miércoles, 23 de septiembre de 2026

 

Diario vivir, Razón Y Orden. (20)

                                                                        Ser, ser humano, es un asunto serio. No solo significa ser la buena persona y llevar la vida como un cumplo y miento. MJ.

 

                                                                         Todo ser que ha entrado al mundo trae en el interior y más que nada en el alma, la pulsión divina de Dios. Cuando esto se comprende un tanto mas allá, nos logramos dar cuenta de que no es tan solo saber que tenemos alma, sino lo que esto significa. Es un otorgamiento. No basta con el buenismo que se refiere a pensar que, con ser una buena persona, basta. El paso más allá habremos de darlo. Saber cómo se implementa el crecimiento interior y procurarlo. No tan solo cumplir con lo que tenemos entre manos, sino profundizar en las bases del sentido de las virtudes y todo lo que propone el conocimiento verdadero de la palabra de Dios. Es claro que tenemos una personalidad, así como el ego, que no nos definen. Cuando se nos dice: No solo de pan vive el hombre, se está diciendo que existe otro pan para alimentar al alma, hay que comerlo con el espíritu.  En el Padrenuestro griego y original, cuando se dice -el pan nuestro de cada día- en realidad se dice epiouision, que en realidad se refiere al pan supersubstancial o lo que es lo mismo el pan para el alma. Hay versiones de la biblia que, sí lo ponen tal como es. Esa supersubstancialidad, nos deja claro que no solo necesitamos el pan físico, sino el profundo. Lo que hace sentido cuando se nos dice: -Busca primero el reino de Dios, y lo demás se te dará… no solo para la dignidad terrenal, sino para la trascendencia real del alma.

Estar en el mundo, conlleva una responsabilidad totalmente personal.

No es importante ni el cómo nos miran (aun los propios padres) ni como respondemos desde el grupo, es decir lo social (eso es algo mas intrínseco que interior), el ¿qué hacemos y cómo?, cuenta mucho mas allá. Es esfuerzo y trabajo que el alma se alimente. Es lo primordial de una religión bien llevada.

Esa palabra que parece tan compleja, conlleva todo. No solo aparece en el Padre nuestro original, sino en varios pasajes de la Biblia. Hay que elegir una buena Biblia.

Esto, suele olvidarse, pareciendo que hemos tan solo entrado al mundo a pulsar la vivencia, o ¿quién es el más fuerte? O peor aún, ¿Qué tanto estamos al día de los adelantos, en técnica y en modas? Es verdad qué Darwin si notó como se reorganiza la naturaleza, sí es cierto que en natura muchos individuos con cerebros limitados tienen que luchar por la supervivencia, la cadena alimenticia bilógica es muy evidente a ese nivel, mas los seres humanos aun estando vulnerables en los momentos de estadíos de la evolución, nunca hemos sido parte de esa cadena para sobrevivir, somos individuos que hacemos cultura. Elegimos el camino.

Esos modos de hacer y de ser en el mundo, nos están desbarrancando por ignorancias, por dejadez en el entendimiento. Es increíble que hoy día los mismos seres (no más de diez personas) que son el top de la invención IA, nos están diciendo: ayúdennos a controlar. Poner límites, no es algo que hemos considerado.

Los adelantos sí pueden llegar a ser el fin de la humanidad. No está fácil lo que vivimos hoy día, habremos de tener la fe necesaria, como pidió uno de ellos, en que lo bueno que trae la técnica y mucho más en esos rubros de la IA, sea para bien.

Dios lo permita. No olvidemos que no como una acción que el propone, sino que su luz abra las mentes obtusas de los individuos que tienen el control del mundo. Son fascinantes los aspectos de la cultura que hemos logrado, son los que más deberían de unirnos, cuando en realidad al estar inconscientes de eso mismo, nos hemos visto enfrentados como si fuéramos enemigos dentro de la misma especie.

Sí tuvimos luchas para mantenernos vivos en tiempos muy lejanos ya idos. Se dio con seres de una especie muy parecida a la nuestra, los neandertales. Con los estudios avanzados se ha llegado a comprobar que probablemente hasta nos interrelacionamos y los homos sapiens en algunas regiones del mundo llevamos genética de ellos, pero eso es tan solo en el ámbito del ADN, no en cuanto que eso mismo pueda hacernos diferentes. En realidad, hasta tal vez nos dio fuerza esa unión en lo bilógico. Sin embargo, se descuidó lo interior.

