Diario vivir, Razón y Orden. (5)
Que el verdadero bien se comprende con la razón.
Séneca.
No podemos perder de vista nunca, que a la
razón se le ha llevado y traído, bamboleada por el devenir de las épocas. Es la
esencia pensante que nos lleva hacia la verdad, aunque a veces no se le da la
importancia, y los sapiens no han hecho siempre caso a sus postulados.
Mientras la condición tan noble del buen razonar se
terminaba de asentar en el mundo, como el bien más preciado del sapiens,
se utilizó empíricamente, se daba como parte de la supervivencia a la hora de
las decisiones más fuertes en épocas de la cueva. A veces se utilizaba por lógica, casi como
una reacción. Mas, esas épocas que le dieron asiento a lo bien razonado, ya se
han ido. No hay que perder de vista nunca que lo racional este unido a la
realidad, misma que tambien se ha manipulado, porque lo importante es saber de
dónde se viene para enfocar hacia a donde se va. Al ir encontrando asiento en las
transformaciones más certeras para el bien de la especie, lo que ha pretendido
el sapiens es el camino de la vida civilizada. No siempre ha tenido la
fuerza necesaria la buena razón y ha prevalecido la conveniencia. La razón
absoluta vino a asentarse en la deidad, ese Dios que metafísicamente daba
asiento y sentido al grupo y la confianza para continuar, con un libre albedrio
que no solo no nos hizo libres, sino que se utilizó a discreción. Los intereses creados y desmedidos trastocaron
ese seguimiento, aun al tener clara la pulsión de avance, surgen las disputas de los intereses, discrepancias,
retrocesos. Hasta hoy no han terminado. No van a terminar, los grupos con ese
sentido de vividores que solo ven por interese muy personales se olvidan
o no les interesa que somos especie, creada para avanzar con valores
compartidos, nunca divididos. Las divisiones llegaron, la ley del más fuerte
hizo presencia y desbancó al pensamiento razonado y civilizado en tal forma,
que ahora se confunde razón con mentira. Es por eso que siempre es importante
que cada ser humano pueda pensar y razonar. La mentira no es nueva, pero era
más evidente, hoy está mimetizada. Surgen los grupos de humanos que se
desvinculan del bien común y con el devenir de los tiempos esos vivales han hecho
cada vez más su agosto, chuza diríamos en otro argot, como si abusar
fuera un don que se relaciona con intejigenica.
Si quieres saber más de los fundamentos de la filosofía
humana, que es bueno a cualquier edad hacerlo, ya que así es como comprendemos
mucho mejor el camino de redención al que todos hemos venido al mundo, hay que
leer.
Es camino largo por momentos, mas lleva seguridad. Es camino
recomendado de buena fuente para saber lo que nos da esa redondez al pensamiento,
ese que nos corresponde tener más claro a todos y que no seamos llevados al
baile como vulgarmente se dice cuando nos dan gato por liebre.
En las últimas máximas propuestas por Séneca, en las
cartas que le escribe a Lucilio su pupilo, habla de una manera muy interesante
de lo que implica una buena razón.
Comprender que solo a base del practicar, el buen razonamiento se aclara
la vida, es cómo podemos discernir, tal como dice San Ignacio de Loyola lo que
no nos compete o lo que nos daña, o lo que nos toca hacer en la misión
encomendada. Es un hecho que ordenados, podemos percibir a Dios. Todo el quehacer
que apunta a la verdad absoluta tiene que ver con una base de buen ánimo,
voluntad y disponibilidad. Y dice
Seneca:
-Es la razón la que está puesta al frente de este asunto;
(del buen vivir) ella es la que, como la vida bienaventurada, como la virtud y
lo honesto, así estatuye lo bueno y lo malo-.
Y continua -el bien no se encuentra completo a cualquier
edad- y claro está, mientras no se utilice con acierto la razón, ni el niño, ni
el puberto la tendrán completa, si no se les comparte la buena acción en esa
conducción clara y serena y ciertamente (y sin duda alguna) paciente, para
tener buena dirección hacia la verdad. Si a los niños se les persuade de que la
verdad no se conoce de golpe y que es hasta divertido el camino de su tránsito,
pues el crío aprende a saber esperar, cuando esto no se practica en su entorno,
todo se quiere rápido. Entender que hay
tiempo para todo, no es fácil y que no todas las edades son para lo mismo.
Hay un orden universal que todos habremos de respetar. Se
ha trastocado, y si vida se va comprendiendo así, no aparecen todas las
bondades otorgadas, pues el desempeño de lo personal se da como una lucha y no
como un logro empático.
