Diario vivir, Razón Y Orden. (20)
Ser, ser humano, es un asunto serio. No solo significa ser la
buena persona y llevar la vida como un cumplo y miento. MJ.
Todo ser que ha entrado al mundo trae en el interior y más que nada en
el alma, la pulsión divina de Dios. Cuando esto se comprende un tanto mas allá,
nos logramos dar cuenta de que no es tan solo saber que tenemos alma, sino lo
que esto significa. Es un otorgamiento. No basta con el buenismo que se
refiere a pensar que, con ser una buena persona, basta. El paso más allá
habremos de darlo. Saber cómo se implementa el crecimiento interior y
procurarlo. No tan solo cumplir con lo que tenemos entre manos, sino profundizar
en las bases del sentido de las virtudes y todo lo que propone el conocimiento
verdadero de la palabra de Dios. Es claro que tenemos una personalidad, así
como el ego, que no nos definen. Cuando se nos dice: No solo de pan vive el
hombre, se está diciendo que existe otro pan para alimentar al alma,
hay que comerlo con el espíritu. En
el Padrenuestro griego y original, cuando se dice -el pan nuestro de cada
día- en realidad se dice epiouision, que en realidad se refiere al
pan supersubstancial o lo que es lo mismo el pan para el alma. Hay
versiones de la biblia que, sí lo ponen tal como es. Esa supersubstancialidad,
nos deja claro que no solo necesitamos el pan físico, sino el profundo. Lo que
hace sentido cuando se nos dice: -Busca primero el reino de Dios, y lo demás se
te dará… no solo para la dignidad terrenal, sino para la trascendencia real del
alma.
Estar en el mundo, conlleva una responsabilidad totalmente personal.
No es importante ni el cómo nos miran (aun los propios
padres) ni como respondemos desde el grupo, es decir lo social (eso es algo mas
intrínseco que interior), el ¿qué hacemos y cómo?, cuenta mucho mas
allá. Es esfuerzo y trabajo que el alma se alimente. Es lo primordial de
una religión bien llevada.
Esa palabra que parece tan compleja, conlleva todo. No
solo aparece en el Padre nuestro original, sino en varios pasajes de la Biblia.
Hay que elegir una buena Biblia.
Esto, suele olvidarse, pareciendo que hemos tan solo
entrado al mundo a pulsar la vivencia, o ¿quién es el más fuerte? O peor
aún, ¿Qué tanto estamos al día de los adelantos, en técnica y en modas? Es
verdad qué Darwin si notó como se reorganiza la naturaleza, sí es cierto que en
natura muchos individuos con cerebros limitados tienen que luchar por la supervivencia,
la cadena alimenticia bilógica es muy evidente a ese nivel, mas los seres
humanos aun estando vulnerables en los momentos de estadíos de la evolución,
nunca hemos sido parte de esa cadena para sobrevivir, somos individuos que hacemos
cultura. Elegimos el camino.
Esos modos de hacer y de ser en el mundo, nos están desbarrancando por ignorancias,
por dejadez en el entendimiento. Es increíble que hoy día los mismos seres (no más
de diez personas) que son el top de la invención IA, nos están diciendo:
ayúdennos a controlar. Poner límites, no es algo que hemos considerado.
Los adelantos sí pueden llegar a ser el fin de la
humanidad. No está fácil lo que vivimos hoy día, habremos de tener la fe
necesaria, como pidió uno de ellos, en que lo bueno que trae la técnica y mucho
más en esos rubros de la IA, sea para bien.
Dios lo permita. No olvidemos que no como una acción que
el propone, sino que su luz abra las mentes obtusas de los individuos que
tienen el control del mundo. Son fascinantes los aspectos de la cultura que
hemos logrado, son los que más deberían de unirnos, cuando en realidad al estar
inconscientes de eso mismo, nos hemos visto enfrentados como si fuéramos
enemigos dentro de la misma especie.
Sí tuvimos luchas para mantenernos vivos en tiempos muy
lejanos ya idos. Se dio con seres de una especie muy parecida a la nuestra, los
neandertales. Con los estudios avanzados se ha llegado a comprobar que
probablemente hasta nos interrelacionamos y los homos sapiens en algunas
regiones del mundo llevamos genética de ellos, pero eso es tan solo en el
ámbito del ADN, no en cuanto que eso mismo pueda hacernos diferentes. En
realidad, hasta tal vez nos dio fuerza esa unión en lo bilógico. Sin embargo,
se descuidó lo interior.
