jueves, 4 de junio de 2026

 

Diario vivir, Razón Y Orden (4)

                                       La verdad absoluta en el mundo es un hecho contundente. Solo puede observarse a la luz de una buena filosofía. Es un deber del homo sapiens, encontrar el camino filosófico que le dé luz. MJ.

 

                                        No necesitamos ser filósofos de profesión para saber cuánto bien puede hacernos el interesarnos en la forma en cómo se ha desenvuelto el pensamiento del ser humano. Existen muchas maneras de comprender este conocimiento sin mayores esfuerzos, sin desbalance del diario vivir.  Siempre he creído que, en la vida diaria bien llevada habita el secreto del equilibrio humano, con el gozo sencillo que nos da momentos felices. Los equilibrios se hacen mucho más asertivos cuando sabemos qué y cómo se asienta la realidad en nuestro pensar, y cómo es que hemos llegado a donde estamos. Todas las actividades son valiosas.

He de confesar que la primera carrera que pensé estudiar en mi juventud, fue Filosofía y letras, mas cuando me di cuenta que tan lejos estaba de mí esa posibilidad, fui decantando la idea hasta llegar a la realidad, que me llevó a estudiar Antropología. Con el paso de los años ese pulsar en mi interior de querer saber más y mejor del pensamiento filosófico se fue concretando con lecturas varias.

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                            Al hablar de la verdad en general, ante todo tendremos que tener en cuenta la verdad absoluta, que, aunque es lo más difícil conocerla completa, ésta misma es la que se ve reflejada en la vida personal. Cuantos acontecimientos no comprendemos del todo y habremos de tener paciencia para saber los que sí nos competen y esos más difíciles darles tiempo para que vayan llegando. A Dios tambien se le puede nombrar como el absoluto, y es, el que ES… y alberga esa verdad. Es claro que no todos nos acercamos a las religiones. Al decir que hay que saber el valor de la filosofía, es porque ésta nos ayuda a tener una cosmovisión convincente asentada en la verdad completa y posible y por ende se afina la verdad personal. Cuando practicamos una religión, esa verdad toma un cariz de camino.

 Es así como los católicos reconocemos y aceptamos que hemos sido puestos en el mundo y se nos ha dado vida y albedrio. Al sabernos contingentes en el Dios que creemos, es cuando nos estamos dándonos esa parte de paz, para que las razones sean las que den una buena ordenación de la vida real, la de todos los días.  

No es lo mismo tener UNA verdad, porque de pronto puede ser limitada y esa misma puede resquebrajarse, así pasa cuando nos casamos con una ideología.

 Es un hecho que no podemos dejar de lado la pulsión vital que nos motiva a diario. Pensar el hecho de que algo más grande nos contiene, en los que somos creyentes, y lo llamamos Dios, y así mismo concebimos a ese Ser que nos rige con naturalidad en caminos que son únicos.  Quienes practicamos el catolicismo lo entendemos todo desde ahí, la vida misma se ve más nítida y la voluntad de Dios es la apertura de las causas, nunca una imposición.

Claro, que a renglón seguido nos atraviesa la duda de ¿Cuáles son esas buenas razones para aceptar y transformar tanto lo placentero como lo adverso?, lo razonable es la parte clave, viene desde Aristóteles, ahí está en la argamasa que habremos de pulir durante la vida terrenal y si sabemos observar el silencio de Dios, todo se aclara. Es ahí mismo en donde se asienta la pulsión que nos motiva y que nos lleva por los senderos de la misión encomendada y sagrada para cada ser, que las mas de las veces nos elige y no nosotros la elegimos. Entra en juego la humildad del ser.

Se ha comprobado que quienes crecen en desamor, sin el cuidado de allegar al ser que se forma los principios básicos de valor y verdad, son los homos que están más propensos a ser seres menos sapiens. Un ejemplo es cuando la Antropología nos afirma que nuestra esencia no es violenta, pero la violencia está presente. ¿Entonces? ¡Sí que hay trabajo que hacer en la cultura! cuando esta se contempla como nuestros modos de ser.

No es necesario estudiar filosofía propiamente, aunque si se es joven, pues vale mucho la pena tener tiempo con más profundidad, y si ya peinamos canas, pues hacerlo con lecturas que nos interesen, a veces éstas nos eligen. Hay un libro propuesto de un autor llamado Ramón Xirao: Introducción a la historia de la filosofía.

