Diario vivir, Razón y Orden (7)
No se puede
inferir verdades solo mediante razonamientos, hay que experimentarlas.
Tierra de hombres.
Antoine de Saint-Exupéry.
Cuando hablamos de
la verdad no podemos dejar de contemplar que ésta, ha de estar totalmente unida
a la realidad y es ahí mismo en donde han de darse los razonamientos más
válidos y que provengan de las experiencias. En una realidad manipulada, no se
logran razonamientos que propongan con creatividad y es así como se desgasta y
desgracia el buen pensar de la especie. No podemos perder de vista la
contingencia en Dios, para afianzar la confianza.
El mundo trastocado de hoy, en muchos casos se ha dado
por ideologías falsas. Las malas
interpretaciones en el Dios en el que creemos, y querer cambiar el sentido del
pensamiento sin tomar en cuenta lo realista, nos han desvirtuado la verdad. Nos
hemos confundido, notamos angustias innecesarias, excesos de actividad
que no conduce a nada propositivo y ni qué decir del orden mundial que cada día
nos asombra más en negativo. Los intereses de grupos que lideran el orden
global están presentes mucho más allá de lo que podríamos imaginar. Existen y
son realidad los poderes que se han apropiado irracionalmente del mundo. Claro
que la forma como vivimos en los primeros estadíos de los grupos humanos,
cuando existía más clara la verdad, ahora se ha complicado con razonamientos
complejos. Es la cosmovisión lo que rige de fondo los caminos; de hecho, todos
los adultos la tenemos en la mente, es trabajo cotidiano el afinarla y hacerla
presente en las actitudes.
Al ser seres
pensantes ha de prevalecer un orgullo de pertenecer al homo sapiens,
toda la humanidad del orbe habría de tener esto claro para evitar
manipulaciones en el pensar, ahí radica nuestra originalidad y fuerza. Lo más
importante a renglón seguido, es que prevalezca la razón nítida en los modos de
pensar, eso es lo que se termina reflejando en las realidades que fortalecen a
la cultura.
Informarnos por
los medios adecuados es primordial, hay demasiada desinformación. Ese esfuerzo que tanto bien haría, se nos
escapa. No basta ser buenas personas, hay que actuar con las creencias
despiertas, atentas y ordenadas, fortalecer esa armazón mental del buen
sentido, que se ha perdido.
No vivimos en un país que cultive la buena lectura, eso
ya está más que claro. Esto ha sido un
bache en la cultura de nuestras tierras, pero no faltaba más, podremos remediar
y compartir lo que nos sea valioso, no soltar la intención y enfocar la mirada
en lo que vivimos y que nos transforma a todos. Hasta la lectura más sencilla hace
su parte: todos podemos tomar el libro que nos haga click y
encontrar en las páginas leídas lo que nos haga fuertes y así también
propiciarlo en los que vienen detrás. No tienen que ser grandes textos ni mucho
menos, alimentar el interior tan solo con lo que nos es válido, para sentir ese
crecimiento. Interiormente hacer una sencilla lectura da un sentimiento de
pureza que nos mueve y el alma lo agradece.
Como adultos mayores, se presenta con más ahínco el
tiempo por tomar los libros. Es un buen
momento de hacerlo. No todo ha de ser experiencia extraordinaria. La vivencia sencilla
de la lectura se ha menospreciado, afecta lo de cada día. Todo lo que nos
propone el mundo de hoy hay que valorarlo viendo con ojos más críticos porque
solo así nos daremos cuenta si es afín a nosotros mismos o solo es un valor
agregado que nos hace desorden mental. Tampoco hay que tragarnos el cuento de
que hay que ir a todos lados, la serenidad de las acciones tambien aporta ya
que, si se carrerea la vida, no sirve más que para cansar a la mente y cobrar
tributos. Hacer cuanto se nos propicia en la cultura de hoy es cómo responder
con inercias innecesarias producidas por la publicidad. A veces nada que ver.
El camino elegido y la misión aclarada de cada ser pensante, es Sagrada.
Las buenas experiencias son como la argamasa de un alma bien amueblada.
