Diario vivir, Razón y Orden (19)
Hay fuerza en la debilidad.
Siempre la gloria viene de Dios.
Mariluz Barrera González.
Uno de los libros analizado en el taller de literatura, es el escrito
por Nikolái Gogol: un pequeño texto que habla de la locura.
Mas bien, devela el deshallo de la realidad tratado como
locura, del protagonista. Un ser desadaptado. Titulado: -El diario de un loco-
no se trata de la locura como mal del cerebro enfermo, sino de una confusión
profunda producida por un cambio. Se desata de pronto la ausencia de realidad. El
autor mismo, sufre un cambio de país en su juventud, se tiene que ir a vivir a Moscú.
En el relato, es un ser que extraña su propio país, Ucrania. Se pierde un tanto
en lo que le toca afrontar en ese momento, se confunde. Sabemos que propiamente
la confusión, no es locura.
Traía en la mente la idea de su posición social en
Ucrania, pertenecía a una parte de la sociedad con bastante estabilidad. Ahí
radica toda la confusión, sabiéndose privilegiado, se ve en la situación de
mirar por los ojos de los rusos, con tremendas divisiones sociales. Claro, era
un joven aspirante a vivir una mejor vida. Aunque que se diga que adaptarnos en
la vida que tengamos que afrontar en el mundo es la máxima condición de
inteligencia del ser humano, tal como lo platea la antropología, a algunos de
nuestros congéneres esto mismo les trastoca de tales maneras, que se pierde el sentido
de vida.
Todo esto está narrado en la novela, un burócrata siente
y vive, vive y siente.
En la Rusia de esos tiempos había una gran división
social y era difícil cambiar de clase social tan solo por méritos, como muchas
personas creen poder lograr. La vida social bien lograda no es de meritocracia,
es de mucha más dificultad. Llegar a sentir un buen cambio es algo que se
trabaja mentalmente y la mente es aliada. Adaptación, no solo se da en los
méritos materiales. A veces no se logra. La razón principal es mental, y así se
dan actos que pareciendo de locura son distorsión.
La razón conocida
nos rebasa, se debilita dentro de nosotros. Lo que es tan valioso para una vida
digna como lo es la imaginación, nos saca de la realidad.
El grupo humano en el que nacemos es el que nos
proporciona todo para lograr la vida máxima del ser: Entender el sentido de la
vida personal por medio del alma humana.
La mayoría de las personas prefieren entender ese sentido,
por medio de lo que se da en lo social obteniendo mejoras materiales y es así,
que el sentido de vida se nubla.
El personaje de la novela llega a tales grados de
desesperación que se puede decir que entra en una locura, que en
realidad es una válvula de escape al ver que el trabajo que desempeña no es de
su total satisfacción y que nunca va a poder ascender en la línea de avance de los
puestos políticos que le rodean. Es así, que decide hacer un diálogo entre perros,
mismos que estaban en el entorno. Decide creer que éstos son más privilegiados
que muchas de las personas y que él mismo. Cree que estos canes se escriben
cartas, y se propone obtenerlas para leer. Es una narrativa de un mundo adjunto
que el mismo se crea, para zanjar sus temores.
Es muy interesante como este joven extrapola sus
sentimientos a los perros, los canes hablan y dicen cosas que el sin remedio
considera más acertadas que todo lo que percibía de los humanos, en particular
de los que le rodean.
Es algo que hasta en nuestros días se ha dicho mucho, como
a veces los perros son más amigos de los hombres que los propios congéneres y
esto se da porque nos hemos alejado unos de otros como humanos. Los mismos
vínculos nucleares de familia se desprecian, no se perciben en su valor
real lo que aportan.
No hablo de la familia extendida, porque ese es otro
cantar. Lo extenso y consanguíneo es mucho más difícil ya que los caminos se
bifurcan, los intereses nos alejan. AL personaje de esta novela se le crea un
desorden interior.
Empieza a ver cosas que los demás pasarían por alto,
porque al estar en stress constante la mente puede ofuscarse y perder el
sentido de la realidad.
El ser interior puede quebrarse, romperse y observar la
realidad desde lo impasible.
Todo ser humano quiere reconocimiento, dignidad y
pertenencia. No se logran a la brava, ni moviendo las cosas tan solo a nuestro
favor. El integrarnos en y dentro de los grupos humanos con los que convivimos,
es lo que nos podrá ir dando el buen fundamento de la existencia, mucho más si
tenemos afinidades que compartir.
Vivir la vida de cada día dignamente y percibir nuestra
existencia con sentido trascendente, no es pepita y cacahuate, es
trabajo de orden mental.
No se construye la identidad del ser por cómo nos mira
el otro, se construye desde dentro de uno mismo. Esas miradas desde los
congéneres pueden ser volátiles.
Cuando vivimos sintiendo que estamos en luchas que nos
traen mucho pesar, o sentimos presiones innecesarias, habremos de revisar que está
ocurriendo. Salirnos de la realidad
puede traer consecuencias, a veces en lo físico.
El dolor espiritual a veces no se observa como un asunto realista.
Se cree a veces, que como personas estamos destinados a sufrir sin remedio, y
claro que sí, el sufrimiento se da, obviamente, mas puede transformarse para
ver nuevas luces.
Todo somos merecedor de cariños genuinos. Es claro que,
con las dinámicas de hoy día eso es más difícil de comprender. No se convive
tan solo para pasar el rato, sino para aprender a crecer cerca de otros seres. Lo
banal, cobra tributo.
Este personaje dentro de la novela de narrativa corta y
muy reveladora, nos enseña que a veces las huidas no son genuinas.
En este caso el individuo se refugia muchísimo en su
cama, como una salida que justifica por un cansancio que es más mental que
físico. Esto suele pasar cuando hay depresión y es ahí en donde hay que tener más
cuidado.
Lin Yutang, el filósofo chino que se occidentalizó y nos dejó
muchísimos escritos que tratan de conjuntar el conocimiento de los principios chinos
de vida, con los de occidente, nos habla en todo un capítulo, de su obra, -La
importancia de vivir-, del arte chino que se conoce como saber tenderse en
la cama, es decir, saber tomar momentos de reflexión y reposo, tan
necesarios. A partir del descanso genuino y pleno, la vida puede mirarse
diferente. Una pequeña siesta hace diferencia.
Eso de estar
viviendo como si fuéramos motores incansables es falaz. Cuidar los esfuerzos
cuando son genuinos, para no desvirtuar la energía interior y rompernos.
Tener una rutina a veces suena como algo aburridísimo. Lo
he escuchado mucho. Como que no nos
gusta eso de ordenarnos, y ¡sí que es necesario!
Hay algunas frases de este texto que me gustaría
compartir por aquí:
-El amor, es una segunda vida- Esto habremos de entenderlo
como que el amor fraternal y el genuino eros nos libera, nos da camino. Es como
una brisa que nos acompaña, siempre.
Dice el personaje: -Quiero una persona que pueda encausar
el caudal de mi mente- Todo ser humano necesita creer en alguien más, sea cónyuge,
padre, madre, hermanos o algún pariente con quien la mente se logre comunicar,
encausar de buena manera para poder continuar.
-Quizá, ignore yo mismo quien soy-. Dice el personaje.
Esto nos lo podremos decir cuando nos hemos olvidado de
definir qué queremos. ¿Cómo queremos ordenar el día y porqué lo vivimos de tal
o cual manera? Ese sino interno que a todos nos guía, y a veces no le hacemos caso.
Intuir sin miedo.
Etiquetar a las personas o hacerlo con nosotros mismos es
una de las practicas más indignas de la vida humana. Los seres estamos situados
en espacios vitales en donde se habrán de desarrollar las vivencias y no porque
se de tal o cual manera con o sin privilegios se disminuye al ser. No es válido
despreciar la situación de nadie. Todo ser en donde se encuentra aporta vía la
esperanza.
La acción correspondiente que se da fluida y en buen sentido:
Libera.
