jueves, 16 de julio de 2026

 

Diario vivir, Razón y Orden (10)

                                                  Algunas veces el emplazamiento armónico del ser, se da con una sola palabra, o con una sola acción. MJ

 

                                                                       Estamos algunas veces tan remotos de la atención necesaria para fijarnos de cómo es que se dignifica el crecimiento del alma humana, que no logramos el resonar acertado en nosotros mismos del sentido de algunas palabras, a veces una sola acción nos hace la diferencia. El talante más profundo del alma solo espera ser despertado, habría que decir tambien, respetado. Los caminos que propone la vida en la postmodernidad no son tan claros como quisiéramos. Nos ha ganado la partida el relativismo.

Dios nos permite algunas veces crecer sin mayor ahínco y ¡ahí nos vamos! y si estamos atentos logramos la dimensión anímica y la gracia necesaria, al percibir algunas palabras y así poder hacerlas más vitales en nosotros.

La cultura de hoy se ha despegado en mucho de los ámbitos internos del ser. Podríamos decir que el alma va por un lado y el ego se roba la otra parte en un actuar mundano que desgasta. Si solo lo que reluce va teniendo sentido, hay deshallo. Los caminos del interior del ser, se nublan. Cada quien solo quiere su verdad y las verdades andan como solitarias y se pierde la verdadera empatía.

Junto a mi taza de café matutino, leo el cuaderno que me está tocando revisar. En lo profundo de mi corazón agradezco tras cada trago del matinal líquido, como se me ha permitido prácticamente sin pedirlo, releer, volver el camino. No es fácil compartir lo personal del ser, en mi caso ocuparme de tal tarea de revisión me ha dado un nuevo sentido.

La imaginación insólita por momentos con medida inasible, escribí. Tenemos a veces lapsos mentales como inciertos, porque más que imaginar creativamente para resolver y que los asuntos no se sientan superpuestos, se nos escapa la cordura, de pronto se ve rebasada. Es justo darnos cuenta de que la imaginación nunca es la loca de la casa (como solemos escuchar) sí, hay que saberla llevar y conducir. Nos puede dar mucha más sensatez.

Tolkien lo dijo claramente: es la imaginación la que enseña, la que nos puede dar un grado más coherente de realidad, amplía la mente. (Paraf.).

Por estos días escribí mucho de lo que podía percibir del sentido de cómo se ha manejado el comercialismo en el mundo: en nuestros días la calidad de las mercancías, así como en los trabajos en general a cuando nuestros padres fueron niños, ya son otra cosa. Se nos quiere consumistas. ¡Listo!, si consumimos, ya vivimos. Cuando niña, en casa se decía el freezer, (así se llamaba al congelador) y estaba ahí desde los primeros años de matrimonio de mis padres.  Duró hasta que ambos partieron de este mundo. Esas cosas ya no se ven. El embate del comercialismo es muy duro, todo tiene que cambiarse, reponerse y no porque uno lo prefiera así, es lo que manda el mundo actual. Los de nuestra generación no nacimos con la televisión a colores, eso llegó previo a la adolescencia y en la casa paterna duró años, y nunca hubo más asunto que arreglarla en pequeñeces. En la actualidad, la de casa ya se está deteriorando y solo tiene pocos años, es un hecho que habrá una nueva. Y así con todo. Me preocupa en donde quedamos como seres humanos llevados y traídos por tanto comercio, y los aparatos electrónicos desechados haciendo del mundo un caos de basura.

Las esencias absolutas dentro de los modos de vivir ya pasaron a segundos planos. Con manifestaciones culturales diversas, nos plantean el valor de la diversidad.  ¿Por qué lo diverso ha de ser mejor? Tal vez porque llama más la atención que lo perecedero. Si se está cumpliendo a cabalidad el úselo y tírelo, creo que en cuanto al sentido de lo humano se permea hasta en los ámbitos de las relaciones.  Nos puede afectar hasta cómo percibimos a las personas en su paso por este mundo. Nacer, crecer, relacionarse y morir, como si esa fuera una encomienda completa, cerrada. En realidad, lleva mucho de trastocado cuando lo anímico brilla por su ausencia, la formalidad ha pasado de moda.

