jueves, 13 de agosto de 2026

 

Diario vivir, Razón y Orden (14).

                                                                                     Vivir, la misión encomendada, es ir percibiendo lo que proviene del alma humana, no es tan solo desplegar la personalidad. MJ

 

                                                                    No es lo mismo la vida, que la existencia.

A veces tendemos a confundir existencia con vida, es ahí mismo donde se nos puede lenguar la traba ¡uf, perdón!, trabar la lengua. Puede que se nos dé, no encontrar por donde se pasea el alma, Decía mi madre: -que no se les pasee el alma por el cuerpo-. Sin importar los años de vida, el alma puede extraviarse en los devenires complejos, y la personalidad hacer de las suyas. La personalidad es algo más superficial, y los asuntos anímicos van más sutiles, profundos. Éstos, están ubicados en la existencia. Los silencios pausados cuando saltan las dudas son los que podrían permitirnos saber qué es lo que realmente se nos pide en esta vida. A veces una enfermedad, la muerte de un ser querido nos conducen por reductos nunca imaginados, experiencias que nos ayudan a enfocar.  Culpar a los que nos han acompañado o caminan a nuestro lado no es el camino. Nadie tiene culpas que cargar.  Tan solo perfeccionar la observación.  La vida requiere razón y orden, si nos atoramos en las piedras del camino, no avanzamos.

En estos días en una Primera Lectura de la Biblia en la iglesia, se nos dijo algo hermosísimo: No nos encuevemos en lo que creemos que es total, todo tiene sentido si salimos de nuestro carapacho terrenal y somos pacientes a la revelación de la verdad fuera de los encierros mentales, prescindir de las cuevas que nos creamos para vivir, es decir, si estamos abiertos a escuchar, tal vez una brisa fresca nos llegue y esa sea la presencia de Dios. (paraf.)

 Se puede crear dolor innecesario cuando no se entienden bien estas diferencias. ¿Por dónde puede empezar a hacer agua la canoa? Por el sin sentido. Éste, Se estaciona en el interior del ser como algo real, y no nos permite salir a la puerta.

El buen sentido, espera su oportunidad y solo hay que dársela. ¿Como afrontamos? Hace grandes diferencias. Aceptar la inquietud como parte natural.  Si de pronto, y sin que ni para que se cuela el deshallo, no es más que falta de asiento en la depuración. Acercarnos a la gracia no es rezar nada más, es estar abiertos a las actitudes que han de ser creativas.  Totalmente claro el camino nadie lo tiene, pero si lo abandonamos y dejamos que se llene de yerbajos, es más rudo quitar la mala yerba cuando ya creció.

El derrotero existencial se va aclarando desde que entramos al mundo. Llega el momento de que es tan solo tarea personal.  Ver de más… es ver de menos. Más nos vale tener claro cómo nos enfocamos, y puede ser el máximo placer de la existencia, ya que nunca termina, como puede suceder con los placeres mundanos. No es que recompongamos los hechos que vivimos para nuestro peculio, es que nos llegan tal cual las vivencias para que el espíritu haga la parte anímica y nosotros como humanos demos el sentido con las vivencias de a diario.  Mas que nada se nos ha otorgado el don para vivir, que no es lo mismo que don solo para cumplir.

No en las acciones contantes y sonantes y más visibles está el bien, está en el alma. Las vidas que pueden parecer bien llevadas, siempre merecen revisión, para dar asiento realista a la existencia. No tenemos el control total, como a ceses se cree. Para decidir de fondo los eventos que darán forma a la vida, es vital estar contenidos en Dios, y hay que encontrar cuál es ese camino de la voluntad divina, la personalidad en algunos casos puede ser obstáculo. Y, no es que Dios pida, es tan solo que la vida bajo su luz adquiere otra dimensión. La humildad de sabernos contingentes lejos de hacernos más vulnerables, nos da la paz.

¿Qué es lo que nos toca hacer? Pareciera tan fácil… no lo es del todo. Todas, absolutamente todas las vidas son plenas, es el ser que centra la vida en el alma el que decide rumbos, acciones, decisiones y demás, afectando a la existencia para que sea más llena de gracia. Decisiones neutras resuelven bien, no revitalizan.

Existir es más profundo que vivir. Vivir, se hace difícil de lograr cuando se nos esconde el justo medio terrenal. La vida, es el caldo de cultivo, nada más.