La verdad no es total en lo que se nos dice en los
medios, ni lo que la mayoría a veces piensa. Todos hemos sido permeados por
ideas, hasta la misma idea de la civilización o de lo que es civilizado
se ha trastocado, por desgracia.
Revisando
con atención todo lo escrito, depuro y tomo lo más significativo.
En estas
revisiones me topo con preguntas que han nacido de lo profundo.
¿-Qué es lo que
realmente da el tono en la vida-?
A la música le entonan los acordes y las notas, a los
colores la combinación acertada de los mismos y así en todo encontramos una
esencia preponderante. En la vida diaria: Es en el asiento de lo que sí
creemos, donde nos tonificamos.
Ni que nos vengan a decir mil ideas cuando tenemos esa
claridad en las venas, vamos a caer en garlitos efímeros. No hay idea que
valga en la mente si no es parte de lo nuestro con verdad. La buena atención
propicia sutilmente las transformaciones. Dejar de lado lo que no es real. Eso
qué no queremos hay que tenerlo claro. La vida inteligente y sabia va mucho más
por el camino de la razón y el orden.
El sentido de la paz en la vida misma se confunde. Es lo
que se expresa en cuanto a lo que como persona se experimenta, nunca en cuanto
a lo que el medio propone. Los ritmos creativos son eso, van con el interior
del ser. Es muy diferente cuando alguien con preparación nos guía en alguna
actividad, un ejemplo es cuando se hace ejercicio físico guiado, una persona
dirige en grupo, y se nota como cada ser se adecúa a lo propuesto, sin dejar de
seguir las indicaciones personales dentro de lo general.
Cuando vivimos las transiciones de la vida, habremos de
notar que éstas son fuertes casi siempre, por lo que los ritmos cambian y hay
que hacer caso. Lo dice Viktor Frankl. Médico que sobrevivió a un campo de
concentración nazi gracias a su modo de afrontar los hechos: -todas las
transiciones son fuertes. Siempre tienen un sentido y eso tiene que estar
claro-.
Escuchar
a la naturaleza es clave, observarla, pero mucho más a nosotros mismos que
estamos tan unidos a ella.
Cuando niños, que nos bañábamos en la lluvia, (así
decíamos cuando los mayores nos permitían quedarnos al aire libre bajo un
aguacero y dejar que nos inundara hasta la última célula) había un sentimiento
clarísimo de transformación.
Era como comulgar
con algo mucho más grande y perfecto del universo, tal vez no entendiéramos en
el momento de la niñez el cómo se producía esa agua bendita llegada del
cielo, mas dejaba alegría y renovación, sin duda alguna.
En lo personal,
creo que esto es un buen símil para comprender en que consiste el tener
confianza. Si confiamos en el Dios que nos guía y lo llevamos en nosotros
mismos, todo lo demás se dará por añadidura.
Y eso es lo que nos dice De Saint Exupéry: la experiencia es más radical
a veces de lo que podremos imaginar.
En la realidad, algunos aguaceros que pueden hacer tan
felices a los niños y que los reciben como una bendición, a los adultos nos
traen otras percepciones que van unidas a una percepción adulta y natural, el
hecho de que dejan bochornos, charcos y ni qué decir de las inundaciones que se
viven en la actualidad. Y así, se hace presente el sentir, que mas qué razón es
realidad.
Algunas veces la tierra en la que nacemos nos incomoda.
Al conocer otros lares, nos preguntamos porque nacimos aquí o allá, cuando eso
es en realidad parte de una situación más profunda de lo que nos imaginamos,
misma que nos circunda y da sentido. He visto mucha movilidad humana en mi vida
y a veces me pregunto ¿porque se motiva la gente para irse de la tierra que la
vio nacer? Hoy día, son muchas las causas reales de que hay lugares peligrosos
en el mundo. Para quienes quieren una vida pacífica y tranquila como lo más
importante, la movilidad se asienta como un plus, y se logra sin mucho
esfuerzo. Siempre he pensado que al que llega a nuestra tierra hay que
compartirle la parte amable de ésta, hacerle sentir que puede adaptarse y estar
como en casa. Claro que se cambia los ritmos indudablemente, ni que
decir las movilidades citadinas en las que los miles de automóviles se agolpan
y crean caos. Poder ir a lugares más ordenados y tranquilos de los que
provenimos es un privilegio. El
crecimiento urbano desordenado es inevitable y duele, es un aspecto del
urbanismo que no se ha logrado.