Y de igual manera si no se aclaran todas las bondades en
la vida real y con buen sentido razonado, se puede distorsionará la base de las
buenas razones, aunque estas cuesten a veces no dejan de ser buenas nunca.
De entrada, cuando sabemos apreciar la bonanza de
sabernos dentro de un orden universal, Seneca nos acerca a la reflexión en
torno a la prudencia, y le pregunta a Lucilio su discípulo: ¿-Donde está aquella
prudencia tuya-?, y nos queda claro que ante todo si hay el respeto al
ordenamiento mayor del mundo, hay paz. Eso se nos ha ido de las manos, en
algunas épocas de la historia sí se ha cultivado, mas no con la fuerza
necesaria para lograrlo en todo el orbe.
Tambien nos recuerda que la vida no es un asunto de
delicadezas, se requieren fortalezas que se implementan en el día a día. La
sabiduría se implanta y se vuelve parte; de no lograrse, puede prevalecer el
deseo de cosas más efímeras que eternas. Lo pasajero se vuelve el deseo y no se
sabe elegir lo que es bueno.
Hay una parte poética en estos textos de Seneca que dice:
-El invierno trae los fríos; hay que enfriarse. El verano
trae calor; hay que sudar-. Esto es tan solo para recordarnos que la universalidad
que nos acoge, tambien nos acompaña y es parte de esa fortaleza. No repelar de
lo que no podemos enmendar, sino buscar lo posible esa adaptación que
nos hace mucho más humanos.
En la eternidad del vivir los opuestos se presentan, a
veces les tememos porque creemos que van a arrasar con nosotros, cuando es tan
solo una parte del movimiento universal.
Por estos días que reviso,
estuve armando un gran rompecabezas. Cuando esto se realiza lo primero es el
cultivo a la paciencia, es todo un asunto que se prepara para llevar un ritmo y
unas razones básicas como separar los colores por las partes, se va
estructurando la imagen y la mente al mismo tiempo. Este que estaba en hechura,
me llevó un buen tiempo dispuesto, claro que mientras más nos ocupamos frente
al reto este nos acoge, nos anima y básicamente nos motiva y nos dan ganas de
pasarnos horas y más horas en eso, pero el divertimiento es acicate y no centro
de lo importante. El disfrute, que en realidad es para un rato, más cuando hay
otras encomiendas de nuestra misión central. El tema del que armo en estos días
es de una de las obras de Remedios Varo, la artista visual. Cuando lo terminé
lo enmarqué porque quería recordar siempre que hermoso es ese mundo los
artistas nos hacen vivir con lo imaginativo. Me daba cuenta qué mente tenía
esta mujer, que se permitió con los sueños, darnos una fantasía a los que
observamos y que por momentos inquieta y parece como grotesca. No lo es, en el
sentido en que ella hacia caso a sus sueños interiores en sus pinturas, el surrealismo es parte de la mente
humana, hoy día nos asombra como logró transportar esos sueños al lienzo.
Es como si entablara un diálogo
eterno consigo misma por medio de sus sueños. En un rompecabezas que tengo
hasta hoy, cerca de mí. Es un vagabundo que lleva encima todo lo que necesita
para vivir, (Un poco como pasa con los homeless, que llevan como que su casa
encima) se expresa todo cuanto él mismo tiene en su ser: el ánimo presente, la
mirada centrada, libros, una rosa, un gato y mil cosas más que se infieren.
Saber qué es lo que nos basta para el equilibrio vital a veces no es fácil. No
todo en la vida, es material. Es un don saber que necesitamos en estas épocas
postmodernas que en muchos rubros ha propuesto poseer en demasía. Si en una
mano ponemos lo real y en la otra el valor de la verdad de nuestras necesidades
más genuinas, razonamos con sentido. Con frecuencia olvidamos esas razones de
lo que sí es parte real y luego se nos va la vida pensando en lo que nos
falta. A decir verdad, es por eso que ese problema del acumule de tiliches
es parte de la vida actual.
Me encanta la palabra cocolboxero,
es una combinación de sucio con aspecto negro (box, en maya es negro) y se dice
en la península de Yucatán cuando nos referimos a que esos acumulamientos de
cosas nos rebasan, sin razón. El desorden afecta al cerebro, aunque no lo
aceptemos de primera instancia.
En las cartas a Lucilio,
Seneca muchas veces le hace ver la importancia de que en nosotros mismos está
todo lo que necesitamos, no para aislarnos, tampoco para ser miserables, (no
confundir al miserable que no tiene las cosas por un problema mental, con el
ser que trata de tener solo lo que realmente necesita) sino para saber qué da
sentido al mundo personal que puede rebasarnos.