 En los argumentos mundanos, puede saltar la liebre, éstos son limitados, en la visión existencial no ha de saltar nada, si se asienta todo en camino de brisa fresca.

 Es eso mismo lo que nos ha confundido a los humanos. Al olvidar que somos parte de una creación circular/existencial que rige todo, de pronto creeremos que todo podremos controlar. Claro que sí somos lo más grande de la creación, mas, no es para creernos dueños de la misma.  Tambien nos creemos dueños de la vida.  Cuando vienen las sacudidas, es cuando sabemos que solo somos contingentes. Si es que logramos visualizar los alcances del don de existir, pues cada día la humildad se asienta como manto mojado que cubre con delicadeza al ser, y así percibir la diferencia entre vida y existencia.    

Esa complejidad al vivir que a veces detectamos, es producto del mal manejo del ego, éste siempre nos hace creer que mientras tengamos lo necesario y más en el mundo, la vida será nuestra. La simpleza de saber qué es lo que sí o no, nos pertenece, solo se da cuando es parte de la disposición del alma que nos habita.

Lo anímico, esa presencia del alma no es más que la esencia de la existencia y se nos ha dado para hacerla mejor y mejor y así alcanzar la vida eterna.

 Vivir es el acto que se despliega cumpliendo esa misión terrenal. Si hay consonancia entre vida y existencia, hay armonía. Percibimos otra dimensión.

Ayuda mucho conocer cuál es ese momento de la historia del mundo en el que se nos permite estar, rige mucho mejor el buen sentido si lo social afecta a lo cultural. 

Existen vidas que viven confundidas toda su existencia. Es penoso, pero es parte de la condición humana. Tal vez eso mismo es lo que se necesita para ir traspasando las pruebas que Dios nos encomienda en vida, para lograr afectar con bien al acto de existir. Si aclaramos la fuerza de la decencia, de la aceptación y tolerancia de lo que no nos es tan grato, podremos ver más allá. Cuando no hay honestidad se irrumpen en la existencia de otros seres. No es que exista la fatalidad, nosotros mismos la propiciamos, recordemos a San Agustín: -el mal es ausencia de bien-.

 Según nos decía el presbítero uno de estos domingos en la iglesia, hay gente que va y le pregunta seguido: ¿por qué Dios permite el mal en el mundo y porque no nos cumple a cabalidad lo que pedimos, si somos buenas personas? Lo primero es de índole existencial y lo segundo asuntos de vida. Claramente lo hemos dicho, cuidado con el buenismo, porque no basta.  No es que Dios permita nada, no es su interacción a discreción como si fuera una toma y daca, lo que rige en la vida de cada ser es la relación existencia/vida con libertad, que se nos ha otorgado. Dios no juega a los dados.

Es la esencia de los seres humanos que al no entender lo que somos, trastoca de mil maneras el actuar. Nos preguntamos ¿porque tantos grupos de gente solo viven dentro de la desgracia, el dolor y la irrupción en sus vidas con los eventos a cuestas más tremendos y dolorosos? ¡es así! y suena muy drástico decir que es por mandato de Dios, porque no lo es, es ignorante creer que es una voluntad externa la que manda como por antojos, Dios aporta las condiciones, cada quien hace y deshace. Obviamente no todo va ser agradable, porque las decisiones del desear, están unidas a la condición humana e irrumpen y nos ofuscan las factibles buenas decisiones del optar. Por desear lo que no es, todo se puede trastocar.

Poder cada día prepararnos para llevar una vida mundana lo más propositiva y digna posible, porque es ahí mismo donde nos debatimos, al salir del mundo, se dirá como se nos presenta el infinito. Crecer en el interior por medio de la tragedia no es maldad de Dios (como se creía en la antigüedad que era castigo) sino es la condición que vivimos con más o menos claridad, para resolver.

 El crecer en la parte anímica, no es para que seamos buenas personas, es para fortalecer al alma. Cuidado con el buenismo. Descubrir los dones y llevarlos más certeros en el diario vivir, no es fácil, pero si posible. No esperar señales de Dios, ya las tenemos todas.  A nadie nos gustan los sinsabores, es obvio, mas no podemos dejar de lado ese saber de que son parte, aunque las razones no estén a la vista a cada paso. Nunca son de la misma índole ni de la misma intensidad para cada ser, y no es falta de justicia de Dios, es la esencia de la condición humana.