 Estos congéneres de otra especie homo, se extinguieron, dejándonos a nosotros como amos y señores. ¡Nos la creemos! hasta hoy día. aunque vamos percibiendo que hemos sido los lobos de nosotros mismos.

En verdad que nos la creímos. En honor a la verdad, a pesar de que en los primeros estadios de la humanidad nos unimos para progresar, eso se perdió. Nació la competencia desleal, que solo desvirtuó el sentido profundo de la vida humana.

 Se cree, que solo por ser seres pensantes, podremos salir adelante en el mundo. Al siglo XXI, nada de eso se ha hecho realidad. Estamos en muchos ámbitos retrocediendo. Se dice mucho que, en estos precisos momentos de la historia, se está cerrando una era, más o menos de dos mil años de duración en el mundo.

 El cambio viene clarísimo con la IA.

 No es para darnos miedo, eso nunca ni mucho menos. Es tan solo lo necesario que es, estar más alerta. Es decir, saber mejor que, en lo que se nos ha otorgado como condición de ser Seres Humanos íntegros, está la respuesta. Ese es el verdadero valor de la existencia. Más que nunca, es importante tener en claro el asunto de la misión encomendada. En los ámbitos en donde nos movemos habremos de hacer.  Si seguimos por los ámbitos equívocos de que por las transformaciones culturales avanzadas seremos dignos, sí habría dudas al respecto. Y no porque en sí mismo el progreso técnico sea maligno, sino porque no se utiliza en la real dimensión que le corresponde. Se escucha decir que quienes no se adapten a la IA, están destinados a perecer. No es tan sencillo como eso, no por no entender de esas lides vamos a la debacle, sino por perder el camino enfático y claro de lo que sí creemos.

 Los paraísos tecnológicos, industriales y mil transformaciones más del mundo, en la escala material de la humanidad siempre son apoyo, no sustancia del ser.  

El asunto es, que al desligar la mente del pensamiento de que en esencia hemos sido creados para la responsabilidad de todo el ámbito de nuestra incumbencia, empezando por la parte anímica de nuestro ser, lo que hemos adelantado en lo material (que lo creemos muy civilizado) es algo que puede irse de las manos.  Todo tiene consecuencias; estar presentes en la parte de nuestro progreso interior es muy necesario. Hasta el hombre más poderoso del mundo, sea lo que por poder se entiende hoy en la tierra, no vive y solo medra, si tan solo despliega los poderes en caminos de progreso tecnológico, el alma descuidada nos acaba en la confusión.

                                    Todos, en lo profundo anhelamos un mundo sin sufrimiento. ¡Creemos que es posible!, mas, tangible no lo es. El siglo XXI, un siglo al que entramos llenos de esperanza, en avance humano no es una realidad. Los deseos son cada dia más desordenados, no responden a la razón de fondo a la que hemos venido al mundo. El mismo Marx, tan temido por muchos congéneres en su momento (y no digamos hoy mismo por la ignorancia) en sus escritos habló de que algún dia habría tiempo para que todos en sociedad viviéramos más armónicos y que no tuviéremos que estar enfrentados. Todo se mal entendió. Claro que él solo lo soñó, porque nada de eso ha sido posible si no sabemos cómo ponernos de acuerdo. No lo hemos logrado. Hoy día está mucho más en chino, ese asunto. Irónicamente de quienes esperamos menos, son los seres poderosos en técnica, por ser una cultura que en silencio ha avanzado y se cree civilizatoria. Mas nos vale que lo chino ya no nos asuste tanto, porque la China, es una potencia.

En las tradiciones occidentales de la cristiandad, el sufrimiento no es… ese dragón que nos come vivos. En esos ámbitos, es parte de la condición humana el aceptar y transformar el sufrir, que hay que saber cómo se lleva. No se puede erradicar el mal que se nos enfrenta y nos raja, sino saber qué hacer con él. De entrada, se extirpa en mucho, creciendo en la parte humana.  El sufrimiento es parte de la vida. Nunca es regodeo, es tan solo condición para hacer altos y crecer.  No lo hemos querido aprender a observar así, porque nos asusta. Saber tomar al toro por los cuernos, se decía hace algunas generaciones. Hoy, el problema es que ya hay muchos toros sueltos y lastimando sin pena ni gloria.