Me encanta pensar que hay en el mundo ciudades bien
planeadas, que llevan el sentido del urbanismo con todas las de la ley, mas si
eso no nos ha tocado en vivo y a todo color donde vivimos, no hay porqué perder
la esperanza.
Desde que supe que esperanzarnos en algo es saber que
todos los involucrados en algún tema lo que tienen que hacer es tan solo su
parte para lograr… esa es la dinámica de un esperar con seguridad de ver
cumplidos los propósitos.
Toca y corresponde y poner manos a la obra. Mas que
quejarnos, siempre actuar o pensar de otra manera si fuera necesario, para
permear con bien.
Obviamente no todo nos corresponde hacer en la misma
medida, tal vez los adultos mayores estamos ya para crear conciencia de algunos
modos de hacer. El tema de la basura es clave, y por ahí podríamos empezar.
Pasarnos la vida entera en lidia, no es lo más saludable. Al no hacernos
una buena conciencia, hay temas que nos pueden afectar sin mayor razón y no es
justo que nos rebasen ideas que pueden transformarse más en la experiencia. Si
lo podemos remediar, hagamos la parte sin agobios.
No hemos venido a la tierra tan solo para quedarnos con
lo primero que aprendimos. Cada día ofrece muchas alternativas para crecer, hay
que detectarlas.
En agosto de 2012, tuve la intención de experimentar el
vivir un tiempo sola. Ahora que lo releo y analizo, no sé de dónde me vino a la
mente tal burrada. De entrada, mi hija vivía en Cancún y me fui una temporada
con ella como para cambiar un poco la cotidianidad, tal vez a veces el día a
día agobia y estando ahí me di cuenta.
Tenía claro que tendría que volver a lo que era tan obvio que yo había
elegido. Mucho me movió el tapete (como decimos vulgarmente) el asunto de que
mi marido se trasladó a CDMX. Estuvo unos meses a casa de un tío, tenía una
novela que habría de ser escrita, ese texto se sitúa en las calles de dicha
ciudad, con recuerdos de una infancia y paseos realizados con su abuelo que ahí
vivió.
Yo me vi medio fuera de centro y me fui. Lo había
razonado pero la experiencia habló por si sola para crear nuevas armonías
prometedoras de convivencia, que con los días se han convertido en un núcleo
familiar fuerte. De lo familiar hay mucho por aprender.
La novela que escribió mi marido quedó lista y por
consiguiente volvimos ambos a la casa, que se había quedado en manos del hijo
más chico. Yo en Cancún, cargue baterías, y me di cuenta racionalmente
que tendría que dejar ese espacio que era de mi hija, ya que ella misma lo
había elegido para su vida personal de trabajo y vida y yo no tenía más que
agradecerle el espacio temporal compartido de cambio transitorio y convivencia.
Los cambios drásticos de timón solo tienen sentido
cuando ya no hay futuro. Tal vez cuando la vida nos muestra que no hay maneras
nuevas de afrontar y de comprender con nuevos sentidos lo que alguna vez
elegimos, y que de pronto la vida misma pide renovar de maneras gratificantes y
nuevos aspectos surgen.
¿Quién nos ha dicho que en la vida hemos venido a esperar
lo que en mente tenemos? Yo creo que los medios, las películas y tanto que
vemos que creemos que tenemos como derechos a cumplir, cuando lo único que hay
por hacer es vivir la vida realista, razonada y con las verdades de la
experiencia en la mano, aunque no siempre sean las más idílicas.
Los golpes de timón y grandes cambios a veces si son
necesarios, mas hay que darlos en los mares que se observan y conocen y se sabe
cómo capear esos oleajes. Siempre la vida misma en sus tiempos, muestra el rumbo.
Tiempo
Sabidurías temporales
Volando van.
Los tiempos vivos,
Día, mes, año
Ritmos escogidos.
El día, lo trae todo,
La noche, madurez en los silencios.
Viento sabio. Tiempo. (Continuará).
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