La condición humana de vivir exige pensamiento, palabra y obra con acierto. No es más que la gratuidad de habérnosla encomendado en la existencia. La esencia viene en el paquete del ser, luego somos nosotros los encargados del vivir.

En las épocas modernas, de este postmodernismo tan acendrado, hasta se redactó el libro que lleva por tirulo: ¿Por qué a mí? ¿cómo con consonancia de reclamo? nos creemos con derechos que no son gratuidad, son ahínco vital.   A veces, ni comprendemos del todo cuando duelen, cuando se presentan como si fuéramos alguien elegido para no pasar por todas las acciones de la vida.

Desear que lo nuestro sea tan fluido como nos lo podríamos imaginar, es cuando se puede recordar que la imaginación no es la loca suelta, es la que da el don de perfeccionar con la creatividad, ésta, como una buena actitud, es la que puede atenuar lo que más nos incomode. ¿Cómo queremos que se nos sirva el plato de la vida?, pues podremos lograr mucho más si estamos atentos a la esencia básica.

 Es en conjunto: mentefísica/espíritudivino.

 Cada ser tenemos las causales del mundo en lo que nos toca vivir. Ese fluir del que habla la psicología moderna no es dejarnos llevar y ya está, es un estar atentos a lo que con la gracia de Dios veremos cómo   el centro de nuestra misión. Tal pareciera que la psicología está proponiendo que nos pongamos en modalidad fácil y llevadera, y de hecho, algunas corrientes psicológicas son de absurda autoayuda.

Darnos oportunidad de ir por la vida como si fuéramos sobre nubes, es puro cuento. Los gozos sí existen y juntos pueden crear felicidad. Cuidado con las algarabías obtusas o momentos que quisiéramos eternizar, porque si algo es efímero, es la vida misma. Cuando la realidad es bien entendida, sea como venga tendrá muchos satisfactores que se harán presentes, enalteciendo la existencia, tal vez en silencio.

La existencia es eterna. Claro que cambiamos de condición, pasaremos a otro mundo que nadie nos ha podido contar, aunque sí algunos congéneres, lo han visto. ¿Has escuchado de las muertes momentáneas? Mucho se habla hoy día que la IA, logrará que el ser humano nunca pase a la siguiente dimensión, por el momento creo que los que somos creyentes en un Dios, tal vez nos cueste entender.

 Volver al infinito divino del que hemos venido, es lo de hoy. Me cuesta mucho adivinar como puede vivir un ser eternamente en la tierra,  y aunque una de las premisas de la mente humana ha sido desde hace milenios,   encontrar el elixir de la vida y sea para creer nos podremos quedar más tiempo en el mundo, tal vez mas bien puede ser para atenuar el dolor físico, bajar los índices de enfermedades que nos están dando azotes tremendos en estos tiempos y todo eso doloroso que bien valdría la pena llevar con más garbo, pero de eso a ser eternos humanos, creo que dista mucho.

Cuando entendemos este camino de eternidad conquistada, es que nos entra la paz en cada célula.  Ya en los días que vivimos hay seres en busca de mandar a otros planetas a parte de la humanidad (se ha considerado hasta el planeta marte,  siendo tan inhóspito aún) y vivir eternamente como humanos,  fuera de la tierra.

Es interesante ver y observar cómo hay seres humanos que están tan difusos hoy día, que se quiere jugar a ser dioses.  

Las guerras, como un negocio en primera instancia y luego como una manera de que algunos potentados crean que siendo menos la gente en cantidad habrá mejoras, es falaz. Claro que todo se puede manipular y opacar la verdad.

El ser humanos en sí mismo tiene todo el potencial para llevar a cabo todo lo que en esencia se nos ha otorgado para tener una vida   clara y encaminada a fortalecer la existencia. Son, y han sido los modos culturales los que han cambiado el rumbo.

 Es cuando se dice, somos limitados… que algunas personas que escuchan, se indignan. ¿Limitados?  Y ¿Por qué? Si yo puedo lograr todo lo que me propongo. ¡No de esa limitación se habla! sino de la que existe cuando creemos que la existencia es manipulable al antojo del humano. Las limitaciones son encause lógico, bueno.

Ejemplo: el ser que tiene hijos varones, se siente incompleto porque quería al menos una niña en su familia. Quien tiene niñas, cree que es menos varón el que las engendró porque no logró a un ser de su mismo género. El absurdo presente. (Continuará).

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