones están a
flor de piel, el día las trae como un eslabón muy potente para toda la dinámica
vital. Si tal vez amanecemos indispuestos o hasta enfermos, es seguro que se
nos está pidiendo bajar la marcha, serenarnos. (Continuará).
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