Estos congéneres
de otra especie homo, se extinguieron, dejándonos a nosotros como amos y
señores. ¡Nos la creemos! hasta hoy día. aunque vamos percibiendo que hemos
sido los lobos de nosotros mismos.
En verdad que nos la creímos. En honor a la verdad, a
pesar de que en los primeros estadios de la humanidad nos unimos para
progresar, eso se perdió. Nació la competencia desleal, que solo desvirtuó el
sentido profundo de la vida humana.
Se cree, que solo por
ser seres pensantes, podremos salir adelante en el mundo. Al siglo XXI, nada de
eso se ha hecho realidad. Estamos en muchos ámbitos retrocediendo. Se dice
mucho que, en estos precisos momentos de la historia, se está cerrando una era,
más o menos de dos mil años de duración en el mundo.
El cambio viene clarísimo
con la IA.
No es para darnos
miedo, eso nunca ni mucho menos. Es tan solo lo necesario que es, estar más
alerta. Es decir, saber mejor que, en lo que se nos ha otorgado como
condición de ser Seres Humanos íntegros, está la respuesta. Ese es el verdadero
valor de la existencia. Más que nunca, es importante tener en claro el asunto
de la misión encomendada. En los ámbitos en donde nos movemos habremos de
hacer. Si seguimos por los ámbitos equívocos
de que por las transformaciones culturales avanzadas seremos dignos, sí habría
dudas al respecto. Y no porque en sí mismo el progreso técnico sea maligno,
sino porque no se utiliza en la real dimensión que le corresponde. Se escucha
decir que quienes no se adapten a la IA, están destinados a perecer. No es tan
sencillo como eso, no por no entender de esas lides vamos a la debacle, sino
por perder el camino enfático y claro de lo que sí creemos.
Los paraísos
tecnológicos, industriales y mil transformaciones más del mundo, en la escala
material de la humanidad siempre son apoyo, no sustancia del ser.
El asunto es, que al desligar la mente del pensamiento de
que en esencia hemos sido creados para la responsabilidad de todo el ámbito de
nuestra incumbencia, empezando por la parte anímica de nuestro ser, lo que hemos
adelantado en lo material (que lo creemos muy civilizado) es algo que puede
irse de las manos. Todo tiene consecuencias;
estar presentes en la parte de nuestro progreso interior es muy necesario. Hasta
el hombre más poderoso del mundo, sea lo que por poder se entiende hoy en la
tierra, no vive y solo medra, si tan solo despliega los poderes en caminos de
progreso tecnológico, el alma descuidada nos acaba en la confusión.
Todos, en
lo profundo anhelamos un mundo sin sufrimiento. ¡Creemos que es posible!, mas,
tangible no lo es. El siglo XXI, un siglo al que entramos llenos de esperanza,
en avance humano no es una realidad. Los deseos son cada dia más desordenados,
no responden a la razón de fondo a la que hemos venido al mundo. El mismo Marx,
tan temido por muchos congéneres en su momento (y no digamos hoy mismo por la
ignorancia) en sus escritos habló de que algún dia habría tiempo para que todos
en sociedad viviéramos más armónicos y que no tuviéremos que estar enfrentados.
Todo se mal entendió. Claro que él solo lo soñó, porque nada de eso ha sido
posible si no sabemos cómo ponernos de acuerdo. No lo hemos logrado. Hoy día
está mucho más en chino, ese asunto. Irónicamente de quienes esperamos
menos, son los seres poderosos en técnica, por ser una cultura que en silencio
ha avanzado y se cree civilizatoria. Mas nos vale que lo chino ya no nos asuste
tanto, porque la China, es una potencia.
En las tradiciones occidentales de la cristiandad, el
sufrimiento no es… ese dragón que nos come vivos. En esos
ámbitos, es parte de la condición humana el aceptar y transformar el sufrir,
que hay que saber cómo se lleva. No se puede erradicar el mal que se nos
enfrenta y nos raja, sino saber qué hacer con él. De entrada, se extirpa
en mucho, creciendo en la parte humana. El sufrimiento es parte de la vida. Nunca es
regodeo, es tan solo condición para hacer altos y crecer. No lo hemos querido aprender a observar así,
porque nos asusta. Saber tomar al toro por los cuernos, se decía hace
algunas generaciones. Hoy, el problema es que ya hay muchos toros sueltos y
lastimando sin pena ni gloria.
Está muy bien depositar parte de la esperanza en la
ciencia. Sin duda alguna, mas tambien ahí mismo hay limitaciones.
Estamos en una época en donde el concepto de transhumanismo,
está ya presente. Es decir, creer como una totalidad la resolución de lo que
somos solo como humanos.
Dios en otros ámbitos,
por favor, suele decirse.
Quienes se creen superiores, más que nada el hablar de Dios
les da escozor. Hay grupos a los que les estorba ese ser. Esta
mejor de lejos.
Que recen los que creen en la magia. Que oren los
ignorantes de las verdades científicas. El mundo y sus adelantos, es lo que
importa, y nada más. Que imploren a Dios los mas incapaces de pensar… Cuando la verdadera religión está asentada en
la razón misma del hombre. Tal cual lo asentó Aristóteles.
Vivimos como sin muros de contención. Ya nos creímos que
somos los dueños del mundo. Pero, todo se desborda, porque si en el mismo
cuerpo humano que se nos ha entregado se nos hace presente que somos limitados,
¿Qué pensar del mundo actual? pues que está siendo más limitado. Nos lo hemos
desgastado, ensuciado. La casa común que
hemos desvalorado. Creemos que otros son los que la ensucian. Es verdad que no podemos cargar culpas ajenas,
ni quien lo dude, pero si podemos ponernos la camiseta de hacer nuestro parte.
En donde estamos, y más que nada en nuestro real crecer en lo interior.
Aunque la primera identidad no es el nombre que se nos da
en la tierra, el hecho de haber sido nombrados por nuestros padres de tal o
cual manera, nos determina. La siguiente identidad que tomamos es la de… ¿a qué
nos dedicamos? no se nos ha otorgado el don de hacer para infatuarnos
como más inteligentes o mejores seres humanos en comparación, la verdad es tan
sencilla como cumplir la misión humana.
Confundimos la comida con felicidad. Confundimos los
excesos con felicidad. Creemos que somos lo máximo porque hemos logrado
acumular bienes, nos sentimos dichosos porque cada día tenemos todo para vivir,
mas ¡cuidado! Suele suceder que no tenemos lo más importante: lo que da el
sentido al ser.
Todos estamos destinados a trascender. La trascendencia
es trabajo anímico.
Nos iremos un día de este mundo. Es cuando vendrá lo
mejor, eso que nos espera después de haber crecido en la tierra.
¿Llegaremos al destino prometido?
No es, cumplo y miento. ¡Quien cumple, que bueno
por él mismo!, tendrá respiros de felicidad que son pasajeros y terrenales;
quién miente, retrocede sin remedio.
A veces, por los excesos del mundo actual, nos podremos
confundir al tratar de tener bien clara la realidad que nos corresponde vivir.
La realidad se nubla. No solo en lo físico sino en lo interno. Poder distinguir la verdad de la simulación…
¡es la tarea!
Aunque Nietzsche nos haya dicho en su pensamiento filosófico
que lo humano tiene que ser superado en todas sus consecuencias y una de estas
es deshacernos de la idea de Dios, es claro que por ahí no vamos. Ya lo
comprobamos con creces.
El transhumanismo
nos quiere hacer creer que habrá más inteligencia en los robots. ¿nos van a suplir?
Equivoca idea, ni el robot mas perfecto podrá superar al pensamiento humano,
mas puede trastocar al mismo ser humano.
Algunos de mi generación le hemos tenido miedo a las
computadoras, porque al tener que hacer uso de esos artefactos creemos que la
vamos regar siempre. Obvio que jamás las manejaremos como lo hacen con
tanto acierto nuestros hijos.
¡A Cada quien su
denario!, diría A.J. Cronin, quien escribió ese magno libro.
Sí que se nos ha entregado un buen denario a cada
uno. La vida misma.
No exactamente esa moneda, que en tiempos de los inicios
del cristianismo era con lo que se remuneraba a todos por igual. Se entregaba como parte de un jornal de
trabajo al asalariado, con justicia. El autor maneja en su novela esa idea,
como algo grandioso de la religión católica.
Platón creyó que
el cuerpo humano era una cárcel y solo tuvo fe en las ideas, tan solo fue para
hacernos claridad de que la mente cuenta, pero a veces nos puede engañar. Si
Descartes nos dijo a voz en cuello que lo material es otra vez, una cárcel, es
un absurdo, es tan solo el cuerpo de lo material el ámbito para que la vida
responda a la existencia infinita, a la que hemos sido enviados. (Continuará).
No hay comentarios:
Publicar un comentario