Cuando hay mucho stress, el cerebro se puede
desconectar. ¡Cuidado! Trastocar la vida personal en aras de estar dando pan
y circo al exterior: Nunca. Al obsesionarse con realidades forzadas,
aparecen las puertas que uno podría abrir falsamente.
Por ejemplo, hay gente que necesita sentir que es parte
de un X grupo social.
Se puede perder
hasta la identidad y más, forzando relaciones humanas. Con tal de interactuar
con quienes creemos aportan, sin darnos cuenta pueda que estamos dejando media
vida en esos lares. Peor aún, la dignidad se rompe por estar forzando el pertenecer.
La vida misma lo va a mostrar cuando la persona se enterca en estar en donde no
le corresponde. Viene la debilidad mental. Hay gente que en verdad vende su
alma al diablo (por decirlo de alguna manera) con tal de estar cerca de tales o
cuales personas, como si la cercanía de algún congénere nos pudiera dar más
allá de lo que somos por naturaleza.
Hay un dicho muy duro pero muy realista: -Aunque la mona
se vista de seda, mona se queda-. Dicho popular.
Por ejemplo, en la India, las castas sociales son tan tan
fuertes, que nadie puede pretender pasarse a otro grupo que no sea el de su
nacimiento. Claro que se pretende, mas es a un costo altísimo, a veces hasta el
de la vida misma.
Gogol, inaugura en la literatura rusa el tema del ser
insignificante. De ahí que se empiece a dar una pausada revelación de que
las luchas entre los hombres son reales y fuertes entre las clases sociales, como
enemigos. En realidad, es tan solo una condición de vida. De ahí tambien se ha dado
el concepto de lucha de clases. Cada vez más obsoleto en la esencia
interior y como teoría de ideología. Vemos que no ha progresado como aporte de
cambios reales. No es que se luche, sino que, si vamos por el camino de
un crecimiento genuino, avanzamos todos.
Pensar y creer a veces que estar en alguna parte que parece más redentora,
no es avance.
Mi madre decía:
-Ese ser, se ha metido en la boca del lobo. -
El dolor del personaje de Gogol, él mismo se lo crea. No es que viviera realmente con menos medios
que otros, tenida un buen trabajo, tenía desde su país natal Ucrania, una condición
privilegiada interior, sabia trabajar, y hacerse de una vida digna se le salió
de las manos. Al ver y observar a los grandes magantes de la Rusia de su tiempo
sentía que él estaba disminuido.
Uno es digno, ante todo por haber nacido y por las
creencias de arraigo.
En estos días que vivimos, existe el concepto de -calidad
de vida-. Mucho ojo con esto, porque se está llevando a realizar dicho asunto,
con bienes materiales.
Los jóvenes, que en este tiempo de reacomodo del mundo se
las están viendo más difícil, empiezan a desarrollar desvíos tremendos como el
asunto terian.
-Podremos estar cargados de agua y muertos de sed- dice
una comadre a la otra.
En la condición y tradición judea cristiana, se le ha dado
más valor a la persona por lo que conlleva en el interior, lo que nos define
por dentro y nos hace mas humanos.
Antes del cristianismo, la dignidad humana no se obtenía
por derecho de nacimiento, eran las castas las que prevalecían. La evolución
mental con las ideas cristianas abrió caminos de claridad, dignos somos por el
simple hecho de nacer.
Existen tres pilares teológicos que no podremos perder de
vista:
1.Todos hemos sido creados de la misma manera, por un Dios
único.
2.Ese Dios mismo, se ha encarnado y nos ha traído al
mundo en conocimiento de la palabra y la obra.
3.Todos nacemos en igualdad espiritual.
El devenir de los sistemas totalitarios es el caldo de cultivo
para no dar igual valor a todos los individuos. Las personas se convierten en personajes.
En ciertos tipos de locura mundana, antes de que la
persona caiga en una total desvinculación con la realidad, se pueden dar situaciones
de que la ilusión se vuelve un refugio. Esta puede ir unida a una imaginación desmedida,
errónea.
El recato, la fundamentación de la mente desde el
pensamiento ordenado, es buen camino, provee pasos a seguir con viento fresco.
El sentido de Dios. (Continuará).
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