¿Qué significa decir que, sigo mis designios?

Creo en verdad que a veces es lo mismo que dejarnos llevar por la corriente ¡Cuidado! no vaya a ser ésta muy hueca y acabemos en un agujero negro.

Estuve dando vueltas en mi cabeza a estos temas y releyendo a García Márquez. Es interesante cómo se le ocurrió el tituló de su novela emblema, -100 (cien) años de soledad- esto nos aclara que somos clánicos, que hay cosas que no podemos obviar y soltar, aun sintiendo que dentro de nuestro clan personal los momentos de soledad puede que llevan más de 100 años a cuestas en el grupo y dentro de una sola familia, y, aun así, no saber qué hacer para aclarar quiénes somos.

 La consanguinidad ampliada es un cantar nada fácil. Todos la tenemos dentro y a veces nos damos cuenta que no fluye la sangre parental con tanta dignidad. En lo posible, creo que es bueno saber qué es lo que nos significa a cada uno de nosotros eso de la larga parentela, cuando se da bien es bienvenida la convivencia. De otra manera profundizar en el núcleo pequeño que nos es más acorde, para que tome valor relevante, y es ahí mismo donde está la respuesta para no caer en relativismos.

 Es una realidad que ya con la información y formación de los jóvenes actuales, no se tiene que coincidir en el pensar, y eso puede enriquecer al grupo en vez de desunirlo.

No se puede vivir retando a la realidad. Los retos personales son harina de un costal que enriquece a todos y cuando los asentamos con cordialidad en la realidad que nos ha tocado vivir, podemos decir con claridad como Cristina Pacheco ha dicho: Aquí nos tocó vivir, y yo añadiría: así nos tocó vivir. Las sorpresas agradables hay que percibirlas y van dando paso a que la vida sea mejor compartida. Todos creemos que el vecino tal vez tenga una vida inmejorable y mucho mejor llevada que la nuestra. Todos llevan sus luchitas personales, no lo olvidemos, cada ser lleva sus propias cargas y dignidades, cada quien pone sus dosis de imaginación y de propuesta de vida digna para acallar ignorancias, dignificar.

Todo lo emotivo, es capaz de ser parte muy positiva con una vida del día a día bien llevada. ¿Qué significa esto?, más que nada siempre estar pendientes de lo que pensamos y que se asiente en lo realista. Claro que nos interesa mucho saber a qué nos referimos cuando de pronto queremos tener claro que es eso de que la vida se lleve con bien, y esa respuesta casi siempre se da más clara cuando sorteamos algún inconveniente, cuando se nos mueve el confort y aunque parezca difícil por momentos, ahí es el camino. Es la razón la que se hace vida. Pasar a nuevas etapas sintiendo que nos fortalecemos por dentro es un reto incuestionable.

Ni yendo a bailar a Chalma, es un dicho que aprendí en la CDMX, cuando estuve un tiempo viviendo ahí, se utiliza mucho en el centro del país, para decir que algo se percibe difícil de lograr. Es muy claro cuando nos lo aplicamos a nosotros mismos para tener lucidez y no desdeñar lo que vivimos, tambien saber decir no, si es necesario.

Hay recovecos en la vida. Los de la vida diaria son los que más nos retan. Ahí mismo es donde la imaginación podría hacer la parte creativa, llevándonos a más realidad.

 Cuando nos topamos con desempeños mediocres a nuestro alrededor, es la paciencia la que cuenta. Esa manera de resolver con la ley del menor esfuerzo está a la orden. Solía yo hacer bilis al respecto, ahora asumo, observo, y si veo posibilidad, comento. Una sola palabra puede hacer diferencias.  

