miércoles, 14 de enero de 2026

 

Edificar, el día a día. (4)

                                                 Es tan solo en la fe en nosotros mismos en donde se resguarda la verdadera vida. MJ

                                                 Clarísimo tenemos el concepto de fe quienes nos hemos preguntado qué es eso de creer en algo que no podemos ver, y mucho menos tocar, cuando en verdad creemos en que Dios está en todo lo que vivimos. No se les facilita de la misma manera a todos: Si la religión no se razona y se comprende bien, como un camino a cumplir y lograr la misión, pues la fe, titubea. Si la fe en la vida de cada día está dada, la fe completa en toda la existencia se hace mucho más fácil. Si es que creemos y queremos que todo ha de comprobarse con pesos y medidas, nosotros mismos nos ponemos la soga al cuello, porque no todo se puede ver y mucho menos comprobar de fondo. En las creencias espirituales, las medidas no se dan como en el mundo físico y hay que saber que lo que uno acepta lo hace porque ha habido una profundización al respecto en la vida personal.

                                       Cada que vamos a algún museo lo primero que se les dice a los niños es que las manos guardadas en la parte trasera del cuerpo nos serán más útiles, porque en esos recintos nada se toca, más bien vamos a abrir la mente. Con los críos bien lo sabemos: Si no se toca algo, no se entiende del todo, al enseñar el valor de la mente a la hora de apreciar, estamos haciendo un buen trabajo para tener personas sensibles y no tan de razonamientos burdos. Y claro que en algunas ocasiones hace sentido tocar, porque al poner las manos sobre algo se nos permite conocer mejor, palpar de una manera más directa la realidad, cuando es el caso. Esa dualidad que se encierra en el concepto de Fe, siempre me ha costado entenderla. Muchos congéneres pensarán que los que creemos a pie juntillas en un Dios eterno estamos medio a ciegas, y es difícil explicar que tambien los ojos interiores se convierten en grandes maestros y puede existir una realidad.

La definición exacta de Fe, no siempre ayuda mucho a entender bien el concepto.

Primera virtud teologal. Se dice de algo que aun sin verlo se nos revela como real. Como auténtico. Es así mismo que el católico cree sin necesidad de ver ni de palpar.

Nada fácil. Para empezar, la verdadera fe en uno mismo depende de la formación integral y esto es harina de otro costal, el mundano. Creer y luego saber que estamos en el camino verdadero, nos remite a cuestionar que es la verdad. Así se llega a la fe en uno mismo, para apostar a la fe en los demás. Y luego la fe vital.

                                                   Se dice, que la persona que tiene una mente bipolar entra en dualidades que le rompen por dentro, aunque tambien ya se sabe que son personas que tienen fe en el mundo que se crean ellos mismos. Así es el arte.

Es así, que Virginia Woolf sobrevivió a los múltiples momentos de dolor. Los tuvo del interior, sin duda alguna y de la realidad externa que le fue a su parecer adversa. No recibió la ayuda completa ni de excelencia como lo viven hoy día las personas con esa condición, pero sí tuvo mucho apoyo.

La vida duele cuando uno no la observa con la máxima claridad. Y no es que la luz esté más apagada para unos que para otros, sino que las distorsiones están a la orden del día, la vida compleja contiene más mentiras. Es más fuerte el reto de redención.

Leonard Woolf el marido de Virginia, creyó en ella. El, sabía que en la medida en que ella estuviera ocupada, los episodios de dolor por su enfermedad se irían. No lo logró del todo, más si apoyó con incondicionalidad. El, estaba seguro de que, al comprar una prensa tipográfica todo mejoraría, lo hacen en el año de 1917.

En Inglaterra no había aun cafés literarios y eso da pie al grupo Bloomsbury.

Con esas ediciones ayudaran a difundir muchos más textos de otros escritores. La editorial se convirtió en la causa, en el motivo como si fuese el hijo mismo que no tuvieron nunca. Del arte de pensar tambien hay fecundidad como ésta:

-Su vestido malva evocaba su alma y su cuerpo; sus guantes grises evocaban su rectitud-. Este es el tipo de percepción que iremos encontrando en las obras de esta autora tan original.                                                 

-… Como nuestra amistad era algo autentica, algo que nos miraba de frente, creo que los problemas que tuvimos se debieron a nimiedades y chismes. Seguramente tendríamos en común lo que jamás encontraré en otra persona, y esto, lo diré siempre-.