El realismo puro no es
tan solo lo que está afuera, o lo que vivimos en el día a día.
El realismo puede hacerse
mucho más amplio, con lo que pensamos razonablemente, con lo que experimentos
viviendo un orden especifico. Si es el arte lo que nos entona, pues procurar
estar cerca de esos recintos. En esta ciudad ya hay muchos espacios para
disfrutar de obras artísticas especialísimas, esas que está creando la
postmodernidad. No todas son genuinas, claro está, mas son expresión de una realidad. No todas nos tienen que gustar. El arte
conlleva una pulsión que de fondo nada tiene que ver con copiar, es crear desde
el fondo del ser. La idea que se sustenta desde la plástica, necesita mucha
honestidad.
Ahora que estamos
hablando de ser o no ser razonables, vuelvo a mirar la obra de Virginia Woolf,
en particular todo lo bello que nos dejó en sus escritos de diario personal. Ya
habíamos tocado parte y es así que continuamos.
En 1925 escribe: -Un
sufrimiento de depresión está en mí, como si fuéramos viejos y cercanos al
final de todas las cosas. Puede ser mi cambio desde Londres con tanta ocupación-.
(paraf.)
Ella, sabía que padecía
algo mental, que no pudo definir, y nunca lo llamo por su nombre. En esa época
la maniaco depresión aún no se catalogaba como bipolaridad, que hoy día, al ser
más estudiada, da mejores resultados en el tratamiento. Virginia solo estaba
muy cuerda cuando se ocupaba, cuando estaba en lo suyo, aunque aquí en
este pasaje vemos que tal vez de Londres a su casa de campo, había llegado
cansada. Excederse, que difícil es a vece no hacerlo, cuando lo que realizamos
es placentero. Y continúa: -El campo es como un convento-. Si, lo
era para ella por la paz de trabajar el jardín, cuidar sus manzanos y estar con
Leonard su marido en ese otro ambiente de campo, mucho más calmo.
-Hay una dualidad en la
mente de los niños, que adoro. Ellos tienen lo que la gente mayor no: esa forma
directa de ser… ven lo que nosotros no vemos. Escribir ha de ser algo formal,
hay que respetar el arte-. (paraf) Nos dice la autora.
Y, así es como vemos que
va dejando estos escritos hechos por alrededor de 27 (veintisiete) años y que
Leonard valoró mucho.
Leia mucho a Proust. Y
dice: -Es una combinación de sensibilidad con tenacidad-. Y hay que tomar esto
en cuenta para las encomiendas que queremos realmente razonadas y bien llevadas.
En la actualidad que nos invade lo inmediato y peor aún el relativismo que no
tiene tomados por el cuello a la mayoría, esa tenacidad de ser perseverantes se
rompe muy fácil porque la creemos innecesaria.
Virginia caminaba mucho.
Leonard su marido se lo proponía porque se daba cuenta que ese ejercitarse en
la parte física y más en la parte contemplativa de los entornos les hacía bien
a los dos. Amaba los espacios abiertos, y dice: -Ahí están las rocas. Solemos
salir después del desayuno y sentarnos en las rocas, con el tibio sol en nosotros.
Vamos a caminar tambien por las tardes, a veces subiendo a la colina y nos
metemos al bosque…-. (paraf). Esos eran sus entornos, privilegiados sin duda
alguna para poder estar al aire libre, lo que le hacía mucho bien. Continua: - A veces se confunden los ruidos
de las ranas con los de los pájaros. Observamos los tulipanes rojos que ya se
ven en los campos y los grupos de flores campiranas que forman grupos tanto en
tonos rosados como malva, por aquí y por allá. La naturaleza humana de pronto
se reduce a una clase de código, hay gente que no se conoce y cuando se acercan,
nos dan cuenta de que son parte del mismo grupo. (Paraf.).
Esto hoy día lo ha propiciado la Antropología,
al definirnos como sapiens.
-Nadie podría decir de mí,
que no he conocido la perfecta felicidad-. Ella, sentía que el humor de
escribir le había abandonado, y es verdad, para poder expresarnos con la
palabra escrita necesitamos un mood, un humor especial que hay que
cuidar. Ella, cuando se sentía mal escribía en la cama, tenía en su casa de
campo un pequeño cuarto en el que podía visualizar su jardín y dice: -Veo las hojas
del manzano como transparentes en sus tonos de verde-. paraf. (Continuará.)
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