miércoles, 2 de septiembre de 2026

 

Diario vivir, Razón y Orden. (17)

                                 Reconocer una verdad tal vez es solo contemplarla en silencio.

Ciudadela.

Antoine de Saint Exupéry.

                                                 Es claro que en la vida que vivimos todos los días, hay verdades que se nos presentan una y otra vez. Todas unidas a la verdad universal, aunque a cada ser se nos aparecen dependiendo del alma personal.

En mi caso, llevo entre pecho y espalda una de esas como si fuera manda. Vuelve y regresa a mí, y trato de encontrar que me quiere decir en la realidad.  Me la voy encontrando al releer en las páginas de los textos personales de vida: Encontrar el justo medio. Varias veces he tratado ahí mismo de revelarme hacia mis adentros, ¿qué es eso mismo que se repite y regresa? Que yo misma me digo. Se presenta como una cuestión de algún faltante en el orden, como algo que se percibe aun con la razón en la mano.

Las razones a veces no hay que recordarlas tan a menudo, están dadas, de la misma manera que Dios mismo nos ha revelado todo lo que habríamos de saber para llevarlas a cabo, con los tiempos y espacios. Mas, el orden sí que es de otra índole, conforme vamos viviendo y vamos haciéndonos mayores, lo que se nos va dejando claro es que si confiamos en las razones vitales, el orden se da y pueda que sea la base o preparación para las vivencias que aún no llegan.

Nunca es el camino el de apremiar a la mente si es que sentimos que no hemos cumplido algo, eso no es vivir, porque a veces las premisas reales son más bien de razones de fondo. No es tanto proponernos…sintiendo todo aquello que parece que se fue a paseo, en realidad todo queda en nosotros con nuevos caminos. Es la existencia misma la que contiene y muestra las pautas del sentido y sí que tiene sus propias razones, aunque a veces éstas no nos agraden tanto.

Cada ser humano es digno de llevar el orden mental que elija. La manera es tan personal, como la propia huella digital. En la existencia se percibe no solo el cumulo de actos como un todo, lo que nos permite rehacemos cada día. La claridad está en la base general de existir. Otro símil puede ser no perder de vista el bosque completo que nos permite la vida caminar, poder tener claro cada árbol como un día con las propuestas que lo forman.

                                            La lentitud o rapidez del tiempo puede desconcertar. Nos hace creer que estamos a su merced, cuando lo más atinado es poder regular los tiempos con las miras de una razón que se pule y la mente se ordena.

Me fui dando cuenta, el tanto tiempo y espacio de estar escuchando los noticieros de la televisión, y no interferir a la mente para poder tener tiempo dentro de lo que realmente nos interesa y así sacar todo eso que solo nos llena la cabeza de basura. ¿Qué tanto nos compete remediar problemas existenciales que se dan más allá de nuestras posibles participaciones? No en todo está nuestra competencia.

La televisión en verdad que ha cambiado. Poco a poco fue siendo posible hacernos espacio para momentos de buena información, de calidad, habría que tener mucho más cuidado con los noticieros amarillistas y llenos de paja. Crean inquietud.

Estaba en la afinación de lo que me representaba tal cual la vida, había pasado por un momento muy duro de salud y en verdad que con todo mi ser estaba sintiendo agradecimiento de poder continuar viva. Ya no quería perderme en mi propia vida.

Mil y una veces podremos preguntarnos el sentido de la temporalidad en nuestras vidas, mientras no se deslinde de la conciencia realista, el verdadero sentido que hemos… ¡no solo elegido!, sino percibido como parte de la verdad absoluta.

El sentido de la realidad es de pronto como un caleidoscopio y nos lleva por coloridos llamativos, que no siempre conllevan luces claras, ni son faros que guíen.

Había venido reflexionando como los tiempos en que fui docente en la universidad me dieron años muy bien logrados, llenos de la vida que infunden los jóvenes al estar en diálogos de aprendizajes; cuando uno trata con ellos de frente. Me puse a revisar todo lo que escribí (a parte de los diarios) en relación a todos los temas tratados e impartidos, en realidad me había encontrado con u filón muy bueno al dar clases, la antropología si se había asentado con sentido en mi vida.

En el fondo del alma yo hubiera querido ser una antropóloga evolucionista y estar en los laboratorios de nuestros ancestros encontrados aquí y allá por varias partes del mundo, para saber cómo es que llegamos a ser el homo sapiens de hoy, eso no me lo permitió la vida. Había otros caminos realistas destinados para mí.

Me llamó mucho la atención un programa que vi en estos días en la televisión, que hablaba de que El Vaticano, no había podido aceptar la teoría de Darwin, sino hasta 1944. Se tardaron, porque tal vez sentían que era un motivo de escándalo.

Lo que la ciencia descubre como real a algunos grupos les asusta.  Bien sabemos que hay bastante certeza en lo que se logra con buenos métodos, aunque equívocos tambien existen, y por momentos pasen por verdades. Sí, hemos evolucionado como especie, y no solo porque hayamos vivido cambios drásticos como se suele pensar a veces en función a la mejor adaptación, como cuando el esqueleto humano a través de las centurias ha dado muestras de adecuaciones, más que nada adaptativas como valores primordiales para la supervivencia.