Virginia sí creyó en la amistad y en los amigos. Eso le mantuvo mucho más cuerda de lo que muchos podrían esperar de alguien con ese padecer de subidas y bajadas de ánimo.

Si, habrá seres que creemos siempre en la amistad, a pesar de los pesares. A pesar de los golpes que de ella de pronto la vida nos asesta, sin saber en realidad las verdaderas razones del porque a veces las persona toman a mal lo que uno propone con bien y se tergiversan las realidades de una manera que uno ni se imagina.

Siempre hay que tener mucho cuidado con las palabras necias, los humanos somos complejos. Aunque nos diga el refrán popular que a las palabras necias habremos de tener oídos sordos, no lo creo tan a pie juntillas, más bien diría yo que si llegan las palabras fuera de lugar, por algo será y ese algo es muy posible que pueda ser averiguable, comprensible y más que nada razonable en ámbitos de personas civilizadas. En realidad, el cariño autentico nunca duda, pero es escaso.

El género humano en su diversidad nos presenta el primer reto de la creación divina. Hay que tener en cuenta que muchos seres no son del todo sapiens desde sus perspectivas únicas y guardan asuntos no resueltos en el interior de su ser. Son con los que se convive quienes reciben estos asuntos como por algo inexplicable.  He escuchado mucho en los ambientes de psicología, que a veces se agrede a quien se tiene más cercano, porque es lo más fácil de hacer cuando no sabemos manejarnos con el diálogo.  

¿Cuál es el verdadero significado de vivir bien?

Creo yo, que ante todo estar sintonizados con nuestro interior y bien resguardados en nuestras creencias de fondo, para poder visualizar la distorsión. El tono y la sintonía con nosotros mismos es la clave para percibir y procesar pesares ajenos. Si con nosotros mismos no estamos sintonizados ¿Cómo pretendemos estarlo con los congéneres?

                                                                      En el año 2011, yéndonos a Campeche a una de esas escapadas que solíamos darnos por diferentes motivos, en el camino nos enteramos de que la luna estaría mucho más cercana a la tierra por este año. En verdad, que esos asuntos cosmológicos no siempre son del todo de nuestro interés a pesar de que mi hijo tiene un buen telescopio aquí en casa y solemos salir a ver las estrellas algunas noches.

La ciudad y puerto de Campeche siempre nos da sorpresas. Esa misma noche, en caminata por los barrios del centro histórico entramos a un recinto en donde habría en las azoteas de un museo una puesta de telescopio para la observación de la luna, fue una experiencia grandiosa. Dirigida por un experto en esos temas, varias personas nos presentamos al evento y resultó muy grato compartir ese mirar a nuestro satélite con más atención y cuidado. se nos explicó las partes de que se compone ese globo maravilloso y nos gustó mucho participar.

Me gusta ser dueña del ritmo de mis días. No siempre se logra ese pasar sin pesar, porque la pesadez de la vida a veces se hace presente querámoslo o no, porque no depende siempre de nosotros lo que percibíos. Lo inesperado, es la argamasa para observar y no siempre es negativo, a veces es algo que nos conforta el alma y en esta visita a Campeche logré disfrutar de todo lo que esta pequeña, pero equilibrada ciudad tiene siempre bajo la manga. Los pájaros del centro histórico que comen del arroz que uno pueda ofrecerles, la parsimonia de muchos de los caminantes citadinos que llevan la vida con una forma local y única asombrosa, los adultos mayores que al caminar llevan un compás especial y que estoy segura es bueno para las mejores percepciones de ambientes tan sanos como lo es el campechano. Da gusto ver como disfrutan de su ciudad los habitantes de estos recintos, del quiosco de la plaza ni se diga, a veces hay conciertos y hasta nos ha tocado ver todo un despliegue de bailadores de danzón bajo los enramajes de árboles majestuosos y añosos.

¿A que le podríamos llamar el legado oportuno?

A todo eso que nos llega sin más y casi sin pedirlo, sin percibirlo se va haciendo limo anímico.