Está muy bien depositar parte de la esperanza en la ciencia. Sin duda alguna, mas tambien ahí mismo hay limitaciones.

Estamos en una época en donde el concepto de transhumanismo, está ya presente. Es decir, creer como una totalidad la resolución de lo que somos solo como humanos.

 Dios en otros ámbitos, por favor, suele decirse.

Quienes se creen superiores, más que nada el hablar de Dios les da escozor. Hay grupos a los que les estorba ese ser. Esta mejor de lejos.

Que recen los que creen en la magia. Que oren los ignorantes de las verdades científicas. El mundo y sus adelantos, es lo que importa, y nada más. Que imploren a Dios los mas incapaces de pensar…  Cuando la verdadera religión está asentada en la razón misma del hombre. Tal cual lo asentó Aristóteles.

Vivimos como sin muros de contención. Ya nos creímos que somos los dueños del mundo. Pero, todo se desborda, porque si en el mismo cuerpo humano que se nos ha entregado se nos hace presente que somos limitados, ¿Qué pensar del mundo actual? pues que está siendo más limitado. Nos lo hemos desgastado, ensuciado.  La casa común que hemos desvalorado. Creemos que otros son los que la ensucian.  Es verdad que no podemos cargar culpas ajenas, ni quien lo dude, pero si podemos ponernos la camiseta de hacer nuestro parte. En donde estamos, y más que nada en nuestro real crecer en lo interior. 

Aunque la primera identidad no es el nombre que se nos da en la tierra, el hecho de haber sido nombrados por nuestros padres de tal o cual manera, nos determina. La siguiente identidad que tomamos es la de… ¿a qué nos dedicamos? no se nos ha otorgado el don de hacer para infatuarnos como más inteligentes o mejores seres humanos en comparación, la verdad es tan sencilla como cumplir la misión humana.

Confundimos la comida con felicidad. Confundimos los excesos con felicidad. Creemos que somos lo máximo porque hemos logrado acumular bienes, nos sentimos dichosos porque cada día tenemos todo para vivir, mas ¡cuidado! Suele suceder que no tenemos lo más importante: lo que da el sentido al ser.

Todos estamos destinados a trascender. La trascendencia es trabajo anímico.

Nos iremos un día de este mundo. Es cuando vendrá lo mejor, eso que nos espera después de haber crecido en la tierra. ¿Llegaremos al destino prometido?

No es, cumplo y miento. ¡Quien cumple, que bueno por él mismo!, tendrá respiros de felicidad que son pasajeros y terrenales; quién miente, retrocede sin remedio.

A veces, por los excesos del mundo actual, nos podremos confundir al tratar de tener bien clara la realidad que nos corresponde vivir. La realidad se nubla. No solo en lo físico sino en lo interno.  Poder distinguir la verdad de la   simulación…

¡es la tarea!

Aunque Nietzsche nos haya dicho en su pensamiento filosófico que lo humano tiene que ser superado en todas sus consecuencias y una de estas es deshacernos de la idea de Dios, es claro que por ahí no vamos. Ya lo comprobamos con creces.

 El transhumanismo nos quiere hacer creer que habrá más inteligencia en los robots. ¿nos van a suplir? Equivoca idea, ni el robot mas perfecto podrá superar al pensamiento humano, mas puede trastocar al mismo ser humano.

Algunos de mi generación le hemos tenido miedo a las computadoras, porque al tener que hacer uso de esos artefactos creemos que la vamos regar siempre. Obvio que jamás las manejaremos como lo hacen con tanto acierto nuestros hijos.

 ¡A Cada quien su denario!, diría A.J. Cronin, quien escribió ese magno libro.

Sí que se nos ha entregado un buen denario a cada uno. La vida misma.

No exactamente esa moneda, que en tiempos de los inicios del cristianismo era con lo que se remuneraba a todos por igual.  Se entregaba como parte de un jornal de trabajo al asalariado, con justicia. El autor maneja en su novela esa idea, como algo grandioso de la religión católica.

 Platón creyó que el cuerpo humano era una cárcel y solo tuvo fe en las ideas, tan solo fue para hacernos claridad de que la mente cuenta, pero a veces nos puede engañar. Si Descartes nos dijo a voz en cuello que lo material es otra vez, una cárcel, es un absurdo, es tan solo el cuerpo de lo material el ámbito para que la vida responda a la existencia infinita, a la que hemos sido enviados. (Continuará).

 

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