Pensaba en aquellos tiempos, que la iglesia a la que pertenezco era una pena ambulante, ¡cuánto se había invertido en llevar ese conocimiento! para la paz, y en el mundo eso no se veía reflejado. Logré comprender que el mundo no puede cambiar tan fácil, ni reflejar todo pensamiento que se dé como el mejor, porque todo es cíclico.  La especie humana esta sesgada a lo que los grupos ¿creen? Me daba pena ajena ver que deterioro podría presentar una institución que a todas luces debiendo procurar el bien, no se lograba. Las nuevas ideologías haciendo chuza y la gente sufriendo mucho más, y al fin me quedó claro que no es lo que se dice… sino lo que se comprende de fondo con la acción que conlleva.

Fue hasta después, con mayor visión y tiempo disponible, que pude entender que el camino que plantea lo eclesiástico es una verdad ineludible, la forma como permea es de cada individuo y es a ese nivel que podremos dar la parte.  

-Tu bien, es mi bien-.

¡Exacto como aquel libro de años atrás! Cuando se nos dijo: -Si tu estas bien, yo estoy bien-.

                                                                         Cuando no se aclara y se llevan con buenos tiempos los derroteros, los días se comen las acciones. Es claro que, si la vida pide altos, habremos de deteneros y cuando la acción se ve clara habremos de entrar. A veces lo demasiado premeditado, no funciona tan bien como creemos.

 Si las acciones se llegan a sentir como fallidas, habremos de observar si no es tan solo una percepción o espejismo, aunque creamos que han sido devoradas por un monstruo come galletas, tener claro que no hay acción en vano, nada queda a la deriva, aun percibiéndolo así.  No es justo exigirnos de mas ya que es seguro que no hay acción que caiga en saco roto.

Por estos dias conocí el Museo del Mundo Maya. Fue una obra muy criticada como pasa siempre en el medio, los que han de criticar están a la orden del día. Es claro que ya necesitábamos tener a tiempo y dignamente un museo que diera la cobertura a una base cultural que se veía en veremos, sin asiento digno. Ya era hora de un recinto como ese, aunque a muchos no les parezca.

El bullicio interno hay que detectarlo firme y en tono de salida, que no nos corroa lo que no nos compete, aunque pareciera que la buena razón se puede ver titubeante.  Son demasiadas las cosas que ya se exponen en tiempo real, y nos dejan perplejos. Es por eso que este fue un tiempo de deslindar para mí, encontrar por donde quería informarme en los medios y cómo interpretar el amarillismo que nos venia llegando mucho más descaradamente.

Los tiempos de mi cuerpo iban tomando un nuevo tono, al mismo tiempo que el madurar nos muestra que sí hay faros que alumbran, otros tal vez estén para dar luz en otros momentos.

Había perdido un órgano no vital, mas no por eso no volvía a estar igual en el ánimo, mucho habría que ajustar. La resiliencia ayuda, pero no somos materiales que vuelven a su estado, sino somos un conjunto más complejo como Ser Humano. El giro de la perspectiva personal se da, tal vez no de tantos grados, más si los necesarios para mirar diferente todo. ¿Qué hacer para que existiera en verdad el tono adecuado de la vida, nueva? Prestar más atención, no tanto de una manera preocupante, mas, sí más puntual. Darme cuenta que ese despertar de madrugada tendría un sentido. Toda mi niñez había notado eso en mi padre y me costaba entender ese despertar tan temprano, el tenis, las cacerías los fines de semana, por las cercanías de la ciudad con los perros, Trate de no verlo como una conduerma, porque no lo es.

 El silencio de la madrugada ¡sí que sería el punto de poder leer en paz! y escribir en calma. Los amaneceres comenzaron a recomponerme por dentro, todo iba siendo una nueva adaptabilidad a la etapa de vida que se abría ante mí misma.

No se puede perder la confianza en cada acción que agendamos, porque estaríamos dando entrada a una muerte en vida.

Me volví a encontrar con un bello texto sencillo de T.S. Eliot:

No dejaremos de explorar

Y el final de nuestra exploración

Será llegar a donde partimos

Y conoceremos el llegar por primera vez.

¡Claramente nos habla este autor de redondez!, de circularidad vital, de ese mandala que es nuestra propia vida y que aun creyéndole finito en la tierra, es redondo hasta entrar a un infinito al que todo volveremos…

 ¡y llegaremos por primera vez!

En la vida humana, exactamente como pasa dentro del Quijote, ese libro de libros; en la existencia encontramos que hay ciclos dentro de ciclos, que dan vida.

Nada deja de infundir fuerza al ciclo que tenemos por delante, aun en la edad adulta, cuando de pronto nos sentimos como más vulnerables.

Garbo vital

Células vibrantes

Mundo de luces

Estancias con sombras

Luces que ofuscan

Oscuridad que priva

Solo estar…para ver

Tiempos idos

Tiempos renovados

Concordancia de Paz.

Universo

Constancia que va

Llegar y pasar

Entradas

Salidas

Cadena vital

Camino

Andares serenos

Pasoso que sí son

Andares.

Firmeza consonante

Vamos

Volvemos. MJ

Palabras sueltas que llegan a la mente, y las dejamos ser. Un ejercicio que vale mucho la pena regalarnos. Este tipo de escritura que es como bisagras de ideas y nos ayuda a ordenar por dentro. (Continuará)

 

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