Comprender de dónde vienen las ideas del pensar, como que uno mismo se reconstruye, todos tenemos derecho a la plenitud que comienza teniendo clara la razón de las razones. Si somos creyentes y religiosos saber mejor cual es la base de nuestro comprender religioso, y si somos científicos no perder de vista las verdades realistas, no solo las ideológicas. La ciencia es básica para las mejoras del devenir de la especie, aunque tampoco es el unto de la magdalena cuando la pulsión que nos mueve no está clara. Si observamos, algunas veces la verdad que hemos comprendido se desenfoca y nos desafía.

 Esto sucede porque el pensar es movimiento eterno, cambiante y lo claro es posible con esa verdad que siempre puede conocerse mejor.

Cuando la personalidad desarrollada no logra mostrarnos todos los ángulos de la verdad, podremos decir que nos conduce el ego, y empieza ese juego y podremos sentimos desvalidos, lo ególatra más que nada responde a las exigencias del mundo y no a las del alma. Es por eso que lo ideal es: materia y espíritu en armonía.

Si nos debatimos en los asuntos del mundo en demasía, sin las prudencias necesarias a la buena razón, podremos perder de vista la parte espiritual, y hay desbalance. Lo ideal es fundamentar el interior con las razones que a la luz de la vida interior elegida se aclaran y dar más paz al orden mundano que vivimos.

La condición humana es limitada, por eso el razonar es nuestra herramienta. El límite no quiere decir que estemos incompletos, tan solo que tendremos que elegir, asunto que a veces se hace con acierto y a veces no. Caminar con certidumbre contempla la valoración del arrepentimiento, es decir somos capaces de parar y volver a ver de nuevo, con luz renovada. Arrepentirse, nunca es una equivoca acción, es parte de una personalidad sana, que sabe valorar la humildad de decir: esta vez me equivoqué y voy a rectificar.  La cultura de hoy se ha amalgamado de tales maneras que a veces no se distinguen los linderos entre lo bueno y lo malo. Entre la verdad y la mentira, éstas se han distorsionado. Esa es la consecuencia que nos ha traído la postmodernidad.

El ser humano tambien tiene claro que de pronto se presenta el sentimiento de sufrimiento. La cultura de hoy no nos permite hacerlo evidente en nosotros, con la claridad necesaria y compartirlo pareciera un asunto de debilidad. Cuando tenemos un dolor, pareciera que somos seres incompletos o inmaduros, esto no es así, el dolor es causa de fundamentar desde nuevas razones. Los dolores de la vida hay que aceptarlos, observarlos, transformarlos, solo así se encausan en los linderos de la verdad absoluta. Algunas religiones nos enseñan que nada malo hay en sentir dolor, y más aún la psicología moderna nos ayuda a enfrentar esos pesares, aunque a veces se nos haga muy difícil, porque llegamos permeados a los consultorios de ideas que no aportan, nos cuesta abrirnos porque ahora tambien se ha visto trastocada la confianza. Creo que los terapeutas hacen mucho bien, para que quien tiene dolor lo logre transformar mucho mejor, algunas veces son asuntos de vivencias pasadas no resueltas.  Nunca hay que temer al dolor, nos debe quedar claro que provee las posibilidades de la redención.

¿Qué es eso de la redención, de la que la religión católica nos habla?

El diccionario de la Real Academia nos apunta:

Es una liberación con recuperación. En la religión católica se dice que cuando pedimos -Piedad-, es como que la fuerza en la que creemos nos resetea el disco duro del cerebro.

Con más claridad podremos decir que es como una salvación de nuestros errores que nos lleva a nuevas posibilidades. ¿Quién se puede negar a esto?

Cuando la redención no se comprende completa, podremos tener dudas de la trascendencia de nuestro ser. Se nos ha puesto en el mundo porque somos seres que en el mundo crecemos, y lograr la trascendencia (que es personal) es primero que nada caminar por la tierra, para llegar a lo infinito. Todos habremos de trascender, aunque muchos de nosotros podremos dudar hacia donde será esa dimensión. No hay que darle muchas vueltas: solo será como otro nacimiento.

El verdadero valor de la vida se reconoce a nivel del alma humana. Cuando no se tiene bien preparada el alma par las vivencias, respondemos con miedo lo que puede paralizar, de ahí nacer agresión innecesaria.