Caras vemos, corazones no sabemos. No porque veamos muerto de risa al amigo, vamos a creer que todo tiempo se vive en esos seres joviales, como miel sobre hojuelas. Asir con confianza lo que nos toca para que la vida de buenos frutos.

Lo que llega como un recoveco, es algo que no aglutina las más de las veces el sentido de lo que creímos, y sí es posible hay que hacer retoques en las acciones. Así se hace en una pintura, cuando más parece lista, notamos faltantes. Eso mismo es ser imaginativos, dar la parte que ha quedado hueca si así lo consideramos. ¿Llevábamos acierto y de pronto se trastocó el camino?  ¡qué bueno! Ser lúcidos, de eso se trata. Cambiar de opinión siempre que la realidad sea clara. Cuando no se respetan horarios y se cree que es actitud inteligente responder al ahí se va, es cuando más atentos habremos de estar. Todos somos vulnerables, somos seres asentados en realidades que tal vez otros construyeron y eso es bueno.

En una ocasión tuve una experiencia, asentada en estos días que reviso. Me marcó. Alguna pregunta muy puntual le hice al médico en consulta de rutina, y lo que me respondió fue: Yo no tengo una bola de cristal. Sentí que me estaba dando el avión. Me pareció acertado que él mismo recapacitó cuando vio mi cara de asombro, y suavizó el asunto proponiendo algunas opciones para la dolencia tratada.

 Claro que hay de modos a modos, en una ocasión un galeno decidió contarme todos los viajes que había logrado en el año, porque hay seres que solo viajan para contarla. Yo comprendo muy bien a quien le gusta conversar, esa es mi debilidad en la vida, mas creo que es bueno elegir los temas y saber en donde compartirlos.

Sí existen momentos difíciles y no hay porque agobiarnos de más. Nunca creer que, porque alguien solucionó de tal o cual manera, ahí nos vamos nosotros con lo mismo como hilo de media.  Hay que tener en claro el dicho de no meternos en camiseta de once varas, pero menos en soluciones que no son nuestras, o lo que es lo mismo: atentos a lo puntual.  Mucho más en esos rubros que nos traen cambios drásticos que no esperábamos. Es ahí en donde entra el poder tomar todo el bagaje de lo aprendido y ponerlo en práctica, sacar los valores de imaginar, proponer. Solo nosotros mismos somos los mejores amigos de nosotros mismos, valga la redundancia, ante oleaje fuerte, solo nosotros podremos enderezar el barco.

                                                                              Había yo venido leyendo libros que enfatizaban de más en la imaginación el asunto tan postmoderno de estar solo en el aquí y en el ahora. Luego me di cuenta que fuerte es esa trampa. Las expresiones que se fueron acuñando con el devenir de los tiempos para quienes queríamos fortalecer la vida interior y tener una vida de espiritualidad genuina, a veces no llevan realismo en lo absoluto. Cuidar las frases que se acuñan como unto de la magdalena, que solo confunden el camino de la verdad. De eso está plagada la red.

Caminar, lo de uno mismo

Que se convierte, en vivir.

El camino, de sí mismo,

El camino de los demás.

El derrotero que lleva a la luz,

Que ilumina el sendero.

Formato de vida,

Con total ventura.

Sin fragmento que sea duda,

Si la hay, abrir la imaginación.

¿Qué se cree?

El creer la fuerza viva, de la verdad absoluta,

Tan solo eso que sí es.

Atentos a la luz,

Aunque la sombra llegue.

La perdiz, va yendo

Y el bosque se engalana.

Por el matorral se escucha,

Un canto cierto.

Es el viento el que libera las verdades de natura.

Ala de pájaro vivaz, hueco de Dios,

Sortear el camino.

Volver a los senderos proclives,

Impiedad.

Volar, solamente cuando se es Uno. MJ. (Continuará).

 

 

 

 

 

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario