miércoles, 16 de septiembre de 2026

 Diario vivir, Razón y Orden (19)

                                                                                          Hay fuerza en la debilidad.

Siempre la gloria viene de Dios.

Mariluz Barrera González. 

                                                   Uno de los libros analizado en el taller de literatura, es el escrito por Nikolái Gogol: un pequeño texto que habla de la locura.

Mas bien, devela el deshallo de la realidad tratado como locura, del protagonista. Un ser desadaptado. Titulado: -El diario de un loco- no se trata de la locura como mal del cerebro enfermo, sino de una confusión profunda producida por un cambio. Se desata de pronto la ausencia de realidad. El autor mismo, sufre un cambio de país en su juventud, se tiene que ir a vivir a Moscú. En el relato, es un ser que extraña su propio país, Ucrania. Se pierde un tanto en lo que le toca afrontar en ese momento, se confunde. Sabemos que propiamente la confusión, no es locura.

Traía en la mente la idea de su posición social en Ucrania, pertenecía a una parte de la sociedad con bastante estabilidad. Ahí radica toda la confusión, sabiéndose privilegiado, se ve en la situación de mirar por los ojos de los rusos, con tremendas divisiones sociales. Claro, era un joven aspirante a vivir una mejor vida. Aunque que se diga que adaptarnos en la vida que tengamos que afrontar en el mundo es la máxima condición de inteligencia del ser humano, tal como lo platea la antropología, a algunos de nuestros congéneres esto mismo les trastoca de tales maneras, que se pierde el sentido de vida.

Todo esto está narrado en la novela, un burócrata siente y vive, vive y siente.

En la Rusia de esos tiempos había una gran división social y era difícil cambiar de clase social tan solo por méritos, como muchas personas creen poder lograr. La vida social bien lograda no es de meritocracia, es de mucha más dificultad. Llegar a sentir un buen cambio es algo que se trabaja mentalmente y la mente es aliada. Adaptación, no solo se da en los méritos materiales. A veces no se logra. La razón principal es mental, y así se dan actos que pareciendo de locura son distorsión.

 La razón conocida nos rebasa, se debilita dentro de nosotros. Lo que es tan valioso para una vida digna como lo es la imaginación, nos saca de la realidad.

El grupo humano en el que nacemos es el que nos proporciona todo para lograr la vida máxima del ser: Entender el sentido de la vida personal por medio del alma humana.

La mayoría de las personas prefieren entender ese sentido, por medio de lo que se da en lo social obteniendo mejoras materiales y es así, que el sentido de vida se nubla.

El personaje de la novela llega a tales grados de desesperación que se puede decir que entra en una locura, que en realidad es una válvula de escape al ver que el trabajo que desempeña no es de su total satisfacción y que nunca va a poder ascender en la línea de avance de los puestos políticos que le rodean. Es así, que decide hacer un diálogo entre perros, mismos que estaban en el entorno. Decide creer que éstos son más privilegiados que muchas de las personas y que él mismo. Cree que estos canes se escriben cartas, y se propone obtenerlas para leer. Es una narrativa de un mundo adjunto que el mismo se crea, para zanjar sus temores.

Es muy interesante como este joven extrapola sus sentimientos a los perros, los canes hablan y dicen cosas que el sin remedio considera más acertadas que todo lo que percibía de los humanos, en particular de los que le rodean.

Es algo que hasta en nuestros días se ha dicho mucho, como a veces los perros son más amigos de los hombres que los propios congéneres y esto se da porque nos hemos alejado unos de otros como humanos. Los mismos vínculos nucleares de familia se desprecian, no se perciben en su valor real lo que aportan.

No hablo de la familia extendida, porque ese es otro cantar. Lo extenso y consanguíneo es mucho más difícil ya que los caminos se bifurcan, los intereses nos alejan. AL personaje de esta novela se le crea un desorden interior.

Empieza a ver cosas que los demás pasarían por alto, porque al estar en stress constante la mente puede ofuscarse y perder el sentido de la realidad.

El ser interior puede quebrarse, romperse y observar la realidad desde lo impasible.

Todo ser humano quiere reconocimiento, dignidad y pertenencia. No se logran a la brava, ni moviendo las cosas tan solo a nuestro favor. El integrarnos en y dentro de los grupos humanos con los que convivimos, es lo que nos podrá ir dando el buen fundamento de la existencia, mucho más si tenemos afinidades que compartir.

Vivir la vida de cada día dignamente y percibir nuestra existencia con sentido trascendente, no es pepita y cacahuate, es trabajo de orden mental.

No se construye la identidad del ser por cómo nos mira el otro, se construye desde dentro de uno mismo. Esas miradas desde los congéneres pueden ser volátiles.

Cuando vivimos sintiendo que estamos en luchas que nos traen mucho pesar, o sentimos presiones innecesarias, habremos de revisar que está ocurriendo.  Salirnos de la realidad puede traer consecuencias, a veces en lo físico.

El dolor espiritual a veces no se observa como un asunto realista. Se cree a veces, que como personas estamos destinados a sufrir sin remedio, y claro que sí, el sufrimiento se da, obviamente, mas puede transformarse para ver nuevas luces.

Todo somos merecedor de cariños genuinos. Es claro que, con las dinámicas de hoy día eso es más difícil de comprender. No se convive tan solo para pasar el rato, sino para aprender a crecer cerca de otros seres. Lo banal, cobra tributo.

Este personaje dentro de la novela de narrativa corta y muy reveladora, nos enseña que a veces las huidas no son genuinas.

En este caso el individuo se refugia muchísimo en su cama, como una salida que justifica por un cansancio que es más mental que físico. Esto suele pasar cuando hay depresión y es ahí en donde hay que tener más cuidado.

Lin Yutang, el filósofo chino que se occidentalizó y nos dejó muchísimos escritos que tratan de conjuntar el conocimiento de los principios chinos de vida, con los de occidente, nos habla en todo un capítulo, de su obra, -La importancia de vivir-, del arte chino que se conoce como saber tenderse en la cama, es decir, saber tomar momentos de reflexión y reposo, tan necesarios. A partir del descanso genuino y pleno, la vida puede mirarse diferente. Una pequeña siesta hace diferencia.

 Eso de estar viviendo como si fuéramos motores incansables es falaz. Cuidar los esfuerzos cuando son genuinos, para no desvirtuar la energía interior y rompernos.

Tener una rutina a veces suena como algo aburridísimo. Lo he escuchado mucho.  Como que no nos gusta eso de ordenarnos, y ¡sí que es necesario!

Hay algunas frases de este texto que me gustaría compartir por aquí:

-El amor, es una segunda vida- Esto habremos de entenderlo como que el amor fraternal y el genuino eros nos libera, nos da camino. Es como una brisa que nos acompaña, siempre.

Dice el personaje: -Quiero una persona que pueda encausar el caudal de mi mente- Todo ser humano necesita creer en alguien más, sea cónyuge, padre, madre, hermanos o algún pariente con quien la mente se logre comunicar, encausar de buena manera para poder continuar.

-Quizá, ignore yo mismo quien soy-. Dice el personaje.

Esto nos lo podremos decir cuando nos hemos olvidado de definir qué queremos. ¿Cómo queremos ordenar el día y porqué lo vivimos de tal o cual manera? Ese sino interno que a todos nos guía, y a veces no le hacemos caso. Intuir sin miedo.

Etiquetar a las personas o hacerlo con nosotros mismos es una de las practicas más indignas de la vida humana. Los seres estamos situados en espacios vitales en donde se habrán de desarrollar las vivencias y no porque se de tal o cual manera con o sin privilegios se disminuye al ser. No es válido despreciar la situación de nadie. Todo ser en donde se encuentra aporta vía la esperanza.

La acción correspondiente que se da fluida y en buen sentido: Libera.

Cuando hay mucho stress, el cerebro se puede desconectar. ¡Cuidado! Trastocar la vida personal en aras de estar dando pan y circo al exterior: Nunca. Al obsesionarse con realidades forzadas, aparecen las puertas que uno podría abrir falsamente.

Por ejemplo, hay gente que necesita sentir que es parte de un X grupo social.

 Se puede perder hasta la identidad y más, forzando relaciones humanas. Con tal de interactuar con quienes creemos aportan, sin darnos cuenta pueda que estamos dejando media vida en esos lares. Peor aún, la dignidad se rompe por estar forzando el pertenecer. La vida misma lo va a mostrar cuando la persona se enterca en estar en donde no le corresponde. Viene la debilidad mental. Hay gente que en verdad vende su alma al diablo (por decirlo de alguna manera) con tal de estar cerca de tales o cuales personas, como si la cercanía de algún congénere nos pudiera dar más allá de lo que somos por naturaleza.

Hay un dicho muy duro pero muy realista: -Aunque la mona se vista de seda, mona se queda-. Dicho popular.

Por ejemplo, en la India, las castas sociales son tan tan fuertes, que nadie puede pretender pasarse a otro grupo que no sea el de su nacimiento. Claro que se pretende, mas es a un costo altísimo, a veces hasta el de la vida misma.

Gogol, inaugura en la literatura rusa el tema del ser insignificante. De ahí que se empiece a dar una pausada revelación de que las luchas entre los hombres son reales y fuertes entre las clases sociales, como enemigos. En realidad, es tan solo una condición de vida. De ahí tambien se ha dado el concepto de lucha de clases. Cada vez más obsoleto en la esencia interior y como teoría de ideología. Vemos que no ha progresado como aporte de cambios reales. No es que se luche, sino que, si vamos por el camino de un crecimiento genuino, avanzamos todos.  Pensar y creer a veces que estar en alguna parte que parece más redentora, no es avance.

 Mi madre decía:

-Ese ser, se ha metido en la boca del lobo. -

El dolor del personaje de Gogol, él mismo se lo crea.  No es que viviera realmente con menos medios que otros, tenida un buen trabajo, tenía desde su país natal Ucrania, una condición privilegiada interior, sabia trabajar, y hacerse de una vida digna se le salió de las manos. Al ver y observar a los grandes magantes de la Rusia de su tiempo sentía que él estaba disminuido.

Uno es digno, ante todo por haber nacido y por las creencias de arraigo.

En estos días que vivimos, existe el concepto de -calidad de vida-. Mucho ojo con esto, porque se está llevando a realizar dicho asunto, con bienes materiales.

Los jóvenes, que en este tiempo de reacomodo del mundo se las están viendo más difícil, empiezan a desarrollar desvíos tremendos como el asunto terian.

-Podremos estar cargados de agua y muertos de sed- dice una comadre a la otra.

En la condición y tradición judea cristiana, se le ha dado más valor a la persona por lo que conlleva en el interior, lo que nos define por dentro y nos hace mas humanos.

Antes del cristianismo, la dignidad humana no se obtenía por derecho de nacimiento, eran las castas las que prevalecían. La evolución mental con las ideas cristianas abrió caminos de claridad, dignos somos por el simple hecho de nacer.

Existen tres pilares teológicos que no podremos perder de vista:

1.Todos hemos sido creados de la misma manera, por un Dios único.

2.Ese Dios mismo, se ha encarnado y nos ha traído al mundo en conocimiento de la palabra y la obra.

3.Todos nacemos en igualdad espiritual.

El devenir de los sistemas totalitarios es el caldo de cultivo para no dar igual valor a todos los individuos. Las personas se convierten en personajes.

En ciertos tipos de locura mundana, antes de que la persona caiga en una total desvinculación con la realidad, se pueden dar situaciones de que la ilusión se vuelve un refugio. Esta puede ir unida a una imaginación desmedida, errónea.

El recato, la fundamentación de la mente desde el pensamiento ordenado, es buen camino, provee pasos a seguir con viento fresco. El sentido de Dios.  (Continuará).

 

 

 

                                            

No hay comentarios:

Publicar un comentario