Nos tocaron pocos eventos culturales y poco concurridos en el Campechito retrechero de siempre. Casi todos los recintos estaban semi vacíos, tal vez por ser un tanto desconocida esa vida cultural que de pronto se ofrece medio en silencio. Estaba yo cumpliendo 56 años de vida en estos días. En los días de cumpleaños uno siente una inercia diferente del correr de las horas. Prefiero sentir el día como uno común y corriente (que no siempre se logra) ya sabemos que el calendario azota el día ante nuestros ojos.  

Las fachadas se han conservado para dar a todo el recinto central de la ciudad, ese sabor histórico que hubo con la casa emblema de esa hermosa provincia de nuestra república, esa vivienda conocida como de puerta/ventana que no en todos los casos tiene una sola puerta y una sola ventana. Vimos una obra de teatro que se desarrolló dentro de una casa así, recinto sencillo y lleno de sabor. Adaptada a las épocas antiguas, cuando los maridos de algunas mujeres se iban a la cosecha del chicle, ahí en los campos cercanos a Campeche. Se expresa cómo la mujer vive los días en ausencia del marido. Como tiene a los hijos cuidados con ayuda de una servidumbre que se hace más cercana. El hacer las tablillas de chocolate en casa, con ese fruto de cacao, tan nuestro. Al final de la puesta en escena tan vívida, aun siguió algo más realista:  Se nos enseñó como se entablilla ese chocolate y como se bate en batidor de madera a la manera más tradicional. Caliente, espeso y espumoso en tazones especiales y de época, haciendo chuc con un buen pan de huevo tan típico, se nos ofreció a todos para beber juntos, artistas y espectadores. He de decir, que fuimos los únicos que estuvimos y que lo gozamos paso a paso por los espacios de la presentación. Mesa rustica, piso de pasta, nos dijeron que estaban haciendo la prueba de la puesta en escena en esa misma semana.

La obra se llamó -Vivo Recuerdo-.

                                                                  En mayo de 2011, apenas iba comprendiendo el sentido de los Mandalas. Llevaba ya en mí misma el placer de disfrutar de algo tan genuino que había detectado en muchos recintos fuera y dentro de mi ciudad, tanto arquitectónicos como naturales.

En junio de 2011 escribí la libreta número 90.

Ese camino al andar… del que habla Joan Manuel Serrat y que nos permeó a los que lo disfrutamos en las juventudes de los años 70 (setenta) del siglo pasado, se hacía real.

Leí un pensamiento de Albert Einstein que me marcó:

-Es mucho más importante ls imaginación, que el conocimiento-.

Creo que en función a como avanzamos los humanos, nada hubiéramos logrado sin una imaginación bien puesta, tan solo para mejorar la realidad, sino conociendo.

Leía un tanto de los diarios personales de Anais Nin. Unos textos muy interesantes que tambien llegarán a ser parte de estos escritos comentados.

En el verano de 2011, tuve malísimas experiencias con la rudeza de los funcionarios públicos al ir a renovar la licencia de manejo. ¡Qué fuerte es eso! al toparse con personas tan insólitamente poco amables, uno puede perder la fe. En verdad no entiendo cómo es posible que hayamos llegado hasta donde estamos en la historia humana, con seres tan insensibles.  Es posible que no en todas las épocas el género se haya comportado así, aunque se dice que todo eso del comportamiento ha empeorado.  Hoy día he escuchado que la dinámica geopolítica nos está llevando a un primitivismo insensible, poco creíble.

Entonces lo que me pregunto a veces es el significado de la palabra Neurastenia. Mi madre la utilizaba con tanta gracia y salero que hasta me parecía normal escucharla. No me di a la tarea de saber a qué se refería, no era el momento, y decía: -Esa persona es así, porque está neurasténica, tal vez necesite un par de sacudones-. ¡Horror! Así se pensaba en épocas pasadas. Ahora que me doy cuenta que tanta variedad de padecimientos mentales se registra, mi madre hubiera repartido unas buenas cachetadas y zamarreos a diestra y siniestra.

Dice la Real Academia: -Trastorno funcional afectivo atribuido a debilidad del sistema nervioso-. Es clara la postura de la definición. Tiene varios sinónimos y palabras asociadas. En realidad, creo que es interesante saber que el sistema nervioso del género humano se puede debilitar y trastornar el sentido de los afectos.  El mundo está cada día más de cabeza, por el mal uso de la misma. (Continuará).

 

 

 

 

 

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