A veces, cuando nos retractamos de algo, eso es bueno. Es conocer nuestra condición de que no somos ni super hombres ni super mujeres, solo homos viviendo a la luz de la buena razón. En la religión católica se conoce como sacrificio, es decir dejamos de hacer unas cosas por otras, le damos armonía al vivir, el sentido del sacrificio es contenernos, dar más estructura a lo elegido. Sacrificarse no es dagarse ni golpearse, como a veces se mal entiende.  He de decir, qué más puede doler estarnos debatiendo entre mil opciones que parar y observar.  Si no lo tenemos claro, parar, camino siempre hay. Los adultos que tratamos con niños, es ahí en donde está nuestra labor, saber cómo, cuándo y dónde ser claros y concisos con los críos.

Un ejemplo tan sencillo: si observamos que un crio tiene debilidad por el postre, decirle que es muy rico, ¡claro que sí!, nunca quitarlo del todo, mas sí expresar el valor de la medida para saber que la contención del recato, es buena.

No olvidemos que lo que más nos aporta como premisa a una buena vida, es: nunca perder la esperanza, y observar que esto se refiere a que: cada quien haga su parte. Saber el valor de mirar en la misma dirección, aunque no siempre sea lo mismo que miramos, como hemos mencionado al hablar de pareja en otros textos, del valor del eros, es mirar al otro en su esencia, no hacerlo un objeto que nos sirva. Así es como toma sentido la vida de pareja. La inmediatez aunada a la rapidez de la vida cada día es más exigente, nos puede distorsionar la realidad.

 Discrepar es una de las manifestaciones más enriquecedoras de la madurez. El pensamiento distinto da color al compartir, y podremos enfocar en el mismo sentido, aun siendo de diferente pensar. A veces creemos que porque no estamos de acuerdo estamos agrediendo, cuando es todo lo contrario, estamos enfocando desde diferente perspectiva y enriquecer mas las posturas, con actitud.

En 2012 tuve un reencuentro muy hermoso con dos de mis primas hermanas que viven en la ciudad de Nueva York. Para ese entonces mi hija solía ir seguido a esa ciudad, llevaba jóvenes a los intercambios culturales y en una de esas me uní para visitar.  Tuvimos una burbuja familiar de grandes momentos, todas. Que alegría es ver que con seres que uno lleva la misma sangre, se puede comulgar tan bien, aunque no hayamos crecido cercanos ni en todo coincidamos. Ellas, de padre cubano, lo que motivó que toda su vida vivieron fuera del terruño. Una de ellas arregló su departamento muy cercano a Central Park, para que pudiésemos quedarnos ahí, y lo agradecimos por sobremanera, porque sabemos que no es fácil alojar a inquilinos en casa. Re salía a correr al parque, yo tuve platicas eternas para poder entender esos pormenores familiares que a veces los ven más claros quienes los viven de lejos. Luego, la perspectiva en mucho coincide. Tuvimos muchas horas de grandes conversadas que nos llevaron a los profundos asentamientos del pensamiento y mucho más cariño confeso entre nosotras, que aun siendo tan cercanas no nos conocíamos tanto.

El flujo de sentimientos compartidos no es más que saber que todo lo que se da, nos puede ayudar a comprender mejor y hasta a sanar heridas que ni sabíamos aun abiertas.

En estos días que releo, tambien salí a mar abierto con dos amigas. Amo el mar. Estoy más acostumbrada a las costas, y cercanías a la playa. Una de ellas nos convido al yate que tenía a disposición y nos fuimos de pesca muy lejos, el mar abierto es otro cantar. Afianzar los vínculos de una linda amistad que viene desde la primera juventud y que aún continúa, es hermoso. Lo pasamos de verdad genial. Esto a veces, a quienes no tenemos la costumbre de hacerlo seguido, nos afecta en lo físico porque nos mareamos, así fue que, por ratos, nos tocó estar con esa condición física que con algunos remedios se superó. Pescamos, nos carcajeamos de lo lindo y a media mañana yo me di un baño de mar en esas tremendas profundidades que imponen e invitan, el océano abierto como que abraza diferente. Mantenemos una amistad profunda, lo sabemos. No siempre nos vemos, porque ya estamos en edades más difíciles de concretar citas vivenciales. (Continuará).

 

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